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Usuario (Venezuela)
Srs. Ateos 1-Lean el post antes de comentar y si no es de su agrado simplemente no lo hagan aunque el post es para ustedes y todas las personas se los recomiendo. 2-No comenten con GIF Fotos o Video de tal manera serán eliminadas porque mayormente son burlas y dañan el post. 3-Recuerden que cada tiene derecho a escoger creer y no creer así que respeten las decisiones de cada persona como se respetan las suyas. 4-Dios si Existe y nos quiere. 5-Todos disfruten el post. La verdad, «más valen dos que uno», porque sacan más provecho de lo que hacen. Además, si uno de ellos se tropieza, el otro puede levantarlo. Pero ¡pobre del que cae y no tiene quien lo ayude a levantarse! (Eclesiastés 4:9-10) Se define “Amistad” como el afecto personal, sin mancha y desinteresado hacia una persona que nace, se fortalece y se mantiene fuerte con el trato frecuente. Amigo es aquel que ofrece su amistad, me explico, amigo es aquel que demuestra con hechos cuanto realmente ama y le importa una persona. Pero, hoy en día se le da un mal uso a este termino, dándole un grado de menor importancia o tomándolo a la ligera. Un ejemplo claro es el “Facebook”, viene una persona y te manda una solicitud de amistad, la cual tu la “aceptas” y ya rápidamente eres declarado “su amigo”, cuando en realidad ni la conoces mucho, o incluso pueda ser que nunca llegas a interactuar con ella, pero aún así sigues siendo su “amigo” en la mente. También puede que conozcas a alguien pero si no lo tienes agregado en tu perfil, no es tu amigo de verdad. En ocasiones pasa que te peleas o te enojas con tu amigo, y ya con borrarlo de la red social das a simbolizar que “Ya no son nada”. Este tipo de pensamientos son muy reales actualmente. Ahora bien pongámonos desde la perspectiva personal, existen personas que al principio se conocen, se llevan muy bien y al cabo de 2 semanas o menos, tal vez porque tienen algo en común o porque uno le dio algún consejo bueno al otro ya se dicen “TKM”, “Te amo”,“Eres mi mejor amigo” etc. Pero al mes se terminan olvidando el uno del otro. (Esto muchas veces pasa). Pensemos.. eso será una amistad real? Y si es así, será como Dios la describe en la Biblia? Analicemos algunos puntos sobre la amistad verdadera: 1. Amistad= Amor: Cada uno debe amar a su prójimo como se ama a sí mismo. (Mateo 22:39) La base con la cual se fundamenta la amistad es el amor, sino se quiere a la persona de corazón, como se quiere a si mismo, no será una amistad verdadera. Si amamos a Dios, con ese amor que él nos ha dado debemos querer a nuestros amigos. 2. La Amistad no se dice, se demuestra: El hombre que tiene amigos ha de mostrarse amigo; Y amigo hay más unido que un hermano. (Proverbios 18:24) Como lo mencionaba anteriormente, muchas personas hoy en día dicen llamarse “amigos” pero solo de titulo. La verdadera amistad se demuestra con hechos. Entre mas amor demos, mas unidos seremos con nuestros amigos. 3. La Amistad es estar en las buenas y en las malas: En todo tiempo ama el amigo, Y es como un hermano en tiempo de angustia. (Proverbios 17:17) Tenemos que ser amigos en todo tiempo. La verdadera amistad se prueba ante las dificultades y los problemas. Son amigos fieles aquellos que permanecen antes, durante y después de las tribulaciones. 4. La Amistad es actuar y hablar con la verdad: Fieles son las heridas del que ama; Pero importunos los besos del que aborrece. (Proverbios 27:6) Los verdaderos amigos son transparentes y siempre nos dirán la verdad, haciéndonos ver nuestras fallas con amor o amonestándonos cuando actuamos mal aunque nos duela, pero todo será para nuestro bien. 5. La Amistad es querer a alguien imperfecto: No hay nadie que haga lo bueno; ¡no hay uno solo! (Romanos 3:12b) El punto es, que debido a que todos somos pecadores, todos le vamos a fallar a Dios y a las personas. Por eso debemos de grabarnos en la mente “La Gracia de Dios”, que es amar a alguien sin merecerlo.. Así como Dios nos amó de manera inmerecida en la cruz a pesar de ser malas personas, debemos amar a nuestros amigos y enemigos por igual. 6. La Amistad no es para siempre, Dios si: Si alguno de ustedes quiere ser mi discípulo, tendrá que amarme más que a su padre o a su madre, más que a su esposa o a sus hijos, y más que a sus hermanos o a sus hermanas. Ustedes no pueden seguirme, a menos que me amen más que a su propia vida. (Lucas 14:6) Los amigos no son eternos en esta vida, ya que a medida pasa el tiempo muchos de ellos se apartan de nuestro camino, por eso Dios nos pide que lo amemos más a él que a las personas, pues aunque pasen los años El siempre será nuestro amigo fiel. CONCLUSION: Nadie tiene amor más grande que el dar la vida por sus amigos. (Juan 15:13) No hay mejor modelo de amistad que Cristo. Él amaba a los pecadores, le decía la verdad a los que estaban equivocados, le demostraba a la gente con su servicio cuanto realmente les importaba y a pesar de que sabia que lo iban a despreciar los amo hasta el fin. Jesús fue traicionado por Judas que era uno de sus mejores amigos, fue negado también por su amigo Pedro 3 veces mientras era castigado y durante su crucifixión casi todos sus discípulos lo abandonaron, a pesar de todo él siempre creyó en ellos, amándolos grandemente. ¿Que ejemplo de amistad no crees? Para finalizar podemos definir que la “Amistad” según la Biblia es la demostración de un amor transparente en todo tiempo a través de hechos hacía alguien imperfecto, que se alimenta de mantenimiento por medio de los principios bíblicos. Reto: Los verdaderos amigos son los que aman a Cristo. Ama a tus amigos de la misma forma que Cristo te ama a ti. Dios te bendiga!! IMPORTANTE!!! Si no tienes la seguridad de estar con Dios en el Cielo el día que mueras, por favor haz clic aquí: ¿Como ir al Cielo?

“Mas a todos los que le recibieron (a Jesús), a los que creen en Su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” (Juan 1:12). “Debes nacer de nuevo” Cuando Jesús fue visitado por el líder religioso Nicodemo, Él no le aseguró el cielo de inmediato. En vez de ello, Cristo dijo, “De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.” (Juan 3:3). Cuando una persona nace físicamente, hereda la naturaleza de pecado como resultado de la desobediencia de Adán en el Jardín del Edén. Nadie tiene que enseñar a un niño a mentir. Él por naturaleza sigue sus propios deseos erróneos, que lo conducen a pecados tales como mentir, robar y odiar. En lugar de ser un hijo de Dios, él es un hijo de ira y desobediencia. “Y Él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.” (Efesios 2:1-3). Como hijos de ira, merecemos estar separados de Dios en el infierno. Afortunadamente, el pasaje continúa, “Pero Dios, que es rico en misericordia, por Su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos).” (Efesios 2:4-5) ¿Cómo somos vivificados con Cristo / nacidos de nuevo / hechos hijos de Dios? ¡Debemos recibir a Jesús! “Recibir a Jesús” “Mas a todos los que le recibieron (a Jesús), a los que creen en Su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.” (Juan 1:12) Este pasaje explica claramente cómo convertirnos en hijos de Dios. Debemos recibir a Jesús mediante la fe en Él. ¿Qué debemos creer acerca de Jesús? Primero, debemos reconocer que Jesús es el eterno Hijo de Dios quien se hizo hombre. Nació de la virgen María, por el poder del Espíritu Santo. Jesús no heredó la naturaleza pecaminosa de Adán. Por esto, Él es llamado el segundo Adán (1 Corintios 15:22). Mientras que la desobediencia de Adán trajo la maldición del pecado sobre el mundo, la vida perfecta de Jesucristo puede cubrir nuestras vidas pecaminosas. Nuestra respuesta a esto debe ser de arrepentimiento (volvernos del pecado), confiando en que Su vida perfecta nos purifica. Segundo, debemos tener fe en Jesús como nuestro Salvador. El plan de Dios era sacrificar a Su perfecto Hijo en la cruz, para pagar el castigo que merecemos por nuestros pecados: la muerte. La muerte de Cristo libra del castigo y del poder del pecado a aquellos que lo reciben. Finalmente, debemos seguir a Jesús como nuestro Señor. Después de que Cristo resucitó victorioso sobre el pecado y la muerte, Dios le confirió toda autoridad (Efesios 1:20-23). Jesús guía a aquellos que lo reciben; pero Él juzgará a todos los que lo rechacen (Hechos 10:42). Por la gracia que Dios nos da de arrepentirnos y tener fe en el Salvador y Señor, nacemos de nuevo a una vida nueva como hijos de Dios. Solo aquellos que reciben a Jesús – no los que apenas saben de Él, sino los que confían en Él para salvación, se someten a Él como su Amo y Señor, y lo aman como el supremo tesoro – son hechos hijos de Dios. “Llegar a ser un hijo de Dios” “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en Su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.” (Juan 1:12-13) Así como no tuvimos participación alguna en nuestro nacimiento natural, tampoco podemos lograr nuestro nacimiento dentro de la familia de Dios, por medio de buenas obras o invocando la fe surgida de nosotros. Como lo dicen los versos antes mencionados, Dios es el único que “tiene el derecho” de acuerdo a su misericordiosa voluntad. “Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios.” (1 Juan 3:1). Por eso, el hijo de Dios no tiene nada de que enorgullecerse, sino solo gloriarse en el Señor (Efesios 2:8-9). Un hijo crece para parecerse a sus padres. De manera similar, Dios quiere que Sus hijos se vuelvan más y más como Jesucristo. Aunque solo en el cielo podremos ser perfectos, un hijo de Dios no pecará habitualmente y sin arrepentirse. “Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia es justo, como Él es justo. El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo. Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios. En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo: todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios.” (1 Juan 3:7-10). No nos equivoquemos; un hijo de Dios no puede ser “repudiado” por pecar. Pero alguien que “practica” el pecado (por ej. que consistentemente disfruta el pecar sin hacer caso de seguir a Cristo y Su Palabra), revela que nunca ha nacido de nuevo. Jesús dice de tal gente, “Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer.” (Juan 8:44). Por otra parte, a los hijos de Dios ya no les atrae la gratificación del pecado; sino el deseo de conocer, amar, y glorificar a su Padre. La recompensa de ser hechos hijos de Dios es inmensurable. Como hijos de Dios, formamos parte de Su familia (la iglesia), tenemos prometido un hogar en el cielo, y nos es dado el derecho de aproximarnos a Dios en oración como nuestro Padre (Efesios 2:19; 1 Pedro 1:3-6; Romanos 8:15).