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Registrate y eliminá la publicidad! bueno espero q se entretengan y se diviertan como ya ya q estos videos, porlo menos, ami me parecieron interesantes y me entretuvieron ademas en estos videos esta la explicacion de como es el truco realizado en el mismo,bueno dejo de hablar y espero q les guste mucho!!! bueno este esta muy bueno y causa un lindo efecto link: http://www.youtube.com/watch?v=jFkSYVzVxX4 bueno este no es muy bueno pero si el mago tiene experiencia y habilidad puede quedar muy bien link: http://www.youtube.com/watch?v=pb4AXRcDi24 este esta muy bueno pero tambien se necesita practicaaaa (como para todo truco) link: http://www.youtube.com/watch?v=0M9b_6P3Dtw este tambien causa un buen efecto si es bien ejecutado link: http://www.youtube.com/watch?v=GM_umrTCCCQ el siguiente truco la verdad q es muyyy simple y la verdad que las veces q lo he hecho la gente queda muy desconcertada jajaja link: http://www.youtube.com/watch?v=W4x1W9kVaqw este truco tambien es muy bueno y tampoco les costara mucho ya q lo explica el chico del video anterior (que ami parecer explica bastante bien) (efecto) link: http://www.youtube.com/watch?v=TkiPcoNYguo (explicación) link: http://www.youtube.com/watch?v=rGn-XpWtids a este la verdad q no lo he hecho pero tambien parece ser bastante bueno (efecto) link: http://www.youtube.com/watch?v=9FMOPql_EnA (explicación) link: http://www.youtube.com/watch?v=7EwOvioA4BM bueno este es el ultimo truco ya q llegaron las empanadas jajajajajaja y me tengo q ir a comerrr ñam ñam q habre ,bueno enfocandome en el trco la verdad q es buenisiimo y recuerdo q lo vi en un programa llamado atracción mental en canal 13 (a este no lo explico aclaro porq explicaba algunos medios feitos ,sin ofender ) link: http://www.youtube.com/watch?v=oXvprq_J_lg bueno espero q les agrade tanto como ami este post de magia y q les sirva batante ,ademas espero q le saquen provecho ,y la verdad q ya me tengo q ir pork mi vieja me llama a comer che comenten q no cuesta nada es un segundito nomas Salu2

Enzo Francescoli En los Comienzos Nació el 12 de noviembre de 1961 en el barrio de Capurro, en Montevideo, la capital de la República Oriental del Uruguay. Hijo de Ernesto Francescoli y Olga Uriarte. Ese padre que también sentía el fútbol como una pasión, que hasta llegó a formar parte de las inferiores de Wanderes, pero que por cuestiones de trabajo no pudo seguir. Fiel seguidor de Peñarol, sentimiento que fue heredado por sus tres hijos, Luis Ernesto, Enzo y Pablo. Enzo comenzó a andar detrás de la pelota en el barrio, y a los 6 años ya jugaba al baby en el Club Cadys Real Junior, a un par de cuadras de su casa. También integraba el equipo del Colegio, el San Francisco de Salles, más conocido como Maturana por el nombre de la calle donde se levantaba sus orígenes. "Jugábamos en la calle" -cuenta hoy Luis Francescoli, médico traumatólogo y padre de 3 niñas-. "A la tarde, después de venir del colegio y de dormir la siesta. Armábamos unos arcos y jugábamos 20 contra 20, no sé, los que estuvieran en ese momento. Y también con chicos de diferentes edades. Mi hermano ya se destacaba, se notaba que le pegaba bien a la pelota". También recuerda el padre de Enzo: "Un miércoles fuimos al Colegio porque había una entrega de premios. Enzo no había podido ir porque estaba en cama, con bastante fiebre. Le explicamos todo al cura, un hombre de apellido Soviski. El nos tranquilizó. No se hagan problemas, nos dijo, para después agregar: mire, que se cuide bien. Si es necesario, que falte el jueves y el viernes, no hay problema. Lo único importante es que se recupere para el sábado, que tenemos que jugar un partido decisivo. Mi señora no lo podía creer: ¡¿Cómo nos va a decir eso!? ¿Cómo se va a preocupar más por que falte al partido y no le importa si viene al Colegio? Pero fue así, nomas...". Todos empezaban a pedir por Enzo. El apenas tenía 10 años. Pasó el tiempo, y Enzo necesitaba crecer en su carrera futbolística. Así fue como decidió irse a probar a Peñarol y a River Plate de Montevideo. Pero lo rechazaron. "Es muy chiquito, muy flaquito. Que venga el año que viene" fue la respuesta. El tendría revancha, y en un club con el mismo nombre, pero de otro país. Gustavo Raúl Perdomo, tiene hoy 38 años. Dicen sus entrenadores de inferiores, que era tan o más talentoso que Enzo, pero no llegó, como tantos otros que han quedado en el camino. Perdomo fue un hombre clave en esta historia... "Soy amigo de Enzo desde la infancia, porque mis padres se conocen con los de él desde hace mucho tiempo. Con Enzo nos criamos juntos en el barrio y también compartimos nuestra infancia en el club Cadys. Pero yo me fui a Wanderes cuando tenía 11 años y él siguió. Cuando yo estaba en la Cuarta División, fuimos con Wanderes a jugar un partido contra el Liceo Maturana, donde Enzo también jugaba. Yo, en toda la semana, le venía contando al entrenador, que concía a un chico del barrio que era un verdadero fenómeno. Le dije que lo siguiera durante el partido, que lo iba a sorprender. Al final ganamos nosotros 1-0 con un gol mío, pero Enzo la "rompió" y Martiarena lo llevó a Wanderers. no había cumplido 15 años. Tal vez aquel partido fue decisivo, tal vez, pero en realidad yo creo que no, porque Enzo tenía unas ganas locas de jugar en algún club importante y se hubiera ido a probar a Wanderers, por allí estaba yo, su amigo de la infancia". Actualmente, así lo recuerda José María Martiarena: "Ese partido se disputó en el año 1976 y como este chico Enzo había jugado muy bien, yo le dije a Perdomo que lo acompañara al club a mitad de la semana siguiente. Lo llevó el 22 de julio y lo fichamos inmediatamente. Unos días después yo me enteré que él se había ido a probar a River Plate de Montevideo Porque el entrenador de River era un conocido mío, un tal Peralta. Y si yo me hubiese enterado de eso, no lo habría fichado para no faltarle el respeto. Suerte que no me enteré. Después en las inferiores, a Enzo lo poníamos en cualquier puesto y respondía: de cinco, de ocho, de nueve. nosotros necesitábamos cambiarlo de posición porque éramos un equipo chico y no había suficientes jugadores. La diferencia con el resto se notaba enseguida. El y Perdomo eran dos cracks. Una tarde, jugando con la Cuarta contra Bella Vista, metió un gol de chilena igual al que después le hizo a Polonia".y que le dijeron que volviera un año después porque era muy flaquito. ¡Cómo son las cosas! habría fichado para no faltarle el respeto.. El Montevideo Wanderers Fútbol Club fue fundado el 15 de agosto de 1902 y su nombre significa "errantes, vagabundos, bohemios". Es un típico club chico uruguayo, donde todo se hace realmente a pulmón. Ahí se puede encontrar a Doña Gloria, "dueña" de la utilería del club... "A Enzo le encantaba la "Pesicola". A mi me daba plata para que yo le comprara. Era un botija muy serio el Enzo. Y muy flaquito, si muy flaquito. Siempre fue así. Los chicos le decían "carretilla". Es porque tenía la cara alargada...". También se puede encontrar a Jorge Barrios, también conocido como "Chifle". Un jugador que nació en Wanderers, y pasó por el Olympiakos de Grecia, Peñarol y la Selección Uruguaya. El cuenta: "Nosotros la teníamos clara. Los técnicos de inferiores como los de Primera nos decían: Ustedes quiten y dénle la pelota a Enzo. Así de sencillo. Ya desde cuarta división se veía que el loco era un jugador que encaraba para adelante y que iba a llegar lejos". Enzo debutó en la primera el 9 de marzo de 1980, ante Defensor Sporting, como visitante por el Torneo Colombes. El encuentro finalizó con victoria 5 a 0. Así empezaba la historia grande de un grande... Al poco tiempo ya era tapa de los diarios, las noticias decían que River Plate de Buenos Aires ya lo estaba observando para comprarlo, y que el Milan de Italia también... Las idas y vueltas del pase Era 1982 y River necesitaba un recambio de jugadores. Muchas de sus figuras ya habían partido, como era el caso de Alonso, Pasarella, Ramón Díaz, Kempes, entre otros. Así fue como en una cena que tuvo Ernesto Homsani, por ese entonces integrante del Consejo de Fútbol, en Punta del Este, se le acercó el dueño del restaurant y le dice: "Hay un chico en Wanderers que anda muy bien. Le aconsejo que se lo lleve a River. Se llama Enzo Francescoli". Ese fue el primer contacto que tuvo River Plate con Enzo, pero todavía para que comenzaran las negociaciones había que esperar. Ese '82 para River fue lamentable. Alejado de la lucha por el campeonato, vapuleado en la Copa Libertadores por Peñarol y Flamengo, el equipo no sólo sentía el vacío de dejado por aquellos jugadores, sino que generaba una paupérrima convocatoria. Entonces los dirigentes de Nuñez volvieron a la carga en la búsqueda del flaquito que la "rompía" en Wanderers. Comenzaron las negociaciones, y luego de muchas idas y venidas, se llegó a un principio de acuerdo: 310.000 dólares limpios para Wanderers, más el 20 por ciento de la diferencia entre el precio de compra y de venta en una futura transferencia a Europa. También River se hacía cargo del 20 por ciento que le correspondía a Enzo y un 10 porcientos a intermediario. El único problema era que River no contaba con todo ese efectivo, por lo cual propuso dar 50.000 dólares en efectivo y el resto en cuotas avaladas por el Banco de Nápoles, con el dinero de la transferencia de Ramón Díaz. Mientras tanto Enzo viajaba a Buenos Aires, y arreglaba su contrato personal sin mayores problemas. De esa forma todo estaba OK. En Wanderers sólo faltaba una Asamblea de Socios, que aparentemente era una formalidad... En aquella Asamblea no se estaba muy de acuerdo con las el pago en cuotas, y había una gran incertidumbre. Había desconfianza por el cobro de esas cuotas, además se comentaba que el Milan de Italia estaba interesado en Enzo. Todos daban su opión, hasta el mismísimo Enzo: "Yo quiero jugar en River, es una gran oportunidad para mí. Y espero no desaprovecharla. Todos saben el nombre que tiene River internacionalmente. Y yo sé que se trata de un club elegante, cuya hinchada admite únicamente al que sabe jugar, que tiene un estilo definido, que siempre se destaca por su buen fútbol. Por eso me tengo fe. Creo que mi estilo andaría bien en River Plate". A la hora de la votación, luego de dos horas de debate, por 85 votos contra 66 se decidió denegar la venta y pasar a un cuarto intermedio hasta que se modificaran las condiciones de pago y se extendiera por tiempo indefinido el aporte de aquel 20 por ciento por una futura. River accedió a esos pedidos, y se comprometió a liquidar todo el dinero en agosto de 1983. Bajo esas condiciones el jueves 24, se firmó un pre contrato que fue aprobado por una segunda Asamblea. Cuando todo parecía que terminaba, surgió un inconveniente con los avales, y no se podía realizar la venta. Así, luego de varias gestiones, River consiguió nuevos avales y pudo, finalmente el 21 de abril de 1983 concretar la compra de Enzo Francescoli. La dura llegada "Lamentablemente para todos, tantas tratativas quizás magnificaron mis cualidades, por eso espero no defraudar a nadie. Tan sólo tengo la ambición de satisfacer las expectativas que se crearon. Pero quiero recalcar que en River hay jugadores de primer nivel y yo seré uno más. No me considero el salvador de River. Lo único que voy a tener que hacer el domingo es no pensar en que todos los ojos van a estar puesto en mí. Eso sí: vine a uno de los mejores clubes del mundo y no me voy a achicar". Fueron unas de las primeras palabras de Enzo cuando llegó a River. Llegaba a un equipo devaluado, que extrañaba a horrores a las glorias vendidas en los últimos años. Llegaba a un equipo que reclamaba a gritos volver a ser River. Había una gran expectativa, y el 24 de abril de 1983 los hinchas fueron al Monumental a ver al "salvador", mal que le pesara al muchachín de 21 años. Fue por la segunda fecha del Campeonato Nacional, y River salió al campo para enfrentar a Huracán con Fillol, Saporiti, Tarantini, Nieto, Jorge García, Bulleri, Gallego, Francescoli, Bica, Chaparro, Commisso. River ganó 1 a 0, pero eso fue lo de menos. Lo importante, tuvo que ver con los movimientos de ese número "10" que a los dos minutos despertó la primera ovación cuando giró sobre la línea lateral y salió airoso de la marca, y que a los 20, tras empalmar un centro de Chaparro que finalmente terminó en corner, fue receptor de ese murmullo convertido en canto, que después escucharía tantas veces "Vení, vení, cantá conmigo / que un amigo vas a encontrar / que de la mano / del Uruguayo / todos la vuelta vamos a dar". Tres días después del debut, River enfrentó a Ferro en Caballito. Triunfó 1 a 0 con un gol de Enzo de penal. Las cosas parecía encaminadas... Así contaba Enzo: "Allá en Montevideo, la imagen que tenía de River era la de un club muy grande con jugadores que debían competir entre ellos. Es la vieja historia de las trenzas, los caudillos... Yo me sentía intrigado con todo eso y resulta que me encuentro con muchachos macanudos, que se abren a la amistad. Por mi carácter, por mi forma de ser, muchas veces quedaba apartado, solitario. y siempre alguno se acercaba para bromear o conversar conmigo. Se daban cuenta que me sentía sólo y que me daban el apoyo, la confianza que necesitaba. Si hasta el día que surgió un penal me lo dieron para que lo pateara. En los entrenamientos yo tiraba alguno, pero Jorge García y Nieto eran los especialistas. Cuando se dio el penal contra Ferro, se acercó García y me pidió que lo pateara. Tiralo vos, le dije yo. No, queremos que lo patees vos, me contestó. Y ésa es una prueba de confianza que me compromete con todos mis compañeros". Semanas más tarde, comenzaba un conflicto entre los jugadores y los dirigentes. Había problemas financieros y el primero lo tuvo el "Conejo" Tarantini. Luego lo tuvo Fillol y así fue como el 29 de junio, por el no pago de haberes, el plantel millonario se declaró en libertad de acción. Y comenzó la huelga. El conflicto se agudizó. River presentaba un equipo de juveniles, entre los que jugaban Mariano David Dalla Líbera, Néstor Raul Gorosito y Néstor Adrián De Vicente, para enfrentar conjuntos profesionales. Luego de 7 partidos, los chicos habían ganado 2, perdido 4 y empatado 1. Los hinchas ya no soportaban la situación, y comenzaron a ponerse en contra del plantel. Si bien los "grandes" volvieron a jugar, no había una buena situación con la gente. Allí Enzo comenzó a notar las diferencias entre el Wanderers y River Plate. Comenzaba a extrañar a sus padres, a su novia Mariela que todavía vivía en Montevideo, sus amigos. El fútbol argentino también era otra cosa. En ese primer año, Francescoli sufrió algunas brusquedades que todavía no estaba preparado, y tuvo que quedar afuera en dos oportunidades por importantes lesiones. No sólo Enzo andaba en la mala, sino que también River estaba en uno de sus peores momentos. En ese campeonato del ´83 River quedó en el puesto 18º entre 19 participantes. En noviembre Enzo es convocado a la selección de su país, y si bien los dirigentes de River se oponían a que se vaya, el técnico de Uruguay, Omar Borrás, les decía "Quédense tranquilos, que para estos partidos yo me llevo un diez, pero les voy a devolver al mejor diez del país". Enzo anduvo bien en su país, le metió un gol de tiro libre a Brasil en la final y fue una pieza clave de su equipo. Las aguas estaban divididas... Muchos lo apoyaban, otros lo descalificaban. Terminó ese 1983 y comenzaba una nueva etapa para Enzo, donde por fin "despegaba" y desmostraba todo lo que sabía. La Consagración Enzo tenía muchas ilusiones depositadas en el año que arrancaba. El siempre confió en sus condiciones y no estaba dispuestos a bajar los brazos. Tenía una personalidad que, lejos de la fragilidad que aparenta, es fuerte y obcecada. Ya había pasado la huelga de los jugadores, sus lesiones y con su casamiento proyectado para febrero de ese año las perspectivas parecían otras. Parecían simplemente porque en los primero días de 1984 asumió Luis Alberto Cubilla. Y el uruguayo aparentemente no tenía a Enzo entre sus planes. Le decía a la revista El Gráfico del 10 de enero de ese mismo año cuando se le preguntó si estaría dispuesto a que River se desprenda de Francescoli para conseguir el pase de Alfaro: "Si hacemos diferencia económica y deportiva, si. Pensemos que su cotización está en los 400 mil dólares. Con ese dinero estaríamos en condiciones de traer tres excelentes valores para reforzar el equipo sin comprometer el partrimonio del club". Pero Francescoli no quería saber nada con irse del club, y daba sus motivos por aquellos días: "No me interesa para nada irme de River. ¿Por qué? Porque me propuse triunfar aquí, porque yo vine desde mi país el año pasado para jugar en uno de los equipos más importantes y siempre confié en rendirle al máximo de mis posibilidades. Se que no lo pude hacer todavía, por eso lo mío es una cuestión de orgullo". Enzo se quedó en el club, pero igualmente Cubilla consiguió que le traigan a Alfaro. Estaba claro que entre Roque y el Beto Alonso que regresaba de su exilio forzozo en Vélez, se encontraba el diez de River. Y que Francescoli no iba a tener la posibilidad de pelear por ese puesto, pero tampoco podía "desaparecer del mapa". Por eso, Cubilla lo hizo jugar de ocho, una posición que Enzo no sentía para nada. No estaba para nada de acuerdo, pero se puso la ocho y comenzó a luchar. Así y todo, Enzo tuvo una clara recuperación, comenzó a convertir goles y a destacarse, ya no era el mismo del año anterior. Siempre señaló que la llegada de Alonso fue clave en su recuperación. River llegó a las semifinales del Campeonato Nacional, y allí venció 2-1 a San Lorenzo, tanto en el partido de ida como en el de vuelta. Faltaba un solo obstáculo, que era Ferro Carril Oeste. Parecía un barrera no muy complicada, pero el equipo de Griguol le ganó 3 a 0 en el Monumental. El partido revancha fue en Caballito, y a los dos minutos del primer tiempo "La Máquina Verde del Oeste" se colocó en ventaja. El encuentro no concluyó porque la hinchada de River comenzó a quemar los tablones de Caballito, y la barbarie se propagó al campo de juego. Fue un golpe muy duro para los dirigidos por Cubilla. Semanas después River pierde con Unión 5 a 1, lo que termina con el entrenador uruguayo. Para Enzo concluía así una de las etapas más difíciles, más allá de que nunca hubiera armado un escándalo público el hombre respidaba aliviado la ida de Cubilla. Pero hasta de las experiecias malas también se aprende... Producida la desvinculación de Cubilla, asume como entrenador interino Don Adolfo Pedernera, que era el máximo responsable del fútbol amateur. Allí comenzó a gestarse un nuevo River a partir del cambio de posiciones de unos cuantos jugadores: Francescoli pasó de ocho a "nueve y medio", como le gusta definir su puesto al mismo Enzo, Héctor Enrique de siete a ocho y Alfaro quedó como rueda de auxilio en el medio campo. Si bien no se obtuvieron resultados rápidamente, se vislumbraba un cambio. Así lo revive el mismo Enzo: "Con Don Adolfo nos encontrábamos muchas veces en la confitería del club y charlábamos. Respecto a mi posición un día me dijo: Vos tenés todas las condiciones para engancharte en los últimos 30 ó 40 metros de la cancha, tenés que ser mucho más desequilibrante de los que sos volanteando. Y tenía razón. Hoy le estaré agradecido por ese cambio". Ya casi empezado el campeonato, se elige el nuevo director técnico: Héctor Rodolfo Veira. El primer partido lo vio desde la platea, y cuando le preguntaron por Enzo dijo lo siguiente: "¡Que jugadorazo!, le tiran cualquier cosa, él la mata y sigue. Es un fenómeno". Veira tomó el equipo a mediados del Metro del ´84, y en ese torneo River finalizó en la 4ta. ubicación, a ocho puntos del Campeón Argentinos Jrs. Enzo ya era Príncipe y cada vez jugaba mejor. "El apodo surge porque yo andaba con un metejón con el tango Príncipe -Comenta el relator Víctor Hugo Morales- y lo cantaba a cada rato. Hizo un gol y repetí una parte: Príncipe soy, tengo un amor y es el gol . Aparte el apodo le caía justo al hombre algo melancólico, tristón, con un andar verdaderamente principesco. Por eso, más que nada, creo que perduró en el tiempo". En aquel torneo se convirtió por primera vez en goleador, con 24 tantos. El año ´85 comenzó con sorpresas. River contrató a Ruggeri y Gareca, que venía de Boca Jrs. luego de un conflicto con el club por su libertad de acción. También se sumó la "Araña" Amuchástegui. El equipo comenzó con buen pie el Nacional, pero sin uno de sus pilares, porque estaban las eliminatorias para el Mundial de México. Para Veira, Enzo era único. Lo demostraba en sus declaraciones: "Enzo te resuelve un montón de problemas. Es un fenómeno total. Para mi está en el gran nivel, a la altura de Platiní, Rummeniegge y Maradona. Hace todo, lo mando jugar atrás, de punta, y se hay que cabecear, salta como pocos. Nunca dice nada: va, juega y produce". De ese Nacional quedó afuera River, luego que lo eliminó Velez Sardfield. El otro torneo fue diferente. Era un todos contra todos en dos ruedas y el nivel de juego de River iba creciendo. Una semana después de que comenzó la primera fecha, se sumaba al plantel un hombre clave para ese año: Claudio Alberto Morresi. Así, luego de una lesión de Alonso, Morresi ocupaba ese "cargo", y encaminba a River para el título. Nadie parecía detenerlo, aunque había que dar un par de exámenes todavía. Enzo se ilusionaba: "Ahora sobran afectos, todo es compañerismo. Y el título está cerca. Este es el River con el cual soñaba antes de venir", razonaba en los últimos días de 1985, tras recibir el Olimpia de Plata al mejor futbolista del año, el primero -pero no el último- de su carrera. El comienzo de 1986 fue a toda orquesta y Enzo estaba a punto de cumplir dos sueños: salir campeón con su equipo y participar en un Mundial de mayores. Esos tres meses antes de su partida, fueron quizá los más brillantes de su carrera, dejando ese imborrable recuerdo a toda la gente millonaria. Promediaba el verano, y las clásicas copas en Mar del Plata. Era un 8 de febrero de 1986. Enzo siempre recordará esa fecha y la asociará con una de sus jornadas más felices. River jugaba contra Polonia, que se preparaba para jugar el Mundial ´86, por un triangular que también participaba Boca Jrs. Era un encuentro más, sin demasiadas presiones. Los polacos se adelantaron en el tanteador con un 4 a 2. A siete minutos del final, Francescoli convirtió el segundo tanto personal para acortar la distancia. Sobre la hora, Centurión puso el 4 a 4, que parecía definitivo. Ya pasados tres minutos en tiempo de descuento el Beto Alonso lanzó un tiro libre desde la derecha. El centro pasado aterrizó en la cabeza de Ruggeri, y su cabezazo cayó en el pecho de Francescoli. Casi en la puerta del área grande, el Príncipe empalmó de chilena el balón y la clavó en el palo izquierdo del indefenso arquero. El hombre salió corriendo, sin saber con quien abrazarse y a su vez queriendo abrazar a todos. El Tolo Gallego lo buscaba con los brazos abiertos sin saber bien que era lo que había visto. El Bambino entró al campo como poseído. El estadio había estallado y era una locura. Nadie podía reaccionar ante lo que acababa de observar. Enzo Francescoli había escalado hasta un punto inimaginable. Solamente le faltaba el título, ese que no se le podía escapar. Y fue el 9 de marzo de 1986, ante Velez, ganando 3 a 0, con un gol propio de penal, en el Monumental. El Príncipe anotó el gol en el útlimo minuto y quedó de cara a la tribuna local, con los brazos bien altos, símbolo inequívoco de una victoria por la que había luchado como pocos. No podía ser de otra forma. No hubiera sido justo. Con ese triunfo, el equipo del Bambino Veira se aseguraba el el campeonato cuando todavía faltaban 5 fechas, y Enzo quedaba al tope de la tabla de goleadores con 25 tantos, repitiendo así el rito de 1984. Junto con Ruggeri fue el jugador con más presencias en el torneo: 31. Así recordaba a Enzo su compañero Jorge Gordillo: "Enzo no fue fundamental sólo por los goles, también fue importantísimo para nosotros, los defensores, porque cuando llegaba un momento del partido en el que no nos daban más las piernas, se la tirábamos a él y descansábamos. El hacía el resto: aguantaba la pelota el tiempo necesario y nosotros no podíamos recuperar tranquilos. Enzo ya era un referente en aquella época, aunque no tuviera la trayectoria de tipos como Alonso y Gallego. Yo lo vi muy feliz a lo largo de todo el campeonato: lo vivió a pleno y consiguió lo que se había propuesto". También Roque Alfaro tiene palabras de elogio para Enzo: "En mi primera práctica, yo estaba en el banco de suplentes de la cancha auxiliar viendo a los jugadores y me preguntaba a mí mismo: ¿Cómo puede ser que a este tipo lo critiquen tanto si es un fenómeno? Era la primera vez que lo veía, pero yo sabía que las cosas que se decían de él. Eso fue en 1984. Y enseguida me di cuenta de lo buena persona que es: a pesar de que yo llegaba para jugar en su puesto, el trato de él hacia mí fue espectacular desde el primer día hasta el último". Siempre se puede ser más grande (última etapa futbolística) Enzo había concluído 1995 con la necesidad de ir al quirófano. Su hombro izquierdo exigía una operación para darle un corte definitivo a los frecuentes episodios inestables que venía sufriendo en el segundo semestre de ese año. Muchos temían que esa operación fuese el fin de la carrera de Enzo como futbolista, también se lo asociaba como el posible sucesor de Ramón Díaz en la dirección del equipo, pero gracias a Dios no fue así. Y Enzo se operó pensando en su vuelta. Y nunca se debió imaginar que en los próximos 2 años, no sólo levantaría la Copa Libertadores que él tanto soñaba, sino que triplicaría la cantidad de títulos conquistados hasta ese momento con River. Enzo se operó 4 días más tarde de aquel partido empatado con Boca, ya que River no tenía nada importante hasta el siguiente año por jugar. Ese verano, desde sus vacaciones en Punta del Este, Enzo hablaba sobre el año que había pasado: "Hasta yo me sorprendí de llegar a esta altura de mi carrera y ser tan importante con mi fútbol en un medio tan duro como es Argentina. Es complicado encontrar una explicación exacta. Creo que se trata de una cuestión anímica: hoy en día, en River jugego con una tranquilidad que no la tiene casi ningún jugador. Creo que algo así le debe pasa a Diego (Maradona) y también le pasó al Bocha (Bochini) o el Beto (Alonso). Digo esto porque cuando volví al club, mucha gente pensó que volvía para robar. Para mi era un compromiso muy grande. Por ahi me hubiera convenido no venir y que la gente se quedara con aquel gran recuerdo de mi primera etapa. Pensaba no fracasar, pero nunca imaginé lograr todo esto". También Enzo comentaba: "De los sueños realizables creo que el más importante es levantar la Copa Libertadores. Y eso me da bastante manija para seguir. Con respecto a mi retiro no tengo puesta ninguna fecha. Será cuando no aguante más las obligaciones del fútbol como las concentraciones o los viajes o cuando físicamente no esté acorde con los que necesito para jugar". El equipo arracó el nuevo año de la manera que había terminado el anterior: muy mal. El 15 de febrero de 1996, ochenta y un días después de su último partido contra Boca, Enzo volvía a la cancha, justamente para enfrentar al eterno rival. Y no lo podía hacer mejor: se le ganó a Boca con un gol de su marca, superando el achique de Carlos Fernando Navarro Montoya, obteniendo una victoria por 1-0. El mismo arquero de Boca, al fin del partido, se cruzaba hasta el vestuario rival para pedirle la camiseta. Pequeños lujos que sólo unos pocos futbolistas pueden generar con su magnetismo. Enzo comentaba después del partido: "No me sentía al cien porciento para jugar. Para estar realmente bien, debía esperar otro mes, pero no aguantaba más. Necesitaba pasar la barrera del primer partido para sacarme el miedo a mover el brazo con normalidad. No le tengo miedo al dolor que significa sacarse el hombro, pero sí a todo el proceso de recuperación que viví el año pasado. No tiene que ocurrir nada raro, pero la incógnita va a existir hasta que juegue varios partidos seguidos. Esta fue la lesión más difícil de mi carrera, nunca sufrí problemas importantes. El otro día, unos chicos de la filial de River que lleva mi nombre, se acercaron para entregarme una plaqueta: se cumplían 10 años de aquella chilena frente a Polonia. Aquella etapa fue hermosa, inolvidable, pero hoy tengo otra madurez, disfruto las cosas de otra forma. Antes vivía en una nube, no disfrutaba demasiado... hasta que me fui. y ahí si que sufrí. Hoy vivo una tranquilidad interior que nuca hubiera imaginado. Ojalá continúe...". En el clausura River no entró con buen pié, y la continuidad del Pelado estaba en la cuerda floja. Cada domingo, cada miércoles Ramón se jugaba el puesto. Cada domingo, cada miércoles, Enzo lo salvaba con sus goles. En el torneo local el equipo fue perdiendo posiciones. Sólo quedaba jugarse a muerte por un objetivo: la Copa Libertadores. El equipo de Ramón fue saltando escalones de a uno. Superó la primera fase en Venezuela y después llegó el turno de jugar cara o cruz. A River no le sobraba nada, ganaba con lo justo. Contra el Sporting Cristal de Perú, en el Monumental, observó como había hecho escuela sin proponérselo. A unos metros nomás, un pibe llamado Hernán Crespo, que lo admiraba de su primera etapa en el club, convertía una impresionante gol de chilena al mejor estilo "Francescoli". Enzo lo alzó de cara a la tribuna. Valdanito no cabía en su cuerpo de la emoción. Sufriendo avanzó River. Venció al Sporting Cristal, a San Lorenzo, a Universidad de Chile y al Amércia de Cali en la final. Cuando aquella fría noche del 26 de junio de 1996, el árbitro pitó el final, el Príncipe se arrodilló en el césped del Monumental y miró al cielo. Ahí fue cuando se le cruzaron las imágenes de aquella Libertadores del ´86 de la que no pudo participar todo lo que él hubiese querido. Todo lo que luchó por conseguir ese trofeo, la operación y la recuperación. Así lo cubrieron decenas de manos amigas, cientos de almas gemelas. Y más tarde, besó la Copa con la pasión de los realmente enamorados. Enzo Fracescoli cumplía su sueño postergado. Algunos días después, Enzo comentaba: "¿La verdad?... Después de irme, hace 10 años, nunca pensé que podía ganar la Libertadores en mi regreso. ¿Cuando me di cuenta que podíamos ganarla?... En Perú, después de perder contra el Cristal. Esa noche nos pelotearon de lo lindo y perdimos apenas 1-2. Allí pensé: si hoy no nos golearon, es porque la suerte está con nosotros. Y quiero decir algo más para quienes piensan que un jugador con más de 15 años en Primera División no se pone nervioso en los partidos trascendentales. Yo terminé acalambrado la final, los nervios me habían comido las piernas". Terminada la Copa, comenzaba un nuevo Torneo. En el que sería clave en la formación de River. Acompañando a Ariel Ortega, Julio Cruz, Sergio Berti, Marcelo Gallardo, Marcelo Salas, Roberto Monserrat, Leonardo Astrada. Una máquina que explotó con un vendaval de fútbol incontenible el 20 de octubre de ese año, en Rosario, la tarde en que con sus dos tantos alcanzó la marca de los 100 goles convertidos con la camiseta de River Plate en torneos de la AFA. Esa campaña fue memorable, ya que luego de un 2-3 contra Boca, River siguió así: 4-1 a Platense, 5-2 a Central, 3-0 a Gimnasia y Esgrima de Jujuy, 1-0 a Estudiantes, 3-0 a Colón, 1-3 ante Lanús, 4-0 a San Lorenzo. El River de Ramón lideraba el torneo con un juego inspiradísimo y vislumbraba entre sueños un objetivo que desvelaba a todos lo jugadores, pero fundamentalmente al Príncipe, sobre todo por aquello de la ilusión quebrada hacía 10 años: La Copa Intercontinental. El calendario indicaba Juventus, el 26 de noviembre. El final, esta vez no fue de sonrisas. Enzo no pudo escapar a la mediocridad de ese equipo que no se parecía para nada al River que venía jugando. Así calló 0-1, un resultado que caló hondo en el corazón del Príncipe. Minutos después de terminado el partido, Enzo "murmuraba" en la conferencia de prensa: "Estoy muy triste, yo sé que algunos chicos del club pueden volver aquí en unos años, tienen toda una carrera por delante. Para mí, en cambio, es muy duro. Nunca había estado en Japón, nunca había jugado una final del mundo. Y creo que esta fue mi última oportunidad, por eso lo siento tanto". El regreso interminable en avión sirvió para apuntalar un juramento: no dejar escapar el campeonato local. Al volver, River venció 5-1 a Ferro y 4-3 a Racing, con dos goles de Enzo, el primero una verdadera joya dejando atrás a un defensor al borde del área chica y definiendo arriba. También se le ganó 3-1 a Newell´s y 3-0 a Velez. River se coronó campeón el miércoles 18 de diciembre, una noche de lluvia y barro, tras superar a un duro escollo como el conjunto de Liniers. Enzo se desgarró durante el segundo tiempo, en lo que sería el primero de una larga serie de inconvenientes musculares que lo dejarían al brode de un ataque de nervios durante 1997. El Príncipe festejó con ganas su tercer título local con la Banda. Ya había regresado a la Selección, con lo que la felicidad no podía ser completa. Enzo se fue hartando de todo cada día más. Viajaba con la Selección y viajaba con River. Concentraba con la Selección y concentraba con River. Otra vez fue hasta Japón, pero esta vez el destino indicó Kobe para disputar la Recopa ante Vélez. Pero River volvió a perder. Se encendió una pequeña luz de esperanza de volver a Tokio con la disputa de la Copa Libertadores, pero el equipo del Pelado Días fue eliminado por Racing en octavos de final. Enzo exhibía el gran nivel de sus mejores jornadas, incluso contra Racing en el Monumental, por el encuentro de vuelta, convirtió un golazo después de eludir a dos rivales y picarla por encima de Nacho Gonzálesz. Pero a la hora de la definición por penales, Enzo erró su disparo. Ahora sí definitivamente para él no quedaban chances de tomarse la revancha soñada en Tokio. Así lo reconoció el mismo Príncipe, tras aquella dolorosa eliminación: "Les pido disculpa a mis compañeros y a los hinchas, hoy perdimos por mi culpa, lo lamento mucho". Todos sabemos que no fue así, pero Enzo lo sentía así. Mientras tanto, en el torneo Clausura, los vaivenes se convertían en la marca destacada del campeón. Después de un arranque avasallante (4 triunfos en los primeros 4 encuentros, con 11 goles a favor y ninguno en contra), River alternó buenas con malas hasta tocar fondo con dos derrotas consecutivas ante Estudiantes (1-4) y Colón de Santa Fe (1-5). Algo extraño sucedía con Enzo: su clásica infalibilidad en la ejecución de penales (con River había convertido todos desde 1984) daba un brusco giro. En apenas un par de semanas, el Príncipe erraba tres penales: contra Huracán, Español y el citado recientemente ante Racing. Fue otro síntoma más de las ideas que le andaban dando vuelta en la cabeza, un aviso claro de saturación, como ese otro desgarro que surfrió en pleno torneo ante Huracán de Corrientes. Sin embargo, su talento no fue tan fácil de destruir. En el Clausura, Francescoli convirtió goles notables: contra los jujeños de tiro libre, ante Lanús tras una gran pared con Salas, contra Central después de pararla con el pecho y ante Vélez Sarfield el día de la consagración. Primero un cabezazo y después un pique desde 40 metros y un par de enganches. El 9 de agosto, en Liniers, River y Enzo celebraron un nuevo título. El Príncipe, además se daba el gusto de ser el goleador del equipo, con 12 impactos. Desde el vestuario ganar, eufórico, Enzo se daba un minuto para la melancolía: "No creo que haya otra vuelta más", admitía extenuado. Claro que no le iba a resultar sencilla la misión, porque ni los hinchas, ni los dirigentes como sus propios compañeros estaban dispuestos a tirar de sus brazos para disfrutarlo un poquito más. Así lo expresaba Leo Astrada: "El retiro despende de él. Siempre lo dijo y así será. Pero nosotros haremos todo lo posible para convencerlo. Necesitamos que nos siga sacando campeones". Y así será nomás. Enzo se fue preparando a conciencia para el final, como decía en esa época: "De alguna forma me estoy preparando. Por eso quizá me enganché un poco con el programa de televisión, por eso trato de ocuparme de mis propias cosas como la publicidad. Intento que la curva que uno pega cuando deja el fútbol sea lo más suave posible. Esto no debe ser fácil: no sólo son 20 años, sino que el fútbol es una pasión, no se trata de dejar un trabajo normal, donde uno por ahí tiene más obligaciones que otra cosa". Pero a pesar de todo, todavía le quedeban alegrías por vivir en ese 1997, aunque también algunas decepciones. Luchó con Uruguay para llegar a Francia ´98, pero no pudo. Se volvió a desgarrar y tuvo una larga recuperación de unos 3 meses interminables para Enzo. Fue tanta su desazón tras sufrir su tercera lesión en el año, que tras del viaje que hizo a Lima con la Selección Uruguaya y no poder jugar casi deja el fútbol en ese momento, como más tarde lo confesaría a los medios. Pero Enzo tenía más por dar, y participó de los tramos finales del Apertura y la Supercopa, ambos títulos conquistados por River. No era el de siempre, ya que una larga inactividad a esa altura de su carrera, lo había dejado sin reacción y resto físico. Fue un precio muy alto el que debió pagar. Pero puso el corazón más que nunca. Así le convirtió un golazo a Colón de Santa Fé, abriendo un partido clave para ese campeonato. Así también peleó aquella negra noche contra el San Pablo en el Monumental, donde no anduvo muy bien y hasta erró un penal. Pero a los ídolos se les perdona todo, por eso, todas y cada una de sus últimas presentaciones, tuvieron el marco de la despedida cariñosa, agradecida y cordial, sincera y emotiva. Todo el mundo quería que se quede... Todos cantaban "Y Enzo no se va... y Enzo no se va...". Tironeado por la familia riverplatense que le pedía un poquito más, siempre un poquito más, y la familia biológica que le reclamaba un poquito más, siempre un poquito más, "el" Enzo vivó sus últimos días como futbolista. Así llegó al final. Disputado por sus dos grandes pasiones. Allá por el '86, antes de su viaje a Europa, Enzo decía: "El fútbol no me va a dejar a mi, no me va a encontrar sentado. ¿Y sabés que? Cuando llegue ese día, lo único que quisiera es que digan: ¡Que buen jugador, sí, pero que hermosa persona!. Eso es lo que me importa: ser una buena persona. Que el Beto Alonso pueda decirles a sus hijos: yo jugué con Francescoli y no saben lo gran tipo que era. Que dentro de treinta años me encuentre en la calle con Gallego o Pumpido y me pueda dar un abrazo con ambos. Porque en definitiva, más allá de la imagen y de la enseñanzas futbolística que uno puede dejar para algún niño -que es mínima-, lo fundamental es su comportamiento como persona. Porque el fútbol solo no existe. Hay que preparar la mente para dar un consejo y el alma para ser buena persona...". El Máster, el Uruguayo, el Enzo, el Príncipe. Son muchos apodos, pero definen una sola cosa: es único. Es uno de los pocos jugadores del fútbol argentino que es respetado por todas las hinchadas. Trayectoria Primera División Se declaró desde siempre simpatizante de Peñarol, pero se formó y debutó en primera división con el Montevideo Wanderers en 1980. En 1983 fue comprado por River Plate de la Liga argentina de fútbol y debutó el 24 de abril contra Huracán de Buenos Aires, con un triunfo 1-0. Esa primera etapa fue mala para Francescoli, pues no rendía como en la Selección uruguaya. Es uno de los pocos jugadores que en el fútbol argentino fue respetado por todas las hinchadas, se llevaba bien con sus compañeros y por sobre todas las cosas, era un caballero. El campeonato argentino 1985-86 fue en el que dio la primera vuelta olímpica siendo la figura y el goleador del torneo con 25 tantos, 6 más que su seguidor más cercano. En 1986 no pudo jugar la Copa Libertadores de América, que luego sería ganada frente al América de Cali, ya que fue vendido a Francia, donde jugó en el Racing Matra y en el Olympique de Marsella y fue declarado el Mejor jugador extranjero de la Ligue 1, en 1990. Luego jugó en la Serie A de Italia, en el Cagliari y el Torino. Uno de sus admiradores más conocidos, mientras Francescoli jugaba para el Olympique, fue Zinedine Zidane, quien luego llamaría Enzo a uno de sus hijos en homenaje a Francescoli. Regresó a River Plate el 7 de septiembre de 1994 en un partido contra Nacional de Montevideo, por la Supercopa, en el que River empató 2-2 con un gol suyo. Ese mismo año, logró el Torneo Apertura de manera invicta con la conducción técnica de Américo Gallego, siendo máximo goleador del Torneo con 12 tantos en 16 partidos. En 1996 ganó la Copa Libertadores de América venciendo en la final a América de Cali de Colombia por 2-0. Ha sido el extranjero que anotó más goles por River Plate. En 1998 decidió retirarse del fútbol profesional. Celebró su despedida en un partido jugado en la cancha de River Plate frente a Peñarol. Fue elegido el Mejor Jugador de América en 1984 e integra la lista FIFA 100. Francescoli, ha anotado 198 goles en 510 partidos oficiales de Primera División, incluyendo las copas nacionales, copas internacionales y selección nacional a totalizado 242 goles: 20 en Wanderers, 137 en River Plate, 32 en Racing Matra, 17 en Olympique de Marsella, 16 en Cagliari, 5 en Torino y 15 en la Selección Uruguaya. Actualmente es el vicepresidente de las empresas Tenfield y GolTV, de Francisco Casal. Clubes Club País Año Montevideo Wanderers Uruguay 1978-82 River Plate Argentina 1983-86 Racing de Matra Francia 1986-89 Olympique de Marsella Francia 1989-90 Cagliari Calcio Italia 1990-93 Torino Calcio Italia 1993-94 River Plate Argentina 1994-97 Selección nacional Ganó una Copa Nehim en 1982, fue el mejor jugador juvenil de esa copa, Campeón sudamericano en categoría sub-20, con la selección nacional absoluta de Uruguay jugó dos ediciones de la Copa del Mundo, las disputadas en México en 1986 e Italia en 1990, en las cuales sólo anotó 1 gol en 8 partidos y su combinado quedó eliminado en octavos de final en ambos torneos. Sus mayores éxitos con la celeste llegaron en la más importante cita internacional americana para selecciones nacionales, la Copa América. El Príncipe obtuvo tres de tan preciados trofeos (1983, 1987 y 1995). Además fue subcampeón de la Copa América en 1989. Anotó 15 goles en 72 partidos oficiales con la Selección Uruguaya. Participaciones en Copas del Mundo Mundial Selección Resultado Copa Mundial de Fútbol de 1986 Uruguay 8° de final Copa Mundial de Fútbol de 1990 Uruguay 8° de final Estadisticas Primera División temp. club país liga part. goles 1980/82 Montevideo Wanderers Uruguay Primera División 74 20 1983 River Plate Argentina Primera División 27 11 1984 River Plate Argentina Primera División 49 29 1985/86 River Plate Argentina Primera División 37 28 1986/87 Racing de Matra Francia Ligue 1 35 14 1987/88 Racing de Matra Francia Ligue 1 28 8 1988/89 Racing de Matra Francia Ligue 1 26 10 1989/90 Olympique de Marsella Francia Ligue 1 28 11 1990/91 Cagliari Calcio Italia Serie A 33 4 1991/92 Cagliari Calcio Italia Serie A 33 6 1992/93 Cagliari Calcio Italia Serie A 32 7 1993/94 Torino Calcio Italia Serie A 24 3 1994 River Plate Argentina Primera División 16 12 1995 River Plate Argentina Primera División 20 7 1996 River Plate Argentina Primera División 26 15 1997 River Plate Argentina Primera División 22 13 Total 510 198 Copas Internacionales temp. club país liga part. goles 1994 River Plate Argentina Supercopa Sudamericana 4 2 1995 River Plate Argentina Copa Libertadores 12 4 River Plate Argentina Supercopa Sudamericana 6 7 1996 River Plate Argentina Copa Libertadores 12 6 River Plate Argentina Recopa Sudamericana 1 1 1997 River Plate Argentina Copa Libertadores 2 2 River Plate Argentina Supercopa Sudamericana 7 0 Total 45 22 Resúmen estadístico Partidos Goles Promedio Primera División 510 198 0.39 Copas Nacionales 17 7 0.41 Copa Internacional 45 22 0.49 Selección Uruguaya 73 15 0.20 TOTAL 645 242 0.38 Palmarés Campeonatos Nacionales Título Club País Año Copa Ciudad de Montevideo Montevideo Wanderers Uruguay 1981 Primera División Argentina River Plate Argentina 1985/86 Ligue 1 Marsella Francia 1989/90 Torneo Apertura River Plate Argentina 1994 Torneo Apertura River Plate Argentina 1996 Torneo Clausura River Plate Argentina 1997 Torneo Apertura River Plate Argentina 1997 Copas Internacionales Título Equipo País Año Sudamericano Juvenil Selección Uruguaya Ecuador 1981 Copa América Selección Uruguaya Argentina 1983 Copa América Selección Uruguaya Argentina 1987 Copa América Selección Uruguaya Uruguay 1995 Copa Libertadores River Plate Argentina 1996 Supercopa Sudamericana River Plate Argentina 1997 Torneos Amistosos y No Oficiales Título Equipo País Año Copa Nehim Selección Uruguaya India 1982 Copa San Martín de Tours River Plate Argentina 1985 Copa de Oro River Plate Argentina 1986 Copa de Oro (2da Edic.) River Plate Argentina 1986 Copa el Gráfico River Plate Argentina 1986 Copa Bayer River Plate Argentina 1986 Copa de Oro River Plate Argentina 1995 Copa Desafío River Plate Argentina 1995 Copa Revancha River Plate Argentina 1995 Copa Desafío River Plate Argentina 1996 Copa Revancha River Plate Argentina 1996 Copa San Martín de Tours River Plate Argentina 1996 Copa de Oro River Plate Argentina 1997 Copa Revancha River Plate Argentina 1997 Distinciones Individuales Distinción Año Mejor Jugador - Sudamericano Juvenil 1981 Máximo Goleador - Sudamericano Juvenil 1981 Mejor jugador - Copa América 1983 Máximo Goleador - Metropolitano de Argentina 1984 Futbolista sudamericano del año 1984 Máximo Goleador - Primera División de Argentina 1985/86 Futbolista del Año en Argentina 1985 Mejor jugador extranjero de la Liga Francesa 1987 Máximo Goleador - Torneo Apertura de Argentina 1994 Futbolista del Año en Argentina 1995 Mejor jugador - Copa América 1995 Futbolista sudamericano del año 1995 Nombrado uno de los 50 mejores futbolistas de la historia - Revista Planète Foot 1996 Nombrado uno de los 100 mejores futbolistas de la historia - Venerdi Magazine 1997 Nombrado uno de los 100 mejores futbolistas de la historia - Revista World Soccer 1999 Nombrado uno de los 46 mejores jugadores sudamericanos del Siglo XX - IFFHS 1999 Galardonado como miembro FIFA 100 2004 Votado como Máximo idolo de todos los tiempos del club River Plate 2008 Tercer máximo goleador extranjero en el fútbol argentino 2008 Máximo goleador extranjero de River Plate 2008 salu2

bueno espero q se entretengan y se diviertan como ya ya q estos videos, porlo menos, ami me parecieron interesantes y me entretuvieron ademas en estos videos esta la explicacion de como es el truco realizado en el mismo,bueno dejo de hablar y espero q les guste mucho!!! bueno este esta muy bueno y causa un lindo efecto bueno este no es muy bueno pero si el mago tiene experiencia y habilidad puede quedar muy bien este esta muy bueno pero tambien se necesita practicaaaa (como para todo truco) este tambien causa un buen efecto si es bien ejecutado el siguiente truco la verdad q es muyyy simple y la verdad que las veces q lo he hecho la gente queda muy desconcertada jajaja este truco tambien es muy bueno y tampoco les costara mucho ya q lo explica el chico del video anterior (que ami parecer explica bastante bien) (efecto) (explicación) a este la verdad q no lo he hecho pero tambien parece ser bastante bueno (efecto) (explicación) bueno este es el ultimo truco ya q llegaron las empanadas jajajajajaja y me tengo q ir a comerrr ñam ñam q habre ,bueno enfocandome en el trco la verdad q es buenisiimo y recuerdo q lo vi en un programa llamado atracción mental en canal 13 (a este no lo explico aclaro porq explicaba algunos medios feitos ,sin ofender ) bueno espero q les agrade tanto como ami este post de magia y q les sirva batante ,ademas espero q le saquen provecho ,y la verdad q ya me tengo q ir pork mi vieja me llama a comer che comenten q no cuesta nada es un segundito nomas Salu2

Registrate y eliminá la publicidad! culto al vinoooo!! jejeje Introducción El clima y el suelo son fundamentales para conseguir vinos de calidad, pero no menos importante es el proceso de vinificación. Tanto es así que dependiendo de los procedimientos enológicos empleados en la elaboración, de la mejor uva puede salir un mal vino y de una uva deficiente un vino correcto. Salvo excepciones, desde primeros de septiembre hasta mediados de octubre tiene lugar la vendimia, donde ya se hace una primera selección separando los racimos dañados. Seguidamente la uva sana es transportada al lagar de la forma menos agresiva posible, poniendo especial cuidado en que el grano no se deteriore por una excesiva presión, provocando una fermentación prematura. La experiencia ha ido imponiendo que el transporte se realice en cajas o pequeños cestos que no sobrepasen los 15 Kg. de capacidad. La descarga de la uva se realiza sobre la "tolva de recepción", una especie de pirámide invertida que a modo de embudo, irá depositando la uva sobre un "sin fin" que la conducirá directamente a la estrujadora, previo análisis del fruto para determinar su estado sanitario y su contenido en azúcares y ácidos. La estrujadora presionará el grano lo justo para evitar que pepitas y raspones o escobajos (soporte estructural del racimo) se rompan y contaminen el mosto. La pasta resultante es trasladada por medio de la "bomba de impulsión de pastas" hasta las prensas, sin entrar en contacto con el aire para impedir el inicio de la fermentación. Si se trata de un vino tinto, antes de proceder al prensado hay que despalillar la pasta. A partir de aquí el proceso tomará distintos caminos bien se trate de tintos, blancos o rosados, por no hablar de cavas o generosos. Elaboración del vino tinto Se realiza a partir del mosto de uvas tintas fermentado junto con las partes sólidas de la uva (hollejo y pepitas). A diferencia con los blancos, la pasta resultante del estrujado, debe pasar por el proceso de "despalillado", que consiste en separar el grano del raspón, con el fin de que durante la maceración necesaria para la toma de color, no se transmitan sabores herbáceos y amargosos de esta parte leñosa del racimo. Conviene aclarar que en los vinos tintos se llevan a cabo dos fermentaciones: La primera, denominada fermentación alcohólica o "tumultuosa" debido a la gran actividad que desarrollan en esta etapa las levaduras, los azúcares se desdoblan en alcohol con desprendimiento de anhídrido carbónico al tiempo que las materias colorantes del hollejo se disuelven en el mosto. El gas carbónico resultante empuja hacia arriba los hollejos, formando una barrera natural llamada "sombrero", que se debe ir remojando con el mosto para activar la extracción de color en una operación llamada "remontado". Asimismo, el hollejo también debe de ser removido periódicamente, es lo que se llama "bazuqueo". Una vez conseguido el color, se procede al "descube", consistente en trasegar el líquido, separado ya de la materia sólida, a otro depósito en el que se realizará la segunda fermentación denominada maloláctica, que proporciona al vino finura y suavidad, al transformar un ácido fuerte como es el málico, en otro más suave y untuoso, el láctico. Los restos sólidos sobrantes de la primera fermentación, son sometidos a fuertes prensados obteniéndose el llamado "vino de prensa", muy rico en color y taninos, y que no debe mezclarse con el resto. Una vez terminadas las dos fermentaciones, el vino es sometido a diversos trasiegos y tratamientos de clarificación y estabilización, variables según su destino y tendentes a conservar la limpidez del producto embotellado. Por último los vinos son seleccionados por calidades y embotellados inmediatamente, si van a salir al mercado como jóvenes, o pasarán a permanecer en barricas de madera hasta completar los procesos de crianza según las características del vino. Elaboración del vino rosado Es similar en sus procesos a la del blanco, con la salvedad de que se utiliza uva tinta o mezcla de blanca y tinta. Como paso previo a la fermentación, el mosto se somete a una corta maceración en frío (para que no llegue a fermentar) junto a los hollejos, de donde extraerá el color. A continuación, se procede al desfangado, es decir se separan las materias sólidas del mosto, para efectuar la fermentación en virgen. Si por el contrario, el proceso de toma de color se realiza por la fermentación de los hollejos junto con el mosto (en este caso mostos procedentes de uvas blancas y tintas), lo que se elabora entonces es un clarete. Resumiendo, se puede decir que un rosado es el vino elaborado como un blanco pero con uvas tintas o mezcla de tintas y blancas, mientras que un clarete es como un rosado pero elaborado a la manera de los tintos. Elaboración del vino blanco Tras el prensado tiene lugar la separación de mostos o "desvinado". La pasta con el hollejo y el raspón se traslada a las "jaulas" y se deja que el zumo vaya escurriendo lentamente por la fuerza de la gravedad o por una ligera presión. "Mosto yema, de flor o lágrima" son los distintos apelativos que reciben estos primeros mostos que son los de más calidad, finos y ligeros, aromáticos, suaves y afrutados. Los mostos flor obtenidos de forma estática, es decir, por gravedad, deben ser adicionados con anhídrido sulfuroso con el fin de retrasar una fermentación que surgiría espontáneamente, debido al tiempo que deben permanecer escurriendo en contacto con el aire. La pasta sobrante va recibiendo presiones crecientes conforme se va solidificando por falta de líquido. Los mostos "primeros", "segundos" y "terceros" o "mostos de prensa", producto de los sucesivos prensados, van perdiendo calidad. Cada uno fermentará por separado produciendo, lógicamente, distintos tipos de vino. Al final sólo quedarán en la prensa los "orujos dulces o frescos". Esta materia lejos de ser un deshecho, tiene varios aprovechamientos. Como abono o piensos animales si se fermentan los hollejos en ausencia de aire (anaerobiosis); lavados por difusión, se obtienen las "piquetas", las cuales, destiladas, producen alcoholes rectificados y otros derivados, mientras que por destilación directa se consigue el aguardiente de orujo, también llamado orujo o marc. Antes de entrar en la fase de fermentación hay que proceder al "desfangado" de los mostos, consistente en dejarlos reposar durante unas horas a fin de que las partículas sólidas suspendidas en ellos se vayan depositando, por decantación, en el fondo del depósito. La fermentación es el proceso mediante el cual los azúcares contenidos en el mosto se transforman en alcohol, principalmente, junto con otros compuestos orgánicos. Esta fermentación alcohólica se lleva a cabo por la mediación de las levaduras (micro hongos que se encuentran en los suelos del viñedo) que al quedarse sin aire van metabolizando los azúcares en alcohol y gas carbónico. Durante este proceso es imprescindible controlar, por un lado, la densidad, con el fin de determinar la cantidad de azúcar que va quedando en el mosto y, por otro y sobre todo, la temperatura ya que un exceso puede dar lugar a una parada de la fermentación por muerte de las levaduras. El final de la fermentación se produce de forma espontánea cuando el contenido de azúcar en el mosto (azúcar residual) no sobrepasa los 4 ó 5 gramos por litro. De esta forma se habrá obtenido un vino seco. Cuando la intención es producir vinos semisecos o dulces, hay que detener la fermentación por medios químicos (adicción de anhídrido sulfuroso) o físicos (enfriamiento o sobrecalentamiento) en el momento que el contenido de azúcar residual es el adecuado para el vino que se quiere obtener. La "fermentación en virgen", es decir sin contacto con los hollejos, propia de los mostos blancos, produce vinos ligeros y muy limpios. Ahora bien, en la actualidad hay tendencias que optan por una cierta maceración del mosto con los orujos, frenando la fermentación mediante tratamientos de frío. Este método dota al vino de más cuerpo, enriquece las sensaciones en boca, aumenta su potencia aromática, permite una mejor evolución en botella y le da una vida más larga. Finalizada la fermentación se somete el vino a dos o tres trasiegos para eliminar los restos sólidos. Esta operación se efectúa entre noviembre y enero con el fin de que las bajas temperaturas eviten contaminaciones por microorganismos. Después se procede a la selección de calidades y a las correspondientes mezclas para lograr el resultado deseado. Por último, se hace una "clarificación" definitiva mediante sustancias que arrastren los posibles restos es suspensión que hayan conseguido escaparse de los trasiegos y se concluye con el "filtrado" antes del embotellado. Elaboración y crianza de los vinos generosos Se entiende por generosos aquellos vinos que tienen una graduación alcohólica elevada, generalmente comprendida entre 15 y 23 grados. Aunque su elaboración está extendida por diversas regiones vinícolas, los vinos generosos están especialmente vinculados a la zona de Andalucía (España). Para su elaboración se parte de un vino ligero de uva Palomino, tipo afrutado semejante a los de mesa, llamado en la zona "mostovino" con una graduación aproximada de 11 grados. Los vinos generosos atienden a diferentes clasificaciones dependiendo del método de elaboración, crianza y vino base empleado. Así, los finos se elaboran partiendo de un vino cuyas características encajan para poder atravesar todo un proceso de crianza sin perder sus caracteres biológicos después de añadir alcohol vínico hasta alcanzar los 15 grados. Los amontillados contienen mayor volumen de alcohol añadido porque el vino pierde ciertos atributos de fino, se oxida ligeramente y se queda a medio camino entre el fino y el oloroso. Ante esta circunstancia y para evitar alteraciones de la flor residual se le añade alcohol vínico hasta llegar a los 17 grados y así "matar" la flor. Los olorosos son vinos que por su cuerpo no sirven para fino y por lo tanto no atraviesan la fase biológica total de "fino", ni parcial de amontillado, añadiéndose alcohol hasta alcanzar los 19 grados y envejeciendo oxidativamente en bodegas menos frescas. Cada uno de los tipos de vino generoso se deposita en las botas de roble de 550 litros. En cuanto a la crianza, ésta también es específica para cada uno de los vinos. La crianza de los finos se realiza de forma biológica, es decir, a través de la acción natural de las levaduras que al actuar se acumulan en la superficie formando la "flor" o el "velo en flor". Los amontillados comparten una crianza biológico-oxidativa al evolucionar en un principio como fino (biológico) y más tarde por la acción del oxigeno y del calor (oxidativa). Los olorosos tienen desde el comienzo de la crianza en bota un proceso totalmente oxidativo. Con el fin de perfilar las características particulares de cada uno de los tipos de vino se establece el sistema: de criaderas (botas que "crían" el vino, proceso de evolución oxidativa o biológica) y soleras (botas que están en la hilera del "suelo" cuyo vino esta listo para ser embotellado). Las botas de cada tipo se colocan una sobre otra. Las botas nunca quedan vacías ya que se procede a rellenar cada hueco dejado en las botas de la solera, después de la saca para el embotellado operación denominada "rociado", repitiéndose en escala el proceso en todas las criaderas superiores. El último proceso por el que pasan los vinos antes de su comercialización es el llamado "cabeceo" y tiene como finalidad armonizar las calidades. unos videitos para loq no tienen ni la mas palida idea de como se hace el vino(2 videos superdetallados) link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=http://mx.youtube.com/watch?v=vnOEamUusEE&feature=related link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=http://mx.youtube.com/watch?v=Ww0mZETA7c0&feature=related fuente:http://www.recetas.net/ comentar no cuesta nada chauuuu!! me voy a tomar un vinito Salu2