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Usuario (Argentina)

Desde la nota musical hasta el autotune, estos inventos cambiaron la historia de las melodías Ballet Vio la luz en París, en el año 1581 con el Ballet Cómico de la Reina, escrito por Balthazar de Beaujoyeulx. Esta obra, un encargo de Catalina de Medici con motivo de la boda entre Margarita de Lorena y el Duque de Joyeuse, unió diversas disciplinas como música, literatura y artes plásticas, por lo que fue compuesta por cuatro artistas distintos. Era un espectáculo pomposo y complejo que duraba seis horas y necesitaba diez orquestas que tocaban diferentes piezas al unísono. Fue interpretada por aristócratas. Pero a partir de este momento, el ballet evolucionó y dejó de ser algo reservado exclusivamente a la nobleza para convertirse en un arte elaborado por bailarines profesionales. La lira Fue el primer instrumento que sirvió para ganarse la vida mediante la música en la Grecia clásica, pues los aedos viajaban de pueblo en pueblo contando historias acompañados de su instrumento, pero su origen es mucho más antiguo. Hay que remontarse a 3000 a. C., ya que las primeras fueron construidas por los sumerios, la civilización mesopotámica. En esa sociedad llegó a ser tan importante que se consideraba la lira instrumento nacional. Nota musical Guido de Arezzo concibió el sistema actual de notación musical en el año 1025, un invento que cambió el panorama musical. Permitió que se comenzase a enseñar solfeo, Las notas reciben sus nombres actuales (do, re, mi, fa, sol, la, si) por las primeras sílabas de los versos del himno “Ut Queant laxis”, en honor a san Juan Bautista. Fonoautógrafo Inventado por Leon Scott en 1857, fue el primer instrumento para poder grabar el sonido. El famoso fonógrafo de Edison era una versión mejorada de este invento. Hasta 2008 no hubo tecnología suficiente para recuperar la primera grabación de sonido conocida, que reproducía 10 segundos de una canción popular: “Au claire de la lune, Pierrot respondit”. Sintetizador La creación de Robert Moog de 1964 fue la herramienta básica para que comenzase la música electrónica, además de influir en géneros consolidados, como el rock. Este instrumento es capaz de crear más de siete millones de sonidos, y para poder reproducirlos todos una persona tendría que manejarlo durante 210 años sin parar. Vídeo musical El primer vídeo músical propiamente dicho es Bohemian Rhapsody, de Queen, en 1975. Aunque anteriormente Elvis y The Beatles ya habían unido música e imagen, se considera pionero al utilizar efectos especiales y tener una vocación puramente comercial, y no promocional. Autotune Patentado por Andy Hildebrand en 1997. Muy presente en la música moderna, permite evitar todas las carencias de la voz. Se han hecho campañas curiosas en su contra, como los discos del perro Mishka, donde el animal ladra de forma melódica gracias a este programa. Adolph Sax (1814-1894) Hijo de un fabricante de instrumentos musicales, este belga, de joven, era intérprete de clarinete. Para tratar de corregir las imperfecciones acústicas de este instrumento empezó a concebir la idea de fabricar otro que reuniese las cualidades acústicas de uno de madera y la fuerza de uno de metal. Con esta idea creó, en 1846, el saxofón, aunque la primera obra para este instrumento fue compuesta por Hector Berlioz en 1844: el sexteto Chant Sacré. Pese a que el instrumento estaba concebido para formar parte de una orquesta, el carácter agresivo y controvertido de Sax, junto con la patente que obraba en su poder y que le daba exclusividad para fabricar y modificar su instrumento, relegaron el saxofón a la música popular y a las bandas militares hasta bien entrado el siglo XX. Actualmente es un instrumento muy popular y existen más de 14 tipos de saxofones.
Esposo hace una lista con las razones de su mujer para no tener relaciones sexuales. Parsimonioso, sin sucumbir a la tentación de provocar una discusión antes de tiempo, durante todo un largo mes este hombre cuyo nombre no ha trascendido a la prensa fue tomando debida nota de los rechazos de su esposa cuando él, de una manera o de otra, intentaba tener sexo. “Estoy sudada, necesito una ducha”, “Estoy cansada”, “Estoy mirando una película” (aunque dice que ella se durmió a los 15 minutos), “Debo levantarme temprano”…, estas son algunas de las razones que este hombre fue colocando en una cuidadosa tabla Excel. Para colmo, como si se tratara de un cuaderno contable o de un libro de entradas de mercancía a un almacén, el hombre colocó una primera columna con la fecha, otra con la respuesta de su esposa, y la última con la excusa dada en caso de rechazo. Cuando ella recibió este gráfico, intentó contactar con su esposo, pero sus esfuerzos fueron en vano: el hombre no quería hablarle. “Mi marido me envió un email inmaduro mientras yo me dirigía al aeropuerto para hacer un viaje de negocio de diez días”, escribió, indignada, la esposa. “Según él, solo hemos hecho el amor tres veces en las últimas siete semanas, mientras que él lo intentó 27 veces”. Sorprendida también por el gesto de su esposo, según relata una nota del diario británico The Telegraph, la mujer confesó encontrarse estupefacta, pues “siempre nos comunicamos personalmente o por texto”. De manera que abrió el email y, además de la tabla en adjunto, encontró “una diatriba sarcástica”, donde el hombre le aseguraba que no la extrañaría para nada durante sus diez días de ausencia. Como era esperar en estos tiempos de redes sociales 24/24, la polémica invadió los comentarios de los internautas. Mientras unos cuantos tildaron de “inmaduro” y “poco comunicativo” al esposo herido, otros criticaron la falta de comunicación de la pareja o consideraron que a partir de este gesto ya sería difícil restablecer la normalidad en la relación. Sin embargo, otro usuario reclamó el derecho legítimo del esposo a reclamar, al sentirse “total y absolutamente ignorado durante meses”. El mismo comentarista considera que el hombre necesitaba obviamente ser escuchado. Y de eso no nos queda la más mínima duda. “Esta vez, después de todos los intentos, ha conseguido su atención", sentenció el internauta. Lo que todavía no sabemos es si la esposa ya ha regresado de su viaje de negocios…
... de la taxidermia 'El pequeño mono ayudante de mamá' por Sarina Brewer. Cuando la taxidermia se popularizó durante la época victoriana, la actividad consistía en hombres que cazaban animales, les quitaban la piel, les quitaban la carne y luego los embalsamaban. Algunos taxidermistas reconocidos son John Hancock (no el revolucionario estadunidense), Charles Waterton, Carl Akeley, William Hornaday y John James Audubon. Casi no había ninguna mujer taxidermista famosa, la única era Martha Ann Maxwell, a quien se conoce como la primera naturalista de campo. Como es de esperarse, si entras a una tienda local de taxidermia hoy en día, probablemente el que atiende es un señor con educación profesional cuya familia ha estado en el negocio por generaciones. Sin embargo, la taxidermia ya no es exclusiva de los hombres. El número de mujeres que se dedican a este arte incrementó en la última década gracias al género en crecimiento de la taxidermia alternativa –o “rogue”. El término rogue taxidermy (taxidermia alternativa) fue acuñado en 2004 por artistas como Sarina Brewer y Scott Bibus, cofundadores de la Asociación de Taxidermistas Rogue de Minnesota (MART, por sus siglas en inglés), la única organización oficial de su clase. “La taxidermia alternativa es un género pop surrealista de escultura que utiliza materiales tradicionales y de taxidermia de una forma poco convencional”, dijo Robert Marbury, el tercer cofundador de MART. “Tratamos de ser lo más éticos posible. Reutilizamos y aprovechamos todo lo que se pueda del animal para no desperdiciar nada. Así ayudamos a la conservación del planeta y también a nuestros bolsillos”. En vez de concentrarse únicamente en la mímesis de los especímenes, los taxidermistas alternativos crean obras abstractas que expresan una narrativa más visceral que los clásicos trofeos reales expuestos en pabellones de caza o en los montajes que hay en museos de historia natural. (Algunos prefieren identificarse como artistas que trabajan con materiales de taxidermia y no como taxidermistas). Los artistas utilizan materiales de origen ético —es decir, no cazan—. El género ha adoptado una estética creativa de “hazlo tú mismo”. Sus métodos son autodidactas o aprendidos en un salón de clases, como puede verse en las lecciones de taxidermia que se imparten en lugares como Brooklyn, Londres, Los Ángeles y Baltimore. La taxidermia alternativa es accesible para el público y, curiosamente, el sector está dominado por las mujeres. “La taxidermia alternativa está muy orientada hacia las mujeres”, dijo Marbury. “En las clases, el porcentaje tiende a ser 80/20. Para su nuevo libro, Taxidermy Art: A Rogue’s Guide to the Work, the Culture, and How to Do It Yourself (Arte con taxidermia: Una guía alternative sobre la obra, la cultura y cómo hacerlo uno mismo) Marbury platicó con muchos artistas internacionales que trabajan en el sector de la taxidermia. Me reuní con Marbury durante la celebración de la publicación de su libro, la cual se llevó junto con la Feria de Taxidermia Alternativa en Brooklyn. La mayoría de los taxidermistas que vendían sus piezas hechas a mano en la feria eran mujeres, incluyendo a Divya Anantharaman, quien participó anteriormente en un documental de VICE llamado Taxidermy Babe. Amber Maykut, una artista autodidacta de taxidermia que venía su obra en la feria, me dijo que había convertido una recámara de su departamento en Williamsburg en un “estudio de taxidermia”. Solía ser instructora de taxidermia en la Bibloteca de Anatomía Mórbida (que ahora es un museo). Amber recuerda que tenía “veinte estudiantes en su clase y sólo uno era hombre”. La maestras actuales del museo, Katie Innamorato y Anantharaman (quienes también participaron en la feria), dicen que con ellas es lo mismo. Innamorato afirma que cada año entran más y más mujeres a su taller y Anantharaman dice que normalmente la distribución de género en su clase es de “95 a 99 porciento de mujeres”. Mientras tanto, el género clásico de la taxidermia continúa siendo principalmente masculino. Le pregunté a Richar Antomauro, dueño de una tienda de taxidermia tradicional en Nueva Jersey que ha tenido por 48 años, cuántos hombres taxidermistas conocía. “Cientos”, respondió. ¿Y qué hay de las mujeres taxidermistas? “Conozco a una chica en filadelfia”, dijo. “Que yo sepa, es la única”. Es difícil decir con precisión porqué la taxidermia alternativa atrae a más mujeres que a hombres, aunque las artistas tienen sus teorías. “Probablemente es porque no tienen que cazar animales y porque es una actividad que requiere habilidad con las manos”, dijo Maykut. “No es una actividad varonil, más bien tiene que ver con manualidades”. Otros atribuyen la disparidad a las tendencias conductuales específicas del género: “Todos hombres dicen que las mujeres son más detallistas”, dijo Innamorato. “Para esta profesión se necesita mucha paciencia y las mujeres suelen tener mucha más paciencia que los hombres”. Brewer, el co fundador de MART, plantea que la razón yace en que la evolución humana tiene estableció modelos basados en nuestra composición biológica. “La naturaleza programó a las mujeres con el instinto de la crianza y a los hombres con el instinto de matar”, dijo. “Creo que por eso hay tantas mujeres en el ámbito de la taxidermia alternativa y tantos hombres en el mundo deportivo”. Sin embargo, incluso aunque algunas mujeres que se dedican a la taxidermia han recibido atención pública, su gran contribución a la forma artística aún no ha obtenido el respeto que merece. Según Marbury, las mujeres que muestran su taxidermia en internet reciben “respuestas sexistas” y por el contrario, “los hombres, no”. “Ni siquiera a Scott , que hace cosas sangrientas y que parecen zombies, le faltan tanto al respeto como a algunas de las mujeres”, dijo Marbury. Sin embargo, el estigma que tienen las mujeres no existe en el negocio real de la taxidermia, a pesar de lo competitivo que es. Muchas taxidermistas alternativas que han acudido a hombres taxidermistas para aprender de sus habilidades han dicho que sus experiencias han sido positivas”. “Creo que les parece muy interesante”, dijo Anantharaman. “La mayoría de los taxidermistas tradicionales aman la taxidermia alternativa porque la ven como la nueva generación de artistas que interpretan esta vieja forma de arte de una manera distinta”. A continuación les presento a algunas mujeres que se dedican a la taxidermia alternativa. En el libro Taxidermy Art de Marbury pueden ver más de la obra de estas mujeres. Lisa Black, 32 años , Brisbane, Australia VICE: ¿Podrías hablarme sobre tu trabajo? Lisa Black: Es un reflejo de nuestra evolución tecnológica innegable. Ver animales con aditamentos mecánicos integrados cuidadosamente nos motiva a reevaluar nuestra definición de “naturaleza”. Al crear belleza con esta supuesta paradoja, mi objetivo es retar el concepto de un mundo dividido entre lo “sacrosanto” de la naturaleza “vulgar” de la industria. ¿Cuál es tu pieza favorita? Creé un cocodrilo mecánico hace unos años y le incorporé el mecanismo de un reloj antiguo dentro del cuerpo. Podías darle cuerda y ver como giraban los engranes. Gracias a estos engranes parecía que estaba vivo. Al parecer, a mucha gente le recordaba al cocodrilo de Peter Pan. ¿Cómo es dedicarse a la taxidermia siendo mujer? He recibido muchos comentarios negativos y sexistas a lo largo de los años, aunque era más frecuente cuando estaba empezando. Al principio, recuerdo que alguien me envió una foto editada con Photoshop de mi cabeza en un cuerpo mecánico de bebé. Las partes mecánicas eran de mis esculturas. A pesar de que se supone que era una agresión, estaba tan mal editado y era tan ridículo que me hizo reír. Sarina Brewer, Minneapolis, Minnesota, EU ¿Podrías hablarme sobre tu trabajo? Sarina Brewer: El folclor, la mitología y las anomalías de la naturaleza influyen mucho en la creación de mis esculturas de taxidermia. Hasta la cripozoología y los mitos urbanos influyen en mis obras. Como los materiales animales son reciclados, en general vienen con alguna clase de imperfección. A menudo las pieles no se pueden usar completas porque están dañadas en algún lado, por eso termino utilizando una variedad de pedazos disparejos que sobraron. Esto me obliga a inventar toda clase combinaciones de animales salidos de mi imaginación —esas son mis piezas favoritas—. Los materiales que utilizo son: restos de ganado, animales que mueren accidentalmente durante el comercio de mascotas, animales que murieron por causas naturales, animales peligrosos donados y animales que murieron atropellados. ¿Cuál es tu pieza favorita? Creo que es El pequeño mono ayudante de mamá : Se trata de una pieza irónica y autobiográfica que consiste en un mono alado usando un fez y cuidando un martini. El título es un juego de palabras, una combinación de la canción “El ayudante de mamá” de los Rolling Stones (que se refiere a que mamá necesita algo para relajarse) y los animales de servicio llamados “monos ayudantes”. Estos animales están entrenados para vivir con personas cuadripléjicas y cuidar de ellas. Muchos me preguntan si tiene algo que ver con El mago de oz… Pero no, simplemente me gustan mucho los monos y el vodka. ¿Cómo es dedicarse a la taxidermia siendo mujer? Es verdad que los hombres que se dedican a esta actividad no reciben los mismos comentarios con respecto a su trabajo que los que reciben las mujeres. Se espera que las mujeres se dediquen a la crianza. Una mujer que hace algo “irrespetuoso” al cadáver de un pobre e inocente animal no va de acuerdo a la expectativa social y las personas (en general otras mujeres) se escandalizan. Podría hacer un libro con todos los correos de odio que me han llegado durante todos estos años. Mi favorito fue uno que decía: “Te voy a colgar de un gancho de carnicero, maldita perra”. Una vez alguien me amenazó con atropellarme a mí y a toda mi familia con su Harley. Pero ya en serio, las pioneras como yo que llevan muchos años en esto se han llevado la peor parte con esta clase de abuso pero han abierto el camino para las mujeres jóvenes que acaban de entrar a este campo. En la actualidad, ya no es tan malo como solía serio y ese cambio es cada vez más notorio. Estoy a punto de romper un record mundial; no he recibido ningún correo de odio por casi un año. Katie Innamorato, 24 años, New Jersey, EU ¿Podrías hablarme sobre tu trabajo? Katie Innamorato: Mi obra se centra mucho en la conexión cíclica entre la vida y la muerte, entre el crecimiento y la descomposición. La descomposición me ha fascinado por varios años. También busco el concepto de remembranza y formas diferentes de hacerle un homenaje a los animales muertos. Mi obra actual se relaciona más con los cuentos de hadas en comparación con mis obras pasadas. ¿Cuál es tu pieza favorita? Mi pieza favorita es también mi pieza más famosa: El zorro de musgo. Tengo muchas piezas en mente y todo parece indicar que es gracias a esa pieza. Visualicé a un zorro muerto al que le salía musgo y liquen desde el interior de su cuerpo. Todo el mundo dice que les conmueven los ojos en esa pieza y que se quedan grabados en su mente. ¿Cómo es dedicarse a la taxidermia siendo mujer? Sólo me han atacado una vez y fue cuando estaba haciendo mi tesis para la universidad. A un vigilante de la escuela le molestaba que hiciera esta clase de cosas en la escuela y un día fue a mi estudio e intentó convencerme de que no le parecía correcto lo que yo estaba haciendo. Después llamó al departamento de conservación ambiental y al de salud y seguridad, quienes le aclararon que lo que yo hacía era legal y seguro. Lo reporté por acoso al igual que otros estudiantes que escucharon todo el alboroto por casualidad. Si dejo de lado a ese idiota, he tenido mucha suerte. 'El zorro de musgo’ por Katie Innamorato. Kate Clark, Brooklyn, Nueva York ¿Podrías hablarme sobre tu trabajo? Kate Clark: Yo hago esculturas conceptuales, fusiono el rostro humano y el cuerpo animal de una manera realista. Mi obra utiliza la taxidermia como medio para iniciar una conversación, pero en lugar de presentar la “jerarquía” del hombre por encima del animal, como lo hace la taxidermia tradicional, el espectador ve un equilibrio entre el hombre y el animal. Esta visión provoca una reacción primitiva y obliga al espectador a reconsiderar nuestra relación. ¿Cuál es tu pieza favorita? Una de mis piezas favoritas es un oso negro que hice para un exposición individual en una galería de Nueva York. Mi hermana fue la modelo. Tenía una fecha límite para terminar la pieza. El oso estaba sobre un pedestal alto y miraba hacia abajo. Cuando le puse el último alfiler y la miré terminada, fue un momento mágico —la impresión de que que estaba viva era mucho más fuerte que la de todas mis otras piezas—. Ni siquiera estaba segura de haberla hecho yo. Esa pieza fue decisiva para mi confianza y mis metas como artista. Incluso se vendió antes de la inauguración. La compró una colección importante en Suiza. ¿Cómo es dedicarse a la taxidermia siendo mujer? Siendo honesta, soy una mujer que trabaja en el campo del arte contemporáneo: con museos, galerías y coleccionistas. Este campo lo dominan principalmente los hombres. Cuando presento mi obra en un museo o en una galería, a menudo escucho a los espectadores refiriéndose al artista como “él” incluso a pesar de que mi nombre está escrito en la pared. Pero me agrada el elemento sorpresa cuando me reúno por primera vez con un coleccionista. Es un nivel extra de esa “reflexión” que forma parte de mi obra. Kate Clark, 'Oso negro', del libro 'Taxidermy Art ' por Robert Marbury (editorial Artisan Books). Copyright © 2014. Foto cortesía de la artista. Jessica Joslin, 43 años, Chicago, Illinois ¿Podrías hablarme sobre tu trabajo? Jessica Joslin: Hago especies híbridas. Combino cráneos y huesos con esculturas de metal. ¿Cuál es tu pieza favorita? Soy súper fan de David Lynch. Hace unos años, me invitaron a participar en una exposición de arte para celebrar el vigésimo aniversario de Twin Peaks. En esa exposición se representó a un grupo extraordinario de artistas, entre ellos estaba David Lynch. Hice un búho cornudo maravilloso llamado Cooper para esa exposición. Tenía unas enormes alas de plata con plumas de latón y una amenazadoras garras de metal fundido. En la cabeza tiene un casco de filigrana plateada que recrea la forma peculiar que tienen los mechones de orejas del búho. Por eso se llama búho cornudo. Su mirada es penetrante. Parece como si estuviera lanzándose en picada para atrapar a su presa. Si eres el espectador, la presa eres tú. ¿Cómo es dedicarse a la taxidermia siendo mujer? Creo que he tenido mucha suerte. De vez en cuando me molestan pero, en general, todas mis interacciones han sido positivas. Estoy muy agradecida por eso. Amber Maykut, 33 años, Brooklyn, Nueva York ¿Podrías hablarme sobre tu trabajo? Amber Maykut: Hago taxidermia antropomórfica, en especial con ratones y mariposas. Reutilizo piezas vintage, animales que murieron atropellados, restos de ganado, animales peligrosos, animales que se usan como alimento, animales que muerieron accidentalmente durante el comercio de mascotas y donaciones. ¿Cuál es tu pieza favorita? Hice una pieza de taxidermia antropomórfica de un hurón usando un uniforme militar, con todo y botas, boina y una colección de armas. El animal era una mascota que murió y me lo donaron. No sé porqué pero me obsesiona esta pieza, al igual que a muchas otras personas. Creo que tiene algo especial. Se ganó un lugar especial en mi corazón. ¿Cómo es dedicarse a la taxidermia siendo mujer? Han calificado a mi obra como linda, adorable y extravagante. También la han tachado de enferma, inmoral y mala. Con frecuencia, la gente asume que maté a los animales. Me parece que de ahí se origina la reacción negativa de la gente. Siempre trato de tomar las malas críticas de la mejor manera posible. Recibir atención y críticas que no pedimos es parte de ser mujer. Creo que una gran parte de mi desarrollo personal en el transcurso de los años se debe que aprendí a ser valiente y hacer lo que se me antoje porque de todas formas me van a criticar. Si hago lo que quiero, al menos hago feliz a una persona: a mí.
Participante número 8.179 informando en el vigésimo primer día de reposo en cama. Llevo tres semanas en cama y todavía me faltan otras siete. Han pasado 44 días desde que tomé la última cerveza, la última taza de café y el último burrito, desde que di el último paseo por la calle y desde que un rayo de sol tocara mi piel por última vez. Llevo 66 días sin ver a mi novia. En 64 días, lo que quede de mí podrá irse a casa. Mi cama se encuentra en la unidad de investigación del "Proyecto analógico de vuelo" de la NASA, en Houston, Texas. Me van a pagar 18 mil dólares (unos 14.300 euros) por quedarme acostado durante 70 días mientras varios investigadores de la NASA me estudian. El CFT 70 (Pruebas funcionales y de respuesta en el estudio de reposo en cama con inclinación de la cabeza), es parte de un proyecto de tres años para obtener información sobre el deterioro de huesos y músculos en el espacio. Hasta ahora ya han hecho el estudio en 54 pacientes y yo soy el último. Tumbado aquí, me resulta difícil decidir si encontré un filón con este programa o si solo soy un idiota que haría lo que fuera por un poco de dinero. No importa, de cualquier forma me falta mucho para salir de aquí. En agosto me despidieron de mi empleo como representante. Al día siguiente, me llegó una oferta para formar parte de un estudio de la NASA. Parecía que había sido obra del destino. Había mandado mi solicitud un año antes con la idea de que era prácticamente imposible que me escogieran entre los 25 mil candidatos y que jamás podría hacer una pausa de 15 semanas en mi agitada vida. Y de repente, ya no tenía nada que hacer, me había llegado una oferta y tenía que tomar una decisión: ¿debía apresurarme a encontrar un nuevo empleo o convertirme en un conejillo de indias para la NASA? Decidí que necesitaba un descanso. Así que hice un paréntesis en mi vida y dos semanas después ya estaba en Houston. Antes de comenzar el estudio de la NASA, acababa de participar en mi primer triatlón Ironmany estaba acostumbrado a un entrenamiento riguroso todos los días. Ahora estaba a punto de meterme en una cama de la que no podría levantarme en dos meses y medio, ni siquiera para cagar. Sólo esperaba que no se me cayera el cuerpo a trozos. Algo que me llamó la atención desde el día en que llegué al hospital fue el techo. El del vestíbulo estaba cubierto de placas de colores. Cada una tenía una ilustración distinta: el logotipo de los Texas Longhorns estaba junto a un tributo a la Rosa meditativa de Dalí, una nave espacial que giraba alrededor de un símbolo del yin y el yang, un circulo azul grande, varios crucifijos y un montón de frases inspiradoras. Durante la década pasada, cada participante del estudio de reposo en cama dejó uno de estos cuadritos como recuerdo de su estancia en este lugar. Cada cuadro de 60x60cm es una ventana que te lleva al interior de una mente que estuvo aquí antes y luego te trae de regreso al mundo exterior. Uno de los cuadros que está encima de la puerta de mi cuarto tenía escrita una lista de consejos que no eran muy alentadores: "No es tan fácil cagar cuando estas acostado" y "Piensa bien en quién vas a dejar que te visite". Las enfermeras hicieron un inventario de mis pertenencias, me inspeccionaron para ver si había metido algo de contrabando y confiscaron la manzana que traía en mi mochila. Después me tomé un tiempo para mirar a mi alrededor y acostumbrarme a lo que iba a ser mi nuevo hogar. Era un espacio pequeño y aséptico, pero una vez postrado en la cama, el espacio es lo que menos importa. Conforme recorría el hospital, eché un vistazo a los otros participantes del estudio. Cada uno tenía sus razones para participar: uno estaba escribiendo una novela y quería ganar dinero suficiente para comprarse su primera moto; otro iba a ser padre y quería ganar dinero extra antes de que naciera el bebé. Había muchos gamers porque era el ambiente ideal para escapar al mundo digital sin las responsabilidades de la vida diaria. Pero los que más me intrigaban eran los participantes maduros. Uno de ellos ya había participado dos veces en el estudio de reposo en cama de la NASA. Había vivido varios años con el dinero que recibió al participar aquí y en otros centros de investigación de todo el país. Para mi sorpresa, él no era el único que vivía de ese modo. Otro paciente me mostró un brazo lleno de cicatrices por los cientos de veces que le habían sacado sangre y las vías que le habían puesto en numerosos estudios. En el periodo "previo al reposo" tenía que acostumbrarme a mi nueva rutina, aprender el régimen de ejercicios y estabilizar mis nutrientes. A las 6 de la mañana del primer día, la puerta se abrió de repente, se encendieron unas luces fluorescentes, me metieron un termómetro en la boca y me pusieron en el brazo un aparato para medir la presión. A las 6:25 se asomó otra enfermera y me preguntó: "¿Ya has orinado?". Me tomó unos cuantos días darme cuenta de que, de todo el grupo, yo era el que más tardaba en orinar y que la pregunta de la enfermera en realidad era una orden discreta: "Por favor, orina ahora para que pueda continuar con el programa". Los primeros días fueron un caos en el que me realizaron numerosas tomografías del cuerpo, me pincharon muchas agujas, me hicieron varias pruebas físicas y me hicieron llenar algunos tubitos con orina para hacer análisis. Un día vi la frase "Prueba del tirón muscular" en mi horario. Los investigadores me ataron a una máquina de extensión de pierna con algunas modificaciones, me pusieron una espinillera en la pierna derecha, la fijaron a la máquina y me explicaron en qué consistía la prueba: "El cerebro sólo permite que utilices el 85% de la capacidad de un músculo. Entonces, para evitar esa limitación y poder medir la capacidad total del músculo, vamos a adherir estos electrodos a tu pierna para estimularla directamente con descargas eléctricas a distintas potencias hasta llegar su máxima capacidad". En términos más sencillos, me dieron 20 descargas eléctricas en la pierna para ver qué tan fuerte podía patear. En la quinta descarga, el dolor hacía que me retorciera y gritara groserías; en la décima descarga, el dolor era tal que había sentenciado a toda la NASA a la condenación eterna. Sin embargo, finalmente me resigné a aceptar la dolorosísima prueba del tirón muscular como parte de mi rutina diaria. Dedicarse a obedecer órdenes y disfrutar del tiempo libre, después de años de trabajar arduamente y buscar respuestas ficticias a preguntas abstractas, resulta bastante cómodo. ¿Que me acueste en la máquina de resonancia magnética y no me mueva durante 90 minutos? Con mucho gusto. ¿Que respire a través de este tubo mientras le añaden monóxido de carbono y me toman muestras de sangre? Claro, siempre y cuando no muera. ¿Que use esta máscara y pedalee en esta bicicleta a 75 revoluciones por minuto hasta que ya no aguante más? No hay problema. ¿Que me ponga este traje y corra por toda la pista de obstáculos? ¿Por qué no? Después de la fase de tres semanas previa al reposo en cama, ya solo quedaba una misión: acostarme en una cama y no levantarme en 70 días. Reuní y arreglé todo lo que pude para que estuviera al alcance de mi mano. Utilicé el baño por última vez. Me acerqué a la ventana para ver el mundo exterior también por última vez, hasta que llegó el momento de acostarme. Casi de inmediato, me sentí incómodo por la inclinación. Cada vez que me daba la vuelta o me retorcía, me resbalaba hacia la cabecera. Al poco rato me chocaba contra ella y se me doblaba el cuello. Trataba de no moverme para resistir la fuerza de la gravedad, pero entonces me empezaba a doler la espalda. Me advirtieron de que durante los primeros días de reposo en la cama era muy común que tuviera dolores de cabeza o de espalda. La columna no está acostumbrada a permanecer en posición horizontal durante tanto tiempo y tiene que soportar el peso de los órganos internos sobre ella. Además, el desplazamiento del flujo sanguíneo hacia la parte superior del cuerpo incrementa la presión en el cráneo. En general, me advirtieron sobre todas las incomodidades que iba a sufrir al principio. Por la tarde, las enfermeras me trajeron la primera comida a la cama: sopa. Y vos lince sedentario, lo harias?
Los ataques israelíes a la población civil palestina durante la campaña militar de este verano en Gaza son crímenes de guerra, según un informe del órgano de control de los derechos humanos Amnistía Internacional publicado el pasado martes. Durante la operación 'Borde Protector', las fuerzas israelíes mostraron una "indiferencia despiadada" ante la desolación de los civiles y sus propiedades, provocada por unos ataques "manifiestamente desproporcionados" para los logros militares obtenidos, declaró el grupo. Familias enteras y numerosos niños han sido víctimas de los ataques dirigidos a sus hogares. "Las fuerzas israelíes han violado flagrantemente las leyes de la guerra al perpetrar una serie de ataques a residencias civiles y mostrar una indiferencia despiadada ante la masacre", afirmó Philip Luther, director del programa de Amnistía en Oriente Próximo y el norte de África, en una declaración que acompañaba la publicación. "El informe muestra un patrón de ataques a residencias por parte de las fuerzas israelíes que demuestra un absoluto desprecio por las vidas de los civiles palestinos, a los que no se alertó previamente del ataque ni se les dio opción de huir". El pasado martes, las Fuerzas de Defensa de Israel se rehusaron a hacer declaraciones a VICE News, si bien aseguran que durante todo el conflicto se han centrado siempre en los objetivos militares y acusan a Hamás de usar a los civiles como "escudos humanos", esta última una declaración cuestionada por los observadores independientes. En el informe de Amnistía se detallan ocho casos de ataques a viviendas en Gaza, en los que perdieron la vida 104 civiles, entre ellos 62 niños. Al menos 2.189 palestinos murieron durante el conflicto, que se prolongó siete semanas. 1.486 eran civiles y 513, niños, según datos de la ONU. Asimismo, murieron 66 soldados israelíes y seis civiles. Las fuerzas de Israel aseguran que durante toda la ofensiva alertaron a los civiles de los ataques inminentes, generalmente lanzando desde el aire en las zonas residenciales panfletos en los que se advertía a la población que debían evacuar la zona. Sin embargo, los residentes de Gaza declararon a VICE News que no tenían a dónde ir, ya que incluso los refugios de la ONU eran objetivo de los ataques. Algunas de las viviendas destruidas durante los ataques de los que tiene constancia Amnistía Internacional estaban "atestadas" de personas que habían huido de otras zonas de la densamente poblada franja, en busca de refugio en lo que pensaban que sería un barrio más seguro. Durante los bombardeos y la invasión por tierra, se destruyeron parcial o totalmente al menos 18.000 hogares. Según el informe de Amnistía, en ninguno de los ataques registrados se dio aviso previo. Si bien el grupo localizó varios objetivos militares posibles en algunas de las zonas atacadas, asegura que el número de civiles muertos y la destrucción causada era desproporcionada. En uno de los ataques el 30 de julio, el que más muertos causó, según el informe, a un edificio de tres plantas de al-Dali, en la ciudad meridional de Jan Younis, en Gaza, fueron asesinados 39 miembros de cuatro familias distintas, entre los cuales se encontraban 19 niños, uno de ellos de un año de edad. En otra supuesta ofensiva contra el brazo armado de Hamás, las Brigadas al-Qassam, las fuerzas israelíes redujeron a escombros la vivienda de la familia de Abu Jame, en Bani Suhaila, matando a 25 personas, entre ellas 19 niños. "Al margen de los objetivos que perseguían, ambos ataques fueron claramente desproporcionados", aduce el informe de Amnistía Internacional. "Debieron haberse cancelado o pospuesto desde el momento en que se conoció la presencia de tantos civiles en la vivienda". El informe de Amnistía Internacional, de 50 páginas, contiene detalles gráficos y decenas de entrevistas con sobrevivientes y testigos de los ataques. Algunos de ellos describieron la angustiosa tarea de buscar los cuerpos sin vida de sus seres queridos entre los escombros. "Fue horrible no poder salvar a nadie", explicó Khalil Abed Hassan Ammar, doctor del Consejo Médico de Palestina, en el informe. Él residía en la vivienda de la familia al-Hallaq, que fue destruida sin previo aviso en el momento en que todos sus miembros se habían reunido para celebrar el iftar, la cena con la que se rompe el ayuno en el Ramadán. "Los niños acabaron calcinados, ni siquiera podía saber si eran mis hijos o los del vecino... Llevamos a la ambulancia a todo el que pudimos". "Solo reconocí a Ibrahim, mi hijo mayor, al verle los zapatos", añadió. "Se los había comprado dos días antes". "Solo recuerdo pequeños fragmentos", dijo Ayman Haniyeh, uno de los vecinos que colaboró en la búsqueda de supervivientes. "Vi cuerpos, dientes, cabezas, brazos y tripas esparcidos por todas partes". Otra superviviente del ataque afirmó que se quedó abrazada a una bolsa que contenía "trozos" del cuerpo de su hijo. Las autoridades israelíes sostienen que durante todo el conflicto hicieron todo lo posible por minimizar el número de bajas civiles, y el primer ministro Benjamin Netanyahu acusó a los dirigentes de Gaza de "apilar" tantos muertos civiles como pudieron para hacer propaganda. "Buscan el efectismo televisivo usando cadáveres de palestinos para defender su causa", fue la polémica observación de Netanyahu, lo que le granjeó la censura mundial. "Para ellos, cuantos más muertos, mejor". Sin embargo, Amnistía considera que la cifra de bajas civiles y de niños deja patente la falta de interés de las fuerzas israelíes por evitar la muerte de los no combatientes. "Incluso en el supuesto de que hubiese un combatiente presente en esos hogares, ello no exonera a Israel de cumplir con su obligación de tomar todas las medidas necesarias para proteger las vidas de los civiles atrapados en el conflicto", dijo Luther. "Los ataques reiterados y desproporcionados a las viviendas indican que las tácticas militares usadas por Israel presentan graves deficiencias y entran en conflicto con los principios fundamentales del derecho internacional humanitario". Estas declaraciones de Amnistía surgen ante la negativa de Israel de conceder acceso a Gaza a los observadores, razón por la que se vieron obligados a llevar a cabo sus investigaciones a distancia y por mediación de trabajadores de campo instalados en la franja. Por su parte, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU está llevando a cabo su propia investigación sobre el conflicto, si bien las autoridades israelíes también han manifestado su negativa a colaborar con ellos. "El hecho de negarse a permitir un seguimiento de los derechos humanos en Gaza hace sospechar que se está produciendo un intento deliberado por encubrir posibles violaciones o de evitar el escrutinio internacional", afirmó Luther, haciendo un llamado a la comunidad internacional para solicitar la intervención del Tribunal Penal Internacional. Amnistía Internacional lleva tiempo documentando los abusos perpetrados contra la población civil por parte de las fuerzas israelíes, Hamás y otros grupos armados palestinos, a los que se acusa de "lanzar miles de cohetes y ráfagas de mortero de forma indiscriminada contra las zonas civiles de Israel" durante los enfrentamientos de este verano. No obstante, el informe hace continuo hincapié en lo "excesivo" de la respuesta de Israel. "Ahora el peso recae en las autoridades israelíes, que deben justificar su decisión de destruir viviendas enteras repletas de civiles cuando su obligación legal era reducir al mínimo las bajas civiles por todos los medios posibles", adujo Luther. "Lo importante ahora es la responsabilidad por las posibles violaciones del derecho humanitario internacional que se hayan podido cometer. Las autoridades de Israel deben dar respuestas".

Lo primero que hizo al llegar a la residencia estudiantil fue pasar al baño. Desde que bajó del avión su estómago hacía ruidos extraños. Parecían gruñidos, pero no de hambre. Ese era el problema: algo de lo que había comido en el vuelo de México a La Habana le cayó mal. A lo mejor fue el queso del emparedado o el ajonjolí esparcido en las cubiertas de pan francés, o los cacahuates japoneses con sabor artificial de limón. O fue la combinación de todo esto. No lo sabía. Lo cierto es que en el aeropuerto ya no tuvo oportunidad de ir a descargar el intestino porque en cuanto fue identificado por su anfitriona, de inmediato lo trepó a una vieja camioneta y en 15 minutos estuvieron en el que sería su hogar por cuatro semanas. Memo entró al baño del vestíbulo, que desprendía un ligero aroma a orines, pero no era nada de qué preocuparse, al final de cuentas se trataba de un baño público en un lugar donde la humedad intensifica los aromas. Lo que sí llamó su atención fue el inodoro, que no tenía asiento. Qué más hubiera querido reposar su humanidad en uno de esos ergonómicos, acolchochonadito, que se amoldan a la forma de cada nalga, y experimentar, además de alivio, lo que es sentarse entre nubes, como dice un comercial. Pero no era momento de ponerse exigente. Se sentó y su cuerpo de cualquier forma obtuvo descanso. Enseguida miró hacia el pequeño hueco que debía contener el rollo de papel: no había nada. Por fortuna desde niño su mamá lo acostumbró a cargar un poco de papel higiénico para cualquier emergencia, y ésta era una. Esa noche, luego de instalarse y dar un pequeño paseo por El Vedado, una zona donde las construcciones de mediados del Siglo 20 son lo más moderno de la arquitectura cubana, con algunos grafitis que dan muestra del buen arte urbano que hay en La Habana, regresó a la residencia para cenar un poco de congrí —el clásico platillo cubano de arroz con frijoles—, carne de cerdo, plátano, jitomate y pepino. No había servilletas de papel; las que usaban eran de tela verde. Qué elegantes son los habaneros, pensó el estudiante. Al otro día, luego de las primeras sesiones en el Colegio Universitario San Gerónimo, Memo y el resto de sus compañeros fueron a comer a un restaurante ubicado en medio de La Habana Vieja, el Centro Histórico de la capital cubana. El acomodo de la mesa no variaba mucho a la de cualquier otro lugar: un plato grande con una copa al frente y los cubiertos a cada lado sobre una servilleta de tela —nunca vería una de papel durante su estadía en La Habana—. Antes que le sirvieran, Memo se fue a lavar las manos. A diferencia del primer día, el baño del restaurante estaba más limpio y olía a lavanda. Acababan de asearlo. Cerró la llave del agua, sacudió el exceso del líquido en el lavabo y jaló la palanca del contenedor de toallas desechables. Pero no salió nada. Caminó hacia uno de los inodoros y no encontró papel. Entonces se miró al espejo y se arregló el cabello con sus manos húmedas. Terminó de secarlas restregándolas en el pantalón. Dos días más tarde, mientras estaba orinando en el baño de la Universidad, otros dos estudiantes, un colombiano y un cubano, tenían una discusión. El sudamericano estaba preocupado: —No hay papel en este baño. ¿Tú traes? —Traigo una revista. Mientras cagas lo vas arrugando para que se haga suavecito —decía el cubano con una risa de burla. —¿Y que el culo me quede pintado? —O quítate una media ¿Tú qué dice? O te cagas en la opinión de algún intelectual cubano o tu pie queda desnudo. —Yo traigo un poco, pero igual te lo vendo en un dolar —dijo Memo mientras enseñaba un pequeño rollo blanco de papel higiénico y reía. —Qué putada la tuya, mexicano —el colombiano arrebató el papel y a su rostro volvió la calma, el alivio—. A la noche yo compro las cervezas. Luego de una semana a Memo le quedaba claro que en La Habana era más fácil conseguir ron, cerveza, cigarros, comida, que papel de baño o servilletas desechables. Tal vez si hubiera ido en plan turista o si se hubiera hospedado en alguno de los hoteles de lujo y no hubiera salido de la zona de turismo, jamás se habría dado cuenta de este detalle casi invisible en la Ciudad de México, donde un paquete de cuatro rollos de papel se consigue hasta en 10 pesos. Pero en el resto de la capital cubana el papel higiénico y las servilletas brillaban por su ausencia. En las cafeterías servían los sándwiches y los perros calientes sobre un plato de cartón que luego era utilizado para limpiarse las manos y la boca. En la pizzería la gente se frotaba las manos al terminar de comer para que la grasa fuera absorbida por la piel, igual que crema humectante. Lo mismo en Coppelia, la famosa heladería de La Habana. En el baño del teatro Karl Marx, el mayor centro de espectáculos de la isla, no había papel, tampoco en los de las tiendas departamentales poco surtidas de la calle Neptuno. Memo racionaba el rollo de papel que colocaron en su cama al llegar a la residencia estudiantil. De alguna forma comenzaba a cubanizarse. En la casa de Ailén, una mujer que rebasa los 40 años y que aún vive con sus padres porque su sueldo no le alcanza para pagar una renta, sí hay papel higiénico. Ella, como todos los cubanos, habla casi a gritos, rápido, comiéndose por momentos las letras "R" y "S". Entre un café y otro le muestra su libreta de racionamiento y le cuenta que en 1963, unos años después del triunfo de la Revolución, se reguló la venta subsidiada de alimentos a través de ese cuadernillo que parece boleta de calificaciones de primaria. Entonces la distribución era abundante, a pesar que la medida se implementó luego del embargo económico que Estados Unidos impuso a Cuba. Ahí se incluía desde leche, pescado y café, hasta cerveza para bodas y cumpleaños. Además a cada persona se le otorgaba una tarjeta para ropa y productos no comestibles, que al parecer contenía el papel de baño. Sin embargo, en los años 90, tras el colapso de la Unión Soviética —que suministraba combustible, maquinaria, electrodomésticos y materias primas a la isla— y del bloque socialista del Europa del Este, Cuba cayó en una crisis económica y alimentaria. La agricultura se paralizó: no había tractores y demás aparatos necesarios para la cosecha. Tampoco había combustible para echar a andar los que quedaban. Por la misma razón las máquinas de las fábricas también quedaron paradas, incluidas las que hacían el papel. Disminuyó la producción nacional y el intercambio comercial. Impensable importar el higiénico y otros artículos de primera necesidad; nadie se atrevía a darle crédito al gobierno cubano porque no había una garantía de pago y, sobre todo, por las represalias que pudiera recibir de Estados Unidos, quien había recrudecido el bloqueo hacia la isla. Era el inicio del "Periodo Especial", una época cruda para los cubanos de a pie. Tania Quintero, una periodista autoexhiliada en Suiza, narra que en esa época el papel sólo se utilizaba para imprimir el periódico Granma y la propaganda del Partido Comunista. Y cómo eso era lo que había, con eso solucionaban el asunto que viene luego de "descomer". Las trabajadoras se secaban con las hojas amarillentas y sucias de los archivos burocráticos. Incluso hubo quien utilizó los libros de marxismo de la Universidad. Al final de cuentas ya había caído el comunismo, ¿para qué los querían? Antes de entrar en "Periodo Especial", en Cuba había tres plantas de papel higiénico. Ahora sólo queda una, en Matanzas. Aún así, luego del año 2000, cuando lo peor de la crisis había pasado, se exportaba papel a Jamaica, Trinidad y Tobago, Guatemala y República Dominicana. Hoy corre el rumor entre los cubanos que una buena parte del abasto del higiénico se importa desde Brasil. —Hace como dos años no había nada de papel en las tiendas y cuando había se acababa rápido—le cuenta Lily, una estudiante de periodismo de la Universidad de La Habana—. ¿Tú sabe que hago yo? Me llevo lo que sobra de los rollos que no terminan los huéspedes del hotel donde trabajo. Como hay que poner nuevos, ni modo que tirarlos. En realidad siempre ha habido poco papel, pero no es algo que quite el sueño; siempre hay forma de resolverlo —señala el Granma de la mochila de Memo y suelta una carcajada—. En 2013, Yoani Sánchez, la bloguera cubana más famosa por su activismo contra el gobierno de Castro, lamentaba en su cuenta de Twitter que los venezolanos no pudieran darle ese otro uso que tiene el órgano oficial del Partido Comunista. "Desabastecimiento de papel sanitario en #Venezuela, lástima que no haya periódicos Granma por allá, para usarlos en el baño como nosotros". Lily también le mostró a Memo un reportaje en internet donde se dice que una de las causas del desabasto de papel de baño a principio de 2014 fue una avería en una prensa de goma de cuatro metros de largo que compone la máquina que hace el higiénico. Detuvo el 30 por ciento de la producción durante los cuatro meses que la pieza estuvo en reparación en el extranjero. En una calle cercana a la Habana Vieja Memo y Lily entraron a una tienda a comprar agua. Era un pequeño establecimiento gris, con algunos anaqueles semivacíos. Les llaman TRD —Tiendas de Recaudación de Divisas—, donde se puede comprar frijol, arroz, aceite y demás mercancías que se incluyen en la libreta de racionamiento, así como otros productos. Todos sus precios están en CUC, la divisa creada en Cuba para ser intercambiada por moneda extranjera y que sólo tiene valor en la isla —cada CUC equivale a 25 pesos cubanos, 80 centavos de dólar o 1.05 euros—. Memo vio apilados algunos paquetes de Sanitec, al parecer la única marca de papel higiénico que hay en Cuba. La silueta de un cisne navega en el frente de cuatro rollos de 400 hojas simples cada uno. Un cartón negro con números verdes dice que cuesta 1.20 CUC (en internet el precio es de 2.20 CUC). Abrió los ojos con sorpresa. La voz de Ailén regresó a su mente para recordarle que el sueldo mensual promedio es de 19 CUC. A veces limpiarse el culo con tiras de papel más suaves que el Granma es todo un lujo. Debajo de una palmera, Memo leía un libro recostado sobre la arena de la playa de Santa María, mientras Eric, un estudiante de El Salvador, se bañaba en las aguas del Mar Caribe. Memo eructó. Acababa de comer un poco de arroz frito, carne de cerdo preparada como hamburguesa y un poco de verdura. De pronto la calma fue interrumpida por uno de esos reflejos de la mente. Tomó conciencia que en un par de horas tendría que buscar un baño. Eso no le preocupaba. Cerca había un pequeño hotel, también una cabaña. Podía pagar por usar el inodoro. En el último de los casos, a unos metros de la playa había una área con muchos árboles y vegetación. Lo que había perturbado su calma es que no recordaba si traía papel higiénico. Buscó en su mochila y no encontró nada. Sacó su ropa y sacudió su toalla: no había papel. Después de muchos años, por primera vez salía a la calle sin un poco del higiénico. No paraba de preguntarse en qué momento comenzó a perder ese hábito. Eric se acercó: —¿Qué buscas? —Güey, ¿traes papel? —preguntó con preocupación el mexicano. —¿A poco quieres ir al baño? —dijo el salvadoreño. Desapareció de su rostro ese gesto de calma que deja el mar. —No, pero al rato me van a dar ganas. —Creo que no traigo. El estudiante centroamericano no dijo más. Su semblante serio hablaba por él; sabía que en algún momento él también tendría que vaciar el intestino. Eric abrió su mochila, sacó su ropa, también la toalla y sus tenis. No tenía nada, ni siquiera el Granma, que día con día guardaba celosamente. Los dos hombres trataban que ese detalle no les arruinara la playa. Pero tendrían que abandonarla más temprano de lo previsto para, en el mejor de los casos, encontrar un lugar abierto y comprar papel higiénico. De lo contrario regresarían a la estancia estudiantil antes que sucediera un accidente. Memo volvió a revisar su mochila. La volteó para que la ropa, la toalla, los tenis y todo saliera de un jalón. Los objetos cayeron al suelo. Saltó entonces el estuche de las gafas oscuras. La abrió. Ahí estaba un pequeño rollo aplastado de papel. En su mente, Memo escuchó cantar a los ángeles. Eric regresó al mar y el mexicano volvió a su lectura, a la calma que provoca la playa y la seguridad que da un trozo de ese invento que, gracias a un tweet del escritor Owen Williams, supo fue patentado en 1891 por el neoyorquino Seth Wheeler. No importaba la hora y el lugar, él tendría el culo limpio. Esa tarde Memo no utilizo el papel. El arroz le provocó estreñimiento.
Mientras los gringos continúan aceptando la mariguana como medicina y droga recreacional, sus opositores están recurriendo a un grupo de investigadores académicos, quienes alegan que las autoridades deberían evitar ser flexibles frente a las restricciones alrededor de la planta. La investigación alrededor de la mariguana —financiada por una compañía farmacéutica— se ha convertido en un asunto controversial en los últimos años, éstas han forzado a las principales escuelas y publicaciones de medicina a implementar requerimientos estrictos de divulgación, entonces, ¿podría llegar a pensarse en un conflicto de intereses dentro del debate de la mariguana? VICE encontró que muchos de los investigadores que se han pronunciado en contra de legalizar la mariguana también han trabajado dentro de las principales firmas farmacéuticas, las cuales tienen productos que fácilmente podrían reemplazarse con el uso de la mariguana. Cuando estos individuos han sido citados en los medios, sus vínculos con la industria farmacéutica no se han revelado o mencionado. Tomen, por ejemplo, al Dr. Herbert Kleber de la Universidad de Columbia. Kleber tiene credenciales académicas impecables y ha sido mencionado en prensa y publicaciones académicas opinando en contra del uso de la mariguana, de la que afirma puede causar una amplia gama de adicción y problemas de salud pública. Pero cuando está escribiendo piezas de opinión contra la mariguana para CBS News, o es citado por NPR y CNBC, lo que queda sin decir es que Kleber ha trabajado como consultor pagado para las principales compañías de medicamentos por prescripción, incluyendo Purdue Pharma (el creador de OxyContin), Reckitt Benckiser (el productor de un analgésico llamado Nurofen), y Alkermes (el productor de un nuevo y fuerte opioide llamado Zohydro). Kleber, quien no respondió a la petición para hablar al respecto, mantiene una influencia importante dentro del debate de la mariguana. Por ejemplo, sus escritos han sido citados por el New York State Association of Chiefs of Police en su oposición a la legalización de la mariguana, y ha sido publicado por the American Psychiatric Association en la declaración de la organización sobre la prevención en contra de la mariguana para usos medicinales. ¿Podría la larga relación financiera de Kleber con las firmas farmacéuticas verse como un conflicto de intereses? Estudios han encontrado que la mariguana puede usarse para aliviar el dolor, substituyendo a la mayoría de los analgésicos por prescripción. La industria de los analgésicos opioides es un negocio multibillonario que ha tenido que enfrentarse a fuertes críticas de expertos porque, en la actualidad, los analgésicos son los causantes de alrededor de 16 mil muertes al año, un número más alto que el de la heroína y la cocaína combinadas. Estudios ven a la mariguana como una alternativa segura frente a productos opioides como OxyContin, además no hay conocimiento de muertes por sobredosis de hierba. Otros oponentes académicos destacados de la mariguana tienen vínculos con la industria de los analgésicos. El Dr. A. Eden Evins, profesor asociado en psiquiatría en la Harvard Medical School, es un crítico frecuente de los intentos por legalizar la mariguana. Forma parte de la junta directiva de un grupo de defensa contra la mariguana, Project SAM, y ha sido mencionada por los principales medios de comunicación criticando la ola de nuevas reformas relacionadas con la mariguana. “Cuando la gente puede ir a una ‘clínica’ o un ‘café’ y comprar mariguana, eso crea una percepción de que es segura”, le dijo a Times el año pasado. Especialmente, cuando Evins participó en un artículo sobre la legalización de la mariguana para el Journal of Clinical Psychiatry, la publicación encontró que sus relaciones financieras exigían requerimientos de divulgación, los cuales señalaban que desde noviembre de 2012, Evins era “consultora para Pfizer y DLA Piper y había recibido subsidio/apoyo para investigación de Envivo, GlazoSmithKline, y Pfizer”. Pfizer se ha movido agresivamente al mercado de los analgésicos dentro de los US $7.3 billones. En el 2011, la compañía adquirió King Pharmaceuticals (los productores de algunos productos opioides) y actualmente trabaja para introducir Remoxy, un competir de OxyContin. El Dr. Mark L. Kraus, quien dirige una práctica privada y es miembro de la junta directiva de The American Society of Addiction Medicine, presentó un testimonio en 2012 oponiéndose a la ley de la mariguana medicinal en Connecticut. De acuerdo con sus declaraciones financieras, Kraus trabajó como asesor dentro de los paneles científicos para compañías analgésicas tales como Pfizer y Reckitt Benckiser en el año anterior a su activismo contra del proyecto de la mariguana medicinal. Ni Kraus o Evins respondieron a la solicitud que se les hizo para comentar sobre el asunto. Estas revelaciones académicas avivaron el argumento que las compañías farmacéuticas mantienen vínculos silenciosos dentro de la antesala de la prohibición de la mariguana. En julio, reporté que muchos de los grupos más grandes de defensa contra la mariguana, incluyendo the Community Anti-Drug Coalitions for America, el cual ha organizado oposición a la reforma a través de su red de activistas y repartiendo material informativo, (muestras de páginas editoriales en contra de la mariguana medicinal junto con videos al estilo de Reefer Madness, por traer un ejemplo.), se han recargado en financiaciones significativas de compañías analgésicas, incluyendo Purdue Pharma y Alkermes. Grupos antidrogas financiados por farmacéuticas como the Partnership for Drug-Free Kids y CADCA usan sus presupuestos para obsesionarse con la mariguana mientras dejan de lado el gran problema en Estados Unidos frente a las excesivas prescripciones de opioides en el país. Como ProPublica reportó, investigadores financiados por compañías analgésicas ayudaron a alimentar la mortal adicción de los americanos a los opioides como OxyContin y Vicodin. Estos académicos alentaron a doctores para sobreprescribir estas drogas para una gama de problemas de alivio del dolor, llevándonos a donde nos encontramos actualmente: como los consumidores más grandes de analgésicos en el mundo y la capital de la sobredosis en el planeta. Qué dice esto sobre la academia médica si hoy en día muchos de los investigadores financiados por analgésicos están interviniendo en el camino de una alternativa mucho más segura: fumarse un porro.

La crisis cambiaria y el mercado negro han convertido a Venezuela en una distorsión económica ambulante. Ni siquiera ser el país con las reservas petroleras más grandes del mundo ha podido defendernos de este fenómeno. Venezuela es la cuna de lo absurdo. Para los no entendidos, según el gobierno el euro cuesta 8.3 bolívares (BSF), en Venezuela actualmente existe control cambiario, y según el mercado negro o mejor dicho y con mucha pena... Vale 812 BSF. Ojo, estoy seguro que para cuando leas esto ya va a costar más. Y sí, en Venezuela el medidor real del valor del dólar y el euro es una página de internet. Este país es divertido. ¿Sorprendido? No vine a darte clases de economía de la cual obviamente no tengo la más remota idea. Si fuese buen economista hace 2 años hubiese cambiado todos mis ahorros en dólares o euros para protegerme de esta crisis y no estaría viviendo en esta maravilla de país en donde para comprar papel de baño tienes que hacer una fila de más de 4 horas. Si nos vamos a banalidades y quieres estar a la moda y comprarte un Iphone 6S (ganando sueldo mínimo) tienes que trabajar sin gastar un solo bolívar durante casi 7 años. Tampoco vine a darte clases de política y me importa una mierda si eres progobierno o eres de la oposición. Solamente quise ser un buen samaritano y apoyar el turismo en nuestro bello país, quizás con este artículo llegue al Ministerio de Turismo. Quise hacerles un favor a todos los mochileros, turistas, abuelos y demostrarles las cosas maravillosas que pueden hacer en nuestra tierra con un solo billete. Si, con un solo billete. Siempre quise hacer algo por mi país y que todos se sintieran orgullosos de mí, que Simón Díaz quedara en pañales con mi aporte. Así que me propuse pasar un mes viviendo de lujo en Venezuela con un billete de 100 euros. Para tener un poco de orden en esta aventura vamos primero a listar las cosas divertidas que se me pasaron por la cabeza hacer: —Alquilar una habitación bien ubicada durante 1 mes. —Alquilar una habitación en un hotel 5 estrellas y pasar la noche con 2 damas de compañía de lujo. —Comprar un billete de avión a la capital (yo vivo en Maracaibo, Zulia). —Alquilar durante un día un auto convertible para dar vueltas por la ciudad y pagar la gasolina. —Comprar 238 cervezas sin ninguna razón productiva alguna. —Divertirme con cocaína y una onza gramos de mariguana. —Pagarles el tanque de gasolina a todas las personas que viven en mi edificio ya que soy una buena persona. —Cenar en 5 de los mejores restaurantes de la ciudad. —Para contrarrestar el estrés de vivir en Venezuela, ir a recibir masajes exóticos y acupuntura en el centro de masajes más asiático que vea en mi ciudad. Tras listar mis objetivos procedí a vender en el famoso ''mercado negro'' los 100 euros. Ya sé lo que se imaginan: un tipo en una esquina con una chaqueta de cuero, lentes oscuros y gorra de camionero. Pues queridos amigos están viendo muchas películas de Tarantino. En Venezuela vender divisas fuera del mercado propuesto por el gobierno es tan fácil como poner un post en tu página de FB que diga: Vendo 100 euros. Te comentan dos o tres tipos y hacen la compra. La cantidad de billetes venezolanos que equivalen a 100 euros es tan, pero tan grande, que termina siendo bastante inseguro hacer el intercambio con papel moneda y casi todos prefieren realizar una transferencia bancaria. Transferí 150 euros a la cuenta de mi comprador (50 eran para pagar unas deudas y los otros 100 para este experimento). Esto son 150 euros en Venezuela en billetes grandes: Lo primero que hice fue buscar en Google habitaciones en alquiler para poder dormir como un rey después de cada aventura. Conseguí esta habitación que me costó 9,600 BSF al mes, que equivalen a 12 euros. La persona que me la alquiló es un alma caritativa ya que actualmente en Venezuela es muy difícil conseguir una habitación o un piso por los precios irreales y la alta inflación. El gobierno no te deja subir más del 20 por ciento anual de cuota y con la inflación actualmente rondando el 150 por ciento los precios terminan siendo irreales y siempre pierde el dueño del piso o la habitación. Mi próxima aventura obviamente tenía que ser más divertida y me propuse conseguir 2 "damas de compañía" y pagar una noche con ellas en un hotel 5 estrellas. Hice las llamadas y agendé a dos chicas muy guapas para nuestra noche de compresión. Cada chica cobraba 12,000 BSF por hora... Estamos hablando de 13 euros la hora. Obviamente les conté lo que andaba haciendo ya que yo soy de esos tiernos que habla mucho con sus chicas y las hace reír. Les pareció muy divertido mi experimento y no tuvieron problemas en tomarse unas fotos conmigo con la condición de que no se les viera la cara (las dos tenían novio y no querían que se enteraran de su profesión nocturna). Al llegar al hotel, que por cierto está subsidiado por el Gobierno Bolivariano de Venezuela, me pareció un poco ridículo el precio: 7000 BSF la noche con Buffet para el desayuno incluido y piscina todo el día. Estamos hablando de 8.7 euros la noche. Al subir a la habitación con mis dos compañeras no les voy a negar que me sentí la persona más cool de todo el hotel, pero a fin de cuentas estaba trabajando, ¿no? Una de las chicas tenía 18 años y su compañera 21. El precio total de mi noche de comunicación y comprensión: 46.7 euros. Recordé que tenía vida personal además de este experimento para VICE (quisiera vivir haciendo este experimento todo el año) y compré un pasaje para Caracas, la capital de Venezuela y los asesinatos, ya que tenía que asistir a un evento allá. Caracas es un poco más costosa (como toda capital) que mi ciudad Maracaibo, pero igualmente podríamos pasarlo bien con un presupuesto más elevado... Calculo que 50-70 euros más. Un pasaje por avión cuesta 6,500 BSF que son 8 euros aproximadamente. Sí, con 8 euros te montas en un viaje de 50 minutos hasta la capital. Que viva Chávez, Maduro y Miss Venezuela. Hasta ahora había gastado 54.7 euros de mi presupuesto; todavía queda mucho por hacer. Uno de mis tantos sueños que no he logrado cumplir es tener un coche descapotable. Llámame estúpido o superficial pero siempre quise ir despeinado por la ciudad con una rubia en el asiento de copiloto escuchando a AC/DC. Soy humano y tengo necesidades y sentimientos. Por suerte vivo en Venezuela, la tierra donde lo imposible es posible. Mierda, qué buen slogan para impulsar el turismo. Después de unas llamadas y búsquedas en nuestro gran amigo Google di con el auto indicado: un Cadillac rojo del 59. En verdad estaba muy emocionado ya que el Cadillac siempre fue un auto que tenían solamente las personas con dinero. Alquilar el Cadillac fue uno de mis días favoritos de esta odisea. Me cobraron 5,500 BSF que vendrían siendo 6 euros por 12 horas en esa belleza, también por el mismo precio me incluían un chofer si yo lo deseaba. Conducir este coche por la ciudad me hizo sentir como un actor durante un rato, como si los rayos del sol te invadieran el cuerpo y te dotaran de una especie de súper poderes que hacen que llames la atención en cada esquina que vas. Me pidieron más de 30 fotos en todo el día, tanto conmigo como con el coche. Lo que más me impresionó de este día no fue conducir el automóvil y lo difícil que se me hizo, ya que no es lo mismo un vehículo de 2015 que uno del 59. Lo más impresionante fue la historia que me contó el dueño del auto cuando se lo devolví. Me comentó que es Ingeniero y siempre amó tanto el negocio de los coches que rechazó una oferta proveniente de México de 7,000 dólares mensuales por sus servicios como Ingeniero. Y lo hizo porque en 2002 (año en el que le llegó esta oferta) en Venezuela generaba esa misma cantidad de dinero con su negocio soñado de alquiler de coches de lujo. La gasolina es un tema bastante caliente en mi país en estos días. Un litro de gasolina de 95 octanos cuesta 0.097 bolívares. 0.048 bolívares por litro es la tarifa preferencial del diésel, el más utilizado por el transporte público. Llenar un tanque de 40 litros de gasolina de 95 octanos cuesta menos de 4 bolívares y de 60 litros menos de 6 bolívares, en ambos casos mucho menos de 0.30 euros. Dicho esto, en la frontera con Colombia el litro de gasolina aumenta hasta a 83 BSF por litro. Es decir, hay negocio en contrabandearlo a la frontera pero no me voy a adentrar en eso. Para llenar el tanque de este Cadillac sirvieron 3 monedas de 1 BSF, en Venezuela las monedas sirven única y exclusivamente para la gasolina y de verdad no voy a sumar eso al experimento. Yo lo pago de mi bolsillo, tranquilos. Hasta ahora he gastado 59.7 euros. Siguiendo con la lista, ahora me tocaba comprar 238 cervezas sin ninguna razón alguna. Podría dividirlas en 7 por cada día entre semana del mes, podría inventarme cualquier otra excusa para ese número pero en verdad no la tengo. Sinceramente el numero 238 me pareció exótico. Prosigo a dirigirme a un depósito cercano de licores para comprar 7 cajas de cervezas. Cada caja de cerveza vale 1,200 BSF lo que se traduce en 1.5 euros por caja de 34 cervezas. En las 7 cajas de cervezas gasté un total de 10 euros. Sí, 238 cervezas por 10 euros. Los reto a que logren eso en su país. Métanse su primer-mundismo por el culo; aquí en Venezuela le damos prioridad a la gasolina cuasi gratis y al alcohol. Ninguna historia de este estilo iba a estar completa sin drogas, jamás. En Venezuela te compras 1 bolsa de buena calidad de cocaína de 3 gramos por 5,000 BSF, como 5 euros por 3 Gramos. Es impresionante, pero más impresionante es la cantidad de mariguana que puedes comprar por 6,000 BSF, que vienen siendo 7 euros. Con 7 euros en Venezuela compras una onza de mariguana, amigo mío. Después de todos estos excesos sentí remordimientos de conciencia y quise devolverle algo al mundo. Salí un rato de la habitación en la que me he estado hospedando y volví a mi verdadero hogar para hacer una obra de caridad. Allí convivo con 45 personas y casi nunca les doy los buenos días. Quise remendar un poco esto. Hablé con el presidente de mi edificio y le pregunte si tenía problema en que les pagara el tanque de gasolina de sus automóviles a todos y obviamente me dijo que no habría problema alguno: el costo total de pagarle la gasolina a 32 automóviles fue de: 120 BSF que se traducen en menos de 2 euros. Si el tema de la gasolina los tiene cansados, vámonos a algo que todos amamos: la comida. Me considero un conocedor de la gastronomía de mi ciudad y afortunadamente está llena de buenos restaurantes. Hice una selección de mis 5 restaurantes favoritos para ir de noche y ver cuánto gastaba en 5 cenas. Los resultados fueron 50 por ciento tristes y 50 por ciento impresionantes. Aquí enseño 1 euro en 8 billetes de 100 BSF que es el valor del pescado y, a su vez, el billete de máximo valor en Venezuela. Comí pastas, ensalada césar, pizza, pescado, hamburguesas y risottos. El costo promedio de cada plato de comida con su bebida era de 1,500 a 1,700 BSF o mejor dicho 1.8 euros. Haber viajado por el mundo te da un cierto conocimiento de los precios de estos platos en otros países, y siendo muy optimista en esos platos me gastaría al menos 50 euros. Pero por suerte vivo en Venezuela y después de esas 5 cenas gasté la enorme y grosera cantidad de... 9 euros. Aquí aproveché una oferta de estos dos platos por 2 euros. Hasta esta parte había gastado en total 90.9 euros, aun me quedaban 9.1 gloriosos euros. Ya me estaba entrando la depresión por haber casi terminado mi gran experimento y tuve la genial idea de ir a que me dieran unos buenos masajes en el centro de relajación más asiático que encontrara. Por suerte tengo a un amigo trabajando como community manager de un centro de masajes y lo pude contactar. Al poner un pie en ese lugar les juro que sentí que estaba en otro país; la vibra relajante que se respiraba ahí dentro no se parecía en nada a lo que se respira en la ciudad. Quizás fue la experiencia más rara de todas, ya que después de prepararme para entrar a recibir mi combo de masajes más acupuntura, el olor a mariguana que percibí fue tan grande que no pude evitar preguntarle a la recepcionista. Su respuesta fue mejor de lo que esperaba: "Claro señor, esas son las plantas medicinales que usa la doctora para frotarse las manos antes de realizar la acupuntura y los masajes". Esta doctora se lava las manos con cristales de yerba ya que según ella le purificaba las manos. Esto me pareció bastante loco y divertido y procedí a acostarme en las camas de masajes. Nunca había recibido este tipo de masajes quiroprácticos y mucho menos acupuntura, y la verdad es que la experiencia me gustó bastante y volvería a repetirla. El precio por este combo de acupuntura y masajes quiroprácticos fue de 2,000 BSF que se traducen en 2.5 euros. Al sacar cuentas me quedaba presupuesto y acudí al centro 2 días más = 7.5 euros en total. Al llegar al final de este experimento me di cuenta de la triste realidad en la que vivimos los venezolanos. Pero no todo es triste queridos amigos extranjeros, para ustedes Venezuela es el destino soñado. Y como ya les mostré todo lo que se puede hacer en Venezuela con un billete de 100 euros, ahora les muestro lo que se puede comprar con un billete de 100 BSF, el billete de mayor denominación de mi país. Esto: Para los que no saben, esto es el equivalente a la Nutella. Si, con el billete de mayor denominación en Venezuela puedes comprar solo esto.
Cada vez hay más casos de padres abruptamente separados de sus hijos a causa de falsas denuncias de sus parejas. Historias de un drama que se dirime en la justicia, pero que tiene a los chicos como botín de guerra. Desde que nació su hija Jazmín, hace cinco años, debe acudir a la Justicia cada vez que la quiere ver y estar con ella por unos minutos, por unas horas. En espera de Noah. La habitación que Marcelo Mosenson preparó para su hijo, de quien fue separado hace unos tres años, cuando el niño era un bebe. Foto: Estrella Herrera. En la historia de Eduardo, de 48 años, hay una interrupción del vínculo parental por decisión de la madre, que obstaculiza las visitas con maniobras y argucias legales. Según adelanta De Marcos, su ex pareja llegó a denunciarlo por un abuso sexual que nunca sucedió ni pudo probarse, con el único objeto de impedirle acercarse a la menor. Este padre, como muchos otros, es víctima de un fenómeno muy curioso, advierte el abogado Sergio Dubove, especializado en derecho de familia. "Se crearon herramientas para prevenir, castigar y combatir la violencia familiar que generan otro tipo de violencia familiar, la que padece el padre alejado del hijo, denunciado falsamente y amputado en su paternidad, lo que seguramente es el dato esencial del ser humano", destaca Dubove, de 61 años, desde su estudio en la zona de Retiro. "A partir de las normas sobre la violencia familiar, hay mecanismos que funcionan de una manera muy expeditiva y no debería ser de otra manera cuando están llamados a resolver situaciones que no admiten los ritmos habituales de la Justicia. Para los jueces, es más tolerable el riesgo de equivocarse y restringir a un no violento que el de permitirle sostener la amenaza de violencia", aclara. Para entender por qué cada vez hay más historias de padres forzosamente alejados de sus hijos, hay que analizar el actual contexto jurídico. De esta forma se detecta cómo la desnaturalización de una valiosa herramienta legal, como la denuncia de violencia familiar, puede generar consecuencias muy negativas en el terreno de los lazos parentales y en la psiquis de los chicos. La ley nacional de protección contra la violencia familiar 24417, sancionada en 1994, junto a la ley de protección integral a las mujeres 26485, de 2009, son las responsables de los mayores avances en la defensa de la integridad y el bienestar de mujeres y niños. Basta una presentación ante la Oficina de Violencia Familiar de la Corte Suprema o ante cualquier juez para que el denunciante, con una prueba sumaria, pueda obtener una orden de restricción dirigida al agente de la violencia. Esta orden, que prohíbe el acercamiento al domicilio, al lugar de trabajo y estudio, el contacto telefónico y el correo electrónico, se obtiene rápidamente. Para la princesa Jazmín. Como un oasis en la dura batalla legal que Eduardo de Marcos mantiene con su ex mujer, el cuarto destinado a su hija de 5 años. Foto: Estrella Herrera. Desde el estudio que lleva su nombre, en la zona de Tribunales, el doctor Alejandro Molina, ex presidente del Consejo Nacional del Menor y la Familia, explica: "Ante una denuncia por violencia familiar, el juez puede excluir a alguien del hogar, restringir el acercamiento del padre a la madre, del padre a los hijos. Aquí es donde hay que ver la otra cara de la moneda. Sabemos que hay muchísimos casos en los que esto es casi imprescindible, conveniente y acertado, pero también sabemos que algunas veces estas denuncias encubren maniobras de hombres y mujeres para sacarse al ex cónyuge de encima o para poner cortapisas en el régimen de visitas de los chicos". Con él coincide Dubove: "Un número cualitativamente importante de denuncias por violencia familiar son falsas y se presentan para generar represalias injustificadas o seguir objetivos secundarios. Esto pasa", recalca el especialista mientras rescata un estudio de Eduardo Cárdenas, ex juez del fuero de familia, llamado El abuso de las denuncias de abuso, donde se cita una estadística elaborada por la Universidad de Minnesota que detecta que el 77 por ciento de las denuncias por abuso relacionadas con divorcios son falsas. "Lo lamentable es que, a partir de estas falsas denuncias, pierden para siempre a sus hijos aunque no haya pruebas en su contra. Se produce un estado de desvinculación y la madre machaca sobre eso, hasta que es el mismo chico quien no los quiere ver más", agrega Molina. Al consultar con la Oficina de Violencia Doméstica de la Corte Suprema (OVD), se verifica que no existen estadísticas sobre las denuncias falsas en la Argentina. "Es un dato que no existe en nuestro registro -responde María Emilia Sesin, que trabaja allí-. La OVD toma el relato de la persona y a partir de eso se elabora un informe de riesgo. Luego, quien decide sobre la procedencia o no de la presentación será el juzgado correspondiente." Si bien la desvinculación forzada puede ocurrirle tanto a un padre como a una madre, es más frecuente que lo padezcan los hombres, según calcula la mayoría de los expertos consultados. Con la autoridad que le confieren sus seis años como juez civil y su experiencia de más de dos décadas como defensor de menores, Molina destaca: "Lo cierto es que son muchos más los chicos alienados, enajenados, alejados del padre que de la madre. Especialmente cuando la madre tiene cuentas pendientes con el padre y se las cobra a través del chico, sacándoselo. A veces hay muchísimas problemáticas psicológicas en la mujer: fracaso en la vida matrimonial, en la vida sexual. Todo esto lo depositan en la otra persona y se convencen de que le va a hacer mal a su hijo. Las denuncias de violencia familiar posdivorcio o separación en estas mujeres son muy comunes". Por esta razón, cada vez son más los padres que recorren los pasillos de Tribunales y se presentan en las mesas de entradas de los juzgados, cargando las copias de sus expedientes y la esperanza de que la Justicia les permita ejercer la paternidad que les fue negada. Ellos exigen ser padres, con la amplitud que abarca el rol actualmente; ya no se conforman con el pago de la cuota alimentaria; quieren participar de la crianza, el crecimiento, la cotidianidad y decidir sobre la educación de sus hijos. En las últimas dos décadas, en nuestro país han surgido asociaciones como Padres del Obelisco, Afamse, Apadeshi, S.O.S Familia, que defienden una paternidad más activa. Se están generando otras con objetivos similares en España, México, Irlanda y Francia, entre muchos otros países. "El fenómeno de los padres desvinculados por la fuerza, a partir de denuncias provenientes de las madres que son refrendadas por los juzgados, está adquiriendo importancia. Lo estamos viendo en los consultorios, en los grupos y también en las redes de instituciones que agrupan estas problemáticas en la Argentina", indica el psicólogo Norberto Inda, que trabaja como asesor en la Asociación de Nuevos Padres (Anupa), una de las redes que surgieron para contener esta problemática. "Se trata de madres que, después de la separación, obstaculizan el contacto de sus hijos con los padres no convivientes. En algunos casos alegan el maltrato y abuso de los menores porque no quieren que los padres los visiten, salgan o convivan con ellos. En bastantes circunstancias, esto provoca el alejamiento entre los padres y sus hijos." Como director del Instituto de la Familia, un centro de investigación, docencia y asistencia en terapia familiar sistémica de San Isidro, el médico psiquiatra Carlos Díaz Usandivaras sostiene: "Esto sucede, entre otras causas, por el abuso de poder de la tenencia, que en nuestro sistema matriarcal es otorgada casi sin excepción a las madres, no importa la edad del niño. Algunas madres se erigen en dueñas del hijo, como si fuera una mascota, y castigan al mal cónyuge negándole el contacto. Lo borran de la vida del niño o le roban la identidad filiatoria, cambiándole el padre". En muchos casos, los niños, principales víctimas de estas batallas, sufren del síndrome de alienación parental (SAP), un trastorno psiquiátrico reconocido recientemente como tal por la Sociedad Americana de Psiquiatría, por el cual los hijos son programados para odiar y rechazar a uno de sus progenitores, sin motivos justificados. En palabras de José Bouza, presidente de la Asociación de Padres Alejados de sus Hijos (Apadeshi), que hace más de 23 años los convoca y recibe en la sede de la organización en Parque Patricios: "El hijo asume un discurso similar de denigración e incorpora como propias las experiencias reales, tergiversadas o inventadas que le cuenta el progenitor alienador". Con el nombre de disfunción materno paterno-filial, el SAP aparecerá incluido en la próxima edición del Manual de Diagnóstico y Estadística de los Trastornos Mentales (DSM-IV). Desde la perspectiva del psicoanálisis, Inda profundiza: "La desaparición brusca de un padre tiene consecuencias graves. Los chicos abruptamente ven perdida toda una cotidianidad, con todo lo que significa para ellos tener una expectativa y que ésta no se cumpla. Si yo espero a mi papá y no viene, esto me hace un agujero en mi capacidad pensante". En la misma línea, pero desde la óptica familiar sistémica, el terapeuta Díaz Usandivaras advierte: "Los niños necesitan de la interacción doméstica con ambos progenitores para el satisfactorio desarrollo de su identidad. La carencia severa de la interacción con uno de ellos genera un déficit en su identidad que se manifiesta en la adultez con una alta incidencia de depresión, adicciones y discapacidad conyugal. Tienen dificultades para la relación social con el otro sexo y, si lo logran, una tasa triplicada de ruptura, divorcios y separaciones". En estos casos, el dispositivo judicial de la desvinculación, que supuestamente debería desarticular los mecanismos de la violencia, es en sí mismo generador de otras violencias. La desvinculación va a suponer el quiebre de una cotidianeidad, ritmos y expectativas, y la ruptura de un vínculo fundante en la identidad del menor. "Es difícil de narrar la perversidad que encierran las denuncias falsas por violencia familiar y, sobre todo, sus consecuencias. La nulificación del rol y la condición de padre es tan perversa como la violencia. En vez de dejar marcas en la cara deja marcas en la estructura emocional de los chicos", compara Dubove. ¿Cómo se traduce en la vida cotidiana de un padre no violento esta situación de no poder hablar con el hijo, no poder verlo, ir al colegio, a las reuniones de padres, al fútbol, al coro? Eduardo de Marcos tiene días y días. En la primera entrevista con la Revista, que tuvo lugar en la sede de la Apadeshi, no pudo contener el llanto en dos ocasiones; en la segunda, que fue en su casa, donde la presencia de Jazmín es casi palpable por las varias decenas de fotos suyas que empapelan las paredes, se mostró de mejor ánimo. "Es como un sube y baja constante", ilustra Bouza, que lo conoce desde hace más de dos años. "La vida de quien intenta recuperar el contacto con su hijo, ya sea madre o padre, es de una gran inestabilidad; no sabe cómo va a estar mañana." Por su parte, el psicólogo Inda aporta: "He observado en la consulta y en los grupos terapéuticos el padecimiento que les genera el ser privados del contacto con sus hijos. Es como tener que seguir actuando, trabajando, con un cuchillo clavado, me dijo un paciente. Los padres necesitan a sus hijos así como los hijos necesitan a sus padres, en un vínculo de apuntalamiento mutuo". La peor incertidumbre. Marcelo Mosenson, papá de Noah: ''Nunca tengo la seguridad ni la certeza de poder verlo''. Foto: Estrella Herrera. Eduardo describe a su hija como una hormiguita que, en vez de cargar una hoja, lleva una planta entera. En esas pocas horas que pasan juntos aprovecha y la lleva a una psicóloga para que le haga un seguimiento. Allí, y a través del juego, intentan develar el estado emocional de Jazmín. Hay varios juguetes sobre la mesa. Ella siempre agarra los mismos, y juega a que está ella junto a sus dos hermanas luchando contra el mal, hasta que viene el padre, las salva y se las lleva bien lejos. "Papá, salvame, me está queriendo decir. Está esperando que alguien la saque de la tensión emocional en la que vive", se lamenta Eduardo, que tiene otras dos hijas mayores con las que mantiene una muy buena relación. Jazmín tenía apenas unos días de vida cuando la madre se la llevó a Bariloche. A partir de entonces, Eduardo ha viajado cada 45 días al Sur con una orden judicial, subiendo al ómnibus cargado de ilusiones y expectativas. Su lucha es la misma de muchos y el terreno para librar la batalla es el judicial. Por eso, a pesar de estar dedicado al coaching de empresas, ya conoce de memoria artículos, leyes y códigos. Según el artículo 206 del Código Civil, los hijos, "a falta de acuerdo de los cónyuges, quedarán a cargo de aquel a quien el juez considere más idóneo". Entonces, razona De Marcos, si el padre más idóneo es quien permite a los hijos el vínculo con el otro padre, ¿cómo es posible que haya cientos y cientos de casos de impedimento de contacto y apenas un puñado de cambios de tenencia por año? En el artículo 1° de la ley penal de impedimento de contacto de los hijos menores con sus padres no convivientes, 24270, se proclama prisión de un mes a un año para el padre o tercero que ilegalmente (con falsas denuncias, por ejemplo) impidiere u obstruyere el contacto de menores de edad con sus padres no convivientes. "¿Cómo es posible que sólo un par de casos por año sean reprimidos por esta ley?", insiste De Marcos, que abandonó muchos compromisos laborales para dedicarse exclusivamente a esta lucha que se libra en el ámbito de la Justicia, pero que tiñe toda su realidad emocional y familiar. "Fueron varias las veces que me fui hasta Bariloche, luego de un día entero de viaje, y no me dejaron verla", rememora. Sin embargo, recientemente, su tenacidad se vio recompensada. Tras aguardar más de un año y medio la resolución de una medida cautelar basada en las denuncias de obstrucciones de las visitas, recibió la notificación de que la Cámara de Apelaciones de Bariloche había dado lugar a las peticiones presentadas. Entre lo resuelto, el tribunal ordenó un régimen de visitas muy amplio, que llega a 90 días por año, más tres contactos telefónicos o vía skype por semana. El de Eduardo puede ser un caso esperanzador para muchos padres a quienes se les arrebata la posibilidad de serlo, se les arranca de un tirón la ilusión de la paternidad. "El alejamiento forzoso e injustificado de los hijos, que puede durar toda la vida, genera una experiencia de robo sin consuelo. A veces los lleva al suicidio", alerta el psiquiatra Díaz Usandivaras y señala que, actualmente, esta problemática también la padecen las madres. Las horas perdidas Están corriendo, saltando y riendo. Están por todos lados y tienen la misma edad de su hijo, Noah, de tres años y medio. Los ve cuando sale a caminar, pero también cuando se reúne con amigos y sus familias. A veces le resulta intolerable. "Te pone en evidencia la ausencia. Te pone en primer plano lo que no podés tener. Es muy doloroso", describe Marcelo Mosenson, director de cine y escritor de 42 años, que fue separado de su hijo cuando éste tenía sólo dos meses y pasó casi un año entero hasta que pudo retomar el contacto. Esa no fue la única vez, dice, que la mamá de Noah lo alejó, se interpuso entre ambos e interrumpió el lazo que los une. Marcelo rastrea el inicio del problema en el embarazo. "Ahí me di cuenta de que algo andaba mal. Demasiados celos. Pero, claro, pensé que era por las hormonas", desliza. Según Marcelo, los celos sólo fueron agigantándose y resquebrajando la salud mental de la madre primeriza. Hasta que aparecieron en escena policías, cartas documento y denuncias por violencia. "El mayor problema es darte cuenta y saber que no elegiste bien. Es que no podés prever del todo cómo va a ser alguien como madre o como padre." Noah era un bebe de pocas semanas cuando Marcelo se fue del hogar. "Hice de todo. Hacés de todo para verlo." Lo repite para que no haya ninguna duda: "Yo nunca decidí alejarme de mi hijo". Hoy se acomoda en el sofá de un café en la zona de Belgrano, narra su historia y la de Noah, y sueña con que siempre vayan de la mano. Tiene los ojos de un turquesa profundo, como cada uno de los pensamientos que va hilando para entender lo que le pasó, aquello que él llama padrectomía. Quiso preparar un relato para su hijo y comenzó a grabar un documental que indaga en los tabúes que encierra el concepto de paternidad y maternidad en nuestra sociedad, tanto en la Argentina como en otros países. Marcelo explica que tiene un par de semanas normales en las que Noah se queda a dormir con él varios días. Entonces van y vienen, de la plaza a lo de sus abuelos, de lo de su mamá a su casa, cocinan pizza juntos. De pronto y de manera abrupta, la madre no deja que se vean. Noah desaparece de su vida sin un porqué. Estas interrupciones o secuestros, como él los llama, pueden durar meses. Sin perder la esperanza. Tras mucho insistir, este año Eduardo de Marcos, papá de Jazmín, recibió una respuesta favorable de la Justicia. Foto: Estrella Herrera. "Nunca tengo la seguridad ni la certeza de poder verlo. Nunca sé cuándo vendrá el nuevo secuestro", se lamenta Mosenson. Está ansioso; baja las escaleras para buscar un café y, al volver, pregunta si está hablando demasiado. La respuesta es un no rotundo. Quizá no era así antes de convivir con esta incertidumbre, en este mar de angustia y de ausencias. Son las huellas que deja un trauma. "Fue lo más duro que viví. Tuve dos denuncias de violencia que jamás ejercí. No sabía lo que eran las cartas documento, los policías, los abogados, las amenazas de muerte. Yo lucho por mi tenencia hoy", dice Mosenson, que tiene más de mil páginas escritas para un libro que se fue gestando a lo largo de toda esta experiencia. "No me quería perder la paternidad. Me parecía una injusticia atroz. No hay nada peor que un padre ausente", sentencia. Para Marcelo, lo más doloroso es ver que pasa el tiempo, que su hijo crece y no saber qué pasa en el detrás de escena, en todo aquello que se pierde. Murmura: "Lo que sé es que no estuve ahí, que no me dejaron estar. Además son tiempos que no se pueden recuperar". "Es más fácil que un hombre sea golpeado por una cuestión de fuerza, pero no violentado. Yo ocuparía ese lugar, el de haber sido violentado. La violencia puede ser ejercida de distintas maneras", finaliza. El rol de la Justicia ¿Qué pueden hacer los jueces ante una madre que impide el contacto con el hijo y obstaculiza con falsas denuncias una de las relaciones fundantes en la identidad del menor? Luego de muchos años dedicado a esta problemática, Horacio Magliano, ex juez civil de la Nación y actualmente abogado de familia, dice que el origen del problema es que se propagan los casos gracias a que no existen sanciones adecuadas para quien promueve denuncias falsas. Para el abogado Dubove, una vez demostrado que las denuncias por violencia familiar son manifiestamente falsas, habría que imponer sanciones a los abogados que las presentaron. "Hay situaciones que son claramente falsas y, si se prueba que se trata de una estrategia del abogado, hay que sancionarlo, del mismo modo que existe la figura de estafa procesal. Sería disuasivo." Una mejora vendría de la mano de una reglamentación más estricta del plazo en el cual se debe producir la prueba para resolver si una persona fue violenta o no. Según los expertos, en la mayoría de los casos las denuncias quedan en la nada cuando no son ciertas. Aun teniendo en cuenta todo lo estigmatizante y perjudicial que puede ser para un padre no violento ni abusivo ser catalogado como tal. Si existe una maniobra muy marcada del que ejerce la tenencia para que el otro no vea al hijo, tiene que perder la tenencia, asevera Molina. "Sin embargo, muchos jueces no se animan a tomar esta medida. Si durante dos años interrumpe el régimen de visitas, sáquelo de ahí y póngalo en la casa del otro, del padre. Recuerdo un caso que tuvimos donde la madre estaba muy mal, los hijos muy descuidados. Tuvimos que sacar a los hijos con dos asistentes sociales, un oficial de justicia y dos policías. A ese extremo tuvimos que llegar. El padre, por otra parte, estaba desesperado viendo cómo se derrumbaba todo." Un tormento diario Pablo Cogo, de 38 años, vive en San Rafael, Mendoza. Padre de una hija de 3 años. "Desde que me separé, la postura de la madre y su familia fue de contacto mínimo o inexistente entre mi hija y yo. Durante el primer año, las visitas se realizaban una hora, tres veces por semana, dentro del domicilio de la madre, con su constante presencia, restricciones y condicionamientos. Luego de iniciar acciones legales logré realizar las visitas fuera de su domicilio, con permanentes dificultades para el retiro de mi hija. Fueron necesarias cuatro acciones legales." Padre que prefiere permanecer anónimo "Tengo una hija de 3 años. Desde que me separé no tuve paz para verla. Tenía un régimen de visitas, el cual pude ampliar gracias a no aflojar; estar tranquilo, en la medida en que se podía, dada la eterna negativa de la mamá. El juzgado de familia me dio una medida cautelar ampliándome días y horas, luego de litigar por dos años y medio. A pesar de que la mamá de mi hija me denunció por violencia, nunca necesité supervisión de visitas. Me sometí a todo tipo de pericias, las cuales salieron siempre bien. Denuncié cuatro impedimentos de contacto, dado que la mamá deja pasar meses sin que pueda ver a mi hija. El juzgado de familia asignó una asistente perito para presenciar los retiros y las entregas, para que la madre cumpla. En los informes de la asistente sale que mi hija va y viene feliz conmigo, y que los problemas están en el conflicto de los padres. "Mi ex es abogada y está de novia con un juez penal. Ahora pasó a denunciarme en el fuero penal con los mismos viejos alegatos. Hace cuatro meses que no veo ni puedo acercarme a mi hija."