R

Roman_Joestar

Usuario (Argentina)

Primer post: 19 dic 2013Último post: 24 abr 2017
7
Posts
31
Puntos totales
161
Comentarios
A
Argentino vs Porteño
HumorporAnónimo10/23/2016

Vamos a diferenciar a los habitantes de nuestra querida Argentina. Comencemos. Argentino: el Argentino reconoce y distingue todas las aves que recorren nuestro extenso país. Porteño: Desconcertado y temeroso, reduce toda la fauna aerea a simples palomas. Argentino: Hace un asado con carne de su propio ganado para toda la familia. Porteño: pide su comida (escupida) por una app. Argentino: Después de la comida, todos se quedan contando anécdotas de sus vidas, guitarreando hasta la madrugada. Porteño: En medio de la comida le ponen drogas sintéticas a la bebida y así comienza la noche. Argentino: Macho alfa y pecho peludo que construye su propia casa y banca a su familia. Porteño: Metrosexual de sexo dudoso (o sin género) que necesita ser reconocido para justificar su existencia. Argentino: Escucha nuestro Folklore y Heavy metal. Porteño: Escucha Tan bionica, babasónicos, la chorizo y demás... Denuncien de a uno por favor.

5
130
+10 si reconoces estos Trapos
+10 si reconoces estos Trapos
HumorporAnónimo12/11/2016

Buenas noches gente muy desocupada, aquí les dejo un muestrario de los trapos típicos que podemos encontrar en la comodidad del hogar. 1 - Trapo de cocina También llamado "repasador", este pequeño trapo nos ayuda a agarrar cacerolas u otros objetos que están calientes, también sirve para que las moscas no sobrevuelen nuestra comida. 2 - Trapos de baño a) También llamado toalla de mano. Con estas pequeñas coloridas se pueden secar las manos luego de un lavado para no contagiarse de los germenes de los demás. También seca la cara que se lava al despertar. b) Trapo negro o toalla de videt. Esta pobre pero responsable compañera tiene la ardua y no remunerada tarea de secar los traseros luego del lavado anal del videt. c) Trapo de baño o Toalla común. El más grande de todos los trapos, aunque el segundo más desgraciado, ya que debe secar aleatoriamente a toda una familia lo largo de su vida; compartiendo así, contacto con las partes intimas de todos. 3 - Trapo para los muebles Comúnmente llamado "franela", este trapo, generalmente, anaranjado, es el que se usa para limpiar los muebles todo el polvillo que se junta, desgraciadamente, no sirve para limpiar todos adornos y vírgenes que decoran el susodicho mueble. 4 - Trapo fap Este en su momento fue alguno de los anteriores y que por una u otra razón quedó destinado para limpiar partes falicas después de ciertas actividades, que ofenden a la virgencita. Comúnmente se le puede encontrar bajo algún mueble en una habitación. ¡Crap until the end!

0
6
+10 si conoces estos Trapos.
+10 si conoces estos Trapos.
HumorporAnónimo12/13/2016

Buenas noches gente muy desocupada, aquí les dejo un muestrario de los trapos típicos que podemos encontrar en la comodidad del hogar. 1 - Trapo de cocina También llamado "repasador", este pequeño trapo nos ayuda a agarrar cacerolas u otros objetos que están calientes, también sirve para que las moscas no sobrevuelen nuestra comida. 2 - Trapos de baño a) También llamado toalla de mano. Con estas pequeñas coloridas se pueden secar las manos luego de un lavado para no contagiarse de los germenes de los demás. También seca la cara que se lava al despertar. b) Trapo negro o toalla de videt. Esta pobre pero responsable compañera tiene la ardua y no remunerada tarea de secar los traseros luego del lavado anal del videt. c) Trapo de baño o Toalla común. El más grande de todos los trapos, aunque el segundo más desgraciado, ya que debe secar aleatoriamente a toda una familia lo largo de su vida; compartiendo así, contacto con las partes intimas de todos. 3 - Trapo para los muebles Comúnmente llamado "franela", este trapo, generalmente, anaranjado, es el que se usa para limpiar los muebles todo el polvillo que se junta, desgraciadamente, no sirve para limpiar todos adornos y vírgenes que decoran el susodicho mueble. 4 - Trapo fap Este en su momento fue alguno de los anteriores y que por una u otra razón quedó destinado para limpiar partes falicas después de ciertas actividades, que ofenden a la virgencita. Comúnmente se le puede encontrar bajo algún mueble en una habitación. ¡Crap until the end!

0
0
Instrucciones para dar cuerda al reloj. [Cortázar]
Instrucciones para dar cuerda al reloj. [Cortázar]
Apuntes Y MonografiasporAnónimo7/5/2015

Buenos días comunidad, qué mejor que empezar el día con algo de buena literatura, por parte de uno de nuestros mayores íconos literarios, Julio Cortázar. Publicando en 1962 "Historias de Cronopios y de Famas", Cortázar ofrece al lector una gran cantidad de cuentos cortos que enriquecen la imaginación y tras constante relectura, uno siempre encuentra algo más. Ahora solo expongo el preámbulo y las instrucciones para dar cuerda al reloj. Les recomiendo, si no quieren leer todo el libro, leer las demás instrucciones que son tan sublimes como esta. Sí es la primera vez que lo lees y te copa o te lo reencontrás, comenta que te parece y si andas de buenas, un que otro punto por el aguante Preámbulo a las Instrucciones para Dar Cuerda al Reloj Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo. Te regalan —no lo saben, lo terrible es que no lo saben—, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia de comparar tu reloj con los demás relojes. No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj. Instrucciones para Dar Cuerda al Reloj Allá al fondo está la muerte, pero no tenga miedo. Sujete el reloj con una mano, tome con dos dedos la llave de la cuerda, remóntela suavemente. Ahora se abre otro plazo, los árboles despliegan sus hojas, las barcas corren regatas, el tiempo como un abanico se va llenando de sí mismo y de él brotan el aire, las brisas de la tierra, la sombra de una mujer, el perfume del pan. ¿Qué más quiere, qué más quiere? Átelo pronto a su muñeca, déjelo latir en libertad, imítelo anhelante. El miedo herrumbra las áncoras, cada cosa que pudo alcanzarse y fue olvidada va corroyendo las venas del reloj, gangrenando la fría sangre de sus rubíes. Y allá en el fondo está la muerte si no corremos y llegamos antes y comprendemos que ya no importa.

0
22
Bukowski - Exactamente no fue Bernadette.
Bukowski - Exactamente no fue Bernadette.
Apuntes Y MonografiasporAnónimo4/24/2017

Gabon, gente de Taringa. Les traigo un cuento corto de Charles Bukowski, sí quieren saber más de él les dejo un link de Wiki como para que chusmeen rápido. https://es.wikipedia.org/wiki/Charles_Bukowski Exactamente no fue Bernadette Me envolví en una toalla el pene ensangrentado y telefoneé al consultorio del médico. Tuve que descolgar y marcar con la misma mano con que sujetaba el teléfono descolgado, mientras con la otra aguantaba la toalla. Y mientras marcaba el número, una mancha roja comenzó a empapar la toalla. Se puso la recepcionista del consultorio. —Ah, señor Chinaski, es usted. ¿Qué le pasa ahora? ¿Ha vuelto a perder los tapones dentro de los oídos? —No, esto es un poquito más grave. Necesito que me dé hora inmediatamente. —¿Qué le parece mañana por la tarde a las cuatro? —Señorita Simms, es una situación de emergencia. —¿Pero de qué naturaleza? —Por favor, debo ver al doctor inmediatamente. —Está bien. Venga y procuraremos que le vea. —Gracias, señorita Simms. Me fabriqué un vendaje provisional haciendo tiras de una camisa limpia. Por suerte, tenía un poco de esparadrapo, pero era viejo y estaba amarillento y no pegaba bien. No me resultó fácil ponerme los pantalones. Era como si tuviera una erección gigante. Sólo pude subirme la cremallera hasta la mitad. Logré llegar al coche, sentarme y salir hacia el consultorio. Al salir del aparcamiento, dejé estremecidas a dos señoras viejas que salían del oftalmólogo de la planta baja. Logré entrar en el ascensor solo y llegar a la tercera planta. Vi que venía alguien por el corredor, me volví de espaldas y fingí beber agua de un pilón metálico. Luego, enfilé el pasillo y llegué al consultorio. La sala de espera estaba llena de gente sin problemas serios: gonorrea, herpes, sífilis, cáncer o cosas por el estilo. Me fui directo a la recepcionista. —Hola, señor Chinaski... —¡Por favor, señorita Simms, no es ninguna broma! Es una emergencia, se lo aseguro. ¡Dése prisa! —Podrá entrar usted, en cuanto el doctor acabe con el paciente que está atendiendo ahora. Me quedé plantado junto a la pared divisoria que separaba la recepción de la sala de espera y esperé. En cuanto salió el paciente, entré como una bala en el consultorio del médico. —¿Qué pasa, Chinaski? —Una emergencia, doctor. Me quité los zapatos, los calcetines, pantalones y calzoncillos, me eché sobre la camilla. —¿Qué tiene usted aquí? ¡Vaya vendaje! No contesté. Con los ojos cerrados sentía al médico quitarme el vendaje. —Sabe —dije—, conocí a una chica en un pueblecito. Tenía menos de veinte años y estaba jugando con una botella de Coca Cola. Se la metió por allí y no podía sacarla. Tuvo que ir al médico. Ya sabe cómo son los pueblos. La cosa se corrió. Le destrozó la vida. Quedó condenada. Nadie se atrevería ya a tocarla. La chica más guapa del pueblo. Acabó casándose con un enano que iba en silla de ruedas porque tenía una especie de parálisis. —Esa es una vieja historia —dijo el médico, desprendiendo el último trozo del vendaje—. ¿Cómo le ha pasado esto? —Bueno, se llamaba Bernadette, 22 años, casada. Cabello largo y rubio; se le cae continuamente sobre la cara y tiene que retirárselo... —¿Veintidós años? —Sí, vaqueros... —Es una fea herida. —Llamó a la puerta. Preguntó si podía entrar. «Claro», le dije. «Estoy lista», dijo. Y entró corriendo en mi cuarto de baño, y sin cerrar la puerta del todo se bajó los vaqueros y las bragas, se sentó y se puso a mear. ¡OOH! ¡JESÚS! —Calma, calma. Estoy desinfectando la herida. —Sabe, doctor, la sabiduría llega a una hora infernal... cuando la juventud se ha ido, la tormenta se ha alejado y las chicas se han marchado a su casa. —Muy cierto. —¡AY! ¡UY! ¡JESÚS! —Por favor. Hay que limpiarlo bien. —Salió y me dijo que anoche, en su fiesta, yo no había resuelto el problema de su desdichada aventura amorosa. Que, en vez de eso, había emborrachado a todo el mundo y me había caído sobre un rosal. Que me había rasgado los pantalones, me había caído de espaldas y me había dado en la cabeza con un pedrusco. Un tal Willy me había llevado a casa y se me habían caído los pantalones y luego los calzoncillos, pero que no había resuelto el problema amoroso. Dijo que el problema había desaparecido, de todos modos, y que al menos yo había dicho un par de verdades. —¿Dónde conoció a esa chica? —Vino a la lectura de poesía en Venice. La conocí después, en el bar de al lado. —¿Puede recitarme un poema? —No, doctor. En fin, ella dijo: «No puedo más, hombre.» Se sentó en el sofá. Me senté enfrente en la butaca. Ella bebió su cerveza y me lo explicó: «Le quiero, sabes, pero no puedo establecer ningún contacto. No habla. Le digo: "¡Háblame!", pero, santo cielo, no hay forma, no habla. Me dice: "No se trata de ti, es otra cosa." Y no hay modo de sacarle de ahí.» —Ahora voy a coserle, Chinaski. No será agradable. —Sí, doctor. En fin, se puso a hablarme de su vida. Me dijo que se había casado tres veces. Le dije que no parecía tan gastada. Y me dijo: «¿No? Pues he estado dos veces en un manicomio.» Le dije: «¿Tú también?» Y ella dijo: «¿Has estado en un manicomio?» Y yo dije: «Yo no; algunas mujeres que he conocido.» —Ahora —dijo el médico—, un poquito de hilo. Eso es todo. Hilo. Trabajo de aguja. —Hostias, ¿no hay otra forma? —No, es una fea herida. —Me dijo que se había casado a los quince años. La llamaban puta por ir con aquel tipo. Sus padres le decían que era una puta, así que se casó con el tipo, para fastidiarles. Su madre era una borracha que iba de manicomio en manicomio. Su padre le pegaba sin parar. ¡OOOOHH DIOS SANTO! ¡POR FAVOR! ¿QUE HACE? —Chinaski, no he conocido a ningún hombre que tuviera tantos problemas como usted con las mujeres. —Luego, conoció a la lesbiana. La lesbiana la llevó a un bar homosexual. Dejó a la lesbiana y se fue con un chico homosexual. Vivieron juntos. Discutían por el maquillaje. ¡Oh! ¡Dios mío! ¡Por favor! Ella le robaba el lápiz de labios a él y luego se lo robaba él a ella. Luego, se casaron... —Habrá que dar bastantes puntos. ¿Cómo se lo hizo? —Estoy explicándoselo, doctor. Tuvieron un hijo. Luego se divorciaron y él se largó y la dejó con el crío. Consiguió un trabajo, tenía un canguro para el niño, pero el trabajo no le rendía mucho y después de pagar el canguro apenas le quedaba dinero. Tenía que salir de noche y hacer la calle. Diez billetes por polvo. Siguió así un tiempo. Pero aquello no tenía salida. Luego, un día, en el trabajo (trabajaba para Avon) empezó a gritar y no había forma de pararla. La llevaron a un manicomio. ¡CUIDADO! ¡CUIDADO! ¡HOMBRE, POR FAVOR! —¿Cómo se llama la chica? —Bernadette. Salió del manicomio, vino a Los Angeles y conoció a Karl y se casó con él. Me contó que le gustaba mi poesía y que se quedaba admirada al verme conducir mi coche por la acera a noventa por hora después de mis lecturas. Luego dijo que tenía hambre y la invité a una hamburguesa con patatas fritas, así que me llevó a un MacDonald. ¡HOMBRE, POR FAVOR! ¡VAYA MÁS DESPACIO! ¡O BUSQUE UNA AGUJA BIEN AFILADA, POR DIOS! —Ya casi he terminado. —En fin, nos sentamos a una mesa con nuestras hamburguesas, las patatas fritas, el café, y entonces Bernadette me contó lo de su madre. Estaba preocupada por su madre. Estaba preocupada también por sus dos hermanas. Una hermana era muy desgraciada y la otra era simplemente tonta y se sentía satisfecha. Luego, estaba el crío y a ella le preocupaban las relaciones de Karl con el crío... El doctor bostezó y dio otra puntada. —Le dije que llevaba demasiada carga sobre las espaldas, que lo que tenía que hacer era dejar que la gente se las apañara. Entonces me di cuenta de que la chica estaba temblando y le dije que sentía haberle dicho aquello. Le cogí una mano y empecé a acariciársela. Luego le acaricié la otra. Deslicé sus manos por mis muñecas arriba, por debajo de las mangas de la chaqueta. «Lo siento —le dije—. Lo único que haces es preocuparte por los demás, eso no tiene nada de malo.» —¿Pero cómo fue? ¿Cómo se hizo usted esto? —Bueno, cuando bajábamos las escaleras, la llevaba cogida de la cintura. Ella aún parecía una estudiante de bachiller, una colegiala, aquel pelo largo y rubio y sedoso; aquellos labios tan sensibles y atractivos... El único sitio donde asomaba el infierno era en sus ojos. Estaban en un perpetuo estado de conmoción. —Por favor, vaya a los hechos —dijo el médico—. Ya casi he terminado. —Bueno, el caso es que cuando llegamos a mi casa, había en la acera un imbécil, con un perro. Le dije que siguiera con el coche un poco más arriba. Aparcó en doble fila y le eché la cabeza hacia atrás y la besé. Le di un largo beso, retiré los labios y luego le di otro. Ella me llamó hijo de puta. Le dije que le diera una oportunidad a un viejo. La besé otra vez. Un beso de verdad. «Eso no es un beso —dijo—. ¡Eso es lujuria, casi una violación!» —¿Y qué pasó entonces? —Salí del coche y ella dijo que me telefonearía a la semana siguiente. Entré en casa y entonces fue cuando sucedió. —¿Cómo? —¿Puedo ser franco con usted, doctor? —Pues claro. —Pues, en fin, de mirar aquel cuerpo, y aquella cara, el pelo, los ojos..., oírle hablar, luego los besos, me puse... muy caliente. —¿Y? —Entonces fue cuando cogí el jarrón. Es de mi medida, me va perfecto. Así que la metí y empecé a pensar en Bernadette. Todo iba muy bien hasta que el maldito chisme se rompió. Ya lo había usado antes varias veces, pero supongo que esta vez estaba demasiado excitado... Es una mujer tan atractiva... —No se le ocurra nunca meter el chisme en nada que sea de cristal. —¿Me curaré, doctor? —Sí, podrá usted volver a utilizarlo. Ha tenido suerte. Me vestí y me fui. Aún me hacía daño el roce con los calzoncillos. Subiendo por Vermont paré en la tienda. No tenía nada de comer. Hice un recorrido con el carro y compré hamburguesas, pan, huevos. Tengo que contárselo algún día a Bernadette. Si me lee, lo sabrá. Lo último que he sabido de ella es que se fue con Karl a Florida. Quedó embarazada. Karl quería que abortase. Ella no quiso. Se separaron. Ella sigue aún en Florida. Vive con el amigo de Karl, Willy. Willy hace pornografía. Me escribió hace un par de semanas. Aún no le he contestado.

10
3
C
Cuentos de Bioy Casares...
Apuntes Y MonografiasporAnónimo7/9/2015

Buenas noches, en esta ocasión les acerco algunos cuentos de otro escritor argentino, nada más ni nada menos que de Adolfo Bioy Casares, otro escritor de suma importancia en nuestra literatura hispánica. Aquí dejo algunos cuentos cortos tirando a muy cortos para dar a conocer un poco más su obra, o por si no han leído su trabajo. Si te quedó algo, comentá que te parecieron y si te gustó el aporte ya sabés... =) Post operatorio -Fueran cuales fueran los resultados -declaró el enfermo, tres días después de la operación- la actual terapéutica me parece muy inferior a la de los brujos, que sanaban con encantamientos y con bailes. La francesa Me dice que está aburrida de la gente. Las conversaciones se repiten. Siempre los hombres empiezan interrogándola en español: «¿Usted es francés?» y continúan con la afirmación en francés: « J’aime la France». Cuando, a la inevitable pregunta sobre el lugar de su nacimiento ella contesta «Paris», todos exclaman: «Parisienne!», con sonriente admiración, no exenta de grivoiserie como si dijeran «comme vous devez éter cochonne!». Mientras la oigo recuerdo mi primera conversación con ella: fue minuciosamente idéntica a la que me refiere. Sin embargo, no está burlándose de mí. Me cuenta la verdad. Todos los interlocutores le dicen lo mismo. La prueba de esto es que yo también se lo dije. Y yo también en algún momento le comuniqué mi sospecha de que a mí me gusta Francia más que a ella. Parece que todos, tarde o temprano, le comunican ese hallazgo. No comprendo -no comprendemos- que Francia para ella es el recuerdo de su madre, de su casa, de todo lo que ha querido y que tal vez no volverá a ver. La salvación Esta es una historia de tiempos y de reinos pretéritos. El escultor paseaba con el tirano por los jardines del palacio. Más allá del laberinto para los extranjeros ilustres, en el extremo de la alameda de los filósofos decapitados, el escultor presentó su última obra: una náyade que era una fuente. Mientras abundaba en explicaciones técnicas y disfrutaba de la embriaguez del triunfo, el artista advirtió en el hermoso rostro de su protector una sombra amenazadora. Comprendió la causa. "¿Cómo un ser tan ínfimo" -sin duda estaba pensando el tirano- "es capaz de lo que yo, pastor de pueblos, soy incapaz?" Entonces un pájaro, que bebía en la fuente, huyó alborozado por el aire y el escultor discurrió la idea que lo salvaría. "Por humildes que sean" -dijo indicando al pájaro- "hay que reconocer que vuelan mejor que nosotros". Retrato del héroe Algunos al héroe lo llaman holgazán. Él se reserva, en efecto, para altas y temerarias empresas. Llegará a las islas felices y cortará las manzanas de oro, encontrará el Santo Grial y del brazo que emerge de las tranquilas aguas del lago arrebatará la espada del rey Arturo. A estos sueños los interrumpe el vuelo de una reina. El héroe sabe que tal aparición no le ofrece una gloriosa aventura, ni siquiera una mera aventura -desdeña la acepción francesa del término- pero tampoco ignora que los héroes no eluden entreveros que acaban en la victoria y en la muerte. Porque no se parece a nuestros héroes criollos, no sobrevive para contar la anécdota. ¿Quiénes la cuentan? Los sobrevivientes, los rivales que él venció. Naturalmente, le guardan inquina y se vengan llamándolo zángano. Tigres El tigre cebado se lamenta de no encontrar barbero que le atuse los bigotes. Margarita o el poder de la farmacopea No recuerdo por qué mi hijo me reprochó en cierta ocasión: -A vos todo te sale bien. El muchacho vivía en casa, con su mujer y cuatro niños, el mayor de once años, la menor, Margarita, de dos. Porque las palabras aquellas traslucían resentimiento, quedé preocupado. De vez en cuando conversaba del asunto con mi nuera. Le decía: -No me negarás que en todo triunfo hay algo repelente. -El triunfo es el resultado natural de un trabajo bien hecho -contestaba. -Siempre lleva mezclada alguna vanidad, alguna vulgaridad. -No el triunfo -me interrumpía- sino el deseo de triunfar. Condenar el triunfo me parece un exceso de romanticismo, conveniente sin duda para los chambones. A pesar de su inteligencia, mi nuera no lograba convencerme. En busca de culpas examiné retrospectivamente mi vida, que ha transcurrido entre libros de química y en un laboratorio de productos farmacéuticos. Mis triunfos, si los hubo, son quizá auténticos, pero no espectaculares. En lo que podría llamarse mi carrera de honores, he llegado a jefe de laboratorio. Tengo casa propia y un buen pasar. Es verdad que algunas fórmulas mías originaron bálsamos, pomadas y tinturas que exhiben los anaqueles de todas las farmacias de nuestro vasto país y que según afirman por ahí alivian a no pocos enfermos. Yo me he permitido dudar, porque la relación entre el específico y la enfermedad me parece bastante misteriosa. Sin embargo, cuando entreví la fórmula de mi tónico Hierro Plus, tuve la ansiedad y la certeza del triunfo y empecé a botaratear jactanciosamente, a decir que en farmacopea y en medicina, óiganme bien, como lo atestiguan las páginas de "Caras y Caretas", la gente consumía infinidad de tónicos y reconstituyentes, hasta que un día llegaron las vitaminas y barrieron con ellos, como si fueran embelecos. El resultado está a la vista. Se desacreditaron las vitaminas, lo que era inevitable, y en vano recurre el mundo hoy a la farmacia para mitigar su debilidad y su cansancio. Cuesta creerlo, pero mi nuera se preocupaba por la inapetencia de su hija menor. En efecto, la pobre Margarita, de pelo dorado y ojos azules, lánguida, pálida, juiciosa, parecía una estampa del siglo XIX, la típica niña que según una tradición o superstición está destinada a reunirse muy temprano con los ángeles. Mi nunca negada habilidad de cocinero de remedios, acuciada por el ansia de ver restablecida a la nieta, funcionó rápidamente e inventé el tónico ya mencionado. Su eficacia es prodigiosa. Cuatro cucharadas diarias bastaron para transformar, en pocas semanas, a Margarita, que ahora reboza de buen color, ha crecido, se ha ensanchado y manifiesta una voracidad satisfactoria, casi diría inquietante. Con determinación y firmeza busca la comida y, si alguien se la niega, arremete con enojo. Hoy por la mañana, a la hora del desayuno, en el comedor de diario, me esperaba un espectáculo que no olvidaré así nomás. En el centro de la mesa estaba sentada la niña, con una medialuna en cada mano. Creí notar en sus mejillas de muñeca rubia una coloración demasiado roja. Estaba embadurnada de dulce y de sangre. Los restos de la familia reposaban unos contra otros con las cabezas juntas, en un rincón del cuarto. Mi hijo, todavía con vida, encontró fuerzas para pronunciar sus últimas palabras. -Margarita no tiene la culpa. Las dijo en ese tono de reproche que habitualmente empleaba conmigo.

0
0
D
Destino Morboso [Horror/Eroguro +18]
ParanormalporAnónimo12/19/2013

Buenos dias, gente de Taringa, les dejo una historia que he escrito, no es la primera que escribo pero si es la primera que subo asi que espero que salga todo bien y no lo eliminen, espero con el tiempo seguir subiendo más si es de agrado, cualquier comentario bardero o sin sentido será borrado. No recuerdo porqué cada domingo de madrugada, aproximadamente a las 04:30,me despierto para sentarme en la mesa de mi casa y me quedo observando el Mantel blanco de la mesa, la silla a mi lado y sintiendo el casi nulo Movimiento del aire que por allí asoma. Siento una mezcla de sentimientos y Sensaciones que estremecen mi cuerpo e inquietan mi alma, pareciera que Cada vez que esto sucede es el cumplimiento de una condena por algo que Pude haber echo, no sé que puede ser, tengo una vida normal, trabajo en el Día, amo a mi familia, y no encuentro a mi esposa ya que esta en una Aventura con un tal Shon. Se que todos dirán que es a ella a quien extraño Y que es el significado de estos inquietos nocturnos de fin de semana, ya Que claro, a ella la conocí un día como este, vestía de azul y con su Cabello recogido, sería incapaz de olvidar tal velada junto a mi amada.El bar de la esquina se niega a venderme alcohól, las tiendas cierran su Hospitalidad hacia mi y me envían esas auras negativas y de rechazo. No Entiendo muy bien esto, pero de todas formas, quien entiende a las Personas. La semana es insípida, un trago del peor sabor que pudiera existir, no es Ni siquiera amargo, es exactamente la combinación maldita de sentirse Horrorosamente mal y saber que no hay ninguna razón para sentirse de tal Forma, aún así, camino y camino pensando y filosofando sobre mi vida. Una De las pocas conclusiones que tengo claras es que odio a los doctores, en Especial a los cerdos que analizan tu cerebro y comportamiento, Idiotas…se creen tan listos. Aún los sábados sigo alquilando películas y comprando comida para dos, Definitivamente la extraño. Lo positivo de esto, es que cuando me Despierto y me dirijo hacia la sala a las 04:30 me quedo comiendo la Porción que a ella le correspondería. Y ya que hay jóvenes por el Vecindario también les compro algo de droga para terminar la semana de la Manera más peculiar. Reconozco que vi al vendedor de una manera extraña y no se porqué tengo Versiones distorsionadas de su cara en mis recuerdos, es solo un don nadie, Sin futuro, pero esta en mi mente y no es lo único distorsionado. Otra semana pasó, ese maldito adolecente ya no está en el barrio. Solo estaba ese pesado vecino del 43, ese tal Don Fleuqueux o como quiera Que se pronuncie su jodido apellido francés. Yo siempre lo vi anormal pero No esperaba que se presentara así mismo como un fetichista de vidéos Bizárros, al cabo de unos momentos de aclaraciones, terminé viendo como yo Fui filmado asesinando a ese joven vendedor de estupefacientes e intentando Sodomizarlo con un ladrillo de cocaína. Más también tenia un video mío con Mi esposa, al decir verdad eran varios, todos de connotaciones sexuales, Pero solo el ultimo fue el que mostraba como puntualmente a las 12 de La noche de sábado/domingo ahorqué a mi mujer y para las 04:30 había Canibalizado la mitad de su cuerpo, el resto no me quiso decir donde estaba Para este entonces, me pregunté si los malditos doctores me podrían ayudar Y no solo a mí, sino también a este voyerista vecino. Siento un frio que asoma en mis costillas, penetrando y serruchando, hoy no Compré la cena para dos, o ¿yo mismo lo seré? supongo que moriré.

16
2
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.