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El conductor que atropelló a la yaguareté preñada deberá pagar una multa de más de $ 500.000 El hombre circulaba a 100 km/h en un sector de una reserva natural donde la velocidad máxima permitida es 60 km/h. El automovilista que el domingo atropelló y mató a una yaguareté en Misiones deberá hacer frente a una multa superior al medio millón de pesos. La sanción será aplicada por el Ministerio de Ecología en el marco de un sumario administrativo que se disparó tras la muerte del animal. Las primeras pericias realizadas en el lugar del hecho, sobre la ruta provincial 19, en el tramo que atraviesa el Parque Provincial Urugua-í, permitieron establecer que el conductor circulaba a una velocidad superior a la máxima permitida. Los carteles señalan que por tratarse de una reserva natural, el límite es de 60 kilómetros por hora, pero la Ford Ecosport transitaba a unos 100 kilómetros por hora al momento del impacto, dijeron desde el Ministerio de Ecología. Ayer a la tarde, biólogos y veterinarios realizaron la autopsia del animal y corroboraron que la joven hembra --pesaba 42 kilos-- estaba a punto de dar a luz a dos cachorros.
- Papá, ¿qué se siente tener un hijo tan guapo? - No sé hijo, pregúntale a tu abuelo... Había una vez un hombre tan pequeño que se subió encima de una canica y dijo: ¡El mundo es mío! La maestra: - Jaimito, si en esta mano tengo 8 naranjas y en esta otra 6 naranjas ¿Qué tengo? - Unas manos enormes, señorita. Esto son dos mosquitos que van en una moto y el de atrás le dice al de delante: -¡Oye, para, que se me ha metido una mosca en el ojo...! -¿Sabes que mi hermano anda en bicicleta desde los cuatro años? -Mmm, ya debe estar lejos. - Luisito, ¿qué es la A?, pregunta la profesora - Una vocal, profesora - ¿Y la K? - Una consonante que no se puede repetir - Pedrito, ¿qué planeta va después de Marte? - Miércole - ¿Cuál es el pez que huele mucho? Peztoso!!! - Profesora, ¿qué quiere decir 'why'? - ¿Por qué? - Por saberlo - Mamá, en el colegio me llaman distraído - Juanito, tu vives en la casa de enfrente Gracias por ver! Pueden dejar sus puntos por estos grandes chistes
El más hermoso elogio que en otro tiempo se podía hacer de un novelista era decir: “Tiene imaginación”. En la actualidad, este elogio sería considerado casi como una crítica. Ocurre que todas las condiciones de la novela han cambiado. La imaginación ya no es la mayor cualidad del novelista. Autores como Alexandre Dumas o Victor Hugo tenían imaginación, imaginaron personajes y fábulas del más vivo interés. Pero nadie se ha decidido en conceder imaginación a Balzac y a Stendhal. Se ha hablado de sus poderosas facultades de observación y de análisis; son grandes porque han pintado su época y no porque hayan inventado cuentos. Ellos son los autores de esta evolución, a partir de sus obras la imaginación ha dejado de contar en la novela. Vean a nuestros grandes novelistas contemporáneos, Gustave Flaubert o Alphonse Daudet: su talento no reside en lo que imaginan sino en que presentan a la naturaleza con intensidad. Insisto sobre la decadencia de la imaginación porque en ella veo la característica de la novela moderna. Mientras la novela fue una recreación del espíritu, una diversión a la que no se le pedía más que gracia e inspiración, se comprende que la gran cualidad fuera ante todo una invención abundante. Uno de nuestros novelistas naturalistas quiere escribir una novela sobre el mundo teatral. Parte de esta idea general sin tener todavía ni un hecho ni un personaje. Su primer trabajo consistirá en recoger en sus notas todo lo que pueda saber sobre este mundo que quiere describir. Ha conocido tal actor, ha asistido a tal representación. He aquí ya unos documentos, los mejores, los que han madurado en él. Después se pondrá en campaña, hará hablar a los hombres mejor informados en la materia, coleccionará las palabras, las historias, los retratos. Y esto no es todo: a continuación se dedicará a los documentos escritos, leerá todo lo que pueda serle útil. Por último, visitará los lugares, vivirá algunos días en un teatro para conocer todos sus rincones, pasará sus veladas en un camerino de actriz, se impregnará todo lo posible del medio ambiente. Y, una vez completados los documentos, su novela se ordenará por sí misma. El novelista sólo tendrá que distribuir lógicamente los hechos. De todo cuanto ha oído se desprenderá el trozo de drama, la historia que necesita para levantar el armazón de sus capítulos. El interés ya no reside en la rareza de esta historia; por el contrario, cuanto más banal sea y cuanto más general, tanto más típica resultará. Hacer mover a unos personajes reales en un medio real, dar al lector un fragmento de la vida humana: en esto consiste toda la novela naturalista. Puesto que la imaginación ya no es la más importante cualidad del novelista, ¿por qué cosa ha sido reemplazada? Siempre se necesita una cualidad principal. En la actualidad, la cualidad principal del novelista es el sentido de lo real. Y aquí es donde quería llegar. El sentido de lo real consiste en sentir la naturaleza y en hacerla tal cual es. En principio, parece que todo el mundo tiene dos ojos para ver y que nada debe ser más común que el sentido de lo real. Y no obstante, nada es más raro. Los pintores lo saben muy bien. Si ponemos a ciertos pintores delante de la naturaleza, cada uno la captará con un color dominante; uno la verá en amarillo, otro en violeta, un tercero en verde. Se producen los mismos fenómenos cuando se trata de formas; uno redondea los objetos, otro multiplica los ángulos. Cada ojo tiene una visión particular. Y hay ojos que no ven absolutamente nada.