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PqenaValle

Usuario (México)

Primer post: 22 dic 2016Último post: 25 jul 2017
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Porque la viuda negra mata al macho luego del apareamiento?
InfoporAnónimo1/5/2017

En realidad, el macho muere accidentalmente. Al depositar los espermatozoides en los genitales de la hembra, el macho se retira bruscamente, quebrándose su aparato reproductor. Cuando esto sucede, hay una pérdida importante de hemolinfa (el fluido vital de las arañas), equivalente a una hemorragia en los seres humanos. Esto, le provoca instantáneamente la muerte. Si bien no es la culpable del hecho, la araña viuda negra (latrodectus mactans) adquirió fama de “esposa asesina” debido a que, una vez muerto el macho, se alimenta de él. Sin embargo, lo hace por puro instinto, aprovechando la ocasión para recuperar la energía perdida en el apareamiento. Entre otras cosas curiosas, muchas veces, la viuda negra, tras la muerte del macho, lo envuelve en su tela y lo conserva durante 60 días para luego ofrecérselo de alimento a sus hijos recién nacidos. Sigueme y no olvides comentar si es que te gusto 😊✌

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Creepypasta jeff the killer (El origen)
Creepypasta jeff the killer (El origen)
ParanormalporAnónimo12/22/2016

Extracto del periódico local: SINIESTRO ASESINO AUN SUELTO Después de semanas de inexplicables asesinatos, el siniestro y desconocido asesino sigue atacando, después de una pequeña evidencia, un joven ha sobrevivido al ataque del asesino y valientemente cuenta su historia: "Tuve un mal sueño y me desperté en medio de la noche," dice el joven "vi que por alguna razón la ventana estaba abierta, cuando antes de irme a la cama la dejé cerrada. Me levanté y fui a cerrarla de nuevo. Después, me metí debajo de las cobijas e intenté dormir de nuevo y ahi fue cuando sentí algo extraño, como si alguien me estuviera observando. Miré y casi salto de la cama. Ahi, en un pequeño rayo de luz, iluminados entre las cortinas, había un par de ojos. No eran un par de ojos normales, eran oscuros y sinestros, estaban bordeados en negro y...simplemente me aterrorizaron. Y vi su boca, una horrenda sonrisa que me erizó todo el pelo. La figura permaneció ahi, observándome. Después de lo que me pareció una eternidad, lo dijo, era una simple frase, pero lo dijo en un tono en el que sólo un loco lo diría. "ve a dormir" me dijo y dejé escapar un grito, eso es lo que lo atrajo a mi. Él sacó un cuchillo apuntando a mi corazón. Saltó a mi cama y peleé con el. Pateé, golpeé y rodé tratando de quitármelo de encima. Ahí fue cuando mi papá entró y el tipo le lanzó el cuchillo, que fue a parar al hombro de mi papá Tal vez el hombre lo hubiera terminado si los vecinos no hubieran llamado a la policía. Conducieron hasta el estacionamiento y corrieron a la puerta. El tipo giró y corrió al vestíbulo. Oí un golpe, como vidrio rompiéndose. Corrí fuera de mi cuarto y vi que la ventana que daba a la parte trasera de la casa estaba rota. Miré fuera para verlo desaparecer en la distancia. Les contaré una cosa, nunca olvidaré su cara. Esos fríos y perversos ojos y esa sonrisa psicópata nunca se borrarán en mi cabeza" La policía está aún buscando este sujeto. Si ve a alguien que encaja en la descripción de esta historia, por favor contacte al departamento de su policía local. Jeff y su familia tuvieron que mudarse a un nuevo vecindario, su padre había obtenido una promoción de trabajo y pensaron que sería mejor irse a vivir en uno de esos vecindarios "lujosos". Jeff y su hermano Liu no podían quejarse. Una casa nueva y mejor ¿por qué no alegrarse? cuando estaban desempacando, uno de sus vecinos vino. "Hola" saludó la vecina "Soy Bárbara, vivo en sus misma calle. Bueno, sólo quería presentarme a mí y a mi hijo" Ella giró y le dijo a su hijo "Billy, estos son los nuevos vecinos." Billy dijo hola y corrió a jugar a su jardín. "Bien" dijo la mamá de Jeff "yo soy Margaret y este es mi esposo, Peter y estos son mis dos hijos, Jeff y Liu" y ellos dos se presentaron y luego Barbara los invitó al cumpleaños de su hijo. Jeff y su hermano estaban a punto de protestar hasta que su madre dijo que les encantaría ir. Cuando terminaron de desempacar, Jeff fue donde estaba su madre. "Mamá, ¿por qué nos invitaste a una fiesta para niños? si no te habías dado cuenta, no soy un niño tonto" "Jeff" dijo su mamá "nos acabamos de mudar aquí, tenemos que pasar tiempo con nuestros nuevos vecinos. Ahora, vas a ir a esa fiesta y punto." Jeff intentó hablar pero se mordió la lengua sabiendo que no podía hacer nada. Cuando su mamá decía algo era así y punto. Subió a su cuarto y se desplomó en su cama, se sentó mirando al techo cuando de repente, tuvo un sentimiento extraño, no era dolor pero...era bastante raro. Resolvió que sólo era un sentimiento al azar y que no le prestaría atención. Escuchó a su madre llamándolo para recoger sus cosas y el bajó para recogerlas y organizarlas. Al día siguiente, Jeff bajó las escaleras para desayunar y prepararse para ir a la escuela. Cuando se sentó en la mesa para comer, sintió de nuevo ese sentimiento y esta vez era más fuerte y le dió un leve tirón de dolor, pero lo rechazó de nuevo. Cuando él y Liu terminaron de desayunar, caminaron a la estación de bus y se sentaron a esperar y, de repente, unos niños en skate saltaron encima de ellos, sólo unos cuantos centímetros por encima de sus piernas y ambos se sobresaltaron de la sorpresa. "hey, ¿qué demonios?" El chico aterrizó y fue hacia ellos, pisó su skate y lo agarró con su mano, parecía de doce años, un año menor que Jeff. Usaba jeans rasgados y una camisa de Aeropostal "Vaya, vaya, vaya. Parece que tenemos nueva carne" y de repente, aparecieron dos niños más, uno esa muy delgado y otro era enorme "bien, ya que son nuevos aquí, me gustaría presentarnos. El de allá es Keith" Jeff y Liu vieron al niño delgado, tenía cara de atontado. "Y ese es Troy". Vieron al niño gordo, hablando de una bola de grasa, pareciera que no hubiera hecho ejercicio desde que gateaba. "Y yo" dijo el primer niño "Soy Randy. Ahora, para todos los niños del vecindario, hay una pequeña tarifa que hay que pagar, si ustedes lo entienden" Liu se puso de pie listo para golpear a los chicos cuando uno de ellos sacó un cuchillo "tsk tsk tsk, esperaba que fueran más cooperativos, pero al parecer tendremos que hacerlo de la manera difícil" el niño caminó hacia Liu y le sacó la billetera del bolsillo. Jeff tenía ese sentimiento de nuevo, esta vez si era fuerte, un sentimiento que ardía. Se puso de pie, pero Liu le hizo un gesto de que se sentara, Jeff lo ignoró y caminó hacia el niño "Escúchame, mocoso, devuélvele la billetera a mi hermano o..." Randy guardó la billetera en su bolsillo y sacó su cuchillo. "¿o qué? ¿qué vas a hacer?" apenas terminó la frase y Jeff le partió la nariz. A lo que Randy se llevó las manos a la cara Jeff le agarró la muñeca y se la rompió. Randy gritó y Jeff agarró el cuchillo de su mano. Troy y Keith se lanzaron hacia Jeff, pero él fue más rápido y tiró a Randy al piso. Keith se le tiró encima pero Jeff se agachó y lo apuñaló en el brazo, Keith soltó el cuchillo y cayó al piso gritando. Troy se lanzó contra él tambien pero Jeff ni siquiera necesitó el cuchillo, lo golpeó en el estómago y Troy cayó. Liu no pudo hacer nada más que mirar asombrado a Jeff. "Jeff, ¿cómo...?" fue lo único que dijo. Vieron el bus acercarse y supieron que iban a ser culpados de todo, asi que salieron corriendo lo más rápido que pudieron, mientras corrían, vieron que el conductor del bus corría hacia Randy y los otros. Cuando Jeff y Liu llegaron a la escuela no se atrevieron a contar lo que había pasado, lo único que hicieron fue sentarse y escuchar. Liu pensaba que Jeff había golpeado unos cuantos niños, pero Jeff sabía que era mucho más que eso. Eso era algo...aterrador, mientras lo sentía sabía cuan poderoso era, era el simple impulso de lastimar a alguien. No le gustaba cómo sonaba, pero tampoco se ayudaba sintiéndose feliz. Sintió el sentimiento esfumarse mientras estaba en clases, incluso cuando caminaba a casa debido a todo lo sucedido en la parada del bus, sabía que no podría tomar el bus de nuevo, se sentía feliz. Cuando llegó a casa, sus padres le preguntaron cómo había sido su día, él dijo en una voz algo siniestra "fue un día maravilloso". Al día siguiente, escuchó alguien tocar la puerta y fue a abrir y encontró dos policías en la puerta. Su madre lo vio y parecía enojada. "Jeff, estos policías me contaron que atacaste tres chicos. No era una pelea normal, ellos fueron apuñalados. Apuñalados, hijo!" Jeff miró al suelo, demostrándole a su madre que era cierto. "Mamá, ellos fueron los que sacaron los cuchillos" "Hijo," dijo uno de los policías "encontramos tres niños, dos fueron apuñalados y uno tenía un moretón en el estómago, y tenemos testigos que aseguran que huiste de la escena ahora ¿qué nos dice eso?"Jeff sabía que nada que dijera serviría, hubiera podido decir que Liu y él habían sido atacados primero, pero no había prueba que lo demostrara. No podían decir que no estaban huyendo, porque lo estaban, así que Jeff no podía defender a Liu o a sí mismo. "Hijo, llama a tu hermano." Jeff no podía, ya que fue él quien golpeó a los chicos. "Señor, fui...fui yo quien los golpeó, Liu intentó retenerme, pero no pudo detenerme." El policía miró a su compañero, y ambos asintieron. "Bien, niño, esto parece un año en Juvy..." "Esperen!" dijo Liu, todos lo vieron y estaba sosteniendo un cuchillo. Los policías sacaron sus armas y apuntaron a Liu "fui yo, yo golpeé esos pequeños mocosos. Tengo marcas para probarlo" Él levantó las mangas de su camisa para revelar cortes y contusiones, como si hubiera peleado. "Hijo, baja el cuchillo", dijo el oficial. Liu soltó el cuchillo y lo dejó caer al suelo, levantó sus manos y caminó a los oficiales. "No, Liu. Fui yo! yo lo hice!" La lágrima corrian por las mejillas de Jeff. "Huh, pobre hermano, tratando de culparse por lo que hice. En fin, llévenme." El policía metió a Liu al auto policial. "Liu, diles que fui yo! diles! fui yo quien agredió esos niños!" La madre de Jeff puso sus manos en sus hombros. "Jeff, por favor, no tienes que mentir. Ya sabemos que fue Liu, ya puedes parar." Jeff vió sin esperanzas cómo el carro aceleraba con Liu dentro. Unos minutos después, el papá llegó al umbral de la casa, viendo la cara de Jeff y sabiendo qué pasaba. "Hijo, ¿qué pasa?" Jeff no pudo responder, sus cuerdas vucales estaban tensas de tanto llorar, en su lugar, su madre le contó las malas noticias mientras Jeff lloraba en la entrada. Después de una hora más o menos, Jeff entró a la casa, viendo que sus padres estaban conmocionados y decepcionados. Jeff no podía verlos. No podía ver cómo pensaban que había sido Liu cuando no era su culpa. Él sólo se fue a dormir, intentando quitar todos los pensamientos de su cabeza. Pasaron dos días, sin una palabra de Liu en JDC. No había amigos con quienes salir, sólo tristeza y culpa. Así fue hasta el sábado, cuando Jeff fue despertado por su madre, con una cara de radiante felicidad. "Jeff, hoy es el día" dijo mientras discorría las cortinas, dejando la luz fluir en el cuarto. "¿qué? ¿qué día es hoy?" preguntó mientras se estiraba. "Hoy es el cumpleaños de Billy" "Mamá, debes estar bromeando ¿verdad? no esperes que vaya a una fiesta de niños después de..." hubo una larga pausa. "Jeff, ambos sabemos lo que pasó, creo que esta fiesta sería lo más positivo que nos ha pasado estos días, ahora vístete" Salió del cuarto y bajó las escaleras para alistarse. Él agarró una camisa al azar, unos jeans y bajó las escaleras. Vio a sus padres vestidos en traje y pensó ¿por qué vestirse tan elegante para ir a una fiesta de niños? "Hijo, ¿eso es todo lo que vas a usar?"preguntó su madre. "es mejor que usar demasiado" respondió él. Tuvo la sensación de que su madre le estaba gritando y lo escondía detrás de una sonrisa. "Ahora Jeff, ve y vuélvete a vestir, así es como vas si quieres causar impresión" dijo su padre. Jeff gruñó y regresó a su cuarto. "No tengo nada elegante que ponerme!" gritó en las escaleras. "sólo ponte algo" dijo su madre. Jeff miró en su armario por algo que podría ser elegante. Encontró unos pantalones negros que usaba en ocasiones especiales y una camiseta para ir con otra cosa. Buscó y sólo encontró camisas a rayas, nada que pudiera ir con pantalones que él llevaba. Hasta que encontró una sudadera con capucha blanca y se la puso. "¿Vas a usar eso?" dijeron sus padres. Su madre vió su reloj "oh, no, no hay tiempo, vámonos" dijo ella mientras conducía a Jeff y su padre a la puerta. Cruzaron la calle hacia la casa de Bárbara y Billy. Tocaron la puerta y aparecieró Bárbara, estaba como sus padres, un poco exagerada con lo del vestido. Cuando entraron, Jeff no vio niños sino adultos. "Los niños están en el jardín, Jeff ¿qué tal si vas con ellos y haces amigos?" dijo Bárbara. Jeff fue al jardín, que estaba lleno de niños que estaban vestidos de vaqueros y disparándose con pistolas de plástico. Él también hubiera podido estar con ellos jugando. De repente un niño le dio una pistola de jugete y un sombrero. "¿Quieres jugar?" le preguntó. "Ah, no, niño, estoy muy viejo para esas cosas" El niño lo miró con cara de cachorro triste. "Porfa" le dijo. "está bien" Dijo Jeff, se puso el sombrero y fingió dspararle a los demás niños. Al principio pensó que era realmente ridiculo pero empezó a divertirse. No era tan genial, pero al menos lo distraía del tema de Liu por primera vez y estuvo jugando un rato, hasta que escucho un sonido, un raro sonido ondulante y algo lo golpeó. Randy, Keith y Troy habían saltado la cerca en sus skates. Jeff tiró el sombrero y la pistola. Randy miraba a Jeff con odio ardiente. "Jeff ¿verdad?" dijo él "tenemos un asunto pendiente" Jeff vio su nariz rota. "Creo que estamos a mano, yo te partí la cara y tú mandaste a mi hermano a JDC" La rabia se reflejaba en los ojos de Randy. "Oh, no, no estamos a mano, yo voy ganando. Pudiste habernos pateado el trasero una vez, pero no hoy" apenas dijo esto y se tiró encima de Jeff. Ambos cayeron al suelo. Randy golpeó a Jeff en la nariz y Jeff lo agarró de las orejas y le dió un cabezazo. Luego lo empujó para quitárselo de encima y ambos se pusieron de pie. Los niños gritaban y los padres corrían fuera de la casa. Troy y Keith sacaron pistolas de sus bolsillos. "No interrumpan o habrá sangre!" dijeron. Randy sacó un cuchillo y apuñaló a Jeff en el hombro, él gritó y cayó sobre sus rodillas. Randy empezó a patearlo en la cara. Después de tres patadas Jeff lo agarró de los pies y los torció, haciendo que Randy cayera al suelo. Jeff se puso de pie y caminó a la puerta trasera pero Troy lo agarró. "¿Necesitas ayuda?" Agarró a Jeff de la capucha y lo tiró al jardín. Cuando intentó levantarse lo patearon de nuevo, Randy empezó a patearlo repetidas veces hasta que Jeff empezó a toser sangre. "Vamos Jeff! Pelea!" Randy lo tiró a la cocina y vió una botella de vodka y rompió la botella en la cabeza de Jeff. "Pelea!" le gritó de nuevo y lo tiró a la sala. "Vamos Jeff! mírame!" Jeff levantó la mirada con la cara chorreando sangre. "Fui yo quien envió a tu hermano a JDC! ahora vas a sentarte y dejarlo pudrirse allá por un año, deberías estar avergonzado!" Jeff empezó a levantarse. "Oh, al fin! te vas a levantar y pelear!" Ahora Jeff estaba de pie, con la cara llena de sangre y vodka. De nuevo tenía ese extraño sentimiento el cual había olvidado por un tiempo. "Finalmente! estás de pie!" dijo Randy y fue hacia Jeff. Ahí fue donde pasó, algo dentro de Jeff estalló. Su mente estaba destruida, todo pensamiento racional se había ido, todo lo que podía hacer era matar. Agarró a Randy y lo tiró al piso, luego empezó a golpearlo en el corazón hasta matarlo. Ahora todo el mundo miraba a Jeff. Los padres, los niños, incluso Troy y Keith, pero después ambos apuntaron con sus pistolas a Jeff, él vio que las armas lo apuntaban y corrió a las escaleras mientras corría Keith y Troy disparaban, pero cada disparo fallaba. Jeff subió las escaleras y escuchó que Keith y Troy estaban tras él y cuando ellos gastaron sus balas, Jeff entró al baño agarró la percha de las toallas y la arrancó de la pared. Troy y Keith entraron cuchillo en mano. Troy blandió su cuchillo hacia Jeff, el cual retrocedió y le tiró la percha de la toalla en la cara a Troy y él cayó fuertemente y ahora sólo quedaba Keith. Él era más ágil que Troy y se agachó cuando Jeff le tiró una toalla. Keith dejó caer el cuchillo y agarró a Jeff por el cuello y lo estrelló contra la pared. Algo de cloro de una repisa les cayó encima a los dos y empezaron a gritar. Jeff se limpió los ojos como pudo, agarró la percha de la toalla y golpeó directo a la cabeza de Keith. Mientras él estaba tendido en el suelo, sangrando, sonrió siniestramente. "¿Qué es tan gracioso?" preguntó Jeff. Keith sacó un encendedor y lo prendió. "Lo que es divertido" dijo Keith "es que estás cubierto de cloro y alcohol." Los ojos de Jeff se abrieron de par en par cuando Keith le lanzó el encendedor. Apenas el fuego hizo contacto con él, las llamas se expandieron con el alcohol y mientras el vodka lo hacía arder, el cloro le blanqueaba la piel. Jeff dejó escapar un horrible grito cuando las llamas lo envolvieron. Intentó rodar para apagar el fuego pero fue inútil, el alcohol lo hizo convertirse en un infierno andante. Corrió por el pasillo y cayó por las escaleras. Todos gritaron cuando vieron a Jeff vuelto un hombre de llamas. Cayó al suelo, casi muerto y lo último que vio fue su madre y otros padres intentando extinguir el fuego y ahí perdió el conocimiento. Cuando Jeff despertó, tenía la cara envuelta de vendas, no podía ver nada, pero sentía vendas rodeando su hombro y suturas por todo el cuerpo. Intentó ponerse de pie, pero de dio cuenta de que tenía algunos tubos en sus brazos, y cuando intentó levantarse, cayó y una enfermera se apresuró a ir con él. "Aún no puedes salir de la cama" le dijo mientras lo acomodaba de nuevo en la cama y le volvía a insertar los tubos. Jeff se sentó, no tenía visión ni idea de qué le sucedía. Después de unas horas, escuchó a su madre. "Cariño, ¿estás bien?" le preguntó. Jeff no podía contestar, tenía la cara cubierta de vendas así que no podía hablar. "Oh, cariño, tengo excelentes noticias. Después de todo, los testigos le dijeron a los policías que Randy trató de atacarte, así que decidieron dejar libre a Liu." Esto hizo que Jeff casi saltara, pero no lo hizo recoerdando que tenía un tubo en el brazo. "Él va a salir mañana y los dos podrán estar juntos de nuevo." Dijo, abrazó a Jeff y se despidió. Las siguientes dos semanas fue visitado por su familia y después llegó el día de removerle las vendas. Toda su familia estaba allí para verlo, cómo se vería. Cuando los doctores quitaban las vendas de su cara, todos estaban sentados al borde de sus sillas. Esperaron a que removieran la última venda casi por completo. "Esperemos lo mejor" Dijo el médico. Rápidamente sacó la venda, dejando que las demás se cayeran por entre la cara de Jeff. La madre de Jeff gritó al ver su cara, Liu y su padre estaban conmocionados por lo mismo. "¿Qué? ¿qué le pasa a mi cara?" Preguntó Jeff. Salió de la cama y corrió al baño. Se miró al espejo y vio la causa de la angustia. Su cara era...era horrible. Sus labios estallaron quedando en una sombra de rojo profundo, su cara se volvió completamente blanca y su cabello cambió de castaño a negro. Lentamente se tocó la cara. Tuvo unos sentimientos superficiales por esto. Miró a su familia y luego al espejo. "Jeff," dijo Liu "no es tan malo..." "¿No es tan malo?" dijo Jeff "es perfecto!" Toda su familia estaba igual de sorprendida. Jeff empezó a reír incontrolablemente. Sus padres se dieron cuenta de que su ojo izquierdo y su mano tenían tics. "uh...Jeff...¿estás bien?" "¿Bien? Nunca me sentí tan feliz! Ha ha ha ha ha haaaaaa, mírenme. Esta cara va perfectamente conmigo!" No podía dejar de reír. Se acarició la cara sintiéndola, mirándose al espejo. ¿cuál fue la causa? bien, podrán recordar que, cuando Jeff peleaba con Randy, algo en su mente, en su salud, estalló dejando un asesino loco. Esto sus padres no lo sabían. "Doctor," dijo la madre de Jeff "mi hijo...¿está bien? ya sabe...con su cabeza" "Oh, si, este comportamiento es normal en los pacientes que han tomado grandes cantidades de analgésicos. Si su comportamiento no cambia en unas semanas, tráiganlo de nuevo para hacerle un test psicológico." "Gracias, doctor." dijo ella. Fue a donde estaba Jeff. "Jeff, cariño, es hora de irse." Jeff se vió de lejos en el espejo, su cara aún tenía una sonrisa maniática. "OK, mami, ha ha haaaaaaaaaaaa!" Su madre lo tomó de los hombros y los condujo afuera para darle su ropa. "Esto es con lo que llegó" Dijo una dama en el escritorio. La mamá de Jeff miró los pantalones negros y la capucha blanca que usó su hijo, que ahora estaban limpias y cosidas. Llevó a su hijo a su cuarto del hospital y le hizo cambiarse de ropa. Luego se fueron, sin saber que ese era su último día. Esa noche, la madre de Jeff fue despertada por un sonido que provenía del baño, como el de alguien llorando. Caminó lentamente para ver qué era. Cuando vió en el baño vió una horrible escena. Jeff había tomado un cuchillo y había tallado una sonrisa en sus mejillas. "Jeff, ¿qué estás haciendo?" preguntó su madre. Jeff vio a su madre. "No podía seguir sonriendo, mami, me dolió por un momento. Ahora podré sonreír para siempre" Su madre notó que sus ojos estaban rodeados de negro. "Jeff...tus ojos!" sus ojos al parecer nunca se cerraban. "No podía ver mi cara tampoco, me cansé y mis ojos se cerraban. Quemé mis párpados, así que ahora podré ver para siempre...mi nueva cara" Su madre empezó a caminar hacia atrás lentamente, viendo que su hijo se volvía demente. "¿Qué pasa, mami? ¿no me veo hermoso?" "Si, hijo," dijo ella "si, lo eres...d-déjame ir por tu padre, para que pueda ver tu cara" Ella corrió al cuarto y despertó a su esposo. "Cariño, ve por el arma, nosotros..." se detuvo al ver a Jeff en la puerta, sosteniendo un cuchillo. "Mami, mentiste." Y eso fue lo último que escucharon antes de que Jeff se abalanzara sobre ellos con el cuchillo. Su hermano Liu despertó, sobresaltado por algún sonido. No oyó nada más, así que volvió a cerrar sus ojos. Cuando estaba al borde del sueño, tuvo la extraña sensación de que alguien lo observaba, miró arriba antes de que la mano de Jeff le tapara la boca. Lentamente levantó el cuchillo, listo para enterrarlo en Liu. Liu pateó y golpeó aquí y allá tratando de escapar del agarre de Jeff. "Shhhh," dijo Jeff "sólo ve a dormir."

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{Creepypasta} Janís The Killer
ParanormalporAnónimo12/24/2016

Muchas son las personas que han visto esta imagen, pero la mayoría desconoce la verdadera historia sobre ella, sobre su origen. Seguramente te habrán contado que la chica de esa imagen se llamaba Janís, que ella fue la vecina de Jane Arkensaw, que le tenía mucho rencor, y que un día ella tuvo una pelea con Jane, la cual terminó quemándola viva, que ella sobrevivió y que una noche se encontró con Jeff, el cual le cortó las mejillas y le quemó los parpados para que fuera igual a él, y que por eso ella siempre se la pasaba intentando escapar de Jane y de Jeff para no ser nuevamente víctima de ellos, que la forma en que descargaba su ira era matando. Esto es algo irónico, ¿no crees? Pues esto, es un engaño, con el siguiente escrito podrás saber cómo es ella y que es lo que hace. " Sacado de un periódico local: El siniestro asesino aún se encuentra libre, las incontables muertes inexplicables después de los primeros homicidios que se dan a conocer por la policía continuamente, no se han conseguido resolver, esto lleva casi once años aproximadamente. Este año, la policía reveló un dato curioso, un joven llamado Arnaud Ghena, sobrevivió a un ataque ocurrido en un hotel a las afueras de la ciudad durante la noche hace tres días, las victimas se suman a un total de diecisiete personas fallecidas. Gracias a la insistencia de la empresa, hemos podido obtener la declaración de este joven, su paradero actual es desconocido, esta, es la declaración: Recuerdo que tuve un mal sueño esa noche, estuve dando vueltas en la cama sin poder dormir, recuerdo que decidí salir a caminar un rato a la calle fuera del hotel. Yo me levanté de mi cama y me vestí, salí al pasillo, recuerdo que cerré la puerta de mi departamento con seguro, caminé lentamente en el pasillo, agachando la cabeza y metiendo mis manos en los bolsillos de mi sudadera, mi departamento estaba en el último piso, pero aun así, alcancé a distinguir en aquel silencio del hotel, un grito ahogado, reconocí esa voz, era de una chica, yo no hice caso, pensaba que lo había creado mi mente, que era mi imaginación. El elevador del hotel estaba fuera de servicio, así que bajé por las escaleras, yo estaba en el tercer piso cuando se abrió lentamente una puerta frente a mí, yo dejé de caminar, esperando ver a la persona, yo escuchaba frases, palabras, no podía distinguirlas, pero su voz, claramente se trataba de una mujer, la escuchaba reírse casi silenciosamente, una risa que me dejó paralizado y ocasionó que todos los pelos de mi cuerpo se erizaran, yo me escondí detrás de un bote de basura que estaba en el pasillo. Vi salir a una joven mujer, ella llevaba una sudadera blanca con capucha y pantalones negros, ella estaba manchada de sangre, la mujer miró en mi dirección, su rostro, el rostro de la chica era horrible, era simplemente horrendo, ella tenía el pelo negro, disparejo y largo hasta el pecho, tenía la piel de un blanco puro, sus ojos, eran verdes, pero estaban bordeados de negro, ella no tenía párpados, estos estaban quemados, su boca, la boca de la chica era una sombra roja y sus mejillas, estas las tenía cortadas, parecía como si sonriera. La joven cerró la puerta de la que había salido, ella movió la cabeza hacia un lado, bajándola hasta que pegó con su hombro y me sonrió, recuerdo que comenzó a reírse, ella me observaba, yo, la vi sacar un cuchillo de cocina de la bolsa de su sudadera, ella me apuntó con él, esto ocasionó que todo mi cuerpo comenzara a temblar, recuerdo que podía oír el palpitar de mi corazón en mis oídos. Después de lo que me pareció una eternidad ella me dijo unas sencillas palabras, unas palabras que se escucharían cariñosas en otras circunstancias, pero ella, las dijo en una forma que simplemente me dejó sin aliento, me dijo: Cariño, “dulces sueños”. La chica comenzó a correr hacia a mí, yo me volví y comencé a huir, recuerdo que la chica me alcanzó y trató de acuchillarme en el pecho, yo no entendí como logré evitarlo, pero recuerdo que le di un golpe en la cara, y la tiré al suelo, ella me hizo una ligera cortada en el brazo, yo seguí corriendo, después, vi una puerta entre abierta de un departamento y me metí. Yo creo que fue la decisión más tonta que tomé en ese momento, la puerta del departamento se cerró con seguro y después de un momento de silencio escuché un ruido en la habitación, yo me alejé de la puerta y fui al cuarto principal, y me fijé por la ventana, esta estaba hecha añicos, los vidrios estaban esparcidos en la habitación por lo que inmediatamente me di cuenta de que alguien había entrado a la fuerza al cuarto, la ventana daba al patio del hotel. Yo escuché un ruido detrás de mí, cuando me giré para ver, la sangre se me congeló, parado en la puerta de aquel cuarto estaba un joven hombre, él era exactamente igual a la chica del pasillo, llevaba la misma ropa, traía un cuchillo en su mano derecha parecido, la misma cara. El joven estaba sonriéndome, recuerdo que él estaba jugueteando con su cuchillo lleno de sangre, él comenzó a hablarme, su voz me dejó pasmado, me dijo: Te vez cansado, ¿no quieres ir a dormir? Recuerdo que me agarré del marco de la ventana, sentí que unos vidrios me cortaban, el joven hombre sonrió más, él me dijo una frase, como la de la chica, igual de tierna y común en casos diferentes, me dijo: “Ve a dormir”. Recuerdo que él corrió hacia a mí, yo me aventé por la ventana y caí en el césped del patio, me puse de pie y corrí lejos del hotel, me acuerdo, que solo volteé hacia atrás para ver a la chica y al chico desaparecer por la ventana dentro del hotel. Media hora más tarde, llamé a la policía y regresé al hotel, los asesinos que me habían atacado se habían ido, pero lo que encontré en sus lugares fue, una masacre, yo me dirigí a mi habitación, subiendo las escaleras, subiendo al último piso, los pasillos estaban manchados, las puertas de los departamentos abiertas, desde el pasillo podía ver todo, me dieron nauseas, pero no vomité. Cuando entré a mi departamento, vi en el suelo pisadas de sangre, unas eran más pequeñas que las otras, yo las seguí, estas me llevaron a mi habitación, todo parecía normal, nada había sido cambiado o movido, las pisadas terminaban en una pared de mi cuarto y regresaban por donde mismo, yo al ver la pared, me congelé, comencé a temblar, ahí, escrito en la pared con cuchillo y sangre, estaban dos frases, estas decían: “Pronto ve a dormir”, “Pronto dulces sueños”. Yo, te puedo garantizar, que nunca olvidaré esos rostros, esas miradas, esas voces, esas frases, esto lo tendré siempre en mi mente, ellos nunca saldrán de mi cabeza, nunca hasta que muera. Atención: La policía ha empezado a investigar y a alertar sobre la nueva siniestra asesina, persiste la búsqueda de estos dos asesinos, si usted sabe algo o los reconoce por la respectiva descripción dada anteriormente, por favor, avise inmediatamente a su departamento de policía local más cercano, sin esperar." Ahora, para conocer el pasado de Janís y su origen, vamos a tener que remontarnos en el pasado y empezar desde que ella tenía doce años, edad donde todo comenzó para ella. Su nombre original es Janís Lasdrim, ella era vecina de Jane Arkensaw, y prima de Rouse y Sophia. ¿Recuerdas el cumpleaños al que asistió Jeffrey Woods cuando aún tenía su cordura y fue donde la perdió?, ¿recuerdas al cumpleañero Billy? Pues Janís era su hermana, hija de Bárbara y Daniel Lasdrim, esta es su historia: JANÍS THE KILLER .el origen. Era de madrugada, a Janís la despertó un ruido, se levantó y vio por su balcón, al parecer una nueva familia se estaba mudando a la casa de enfrente, a ella no le importó, pero le llamó la atención uno de los niños de la familia, él era delgado, tenía el cabello largo hasta los hombros color marrón, además de que se veía más tímido que su hermano el cual parecía ser mayor que él. Janís pensó en ir a presentarse, cuando bajó encontró a su madre preparando el desayuno. - Buenos días cariño, ¿cómo amaneciste? - Bien mamá, ¿y Billy? – preguntó Janís buscando a su hermano. - Está jugando con los demás niños en el patio. - Ah, que bien... Madre, llegaron nuevos vecinos... - Si, lo sé, pienso invitarlos al cumpleaños de Billy para que se vayan integrando a la colonia, ¿quieres ir por mí? - No mamá, tengo otras cosas que hacer, gracias. Janís salió de su casa, vio a Billy, él estaba jugando con sus amigos tal y como su madre le había dicho, Billy se detuvo y la saludó, Janís le devolvió el saludo y su hermano continuó jugando. Ella volteó a ver hacia la casa de los nuevos vecinos, estos estaban desempacando, aunque a Janís no le tocó ver de nuevo al chico que le había llamado la atención. Al día siguiente, Janís salió de su casa lista para ir a la escuela, ella sabía a qué hora pasaba el autobús, Billy siempre le había insistido en acompañarla, pero Janís y sus padres se lo prohibían por el peligro que existía en ese lugar: Randy, Keith y Troy, esos tres matones. Janís nunca se había dejado molestar por esa pandilla, ella siempre llevaba una navaja en el bolsillo de su suéter, su padre se la había dado para que ella se protegiera, a Janís le había costado conseguirla. A Billy lo llevaban sus padres a la escuela, por lo menos Janís solo se preocuparía por ella. La razón de querer irse en el autobús, es que allí iban sus amigos, aparte de que no le gustaba el aire acondicionado del carro de sus padres, la mareaba y le molestaba demasiado, y por último Billy no se aguantaba. Janís vio salir a los nuevos vecinos de su nueva casa, su madre le había dicho que el más pequeño se llamaba Jeff y el hermano mayor se llamaba Liu, al parecer también iban a tomar el autobús. Janís pensó que sería una buena oportunidad para presentarse pero cuando quiso avanzar, Randy le pasó por un lado montado en su tonta patineta seguido de Keith y Troy. ¡No! Pensó Janís. El hecho de que Randy y su pandilla estuvieran aquí era muy malo, arruinarían todo. Janís lo vio todo, desde cuando Randy se topaba con Jeff y Liu, hasta la huida de estos. Desde ese día Janís no fue la misma, el ver que Jeff disfrutaba hacerle daño a los demás con esa sonrisa perturbadora y sádica, la cambió. La pelea de Jeff con la pandilla de Randy le había sorprendido mucho, nunca había pensado que un niño de trece años como Jeff hubiera hecho todo lo ocurrido. Janís no vio a Jeff durante todo el tiempo que estuvo en clases hasta el final, cuando era la hora de la salida. A ella se le hizo curioso que Jeff estuviera sonriendo todavía, esto ocasionó que Janís también comenzara a sonreír. Jeff tenía trece años y ella doce, la razón por la que Jeff sonriera Janís no la comprendía, aunque de alguna forma le afectaba también, como si ella estuviera conectada con Jeff. Sus amigas le preguntaron la razón por la que ella sonreía pero Janís no podía dárselas, pues ella no tenía ningún motivo para sonreír todo el rato. Cuando llegó a su casa su madre le preguntó cómo le había ido a lo que Janís respondió con una sonrisa loca. - ¡Mamá, hoy fue un día maravilloso! Janís no le dio tiempo a su madre para preguntarle el por qué de su respuesta, pues ella corrió a su cuarto. Al día siguiente, Janís se dio cuenta de que la policía había venido y se había llevado a Liu, ella pensó en ir a la casa de Jeff para hablar, pero su madre se lo prohibió. - ¡Janís, no hay razón para que vayas, déjalo así, solo empeorarás las cosas! - Si madre, perdóname. Janís era una chica muy obediente, ella no se atrevía a levantarle la voz a su madre, ni a su padre, ella consideraba ley lo que decían los mayores. Los días siguientes Janís se dedicó desde lejos a observar a Jeff, ella lo veía tan triste, solo, sin amigos para pasar el rato, Janís quería ir a presentarse y ser amiga de Jeff, pero no podía romper la orden de su madre. El día de cumpleaños de Billy llegó, Janís se encargó junto con sus padres de arreglar la casa para la fiesta. Cuando los niños comenzaron a llegar, Janís se fue a su cuarto, no le gustaban las fiestas de niños pequeños, ella pensaba que esas cosas eran para bebés, esa era una de las razones por las cuales nunca le hacían fiesta de cumpleaños a ella. Janís se dedicó a leer libros en el transcurso de la fiesta, después empezaron los gritos de los niños, unos gritos desesperantes y ensordecedores, era un escándalo, Janís se enojó, cerró la puerta de su habitación con seguro y continuó leyendo en su cama. Luego se escucharon disparos en las escaleras, Janís se sobresaltó, se bajó de la cama y corrió hacia la puerta para salir de allí, al abrirla vio que un chico pasaba corriendo, este llevaba una sudadera blanca con capucha y pantalones negros de vestir, tenía el pelo largo hasta los hombros color marrón y ojos azules. Janís inmediatamente intuyó que se trataba de Jeff, él estaba sangrando y empapado de alcohol, Jeff entró en el baño y detrás de él venían Keith y Troy armados con cuchillos, ellos pasaron de largo y entraron también en el baño. Janís escuchó un fuerte golpe seguido de un sonido sordo, como si alguien se estrellara contra el suelo, Janís corrió hacia las escaleras asustada, cuando iba a medias escaleras escuchó las llamas avivarse y un grito horrible, como el de un animal, desesperante y ensordecedor, Janís supuso que era Jeff, ella continuó corriendo escaleras abajo y cuando volteo al llegar al pie de estas, vio a Jeff prendido en llamas dirigiéndose hacia ella, Jeff resbaló por las escaleras y cayó al pie de estas casi muerto, los papás presentes comenzaron a intentar apagar a Jeff, Janís corrió al lavabo por agua, vio la cocina, estaba hecha un desastre, vidrios por todas partes, alcohol derramado y sangre, además de el cuerpo de Randy. Janís pasó de largo y entró y tomó un poche llenándolo de agua, volvió a donde estaba Jeff y se lo vació encima, después ella vio como terminaban de apagar a Jeff con un extintor. En la sala observó que Jane, la vecina, estaba desmayada en el suelo, le salía sangre de la frente, Janís vio el cuerpo de Jeff, estaba quemado, de él salía humo aunque eso era lo de menos, su cara era lo peor, no se podría describir lo que veían sus ojos, Janís se sentó al lado de Jeff, lo tomó y le dio la vuelta tratando de abrazarlo. - Todo está bien Jeff, ya todo a acabado – le susurró a Jeff en el oído. Los padres de Jeff, Margaret y Peter, inmediatamente alejaron a Janís de Jeff, ella vio como le quitaban a Jeff y se lo llevaban para afuera de la casa, escuchó las sirenas de ambulancia, alguien se había encargado de llamar a la policía y al hospital. Janís vio a sus padres y a su hermano Billy, sus padres la miraban furiosamente y Billy estaba llorando en los brazos de su madre, Janís volteó la cara, no quería pensar en lo que vendría después, ella vio desde la puerta de su casa como la ambulancia se llevaba a Jeff y a Jane. La policía recogió el cuerpo de Randy, a Keith y a Troy, luego interrogaron a todos los presentes de la fiesta, algunos niños estaban llorando y otras familias ya se iban. A Janís también la interrogó un policía, pero ella no pudo responder a la mayoría de sus preguntas, además de que no había visto casi nada, estaba muy preocupada por Jeff lo que le ocasionaba dificultad para pensar claro. Janís ayudó a dar algunos datos de Jane Arkensaw para que el hospital pudiera contactar a sus padres, ya que nadie supo dar los datos que necesitaban, ella solo se había hablado una vez con Jane pero no la conocía del todo. Liu salió de la cárcel y después de unos días, él y sus padres fueron a la casa de Janís para pedir disculpas, Janís los observó desde las escaleras, ella no fue a hablar con ellos personalmente, sus padres se encargaron de eso ya que ella estaba castigada. Liu la saludó desde la puerta, Janís solo sonrió y saludó levemente, luego ella se fue a su cuarto. Durante las siguientes semanas los padres de Janís se enojaron mucho con ella, le reclamaron por el hecho de que había abrazado a Jeff cuando este estaba en peligro de muerte. - ¡Podías haber resultado herida o peor, haber provocado la muerte de nuestro vecino! – gritó Bárbara. - Pero yo... - ¡Pero nada hija! – reclamó su padre enojado. - Janís, lo hemos estado pensando y creo que debes de irte con tus tíos y primos durante un tiempo. - ¡Mamá! – gritó Janís con lágrimas en los ojos, sus propios padres querían alejarla, abandonarla. - Es por tu bien Janís – dijo Daniel. Janís solo se quedó cayada, asintió y comenzó a subir por las escaleras. - ¿Y Billy? – preguntó Janís. - Él se quedará, cuando crezca lo habrá olvidado, pero tú no, necesitas alejarte de este entorno, solo nos quedaremos durante un tiempo aquí, para aclarar y calmar las cosas, luego nos iremos contigo, regresaremos por ti, aunque ya no volveremos a esta casa. Janís asintió y se fue a su cuarto. - ¡Te vas mañana mi vida! – gritó Bárbara por las escaleras para que Janís escuchara. Janís cerró la puerta de su cuarto. - ¿Mi vida? – se preguntó Janís sonriendo con lágrimas en los ojos. Ella comenzó a llorar, no quería irse de ahí, no quería alejarse de Jeff y menos ahora por todo lo que había pasado, después de un rato se acostó en su cama y se quedó dormida. Al día siguiente, Janís empacó todas sus cosas, mientras subía las maletas al auto de sus padres, vio que el coche de la familia Woods se estacionaba enfrente, Janís vio salir a los padres de Jeff, después vio salir a Liu y por último a Jeff. Janís sonrió, le alegraba que Jeff estuviera de vuelta, aunque él nunca la había conocido. Janís vio a Jeff, él era completamente diferente a como lo recordaba, su rostro era de un blanco puro, sus labios se habían quemado, ahora parecían una sombra profunda de color rojo, y su pelo se había chamuscado, este había cambiado de marrón a negro, ahora lo único que aún conservaba como antes, eran sus ojos azules. Jeff sonreía como aquella vez después de la pelea con Randy, aunque esta vez había algo más. Janís no dejó de sonreír, aunque sabía que esa no era una situación para sonreír, ella vio que Jeff estaba observando a Jane, esta lo veía desde la puerta de su casa. Después de que Jeff entró a su casa, oyó un chillido que provenía de la casa de Jane, Janís se desconcertó, no lo entendía, ¿por qué había gritado así Jane si no daba miedo Jeff?, o por lo menos a Janís no le dio miedo el rostro de Jeff. Los padres de Janís salieron de la casa con las últimas maletas de ella y se subieron al auto. - ¡Espérenme se me olvida algo! – exclamó Janís y entró a su casa, subió por las escaleras y buscó en su cuarto una foto. Janís la encontró debajo de su almohada, en ella estaban todos sus familiares contando a sus parientes, ese día había sido una ocasión especial para Janís, un día feliz. Al salir de la casa Janís vio a Jeff mirando por la ventana, este la observaba atentamente, le sonreía, Janís sonrió y alzando la mano le saludó despidiéndose, él le saludó también y Janís se metió al coche con una gran sonrisa, por primera vez Jeff la había visto y se habían comunicado. El auto arrancó alejándose de aquel lugar, Janís comenzó a llorar, el momento de felicidad había terminado, empezó a recordar que tal vez nunca volvería a ese lugar, no regresaría. Un día después, a Janís le llegó la noticia de que sus padres y su hermano, habían sido asesinados brutalmente. Ese fue el día, en el que Janís perdió su inocencia y con ella su sonrisa, su felicidad. Los días siguientes Janís se sentía sola, ahora lo único que le quedaba eran sus tíos y primos, ella no dijo nada, sus padres fueron sepultados en el cementerio del este, los casos de asesinatos brutales se incrementaron durante los siguientes años. Cinco años después, Janís tenía diecisiete años, para ese entonces Janís sentía que a nadie ya le importaba, nadie la quería, sentía que todo su mundo se había ido a la basura. Sus tíos y primos la habían dejado hospedada con una familia mientras ellos resolvían algunos problemas personales, la razón: no querían involucrarla. Un día mientras desayunaba con aquella familia hubo una fuerte discusión, Janís estaba al límite, no se llevaba nada bien con aquella familia, ella odiaba estar ahí, quería regresar con sus parientes. - ¡Ya hasta aquí! – gritó Janís parándose de la mesa. - Adoptada – le dijo el niño de la pareja. Janís se volteó y le lanzó una mirada de odio a la familia, ella sabía que ellos habían acabado con su paciencia, mientras subía las escaleras sintió un leve tirón en su mente, una especie de sensación que le hacía desear matar, una sensación, que la descontroló por un momento, pero que Janís logró controlar y volver en sí. ¡No lo hagas, estúpida! Se dijo Janís, ella ignoró lo ocurrido, no aceptaría el deseo de matar, ella llegó a su cuarto y decidió dormir un poco. Cuando despertó era de noche, no le importó la hora, Janís salió de aquella casa y fue a la tienda, dudándolo un poco compró una botella de Whiskey, aunque al doble de precio ya que el vendedor no se la quería vender por ser menor de edad. Ella regresó a la casa y se sentó en el sofá de la sala en silencio, tomándose la botella de Whiskey sin baso, Janís empezó a sentir aquella sensación otra vez, ella negaba con la cabeza, no la aceptaría pero aquel deseo por matar, aquella necesidad iba creciendo en cuestión de segundos, Janís llegó al punto en que se descontroló, dejó caer la botella al piso, derramándose esta por la alfombra, ella se dirigió a la cocina y tomó un cuchillo grande, el más afilado, Janís estaba fuera de sí, no controlaba lo que hacía ni lo que pensaba, ella comenzó a reírse como loca subiendo las escaleras lentamente, entró al cuarto de la pareja abriendo la puerta poco a poco. - Ya verán cabrones, acabaron con lo que me quedaba de paciencia y me hicieron odiarlos, me retaron, tendrán unos dulces sueños como recompensa – susurró Janís. Se acercó a la cama, dirigiéndose hacia el señor, se le quedó observando con una sonrisa sádica y sus parpados muy abiertos, estaba decidiendo que lugar atacar y cómo, el hombre se despertó y vio a Janís con el cuchillo en lo alto listo para deslizarse y dar un corte fatal. - ¿Janís, qué crees que haces? – dijo el hombre asustado, estas palabras despertaron a su esposa, ella también miró a Janís y se asustó. - ¿Qué crees que hago señor? Les ayudaré a que tengan dulces sueños... Matándolos – dijo Janís con una voz de loca, definitivamente esa no era su voz. Janís comenzó a reírse, en un movimiento rápido dejó caer su golpe contra el pecho del hombre, el cuchillo le atravesó un pulmón, Janís riéndose a carcajadas repitió esto demasiado rápido sacando el cuchillo del cuerpo del hombre y apuñalándolo nuevamente, aquel hombre trató de detenerla y escapar pero Janís lo tenía ya preso, ella estaba arriba de él. La fuerza que poseía Janís era impresionante, una fuerza que no era propia de ella, el hombre comenzó a decaer, la esposa estaba gritando y llorando, ella inmediatamente trato de detener a la atacante abalanzándosele encima, Janís le dio un fuerte codazo en la cara a la mujer y esta cayó al pie de la cama, Janís volteo a verla, la mujer se paró y corrió del cuarto hacia las escaleras, Janís corrió tras ella sin dudarlo, la mataría, no escaparía, la mujer tomó un teléfono celular, y se detuvo en la sala. - ¡Detente o llamaré a la policía! – amenazó la mujer. - ¡Hazlo, de todos modos vas a morir! – gritó Janís y arremetió contra la mujer atravesándole con el cuchillo el hombro, esta cayó al suelo desangrándose, Janís se le subió encima sacándole el cuchillo y le tapó la boca. - Shhh, calla señora, su hijo la oirá, mejor “dulces sueños” – le susurró Janís y atravesó con el cuchillo el cuello de la mujer, deformándoselo y bañándola con su propia sangre, la mujer dejó de moverse, un lago de sangre comenzó a formarse alrededor. - ¡¿Mamá?! Janís volteo inmediatamente, era el niño que la había llamado adoptada. - ¿Y ahora donde está tu mamá mocoso? – le dijo Janís – Ven aquí. El niño corrió y Janís fue tras él, lo tomó de la muñeca y le clavó el cuchillo en el brazo, el niño comenzó a gritar de dolor, Janís lo jaló hacia ella y le atravesó con el cuchillo el estómago, este convulsionó sangre por la boca bañándole su camisa. - Adoptada – dijo el niño a duras penas. Janís se enfureció enormemente y aventó al niño contra el comedor de cristal, este se quebró totalmente y algunos pedazos de vidrio le atravesaron por la espalda al niño, la columna se le quebró por el choque. - "Dulces sueños" – dijo Janís. El niño dejó de respirar, todo se volvió silencio, Janís estaba agitada y luego como un destello ella reaccionó, Janís con lágrimas en los ojos se miró sus manos llenas de sangre, miró el cuchillo e inmediatamente lo dejó caer asustada, ella se tapó la cara, la sangre la manchó. - ¡¿Qué he hecho?! – lloriqueo Janís a gritos - ¡No debiste hacer esto! Yo... No soy así... Janís vio por la ventana, por suerte, ningún vecino se había dado cuenta de lo ocurrido, inmediatamente fue a ducharse y se cambió de ropa, en la sala ella vio el teléfono celular de la mujer, lo tomó del piso y observó que en la pantalla estaban escritas las palabras de: “Policía local”. - Lo voy a arreglar. Janís llamó, fingiría que un asesino entró en la casa. - Policía local, ¿quién habla? – dijo una mujer al otro lado de la línea, Janís comenzó a llorar. - ¡Por favor ayúdenme! – dijo desesperadamente Janís. - Haber cálmate señorita, ¿qué sucedió? - Alguien irrumpió en la casa, asesinó a las personas con las que me hospedaba, ¡por favor ayúdame! - Tranquila jovencita, dame la dirección de la casa y mandaremos apoyo inmediatamente. Janís se las dio y siguió fingiendo hasta que colgó la llamada. Ella tomó los botes de gasolina que se encontraban en la cochera y los derramó por toda la casa, luego la prendió en llamas y salió de ella. Unos minutos más tarde la policía llegó, a Janís la consideraron inocente ya que las huellas de ella junto con la ropa que había traído se habían quemado, además de que el cuchillo lo había lavado y echado a la basura de otra casa, así que no pudieron culparla. Janís regresó con sus parientes. Poco después, en una noche común, Janís se levantó de la cama y bajó a la sala, era media noche, todos en la casa estaban dormidos, ella se sentía aburrida, entonces decidió tomar un poco de alcohol para pasar el rato, hacía tiempo desde la última vez, el sabor a alcohol se le antojaba. Janís fue a buscar a la vitrina de sus tíos a ver que encontraba, entonces recordó que a sus tíos no les gustaba el alcohol y utilizaban la vitrina solo para coleccionar botellas. Janís salió de la casa de sus tíos y fue a la tienda, compró una botella de Vodka, y cuando salió un perro comenzó a ladrar como loco, ella avanzó una cuadra, cuando de un callejón salió un hombre alto con una navaja, ella no pudo ver su rostro, todo era borroso, lo último que sintió fue un fuerte golpe en la cabeza y una risa, luego, su cuerpo dando contra el cemento de la banqueta y luego oscuridad y silencio. Después cuando Janís abrió los ojos se encontró en un hospital, estaba sola en un cuarto, se quiso bajar de la cama pero algo dentro de ella le dolió, Janís se tocó su vientre, tenía vendado desde la cadera hasta las piernas, pasaron unos minutos y una enfermera entró en la habitación. - Buenas tardes Janís, soy tu enfermera de hoy, ¿cómo te sientes? - ¡Enfermera, ¿qué me sucedió?, ¿qué me hicieron?, ¿por qué me duele?! - Janís comenzó a reclamar. - ¡Hey! Tranquila, déjame explicarte, ¿está bien? Janís se tranquilizó y asintió. - Mira Janís, has estado dormida durante dos días en el Hospital Central, te encontró la policía en una casa abandonada cerca de donde tu vives, te encontraron con las manos y los pies atados a una mesa con una soga, estabas inconsciente, tenías tu... tu... Janís por favor, tómalo con calma... – la enfermera comenzó a tartamudear. - Sí, pero... ¿Mi qué? – preguntó Janís insegura. - Janís el hombre que te secuestró, te destrozó por dentro... – dijo la enfermera tratando de explicarse, Janís se quedó paralizada - Te destrozó tu aparato reproductor por completo, no tenías ningún otro daño, solo puntadas en tu vientre, te abrió... Te encontraron casi muerta, eres fuerte me sorprendes, tuvimos que extirparte tu aparato, te estabas desangrando, fue una decisión que tomaron tus parientes y el médico-cirujano que te operó, si no lo hacíamos podrías sufrir el riesgo de morir... - Déjame, es suficiente... – interrumpió Janís. - ¿Disculpa? – la enfermera estaba confundida. - ¡Que me dejes! – le gritó Janís con lágrimas en los ojos - ¡Déjame, ¿qué no lo entiendes?, déjame sola, quiero estar sola! La enfermera salió inmediatamente de la habitación y Janís se quedó sola. Janís estaba llorando, ella ya no lo aguantaba más, habían sido tantas cosas que había vivido, no sabía si podría seguir aguantando y no volverse loca. Janís tomó la almohada de su camilla y la arrojó lejos, ella comenzó a gritar de ira y desesperación. Una hora más tarde, cuando Janís se tranquilizó, se le vino a la mente Jeffrey, pensaba en como él había terminado por culpa de aquellos matones. - No fue su culpa, fueron ellos, Randy, Keith y Troy – susurró – No fue su culpa de que él se convirtiera en un asesino, yo, tengo que encontrarlo, pero ¿dónde? Janís sabía de los asesinatos en serie que culpaban a Jeff, no sabía que tan peligroso podía ser él, ahora que había crecido y era adulto, aunque lo que la confundía, eran los sentimientos que había tenido hacia Jeff desde pequeña. - Jeffrey Woods, mejor conocido como Jeff The Killer – se susurró Janís con una loca sonrisa en la boca - Sería una tonta si lo considerara mi amigo, aunque, tal vez no. Más tarde sus tíos y primos la fueron a visitar, unos días pasaron para que se la llevaran del hospital. Un tiempo pasó, desde que Janís había empezado a tratar de encontrar a Jeff, ese día, era el cumpleaños de su difunto hermano Billy, ella había ido al cementerio a visitarlo y le había llevado un ramo de flores blancas y un pequeño carrito de juguete rojo, después de que el sol había comenzado a ponerse, ella se había regresado a la casa de sus tíos. Ahora Janís se encontraba en pijama y despierta, ella estaba pensando en Jeff, todos sus esfuerzos por encontrarlo, habían sido en vano. Ella salió de su cuarto y bajó a la sala, prendió la luz de esta, una brisa fresca le llegó a través de las cortinas corridas y la ventana abierta, esta le animó, ella salió de la casa y caminó hasta que se detuvo en medio de la calle, ningún carro estaba transitando por ella, de repente una pequeña lágrima salió de sus ojos, sus piernas se aflojaron y ella calló, quedó sentada en el asfalto. - ¿Cuándo te encontraré? – comenzó a decir - ¿Dónde se supone que estás? Tal vez tú estés muerto, tal vez no, pero yo, de todos modos, tengo que... – Janís dejó de hablar, sentía que alguien la observaba desde las sombras, ella levantó la vista y miró hacia su izquierda. Ahí debajo de un árbol estaba un joven hombre encapuchado, observándola en silencio, traía una sudadera blanca y pantalones negros, a Janís se le hizo familiar, pero no lograba verle la cara, entonces, el hombre le habló en un susurro: - Cinco años, te he encontrado. Janís se confundió y quiso hablarle, pero la voz de su tía la desconcentró. - ¡Hey! ¿Qué haces afuera? Entra en casa, ya es tarde – Janís volteó a mirar, su tía estaba en la puerta de la casa – ¡Muévete de ahí, te van a arrollar! - Ya voy Tía – contestó rápidamente y se paró lentamente como pudo, tratando de recuperar las fuerzas que se le habían ido de repente. Ella volvió la mirada hacia el joven pero este había desaparecido, ¿había sido eso alguna clase de ilusión? Ella entró a la casa. - Cariño, recuerda lo que te pasó hace poco, no quiero que te vuelvan a hacer daño, ¿entiendes? – dijo su tía cerrando la puerta. - Lo sé tía, lo siento – contestó Janís cansada. - Ve a dormir querida, es la una cincuenta y siete. Janís asintió y se fue a su cuarto en la segunda planta. Ella buscó en su teléfono un dibujo que había encontrado en internet. - ¿Dónde estás mi amigo?, ¿muerto?, ¿vivo? La imagen que ella estaba observando, era un dibujo de Jeff, a él lo habían puesto sentado en un banco de metal, tras él estaba una roja cortina, Jeff miraba hacia arriba con su típico rostro y sostenía su cuchillo con su mano izquierda, él estaba manchado de sangre. Janís apagó la pantalla de su celular y antes de irse a dormir, abrió la ventana de su cuarto y corrió las cortinas, solo para que entrara el aire fresco de la noche y que la luz no le molestara. Un ardor intenso la despertó. - ¿Qué esta...? – dijo pero se paralizó, no creía lo que veían sus ojos y la situación que se presentaba, ella estaba sentada y amarrada en una silla de las muñecas con lo que creía que era una soga, ella estaba empapada de alcohol y otro tipo de líquido, era legía, tenía que ser legía, esta ardía demasiado, ella se encontraba frente a su cama en su cuarto y frente a ella estaba aquel joven hombre de la calle, él estaba empapado de sangre y tenía un fósforo prendido en la mano, ese hombre era, Jeff. - Tú... Jeffrey... – fue lo único que pudo decir. - Sí, soy yo mi querida amiga, es hora de hacerte hermosa, descuida ya he llamado al hospital – Jeff le lanzó el fósforo. Janís se prendió de pies a cabeza, ella gritaba de dolor, sentía como la lejía le estaba blanqueando la piel y como el alcohol le quemaba haciéndole sentir un infierno sobre ella, se desmalló. Janís se despertó en un cuarto de hospital vendada de pies a cabeza y con tubos conectados a ella, Janís no veía nada y en ese momento, escuchó que se abría una puerta. - Hola Janís, soy la enfermera Rosey, yo me encargaré de todo lo que necesites, ¿puedes oírme?... Janís, sé que esto no va a ser fácil para ti, pero tienes que saberlo, te pido solamente que no te vayas a exaltar, tómalo con calma, ¿está bien? Janís asintió, escuchó los pasos de Rosey que se acercaban y luego sintió una mano sobre su vendada pierna. - Janís, lamentablemente tus tíos y primos... Fueron asesinados. A Janís se le salieron unas lágrimas, y quiso bajarse de la cama, Rosey trató de sostenerla para regresarla a su lugar, pero Janís cayó al suelo dolorosamente, había perdido el control, su brazo izquierdo y su cadera le dolían mucho, sentía que la sangre salía lentamente de los orificios donde habían estado puestos los tubos. - ¡Señorita Lasdrim, le dije que lo tomara con calma! – dijo preocupada Rosey, ayudando a Janís a pararse y a ponerla en la camilla de hospital nuevamente. Los tubos estaban desconectados ahora, Janís sintió dolorosamente como Rosey se los insertaba uno por uno nuevamente. Janís se calmó, pero las palabras de la enfermera le dolieron más. - Janís, se que te duele, pero tu familia lamentablemente a muerto, no se sabe quien fue el culpable de esto, además de lo que te hizo a ti. Te encontraron desmayada por completo en tu cuarto amarrada a una silla, tenías quemaduras por todo tu cuerpo, al parecer llegamos a tiempo, aunque dicen que el asesino te prendió fuego y que antes de irse te apagó con un extintor, te dejó con vida, ¿tú sabes por qué?... ¿Janís? Janís estaba llorando en silencio, ella se debilitó y se desmayó. Cuando Janís abrió los ojos, era de noche, estaba en un cuarto pequeño de hospital, esta vez ya podía ver, no tenía ninguna venda, ni tubo conectado a ella, se sentó y se miró las manos, eran blancas, Janís comenzó a ponerse nerviosa y a temblar, ella se encogió en la camilla y abrazó sus piernas, todo su cuerpo era blanco, no tenía color, se vio y sintió su cabello, era áspero y negro, no era castaño como antes. Janís empezó a llorar en silencio sintiendo las lágrimas resbalar por su cara, al limpiárselas se dio cuenta de que su cara era áspera como cuero. Janís vio un pequeño espejo en la pared, se levantó y caminó con inseguridad hacia él, en cuanto se vio en el espejo soltó un chillido y se quedó paralizada, su cara era blanca, sin vida, sus labios eran una sombra oscura de color rojo, en sus ojos ya no tenía pestañas y tampoco las cejas, se habían quemado, ahora lo único que tenía vida y color, eran sus ojos verdes. Janís retrocedió lentamente observando su reflejo en el espejo, observando en lo que se había convertido, en ese momento se abrió la puerta y entró una enfermera con un paquete serrado con cinta. - ¡Oh! Parece que ya despertaste, Señorita Lasdrim – dijo sonriendo la enfermera. - ¿Quién eres?, ¿cuánto tiempo estuve dormida?, ¿en qué hospital estoy?, ¿y mi casa?... - Oye tranquila – interrumpió la enfermera – Soy la enfermera que te atendió cuando despertaste, ¿recuerdas? - ¿Rosey? - Sí, ¿dormiste bien?, ¿te sientes cansada?, ¿tienes hambre? Janís asintió desanimada. - Vamos - Rosey encaminó a Janís a su camilla y la sentó – Bueno, pues estuviste dormida durante tres semanas, tus vendas fueron removidas ayer junto con los tubos como puedes ver. Estás en el Hospital Central y en cuanto a tu casa, creo que está igual, tus tíos y primos están en el cementerio del este, se les dio una pequeña misa, descuida. - Ah – dijo Janís, sentía que se moría por dentro, no sabía qué hacer, ni qué pensar, solo quería irse del hospital. - Te llegó este paquete en la mañana, nadie lo ha abierto, descuida – dijo Rosey y le entregó el paquete - Bueno señorita, te dejo tu paquete, disfrútalo, yo me tengo que ir ya, aquí acaba mi turno, mañana nos vemos, ¿te parece? Janís se despidió y Rosey se fue, dejándola sola. Janís se dedicó a abrir la caja. Dentro encontró una sudadera blanca con capucha, un pantalón negro, un par de tennis blanco con negro, un par de calcetines y ropa interior femenina. Janís decidió cambiarse, así que se quitó la bata del hospital y se puso esa ropa, se preguntó, ¿quién había gastado tanto solo por ella? Al fondo en otro compartimento encontró una nota y un cuchillo de cocina bien afilado, Janís se dio cuenta de quién le había enviado la caja, la nota decía: “¿Te gusta? Espero verte pronto. Si tú no lo haces yo lo haré mi querida amiga”. - Jeff, ¿qué te propones con esto?, y ¿a qué te refieres con hacer algo?, Jeff – se dijo Janís. Se puso la capucha para ocultarse y guardó la nota y el cuchillo en la bolsa de su sudadera, ella estaba dispuesta a encontrar a Jeff. Janís había aprovechado para ir al cementerio y despedirse de sus difuntos tíos y primos para luego ir a la casa de Jeff, ella, ahora estaba frente a la puerta de su casa. Janís asintió para sus adentros y entró a la casa de Jeff, la puerta rechinó un poco, ella avanzó lentamente hasta que llegó a la sala, después comenzó a escuchar risas, frente a ella apareció Jeff, él estaba al otro lado de la sala y caminaba hacia ella. - Veo que sí has venido, mi querida amiga – dijo Jeff mostrando su sonrisa sádica. - J-Jeff... – dijo sorprendida. - Descúbrete, quiero verte – dijo Jeff, Janís se quitó la capucha – ¿Tú, me temes? - No – respondió Janís – No te temo Jeff. Jeff llegó hasta Janís y le tocó la cara. - ¿Cómo te llamas? – preguntó Jeff. - J-Janís, Janís Lasdrim. - Pues Janís, te hace falta una sonrisa, déjame ayudarte. Jeff tomó con fuerza a Janís y se la llevó al baño, ella trató de resistirse moviéndose bruscamente, pero en cuanto entraron Jeff cerró la puerta con seguro. - Vamos, no hagas las cosas difíciles, sé que quieres, imagínate lo hermosa que serás después de esto. Janís quiso sacar su cuchillo pero no lo hizo, sabía que si se ponía a luchar con Jeff la que terminaría muerta sería ella, Janís estaba un poco asustada, ella sabía que Jeff estaba loco, pero algo dentro de ella decía que confiara en él. Jeff caminó hacia ella y sacó su cuchillo, él le tomó la cara y empezó a tallarle una línea imaginaria con su cuchillo desde las comisuras de su boca hasta las mejillas, repetidas veces. - Abre la boca, lo más que puedas. Janís obedeció y Jeff metió su cuchillo en la boca de Janís, cortando una mejilla rápidamente y después la otra. - Ahora sí que eres hermosa, mí querida amiga – Jeff la dejó caer al piso. Janís sentía mucho dolor en sus mejillas, solo vio como la sangre, su sangre, caía al piso del baño manchándolo, sintió que las fuerzas se le iban y se desmayó. Cuando Janís despertó se sentía mareada, le dolía la cabeza, pero ya no le dolían las mejillas, se levantó débilmente y fue a verse en el espejo, en el vio una frase que Jeff le había dejado con su sangre, la frase decía: ¿No Eres Hermosa? Esa frase se le metió muy dentro de ella haciéndola temblar, haciéndole sentir una extraña sensación que ella nunca había experimentado antes, luego vio su reflejo: su cara blanca, su pelo negro, sus cejas y pestañas regenerándose y por fin su boca de color rojo oscuro, sus mejillas estaban cortadas en una gran sonrisa. Ese fue el último paso para que Janís perdiera la cordura, el trauma y la pérdida de la esperanza, la condujeron a su perdición. Algo dentro de Janís se quebró, comenzó a reírse a carcajadas, esa risa salía de lo más profundo de su ser y solo se podía comparar con la risa de un loco. Janís escribió en el espejo y con su sangre en modo de respuesta a la pregunta de Jeff: Sí. Janís se enjuagó la mandíbula para quitarse la sangre y se secó con una toalla blanca colgada al lado del espejo dejándola llena de sangre. Ella salió del baño y caminó hasta llegar a la sala, era de noche. - ¿Jeff? – dijo Janís buscándolo con la mirada. Janís escuchó unos pasos a fuera de la casa, se asomó por la ventana y vio a Jeff, él venía caminando lentamente, sonriendo, y con su cuchillo lleno de sangre fresca, su sudadera también estaba manchada. Jeff entró a la casa y se dirigió hacia la sala, se detuvo al ver a Janís sonriendo junto a la ventana. - Ahora sí que te vez hermosa, Janís – Jeff se puso su cuchillo entre sus dientes mientras sonreía, observándola. - No Jeff, aún no lo soy por completo – Janís se tocó sus parpados con delicadeza, Jeff sonrió más - Jeff, ¿dónde...? - ¿Que dónde había estado? – interrumpió Jeff – Mientras tú querida amiga dormías un momento, hice mis rondas diarias. Jeff guardó su cuchillo en su sudadera, él avanzó hacia Janís y le tocó la cara con delicadeza, ella sonrió sádicamente. - Descuida mi querida Janís, yo me encargaré de volverte completamente hermosa – dijo Jeff y sacó un encendedor de su bolsillo, él lo prendió, se vio una chispa y después una llama, sus caras se iluminaron por la luz del encendedor – Serás como yo. Transcripción de la Grabación 1, duración 00.10.07 (Grabación de voz en un Celular). - ¿Hola?, si alguien escucha esto, tal vez sea demasiado tarde, mi nombre es Rouse, Rouse Herem, yo... Estoy encerrada en el closet con seguro, en mi habitación, esta también tiene seguro, ahí afuera, hay una chica, creo conocerla, recordarla, ella... Trae pantalones negros y una sudadera blanca con capucha, ella tiene el pelo negro hasta el pecho... Su cara... Su cara es... Es... Es horrible, ella tiene la piel blanca, tiene ojos verdes pero están bordeados de negro, creo que se quemó los párpados... Su boca es de color rojo oscuro y tiene una gran y roja sonrisa tallada en las mejillas, creo que se las cortó... Yo... No sé quien exactamente es... Ella, entró en la casa, creo que por la ventana de la cocina, no la cerré antes de irme a dormir y ahora... Mi hermana Sophia... (llantos apenas audibles) Ella... La encontré muerta en su habitación, mis padres y mis dos hermanos, murieron hace meses atrás de la misma forma, y mi prima... A ella la quemaron, sobrevivió, pero desapareció... Bueno yo... Creo que... Voy a morir, (llantos apenas audibles) creo que voy a morir... La chica que entró a la casa trae un cuchillo de cocina, ella está en la sala, me está buscando, lo sé porque ya mató a mi hermana y sigo yo (se escucha un golpe en la puerta de la habitación)... No, por favor, no entres... (más golpes en la puerta) Quiere entrar, va a lograrlo... (más golpes) Yo... Llamé a la policía, pero no llegará a tiempo, el que encuentre esta grabación, espero que de algo ayude... (golpe fuerte, estruendo, puerta abriéndose de golpe) Ha entrado... - ¿Dónde estás Rouse? ¿Dónde estás mi linda primita? ¿Mi lindo cariñito de veintitrés años? - Esa es... ¿Janís, Lasdrim? - (Pasos que se acercan lentamente) Rouse no sabes cuánto tiempo las he estado buscando, a ti y a Sophia, las extrañaba, no creía que regresarían a esta casa después de lo que pasó... (silencio) Rouse... ¿Quieres jugar?... (puerta cerrándose, seguro puesto) Sé que estás aquí Rouse, te vi entrar a la casa, no te he visto salir, ya revisé cada lugar... Y este es el último de todos... ¿Sabes? ¡Jugar con Sophia fue muy divertido, nos correteamos por todo su cuarto y al final yo la atrapé!... (sábanas moviéndose, cayendo al suelo) Ella tuvo como recompensa unos dulces sueños, ¡fue liberada de las horribles pesadillas!, mi linda primita tuvo un gran premio y yo también... (buro siendo movido, se tiran objetos al suelo) ¡Obtuve una sonrisa, mi felicidad, lo que yo deseaba!... Así que... ¿Quieres jugar?... Está bien, creo que te gustan mucho las escondidas Rouse, ¿qué dices si yo cuento hasta diez, tú te escondes lo mejor que puedas y yo te busco?... ¿O ya te escondiste?... (metal rayando madera, pasos más cerca) Bueno, pues si ya te escondiste, pues que empiece el juego... Bien, si yo te encuentro te regalo unos dulces sueños y yo gano lo que deseo... Y si no te encuentro, pues tú ganas y yo me voy, te dejo quedarte despierta... Un día más... (lámpara estrellándose, pasos) Haber donde estarás... (silencio total) - (Respiración de Rouse, agitada)... - (Pasos rápidos) ¡Bu, Rouse! (golpe, se abre una puerta) - (Gritos) ¡No! ¡No! ¡No! ¡Aléjate Janís! ¡Suéltame! ¡Suéltame! (gritos, forcejeo) - ¡Oh! veo que me recuerdas Rouse, jajajajaja, ¡he ganado! (risas) - ¡No! ¡No! ¡Suéltame! ¡Tú me vas a matar, me matarás! ¡Ayuda! ¡Ayuda! ¡Ayu...! (le tapan la boca) - Shhh, Rouse... - (Estrellándose contra una pared, continúa con la boca tapada, forcejeo) - (Cuchillo rayando la pared) Cariño... ¡Dulces sueños! (Estática) Fin de la grabación.

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{Creepypasta} Jane The Killer VS Janís The Killer
{Creepypasta} Jane The Killer VS Janís The Killer
ParanormalporAnónimo12/23/2016

Comenzar a asesinar había sido fácil para ella, pues ella había perdido la cordura, su cara había cambiado por completo, y su identidad, había sido eliminada, dando paso a su nuevo nombre: Janís The Killer. Ella era una extraña, llevaba algún tiempo asesinando, pero matar, no le remordía la conciencia. Poco a poco, su cuerpo se había comenzado a acostumbrar a dormir de día, ya que vivía en la noche, como cazadora nocturna, ella a veces salía de día, pero no mataba, aunque era muy raro cuando lo hacía. La mayoría del tiempo descansaba en la casa de Jeff, pero a veces, estaba muy lejos y tenía que buscar otro lugar donde dormir un poco. La relación que ella tenía con Jeff, era amistad, después de que ella fuera transformada por completo, el tiempo dio a entender que ella y él, serían amigos asesinos, los dos compartían los mismos objetivos, los dos mataban, y los dos necesitaban en alguien en quien confiar, ellos convivían cómodamente en la casa de Jeff, la recamara de Liu, ahora le pertenecía a ella, Jeff se había quedado con su propia recamara, y los días pasaban tranquilos, ellos hablaban y compartían cosas, entonces, Jeff y Janís se dieron cuenta de que solo podían confiar uno en el otro. Ellos a veces se encontraban mientras mataban, otras veces mataban juntos, pero lo normal, era matar solitariamente. Los sentimientos de Janís, como el amor, la piedad, la pena, entre otros, se habían desvanecido, por lo que ahora, la controlaba la locura, y una pequeña voz en su interior, que le decía: ¡Hazlo, hazlo!... ¡HAZLO! La voz que terminaba por dar muerte a muchas personas inocentes, que terminaba por mancharle las manos de sangre. Ese día, Janís se encontraba lejos de la casa de Jeff, en una de las orillas más alejadas, ella ahora estaba descansando en un sótano de una casa, ella se había escondido para que los residentes no la vieran, se encontraba cubierta con una toalla de baño grande, color purpura oscuro, ella estaba dormida en el suelo y en una esquina, tapada con cajas y debajo de un anaquel. La fatiga le invadía cada parte de su cuerpo, ella solo comía una vez al día, al final de hacer sus "juegos" en la noche. Al anochecer, un ruido extraño en la casa la despertó, ella escuchaba a menudo esos tipos de ruidos, eran gritos ahogados, productos del temor al peligro. Janís retiró con cuidado las cajas y aventó la toalla lejos, luego salió arrastrándose del anaquel, sus ropas estaban sucias, llenas de polvo, ella se sacudió lo mejor que pudo con las manos, cuando sintió que todo ya estaba bien, se dirigió a la entrada, con las manos en los bolsillos y sin ponerse la capucha, ella abrió la puerta del sótano y salió por ella, subiendo los peldaños lentamente y en silencio, concentrada en su alrededor, cuando llegó a la primera planta, vio la luna, por una ventana, luego volteó a ver el reloj de pared en la cocina que se alcanzaba a ver, eran las nueve cuarenta y dos de la tarde, o en este caso, de la noche. Janís concentró su mirada en unas manchas de sangre que bajaban por las escaleras y seguían por la puerta principal hacia la calle, Janís sabía qué las había causado, esas eran pisadas, eran tenis, era una mujer, ella sabía distinguir a simple vista las pisadas de un hombre y las de una mujer, ella las había visto tantas veces, en sus asesinatos con Jeff. Janís, se dirigió en dirección opuesta hacia donde iban las pisadas, subió las escaleras lentamente, atenta, al llegar a la segunda planta, vio las habitaciones, las puertas abiertas y con manchas de sangre, al acercarse Janís se dio cuenta de que unas manos delgadas y finas, como las suyas, habían hecho esas manchas, al recorrer el pasillo, Janís pudo apreciar la muerte en persona nuevamente, en la primera habitación, yacía una joven mujer muerta en la cama, las sabanas estaban manchadas completamente, ella insinuó una pelea, en la segunda, un niño pequeño, muerto en el suelo, con un charco de sangre rodeándolo, ella insinuó una muerte fácil y rápida, en la tercera habitación, un adolescente muerto junto a la puerta, ella insinuó un intento de escape, y en la última habitación, la cuarta, un hombre y una mujer, el hombre muerto en una pared recargado y la mujer junto a la ventana abierta, ella insinuó un ataque rápido y un intento de suplica y escape. Frente a Janís, estaba una ventana de cristal cerrada, ella vio a través de ella, pero solo vio la calle a oscuras y las luces de los faroles prendidos, iluminando todo lo que podían, pero sin llegar a alcanzar las oscuras sombras lejanas. Janís sonrió, la culpable que había causado ese asesinato, estaba muy cerca, tal vez los gritos que escuchó, fue el último aliento de la joven, la ultima en morir, y el tiempo que había tardado en salir del sótano, aproximadamente, eran tres minutos o menos. Janís se volteó y se puso la capucha, ella decidió salir de ahí, antes de que la policía llegara. - Bueno, si es que van a llegar - pensó riéndose silenciosamente y salió de la propiedad. En el resto de la noche, Janís asesinó a una familia pequeña y joven, la pareja, solo tenían un hijo pequeño, pero cuando Janís se dispuso a terminar con la vida del último juguete, la madre, se dio cuenta de que esta estaba embarazada, ella calculó unos cinco meses. - Por favor, no me mates, voy a tener un bebé - le había dicho la joven mujer acorralada en una pared de la habitación. El hecho de que la mujer estuviera teniendo una vida dentro de ella, un pequeño ser, la había inmovilizado por un momento, recordando cuando supo que su mamá, estaba esperando un hijo, que se convertiría en su hermanito, en Billy, pero eso no bastó. Janís le contestó sonriendo: - Entonces, lamento que este en tu interior, tal vez, le hubiera perdonado la vida si ya hubiera nacido. Ahora, mis dos cariñitos, Sweet Dreams. La sangre de la mujer fue derramada y el hijo en su vientre, fue alcanzado por su cuchillo, entonces la frase fue escrita en la pared. Después de eso, Janís salió de aquella casa y se dirigió a un pequeño parque desolado, ella se decidió por lavarse un poco la sangre, pero una silueta sentada en un columpio, la distrajo, esa silueta era de una joven mujer, como de su edad, su vestimenta constaba en un vestido negro, corto, con tirantes, parecía una pijama y a la vez, un vestido de fiesta simple, el cabello de la mujer, era largo, rizado y negro, dándole un toque bello, como una chica que iba a ir a una fiesta, aunque ella traía unos tenis negros. Janís no pudo verle la cara, ya que la chica estaba de espaldas a ella, Janís volteó a ver la fuente, y se dio cuenta de que estaba manchada de un color rojo, era como pintura de agua, pero eso no era pintura, era sangre. Janís se lavó un poco, ignorando a la joven mujer y cuando terminó, se puso la capucha y se fue de aquel parque, buscando una nueva víctima. La chica que estaba en aquel columpio, volteó a ver hacia su izquierda, y vio a una figura con una sudadera blanca con capucha y pantalones negros de vestir, desaparecer por una esquina más abajo, ella pudo notar que la sudadera de la figura, estaba manchada con rojo. - ¿Sangre? Es él - pensó la chica, inmediatamente se levantó del columpio y fue tras aquella figura. Su nombre original, ella lo había cambiado, pero tenía conciencia, su apodo, era Jane The Killer, la enemiga del asesino serial más loco y peligroso que haya existido. Jane, había salido nuevamente en búsqueda de Jeff, había llegado a una casa común con el propósito de encuestar a los residentes, pero todo se había volteado. Jane había ido directo a las habitaciones de los padres, los había despertado y encuestado un poco, pero como no obtuvo respuestas, había decidido irse, pero el hombre le había apuntado con un arma, diciéndole que era policía, a Jane no le pareció, no tenía tiempo de ir a la cárcel, así que simplemente, pidió disculpas a los padres por lo que iba a hacer, y asesinó a toda la familia, con lágrimas cayéndole de los ojos. Luego había venido a ese parque, se había lavado en la fuente, y había terminado sentada en aquel columpio, mirando la luna, como si ella en algún momento le fuera a dar una respuesta. Ahora se encontraba persiguiendo a una figura que vestía como Jeff, ella estaba segura de que era él, ella continuó persiguiendo, hasta que la figura se detuvo en una casa, lejos del parque, Jane sabía lo que seguía, la matanza de inocentes, pero ella no lo permitiría, no permitiría que Jeff matara otra vez. - Te mataré, Jeff - susurró Jane, y corrió hacia la figura, sacando su cuchillo, lista para asesinarla a como diera lugar, en el momento en que Jane iba a apuñalarla, la figura se dio cuenta de su presencia y se agachó, el cuchillo de Jane pasó rozando la capucha de la figura, y ella se detuvo como pudo quedando a solo dos metros de la figura agachada. Entonces Jane, pudo ver claramente a la figura, esa persona, tenía el cabello negro y largo como Jeff, tenía la piel blanca como Jeff, tenía los parpados quemados como Jeff y tenía las mejillas cortadas en una gran sonrisa como Jeff, pero no era él, no era Jeff, esa persona, era una chica, su cuerpo, su cara, sus manos, eran de una mujer, Jane se había equivocado. Su mirada se centró en los ojos de la chica, que la veían a través de su capucha y de su pelo negro y largo, esos ojos, eran verdes, eran como los suyos. La chica, estaba aún agachada, sonriéndole ligeramente, luego metió su mano en el bolsillo de su sudadera, y sacó un cuchillo de cocina bien afilado, manchado con un poco de sangre, la mujer se levantó lentamente, mirándola sin perderla de vista, Jane estaba confundida y a la vez paralizada por todo. - ¿Por qué me atacaste? - le preguntó la chica sonriendo levemente - ¿Acaso te he hecho algo malo?, ¿haberme lavado un poco la sangre en aquella fuente del parque, te molestó? En ese caso perdóname, no lo sabía, chica del columpio. Jane volvió en sí, y miró sorprendida a la joven, tanto por las preguntas que le daba con tanta paciencia, como por su físico. - ¿Chica del columpio? Yo no me llamo así - repuso Jane un poco enojada - El nombre que ahora tengo es, Jane Everlasting, mejor conocida como, Jane The Killer. - ¡Vaya! Así que eres una asesina serial, entonces, fuiste tú quien mató a esa familia ¿no? - dijo la chica jugueteando con su cuchillo. - ¿Qué? ¿Cómo lo sabes? - preguntó sorprendida Jane. - Yo en ese momento estaba durmiendo en el sótano, ¿no lo revisaste? Bueno, me despertaron los gritos de la chica, la última en morir - aclaró la chica triunfante, luego sonrió más - Creo que no me he presentado como debía, yo no tengo una identidad, fue destruida, pero me hago llamar, Janís The Killer. - Así que realmente eres una asesina - recalcó Jane desconcertada, luego un recuerdo se le vino a la mente, ella recordó a sus vecinos de al lado, recordó a la familia Lasdrim, si su memoria no fallaba, ellos habían tenido una hija y un hijo, entonces, recordó el nombre del niño pequeño, Billy, el cumpleañero de la fiesta aquel día, luego recordó el de la hermana, que era la mayor, de doce años de edad, su nombre era... - Dijiste que te llamas Janís, ¿no? Yo tuve unos vecinos, hace mucho tiempo, ellos tenían un hijo pequeño y a una hija mayor, el nombre de la hija, era Janís Lasdrim si no me equivoco. - Ese nombre a dejado de tener sentido para mí, yo ya no me llamo así – aclaró Janís seria, recordando nuevamente, a su difunto hermano Billy. - Así que eres ella – recalcó Jane - Y dime, ¿quién te hizo eso en la cara?, ¿o acaso tú te lo hiciste? Janís, se tocó su rostro con delicadeza, ella se estaba aburriendo. - Este hermoso rostro, me lo regaló un buen amigo - dijo Janís un poco enojada, luego sonrió - Nada de lo que me ha pasado es gracias mí, siempre alguien más lo hacía. Pero mi querido amigo, mi querido Jeff, me ayudó, me dio lo que más necesitaba, así que... - ¿Jeff The Killer? - interrumpió Jane sorprendida - ¿Hablas de Jeffrey Woods? - Considérame como su única amiga en este mundo - recalcó Janís y apretó su cuchillo con fuerza. - ¿Qué? – Jane quedó desconcertada – ¿Cómo puedes decir eso, cuando tú sabes que él fue quien mató a tu familia? - Porque a mi verdaderamente no me importó – contestó sonriéndole – No, como a ti. Dentro de Jane, una furia iba creciendo, esa chica que tenía en frente, anteriormente su vecina, era amiga del asesino serial que ella estaba buscando, sabía dónde estaba Jeff, su venganza, la torturaría si era necesario para conseguir respuestas, y luego, la mataría. - Una tonta al servicio de Jeff, una tonta que aceptó asesinar con un demonio, una tonta que entregó su alma, Janís The Killer, compañera asesina de Jeff, su fiel sirviente, que vaga por las calles de esta maldita ciudad en busca de la muerte... - dijo Jane furiosa - Tú, debes de morir, alguien como tú no es necesaria, lo único que realmente necesitarías, es morir, y yo te cumpliré eso. Te rebanaré, te descuartizaré, quemaré tus restos y se los mandaré a Jeff en una vieja caja de cartón, luego, lo mataré, cumpliré mi venganza, y libraré a esta ciudad de la maldita muerte. Janís la miró indiferentemente, enojada y a la vez incapaz de creer lo que sucedía. La chica que estaba frente a ella, era tal vez una víctima de Jeff, que sobrevivió, pero la máscara blanca que traía, esos ojos negros, esos labios dibujados en negro, claramente ella escondía su rostro, su verdadero rostro detrás de esa linda máscara, se preguntó, si Jeff se la había destruido. Las palabras de Jane, esas amenazas, esos insultos, ella los podía soportar, pero insultar a Jeff, desearle la muerte a su único amigo en este mundo, y querer asesinarlo, eso era otra cosa, eso era algo que no podía permitir. Jane la estaba amenazando con un cuchillo, Janís sonrió y levantó su cuchillo apuntándola. ¡Hazlo, hazlo!... - Tratar de matar al único amigo que me queda en este mundo, al amigo que quiero tanto, eso es... Imperdonable - dijo Janís furiosa- Cualquier persona que se atreva a tratar de herir a Jeff, se convierte en mi enemigo por toda la eternidad, y tú, Jane The Killer, ahora lo eres, tu nombre quedará en mi lista de objetivos, no te preocupes, solo te daré unos dulces sueños. Las dos asesinas se quedaron en silencio, mirándose fijamente, Jane atacó primero, se abalanzó hacia Janís, con el objetivo de alcanzar su corazón. ¡HAZLO! Janís retrocedió, esquivando los movimientos de Jane, esperando una oportunidad para atacar. Los ataques de Jane eran elegantes y rápidos, pero los ataques de Janís, eran meticulosos y rápidos, cada asesina tenía su forma de matar, pero igualmente, las dos eran tan letales como Jeff, o Liu. Janís continuó retrocediendo, agachándose, parándose, haciéndose aun lado, retrocediendo de golpe y debes en cuando fallaba el movimiento, obteniendo como resultado, una ligera cortada en su cuerpo, pero le devolvía el favor a Jane, haciéndole un corte ligero en sus piernas o en sus brazos con su cuchillo. Sin darse cuenta, Janís entró en la propiedad, donde se suponía que ella asesinaría nuevamente, Janís esquivó un ataque de Jane, y aprovechó para entrar en la casa, metiéndose por una ventana abierta que se encontraba en la parte trasera de la casa, al entrar, Janís se dio cuenta de que se encontraba en la cocina. - ¿A dónde vas Janís?, ¿acaso quieres escapar?, ¿tienes miedo de mi? - dijo Jane sonriendo asomándose por la ventana. Janís le sonrió. - No, simplemente, pienso jugar con mis juguetes - contestó y se fue corriendo al primer cuarto que estaba en la primera planta, Jane enojada, entró a la casa y fue tras Janís, ella la vio entrar en una habitación y cuando entró, vio que Janís, tenía en sus brazos a un niño pequeño, ella le tapaba la boca, el niño tenía lagrimas en los ojos y la miraba implorándole ayuda. - Te pareces a Jeff, no solo en la cara, también en la forma de ser, ahora veo porque eres su amiga, y porque él no te ha matado - dijo Jane con desagrado, mirando a través de su máscara, la escena. - Así es, es por eso que siempre vuelvo con él, porque es mi amigo - contestó Janís sonriendo satisfactoriamente - Y en cuanto a ti pequeño, Sweet Dreams. Janís se dispuso a matar a el niño, Jane reaccionó y corrió hacia Janís, para evitar que ella lo asesinara, pero no funcionó, Jane, intentando apuñalar a Janís, apuñaló al niño, Janís lo había tomado como escudo, y como respuesta al ataque, Janís le clavó su cuchillo en su cadera, Janís dejó caer el niño casi muerto y se alejó hacia la puerta. - No me permitiste darme el lujo de matarlo, pero... Jane, tú lo mataste - dijo Janís y salió corriendo por la puerta. Jane comenzó a llorar y vio al niño desangrándose. - Perdóname pequeño – le dijo Jane, luego se limpió las lágrimas y enojada, sacó su cuchillo del pecho del niño, entonces, como pudo fue tras Janís, ella entró a la otra habitación de la primera planta y encontró a una niña casi muerta en el suelo, Jane se llenó de odio y furia, no le importó que estuviera herida, no dejaría que Janís asesinara a más personas inocentes. Ella corrió a la segunda planta, siguiendo las manchas de sangre y cuando llegó, vio a Janís salir de una habitación, dentro estaban una adolescente muerta. - Lamentablemente no tengo mucho tiempo para divertirme matando, ya que tengo a una asesina detrás de mi - le dijo Janís sonriendole, sus mejillas formaron una gran sonrisa y a través de su boca, se alcanzaron a ver sus dientes. Jane la miró con odio. - Tú... - comenzó a decir Jane – Tú... Maldita matona, ¿crees que puedes hacer lo que quieras sin que nadie te lo impida? Pues bien, Janís The Killer, mi venganza también recaerá en ti, no solo me vengaré con Jeff por lo que me hizo, también me vengaré contigo, por lo que estás haciendo, te buscaré y trataré de asesinarte donde sea que te encuentres. Jane corrió hacia Janís, el corto espacio del pasillo, no le dio tiempo a Janís para que esquivará el ataque, Jane enterró su cuchillo en el estómago de Janís, lo sacó y la lanzó contra una puerta, esta se abrió por el choque y Janís cayó dentro de la habitación, sus ocupantes, un hombre y una mujer, se despertaron asustados, mirando horrorizados la pelea que se estaba llevando a cabo en su habitación. Janís esquivaba y atacaba a Jane, esta también lo hacía, dos seres invadidos por el odio, luchando hasta la muerte, Janís recibió una puñalada en su pierna y Jane en su brazo, la lucha continuaba, la mujer tomó el teléfono y llamó a la policía, en el momento en que ella estaba dando la información, Janís cayó arriba de la cama y las dos asesinas se detuvieron para mirar a la pareja, la mujer se paralizó y su esposo la cubrió con una abrazo, la señora al otro lado de la línea, le gritaba que respondiera, hundida en el pánico. Janís sonrió y aprovechando que Jane estaba distraída, la aventó apuñalándola en el estómago y corrió hacia la pareja, el hombre se interpuso entre el cuchillo y su esposa y como resultado, el cuchillo se le clavó en el pecho, tocándole un pulmón, el hombre gritó de agonía y la mujer comenzó a llorar y a gritar, Janís sacó su cuchillo y se dispuso a apuñalar a la mujer, pero recibió una puñalada en la costilla por parte de Jane, Janís cayó sobre la mujer, el teléfono se cayó al suelo. Janís utilizó a la mujer como escudo, cuando Jane se dispuso a apuñalarla nuevamente, el cuchillo de Jane, entró por el pecho de la mujer y le llegó al corazón. - Gracias, Jane - le dijo Janís desde atrás de la mujer y aventó a esta contra Jane, la mujer cayó arriba de Jane y las dos quedaron en el suelo. Janís aprovechó para ir a la siguiente habitación, en donde se encontraba la última víctima, pero cuando salió al pasillo, vio a su víctima, un joven hombre en pijama, mirándola desde la puerta de su habitación. Janís se dispuso a entrar y el chico cerró con llave la puerta. Jane apareció en la puerta de la habitación de los padres. - ¿Piensas asesinar al último miembro de esta familia? - le preguntó entre jadeos Jane. - Sí - respondió Janís, y pateó con fuerza la puerta de la habitación, esta se abrió de golpe, entonces, vio al joven a punto de salir por la ventana del cuarto, hacia la libertad. Janís enojada corrió hacia la ventana, pero Jane la agarró y la aventó contra la cama, la costilla apuñalada de Janís dio contra el borde de la cama y un fuerte dolor le invadió. Janís vio al chico salir por la ventana. - ¡No dejaré que mates a más, ni siquiera a uno más! - le gritó Jane en la cara a Janís y levantó su cuchillo para matarla, en ese momento, Janís hundió su cuchillo en la pierna de Jane y la empujó, Janís se paró y salió por la ventana por la que el joven había salido. Janís vio al joven correr en la calle, con las ropas sucias por la tierra, ella vio el lugar donde había caído el joven y se lanzó, el dolor al caer se incrementó, pero ella se paró y corrió tras el joven. Jane salió corriendo por la puerta de la casa, tras Janís, pero después de unos momentos la perdió de vista, Janís estaba más dañada que ella, pero era más resistente. Jane resignada, se dirigió a un pequeño hospital. Janís continuaba detrás del joven, persiguiéndolo, su determinación, no dejaría que se escapara, no lo haría, ella no tardó en acorralar al joven en un callejón sin salida. - Cariño, Sweet Dreams - le dijo Janís. La sangre del joven, fue derramada en aquel oscuro y frio callejón, esa vez, Janís no escribió su frase, estaba muy débil, ella salió cojeando del callejón, entonces, vio a un hombre encapuchado observándola desde la calle a oscuras, inmediatamente, él se dirigió hacia ella corriendo, Janís lo vio y sonrió, ese hombre era, Jeff. Una hora después, Janís se encontraba en recuperación en un hospital, recobrándose de sus heridas graves, Jeff la había ayudado a llevarla ahí, y la había dejado en el hospital. Unos días después, en la madrugada, Janís salió de él y se dirigió hacia la casa de Jeff, con un único pensamiento en su mente: - Jane The Killer, Sweet Dreams.

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La mejor pastelera (según yo)
Recetas Y CocinaporAnónimo7/25/2017

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