Punketo255
Usuario (México)

antes de empezar con el post, quiero decir que no es necesario leer todo el texto, es al gusto del lector EL FANTASMA DE LA ENFERMERA Una historia conocida por toda la gente de Aguascalientes es la que se refiere al fantasma de una enfermera muerta hace muchos años mientras trabajaba en una conocida clínica hospital, lo que escucharán está relacionado con ella. Trece años atrás un domigo de octubre pasada la media noche, dos enfermeras que iniciaban turno, hacían un recorrido de rutina por los encamados del tercer piso del hospital. —Doctor García, doctor García, se le solicita en la sala de urgencias. Al llegar con una paciente de avanzada edad aparentemente recién ingresada, notaron que ya había pasado la hora de suministrarle los medicamentos. —Madresita, madresita, despierte, es hora de su medicina. La mujer, quien sostenía un rosario en sus manos, abrió los ojos y sonrió dulcemente, aclarando que recién se la había dado una enfermera muy amable que acababa de salir del cuarto, las enfermeras pensaron que la anciana estaba confundida ya que a esa hora y en esa área solo estaban ellas y dos médicos más, y no se habían encontrado con nadie en el largo pasillo. La paciente insistio en que la otra enfermera ya la había atendido y que inclusive le había regalado un rosario, y olvidó un estuche sobre el buró. Las enfermeras lo revisaron, dentro encontraroon una cofia, la paciente describio a la persona que la atendió. Las enfermeras se miraron entre sí, conocedoras de la historia de las apariciones del fantasma de la enfermera en la clínica tuvieron la certeza de que se trataba de ella. Una sensación sobrenaural las invadio, desconcertadas, pálidas y conteniendo el miedo para no inquietar a la paciente, las enfermeras salieron del cuarto. En ese momento al final del pasillo en penumbras vieron avanzar silenciosamente hacia ellas, a una enfermera sin cofia. —Buenas noches compañeras. Las dos mujeres quedaron paralizadas por el miedo. —Mi nombre es Adriana, trabajo en cuneros y hace un momeno vine a visitar a un familiar que esta internado en esta área y cuando ya me iba un paciente me pidió agua, al revisar su expediente para ver si podía darsela note que ya era hora de que tomará sus médicamentos así que se los dí y creo que ahí fue donde dejé mi esuche. Las enfermeras rieron nerviosamente mientras Adriana las miraba desconcertada, ellas le explicaron el porque de su actitud y preguntaron porque le había regalado un rosario. Adriana les contó que la anciana le había dicho que nadie la visitaba por lo cual la consoló, le ayudo a rezar brevemente y le regalo su rosario. Al regresar las tres mujeres al cuarto en busca del estuche con la cofia lo encontraron a oscuras, la cama estaba perfectamente tendida como si nadie hubiera estado acostado ahí, solo el rosario estaba sobre la cama. Unos ligeros golpes en el cristal de la ventana que daba al exterior llamaron su atención y al mirar hacía ahí vieron la imagen fantasmal de la anciana flotando sobre el vacío sonriendoles mientras se alejaba y se perdia entre la obscuridad.
¿QUIÉN DUERME CONTIGO? Leticia: ¡Caray, Arturo! ¿No podrías al menos quedarte esta noche en la casa? Es que parece manda eso de que todos los jueves se tengan que juntar tu, tus amigos, a jugar, a tomar y no se más harán en toda la noche. Arturo: Mira mujer, desde antes de casarnos sabías que los jueves me junto con los cuates, no se porque ahora despues de tantos años me comienzas con reclamos. Leticia: No, no es reclamo, es que simplemente no quiero estar sola, porque tengo... tengo un mal presentimiento. Arturo: No pasa nada flaquita, es mas, hoy voy a llegar más temprano, un par de juegos y me regreso. ¿Cómo ves, estas más tranquila? Leticia: Sí, muchas gracias Arturo, es que de verdad no quiero estar sola. Arturo: Bueno, bueno mujer, me voy antes de que me agarre el agua. Leticia y Arturo, una pareja normal de este tiempo. Él, un jóven profesionista que los jueves se dedicaba a salir con los amigos para jugar domino o una partida de baraja. Leticia, jóven ama de casa, aunque complaciente no muy contenta de quedarse sola esa noche. A Leticia no le quedo otra que quedarse un rato a solas esa noche. A punto esta de disponerse a ver una pelicula en la televisión para ver si así podía consiliar el sueño, cuando la tormenta dejo caer un rayo en la ciudad que provocó un apagón. Leticia: ¡Ahora sí! Solo esto me faltaba, a solas con esta tormenta, sin luz, sin velas y muriendome de miedo. Ante la macabra situación Leticia decide meterse debajo de las cobijas, cubriendose de pies a cabeza y esperar a que el tiempo pase lo más rápido posible para que su marido regrese. En eso, se escucha que alguien toca a la puerta. Leticia: ¿Arturo? ¿Arturo, eres tú? Hablame que no puedo verte, que no te das cuenta de que no hay luz. Ay Arturo, me estás espantando. Voz extraña: Shhhh, solo descansa. Yo estaré aqui contigo. (Suena el teléfono) Leticia: ¿Bueno? Arturo: ¿Leticia? Leticia: ¿Bueno? Arturo: ¡Le.. Leti! Leticia: ¿Bueno, quién habla? Arturo: Flaquita soy Arturo, no puedo llegar porque no encuentro un maldito taxi pero no te preocupes, en un... (Se corta la llamada). Leticia: ¡Arturo! ¡Ay Dios santo! ¿Entonces quién se ha metido a mi cama? Leticia, muerta de miedo, salio de un salto de su cama, se acerco al apagador de la luz pero este no funcionó ya que la luz aún no regresaba. Extraños y diabólicos ruidos se dejaban escuchar por aquél ser en medio de la oscuridad. Leticia: No, mejor me voy de aqui. ¡Aahhhh! La luz de aquel trueno dejo ver la silueta de alguien o de algo que se encontraba metido en su cama. La energía eléctrica había regresado, no había más que encender la luz para saber que era lo que se encontraba en esa habitación. (Leticia grita al encerder la luz). Cuando Arturo regresó encontro a Leticia arrinconada en la habitación de la casa, en una posición fetal, demacrada y muerta de miedo. Solo se escuchaba que decía entre murmullos y como una poseida: ¡Era, era el diablo, era el diablo, el diablo, yo lo ví era, era el diablo!.