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Presto77

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Primer post: 19 ene 2012Último post: 14 sept 2012
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Se le va internet a willyrex
HumorporAnónimo9/14/2012

Pau pi ferrer

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Creepypasta ; El archivo perdido de Nostradamus
ParanormalporAnónimo3/22/2012

Esta vez, juro que del 1 al 10 es 10000 mía la historia. No copié nada de creepypastas.com creepypasta hecha por mi El archivo perdido de Nostradamus Muchos de nosotros conocemos a Nostradamus, el antiguo predicador francés, (1503-1566). Yo viajé a Francia, donde había centro turista, donde pude apreciar que había un museo que hablaba sobre el, cuando fui al museo, como se conoce más por sus predicciones, había muchas ahí escritas. Bueno, yo me dirigí hasta el fondo, donde pude apreciar una puerta con candado y decía, no entrar (traduciendo del francés), bueno, yo soy una persona muy curiosa, tan curiosa que me hace falta pensar más veces que dos. Yo con la oportunidad de que la vigilancia estaba arriba con los demás, aproveché y tardé unos 5 minutos en abrir el candado. Entré a la habitación y dejé la puerta cerrada, nada más había polvo, polvo y varias cosas, tuve que estar un buen rato con la linterna buscando y buscando, hasta que encontré algo. Era un libro que decía '' N O S T R A D A M U S '' parecía que era muy viejo, el nombre de Nostradamus estaba escrito como tallado. Cuando lo abrí, no podía creer lo que veía. Había un dibujo de Nostradamus, lleno de sangre y las cuencas de los ojos vacíos, había un texto que estaba al revés y me tomé la libertad de decifrarlo, decía '' Doy mi alma a satán, para que mis dichas sean escuchadas, sean verdades.. Para que este mundo se muera entre las llamas del infierno, 666, 666, 666'' Los ''6'' Estaban marcados en rojo. No podía ser sangre, no, sino sería demasiado vieja. Cuando en un momento ví que había una puerta que estaba contra la pared, con forma de la pared y la empujé. Había olor a podrido, y ví una vasija con el tallado de ''nostradamus'' yo no podía creerlo. Cuando me doy vuelta casi me agarra un infarto, había una estaca con una cabeza clavada, eso tenía por lo menos 3 días, había antorchas para mi sorpresa, agarro una y miro un pasillo donde prendo todas las antorchas apagadas y me sorprendía, había pinturas hechas con sangre humana, había una pintura que decía '' Nostradamus '' y había una mujer siendo violada y cortada en pedazos, el olor a podrido me enfermaba, pero aguantaba. Cuando Al final del pasillo, hay una estatua en forma de Nostradamus y con 666 Satan, Satanas, Lucifer, El Diablo incrustado en ella, y sosteniendo el cuerpo de cristo con un cuchillo. Pude definir que era Jesús por el diseño de la cara, pero lo más raro era que, esa estatua yo no le ví la lógica, tenía por lo menos 100 años y estaba llena de sangre, al darme vuelta, un hombre mirando para abajo apareció, me dio el susto de la vida, le tiré una antorcha y siguió caminando, yo paralizado del terror cuando me eché a correr me agarró del pelo y me pego un puñetazo que me desmayó. Desperté en una silla , con ropa rasgada y se prendieron unas luces. Había un desfile de muertos y de fondo, gente gritando. Entró una especie de sacerdote, vestido de rojo y empezó a hablar en latín (creo, ese es el idioma que se usa más para el satanismo) y un hombre enorme, vestido de verdugo, venía con una cierra, un cuchillo y un hacha, ya sabía lo que iba a hacerme. Primero,me puso una venda en los ojos, cuando el sacerdote estaba hablando, el verdugo me empezó a cortar como una papa las piernas, había sangre chorreando por todos lados por como se escuchaba el sonido líquido, luego con sus propias manos, me arrancó los dientes y me puso una manzana en la boca, con el cuchillo me cortó los 2 dedos anulares, era horrible horrible horrible. Cuando después de tanta tortura, terminó de hablar el sacerdote, cuando me sacó la venda, pude apreciar la forma de nostradamus sosteniendo un hacha , de ahí ví todo negro y me desperté en la entrada del museo, tirado. Me fui a mi casa, sentía el dolor como si tuviera cortado pero no tenía nada, cuando llegué a mi casa, me eché a dormir, diciendo ''suerte que solo fue una pesadilla horrible''. Al día siguiente volví al museo para comprobarlo, al ir al fondo, no había nada, más que una pintura de Nostradamus. Al darme vuelta, en el claro español me dijo un suspiro en mi oreja '' no fue un sueño'' y me espanté que casi el infarto era lo mínimo que me podía pasar, me eché a correr a la salida, al llegar a casa, en el baño vi que en mi espalda decía '' N O S T R A D A M U S ''' , parece que cada vez que decía Nostradamus, aparecía una herida que decía Nostradamus... El archivo del que les hablé, estaba escrita la fecha ''1566/06/15'' Lo más curioso,es que Nostradamus es judío. Nostradamus murió el 2 de julio de 1566.

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Creepypasta ; Como hermanos
ParanormalporAnónimo4/28/2012

Hora de creepypastas Sacado del ya sitio creepypastas.com -Andrés, cierra la puerta ya! y trae corriendo ese material, dale! Andrés es mi mejor amigo, es como un hermano, como el que siempre quise tener, lástima que mi madre murió el día en que nací, y mi padre nunca mas quiso casarse. Creo que esa soledad de tener a mi padre lejos de casa todos los días, me empujó a la calle, a la fría ciudad, a esos ríos de asfalto y selvas de concreto en donde encontré a mi hermano. Pero Andrés nunca fue un tipo normal, es decir, normal para el común de las personas, siempre fue un tipo metido en su mundo, de ojos perdidos y gesto apático. La cercanía que llegué a tener con él, provocó mi entrada a su mundo, ese sitio implacable e imaginario, al que muchos entraban pero no salían, contra el que la batalla era tan dura que terminaba por absorberte, el mundo de las drogas. -Oye! Andrés!, por qué no te apuras? pásame rápido esas agujas, que me estoy muriendo de ganas. Me saqué la camisa, y coloqué de manera apretada el torniquete en mi brazo, sentía como iba perdiendo el flujo de sangre hasta que mis dedos se sentían entumidos. Ese material estaba ya en la aguja, listo para recorrer mi torrente sanguíneo, y hacerme sentir que el mundo no existía, aunque sea por un segundo. Respiré profundo y clavé la aguja en mi brazo, sentí como en milésimas de segundo mi cuerpo entraba a un estado de placer inmenso, al nirvana, y mi cerebro se dirigía al cielo, mi pupila rápidamente empezó a dilatarse. -Andrés, dame más! que este viaje esta bien loco!. Nunca creerías lo que vi. No había mas, no podía creerlo, no creía lo que oía. Seguramente era un error, y Andrés estaba jugando conmigo. Imbécil, tratando de burlarse de mí. Seguro se la está guardando para él, y no me quiere dejar nada a mí. Se lo iba a quitar, aunque necesite usar la fuerza. Me levanté de la silla en la que estaba sentado, y mientras el estaba de espaldas viendo hacia la ventana, me acerqué por detrás y le hablé al oído, necesitaba más, pero insistió en que ya no quedaba, mi respiración se volvía más fuerte con cada palabra suya; mis ojos inyectados de sangre por la ira estaban perdidos, como los de un loco. Di dos pasos hacia atrás y tomé el cuchillo que estaba sobre la mesa, se lo puse al cuello y le pedí la droga una vez más. No tenía mas, y al parecer yo no tenía otra opción. Lo he tomado por la frente, él sigue de espaldas y le he cortado una parte de la oreja. Empezó a sangrar y está dando la vuelta para defenderse. No le voy a dejar, apenas se da la vuelta lo embisto con el cuchillo al frente, lo he herido en el brazo, a pesar de eso es capaz de lanzarme una patada y enviarme al suelo. Pero no solté el cuchillo, así que mientras él pasa junto a mí alcanzo a cortarle el tendón de Aquiles y cae inmediatamente al suelo, junto a mí. -Vaya que te has dado un buen golpe, ahora vamos a ver si me vuelves a negar lo que quiero. Me acerco a él, y mientras se retuerce del dolor, paso la punta del cuchillo por el lado izquierdo de su cara, la sangre sale despacio, y sus lagrimas la vuelven un poco menos espesa. Tomo su mano, y miro sus dedos quemados por tanto prender porros, los tomo con fuerza y se los voy rompiendo uno por uno, siento el crujir de sus huesos, y sus gritos que contrastan con su pálida piel, producto de la hemorragia. NO contento con eso, le corto sus dedos pulgares, se los arranco de raíz, puedo ver sus falanges, destrozadas. Lo veo a la cara y su mirada se centra en mi, no me reconoce, no se lo hubiera imaginado, pero se lo merecía. Es verdad, su otro brazo estaba ileso aún, así qu empuñe el cuchillo de manera firme, y se lo clavé justo en la parte del pliegue del codo, debo aceptar que disfrutaba su dolor, sus lágrimas y lamentos me hacían sentir fuerte, poderoso. Ahora si era tiempo de buscar las drogas, seguro las guardaba bajo su ropa, asi que rasgué su camisa con el cuchillo, pero no encontré nada, perdí totalmente el control, y lo tuve que hacer: clavé el cuchillo a la altura de su pecho y lo dirigí hacia abajo hasta abrir todo su tóraz y su abdomen, nunca había sentido como la sangre puede ser tan caliente al recorrerte el rostro. Diez, once, doce….treinta, trenta y uno, treinta y dos….perdí la cuenta de cuántas puñaladas le dí, y nunca encontré nada. Recorría la sala y me acomodé en el sofá, el cuerpo seguía tendido, aún sangraba, sus ojos nunca se cerraron, veían al infinito, como cada vez que nos drogamos, pero este viaje sería más extenso. Vi a través de la ventana, y el sol me dio de frente en el rostro, sentí como se contraía mi pupila,, cerré lo ojos. Cuando los abrí, ahí estaba Andrés, mirándome de manera extraña, preguntándome si estaba bien, yo sólo le contesté: -Andrés, dame más! que este viaje esta bien loco!. Nunca creerías lo que vi.

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Crítica a los creepypasta
ParanormalporAnónimo1/19/2012

Hola, Soy presto77 y vengo a dar una crítica a las creepypastas de ahora.Enralidad no sé si uds estarán de acuerdo, porque ahora voy a hablar de cómo es la cosa en youtube.En youtube las creepypastas ya son famosas, el suicidio de calamardo, suicide mouse, smile dog, blindmaiden, etc.Ahora lo que digo, es que, por día cuando busco creepypastas para ver en youtube, encuentro muy pero muy pocas que no sean predecibles y aburridas. Hablo de muchos titulos con ''maldito'' EJEMPLOS: El juego de mario maldito, el rick roll maldito, el halo maltido, ps3/wii/xbox version 6.66 y El anillo 666... Bueno , podría estar toda la tarde. Siempre tienen todas las mismas historias, hasta yo haría una en menos de 20 segundos. Siempre pasa lo mismo cuando es un juego maldito, estaba en tal pagina a las 12 de la noche, cuando me encuentro mario bros 64 696 version, cuando lo juego tenía nada más la opción de jugar en cargar partida, cuando lo juego estaba todo el paisaje triste, etc.... Había una foto de mi familia que cada ves que perdía se desvanecía un poco un miembro / se iban desangrando ... Y ya saben como terminaría, que tiene pesadillas y muchas boludeces que ni dan misterio. También puede empezar que siempre pero siempre, hay una venta de garaje y aparece el cartucho o dvd de tal juego pero con el nombre borroso y sin la tapa.O si no,siempre la gente sube el suicidio de calamardo, cuando toooodo el mundo lo vió ya. Lo peor de estas creepypastas, son las que tienen más visitas, por ejemplo hace mucho estuvo la moda de el hombre radiactivo del pelotudo de Anthony gta 5, que cumple algunas de las cosas que dije. Lo que no pude creer, es cómo un doctor va a saber que tiene una sustancia radioactiva el pibe, es más, ya estaria deformado o muerto. (cernovil, ciudad rusa)De vez en cuando, puedo encontrar un título interesante, y lo veo y me gusta. Cuando veo que el usuario subió más, nada más hizo como 3 videos no se. En taringa pasa lo mismo, me encuentro siempre la misma mierda, aunque cuando alguien me dice ''mira el mio'' puedo ver que si esta bueno, lo mismo digo también por David Leira acá de taringa, que hizo una creepypasta que estaba buena. En otros casos esta el tipo que hace coopypasta y dice que es suya. Es muy forro hacer eso, porque hay alguien que estuvo todo 1 semana haciendo un creepypasta para la gente, viene otro y se lo copia y le caga la fama.Tambien un ejemplo sería Anthony Gta (otra ves) que el roba y roba cosas, casi nunca hace algo suyo, salvo si lo hace es malísimo.Bueno , fue algo corta creo esta crítica, esto va para concientisar a la gente que no siga subiendo lo mismo cada 2 x3.

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Ventajas de ser Hipster
Ventajas de ser Hipster
ParanormalporAnónimo8/11/2012

Aunque no lo creas, si tiene ventajas esta porqueria de moda. - Con frecuencia eres invitado a fiestas donde bebes gratis. - Haces muchos amigos porque, a diferencia de los fresas, en las fiestas hipsters todos son muy sociables. - Tienes lindas fotos de perfil porque todos tus amigos se sienten "artistas" y te toman unas bien padres. - El arte es parte fundamental de tu vida. - No gastas tanto en alcohol porque lo tuyo, lo tuyo son las hierbas. - Si tu playera favorita se rompe, no tendrás que tirarla; si eres hipster es chido usar la ropa así. - Puedes comportarte raro o tener temas de conversación sobre cualquier cosa y nadie te verá mal, entenderán que es tu actitud hipster. "¿Has abrazado un árbol?" - No importa en qué colonia vivas, si es fea podrías justificarlo con un: "es que soy muy experimental". - Puedes escuchar cualquier música y justificarlo con un: "es que soy muy experimental". - Si no estudiaste una carrera, no hay problema: todos se vuelven/sienten Dj's. - No necesitas ser un buen fotógrafo, tienes Hipstamatic. Con esa aplicación siempre serás un artista. - Jamás lucirás como un turista. A donde quiera que vayas te verás hipster. - Te reúsas a conformarte con cualquier cosa, siempre quieres algo "diferente" - No existen las temporadas, la moda hipster te permite usar shorts en invierno y abrigos en verano. - Siempre tienes un proyecto en puerta, puede ser que nunca lo concretes pero siempre estás ideando cosas. - Puedes usar playeras v necks sin tener que ser gay. - No hay problema si te dejas de bañar muchos días. Si tu pelo luce grasoso, lo justificas diciendo: "así es mi estilo". - Si tienes la barba larga tipo cavernícola "está chido", un hipster jamás gasta en un rastrillo. - Tienes más pegue si tienes una bici cool que si tienes un auto de lujo. - Te verás sensacional con los lentes de sol que te heredó tu abuela, nada de gastar en unos Dolce and Gabbana de $10,000 pesos. - Si eres pelón y odias tu pelona, puedes usar sombreros y verte muy "intelectual". - No tienes que gastar miles de pesos en zapatos, con unos Converse tienes para la eternidad. No importa la ocasión, antro, fiesta o la oficina. - Tus mensajes en Twitter y Facebook son "muy internacionales", siempre en inglés... "Wanna pair of new skinny jeans". - Jamás tendrás PC, un hipster siempre comprará MAC - Tus amigos los más extravagantes serán un plus como hipster porque gracias a ellos todo el mundo te volteará a ver.

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Creepypasta ; La torre gris (1)
ParanormalporAnónimo8/11/2012

Trayendo cosas que no todo el mundo pone, he heeeeeeeiiiiiiiiiinnaansnarnanrarararaar Sintió un leve mareo y se sentó al borde de la cama. Abrió lo ojos con la cara en sus manos, preguntándose porque. Medianoche y el Campaneo de la Torre Gris era aturdidor. La miró por la ventana, como siempre, curioso, pero angustiado por no poder salir de ahí, de su celda, de su prisión, para dar un paseo, para respirar. Eso era algo que no los oficiales y los jueces eran capaz de entender. Ellos sólo hacían su trabajo. Hugo comenzó a hacer flexiones. Era lo único productivo que podía hacer mientras le atacaba el insomnio. Los otros reclusos lloraban y se desesperaban en sus pequeñas y asquerosas celdas. La atención era mínima y la comida escaseaba, a propósito. Sólo los más fuertes de mente y voluntad lograban seguir con vida, entre la humedad, el oxido y el musgo de las paredes, de una prisión olvidada, más horrible que el mismo castigo que los Jueces pudieran dictar. Las latas y fierros sonaban a lo lejos, los gritos y las suplicas. Hugo llevaba dos días sin dormir, pero no caía en la desesperación. Miraba por la ventana hacia la Torre. Lo tranquilizaba, le daba esperanzas de algo que nunca vendría. Sabor a libertad. Y el mareo otra vez. Por fuera de la celda se paseaba Ana. La guardia consentida y la única en la que los reos cuerdos confiaban. - ¿Otra vez mareado, Hugo? - No tienes por qué preocuparte, Sheldon Ana miraba la pequeña fotito que Hugo tenia pegada al costado de su cama. Aparecían una pequeña y una hermosa chica de aspecto joven. - …Sé que es difícil. Aun te quedan diez años y… - No vuelvas a repetírmelo, carajo. Hugo destrozó con la mirada a Ana, quien se sintió intimidada, aun protegida con la separación de acero que otorgaban los sucios barrotes. Y otro mareo. Dos semanas con los mismos mareos y los extraños dolores de cabeza. Sólo se calmaba al mirar la Torre Gris, con su campaneo exacto, hipnotico. ¿Que habría ahí? El sabor de la libertad ya lo había olvidado hace rato, pero había una cosa que lo mantenía con vida, casi cuerdo, casi al borde de la muerte, por aceptar su destino de pudrirse en prisión. Mareo otra vez. Intenso. Trató de pedir ayuda, balbuceó un par de veces y vio llegar a Ana, quien trataba de abrir la puerta. Pero esta vez lo superó. Hugo sentía la voz de Ana resonar con un Eco a lo lejos, estirando las manos inútilmente, tratando de encontrar algo que lo sacara de ese extraño Vortex. Y de fondo, el campaneo incesante. Despertó de pie, alerta y algo sofocado. Miró alrededor y su celda ya no era lo que era. Una habitación Roja, decorada con imágenes manchadas de una niña rubia, Ojos verdes, hermosa. Su Nombre era Nadia. Era su hija. Corrió hacia uno de los muros y miraba llorando la foto de su hija. La sangre en las imágenes no le importaba, ni tampoco las altas temperaturas que hacían que su piel se quemara al contacto de la pared. Era su hija, su pequeña. - ¿Papá? El llanto se detuvo en seco. Se alejó de la foto de su hija para voltear a ver… a su hija. La Chica estaba en su vestidito Rosa, como la última vez que la vio antes de ser detenido por un crimen que no había cometido. Vagos y desagradables recuerdos se le venían a la cabeza, provocando dolor, tanto físico como sentimental. Mareos venian, mareos iban, ya estaba harto de los putos mareos. La situación se le escapaba de las manos. ¿Era un chiste o algo así? ¿Un castigo de Dios? Su mente se inundó de dudas y de dolor inimaginable. Pero resistió. Se acercó lento a la pequeña, sin dejar de ser cauteloso. - Nadia… Pequeña… Sorpresivamente, de los ojos de la pequeña, salían lágrimas grises, a medida que iba sonriendo. Cegado por los recuerdos, mandó a la mierda todo lo que había en su mente y corrió a abrazar a la pequeña, pero al momento del contacto, todo se fue a negro, tragado por una oscuridad abismante. Un Grito de dolor adornó la dantesca escena. Luz roja y brazos ensangrentados, heridos. Y la pequeña, riendo diabólicamente, con lágrimas negras y manos manchadas con la sangre de su padre. Se quedó con los brazos abiertos, congelada en su lugar, esperando. El contacto con su hija le producía quemaduras gravisimas. Un dolor inimaginable recorria el cuerpo de Hugo mientras veía pedazos de piel colgando a lo largo de las extremidades. Respiró, se calmó, como pudo. Pasaban los minutos y Hugo se mantenía en su lugar, sorprendido y casi sin respirar. Hasta creía sentirse más cómodo en la celda aquella que en ese lugar. Golpeado con los recuerdos, rompía en llanto de nuevo, desesperado y sofocado con el calor del lugar. Hasta que lo entendió. Si quería salir de ahí, debía sufrir. Todos los años de cárcel lo habían hecho fuerte, mentalmente fuerte. No dejaba de ser extraño, ver la imagen de su pequeña, deformada con pura maldad, en un lugar que sólo Dios sabía que era… Al Carajo. Con el dolor de su alma y de sus brazos quemados, abrazó con fuerzas a su pequeña, quien iba cambiando su semblante a medida que la piel en los brazos de Hugo se disolvía, por culpa de ese abrazo medio melancólico. De pronto se fue a negro, con la imagen de la pequeña que tanto amaba, hermosa. Y de fondo, un campaneo que se le hacía familiar. Despertó y se sentó al Borde de la cama. Dio una gran bocanada de aire y se percató de que estaba e su vieja y adorada celda. Extrañado, se puso de pie y miró con curiosidad la marca en sus brazos. Pensó que sólo había sido un sueño… - Tú si que eres un dolor de cabeza, Hugo. Hugo volteó agresivamente, par ver que Ana estaba sentada en la esquina oscura de la celda. - Tú no deberías estar aquí… - Tengo que estar atenta, Hugo. Tu desmayo me dejó preocupada. - Los otros reos también son tu responsabilidad. Sólo soy uno más – Decía Hugo, dándole la espalda y mirando por la ventana. Ana se levantó resignada con llaves en mano, salió de la celda y cerró firme la puerta de hierro. - Al menos tú no estás loco, Hugo. Iban dos días de mareos y malos recuerdos. De un asesinato, o mejor dicho, suicidio, que pasó en frente de sus ojos. De la imagen de su hija viendo a su madre tirada en el suelo y a su padre, con una arma en sus manos. Pero él no había sido. Él no tenía la culpa. Flashback constante y doloroso, que hacía contraste con el olor a Muerte que se respiraba en el lugar. Diariamente se retiraban cuerpos de algunas celdas. Algunos se suicidaban. Otros morían de hambre. Otros simplemente desaparecían. Y otros se mantenían vivos. Como Hugo. Aunque él Iba sintiéndose progresivamente peor, vomitando, casi sin dormir ni comer. Y en su cabeza, un incesante campaneo. Pensaba en lo que había pasado, aturdido, casi con ganas de morir. Pero las ganas de recordar y de resolver las dudas era más fuerte. Pero no más fuerte que los dolores de cabeza y que los mareos.Todo se volvía negro. Otra vez. Despertó en un pasillo, totalmente a oscuras. Lamentos tristes y desesperados se oían a lo lejos. Si ese era el Infierno, pues la verdad no estaba tan mal, pensaba Hugo. Extrañamente no podía incorporarse, ni moverse. No podía ver bien en que condición estaba, como adormecido, anestesiado. Una lucecita iluminó hacia el final de aquel lugar. Tomó una gran bocanada de aire y aguantó las ganas de gritar, al percatarse que al extremo del pasillo, había una chica de cabello castaño, hermosa, parecida a Nadia. Era Luz, su mujer. En su desesperación, trató de moverse, pero un dolor infernal invadió sus manos y sus pies. Después de gritar y tragar saliva, miró con terror unas cadenas que lo sujetaban firme, penetrando la piel y la carne, pasando justo por sus tendones. Un campaneo se oia a lo lejos. Hugo lloraba por el dolor y por la impotencia de no saber que era lo que pasaba. Miró de reojo como la sangre de deslizaba por sus antebrazos, y tambíen cómo la mujer de su vida se mantenia de pie, como inmutada, testigo de lo que pasaba con su marido. …pero lo miraba con dulzura. Una lamparita roja sobre él, una sobre ella. Hugo tomó aire nuevamente, resignado, ya sabía lo que debía hacer para llegar a su mujer, y encontrar respuestas. Juntó fuerzas mientras trataba de no ahogarse. Miró su brazo derecho, que colgaba de la cadena, sosteniéndose por debajo de los tendones. Cerró los ojos, pensando en su familia, y en los recuerdos de un hecho que lo condenó a la redención… …y tiró. Vale aclarar que lo saqué de creepypastas.com :d

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Creepypasta ; El más terrorifico videojuego de la historia
ParanormalporAnónimo4/19/2012

El más terrorífico videojuego de la historia Recién termino de jugar el más terrorífico videojuego de la historia. Ahora, escúchenme antes de decir “Ah, seguro es una nena que se asusta de todo lo que ve”. No me asusto por videojuegos o películas. He acabado cantidad de juegos de horror y visto tantas películas del mismo género en mis días. Los únicos que me han asustado al menos un poco han sido algunas partes de “Penumbra” y “Condemned”. Todo lo demás me fue aburrido. Este juego era diferente. Muy diferente. ….No se te da ningún trasfondo de la historia en lo absoluto. Apenas presionas ‘comenzar’ se precipita directo al juego. Aun así, fui capaz de armar la idea de lo que la historia básicamente trata después de por fin vencer ese aparato del demonio. Aparentemente, eres un desquiciado. Nunca se menciona tu nombre, pero puedes imaginarte cuál es con sólo poner atención a la pantalla. Por alguna razón escapaste de cualquier cuarto del hospital de salud mental en el que te estabas escondiendo. Ahora, el trastornado estado de tu mente ha convertido las paredes del hospital en un negro laberinto con la única luz puesta tras las paredes, brillando en un espantoso azul. ….Tu personaje sugiere ser un enloquecido caníbal que apenas logras controlar. Puedes forzarle a doblar en las intersecciones de los corredores, pero nada más aparte de eso. Él toma todo a su paso e intenta comerlo, independientemente de lo que sea; si está en su camino caerá en su boca y lo devorará. ….Mientras juegas eres perseguido por 4 atroces y jodidamente aterradores monstruos fantasmas. No puedes hacerles nada, y acercarte a uno acabará en tu muerte, en la que el fantasma te encierra en su ser y te destroza de adentro hacia afuera; todo armonizado por el horrible ruido de tu cuerpo siendo triturado. ….Puedes, sin embargo, comer unos extraños objetos escondidos en el laberinto que perturban todavía más el insano estado de tu personaje. Podrás literalmente comer los monstruos fantasmas. Corres directo a ellos y los devoras, sólo dejando sus ojos. ….No tengo palabras para describir cuán horrible este juego es, y no quiero arruinarles la sorpresa si lo adquieren. Adelante, vayan y pruébenlo por ustedes mismos. Coloquen la palabra Pac-Man en Google. Lo encontrarán en su primera búsqueda. Sacado de creepypastas.com

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Creepypasta ; La tortura de la esperanza
ParanormalporAnónimo4/27/2012

Hace ya muchos años, al caer una tarde, el venerable Pedro Arbuez D’Espila, sexto prior de los Dominicanos de Segovia, el tercer gran inquisidor de España, seguido por un fray redentor, y precedido por dos familiares de Su Santidad, el último llevando un farol, hicieron su entrada en una catacumba subterránea. La cerradura de una enorme puerta crujió, y ellos ingresaron en una celda, donde la luz mortecina revelaba entre anillos sujetados a la pared un potro de tormento manchado de sangre, un brasero y una botija de barro. Sobre una pila de paja, cargado con grilletes, y con su cuello circunvalado por un aro metálico, estaba sentado un hombre muy demacrado, de edad incierta, vestido solo con harapos. Este prisionero no era otro que Rabbi Aser Abarbanel, un judío de Aragón, quien fuera acusado de usura e impiedad por los pobres, y que había sido sometido diariamente a torturas por más de un año. Aún “su ceguera era tan densa como su recato” y se negaba a abjurar de su fe. Orgulloso de una ascendencia que databa de cientos de años, orgulloso de sus ancestros, todos judíos dignos de su nombre, él descendía según el Talmud, de Otoniel, y consecuentemente de Ipsiboa, esposa del último juez de Israel, una circunstancia que había acrecentado su coraje entre las incesantes torturas. Con lágrimas en sus ojos, el venerable Pedro Arbuez D’Espila, dirigiéndose al estremecido rabbi, le recomendó: - Hijo mío, alégrate: tu proceso está por llegar a su fin. Si en la presencia de tal obstinación fui forzado a permitir, con profundo desagrado, el uso de gran severidad, mi tarea de fraternal corrección tiene sus límites. Tu eres la higuera que, habiendo fallado en muchas temporadas en dar sus frutos, al final se marchitó, pero solamente Dios puede juzgar tu alma. Tal vez, la Infinita Piedad brille sobre tí en el último momento. Nosotros así lo esperamos. Hay ejemplos. Entonces duerme bien por la noche. Mañana serás incluído en un auto de fe: esto es, serás expuesto al quemadero, las llamas simbólicas del Fuego Eterno: solo quema, mi hijo, a la distancia; y la Muerte tardará al menos dos (hasta tres) horas en venir, en cuenta de los vendajes húmedos y helados con los que envolvemos las cabezas y corazones de los condenados. Habrá otros cuarenta y tres contigo. Te ubicarás en la última fila, para que tengas tiempo de invocar a Dios y ofrecerle a Él tu bautismo de fuego, que será del Espíritu Santo. Con estas palabras, habiendo señalado a los guardias para desencadenar al prisionero, el prior lo abrazó tiernamente. Entonces fue el turno del fray redentor, quien, en un tono bajo, por el perdón para el judío por el que se lo había hecho sufrir con el propósito de redimirlo; entonces los dos familiares silenciosamente lo besaron. Luego de esta ceremonia, el cautivo fue soltado, solitario y desconcertado, en la oscuridad. Rabbi Aser Abarbanel, con labios emparchados y el rostro consumido por el sufrimiento, al principio se quedó mirando fijamente las puertas cerradas de su celda. ¿Cerradas? La palabra inconscientemente rozó un vago capricho en su mente, el capricho que había tenido por un instante al ver la luz de las linternas a través de una grieta entre la puerta y la pared. Una mórbida idea de esperanza, debido a la debilidad de su mente, se agitó en su entera humanidad. Él se arrastró a través de la extraña visión. Entonces, muy cautelosamente, deslizó un dedo en la hendidura, provocando la apertura de la puerta delante suyo. ¡Maravilloso! Por un extraordinario accidente el familiar que la cerró había girado la pesada llave de manera que el pestillo no había entrado en el hueco, y las puertas giraron sobre sus bisagras. El Rabbi se aventuró con su mirada hacia afuera. Con la ayuda de un polvillo luminoso, él distinguió primeramente un semicírculo de paredes a través de las que se proyectaba una escalera; y opuesto a él, en la cima de seis peldaños de piedra, una especie de portal negro, que se abría a un inmenso corredor, cuyos primeros ángulos eran visibles desde abajo. Esperanzado se arrastró hasta el umbral. Sí, era realmente un corredor, pero parecía interminable. Una anémica luz lo iluminaba: eran lámparas suspendidas desde el abovedado cielo raso que iluminaban a intervalos deslucido matiz del ambiente, la distancia era cubierta en sombras. No había una puerta en todo el pasillo. Unicamente, a un lado, el izquierdo, había pesadas troneras enrejadas, hundidos en las paredes, lo que dejaba pasar una luz que bien podía ser de la tarde. ¡Y qué terrible silencio! La vacilante esperanza del judío era tenaz ya que podría ser la última. Sin dubitación, se aventuró en el pabellón, siempre bajo las troneras, tratando de convertirse a sí mismo en parte de la oscuridad de las paredes. Él avanzó lentamente, arrastrándose cuerpo a tierra, acallando los gritos de dolor cuando alguna herida abierta enviaba una aguda punzada a través de su cuerpo. Súbitamente el sonido de unos pasos que se acercaban alcanzó su oído. Él tembló violentamente, y el miedo se reprimió, su vista se nubló. Bien, eso fue todo, no había duda. Se comprimió en un hueco, y medio muerto de miedo, esperó. Era un familiar que venía apresurado. Él pasó velozmente, llevando en su mano fuertemente asido un instrumento de tortura, una espantosa figura, y luego desapareció. El pánico en que el rabbi entró pareció haber suspendido sus funciones vitales, y él estuvo cerca de una hora incapaz de moverse. Temiendo que las torturas se reiniciaran si era atrapado, pensó en regresar a su calabozo. Pero la vieja esperanza susurraba en su alma ese divino “tal vez” que nos consuela en las horas de peor dolor. Un milagro se había operado. Él no tenía que dudar ya más. Comenzó a reptar hacia su chance de escapar. Exausto por el sufrimiento y hambriento, estremecido del dolor, él se apuró a continuar. El sepulcral corredor pareció extenderse misteriosamente, mientras él, aún avanzando, miraba en la oscuridad en donde había más posibilidades de escape. ¡Oh, oh! Nuevamente escuchaba pasos, pero esta vez eran más lentos, más pesados. Las formas negra y blanca de dos inquisidores aparecieron, emergiendo de la oscuridad. Estaban conversando en tono bajo, y parecían discutir sobre algún asunto importante, ya que gesticulaban con vehemencia. En vista de este espectáculo, Rabbi Aser Abarbanel cerró sus ojos; su corazón latía tan violentamente que casi lo estaba sofocando; sus harapos se humedecieron con el sudor frío de la agonía; él permaneció inmóvil pegado a la pared, su boca abierta, bajo los rayos de una lámpara, rezando al Dios de David. Justamente enfrente a él, los dos inquisidores tomaron una pausa bajo la luz de la lámpara, indudablemente debido a algún accidente durante el curso de sus argumentaciones. Uno, mientras escuchaba a su compañero, contempló al rabbi. Y, bajo su vista, él se imaginó de nuevo sintiendo las ardientes tenazas quemando sus carnes, él era una vez más un hombre torturado. Desfalleciente, casi sin aliento, con párpados trémulos, él tembló al contacto con la sotana del monje. Pero, extrañamente aunque por un hecho natural, el vistazo del inquisidor no fue otro que el de un hombre evidentemente absorto en su conversación, fascinado por lo que estaba escuchando; sus ojos se clavaron y pareció mirar al judío sin llegar a verlo. De hecho, luego del lapso de un par de minutos, las dos oscuras figuras lentamente siguieron su camino, aún conversando en tono bajo, hacia el mismo lugar del que el prisionero venía. Él no había sido visto. Entre la horrible confusión en la mente del rabbi, la idea se disparó en su cerebro: ‘¿Puedo estar muerto que ellos no llegan a verme?’ Una horrible impresión lo atacó desde su letargo: mirando hacia la pared contra la cual su cara se pegó, él imaginó estar en presencia, dos feroces ojos que le miraban. Volvió su cabeza hacia atrás en un súbito frenesí de pavor, su cabello se encrespó. ¡Aún no! No. Su mano estuvo a tientas sobre las piedras: era el reflejo de los ojos del inquisidor, aún impresionados en su retina. ¡Adelante! Él tenía que apurarse hacia su ilusión de salvación, a través de la oscuridad, ya que estaba a unos treinta pasos de distancia. Él puso más velocidad a sus rodillas, sus manos, para poder verse a salvo de aquella pesadilla, y pronto entró en la porción de penumbra del terrible corredor. Súbitamente el pobre miserable sintió una ráfaga de aire frío en las manos; venía desde bajo la pequeña puerta que estaba al final de las dos paredes. Oh, Cielos, si esta puerta pudiera ser abierta. Todos los nervios del miserable cuerpo del fugitivo se tensaron en la esperanza. Examinó la puerta desde el piso hasta el marco superior, apenas era capaz de distinguir su contorno a pesar de la oscuridad reinante. Él pasó su mano sobre la puerta: no tenía cerradura, ¡no había cerradura! ¡Un picaporte! La empujó, el picaporte cedió a la presión de su pulgar: la puerta silenciosamente se abrió delante de él. - ¡Halleluia! -murmuró el rabbi en una muestra de gratitud que, estando en el umbral, mientras contemplaba la escena delante de él. La puerta se había abierto a un jardín, enmarcado en un cielo astrífero, ¡en primavera, libertad, vida! Se revelaban los campos vecinos, donde se dilataban las sierras, cuyas sinuosas líneas azules se recortaban contra el horizonte. ¡Por fin la libertad! ¡Oh, el escape! Él podría pasar toda la noche bajo los limoneros, cuyas fragancias lo embargaban. Una vez en las montañas estaría libre y seguro. Inhaló el delicioso aire; la briza lo revivió, sus pulmones se expandieron. Sintió en su corazón las Veniforas de Lázaro. Y para agradecer una vez más a Dios que le había otorgado su Gracia, él extendió sus brazos, elevando sus ojos al Cielo. ¡Fue un éxtasis de felicidad! Entonces él imaginó que veía la sombra de sus brazos acercarse a sí, creyendo que estos oscuros brazos lo rodeaban, y como que era afectuosamente presionado contra el pecho de alguien. Una figura alta estaba frente a él. Él bajo sus ojos, y permaneció inmovil, jadeando para respirar, deslumbrado, con la vista fija, atontado por el terror. ¡Horror! Él estaba en el abrazo del Gran Inquisidor, el venerable Pedro Arbuez D’Espila, que lo contemplaba con ojos húmedos de lágrimas, como un buen pastor que ha encontrado a su oveja descarriada. El oscuro sacerdote presionó al desventurado judío contra su corazón con enorme fervor, con un arranque de amor, que el filo de la toga friccionó el pecho del domínico. Y mientras Aser Abarbanel con ojos desorbitados gemía en agonía del abrazo del místico, vagamente comprendió que todas las fases de su fatal tarde fueron únicamente parte de una tortura premeditada, la de la Esperanza. El Gran Inquisidor, con un acento de reprobación y una mirada de consternación, murmuró en su oído, su respiración árida y ardiente de un largo ayuno: - ¡Qué, hijo mío! En la víspera, probablemente, de tu salvación, deseas dejarnos? Esta historia no es mía pero siempre me a gustado y espero que la hayan disfrutado tanto como yo.

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Creepypasta ; El viaje (Parte I)
ParanormalporAnónimo4/25/2012

Sé que no subí la serie completa de '' Bajo un cielo rojo '' Pero es que se tornó aburrida. La parte 2 les habrá parecido buena pero no es recomendable lo que sigue, si quieren completar vayan a creepypastas.com que ahí tienen la cuadrilogía (creo) completa. sacado de creepypastas .com EL VIAJE- Se acabó. No lo soporto más. He tomado una decisión, y voy a seguirla hasta las últimas consecuencias. Escribo esto por varios motivos. Primero, no estoy loca. No lo estoy. Trato de convencerme a mí misma de que no es así. Segundo, si fallo… si fracaso, tengo la esperanza de que alguien encuentre y lea esto, y se entere de la verdad. Finalmente, si triunfo, será una disculpa, una explicación de mis razones. Lo que me espere después, no me importa. ¿Cárcel? ¿Manicomio? Cualquier cosa será preferible a pasar una noche más, un instante más junto a ella. O junto a eso. Lo que sea en lo que se haya convertido. Ahora duerme, acaba de comer, así que creo que tendré suficiente tiempo para terminar. Estoy plenamente convencida de que ya no es humana. Y pido por su alma, donde quiera que se encuentre, así como espero que alguien pida por la mía. ¡Dios! ¡El terror, el Infierno que he vivido! Todo comenzó hace poco más de un mes. Yo acababa de terminar la Universidad, Eva había sido mi pareja durante 6 años, así que la conocía perfecto. Es por eso que me llena de rabia no haber notado antes que algo andaba mal… Me contó acerca de un “viaje de descubrimiento espiritual” que un amigo le había recomendado. Ninguna de las dos teníamos por el momento ninguna obligación, así que acepté con tal de darle gusto. Ella siempre se había interesado por todo lo metafísico y esotérico. Decía que un viaje de esa índole podía acercarnos de una manera “cósmica”. Casi sonrío al recordar tamaña estupidez. Como sea, planificamos el recorrido, todo un trayecto difícil hacia un pueblito en medio de la nada, bastante más allá de la sierra, internado en una zona boscosa y agreste, y alejado de toda comodidad citadina. No había televisión ni radio. Ni siquiera los malditos celulares tenían cobertura, ni hablar de internet. Nos recibió una vieja curandera, con más aspecto de bruja que de “guía espiritual”, asegurándonos que estábamos “a punto de tener una auténtica conexión con el Universo”. Los misterios más profundos de nuestro ser, nos serían totalmente revelados, adquiriríamos una nueva conciencia, una perspectiva más amplia de todo. Una epifanía. ¡Basura! Yo me sentía más cansada que otra cosa, después del ajetreado viaje y los preparativos, pero Eva estaba feliz, terriblemente emocionada, y me rogó que diéramos comienzo al “ritual” de inmediato, esa misma noche. Cuando llegó el momento, y sin mucha ceremonia, la anciana nos llevó a una especie de ciénega, o pozo de agua pantanosa, iluminada levemente sólo por las llamas de una fogata que unos tipos de aspecto nada confiable se ocupaban de avivar. Nos instó a que nos quitáramos la ropa, y que nos sumergiéramos en las turbias aguas que teníamos enfrente. Yo miraba desconfiada a los hombres que se encontraban a tan sólo algunos metros de nosotras, pero Eva no lo pensó dos veces, se desnudó y se metió al agua. Al ver que yo dudaba, me animó, llamándome: “¡Angie!”, mientras juntaba sus manos en actitud de ruego, e inclinaba un poco su cabeza hacia la derecha, haciéndome ese gesto de puchero con el cual ella sabía que yo no le podía negar nada. Di un hondo suspiro, y despojándome de mis prendas, me deslicé silenciosa y resignadamente en el agua junto a ella, lanzando una última mirada recelosa hacia atrás, procurando quedar oculta por los árboles que nos rodeaban. El resto… es algo confuso. La vieja nos dio a comer algo, una especie de durazno seco y amargo que nos dijo que colocáramos bajo la lengua. Después de unos instantes, y cuando sentía la boca adormecida y con un leve hormigueo, comenzó a canturrear una tonada en un extraño dialecto gutural y mezclado con alguna clase de aullidos que me erizaron aún más la piel, mientras nos sumergía completamente en las heladas y obscuras aguas. Lo último que vi, fue a Eva hundiéndose con una sonrisa y un poco de temor reflejado en los ojos, con el reflejo de una luna extrañamente rojiza que se ocultaba lentamente detrás de un manto de nubes negras. “¡Te amo!” alcanzó a murmurar, antes de ser cubierta totalmente por la obscuridad del pantano. Tuve muchas visiones, nada en concreto, o nada que pueda recordar con claridad, excepto una: Me encontraba en medio de un desierto, iluminado por la luz plomiza de un Sol pálido y mortecino que alumbraba tenuemente un grupo de criaturas antropomorfas que, a unos metros de donde me encontraba, se entretenían en roer los huesos de alguna especie de animal grande. Había estrellas cayendo con un quejido e impactándose contra el resquebrajado y árido suelo. Una de ellas, cayó cerca de donde estaban esos seres, quienes voltearon sobresaltados, pero sin haberse dado cuenta de mi presencia todavía. Al apartarse un poco de su presa, pude darme cuenta de que lo que devoraban, era un ser humano, tras lo cual lancé un pequeño grito que se escurrió como agua de mis labios tiñendo de un color púrpura la tierra dura bajo mis pies. Uno de esas cosas, una hembra a juzgar por sus formas, lanzó un gruñido y levantó su vista hacia mí. Se me acercó con rapidez, salvando ágilmente la corta distancia que nos separaba, y comenzó a olfatearme, primero los muslos, subiendo lentamente por mi vientre hasta mi pecho, y terminando en mi cabello. Emitió un leve gruñido de satisfacción y sonrió de una manera tan atroz, que sentí el suelo desvanecerse bajo mis pies y caí pesadamente, completamente en pánico. Dio un chasquido con la lengua –muy larga, de una tonalidad negruzca con manchas rosáceas- y los otros seres se levantaron y comenzaron a correr hacía mi. Yo pegué un alarido tan intenso, que todo a mi alrededor se tiñó de púrpura, y me vi envuelta en llamas violáceas que lo consumieron todo. Después, nada. Sólo silencio y una obscuridad aterciopelada.

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Creepypasta ; El precio del conocimiento
ParanormalporAnónimo6/9/2012

sacado de creepypastas.com Hay cientos de formulas y métodos que tratan de cómo funciona el mundo y sus muchos misterios. Matemáticos, filosóficos y científicos; toma los que más te gusten y puede que te sirvan para contestar esos pequeños interrogantes que te hacen recapacitar y replantearte unos minutos. Pero aun no hay una forma para desenmarañar aquellos misterios que realmente remueven la curiosidad humana hasta sus raíces. O por lo menos aun no hay un método “seguro” para hacerlo. Belcebú no solo es un demonio que goza de masticar los cadáveres putrefactos de aquellos que venden su alma a Satanás. Pasa y resulta que sus miles de años también le han dado gran sabiduría, la cual siempre está dispuesto a compartir con los mortales, claro, si pueden pagarla. Si tu curiosidad es tan grande como para que tus dudas te perforen el cerebro por la noche y no te dejen dormir, esta es una solución rápida, pero debo de advertirte que pase lo que pase, siempre saldrás perdiendo. Por supuesto que también hay mucho que ganar, pero la gran interrogante es ¿Cuánto estás dispuesto a perder por el conocimiento? Si tu principal preocupación es convocar Belcebú, y que este te engañé y sufrir por nada, puedes estar tranquilo. Pues Belcebú cobra caro porque lo que tiene de sanguinario lo tiene también de honesto. Para convocarlo necesitas dos velas –no importa el tamaño, la forma ni el color, solo asegúrate de que puedas ver con la luz de la que te proveerán-, algo con que encenderlas, un espejo de mano de buen tamaño, un cuchillo bien afilado, un martillo y un trozo de carne roja lo suficientemente podrida como para a atraer moscas, puesto estas intentado atraer a la reina de todas. Debes de estar completamente solo en una habitación con puertas y ventanas cerradas. Totalmente a oscuras, sentado en el suelo con todos los elementos antes mencionados durante una noche de luna llena, preferentemente a eso de las 3 am., a esa hora la frontera entre este mundo y el otro es más delgada. Coloca la carne frente a ti, a poco más de metro y medio, y entre tú y ella, las dos velas con el espejo, el martillo y el cuchillo en medio. Toma el martillo y rompe poco menos de la mitad del espejo, y muélelo tanto como puedas. Toma el vidrio molido con tu mano hábil y apriétalo con todas tus fuerzas, lo suficiente para que el vidrio se incruste en tu carne y lo suficiente como para que la sangre no se filtre. Mientras, clavas la mirada en el trozo sano de espejo y espera. Cuando creas que ya pasaron 5 minutos más o menos parpadea lentamente 3 veces y cuando abras lo ojos la tercera vez tu reflejo tendrá las cuencas vacías y te sonreirá levemente. Ahora debes aflojar tu puño derecho y dejar gotear la sangre sobre el espejo hasta que te sea imposible ver tu reflejo. A continuación sopla las velas y quédate quieto con los ojos serrados. Escucharas como el aleteo de las moscas que rondan el pedazo de carne se hace cada vez más fuerte, hasta el punto que pasa de ser solo molesto a ensordecedor y tan de repente como comenzó, cesará. Felicidades, si llegaste hasta aquí, Belcebú ya está en la misma habitación que tu. Escucharás como se acerca a ti, caminando con sus seis delgadas patas al ras del suelo y sube por el brazo con el que sostenías el vidrio molido, hasta pararse en tu hombro. Luego meterá su larga y delgada lengua en tu oído. El te esta probando y no tocará tu ofrenda hasta que termine. No te asustes, el no te hará daño, si considera que no vales la pena solo se irá y se llevará la oreja en la que esta hurgando como pago por molestarlo. Si pasas su prueba se bajara de ti y se comerá la carne podrida que le ofreciste. Debo recordarte que en ningún momento abras lo ojos, sobre todo llegado este punto. Es de mala educación mirar a alguien cuando está comiendo y es una de las cosas que más odia Belcebú. Cuando el termine de comer las velas se encenderán solas y te agradecerá por la comida. Es ahora cuando puede abrir los ojos y trata de mantener la compostura por mas desagradable que sea lo que veras. Lo que veras es una copia exacta de ti mismo pero con las cuencas oculares vacías, desnudo y la carne de ese cuerpo en pleno estado de descomposición. Quizá lo siguiente más inquietante sea la mosca del tamaño de un ave pequeña que se posa en el hombro de tu copia. No te confundas ese que estás viendo no es Belcebú tomando tu forma, es tu reflejo y es también la primer cuota que pagar por haberlo convocado. Ahora que el primer pago está saldado puedes hacerle todas preguntas que queras y cuales quieras, el te contestará con certeza y honestidad. Puedes preguntarle donde esta cualquier persona, el significado de la vida e incluso los números de la lotería. Pero cuidado porque con tu reflejo solo pagaste por algunas preguntas y no todas valen lo mismo. El te avisará cuando ya esté saldada la deuda y te ofrecerá más respuestas si las quieres. Pero a diferencia de la vez anterior primero te dará tu respuesta y después te cobrará. ten mucho cuidado porque nunca podrás estar seguro de cuánto vale la respuesta y Belcebú no te lo dirá hasta que cierres el trato y estés obligado a pagar. Si decidiste continuar el te pedirá algo después de cada pregunta que le hagas y sin importar que sea dáselo. He aquí cuando entra en juego el cuchillo. Belcebú adora la carne y si aceptó presentarse ante ti es porque, cuando lamió tu oído, le gustó tu sabor y lo mas probable es que te pida un poco de ti para saborear. Sea cual sea tu decisión hay tres cosas que serán inevitables. LA primera es que Belcebú escupirá sangre sobre la tuya derramada sobre el espejo, y con ello hará una piedra ovalada, pequeña y extrañamente bonita, una piedra mermante de sangre. Él te la obsequiará, es como su tarjeta de presentación y de ahora en adelante estas en su lista de clientes permanentemente. Cuando quieras el se aparecerá para sellar otro trato y tal vez también se presente cuando tu no quieras, pero siempre que el se haga presente deberás hacerle una pregunta y dejar que se lleve algo. La segunda, es que cada vez que te veas al espejo veras ese tú putrefacto sin ojos, furioso, golpeando el vidrio que los separa, intentando llegar a ti, mientras esa mosca que se apoyaba en su hombro aquella noche, se alimenta de él. Estate tranquilo pues estas fuera del alcance de sus manos, pero no del de sus gritos de dolor, de sus amenazas y de sus llantos. Es algo muy desagradable y vale aclarar que seras el único capas de ver ese tu reflejado, el resto de las personas no vera un reflejo normas y corriente. Y la tercera y probablemente la peor. Cuando formes tu familia, si no lo has hecho ya, será tuya y como todo lo que te pertenece, y te pertenecerá, figura en el contrato. Él puede reclamarlo como pago la próxima vez que aparezca.

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