RubenOi
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Gusano regenera un cuerpo completamente nuevo a partir de sólo una célula Un equipo de investigadores integrado por científicos del MIT y del Instituto Médico Howard Hughes descubrió que los pequeños gusanos denominados planaria (o platelmintos), son capaces de regenerarse a sí mismos a partir de una sola célula. Las planaria han sido objeto de estudio desde hace mucho tiempo, y sus habilidades regenerativas no son nuevas, pero se sigue trabajando en identificar cómo lo logran. Este grupo cree haber dado con la primera parte de la respuesta, que estaría relacionada con un tipo de célula llamada neoblasto clonogénico (cNeoblast), similar a las células madre humanas (en el sentido que se pueden convertir en casi cualquier otra célula del cuerpo), con la diferencia de que éstas no pierden su capacidad de cumplir cualquier rol con el paso del tiempo. En el estudio, los científicos aplicaron radiación iónica para impedir que la mayoría de las células de las planaria se dividieran, lo que lentamente va produciendo la muerte de los gusanos, pero al mantener intacto dicho neoblasto, éste generaba sustitutos para las células muertas. Luego comenzaron a retirar células de neoblasto clonogénico para implantar en un segundo gusano (carente de esta célula y de la posibilidad de regenerarse) y expuesto a una cantidad mortífera de radiación. Entonces notaron cómo la célula se dividió y comenzó a reemplazar todas las células muertas del segundo organismo con copias idénticas a las del cuerpo de origen. Es decir, una sola célula de neoblasto clonogénico reconstruyó por cuenta propia el cuerpo del donante en el nuevo huésped. Ahora los científicos esperan comprender cómo estos organismos pueden regenerarse a sí mismos, lo que implicaría un salto dentro de la regeneración de tejidos humanos, de manera rápida y sencilla. “Un día examinaremos cuáles son las diferencias clave entre lo que es posible en este animal y lo que es posible en un ratón o una persona”, sostuvo el científico Daniel Wagner, uno de los investigadores del MIT que lideró este trabajo.

Descubren nueva rama del reino de los hongos! Thomas Richards, liderando un equipo de investigadores en genética evolutiva de la Universidad de Exeter (Reino Unido) publicó un paper anunciando al mundo el descubrimiento de una nueva rama en el reino de los hongos. Puntualmente, un octavo Phylum que complementa los siete grandes grupos que componen el reino Fungi, y cuya diversidad es por sí sola rivaliza con todas las especies conocidas de hongos. Richards cuenta que se planteó una hipótesis sencilla, sosteniendo que hasta hoy toda la investigación realizada sobre los hongos se había centrado en especies cultivables en laboratorio, lo cual impediría la identificación de especies que sólo se encuentran en estado natural. Para demostrar esto, capturaron muestras de agua en una laguna cercana al laboratorio, y realizaron análisis genéticos para determinar qué microorganismos había en ella. Fuera de una colonia de salmonella, un resort de virus hanta, una esforzada familia de protozoos y otros invitados de rigor, los científicos encontraron organismos cuyas secuencias de ADN no calzaron con ninguno de los genomas que existen en GenBank, una base de datos que contiene todas las especies conocidas. Hecho este descubrimiento, aislaron segmentos de la cadena genética y lo usaron para comprobar que se trataba de un hongo, finalizando con la construcción de un árbol filogenético que identificara las particularidades de esta rama proponiendo en dónde se había separado de las otras ramas del reino Fungi. Por tratarse de un Phylum distinto, la bautizaron como Cryptomycota, en griego “hongos ocultos”. El paso siguiente fue realizar el mismo análisis en sentido inverso, comprobando si otras muestras recogidas en distintos ambientes tenían rasgos en común con la rama Cryptomycota, como el poseer flagelo pero carecer, al mismo tiempo, de una pared celular. La pared celular de los hongos está hecha de quitina, y es clave para su alimentación. A diferencia de los vegetales los hongos no sintetizan energía, sino que secrezan enzimas que predigieren sustancias nutritivas que luego el hongo absorbe selectivamente controlando el equilibrio osmótico a través de la pared. Hasta antes del descubrimiento del Phylum Cryptomycota el único género de hongos que no tenía pared celular era la Rozella, una especie que se había encasillado en el Phylum de los Chytridiomycota considerándola una curiosidad evolutiva porque, básicamente, nadie entiende cómo pudo sobrevivir millones de años sin extinguirse careciendo de pared celular. Por el contrario, esta investigación concluye que la Rozella es en realidad el único exponente del Phylum Cryptomycota que ya se conocía, sólo que por su particularidad nadie pensó que integraba una rama completamente distinta y sumamente variada. En efecto, el análisis inverso reveló organismos cryptomicóticos en distintas muestras de suelos, pantanos y plantas. Todo el tiempo tuvimos decenas de miles de especies sin catalogar, bajo nuestras narices, y si no fuera por esta investigación nunca nos hubiésemos enterado. El hecho de que miles de especies de hongos hayan evolucionado sin pared celular echa por tierra gran parte de lo que se asumía sobre este reino. “Es equivalente a encontrar un mamífero sin huesos” dijeron los científicos. Esto es una muestra más de que es soberbio pensar que el hombre o la ciencia han dominado y conocen por completo el mundo que nos rodea. Sólo conocemos un subconjunto limitado y sin embargo insistimos tozudamente en que ya lo hemos descubierto todo, una falacia que sirve para convencer a la opinión pública que por alguna razón tenemos derecho a apropiarnos, explotar y modificar el medio ambiente.