Princesita
Usuario
Dime (Atribuído a Borges) Dime por favor donde estás, en que rincón puedo no verte, dónde puedo dormir sin recordarte y dónde recordar sin que me duela. Dime por favor dónde pueda caminar sin ver tus huellas, dónde puedo correr sin recordarte y dónde descansar con mi tristeza. Dime por favor cuál es el cielo que no tiene el calor de tu mirada y cuál es el sol que tiene luz tan sólo y no la sensación de que me llamas. Dime por favor cuál es el rincón en el que no dejaste tu presencia. Dime por favor cual es el hueco de mi almohada que no tiene escondidos tus recuerdos. Dime por favor cuál es la noche en que no vendrás para velar mis sueños... Que no puedo vivir porque te extraño y no puedo morir porque te quiero. DEFINICIONES Podríamos tener una discusión sobre el amor. Yo te diría que amo la curiosa manera en que tu cuerpo y mi cuerpo se conocen, exploradores que renuevan el más antiguo acto del conocimiento. Diría que amo tu piel y que mi piel que te ama, Que amo la escondida torre que de repente se alza desafiante y tiembla dentro de mí buscando la mujer que anida en lo más profundo de mi interior de hembra. Diría también que amo tus ojos que son limpios y que también me penetran con vaho de ternura o de preguntas. Diría que amo tu voz sobre todo cuando decís poemas, pero también cuando sonás serio, tan preocupado por entender este mundo tan ancho y tan ajeno. Diría que amo encontrarte y sentir dentro de mí una mariposa presa aleteándome en el estómago y muchas ganas de reírme de la pura alegría de que existía y estás, de saber que te gustan las nubes y el aire frío de los bosques de Matagalpa. Podríamos discutir si es serio esto que te digo. Si es una quemadura leve, de segundo, tercer o primer grado. Si hay o no que ponerle nombre a las cosas. Yo sólo una simple frase afirmo Te amo.
Poldy Bird: Escritora nacida en Paraná, Entre Ríos. Publicó poemas y colaboraciones en diversos diarios y revistas argentinos y del exterior, y se destacó en la producción de libros destinados a chicos y jóvenes. Entre sus obras se encuentran "Cuentos para Verónica", "Cuentos para leer sin rimel" y "Nuevos cuentos para Verónica". En 1969 publicó "Cuentos para Verónica", que ya va por la 74º edición. Hace poco apareció su libro número 20, "Morir entre tus brazos". Una escritora que hizo llorar a varias generaciones de adolescentes. La vida de Poldy Bird está signada por la literatura pero también por los golpes duros. Cuando tenía tan sólo 8 años de edad su madre murió trágicamente en un accidente de tren. Ese episodio la marcó muchísimo pero también le dio fuerzas para dedicarse a escribir relatos. "Mi mamá era escritora y yo heredé esa vocación completamente. Siempre me gustó leer, desde muy chiquita. Pero cuando mi mamá murió fue como si hubiese recibido en la mano una antorcha para mantenerla siempre encendida", recuerda Poldy. A los 13 años ganó un concurso de poesía que fue clave para su futuro. "Hay una edad en la que necesitás ganar premios para saber que estás en el camino correcto", cuenta la mamá de la famosa Verónica y ahora abuela del pequeño Alan, de 8 años de edad. A los 16 años ya había publicado su primer cuento y a los 17 años estaba trabajando profesionalmente para distintos diarios y revistas. Hasta el día de hoy nunca dejó de publicar: todas las semanas aparece un relato suyo en algún medio gráfico. A la hora de hablar de los temas que recorren sus narraciones Poldy reconoce: "empecé a tomar temas que quizá la mayoría de los escritores consideran que son de "poca monta" que para mí son importantes. No pretendo escribir la "gran historia" sino basarme en lo que me sucede, en lo que estoy viviendo y en lo que pasa a mi alrededor. Creo que el don más importante que me dio Dios es traspasar al papel lo que siente la gente, el inconsciente colectivo". Según dice, las situaciones que elige para sus cuentos "simplemente van llegando a mi. Yo puedo leer los sentimientos de la gente, es como si el pecho de las personas fuera transparente y yo pudiera leer lo que realmente sienten". No le gusta que califiquen a sus relatos como sentimentales o sensibleros. Lo que ella busca es escribir sobre problemáticas emocionales. "Nunca me propuse conmover, además por más que te lo propongas sino tenés un don no le movés un pelo a nadie. Lo mismo pasa con hacer humor. Tanto el hacer reír como el hacer llorar, no es algo que se pueda forzar, tiene que salir solo. Yo creo que la gente llora porque mis relatos le disparan recuerdos sobre sus sentimientos o le remueven alguna situación de su historia personal". http://members.fortunecity.com/detalles2002/prosa/bird/bird.html Aquí les dejo tres de sus cuentos, espero que les gusten: ¿QUÉ ES UNA LAGRIMA? Podría dar la fórmula química de la lágrima. Pero sería una tontería. Todos sabemos que la lágrima no es nada más que unas letras mayúsculas y unos números chiquitos, un líquido que sirve para lavar el globo ocular, corno dijo una vez un crítico en un comentario literario. La lágrima lava también otras cosas. La lágrima abre su corola celeste sobre un signo de interrogación. A veces es una pregunta. A veces es una respuesta. Pero siempre es un mensaje. Pero siempre es una mano que se tiende, suplicante y abierta, en busca de otra mano que la estreche. Y nace lejos de los ojos. Nace en una región de adentro, ésa que el miedo paraliza; ésa que la emoción o la tristeza dejan un instante como suspendida en el aire, igual que cuando bajamos en un ascensor demasiado rápido; ésa que evidencia que existe justamente en el momento en que la amargura la define con un cosquilleo, con una vuelta de tuerca, con un temblor. ¿Qué es una lágrima? Una lágrima es, un poco, decir adiós a lo que los ojos vieron antes de la lágrima. Porque las imágenes anteriores ya no serán las mismas. Porque cada vez que las miremos, después de la lágrima, las imágenes estarán impregnadas de su humedad salada, de ese sombrío fuego que quemó nuestros párpados. Nada es igual después de una lágrima. Ni la alegría, ni el dolor, ni la luz, ni la fe, ni la amistad, ni el amor. Pero creo que lo que más cambia una lágrima... es al ser que la llora. A mí me fueron cambiando las lágrimas que derramé en mi vida: la que inauguró la soledad de mi infancia; la que suplantó el grito de rebeldía por las injusticias que se cometieron con mi adolescencia; la que brilló como la estrella de Belén para indicarme el camino que llevaba al sendero bello y cambiante del amor. La que me borró el espejismo de que cada uno, en el mundo, tenía adjudicado su techo, su pedazo de pan, su cuota de alegría, su renovado asombro cotidiano. La que me despertó frente al blanco envoltorio desde donde una niña recién nacida, en mitad de la noche, me hizo madre y mujer y rescató los pagos de mis comienzos, que se me habían perdido detrás de una maraña de rabias y de ausencias, de negaciones, de golpes, de inútiles. Sí, a mí me fueron cambiando ¡as lágrimas que derramé en mi vida. La que corrió por tu rostro cayendo de mis ojos, resbaló por tu cuello, humedeció tu pecho y regó tu corazón haciéndolo más blando y comprensivo. Esa lágrima que, no sé por qué magia, por qué milagro inesperado, disolvió las espinas que suelen ir creciendo en las personas que se aman, y las van arañando sin que lo adviertan, y van impidiendo que uno se acerque al otro por miedo a lastimarse y por miedo a lastimar, y uno no quiere decir que las ve, que las toca, que las siente, sino que cierra los puños y los ojos y las niega, las niega, las niega. Tres veces, como Pedro, antes que cante el gallo de la lágrima y despierte la verdad y, por fin, despierte la verdad. .. sin fórmulas químicas, sin ecuaciones, sin tontos prejuicios... Todo por una lágrima, una simple lágrima. Esa que atora al mundo, y el mundo... se empeña en no llorar. Poldy Bird Un llanto azul Me he cepillado el pelo hasta dejarlo brillante, me he puesto mi vestido verde, el que te gusta, y he cruzado la plaza para llenarme los ojos con esa luz que se cuela entre las copas de los árboles y deja dos escarabajos de oro en mis pupilas. Porque voy a verte. Porque voy a verte aún sabiendo que es para decirte adiós, para que me digas adiós, para que me aprietes las manos entre las tuyas y me hables del amor que ha crecido entre nosotros, pero no es una enredadera que da campanillas violáceas sino una hiedra oscura, que nunca sabrá de flores. Sé todo lo que va a ocurrir. Rodará un llanto azul por mi mejilla. La nombrarás para sentirte menos culpable. Hablarás de ella, de sus años de fervor y entrega, de las tranquilas paredes de tu casa, sacudidas por las pequeñas manchas que les hicieron las manos de tus hijos. hablarás también de ellos: dirás sus nombres con vos trémula, y yo me enterneceré y los acunaré en mi mente, como si me pertenecieran. Es tu "yo pecador" hablarme de eso, después de haber soltado amarras, después de haber viajado conmigo entre tus brazos por un mar de ángeles sentenciosos y risas asfixiadas por tus besos y vientos de fuego quemándose en la sencilla y honda ceremonia de la pasión y el estremecimiento. Cuando me confesaste que no eras libre, ya estaba enamorada de vos, ya me querías. Sentí que el universo se vaciaba y me tragaba en sucesivos terremotos; que me hundía buscando donde apoyar los pies. Pero te quiero, dijiste. Y la tierra volvió bajo mis pies, se cerraron las grietas, se soldaron los abismos, todas las cosas volvieron a su lugar. Tan sólo una pátina gris sobre mi vida, sobre mi cuerpo, oscureciéndose, aplastando mis movimientos hasta volverlos lentos gestos de autómata. Pero te quiero.. Me colgué de esas tres palabras para no morir. Entonces empezó la ansiedad de nuestros encuentros. Empezaste a nombrarla cada vez, a amarla para mí, para que supiera sus colores, sus actos, su forma de pensar. Tan distinta a mí. Tan distante de vos y, sin embargo, teniéndote. Porque vos no sabías, que era ella y no yo quien te tenía. Y yo lo fui sabiendo, sin querer, sin proponerme saber, lo fui sabiendo día a día y fui ocultándotelo con miedo de que lo advirtieras. Mientras no lo supieras me albergarías en un rincón de tu ser y de tu mente, y seguirías pensando que yo era tu motor, que yo era la corriente de luz que te impulsaba, tu oasis, tu huerto y engalanado de frutos para el hambre y arroyos para la sed. Egoísta, aferrada, empecinada, recortándote con el filoso cuchillo de la posesión, recortándote de tu estampa familiar en la que ellos te rodeaban, para alargar mi agonía. ¿ En qué momento descubre el árbol que su verdad es la raíz y no el libre ramaje que lo acerca al cielo y lo agita en el aire?... ¿ En qué momento ibas a darte cuenta de esto?. Unas semanas más y sucedió. Era lo inevitable, lo esperado con miedo, lo presentido, eran los fantasmas corporizándose. Me llamaste con una voz triste, pero segura y firme: Tengo que hablar con vos, por última vez.... Bueno.... Mañana, Ana; a las tres de la tarde... Y hoy es mañana. Rodará un llanto azul por mi mejilla en el momento del adiós. Rodará un llanto azul por tu mejilla en el momento de la verdad. ¿Por qué entonces este afán de gustarte, este cruzar la plaza para llenarme de luz dando la hora del encuentro, si sé que va a ser el último y nunca más, nunca, nunca más volveré a verte, volveré a estrecharme contra vos?. Voy a morir un poco y me acicalo. Voy al entierro de mi luz y me ilumino. Voy al martirio y río. Azucaro el café, lo siento amargo. Tiemblo, te quiero. Voy a evitarte una tortura. Voy a hacer algo por el amor que me recorre, que me aprieta frente al límite del olvido. Llamo al mozo, pago mi café. Huyo. Huyo de este lugar y del encuentro. Me esperarás en vano. No verás mis ojos mojados. No tendrás que decirme tu discurso de despedida. No responderé tus llamados, si me llamás. Ya ves, te facilito tu tarea, evito que te conviertas en mi verdugo. No es un acto de arrojo solamente; es una forma de inventarme la manera de creer que hubiera rodado un llanto azul por tu mejilla en el momento de la despedida. Un llanto azul por mí. Un llanto azul. Porque si voy y estás sereno y duro, si voy y tus ojos permanecen secos, será la muerte verdadera, así... puedo llenar de azul este recuerdo... De un llanto azul, un llanto azul por mí... Poldy Bird "Cuentos para leer sin rimmel" Buscándonos Nadie encuentra lo que no está buscando. No es verdad que las cosas aparecen de pronto; que, sorpresivamente, cuando para la lluvia, vemos una hermosísima flor en el tallo en el que antes no había nada. Allí hubo, por lo menos, un capullo cerrado, algo que estaba por abrirse, por transformarse en flor... Cuando un hombre encuentra a una mujer, cuando una mujer encuentra a un hombre... los dos estaban buscándose. Por soledad. O por dolor. O por ganas de revivir la vida insuflándole oxígeno a los pulmones. O porque sí. ¿Por qué explicarlo todo? ¿Por qué decir que la causa, el efecto, que la casualidad no existe, que...? Mejor pensemos que lo importante es que, cuando no hay alguien a nuestro lado, no hacemos tostadas (¿para mí solamente? No...), no gastamos el frasco de perfume, duran menos las latas de atún y más las milanesas en el freezer, compramos con más nostalgia que alegría un ramito de flores para llevar a casa, y estrenamos muy pocas cosas. Se van yendo las ganas, como se va la luz, poquito a poco... Y la noche nos asesta su golpe con el recuerdo, nos envía sus fantasmas más tristes, sus sombras incansables e inclementes. La noche que no termina nunca, que crece, que atormenta, que entrevera nombres, que ronda, que agiganta las lágrimas hasta transformarlas en un océano. Estamos solos porque no hacemos una llamada. Porque no damos el paso que nos acerca. Porque no decimos la primera palabra que se transforme en puente. Nadie encuentra lo que no está buscando. ¿Por qué creés que vos y yo nos encontramos? ¿Desde dónde venías acercándote? ¿Desde cuándo yo esperaba que llegaras? ¿Por qué yo? ¿Por qué vos? ¿Por qué nosotros? ¿Por qué creés que no te desviaste, con otro rumbo, que no fuiste más hacia el sur, o más al norte, o al otro lado del mar incalculable? ¿Por qué pensás que me detuve para que pudieras alcanzarme, extender las dos ramas de tus brazos, abarcarme con toda tu ternura como diciéndome "ahora ya no te pasará nada malo, nada triste, nada cruel"; podés dejar de llorar, podés dormir con los ojos cerrados, mansamente y, al despertar, no estarás sola... Nunca más estarás sola. "¿Y yo no estaré solo nunca más...?" ¿Por qué? Porque los dos estábamos buscándonos. Porque desde aquella lejana, lejanísima primera vez que nos vimos, quedó un delgado, finísimo, invisible hilo uniéndonos... un hilo que nada puede cortar, un hilo que atraviesa paredes, muros, montañas... un hilo indestructible que no soltaste, que no solté, y que al fin volvió a reunirnos para que la historia termine su retrato, tal vez poniendo un poco menos de tonalidad en la paleta, o distintos colores y brillos, pero retornando a los dos mismos protagonistas. Vos y yo. Regresando. Volviendo al paraíso prometido que salimos a buscar sin saber que lo teníamos tan cerca, debajo de los pies. Cuando un hombre encuentra a una mujer, cuando una mujer encuentra a un hombre... los dos estaban buscándose. Nadie encuentra lo que no está buscando. ¿Me entendés, ahora? Poldy Bird
Este es un relato de un ex conbatiente en Malvinas. Me parecería muy lindo que podamos recordar esta fecha, que en un 2 de abril,hace ya 25 años, desembarcaron miles de argentinos,luchando por una guerra que nuestro gobierno sabía que perderíamos. Murieron muchísimos argentinos ¿a causa de qué?... De nada. De unos cabeza hueca;de algunos a los que no le importó que se derrame sangre por una tierra que hasta ese entonces a nadie le importaba. En una fecha como la de hoy,señores, hasta me da vergüenza ser argentina,porque sé que nuestro gobierno en ese entonces fue totalmente insencibe y me da asco,y vergüenza.. por eso,con el honor de los exs conbatientes,el orgullo y la admiración que les tengo... digo orgullosa MALVINAS SIEMPRE ARGENTINAS! HONOR Y MEMORIA A LOS CAÍDOOS EN TIERRA ARGENTINA!!! Emocionante relato del hundimiento del Belgrano [31/03 | 10:29 ] Héctor Luis Bonzo, último comandante del crucero hundido el 2 de mayo de 1982 manifestó por Radio10 el "honor y orgullo" que siente por su tripulación. Aquella tarde murieron 323 combatientes en alta mar. "Han pasado estos 25 años, pero esos momentos en todos nosotros, que fuimos tripulantes del Belgrano se mantienen sin modificación", recordó el capitán de navío retirado. "Lo estamos reviviendo en cada reunión de camaradería. Nos marcó tan fuerte que fue un antes y un después", expresó. "El 2 de abril fue una fecha muy significativa. Como comandante de una de las unidades mayores de la flota de mar tomamos conocimiento del hecho desde que se pensaba tomar el control de las Islas Malvinas más o menos a mediados de marzo" de 1982, recordó Bonzo. "Cuando avanza la planificación ya las negociaciones empiezan a fracasar y se utiliza la fuerza, la flota de mar zarpa el 28 de marzo, con una sorpresa tremenda, porque ese era un factor clave", manifestó el marino. "Es un contagio. Si uno lo sabe, lo saben todos", acotó. "A la tarde zarparon y a las pocas horas de estar en viaje se les dijo a los tripulantes. Éramos tres ó cuatro los que sabíamos" de la ocupación del archipiélago, comentó. "La gente tuvo conocimiento del hecho el 2 de abril a la mañana. Les comuniqué que la Argentina había asumido el control y la soberanía de las Islas Malvinas", dijo Bonzo, quien mencionó que entre la tropa "hubo una reacción fantástica, porque ellos sabían que las Malvinas eran y son argentinas". El hundimiento del Belgrano "Nosotros zarpamos el 16 de abril, pasamos por la Isal de los Estados y nos aprovisionamos en Ushuaia. El 2 de mayo a las 4 de la tarde se produce el lanzamiento de torpedos hacia el crucero", indicó. "Estábamos en aguas argentinas. Estábamos en guerra, navegando en acción de comando", afirmó, para subrayar que el navío se encontraba fuera del área de exclusión demarcada por Gran Bretaña. "El primer torpedo impacta en la sala de máquinas. El segundo en la proa y le corta 15 metros de proa, como si fuera un pan de manteca", cuenta el capitán. Por ello, remarcó "los momentos de tensión a bordo. La gente estaba totalmente adiestrada y mimetizada con todo lo que el pudiera pasar, de manera que yo personalmente nunca había visto una dotación tan preparada". "Perdimos 323 hombres, la mitad de los argentinos en la guerra", añadió. "No solo la acción de los hombres debemos rescatar. Tengo un gran concepto por toda mi gente. Debemos valorar las operaciones de rescate, que se produjeron 30 horas después del ataque, con vientos de 120 kilómetros por hora, un oleaje de seis metros y temperaturas de 10, 12° bajo cero", detalló un conmovido comandante. Como si estuviera reviviendo ese momento, Bonzo explicó que "las balsas son de capacidad para 22, en algunas hubo 30 hombres y se comportaron bien. Pero otras, con dos o tres, esos hombres aparecieron congelados". "Fue tremendo. Fue insuperable el momento en el que el comandante debe dar la voz de abandono. Es el momento más triste, más trágico. El Belgrano iba navegando y, de golpe, cuando se produce el impacto, actúa como un retrocohete que lo frena en su avance, con una leve inclinación", rememoró. "En el segundo torpedo, el comandante piensa en su buque, en su gente. Su vida no le interesa. La mente se limpia para pensar en el momento. El único que puede ordenar el abandono del buque es el comandante", explica el marino. "Hasta las 16.15 podía creer que el buque podía flotar un poco más. Había gente herida, quemada, que no se podía mover por sus propios medios. Hay algo que llevo como un orgullo y un honor: nadie se tiró al agua ni entró en pánico en los 20 minutos que duró el ataque. El sálvese quien pueda no sucedió". Hoy, el resto de la embarcación "está a 3.000 metros de profundidad y a unos 150 kilómetros de la Isla de los Estados", indicó Bonzo, a la vez que recordó que una empresa intentó hace unos años rescatar la estructura hundida, con la más alta tecnología, pero no lo logró. "A los tripulantes nos deja ese sabor de que el Belgrano no se dejó encontrar", manifestó. Bonzo concluyó: "Lo primero que quiero decir es llevar una voz de aliento y de homenaje muy significativa. Mis hombres, que tenían 20 años, hoy son padres de familia, están casados. Siguen teniendo el mismo espíritu del buque. Hoy dan charlas, mesas redondas. Mi tripulación está honrada de haber defendido la Patria. Esa motivación los llevó a actuar como actuaron. El valor de la vida de un amigo o un camarada valía tanto como la propia. Eso es una realidad que debe enorgullecer a todos los argentinos". http://www.derf.com.ar/despachos.asp?cod_des=138423