RafaelLezcano
Usuario (Argentina)

La marca fue fundada por el griego Epaminondas ("Epi" Stathopoulo (en griego Επαμεινώνδας Σταθόπουλο) tras heredar el negocio de su padre, "La Casa de Stathopoulo", en 1915. El nombre Epiphone (una combinación del acrónimo "Epi" y "phone", del griego "sonido" no aparecería hasta 1924. Tenía fuerte competencia con Gibson hasta que murió Stathopoulos en 1943, cayendo la empresa en crisis. Debilitada, sería comprada por la competencia (Gibson) en 1957. Epiphone es ahora segunda marca de Gibson, convertida en una línea de instrumentos más accesibles, al igual que Fender con Squier. Debido a esto, muchos de los instrumentos son similares a las versiones más caras de Gibson. La mejor línea de archtops fue la Epiphone Casino. Casino fue hecha con la forma de una guitarra Gibson ES-330. Estas guitarras tenían un sonido muy pesado, que funcionaba increíblemente bien para guitarra rítmica. Los inicios de Epiphone se remontan a 1870, cuando su fundador Anastasios Stathopoulos creaba sus propios fiddles, lutes y Lioutos. Stathopoulos se mudó a los Estados Unidos de América en 1903, y continuó haciendo sus instrumentos originales, así como también mandolinas en Long Island, Queens, Nueva York. Anastasios murió en 1915, y su hijo Epaminondas se hizo cargo de la empresa familiar. Después de dos años, la compañía era conocida como "La Casa de Stathopoulo". Justo después de la Primera Guerra Mundial, la compañía empezó a fabricar banjos. La compañía produjo su línea de banjos para grabación en 1924, y cuatro años después tomó el nombre de Epiphone Banjo Company. Produjeron su primera guitarra en 1928. Epi Stathopoulo murió en 1943. Desafortunadamente, el control de la compañía fue a manos de sus hermanos Orphie y Frixo, quienes no eran tan capaces de ser propietarios como Epi. En 1951, una huelga de cuatro meses obligó a que Epiphone se mudara de Nueva York a Filadelfia. A finales de 1970, Epiphone comenzó a fabricar sus guitarras en distintas plantas de Asia con la intención de reducir costes, considerando que los estándares de producción de algunos países del continente, con una reciente experiencia construyendo guitarras, podían ya homologarse a los exigidos por Gibson. Inicialmente se desplazó la producción a Japón, aunque, a principios de la década de 1990, la empresa Samick —que también manufactura guitarras para otras marcas— se ocuparía en Corea de los modelos de calidad intermedia, reservándose para la fábrica japonesa los modelos de la serie «Elitist», que ya no se fabrican. Los modelos fabricados en la planta coreana eran, como los construidos tradicionalmente en Estados Unidos, de madera maciza —generalmente caoba— y tapa armónica de arce: en los modelos Standar Plus Top, incluso, la unión entre mástil y cuerpo se hace con la habitual media espiga para favorecer la duración de las notas («sustain») del instrumento. También se Fabricaron por Epiphone algunos instrumentos de calidad en la República Checa. En 1992, Samick abrió una nueva planta en Cileungsi (Indonesia), a la que trasladó la mayor parte de su producción —abandonando finalmente, en 1999, su anterior nombre de marca para pasar a llamarse Greg Bennett Guitars— y donde continúa fabricando modelos para Epiphone, al igual que para Squier, Washburn o Hohner, entre otras.1 2 En 2002 Gibson abrió otra planta en Qingdao (China), donde actualmente se construyen otra buena parte de las guitarras Epiphone.
Un ser humano pestañea de 15 a 20 veces por minuto. Los expertos siempre han creído que estos parpadeos espontáneos, que se producen cada pocos segundos, tenían como objetivo únicamente lubricar la córnea y evitar que se reseque. Sin embargo, la velocidad es mayor que la necesaria para la lubricación ocular, según un estudio que publica la revista PNAS y del que se hace eco la agencia SINC. Para averiguar las causas, Tamami Nakano y sus colegas de la Universidad de Osaka (Japón), autores de la investigación, examinaron la actividad cerebral relacionada con el parpadeo espontáneo mientras los participantes veían vídeos grabados de la serie británica ‘Mr. Bean’, usando imágenes de resonancia magnética funcional. Durante el experimento, los participantes pestañearon espontáneamente una media de 17,4 veces por minuto (desde 3,1 a 51,0) frente a la pantalla, sobre todo en los momentos de interrupción de la trama. Según los autores, de los resultados se deduce que el parpadeo espontáneo ayuda a liberar activamente la atención. Y que desempeña un papel fundamental en el equilibrio entre dos grandes redes cerebrales que sustentan anatómicamente la atención y que compiten entre sí: la red dorsal y la red neuronal por defecto. “Observamos que, al visualizar vídeos, justo después del parpadeo la actividad cortical disminuía momentáneamente en la red dorsal”, apunta Nakano. Sin embargo, la actividad aumentaba en la red neuronal por defecto, que es la que permanece activa cuando el cerebro está en reposo despierto, es decir, cuando el individuo no atiende al mundo exterior, sino que está concentrado en sus procesos internos.