PupiiMyD
Usuario (Argentina)
Antes de nada, y como principio de esta introducción, pido disculpas a todas las personas que puedan sentirse ofendidas con la lectura: Creo que en ellas no hay falta de respeto alguna hacia el alma de las distintas religiones, aunque a veces mi escepticismo pueda interpretarse como un acto de rechazo hacia ellas. En la actualidad ni Dios ni la religión están de moda pero, de todas formas, sé que estos temas suelen generar intensas pasiones porque, queramos o no, se encuentran profundamente arraigados en todos nosotros. Desde lo más tierno de nuestras infancias, la sociedad, sea cual fuere, se ha encargado de que pertenezcamos a su religión y sus costumbres como si se tratasen de la única verdad posible, y eso ha supuesto un lastre que nos ha impedido ver con claridad la existencia de otros horizontes. Tengo que decir que no hay ninguna doctrina por la que sienta especial afecto o especial aversión ya que todas son prácticamente iguales, y aunque en estas páginas escribo sobre alguna de ellas, lo que realmente quiero tratar es la teórica razón de ser de las religiones, es decir, Dios. Aparentemente, las religiones son el camino para llegar a Dios pero casi siempre ese camino se acaba perdiendo en razones puramente económicas. Si profundizamos en los entresijos de cualquier doctrina sólo veremos un medio de vida para los que la dirigen, costeado siempre por los fieles creyentes. No cabe duda que ha de haber ciertos sacerdotes de muchas religiones, absolutamente convencidos de la verdad del dogma que profesan, pero tengo la completa seguridad de que no son demasiados los que consiguen mantener la fe durante toda su vida, ya que la razón casi siempre acaba por imponerse. Desde los albores de la civilización, la existencia de un Dios ha sido uno de los mayores enigmas a los que se ha enfrentado el ser humano. ¿Estamos realmente regidos por una entidad superior y omnipotente, o se trata sólo de un mito para aliviar la angustia de una existencia plagada de incertidumbres? La idea de que el hombre llega a conocer a Dios , o alcanza comunión con él mediante sus propios esfuerzos es completamente extraña al Antiguo Testamento. Dios habla, aparece; el hombre escucha y contempla. Dios se acerca al hombre; acuerda un pacto o inicia relaciones especiales con el hombre; le da mandamientos. El hombre lo recibe cuando se acerca a Dios, acepta su voluntad y obedece sus preceptos. Jamás se presenta a Moisés o a los profetas en actitud pensante, reflexionando sobre el Invisible y llegando a conclusiones con respecto a él, o ascendiendo a concepciones elevadas de la divinidad. El Invisible se manifiesta a sí mismo ante ellos, y ellos lo saben. Critica al cristianismo:A lo largo de la historia del cristianismo, muchas personas han realizado críticas al cristianismo, a las iglesias cristianas y a los propios cristianos. Algunas críticas van especialmente dirigidas a los creyentes, a las enseñanzas o a la interpretación de las escrituras. La respuesta oficial de estas críticas por parte de los cristianos se denomina apologética cristiana. Este artículo considera varias áreas críticas incluidas algunas afirmaciones de la Biblia, la ética de interpretación bíblica que se ha utilizado históricamente para justificar actitudes y comportamientos que son considerados por la crítica como claramente erróneos, la cuestión de la compatibilidad con la ciencia, y ciertas doctrinas cristianas que algunos[¿quién?] pueden encontrar inquietantes o irrazonables.