SANTOSAEL
Usuario (Colombia)
Un gran peso cargamos en nuestras vidas cuando albergamos ese sentimiento tan destructivo llamado “odio”, el cual se esconde en muchas caretas que siempre encajan a la perfección en un solo rostro; en la vida diaria situaciones comunes nos llevan a albergar esta gran carga para el corazón, la cual si nos sentamos a analizar objetivamente, constituye un gran peso para nuestras espaldas, el cual se somatiza en grandes momentos de vacío y en el no disfrute de las labores a las cuales día a día nos vemos avocados. Utilizando la figura de ejercicios espirituales e interiores, los invito a que con cabeza fría y objetiva estén alertas de este tipo de flagelo, y cuando aparezca o lo sientan, suprímanlos de su vida a través de una frase de poder, las que ustedes más elijan, una oración que les fortalezca, o simplemente pensando que la otra persona que a la que le endilgamos nuestro odio, es simplemente un ser humano, que a los ojos de nuestro Dios, es un granos más de polvo que en cualquier momento se lo lleva el viento. Sintámonos sanos con Nuestra mente y tranquilos con Nuestro Espíritu, aprendiendo a echar a un lado todos aquellas emociones que tanto daño nos hacen, en especial esta del odio.