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Primer post: 25 oct 2010Último post: 25 oct 2010
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El Minotauro según Jorge Luis Borges
ArteporAnónimo10/25/2010

Buenos días Taringeros! En mi primer post dejo una monografía echa por mi (por favor nada de Lecheeros!) sobre una comparacion entre "la casa de Asterion" de Borges y el mito del Minotauro. Espero que les sea entretenido! (o por lo menos les sirva para algun trabajo del cole) Autora: Melisa Petrella Titulo del trabajo: El Minotauro según Jorge Luis Borges Tema: Comparación entre el mito “El Minotauro y el Laberinto cretense” y el cuento “La casa de Asterión” de Jorge Luis Borges. Índice 1……….. Índice 2……….. Introducción 3…………Desarrollo: A…..Reseña “El Minotauro y el Laberinto cretense”, el mito B…..El cuento “la casa de Asterión”, de Borges. C…..Análisis comparativo de las obras. 10……….Conclusión Introducción: El presente trabajo trata sobre la comparación entre el cuento “La casa de Asterión” de Jorge Luis Borges y la versión del mito “El Minotauro y el Laberinto cretense” correspondiente a los historiadores clásicos Apolodoro y Ovidio, con el objetivo de identificar y analizar qué elementos textuales del relato mítico tradicional fueron reproducidos o reutilizados por Borges y cuáles fueron sustancialmente modificados en la construcción de su obra. La elección del tema radica en descifrar los motivos y recursos que utilizó el autor para trasformar la imagen infame de la bestia en un ser racional que sufre por la eternidad y la soledad de su vida. Para eso se desarrollará el trabajo en el siguiente orden: en primer lugar se dará una reseña del mito original, en segundo término se dará un resumen de la versión del mito correspondiente a Borges. Por último se desarrollará el análisis de fragmentos del relato de Borges, comparándolos con el mito clásico y reflexionando sobre la imagen del personaje principal, con lo cual, tal premisa quedará demostrada en la conclusión final. Desarrollo: Reseña “El Minotauro y el Laberinto cretense”, el mito: Para comenzar este capítulo, se extraerá un resumen de “El Minotauro y el Laberinto cretense” correspondiente a la versión narrada por Apolodoro y Ovidio dos mitógrafos clásicos cuyas versiones son las mas populares: El minotauro era hijo de Pasifae, esposa del rey Minos de Creta y de un toro blanco enviado por Poseidón, dios del mar. Minos había ofendido gravemente a Poseidón quien como venganza hizo que Pasifae se enamorase del animal. Fruto de dicha unión nació el Minotauro, un ser violento, mitad hombre, mitad toro, que se alimentaba de carne humana. Para esconder su vergüenza y proteger a su pueblo, el rey Minos rogó al inventor Dédalo que le construyera un laberinto del que el monstruo nunca pudiera salir. debido a la muerte de Andrógeno (hijo del rey Minos) en Atenas, fue instituido un castigo que consistía en “[...] enviar desarmados siete muchachos y el mismo número de muchachas, para ser devorados por el Minotauro” cada nueve años como tributo. Esta última parte es una de las más flexibles en cuanto a las características del mito si se comparan sus diversas versiones (Por ejemplo, algunos autores no coinciden en el número de personas que formarían el grupo a ser sacrificado y en la periodicidad en que el rito debía ser cumplido). Siguiendo con el relato, Teseo se ofrece voluntariamente como víctima con la intención de matar al Minotauro y liberar a Atenas. Con la ayuda de Adriadna, la hija del rey que se había enamorado de él, logra su propósito: Adriadna le ofrece a Teseo un ovillo de hilo que le ha dado Dédalo, el arquitecto del laberinto. Habiendo atado uno de sus extremos en la entrada y siguiendo el hilo por los intrincados vericuetos del laberinto, Teseo logra encontrar la salida luego de asesinar a la bestia. Es necesario señalar que en las diversas versiones existentes de este mismo mito se presenta cierto equilibrio con respecto a los personajes, el tiempo, el espacio y el resto de los elementos que componen el relato. Esto se debe a que los mitólogos tienden a mantener las mismas características en sus visiones, como el echo de que los personajes nunca confunden sus papeles específicos (los protagonistas y sus intenciones son iguales en las diferentes versiones). Esta característica es fundamental para analizar el trabajo literario llevado a cabo por Borges, en el cual dio un paso más al trabajar el nivel interno o psicológico de los personajes, alcanzando, de esta forma, modificaciones en la percepción del papel que cada un cumple dentro del mito. El cuento “la casa de Asterión”, de Jorge Luis Borges “La Casa de Asterión”, compuesta por Jorge Luis Borges, es un cuento que fue publicado en 1949 junto con otras de sus historias en su obra “El Aleph” junto a otros de sus cuentos. “La Casa de Asterión”: Sé que me acusan de soberbia, y tal vez de misantropía, y tal vez de locura. Tales acusaciones (que yo castigaré a su debido tiempo) son irrisorias. Es verdad que no salgo de mi casa, pero también es verdad que sus puertas (cuyo número es infinito) están abiertas día y noche a los hombres y también a los animales. Que entre el que quiera. No hallará pompas mujeriles aquí ni el bizarro aparato de los palacios, pero sí la quietud y la soledad. Asimismo hallará una casa como no hay otra en la faz de la tierra. (Mienten los que declaran que en Egipto hay una parecida). Hasta mis detractores admiten que no hay un solo mueble en la casa. Otra especie ridícula es que yo, Asterión, soy un prisionero. ¿Repetiré que no hay una puerta cerrada? ¿Añadiré que no hay una cerradura? Por lo demás, algún atardecer he pisado la calle; si antes de la noche volví, lo hice por el temor que me infundieron las caras de la plebe, caras descoloridas y aplanadas, como la mano abierta. Ya se había puesto el sol, pero el desvalido llanto de un niño y las toscas plegarias de la grey dijeron que me habían reconocido. La gente oraba, huía, se prosternaba; unos se encaramaban al estilóbato del templo de las Hachas, otros juntaban piedras. Alguno, creo, se ocultó bajo el mar. No en vano fue una reina mi madre; no puedo confundirme con el vulgo, aunque mi modestia lo quiera. El hecho es que soy único. No me interesa lo que un hombre pueda trasmitir a otros hombres; como el filósofo, pienso que nada es comunicable por el arte de la escritura. Loas enojosas y triviales minucias no tienen cabida en mi espíritu, que está capacitado para lo grande; jamás he retenido la diferencia entre una letra y otra. Cierta impaciencia generosa no ha consentido que yo aprendiera a leer. A veces lo deploro, porque las noches y los días son largos. Claro que no me faltan distracciones. Semejante al carnero que va a embestir, corro por las galerías de piedra hasta rodar al suelo, mareado. Me agazapo a la sombra de un aljibe o a la vuelta de un corredor y juego a que me buscan. Hay azoteas desde las que me dejo caer, hasta ensangrentarme. A cualquier hora puedo jugar a estar dormido, con los ojos cerrados y la respiración poderosa. (A veces me duermo realmente, a veces ha cambiado el color del día cuando he abierto los ojos.) Pero de tantos juegos el que prefiero es el de otro Asterión. Finjo que viene a visitarme y que yo le muestro la casa. Con grandes reverencias le digo: Ahora volvemos a la encrucijada anterior o Ahora desembocamos en otro patio o Bien decía yo que te gustaría la canaleta o Ahora verás una cisterna que se llenó de arena o Ya verás cómo el sótano se bifurca. A veces me equivoco y nos reímos buenamente los dos. No sólo he imaginado eso juegos, también he meditado sobre la casa. Todas las partes de la casa están muchas veces, cualquier lugar es otro lugar. No hay un aljibe, un patio, un abrevadero, un pesebre; son catorce [son infinitos] los pesebres, abrevaderos, patios, aljibes, la casa es del tamaño del mundo; mejor dicho, es el mundo. Sin embargo, a fuerza de fatigar patios con un aljibe y polvorientas galerías de piedra gris, he alcanzado la calle y he visto el templo de las Hachas y el mar. Eso no lo entendí hasta que una visión de la noche me reveló que también son catorce [son infinitos] los mares y los templos. Todo está muchas veces, catorce veces, pero dos cosas hay en el mundo que parecen estar una sola vez: arriba, el intrincado sol; abajo, Asterión. Quizá yo he creado las estrellas y el sol y la enorme casa, pero ya no me acuerdo. Cada nueve años entran en la casa nueve hombres para que yo los libere de todo mal. Oigo sus pasos o su voz en el fondo de las galerías de piedra y corro alegremente a buscarlos. La ceremonia dura pocos minutos. Uno tras otro caen sin que yo me ensangriente las manos. Donde cayeron, quedan, y los cadáveres ayudan a distinguir una galería de las otras. Ignoro quiénes son, pero sé que uno de ellos profetizó, en la hora de su muerte, que alguna vez llegaría mi redentor, Desde entonces no me duele la soledad, porque sé que vive mi redentor y al fin se levantará sobre el polvo. Si mi oído alcanzara los rumores del mundo, yo percibiría sus pasos. Ojala me lleve a un lugar con menos galerías y menos puertas. ¿Cómo será mi redentor?, me pregunto. ¿Será un toro o un hombre? ¿Será tal vez un toro con cara de hombre? ¿O será como yo? El sol de la mañana reverberó en la espada de bronce. Ya no quedaba ni un vestigio de sangre. -¿Lo creerás, Ariadna? -dijo Teseo-. El minotauro apenas se defendió. Análisis comparativo de las obras: Con “La casa de Asterión” Borges reitera su posición frente a la re escritura: “Aceptar la tradición y trabajar sobre ella, no significa imitación” Sino que por el contrario se hace necesario para incitar un re encuentro con la mitología y con las características propias y trágicas de la vida humana. Utiliza un mito que se conoce popularmente para crean a un personaje que exprese las angustias humanas por la vida y sobre el cual puede crear suspenso al mejor estilo borgeano: a través del ocultamiento de la identidad del personaje, desafía al lector a resolver el enigma, exhibiendo todas las pistas necesarias para deducir las respuestas (es decir, dando datos relacionados con el mito original) a lo largo de la obra, y cuya resolución se hace presente de forma concreta al final de la obra. Por otro lado, es cierto que recrea el mito del minotauro, por lo que no es propiamente una creación del autor, pero le da una nueva perspectiva. Esta vez es el propio minotauro el que narra al historia. Y es este narrador quien, sin decir explícitamente su identidad, se concentra en expresar sus sentimientos y contar su cotidianeidad representando la angustia humana frente a la vida, la eternidad y la soledad. Y es aquí en donde el mito antiguo se transforma en una historia original, ya que Borges no muestra al minotauro como una bestia irracional, violenta, malvada, grotesca y atroz que debe ser erradicada (como lo define el mito original), sino que lo describe como un ser racional, sensible, esperanzado, asustadizo, pacífico, infantil y hasta incrédulo. En definitiva, el minotauro se vuelve un personaje por el cual el lector logra sentir cariño y hasta pena por su injusta desgracia. Borges enfatiza y muestra la soledad que sufre el minotauro debido tanto a su origen infame como a su aspecto físico en frases como “Claro que no me faltan distracciones: Semejante al carnero que va a embestir, corro por las galerías de piedra hasta rodar al suelo, mareado….. A cualquier hora puedo jugar a estar dormido, con los ojos cerrados y la respiración poderosa. (A veces me duermo realmente, a veces ha cambiado el color del día cuando he abierto los ojos.) Pero de tantos juegos el que prefiero es el de otro Asterión. Finjo que viene a visitarme y que yo le muestro la casa…. A veces me equivoco y nos reímos buenamente los dos.” Especialmente en esta parte del relato el lector siente cariño hacia el personaje y pena, ya que aquellas “distracciones” de las que habla son motivo de tristeza y de compasión por el ser que, en su soledad, tiende a recurrir a métodos extremadamente crueles de diversión y entretenimiento. Borges inventa varios de los aspectos ” nuevos ” de la identidad del monstruo: es infantil, inocente, busca divertirse y, sobre todo, conoce el laberinto. Además se da una de las pistas fundamentales para descubrir su identidad hasta ahora oculta en el relato: cuando dice “el otro Asterión me visita” quiere decir que él mismo se llama Asterión. Otro aspecto que Borges modificó sobre la personalidad del minotauro fue que le dio a este un carácter sumamente egocéntrico. Esto se ve claramente en fragmentos como “Quizá yo he creado las estrellas y el sol y la enorme casa, pero ya no me acuerdo.”, “Las enojosas y triviales minucias no tienen cabida en mi espíritu, que está capacitado para lo grande” o “Sé que me acusan de soberbia, y tal vez de misantropía, y tal vez de locura. Tales acusaciones (que yo castigaré a su debido tiempo) son irrisorias”. Por otro lado, uno de los numerosos aspectos maravillosos e imaginativos de Borges que se ven en esta obra es la utilización del número catorce como sinónimo de infinitud. Esto se ve en fragmentos como, por ejemplo: “[…]son catorce [son infinitos] los pesebres, abrevaderos, patios, aljibes, la casa es del tamaño del mundo; mejor dicho, es el mundo […] una visión de la noche me reveló que también son catorce los mares y los templos. Todo está muchas veces, catorce veces[…]” Para Borges, el infinito claramente implica una connotación negativa, es símbolo de la angustia y soledad del personaje al estar solo en un lugar tan enorme como tramposo. Él no busca la verdad o la verosimilitud sino el asombro y la diversión intelectual, ya que al ser amante de la metafísica, se intereso en la teoría del infinito del matemático Georg Cantor* , formulada a finales del siglo XIX. Cantor, en vez de usar la idea tradicional del infinito como un número inimaginablemente grande, introdujo los números transfinitos representados por un único número que denominó “Aleph”. Dicho número es el cual dio nombre a la obra de Borges (dentro de la cual se encuentra el relato “la casa de Asterión”) y según Borges en esta obra, dicho número es el 14, sin explicación alguna.** Otro de los fragmentos en el que hace referencia al finito es cuando el narrador dice: “Es verdad que no salgo de mi casa, pero también es verdad que sus puertas (cuyo número es infinito) están abiertas día y noche a los hombres y también a los animales. Que entre el que quiera.” Pero con esto Borges muestra que la personalidad del narrador es pacífica y hospitalaria, lo que se suma a los nuevos aspectos sobre la personalidad del narrador que se señalaron anteriormente. Volviendo al echo de que la bestia conoce el laberinto y se traslada con facilidad por el mismo, Borges no solo demuestra que el monstruo es un ser racional que recuerda y no una simple bestia, sino que también utiliza este echo como excusa para mostrar la reacción que tenia la humanidad frente a él, y explicar la razón que llevo al minotauro a vivir en aquel laberinto : “[…] algún atardecer he pisado la calle; si antes de la noche volví, lo hice por el temor que me infundieron las caras de la plebe, caras descoloridas y aplanadas, como la mano abierta. Ya se había puesto el sol, pero el desvalido llanto de un niño y las toscas plegarias de la grey dijeron que me habían reconocido. La gente oraba, huía, se prosternaba; unos se encaramaban al estilóbato del templo de las Hachas, otros juntaban piedras. Alguno, creo, se ocultó bajo el mar.” En el mito original el minotauro nunca sale del laberinto, por lo que esto es una uno de los concepto más imaginativos y fantásticos de Borges: Que el minotauro se traslade con facilidad por las plazas y galerías del laberinto hasta alcanzar la salida, pero que cuando esto sucede las personas se asustan por él a tal punto que se en violentan, es el motivo por el cual vuelve a internarse en el laberinto y no sale de él. El temor que le infunden las personas y su comportamiento haca él es lo que lo hace un prisionero. No vive en aquel laberinto porque no tenga métodos para escaparse, sino por el temor que siente frente al mundo exterior que lo rechaza. Borges describe la reacción que la gente tiene frente a este personaje. Hace que el lector se imagine a un ser por el cual las personas sienten temor, rechazo y odio, por el cual se asustan y se en violentan al verlo, hasta el punto de intentar matarlo. Cuando dice “Alguno, creo, se ocultó bajo el mar.” hace referencia a la parte del mito en la cual Teseo se esconde en el mar para matar a la bestia con la ayuda de Ariadna (aunque Borges lo presenta sólo como una intuición). Otra de las numerosas pistas sobre la identidad del narrador se dan, como por ejemplo, cuando el mismo narrador dice: “Asimismo hallará una casa como no hay otra en la faz de la Tierra. (Mienten los que declaran que en Egipto hay una parecida.)” o “Cada nueve años entran en la casa nueve hombres para que yo lo libere de todo mal. Oigo sus pasos o su voz en el fondo de las galerías de piedra y corro alegremente a buscarlos.” Esto es así ya que el primer fragmento hace referencia al gran laberinto de Egipto ubicado en el lago Moeris. Y por imitación de aquel laberinto fue que los griegos construyeron el legendario laberinto de Creta en donde, según cuenta el mito original, había sido construido por Dédalo 130 años antes de Jesucristo por orden del rey Minos y en cual vivía el Minotauro. Según Plinio*** el laberinto de Creta era cien veces más pequeño que el de Egipto . Mientras que, por otro lado, el segundo fragmento hace referencia al tributo que pagaba Atenas cada nueve años, según el mito original, al monstruo que se alimentaba de carne humana. Pero Borges, inexplicablemente, habla de nueve hombres y no de siete mancebos y siete doncellas y además hace ver este “pago” como un acontecimiento en el cual sentimiento de soledad de Asterión se atenúa de manera burlesca y exagerada, mostrando la inocencia y lo infantil del personaje por el desentendimiento sobre el verdadero motivo de la “visita” de aquellos hombres. Finalmente, la identidad de dicho narrador se da a conocer en las últimas partes del texto. Primero, cuando el narrador dice “me pregunto. ¿Será un toro o un hombre? ¿Será tal vez un toro con cara de hombre? ¿O será como yo?”. Con estas preguntas retóricas se da a entender que el narrador se trata de “un hombre con cara de toro” siguiendo el juego de palabras del autor, por lo que el enigma que arrastra al lector a lo largo de toda la obra tiene una respuesta parcial (ya que no se dice explícitamente) pero que da sentido a lo leído anteriormente y le brinda emoción y originalidad al relato, concluyendo así en las ultimas frases: “El sol de la mañana reverberó en la espada de bronce. Ya no quedaba ni un vestigio de sangre”. Aquí se percibe un cambio sustancial en el narrador: Ya no es en primera persona, sino que se trata de un omnisciente que describe una espada y sangre, es decir, que hubo una batalla y un herido, posiblemente de muerte. “-¿Lo creerás, Ariadna? -dijo Teseo-. El minotauro apenas se defendió.” Esta frase final dispersa toda duda que podría haber tenido el lector sobre la identidad del narrador anterior. En primer lugar porque nombra a Teseo hablando con Ariadna. Teseo es quien se interna en el laberinto atado a un hilo por el cual pudo encontrar la salida luego de asesinar a la bestia que yacía dentro, ya que el otro extremo era sostenido una mujer llamada Ariadna fuera del laberinto. Y, en segundo lugar, por nombrar al “minotauro”, el cual aclara que no mostró resistencia hacia la liberación que tanto anhelaba anteriormente. A diferencia de lo que se da a entender en el mito inicial, en “la casa de Asterión” el minotauro no huye de su destino, sino que va al encuentro con la muerte porque anhela que sus días terminen y porque la muerte es la única salida del laberinto. Borges simboliza a la vida misma como un laberinto del que el hombre solo puede escapar a trabes de la muerte. Utiliza el mito para definir la vida humana como una vida presa del propio destino del cual solo la muerte los puede liberar. La angustia del hombre frente a la eternidad. *Cantor Georg: fue un matemático alemán, inventor con Dedekind y Frege de la teoría de conjuntos, que es la base de las matemáticas modernas. Gracias a sus atrevidas investigaciones sobre los conjuntos infinitos fue el primero capaz de formalizar la noción de infinito bajo la forma de los números transfinitos (cardinales y ordinales). **N. del A: Se han efectuado numerosos análisis y teorías sobre el tema, pero sin un resultado concreto y satisfactorio, por lo que he decidido ignorarlo y seguir con el análisis desde otras perspectivas. ***Plinio: conocido popularmente como Plinio el Viejo, fue un escritor latino, científico, naturalista y militar romano Conclusión: Como conclusión podemos afirmar que, en su obra, Borges transformó la imagen infame, atroz, violenta y terrorífica del minotauro correspondiente al mito original narrado por Apolodoro y Ovidio, dándole a dicho personaje cualidades racionales humanas y presentándolo como a un ser inocente, infantil, egocéntrico, hospitalario e incrédulo, el cual se veía obligado a vivir dentro de aquel laberinto por el echo de ser injustamente rechazado por la sociedad. Con esta re escritura original del mito Borges simboliza la vida misma del hombre y su angustia tanto frente a la vida eterna (que para Borges siempre fue motivo de tragedia en sus obras) como su angustia frente a la muerte irremediable, al cual es el único medio de escapar de ella. Utiliza al minotauro y su desgracia para simbolizar el aburrimiento y la soledad de la vida además de lo complicado en la elección de los infinitos caminos que presenta la misma. Bueno, eso fue todo. Sé que a muchos no les gusta la literatura y seguramente muchos otros no conocen este cuento de Borges, pero hacer este análisis me entusiasmó y espero haber transferido un poco de ello a alguien. AH! Y Gracias por leer mi primer post y por favor, no me condenen

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