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Primer post: 28 nov 2010Último post: 16 feb 2011
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Historias impactantes y bizarras. Recomendado
Historias impactantes y bizarras. Recomendado
InfoporAnónimo11/28/2010

Si te gustan las historias que despiertan la imaginacion, hasta la superan , debes leer al menos una historia. Mary Toft y sus hijos conejos A principios del siglo 18 Inglaterra era un lugar bastante llamativo. Su Rey se negaba a aprender a hablar en inglés y cientos de charlatanes y encantadores recorrían sus caminos vendiendo infinidad de panaceas y leyendas extravagantes. Semejante panorama es el que nos hace entender por qué Mary Toft tuvo tanto éxito en su charada. Mary era una chica como cualquier otra, la diferencia, en Septiembre de 1726 tuvo su primer hijo: un conejo. Ante el horrorizado clamor de la familia de la joven John Howard, un cirujano, se dirigió a la casa de los Tofts, donde increíblemente ayudó a hacer parir un total de nueve conejos. Para aumentar el horror de la situación, todos nacieron muertos y mutilados. El suceso ganó tanta popularidad que el mismo Rey envió a su consejero médico, Nathanael Saint André, a revisar el caso. Al reunirse éste con Mary ella confesó haberse antojado inmensamente con carne de conejo durante su embarazo, por lo que pasó varios días dedicandose a perseguir conejos sin éxito alguno. Asombrados, y tras presenciar en carne propia una nueva camada de conejos mutilados saliendo de las entrañas de Mary, decidieron llevarla a Londres para poder estuadiarla en detalle. Todo el mundo creería la historia de Mary, y tal sería el furor popular que miles de personas se reunirían en torno a la casa donde se hospedaba la joven. Sir Richard Manningham, quien sospechaba de un engaño, sugeriría delante de Mary abrirla en dos y analizar su útero. Al escuchar esto nuestra heroína partió en lágrimas y confesó que ella misma había introducido las partes de conejo con el fin de ganar fama y recibir una pensión del Rey. Si bien Mary volvió a su casa y continuó con una vida normal, Howars y Saint André quedaron tan humillados por haber creído completamente la historia que sus carreras quedaron arruinadas. Debido a que el hecho quedó durante siglos en el saber popular como algo verdadero, Mary ocupa nuestro puesto en el ranking de los mejores estafadores y engañadores Orenburg, el Hiroshima secreto Hoy en día la gran mayoría de las personas piensa que la experimentación con seres humanos fue exclusividad de Mengele, algo que debo decir me asombra. Durante la Guerra Fría, la Unión Soviética y Estados Unidos realizaron todo tipo de experimentos para conocer la capacidad de operación de sus ejércitos tras una guerra nuclear. Estados Unidos los realizaría en el desierto de Nevada, utilizando soldados a los cuales nunca se les dijo bien a que se enfrentaban; por su lado, la Unión Soviética, en un experimento similar pero aun más descabellado, el 14 de Septiembre de 1954 arrojaría una bomba cerca del pueblo de Orenburg -cercano al rango de Totskoe-, la cual, tras detonar a unos 350 metros de altura a las 9:33 de la mañana, desparramaría una lluvia radioactiva sobre la población civil. Al mismo tiempo, tras una orden del nefasto Mariscal Georgi Zhukov, el mismo que tras la Segunda Guerra ordenara la violación en masa de cientos de miles de mujeres alemanas y polacas con el fin de “avasallar su orgullo”, 1200 tanques y vehículos de combate así como 320 aviones avanzarían hacia el hipocentro con el fin de realizar simulacros de combate. Miles de personas se verían afectadas y cientos perderían sus vidas. En el caso de la URSS se calcula que 45 mil civiles y soldados de la región de Totskoe murieron indirectamente como resultado del experimento. Entre las víctimas se encontraban el piloto del Tu-4 que arrojó la bomba quien murió de leucemia y su copiloto quien falleció de cáncer de médula. Hoy en día la cantidad de casos registrados de cáncer en Orenburg duplica a los encontrados en Chernobyl y es comparable con los niveles detectados en Hiroshima y Nagasaki. Solo una pequeña cantidad de imágenes de estos experimentos se ha filtrado, todas, tan aterradoras como asombrosas. Las pruebas de Nevada El mayor número de estas pruebas ocurrió en 1951, y consistían en emplazar soldados a una distancia tal de las detonaciones que no sean dañados por la onda de choque pero si alcanzados por la radiación. La prueba en cuestión pertenece a la operación “Buster” y la bomba detonada se denominaba “Dog”, con un poder total de 21 kilotones. Los soldados, se encontraban a no más de 6 millas de distancia, lo suficiente como para ser alcanzados por vientos radiactivos. Este experimento terminaría como una de las mayores vergüenzas en la historia de los Estados Unidos y se haría famoso por las millonarias demandas realizadas por los sobrevivientes. El estafador con la mala suerte, de tener buena suerte. Siempre me causó una perversa fascinación la historia de Charles Mallory Hatfield, ya que fue uno de esos raros casos de embaucadores de finales del siglo XIX y principios del siglo XX que tuvieron la suficiente mala suerte como para que las promesas a sus clientes se cumplan. Comenzaba la primer década, y Charles, tras haber probado varios trabajos como vendedor, decidiría dedicarse al negocio de la lluvia. Una actividad considerada como lucrativa en una época donde los tónicos para la juventud y la calvicie hechos con “recetas secretas” abundaban por las calles. Con su nuevo negocio en mente, nuestro fatídico héroe comenzaría a investigar maneras de hacer llover. Probando varias mezclas de químicos y sustancias, que tras mezclar ponía en tambores con el la intención de lograr una rápida evaporación y así distribuir la mezcla por las nubes. “Excitándolas” y llevando a una repentina liberación de su agua. Por supuesto que esto no servía, ya que, y como sabemos hoy en día, para lograr una precipitación artificial en las nubes es necesario utilizar hielo seco o yoduro cristalizado -con el fin de condensar el vapor de agua en la nube.- Algo que los chinos aprendieron no debe ser abusado tras las Olimpiadas. Pero una serie de afortunadas pruebas, y casualidades, llevaron a que Hatfield confíe en su “mezcla de 23 elementos”. Así comenzaría a ofrecer sus servicios. Pasarían los años y sería artífice de una serie de pruebas fallidas y otras exitosas -en las que hubiese llovido igualmente de no haber estado Charles evaporizando su mezcla.- Pero su reputación crecería en gran medida, por lo que en 1915 se lo llamaría desde San Diego con el fin de contratar sus servicios para así llenar las reservas del lago Morena. San Diego, cuyo crecimiento demográfico había sido vertiginoso desde principios de década, debía además ese mismo año ser casa de la Panama-California Exposition, por lo que la necesidad por agua era desesperante. El “Rainmaker” como ya era conocido en todo los Estados Unidos, accedería, entregando a las autoridades su pedido de pago en el cual establecia los márgenes de lluvia y cuánto debían pagarle por pulgada de la misma. No obstante, el consejo de San Diego le ofreciera 10 mil dólares por todo el trabajo. Hatfield aceptaría y comenzaría la construcción de una enorme torre cercana al lago desde la cual lograría la evaporación de su mezcla. Todo estaba listo, y para principios del 16 la torre comenzaría a funcionar. Poco podría haber imaginado Charles que ese año comenzaría con una de las mayores tormentas registradas en San Diego. Los ríos y la reserva comenzaron a desbordar, arrastrando puentes y columnas de energía consigo y causando, en general, grandes pérdidas económicas, incluidos severos daños a las represas de Lower Otay y Sweetwater. Imagen de la inundacion causada en el valle de San Diego Como es de esperar, la prensa y la opinión pública se abalanzarían sobre el tan famoso “Rainmaker” exigiéndole respuestas. Hatfield, obviamente, respondería que su parte había sido cumplida, y que la ciudad le debía 10 mil dólares. Por supuesto, y como es de imaginar, el pago del servicio no llegaría nunca, incluso tras varios años de demandas judiciales. Tras esto Hatfield continuaría con su carrera, más famoso aun. Incluso sería contratado para apagar un enorme fuego forestal en Honduras. No obstante, poco a poco su fama se iría perdiendo, lo dejaría su esposa y moriría a la edad de 83 años. Si bien su leyenda sería popular, hoy se cree que Hatfield basaba su “fábrica de lluvia” en su intenso conocimiento sobre meteorología. No obstante, Hatfield aseguraría incluso hasta el día de su muerte sobre su convicción en la efectividad de su técnica. El hombre que vendio la Torre Eiffel Victor Lustig fue un personaje muy particular ya que, merecidamente, pasó a la historia como el mayor embaucador de todos los tiempos. Dotado de un carisma embriagante y con una sonrisa compradora, Victor, quedaría inmortalizado como “El hombre que vendió la Torre Eiffel”. Ya poseedor de un profundo historial de estafas, como el haber vendido máquinas que imprimían dinero en su juventud, Lustig se lanzaría a realizar uno de los mayores engaños de la historia cuando en 1925, al leer en un periódico sobre los sonantes problemas que tenía la ciudad a causa de los gastos de mantenimiento del emblematico monumento parisino, adoptara el falso personaje de un oficial de gobierno y le enviara una invitación de negocios a seis comerciantes de la industria metalúrgica. Armando una reunión en la misma torre, donde ofrecería a los posibles compradores transporte en lujosas limusinas y elaborados discursos sobre los beneficios de comprar el monumento, Lustig se las arreglaría para hacerlos entrar en un remate en el cual apostarían una gran cantidad de dinero. El remate lo ganaría André Poisson, y tras este, ya con un maletín repleto de billetes, Victor tomaría un tren hacia Vienna donde viviría como un duque por varios años. Sin embargo, las aventuras de Lustig no terminarían con esto. Un tiempo después de su particular venta de la torre convencería al mítico Al Copone de realizar un negocio, inexistente, por 40 mil dólares. Tras mantener durante dos meses el dinero en una caja de seguridad Victor lo regresaría a Capone con una falsa nota de disculpas y el comentario de que el negocio había fallado. Capone, sorprendido por la “integridad” de éste buen hombre, le enviaría la suma de 5 mil dólares en señal de agradecimiento por no haber escapado con el dinero. De esta manera Lustig se quedaría no solo con una considerable cantidad de dinero sino que, además, ganaría el favor y amistad de uno de los mayores jefes de la mafia, solo por haberlo estafado!!. Abusando de su suerte, varios años después, sería atrapado en uno de sus negocios y enviado a la prisión de Alcatraz. De todas maneras se las arreglaría para vivir como un Rey dentro de la misma. Para cerrar la historia de Guisseppe Balsamo, el vendedor de inmortalidad. Lean esta que es genial. Nacido en una humilde familia de mediados del siglo XVII en Palermo bajo el nombre de Giuseppe Balsamo prontamente comenzó a preocuparse por la muerte, por lo que sus investigaciones en cultos, alquimia, sectas y pócimas le hicieron ganar un gran caudal de conocimientos en el tema. Tras cambiarse la identidad y hacerse pasar por el Conde Alessandro di Cagliostro, sus elixires y pócimas “alargadoras de vida” lo hicieron famoso entre la nobleza, incluso llegando a medicar al Rey de Francia y su Corte Real o al mismísimo Benjamin Franklin. No obstante, su logro más morboso sería su singular sistema para alcanzar la inmortalidad: Luego de ver que las larvas se convertían en mariposas al encerrarse en un capullo y que los fetos se producían dentro del “capullo maternal”, como se denominaba en la época, pensó que podía convencer a la gente de que esta era la clave a la regeneración natural. Su sistema se basaba en encerrar a la persona en una bolsa hecha con sabanas colgadas al techo con el fin de que ésta permaneciera “regenerándose” por un par meses dentro del capullo. Durante su estadía como larva la persona debía solo alimentarse de un caldo de pollo y vivir entre sus excrementos, los cuales caían por un oportuno orificio ubicado en la tela. En teoría el “tratamiento” en un principio provocaba la pérdida del cabello y los dientes, los cuales luego renacían bellos y jóvenes al igual que una mariposa. La excusa era que para que nazcan las “nuevas partes” primero había que deshacerse de las viejas. Por supuesto que esto eran puras patrañas, y el pelo y los dientes se perdían a causa del escorbuto y las infecciones para nunca más ser recuperados. Increíblemente un número no conocido de voluntarios se ofrecieron a probar el “tratamiento”, debieron sufrir fuertes ataques de picaduras de piojos, el escorbuto y las infecciones. Los desafortunados que lograron sobrevivir terminaron en un estado patético. Comenten, si les gusta , hago una segunda parte

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Historias impactantes y bizarras. (Parte 2)
InfoporAnónimo2/16/2011

El japones que sobrevivió a las dos bombas nucleares Tsutomu Yamaguchi, empresario japonés de 93 años, ha sido reconocido como la primera persona que sobrevivió a los dos bombardeos atómicos lanzados por EE. UU sobre Japón en la Segunda Guerra Mundial. El día 6 de Agosto de 1945 se encontraba en Hiroshima en viaje de negocios cuando fue sorprendido por el lanzamiento de la primera bomba. Sufrió quemaduras en la parte izquierda de su cuerpo y pasó la noche en la ciudad. Dos días después regresó a su ciudad natal, Nagasaki, y el 9 de Agosto de 1945 contempló la caída del segundo artefacto atómico. Según han reconocido las autoridades niponas se trata de la primera persona de la que se tiene constancia, en sobrevivir a las dos explosiones. Alrededor de 260.000 personas sobrevivieron a esos ataques, pero han desarrollado enfermedades por su exposición a la radiación, como el cáncer y problemas de hígado. Yamaguchi solo fue reconocido para superviviente de la bomba de Nagasaki aunque ahora se ha sabido que realmente fue el único en contemplar las dos bombas y vivir para contarlo. El hombre que vivió 256 años. El 6 de Mayo de 1933 en la pagina 13 de el periódico New York Times, aparecía la esquela de Li Ching-Yun un chino que sobrevivió a 23 esposas, dejo 180 hijos y murió a la edad de 256 años. ¿Este obituario es un error o una exageración? Algunos investigadores dicen que es cierto. Li Ching-Yun murió el 6 de mayo de 1933 era un experto herborista. Fue practicante del Tao y de otras disciplinas de meditación y artes marciales. Sirvió como consejero táctico militar e instructor de artes marciales, se retiró y pasó mucho tiempo en las montañas del Tíbet, donde siguió recolectando hierbas medicinales que según decía le ayudaban a mantenerse joven y saludable. En 1927 fue invitado a Wann Hsien en la provincia de Sichuan por su amigo personal el general Yang Sen, quien estaba muy interesado en la fuerza y juventud que tenía Li, a pesar de su avanzada edad. En la residencia de este gobernador y caudillo fue realizada a la edad de 250 años, la única fotografía existente de Li. Misterios de una vida: Como era de esperar, no se sabe mucho acerca de las primeras etapas de la vida de Li Ching-Yun. Sabemos que nació en la provincia China de Sichuan, donde también murió. También sabemos que en su décimo cumpleaños, Ching-Yun estaba alfabetizado y había viajado a Kansu, Shansi, el Tíbet, Annam, Siam y Manchuria para la recolección de hierbas medicinales. Después de esto, su vida se vuelve un poco borrosa… Al parecer, durante mas de de cien años, Li continuó vendiendo sus propias hierbas, recogidas por el mismo. También se sabe que tenia las uñas de su mano derecha muy largas, de mas de 15 centímetros. En 1930 el profesor Wu Chung-Chieh, decano del departamento de educación en la Universidad de Chengdu, encontró en los registros Imperiales del Gobierno de China dos felicitaciones del emperador a Li Ching-yun en 1827 por su 150 cumpleaños y una posterior a los 200 años. Por lo que si este dato es riguroso seria una prueba irrefutable de la edad del hombre mas longevo que jamás haya existido. El secreto de la longevidad: En un artículo publicado por la revista Time del 15 de mayo de 1933 titulado “Tortoise-Pigeon-Dog” (Tortuga, paloma y perro), se informaba sobre la increíble vida del maestro Li Ching Yuen y se citaba la respuesta que daba Li al secreto de su larga vida: “Mantén un corazón tranquilo, Siéntate como una tortuga, camina rápido como una paloma y duerme como un perro.” Su dieta se basaba principalmente en el arroz y en el vino de este cereal. También consumía gingseng y una planta poco conocida, la Centella asiática (Hydrocotyl asiática). Muchos científicos de la época se burlaron de esto y no le dedicaron atención al tema, pero unos pocos visionarios fueron un poco más allá. Jules Lepine, bioquímico francés, encontró un poderoso alcaloide de efectos rejuvenecedores en las semillas de dicha planta. Los herboristas saben de un factor de longevidad que posee la planta ‘Vitamina X de la juventud’ para el cerebro y las glándulas endocrinas’ y también extractos de la planta se usan para tratar problemas de circulación y de piel. Se consume en ensalada. El jugo de las hojas sirve para la hipertensión arterial; también como tónico. Un emplasto o cataplasma de hojas se usa para tratar llagas y úlceras. Si la historia descubierta por Wu Chung-chien en 1930 y relatada por la revista Time y el diario The New York Times es cierta, Li Ching-Yuen superaría en mas de 130 años a la mujer mas longeva de la tierra, la francesa Jeanne Louise Calment que vivió 122 años y 164 días. El experimento Milgran: el peligro de la obediencia El 1 de junio de 1962 moría en la horca Adolf Eichmann tras haber sido capturado en Argentina por el Mossad, juzgado en Jerusalem por crímenes contra la humanidad y declarado culpable. Sus últimas palabras antes de morir fueron: ” Larga vida a Alemania. Larga vida a Austria. Larga Vida a Argentina. Estos son los países con los que más me identifico y nunca los voy a olvidar. Tuve que obedecer las reglas de la guerra y las de mi bandera. Estoy listo. “ Un año después, Stanley Milgram, psicólogo en la Universidad de Yale, se preguntaba cómo era posible que una persona normal y corriente, que no tenía un especial odio hacia los judíos, hubiera podido contribuir activamente en el Holocausto solo por haber recibido órdenes. Eichmann fue el encargado de la logística de transportes de los campos de concentración nazis y puso tanto celo en su trabajo que, incluso habiendo detenido Hitler las ejecuciones masivas de prisioneros judíos al final de la guerra, él continuó llevándolas a cabo. Juicio a Eichmann Eichmann como nazi activo. Milgram puso entoces en marcha un experimento pionero sobre la obediencia humana: a través de anuncios en periódicos contrató voluntarios para participar en lo que ellos creían que era un estudio sobre el aprendizaje y memoria. A cada uno de estos voluntarios se les citaba junto a otra persona que se hacía pasar por otro sujeto del experimento siendo en realidad un actor y se les invitaba a extraer una papeleta de una urna que determinaría quién actuaría como “maestro” y quién como “alumno” en el experimento. Las papeletas estaban amañadas por lo que el actor siempre acababa siendo el “alumno” comenzando entonces la escenificación real. Stanley Milgram Al “alumno” se le sentaba y ataba en una especie de silla eléctrica conectada a un panel de control que manejaría el “maestro” y a ambos se les colocaban electrodos en el cuerpo. Se les daba una pequeña descarga de 45 voltios para que el “maestro” fuera consciente del dolor que podría llegar a producir al “alumno” y se les informaba de las nefastas consecuencias que podría acarrear el suministro excesivo de electricidad. Seguidamente comenzaba la parte práctica del experimento: el “alumno” debería memorizar y responder correctamente a unos pares de palabras que el “maestro” le habría recitado con anterioridad. Si el “alumno” fallaba iría recibiendo del “maestro” descargas eléctricas cada vez más intensas. Pero lo que el “maestro” desconocía era que las descargas no eran reales: el actor las simulaba poniendo cada vez más énfasis en el dolor que teóricamente sufría y suplicando parar el experimento cada vez con más angustia. El experimento era de gran realismo: los gritos del actor estaban grabados y cuando llegaba determinada intensidad en las descargas (unos ficticios 300 voltios) el “alumno” dejaba de contestar las preguntas y simulaba una entrada en coma. El “maestro” podía parar en cualquier momento de suministrar descargas pero si declaraba su preocupación por el “alumno” Milgram le ordenaría hasta en cuatro ocasiones que continuara. Si tras la cuarta orden de Milgram el “maestro” se negaba a continuar el experimento concluiría. Si no se negaba a parar se administraba tres descargas consecutivas de 450 voltios al “alumno” y el experimento finalizaba. Los resultados del experimento no pudieron ser más escalofriantes: el 65% de los “maestros” (26 de 40) llegaron a aplicar las descargas de 450 voltios, aunque declarararon sentirse “incómodos” al hacerlo; todos ellos llegaron a dudar en algún momento pero ninguno llegó a negarse en redondo a continuar antes de llegar a los 300 voltios. Los que llegaron hasta el punto final del experimento ni siquieran se preocuparon después por la salud del “alumno”. CONCLUSIÓN Toda una prueba de cómo una persona puede liberar todo su sadismo refugiándose en la premisa de que recibía órdenes para cometer sus actos. Las personas que cumplen ordenes, en una escala de jerarquía, atribuyen la responsabilidad de sus actos a la persona de mayor autoridad, porque esta es considerada como legítima. Cuando los individuos nos responsabilizamos de nuestros actos la obediencia cede…cuando la responsabilidad es de otros, obedecemos las ordenes. Eichmann tan solo obedecía órdenes…o no… El poblado que desapareció, de un dia para el otro. De vez en cuando la policía todavía vuelve a intentar descubrir la causa por la que un pueblo entero de mil doscientos habitantes e incluso los muertos de sus tumbas, se desvanecieron sin dejar ningún rastro, en la oscuridad de un invierno boreal. El misterio comenzó en 1930, cuando el cazador Arnand Laurent y sus dos hijos vieron un extraño destello que cruzaba el cielo septentrional del Canadá. Laurent declaró que la luz cambiaba de forma por momentos, de modo que en un instante era cilíndrica y al siguiente parecía una bala enorme. Pocos días después, un par de miembros de la policía montada que iban camino del lago Anjikuni se detuvo en la cabaña de Laurent en busca de un abrigo. Uno de ellos explicó que en el lago había “algo así como un problema”. El policía preguntó al confundido Laurent si la luz que había visto se dirigía hacia el lago y éste le respondió afirmativamente. El policía movió la cabeza sin más comentarios, durante los años siguientes los Laurent no volvieron a ser interrogados. Ese fue un descuido comprensible pues la Real Policía Montada de Canadá ya estaba ocupada en esa época con el caso más extraño de su historia… Cuando otro cazador, llamado Joe Labelle, marchaba con sus raquetas de nieve hacia el pueblo junto al lago Anjikuni, se sintió agobiado por una extraña sensación de pavor. Normalmente, aquel era un ruidoso núcleo rural de mil doscientas personas y ese día, Joe hubiera esperado oír a los perros de los trineos que ladraban para darle su habitual bienvenida. Pero las chozas rodeadas por la nieve estaban recluidas en el silencio, y no salía huno de ninguna chimenea. Al pasar por la orilla del lago Anjikuni, el cazador vio que los botes y los kayaks todavía se hallaban amarrados a la orilla. Sin embargo, cuando fue de puerta en puerta, solamente encontró una soledad misteriosa. Aún estaban apoyados en las puertas los apreciados rifles de los hombres. Ningún viajero esquimal dejaría jamás su rifle en casa. Dentro de las cabañas, las ollas de caribú guisado estaban mohosas sobre los fuegos apagados hacía mucho tiempo. Sobre un camastro había un anorak remendado a medias y dos agujas de hueso junto a la prenda. Pero Labelle no encontró cuerpos, nii vivos ni muertos, ni tampoco señales de violencia. En algún, momento de un día normal -cerca del almuerzo según parecía- se produjo una repentina interrupción en el trabajo diario, pero lo que la vida y el tiempo parecían haberse detenido en seco. Joe Labelle fue a la oficina de telégrafos y transmitió su informe al cuartel general de la Real Policía Montada de Canadá. Todos los oficiales disponibles fueron enviados a la zona de Anjikuni. Al cabo de unas pocas horas de búsqueda, los policías montados dieron con los perros de los trineos perdidos. Estaban atados a los árboles cerca del pueblo y sus cuerpos se hallaban bajo una sólida capa de nieve. Habían muerto de hambre y de frío. En lo que fuera el cementerio de Anjikuni, se produjo otro descubrimiento escalofriante. Ahora, era un lugar de grandes tumbas abiertas, de las cuales, bajo una temperatura glacial, alguien se había llevado los cadáveres. No se veían huellas fuera del pueblo, ni tampoco posibles medios de transporte por los cuales la gente pudiera haber huido. Sin poder creer que mil doscientas personas pudieran desvanecerse de la faz de la tierra, la Real Policía Montada de Canadá amplió su búsqueda. Con el tiempo, la investigación cubría todo el Canadá y continuaría durante años. Pero después de tantos años, el caso sigue sin solución. Los pies vendados de China. Dice una leyenda que en el siglo X, el emperador Li Yu ordenó a su concubina favorita vendarse los pies con cintas de seda y bailar sobre una plataforma que tenía esculpida una flor de loto. Se desconoce todavía el origen exacto del vendaje de los pies en China pero, más o menos verídica la leyenda, se sabe que las primeras que empezaron a vendar sus pies fueron las bailarinas de palacio en el siglo X, con el objetivo de realzar la gracia de sus movimientos. De la corte se extendió a las clases altas y en el siglo XVI se popularizó por todo el territorio chino y en todas las clases sociales. Con el paso del tiempo, el significado se volvió absolutamente opuesto -de realzar la gracia de los movimientos a restringirlos-, adaptándose a los valores femeninos defendidos por Confucio: la vida doméstica, la virtud, la maternidad y el trabajo manual. A pesar del cambio de significado, la sensualidad inicial, lejos de perderse se acentuó y el ‘pie de loto’ era considerado la parte más erótica del cuerpo de la mujer. Sin embargo, para que los pies se convirtiesen en loto dorado –obra de arte y objeto de deseo– debían medir sólo siete centímetros y reunir las siguientes características: ser delgados, pequeños, puntiagudos, arqueados, perfumados, suaves y simétricos. Dice un proverbio chino, “Un cara bonita, es un regalo del cielo, un par de pies bonitos es trabajo mío”. Y ese duro trabajo empezaba a la edad de cinco o seis años, de las manos de las madres, siempre que éstas pudiesen permitirse mantener a la hija sin trabajar fuera de casa. El experimento Berlensky-Shears Lo que sucedió en 1958 en un laboratorio subterráneo cercano a Boulder (Colorado) permanecerá probablemente para siempre sumido en la bruma del misterio. Sin embargo, testimonios y conjeturas de testigos y supervivientes han permitido que algunos miembros del Ejército de los Estados Unidos de América reconstruyan con cierta verosimilitud lo acontecido. Voluntarios del grupo experimental. El físico Thomas Berlensky y el biólogo Mark Shears llevaban años investigando los efectos de ciertos tipos de ondas sonoras sobre el organismo humano, especialmente el cerebro. Sus experimentos mostraban que determinadas frecuencias podían afectar los tejidos orgánicos de las más variadas formas y esto captó inmediatamente la atención del Ejército norteamericano. Se les ofrecieron unas instalaciones militares donde llevar a cabo sus investigaciones y una suculenta subvención con la que financiarlas. En pocos meses, el laboratorio era operativo y funcionaba a pleno rendimiento. Berlensky y Shears comenzaron por seleccionar soldados voluntarios para crear dos grupos de veinticinco personas con los que comenzar sus experimentos con frecuencias alejadas del umbral de percepción humano. Para ello, alojaron a los primeros sujetos en un dormitorio común que era bombardeado durante la noche con frecuencias de todo tipo. El segundo grupo fue alojado en un dormitorio de iguales características completamente blindado a todo tipo de sonidos externos. A todos los sujetos se les dijo que el experimento pretendía investigar la dinámica de grupo en las tripulaciones de submarinos. Los experimentadores comenzaron a emitir sonidos de frecuencia tanto superior como inferior al espectro audible cada noche durante un mes. Los soldados ocupaban los días confinados en sus instalaciones sin tener la menor conciencia de ello. Para ocupar su tiempo, se les pasaban diversos tests y se les hacía interpretar diversos roles relacionados con la dotación de los submarinos de la Marina norteamericana. El personal del laboratorio iba apuntando concienzudamente los datos relativos a los sonidos que se empleaban cada noche en el dormitorio del grupo experimental y seguía todos sus movimientos por un circuito cerrado de televisión. En el día 34 del experimento sucedió algo anormal. Dos soldados comenzaron una pelea en el grupo experimental. Al poco tiempo, prácticamente todo el grupo participaba en ella. Los experimentadores observaron sobrecogidos como el nivel de violencia empleada por los soldados en la pelea alcanzaba cotas absolutamente desmedidas. A pesar de carecer de ellas, se utilizaron todo tipo de objetos como armas. Algunos soldados se autoagredían de las formas más brutales. Otros seguían golpeando y mutilando los cadáveres de sus compañeros. Se desmembraron cuerpos y se practicó el canibalismo. Cuando se enviaron guardias armados para poner fin a la lucha, estos fueron salvajemente agredidos y reducidos. Finalmente, cincuenta hombres armados pudieron entrar en las instalaciones del grupo experimental y reducir a los escasos supervivientes enloquecidos. Como resultado del experimento Berlensky/Shears, diecinueve hombres habían muerto y seis tuvieron daños cerebrales irreversibles. Tras el incidente, el ejército puso en marcha diversos protocolos de seguridad que prohibieron toda alusión a los resultados, los motivos o las consecuencias del experimento. Berlinsky y Shears murieron sin haber roto jamás su voto de silencio. Probablemente jamás se sabrá qué fue lo que llevó a aquellos veinticinco hombres a convertirse en bestias sanguinarias tras un mes de estar sometidos a bombardeos sónicos de subfrecuencias. Quizá es mejor que sea así. Espero que les haya gustado, comenten!!

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