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PauliPietra

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Primer post: 22 may 2016Último post: 8 dic 2017
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Pueblo chico, infierno grande
Pueblo chico, infierno grande
HumorporAnónimo5/27/2016

La mayoría de los Mendocinos no vive en la ciudad, se concentra en los departamentos alrededor de Mendoza o aún más lejos. Nuestra provincia está llena de pequeños pueblos, con un ritmo de vida tan distinto que uno aprende a apreciar cuando vive en una gran urbe. Todo queda relativamente cerca, no abundan los colectivos urbanos, pero se puede tranquilamente en bicicleta o estacionar el auto casi en frente de dónde querías ir. Todo es tan icónico que los domicilios se vuelven relativos, nadie sabe el nombre de las calles pero sí que queda “al lado de”, “en frente de”…algo o alguien. Los lugares o edificios, justamente se destacan porque no hay mucho de nada, si hay cine no hay bowling, la mayoría de las veces con mucha suerte una mesa de pool y un metegol. Todo es único: un solo boliche, un solo pub, un solo café…donde se junta todo el mundo a mirarse las caras. Se amalgaman las edades dando como resultado, por ejemplo, que estando escabiado te encontrés con tu viejo, que tuvo la feliz idea de salir a dar una vuelta después del asado. La escasez de entretenimiento limita las actividades recreativas y de socialización, y “es lo que hay”: los lugares “top” para tomar mate, que pueden ser una esquina, boulevard o plaza; y la inexplicable e incomprensible, para todos los citadinos, “vuelta del perro”, o como me gusta decirle a mi el “tontódromo”, que consiste en dar vueltas como calesita vieja, en círculos a paso tortuga, en la zona céntrica. Los tiempos son distintos, todo fluye con tranquilidad, la gente camina más despacio, y se toma su tiempo para disfrutarlo. Cuándo van al cajero o hacen un trámite, aparte de colgarse charlando, están tres horas, ni te digo si van al supermercado, porque el cajero conoce a todos y le pregunta por la vida de cada uno. Justamente “nos conocemos todos”, lógicamente porque la cantidad de habitantes es substancialmente menor. Cada vez que llegas a un lugar parece un cumpleaños de quince porque tenés que saludar mesa por mesa. El que no fue a la primaria con vos, fue a la secundaría, compartieron un trabajo, es amigo de tu primo, ex cuñada de tu hermano, te lo comiste hace años o simplemente no sabes quién mierda es pero se saludan de toda la vida. Esto es muy útil ante una emergencia, siempre alguien te da una mano, por ejemplo en el bar cuando tu amiga se va corriendo atrás del chongo, no te alcanza la plata para pagar y te dan el chupe fiado. Aunque también tiene sus efectos adversos, porque todos te conocen a vos también, si la cagaste en menos de 24hs lo sabe hasta tu abuela que es medio sorda. Y no se van a olvidar de eso por más que toda tu vida hagas buena letra, siempre vas a ser el “boludo que se tragó el árbol de las cinco esquinas”, ni te digo si hiciste un video o fotos subidas de tono. Un día conoces a alguien que esta como para entrarle, es local porque los extranjeros desentonan como si vinieran de Rusia, no sabes bien quién es pero seguro que alguno de tus amigos sí, desenrolla el prontuario, enterándote de todo lo que hace, hizo, estuvo y por poco con quién perdió la virginidad y donde. Eso pasa con vos también, el problema es que no siempre la información es fidedigna y probablemente venga de una suposición de una chusma del barrio (léase vieja que vive al pedo y limpia más la vereda que toda su casa). Si se demoró mucho el que te vende el agua mineral seguro que de pasada te limpio el tanque a vos también. Más de una vez te va a pasar que te enteras de cosas que ni vos sabías que habías hecho. Porque escucharon mal la mitad de la historia, inventaron la otra mitad y, como el juego del “teléfono descompuesto”, para el décimo que le llegó el cuento seguro que sos un pelotudo o cabrón y todo terminó en dimensiones mucho mayores que las reales. Veamos algunos ejemplos: Estas al pedo en tu casa e invitas a un amigo a tomar algo, el único que se prende es del sexo opuesto, te llegan mensajes al otro día preguntando si están saliendo. Si cometiste el grosso error de salir a un lugar público, peor tener calor e ir a la heladería, anda dejando la lista de casamiento en todos lados. Digamos que compraste un auto nuevo, nadie va a suponer que prendaste un riñón en el banco por un préstamo, seguro andas en algo “raro” o cagaste a alguien. Si sos mujer, olvídate, sos alto gato. Si tenés cara de nabo, y no hay forma de encuadrarte en lo anterior, es porque no lo mereces, alguna vez deben haber dicho o escuchado “mira el boludo ese en semejante nave”. Más allá de todo, aunque ya no vivas ahí volvés, porque están tus seres queridos, esas calles despobladas donde jugabas a la pelota con tus amigos, las calles que recorrías libremente sin que tus viejos tuvieran miedo a que te pase nada, los rincones dónde tomabas mate de adolescente, volvés porque querés sentir el cariño de esos que te quieren, el calor de tu gente, ese calor de “pueblo chico…infierno grande”.

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Típicos personajes y situaciones de la playa
HumorporAnónimo5/25/2016

Los argentinos tenemos ese poder de transformar cada lugar al que llegamos en una alegoría a lo argento. Un circo de tradiciones y personajes que perduran y se repiten año a año, la playa obviamente no es una excepción. Por lo que desde mi sombrilla al lado del mar, lo digo para ver si alguna vez en la vida puedo despertarle envidia a alguien, les dejo los típicos de la costa atlántica. Las metidas de pata comunes: Arranquemos con la autocrítica, porque uno como montañés menduco que es, no tiene experiencia con el mar y lo trata como un río gigante, cometiendo graves y dolorosos errores: Quemarte las patas: Te haces el banana bajando descalzo o con unas ojotas transparentes, los 50 metros de arena queman y corres puteando de manera ridícula hasta llegar a las olas. No dormir la primera noche: Llegás, tirás todo en el departamentito que alquilaste y corrés al mar. Querés un bronceado dorado en 3 horas, terminás con quemaduras de tercer grado y llorando la primera noche ardido de dolor (Más adelante amplio los estilos de bronceado). No saber cómo mierda poner la sombrilla: Resulta que no era tan simple como parece, porque acá hay mucho viento y la arena es blandita, si no terminas matando a algún vecino instalándola, corriéndola a 50 metros como un salame, te das por vencido y te cocinas por el sol con la consecuencia previamente descripta. Cagarse de frío: Porque uno cree que va al Caribe y se lleva una campera de mierda, resulta que pega unas refrescadas hermosas desde la tardecita y no hay abrigo que alcance. Ahí uno cae en cuenta porque Mar del Plata es la capital nacional del pullover. Los vendedores: Como no podía faltar la avivada criolla, acá también te quieren vender cualquier cagada. Es que todo ese clásico merchandising playero, es berreta o sólo sirve para ser usado ahí. Lo dividiré en subgrupos: Productos para minas: Como si no fuéramos compradoras compulsivas, pasan todo el tiempo con todo tipo de pavadas, para ponernos cual pino de navidad caribeño: trencitas, anteojos, pareos, mallas, vestidos playeros, sombreros, gorras, pulseras y collares tejidos, en fin bijouterie de dudosa calidad, variado colorido, pobre buen gusto y altos precios. ¿A quién no le pasó de volver y no saber dónde usar alguna de esas cosas? ¿Quién no tiene una pulsera de esas hediondas guardada en un cajón? ¿Se cortó la trencita antes de volver al trabajo? ¿Tiene el pareo para tomar sol en el patio? ¿Se le puso negro el anillo de “acero quirúrgico”? Es cuando llegas a tu hogar que se te cae la venda de los ojos, notas que esas chucherías son espanto y gastaste plata al pedo. Senegaleses: Son la nueva plaga de las playas argentinas, pasa uno cada 3 minutos vendiendo sus collares, carteras, billeteras, gorras y anteojos. A diferencia de los anteriores, no tienen nada de artesanal ni de original, con sus copias de “Lucho Botón” y “Dulce y Banana”. Pero uno les valora el esfuerzo de trabajar, recorrer la playa mil veces, o no, la verdad que los veo a todos parecidos y puede ser el mismo diez veces. Aparte del misterio de que te quieren decir, porque con su mezcla de español, francés y algún dialecto africano, no se les entiende un pomo, también está el de cómo, con el calor que hace, pueden ir de jeans largos, vestidos de pies a cabeza, a menos que…tengan miedo de broncearse. Morfi: Helados, choclo con manteca, pororó, manzanas con pororó, facturas (bolas de fraile y churros), jugos, panchos, pizzas en cono, licuados entre otros componen un tentador combo que pasa por enfrente tuyo a los gritos, algunos con frases originales, hasta rapeando (sí, yo me encuentro de todo). Todo, para que pasados los 10 días de vacaciones, te puedan confundir con un lobo marino y no te dejen salir de la playa nunca más. Pelotudeces para los críos: Barriletes, pelotas, silbatos de pajaritos, tejos, lo que sea que entusiasme al nene y te joda toda la tarde. Turismo aventura: Los que te venden las excursiones en la banana (no se entusiasmen chicas que es la inflable), bote, cuatriciclos, bicicletas Tándem o de a cuatro (no, en cuatro viciosos). Estilos de bronceado: Varían en el siguiente orden según los días de exposición: Blanco teta: Resultado de un año de laburo, el único color que tenés en el cuerpo es el moretón del porrazo de la otra semana. Característico de los recién llegados, más notable en el cambio de quincena. Rojo tomate o cangrejo: Como dije, querías tomar color, todo en un día, no te saliste del sol, no calculaste que el vientito fresco también quema, la sal colabora, no usaste la protección adecuada y te la querés cortar porque te arde hasta la planta del pie. En la tarde todo joya, pero ahora sentís el calor que te sale de la piel, invertís en mil productos para las quemaduras con esperanza de poder dormir y de todas maneras no hay forma de poder ponerte ropa encima porque hasta el agua de la ducha te duele. Te sentís un cangrejo, un cangrejo muy boludo. Palito de la selva: Te sentaste en la reposera o te dormiste boca abajo, ¡listo! blanco de un lado, rojo del otro como el simpático caramelito. Dálmata: Si no es la opción anterior, de esta no zafas seguro, porque jamás en la vida de vas a broncear parejo cómo los de la tele, te dejaste los anteojos, gorra o pañuelo puestos, te pusiste bloqueador por partes o como misteriosamente sea, terminas bronceado con manchas blancas y negras, cómo el lindo perrito de las pintitas. Piel de víbora: para el cuarto o quinto día de exposición, cual víbora cambias de piel, o sea te pelas entero, empezando por la espalda. Lo que hace que después quedes más desparejo aún. Carbón: Característico de los bañeros, gatos y de las viejas noventosas, arrugadas y peliteñidas de rubio meado, que arrancan tomando sol en julio y ya para agosto parecen una banana ya pasada 3 meses de madura. Los personajes típicos: Los que practican un deporte extremo: siempre hay un grupo de copados que hace como que surfea en las olas mediocres argentinas que no llegan a los 20 centímetros. Los admiro porque a mí me cuesta levantarme de la lona en la arena sin tambalearme como una naba, imagínate en una tabla en el agua ¡ni en pedo! Ahora que está de moda el kitesurf, unos genios los pibes manejando el barrilete gigante con la tabla de planchar, o sea yo ni coordino para prender la luz del baño. Los que metieron un vehículo a la playa: Caen con los cuatriciclos, motos, buggys, autitos de arena que no sé cómo se llaman, hasta con las 4X4 rompen las bolas en las dunas, flashean que están en el Dakar y no invitan. Podría ser un síntoma de pitochico, pero eso lo tendría que determinar el especialista en la materia, el Dr. Bombur. Las familias: Tenés las básicas de cuatro, los que se trajeron hasta el nono, y las nuevitas. Esas que tienen nenes chicos son las más graciosas, mientras la madre cuida a los chicos y los embadurna con protector solar factor 250, como corresponde, el pobre flaco hace 3 o 4 viajes al auto para terminar de trasladar todo lo necesario o viene cargado hasta las manos, haciendo equilibrio, le pones un bolsito más y ya da para show de circo, te llega a dar pena. Llevan conservadora, comida salada, dulce, leche, agua, pañalera, juguetes para la arena, abrigo, toallones, reposeras, sombrillas, mamadera y todo lo que se ocurra, al punto que creo que sería más práctico llevar el mar a su casa. Los equipados: Tienen todos los chirimbolos posibles para la playa, desde la mesita porta reposeras, hasta un cosito que chupa arena para clavar la sombrilla, si tenés la mala leche de que se te instalen adelante, sácale una foto al mar porque cuando instalen el gazebo no lo ves más. Las parejas: Esos que se van de vacaciones solos, la ponen cuando se les da la gana, disfrutan de la playa todo el día, y pasan caminando de la mano ¡qué romántico! Ojalá los agarre una ola y los escupa en la Patagonia. Los grupos de amigos: Se identifican con facilidad porque en el medio colocan un elemento conservador de bebidas alcohólicas frescas, también conocido como heladerita. Probablemente están sentados en la arena porque se lo olvidaron de todo el resto, producto de la resaca. La joda de la noche anterior que culmino a altas horas, dejándolos rotos y sólo pudiendo resucitar tipo 13:00 horas como mucho, cuándo empiezan a llegar a la costa, ahí se duermen debajo de lo que encuentran o fermentan al sol. Los baba: Su accesorio característico son los lentes de sol. No importa si están sentados al lado de la suegra, pasa un buen culo y se les desfigura la cara. Y ese es el problema, porque excepto los ojos todo el resto se ve, sobre todo cuando le hacen señas al cuñado. La modelo: Porque nunca puede faltar una calienta pija, que se pone la micro bikini más entangada que hay y se pasea por toda la playa. Al punto que uno se pregunta a dónde esta la diferencia con estar en bolas ¿Envidia? Tal vez ¿Odio? Seguro. El dream team del tejo: Deporte playero si los hay, soporta viento y marea, no discrimina edad, puede extenderse por horas y terminar en verdaderos campeonatos. Entretenedor de maridos por excelencia. La vieja copada: Admiro la gente mayor con actitud, que se clava la maya que le gusta y sale a caminar, inclusive con las medias puestas. Los pichichos: En mi vida había visto tantos caniches juntos, me falto ver uno verde flúor y estaba completa la colección. Lo mejor era ver los perros locales, cruza de calle con vereda, que les pasaban el trapo a todos saltando las olas, sobre todo a mí que casi volví con hipertensión de la cantidad de agua salada que tragué. Los hippies: Agarraron las mazas o pelotas de malabares y se largaron a la costa, pilotean la comida a la gorra y si no encuentran techo van a dormir a la playa. Por otro lado el hippie con OSDE, se queda en departamento pequeño con wi-fi, come en restaurant vegano y revienta la tarjeta de papa. ¿Lo hippie? La ropa obvio. Los bañeros: Vas rogando que “Los bañeros más locos del mundo” solo existan en las películas argentinas y se materialice alguno de “Baywatch” en tu zona, lo bueno es que generalmente pasa, todos tan bronceaditos y duritos, dan ganas de ahogarse, lástima que el mar no me arrastra ni en pedo. Loser: Siempre hay un rarito debajo de una sombrilla, usando anteojos culo de botella, leyendo algún libro raro, novela de ciencia ficción probablemente, la cara llena de bloqueador solar cual mimo, si lo ven SALUDENME NO SEAN FORROS.

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Los argentinos y los nombres: una cuestión de mal gusto
Los argentinos y los nombres: una cuestión de mal gusto
HumorporAnónimo5/22/2016

En el mundo de la publicidad es sabido que el nombre es importante, da una identidad al producto y muchas veces trasciende en el tiempo. En los países del primer mundo muchos eligen su apellido cómo una forma de dejar un legado también, por ejemplo Ford o McDonald’s. Nada esta librado al azar y actualmente hacen estudios para ver cuál tiene mejor recepción, cuál gusta más, será más pegajoso, más de moda, ni te digo si le van a modificar algo a una marca registrada e internacional como Coca-Cola. En Argentina el don de la originalidad nos vino un tanto defectuoso, un ejemplo de ello es que una de las bebidas más publicitadas es una copia berreta de una refresco sabor cola de origen yanqui, cuyo nombre está tomado de un lugar de Brasil, la popularmente conocida Manaos. Lo que quiero decir con esto es que no somos novedosos ni en el producto por ende mucho menos en los nombres. Y eso que la publicidad argentina es una de las mejores del mundo pero para poner nombres no le atinamos ni en pedo, he llegado a creer que acá el proceso creativo se limita a que uno tuvo la brillante idea de clavarle a las galletas que son distintas el nombre “surtidas” y listo. Un análisis evolutivo de esta creciente problemática (que bonita hice sonar una pelotudez), nos hace dar cuenta que el problema surgió hace rato y va empeorando. Ya por la década del 80’ o 90’ se puso de moda el “mix” de nombres, recuerdo un supermercado en tierra de mis abuelos que se llamaba JaviMar, supongo por Javier y Marcela, y cuándo iba hacia allá, en un pueblito, me cruzaba un bar DanRober ¿Daniel y Roberto? ¿Secreto en la taberna? Un despliegue de genialidad que consistía en agarrar los nombres de los socios, hijos o hermanos y mezclarlos para que suenen como el culo.Si era por los hijos siempre me pregunte qué harían si tenían un tercero, porque ya le habían puesto Almacén SilMar, ¿qué hago con el Pablito? ¿Abro una verdulería anexo? Para fines de los 90’ y con el auge neoliberal, también importamos nombres. Todo comenzó de manera casi imperceptible, le clavaban apóstrofe a cualquier cosa, “La tienda de Silvia’s”, “Quiosco de Tito’s”. Para los que saben inglés saben que es redundante porque quedaría “la tienda de Silvia la tienda es” o algo así. La situación empeoró porque tomaron nombres en inglés directamente por ejemplo los famosos “Drugstore”, que me hizo llegar a la conclusión de que no saben qué carajo son. Si hubieran buscado en un diccionario de los chiquititos sabrían que Norteamérica eso es una droguería, que si bien puede vender una gran variedad de cosas, no es un simplequiosco como acá  o un moderno “minimarket” (lo que sería un pasado de moda maxikiosko). Pareciera como si decirlo en otro idioma le diera un tono “cool” a las cosas, le pone onda dirían antes. Nos ha influido tanto que vi en la tele un suplemento, para hacer el candybar, cupcakes y cookies de Ben10 para el pibe. Gente: mesa con caramelos, magdalenas y galletas, no jodan. Si habré tenido discusiones explicando que un cupcake es una ¡PUTA MAGDALENA DECORADA! Varía en la cantidad de manteca, ponele, pero ¿quién carajo es un catador de bizcochos para darse cuenta la diferencia? (Aunque algunas se podría decir que tienen esa habilidad). Hace tiempo en un “Baby Shower” (tema al que dedicaré otra nota y a los que no me explico por qué me siguen invitando), un grupo de descerebradas estaban maravilladas con los cupcakes que habían, entonces tuvo lugar una de las discusiones antes mencionadas, al punto que alegaron hasta la diferencia en los pirotines, finalmente desistí y me dirigí a la cocina a preguntarle a mi amiga como los había hecho y la enganche poniéndole crema arriba a las magdalenas compradas de paquete. De todas maneras el ejemplo más grave es en el deporte, no sé si creen que poniéndole un nombre copado y rebuscado en inglés no entiendo bien que es, entonces me van a dar ganas de hacerlo, ¡Guau que estrategia de marketing! A saber: –          Spinning: bicicleta fija con un boludo gritándote. –          Fitness: actividad física o entrenamiento en el gimnasio. –          CrossFit: lo mismo que lo anterior pero más intenso o pagar para empujar una goma pinchada. –          Stretching: Estirarse –          Aerobics: ejercicios aeróbicos –          Step: lomismo que el anterior pero saltando un escalón. –          Running: es el colmo, es salir a correr loco. –          Gym: porque ya ni gimnasio completo les da para decir. Me da escozor las publicaciones de Facebook “me fui al gym”,y “afull en la biblioteca”¿cuándo? Peor cuándo publican los entrenamientos…en inglés. ¿Me quieren decir que es burpees? Porque espero que no tenga que ver con el herpes, ¿Windmill? ¡A ese lo casé! No o hago ni en pedo, vi algo con el mismo nombre en una porno, ¿Qué carajo es kettlebell swing? Ahí me perdieron totalmente. Lo peor es lo que a mí me gusta llamar “síndrome BackStreet Boys” o ponerle nombres que no tienen nada que ver, y no pegan ni con moco, a los pibes. Antes era muy común copiar los nombres de una novela onda“Celeste” de Celeste siempre Celeste. Cuántos Tomas y ni hablar de la cantidad de Brisas que salieron culpa de esa novela chota de Verano del 98’. Y no se hagan los superados porque todavía pasa, ahora castigan a los pendejos poniéndoles Onur o Sherezade. Lo peor es que se propagan por generaciones vas al jardincito y tenés, en la misma salita: 6 Joaquines, 4 Mias, 5 Thiagos, 3 Umas, y con el Papa 10 Franciscos. Volviendo al síndrome de“Los Chicos de la Calle de Atrás”, como sería la traducción de los BSB, nos dejaron dos nombres de mierda para la posteridad Kevin Y Brian. Nombres ingleses que no pegan ni con moco con la mayoría de los apellidos italianos y españoles que tenemos. Ejemplos conocidos como: Brian Sánchez o Kevin Rodríguez, abundan en nuestra sociedad hoy en día. Una superpoblación de: Yenis, Yesicas, Johanas, Yenifer, Yamilas, Jonatan, Jeremys, Kevins, Brians, Rayan, Gael, Liam; son probablemente una consecuencia progresiva de esta importación indiscriminada, de una adaptación personal(como ha sufrido Brian: Braian, Brayan, Bryan, Brahyan,Briant, Briar, Brien, Bryon) y sobre todo de un absoluto mal gusto. Los más chetos y caretas trataron de tomar un rumbo distinto de la chusma y buscaron una originalidad extrema, matando a los pibes de igual manera, y dando como resultado nombres impronunciables sacados de vaya a saber dónde, muchos seguramente importados también, cómo: Arya, Inti, Bastián,Indio, Oma, Chole, Neón, Nahiala, etc. Al final quiero decirles GRACIAS: Por hacer que desde chiquito tu hijo deba aprender a deletrear porque sino en su puta vida le van a escribir bien el nombre. Por dejarle una vida llena, llena de preguntas pelotudas cómo ¿Qué quiere decir tu nombre? ¿De dónde es? Por hacer que cada vez que pasen lista en la escuela tenga que explicar como un choto como se pronuncia su nombre. Por dejarle y dejarnos, a veces reprimido, a veces disimulando el asombro, otras tomado con humor, una incógnita que siempre nos preguntaremos ¡¿Qué carajo estaban pensando cuando le pusieron ese nombre?!

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WhatsApp: esta espantosa y tan necesaria aplicación
WhatsApp: esta espantosa y tan necesaria aplicación
HumorporAnónimo5/22/2016

Cuando Dante describió los nueve círculos del infierno definitivamente no conocía el WhatsApp, buueeena re exagerada, pero sí creo que es una de esas armas de doble filo que arrancan como un invento genial y terminan jodiéndonos la vida a todos. Primero que nada considero esta vía de comunicación como la del adolescente por excelencia, debido a que no requiere dinero para utilizarla, es más podes robarle WI-Fi al vecino o al restaurant de enfrente y, sobre todo, porque sirve para fomentar la boludez sin límites. Evolutivamente la comunicación por mensajes de texto ha sido vertiginosa, arrancando por los benditos mensajitos de texto que en sus comienzos salían $0,10 CENTAVOS, y que hoy son prácticamente un afano. De todas las maneras posibles tratabas de comprimir todo lo que querías decir en unos 120 caracteres como mucho, dando como resultado lo siguiente “T esp n Mrcos n 15 min, lleva birra, hiel, yo lleg alas 11”, y si estabas de acuerdo no respondías. Esta no era una intención deliberada de hacer mierda el lenguaje, sino la pobreza misma porque si escribías todo la tarjeta, si TARJETA, no te duraba una semana, o sea $10 te duraban una semana. Con el advenimiento del WhatsApp y su uso sin cargo la necesidad de ser escueto quedó de lado y uno puede explayarse tranquilamente situación que me hace incomprensible porque estriben, la mayoría, tan como el orto. Me surgen preguntas existenciales cómo ¿Cuál es la necesidad de escribir “k” en vez de “qué”? Si no te están cobrando los dos caracteres de más y encima quedas como un pelotudo analfabestia. Supongamos que el dominio excelso del lenguaje no es un privilegio de todos los mortales, pero la tecnología ha evolucionado tanto que el mismo teléfono (con la función diccionario y/o predictivo) te dice que escribiste como el culo y te sugiere diligentemente que lo corrijas y no quedes como un tarado. Usala, también es tecnología…gratis. A veces empiezo a creer que si seguimos por este camino el lenguaje va a involucionar hasta una simple pictografía de emoticonos, onda arte rupestre pero en iPads en vez de cavernas. Me fui al carajo. Igual no me nieguen que cuando te cae un “hola, nos bemos hoy?” te baja la libido al subsuelo…del inframundo, y te dan ganas de romperle el diccionario en la cabeza. Si hay mucha necesidad, se perdona y se le pega con el mismo en la cola pecaminosamente. Y es así, los efectos en las relaciones de pareja son tragicómicos, el WhatsApp es un promotor natural de la ridiculez, conversaciones eternas de todo el día y se ven una vez a la semana ¿Me estas jodiendo? Cáele y encáratela ¡CAGÓN!, o peor “la última conexión” cual versículo del Apocalipsis presagia el desastre Martes 3:45…pero ¿Si me hablo hasta la una y me dijo que se iba a dormir? ¡ME ESTA CAGANDO, el muy mierda! Y resulta que se le actualizó el Android al “6.5.4 Bizcochito de Grasa”, pasaste un papelón y discutieron infelices para siempre o al menos unas 3 horas. Me preocupa lo fácil que hace todo, porque lo fácil promueve la histeria cual humedad al hongo, la posibilidad de sin que nadie lo sepa, gratis, comunicarte con otro da poder…da poder comportarte como un tarado, de ser indiferente, de hacerte el rico y en persona ser un salame. Pero eso es tema para otra publicación. Siempre me interesaron las implicancias sociales de este medio de comunicación, (qué pelotudeces me entretienen, ¿no?, soy cómo un perro jugando con la luz de un láser). Porque afectó mucho nuestra vida diaria, nunca vi un grupo de amigos en una plaza en silencio mirando los celulares, abstraídos totalmente como zombis…es como un capítulo de The Walking Death pero ¡toman mate! Tampoco escuche tantas veces a mi vieja gritar ¡Deja ese aparato de mierda, te va a secar el cerebro! Aunque probablemente esa advertencia llegó tarde. El que sea gratis, entre tus amigos cambio algunas cosas como el infeliz que se abusa, vive al pedo y te satura con mensajes, fotos y audios de toda boludez que hace, pero como es gratis cagó la excusa de “no te respondí porque no tenía crédito” queda obsoleta. Otras no cambian como el que nunca en su revinagre vida contesta, o lo hace tres horas más tarde, cuándo ya te chupa un huevo su opinión, eso sí cuando lo tenés en frente no larga el aparato del orto, no vaya a ser que el/la chongo/a le escriba. Subiendo la apuesta, y como si no fuera suficiente, WhatsApp te los junta a todos…en grupos, temáticos: trabajo, escuela, gimnasio, series, gente al pedo…de lo que sea, algunos más moderados y otros que son un derrape constante, o sea es súper normal despertarte un domingo y que tus amigos hayan subido audios en pedo al grupo con los que los vas a gastar por lo menos toda la puta semana, o sea todos tienen amigos así… ¿no? ¿NO? Volviendo a lo que podría ser un beneficio cómo organizar un asado en un solo mensaje en un grupo, onda: “el sábado en lo del Pichu a las 9, traer carne y lo que vas a tomar, lo demás lo repartimos”, termina diluida en 143 mensajes de los cuáles nadie entendió nada y hasta que te das por vencido terminas pegándole…un tubazo a la mayoría, cómo antes. (Tubazo: regionalismo argentino del siglo XX que significa llamar por teléfono fijo, porque esos tienen tubo o bocina en Centroamérica por donde se habla…aclaro por si sos un pendejo choto). Conversaciones absurdas y divertidas que hacen que sin darte cuenta se hagan las 3 de la mañana y te la querés cortar porque te quedan 3 horas de sueño, o si no te levantas y tenés 235 mensajes debatiendo el último capítulo de Game of Thrones cagándote toda la temporada ¡GRACIAS!. Terminan saturándote la memoria del teléfono con pelotudeces y al final descubriendo nuevas facetas de tus amigos como el que se siente sólo y crea compulsivamente grupos, el gordo de alma que te manda fotos de todo lo que come, el que no tiene vida personal fuera del teléfono, el humorista frustrado que vive haciendo chistes, y sobre todo el que no la pone nunca porque vive mandando videos porno. Finalmente quiero dejar un mensaje de concientización social, porque esto no es una mera sarta de boludeces, hay una misión detrás de todo esto. Si tu vieja/o te pide que le enseñes a usar el WhatsApp NO LO HAGAS, decile no a la flia…es un camino de ida. Confía en mí, deja sólo las llamadas porque todo empieza con mensajitos gratis, sigue en un acoso virtual de “abrígate que hace frío” o “¿querés venir a comer a casa?” y termina en una foto para saber si te gustaron las bombachas que te compro en el supermercado.

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Top Five de los peores chamuyos de mi vida
HumorporAnónimo6/12/2016

El arte del cortejo puede ser muy divertido, teniendo resultados por demás placenteros. Encontrar a alguien que lo domine es un espectáculo digno de admirar, en mi caso no lo he disfrutado muchas veces y me ha tocado bancar comentarios de lo más desafortunados, por no decir profundamente pelotudos y bizarros. Por suerte me lo tomo con humor y se los cuento para que se rían conmigo, no de mí como los basuras de mis amigos. 1- Fuera de este plano terrenal Contexto: voy a arrancar siendo honesta, este es el único que no me paso a mí, pero es tan desopilante que no puedo dejarlo afuera. Los protagonistas son mi amiga Janny y un chico que la cortejaba del que no recuerdo el nombre pero si el apodo que se ganó por esta anécdota. El mismo insistía en salir con ella, cuándo finalmente accede, se da esta conversación en el auto: A: Y bueno contáme ¿Qué te gustaría ser a vos? Janny: No sé bien, estoy entre Recursos Humanos y Psicología, me gustan mucho las dos. A: No, pero no me refiero a eso, te digo más allá de todo esto, en otro plano. Janny: No te entiendo – con cara de pasto – explícame que queres ser vos, no sé ¿padre? A: Noooooo, yo su pudiera elegir, sería un ángel. De más está decir cuál fue el apodo que le quedó ¿no? 2- Signos, tu parte insegura Contexto: Estábamos en un bar, otra vez con Janny en pleno levante y yo remando el aguante. El amigo soporte que trajo y al que yo debía entretener, porque encima no había gente con la que darse a la fuga, me superaba en unos 20 añitos y 3 patadas en los huevos. Pero como corresponde remamos el Titanic con dos bombillas de plástico en postre Godet. Señor de las 4 décadas: ¿Crées en los signos? (Podría dejarlo acá, que ya está para cortarse las venas con una zanahoria, pero no, se pone peor) Yo: La verdad NO, pero dale… Sr.: Porque tu signo (babosadas sin sentido) y mi signo (más babosadas) son así. Yo: Mira vos. Sr.: Lo complicado es que nuestros signos no congenian, no van juntos. (Nunca nadie se había cavado la fosa con tanto estilo) Yo: Ajá, entonces no sé qué hacemos acá hablando – al borde de tentarme. Sr.: Nooooooooo, pero no no es tan así, o sea… O sea me fumé 45 minutos de justificaciones y la gratitud de mi amiga, que no tiene precio. 3- Un trabajo lento Contexto: Boliche pasadas las 3 a.m., me encuentro con mi amiga Juanita (ese nombre usa la la cabrona para el levante imagínense), apostadas en un plano con amplia apreciación al ambiente, las bebidas correspondientes, y con la producción que la noche amerita, se nos acercan dos NN sexo masculino, de apariencia extranjeros porque al resto de los salames los conocíamos todos. Nos saludan amablemente y se disponen a mantener una conversación casual, alegando que ninguna de las damas presentes les daba bola, en corto plazo descubriríamos porque. Lento: ¿Y vos que hacés? Yo: Soy maestra jardinera (es mi sueño pero en otra nota les explico el por qué), ¿y vos? Lento: ¡Qué lindo! Yo paseo tortugas. Yo: Jajajajajaja, no en serio. Lento: De verdad, paseo tortugas. Hay gente que vive en departamentos y no las puede sacar a pasear. Yo: Jajajajaja, si seguro, pero aparte de eso ¿qué haces? Lento: Eso, les pongo una correa y las llevo a la plaza. (Me di vuelta y le pregunté al amigo) Yo: Aaaaaahhh sos camionero pero estas estudiando, está re bien, ¿viste que no era tan difícil? 4- Problemas estomacales Contexto: El muchacho en cuestión, para decirlo de manera lo más gráfica posible, daba ganas de lavar la ropa. Cuándo mis amigas vieron las fotos en la pileta me sentenciaron “o te lo agarrás vos o te lo cagamos nosotras”, ante tanta violencia y la excepcionalidad del caso, tamaño rico me daba bola, salimos. Estábamos tomando algo cuándo se dió la siguiente conversación. Chico H: ¿Qué querés tomar? Yo: Es que no puedo tomar alcohol- léase puedo no quiero. H: ¿Pero por qué? Yo: Es que estoy haciendo un tratamiento y tengo miedo que me caiga mal al estómago. (Para dejar en claro que no es de chuchi sino una situación especial, y después volví a mi alcoholismo normal) H: Pero si ese es al caso yo tampoco debería tomar. Tengo gastritis, si no me cuido estoy destruido y si me cuido también, así que ni me importa. Ya fue, además tengo hemorroides. Yo: Heeeeeeeee no necesitaba saber taaaaanto – absolutamente pasmada. H: Pero si tenemos confianza Yo: NO Nunca volví a mimar ese culo esculpido de la misma manera. 5- Puedo escribir los versos más tristes esta noche Contexto: Se mudan vecinos nuevos, tienen un hijo 4 años más chico que yo, trabajaba en el sur, típico petrolero. Su madre se hace amiga de mi mamá, y yo víctima de las dos hijas de puta. Madre:-Che- con vos de inocente, obviamente increíble – el hijo de Marta me dijo que quería salir con vos. Yo: Me estas jodiendo ¿No? Madre: Noooo, me dijo que hoy te pasaba a buscar a la noche. Yo: No te creo, a esta altura de la vida debe ser en joda, mira que le va a decir a la madre que te diga a vos que me diga a mí, falta que me escriba una cartita. Descreí absolutamente de mi madre y arreglé una salida con mi amiga Janny a la medianoche, como buenas cenicientas a la inversa que éramos. Diez en punto cayó el pibe, impresentable de entrecasa lo atendí. Yo: Eeehh que haces ¿todo bien? N: ¿Vamos? Yo: Es que no puedo ir así, no te ofendas pero pensé que mi mamá me había dicho en joda. N: ¿Entonces? Yo: Vamos a las 12 a tomar algo al centro, seguro cae mi amiga, habíamos quedado en la semana, disculpa. La noche se desenvolvía con poca naturalidad, era absolutamente incómoda, sobre todo después de que fui al baño y le dijo a mi amiga que yo “era rara”. La otra se asó, de bancar a terrible mamerto y se fugó apenas pudo, asumiendo erronamente que yo me quería quedar sola con él. Grosso error, apenas dio le dije que nos fueramos. N: Pero hagamos algo. Yo: Y bueno, vamos a desayunar ¿te parece? – en realidad quería dormir, lo más lejos posible de él. N: Pero ¿Qué querés hacer? Yo: Tomar un café, ¿vos? – si pensaba en coger que se reconciliara con Manuela. N: Pero no preferís algo con alcohol o no sé. Yo: En realidad no, pero si querés compramos algo por ahí. N: Pero ¿qué querés hacer? Esta situación se prolongó por unos veinte minutos, no sé cómo no le rompí el matafuegos en la cabeza ¡Ah sí! Porque me encajó un beso, que no era el problema en sí, sino que el chico fumaba muchiiiiiiisimo y no se lavaba los dientes desde que nació Mirtha Legrand. Se ganó el premio a la cloaca bucal del siglo. Tratando de disimular mi cara de espanto, le pedí que fuéramos a desayunar de una vez porque estaba muy cansada. Ya en el café siguió la debacle. N: ¿Pero la pasaste bien? Yo: Si todo bien, me reí un montón. Disculpa que no estaba lista temprano, no lo tomé en serio – clases de diplomacia todos los jueves a las 22:00hs. N: Es que no sé, vos sos tan…no sé cómo encarárte. Tenía la cabeza gacha, cuando traté de mirarlo a los ojos me di cuenta que estaba lagrimeando, ¡señoras y señores el chabón se me largó a llorar al frente de todo el mundo! Gracias a todos los astros del firmamento no poseo armas, porque me sacrificaba ahí mismo, sobre la mesa enclenque de nerolite. Traté de consolarlo y explicarle que no se habían dado las cosas de la mejor manera, que todo lleva su tiempo y una consecución lo más coherente posible de frases cliché positivas y pedorras que se me ocurrieron. Pero como los boludos siempre redoblan la apuesta, este de todos los posibles caminos a nuestras casas eligió el que iba para el telo. Yo: ¿A dónde vas? – dije tranquilamente. N: Eeehh no, es que…no pienses mal – ya era tarde para eso- quería dar una vuelta más con vos nada más. Llegamos a mi casa, que quedaba a 20 metros de la suya, nuevamente me intentó encajar un getazo, a riesgo de desperdiciar mi vida en prisión, me despedí atentamente y me fugué automáticamente. Me gustaría decir que fue la única vez en la vida que se me largó a llorar un flaco en la primera salida, pero no, que son las únicas boludeces que me han dicho, tampoco, que es mi culpa, tal vez, pero sin ninguna duda se van a volver a repetir porque loser se nace y se hace.

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¿Tenés muchas ganas de qué llegue el pegajoso verano?
¿Tenés muchas ganas de qué llegue el pegajoso verano?
HumorporAnónimo5/22/2016

Con los primeros picos de temperatura llegan los primeros comentarios cliché de todos los años: “qué lindo el calorcito” al fin calor” “me cansó el invierno”. Como así también ante cualquier variante “el tiempo está loco” “ya no sabes que ponerte” y es que es la época oficial de salir con campera a la mañana y al mediodía metértela en el orto. No entiendo bien que esperan que pase ¿un continuado de 30 días de absoluto sol y 20° C inamovibles?, y aunque el clima no está loco sino que lo estamos haciendo mierda, debo reconocer que para salir preparado hoy en la provincia de Mendoza para cualquier contingencia deberías llevar: botas de agua, remera, camperita, pullover, camperón, piloto, paraguas, barbijo (para el zonda), y un kit de emergencia para temblores…al menos. De todas maneras siempre los primeros calores generan un grupo de desajustados que al primer calor clavan alta chomba, cortos y ojotas, o sea cálmense que son 20° C ¿Qué se van a poner cuando llegué a 40°C…taparrabos? O en el otro extremo los que no se enteraron y clavan botas hasta diciembre, cultivando unos hermosos champiñones en las patas, supongo. Ahora bien cuando la temperatura alcanza los 40° los mismos que estaban contentos empiezan a las puteadas y comienzan a anhelar la llegada del invierno nuevamente. Quiero rescatar esas cosas características que nos deja el verano, arrancando por su tendencia a generar emanaciones a mamífero artiodáctilo de la subfamilia Caprinae, más popularmente conocido como chivo. ¿Cómo olvidar ese vaho que se emana al abrir la puerta de un aula con un mix de pedopataculotetahuevochivosobaco? Mi solidaridad con los docentes que se bancan el mismo, con maceración de días, multiplicado por 30 en una sola tarde. El boliche es otro reducto donde se pueden apreciar esta diversidad de hedores, quiero suponer de más reciente elaboración, mezclados con perfumes que no logran su cometido. Ese amontonamiento, falta de ventilación, refrigeración y el calor propio del verano hacen que la humedad prime sobre todo el cuerpo generando una película viscosa sobre la mayoría de los presentes, que a veces se manifiesta en una aureola en las axilas, pecho o espalda, o simplemente sentirla cuando saludas y te quedas pegado, o pasas y rozas las espaldas mojadas. El sonido característico de esto es el pjjjjjjjjjjt que siempre me remite a esta escena de una película: link: https://www.youtube.com/watch?v=MhWs_WPZIO4 Lamentablemente, y dejando por un instante el calor de lado, este no sería el único efecto de esta estación sobre las noches de juerga, ya que también acorta las noches y cuando querés acordar estas saliendo del choboli de día siendo recién las 6:00 a.m., con los ojos achinados, nosotras con el maquillaje corrido en completa evidencia, y en general haciendo gestos de fastidio cual vampiro quemándose con cada rayito de sol. No quiero dejar pasar la oportunidad de mencionar el odio irrefrenable que me produce acostarme y sentir el cantar de los pájaros en mi ventana, ¿por qué no los programaron para cantar después del mediodía si la creación era tan perfecta digo yo? Volviendo a las altas temperaturas, nos dejarían un grupo sectario al que me gusta llamar los “fundamentalistas del aire acondicionado”, esos que les gusta poner el aparato a 20 C° y vos te terminas cagando de frío, ¡ha! eso si en invierno lo ponen a 30 C°, ¿porque no lo ponen en modo coherencia y dejan de gastar electricidad al pedo? De todas maneras no voy a negar que entrar a un comercio fresquito, viniendo del asfalto hirviendo, debe ser lo más parecido al purgatorio que hay en la tierra (y cielo o paraíso no da, ya nos mandamos cualquiera). El calor tiene otros efectos colaterales, más que nada sobre nuestra psiquis, a medida que se remueven las capas de vestimenta que recubren nuestro redondo y amorfo cuerpo, comenzamos a percatarnos que los 6 meses de sedentarismo (otoño e invierno) comenzaron a hacer mella en nuestra forma dejándole muchas redondeces fofas. El pasar de un buzo grande, estirado, largo, a una remera, que ahora queda pegada, puede ser traumático y llevar a dietas desesperadas de una lechuga por día o a inscribirte en un gimnasio, para pagar todo el mes e ir 2 días. Ni te digo la maya, bikini o lo que sea que te quieras poner para ir a la pileta, es el mayor desmoralizante que hay sobre la faz de la tierra, no la piloteas con nada, queda toda tu humanidad expuesta. Acá dejo mi solidaridad con el género femenino ¿quién diseña los trajes de baño? Hacen la parte de arriba diminuta y la de abajo para un rinoceronte o viceversa, para que te queden las lolas copadas, con el 90% de los mismos, las tenés que tener operadas porque no se ven o te las deja en el piso, así y todo sea cual sea la que compres cuando te tires al agua te queda la parte de arriba de corbata y la de abajo en las rodillas. Me detengo un segundo a mencionar las piletas, las añoradas pelopincho que nos dieron tanta felicidad en nuestra infancia y que ahora no son suficientes para nadie, porque en nuestros ánimos consumistas y competitivos queremos saber quien la tiene más grande y todos compran las piletotas de plástico que van enterradas para refregarlas, compartirlas que diga, con la parentela y amigos, tres meses al año y dejando inútil medio patio otros 9. Es que al mendocino particularmente le encanta hacerse el cheto e invitar a los amigos a la pile de su casa a la que llena con agua potable cambiándola todas las semanas, estando constantemente en emergencia hídrica, de la canilla común y corriente con una bombita y dejando a los vecinos en pelotas, en la ducha, enjabonados porque si ¡¡¡MARTHA YA SE QUE TENES LA BOMBA EN EL PATIO!!! Y así y todo, sintiéndonos como un mismísimo elefante, o en el caso de los hombres teniendo una panza de embarazo cervecero de 9 años (no meses), nos resistimos a dejar las comidas calóricas y seguimos metiéndole al pan dulce en pleno enero, la cerveza fresca a cualquier hora, el helado, el mantecol…Nos las rebuscamos para justificar morfarnos todo como por ejemplo los famosos asaditos al lado del río, el heladito el domingo y la grande de muzza a la nochecita. Y es que la creatividad del argentino para las juntadas y comilonas no tiene límite ni temperatura, una de las mejores virtudes de nuestro ser nacional. Sin embargo el verano también significa otras cosas, para muchos vacaciones, descanso, turismo, para otros…que no tenés un mango para hacer todo eso, que el forro de tu jefe te dio las vacaciones en junio cuando no te acompaña nadie y tampoco los podes visitar porque están laburando, que con suerte vas a ir al mar cargado hasta las pelotas y manejar 12 horas con los pibes jodiendo sin parar, que vas a estar 6 meses pagando esos 10 días, que nadie te invitó, que nadie podía y que te quedaste a cagarte de calor en casa. Pero más allá de todo esto quiero dejar algo positivo para el final, hay que rescatar que el verano tiene un efecto liberador, nos saca del límite del auto y del gasto del telo y genera una potencial villa cariño donde sea que haya poca luz y pocos vecinos.

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Mi “True Story” sobre la noche mendocina
Mi “True Story” sobre la noche mendocina
HumorporAnónimo5/22/2016

Dicen que las condiciones ambientales determinan a los grupos sociales, que los que están en climas tropicales con temperaturas más amables tienden a ser más abiertos y sociables, los que viven cerca de la montaña con una meteorología no muy agradable, son más cerrados y retraídos. Ahora bien si pienso en Mendoza debería creer que la Cordillera de los Andes nos hizo terribles pelotudos y el granizo nos aboyó el cerebro. No nos quedamos ahí, subimos la apuesta y no convertimos en el “menduco”. Estereotipo único que muestra su esplendor sobre todo cuando cae el día. Y es que “LA NOCHE ES LA NOCHE” frase profunda que me dijo alguna vez un personaje tradicional de la noche de mi pueblo, casi viejo como la luna misma, girando con cadencia su típico vaso de aguardiente mexicana, por suerte pude conocer varías caras de ella, compararlas e intentar resumirlas en esta nota. Si de figuras geométricas se trata el mendocino es un cuadrado por excelencia, y nunca se sale de sus límites, encuentra su lugar y ahí se queda hasta que se haga pedazos. Abre algo mejor, con mejor música, mejor ambientado, más cómodo, pero no pego “onda” y se funde. Es fiel a su estilo… careta, a buscar gente como uno, a su lugar. Pero como buenos lemmings de la moda se corrió el rumor de que la pego otro sucucho y se cago fundiendo el más viejo. Es así que nos bancamos el maltrato de los dueños de los bolis, que confiados con su éxito, y más de una vez están acomodados con alguna autoridad, te llenan el lugar de gente superando la capacidad, dejan fumar adentro, no limpian un puto baño en toda la noche, ponen dos baños para dos mil personas, o mi favorita… dejan entrar a menores hasta que la pista parece un pelotero. No contentos con eso nos fumamos a los RRPP (léase Recontra Reventados muy Pelotudos y Pedantes) losers de 30 y pico que no encuentran un laburo decente, o el que ellos querrían, porque con el curriculum que tienen para lo único que les da es para repartidor de pizzas (que es más que digno pero eso no es top), y al final lo único que les puede inflar el ego es hacerse el importante cuándo te da mil vueltas para no darte un precinto porque sos gordito, oscurito, ordinario, pobre o simplemente porque no das con el target. Es que la culpa no es del chancho, es del que les da de comer, si los menducos no fuéramos tan ratas y pagásemos la entrada, no le chuparíamos las medias a e esos salames para que nos dejen entrar gratis. Volvemos a redoblar la apuesta, no es que simplemente seamos ratas, a eso le sumamos que somos caretas, nos creemos lo que no somos y queremos que el resto también lo crea, característica argentina de la que se nos cagan de risa en el exterior y que el mendocino sabe elevar a la máxima potencia. La prueba de lo que digo son los VIP, teóricamente son para las “Very Important People” y termina llena, más bien insoportablemente saturada, de Very Infumably Pelotudos, muertos de hambre que en realidad no tienen un mango pero curten las mejores pilchas para simularlo, peleándose por entrar y nuevamente chupándole las medias a un RRPP para que los deje pasar. La verdad es que la auténtica gente de plata, pasa desapercibida, no necesita mostrar que la tiene, ya lo sabe y no se va a poner a rebajarse a rogar por un precinto. Mis favoritos de esa fauna son los nabos que salen en los autos de papa, porque no les da ni la edad ni el laburo para comprarse esa nave y las plásticas artificiales que se gastan lo que no tienen en pilchas y en un armado de un look cuyo único objetivo es enganchar al nabo anteriormente mencionado. Recuerdo salidas en Mendoza y escuchar a estas minas denigrar a otras porque no le dan el paso al grito de “córrete gorda fea”, y me dije ¿eso es un insulto? Así insulta un nene de tres años cuando quiere un columpio, estas sí que nunca fueron a la cancha cuando no cobraron un penal, y lo peor ¿Eso es un valor importante para esta gente? Qué básicos y aburridos. Se me vienen a la cabeza las veces que he entrado sin esfuerzo a una VIP, hasta las más ridículas VIP dentro de las VIP, tener precintos de dónde quisiera, caer a cualquier hora y entrar igual, así y todo aburrirme como un hongo. Así fue que la vida me llevó a otras tierras, por ejemplo en San Luis, oculta en mi cascarón menduco. Vi gente tomando una bebida alcohólica a las 2 de la tarde y con mis amigas dijimos “¡que grasa!” (Si, así con tono nasal y todo), se acercaron, en una primera instancia supusimos que querían cortejarnos, pero no, se nos cagaron de risa por estar tomando mate y nos convidaron cerveza, nos cagamos de risa todos juntos, aprendimos que NO TODOS NOS QUERÍAN LEVANTAR, que eran simplemente agradables, querían pasar la tarde hasta que empezara la fiesta del estudiante, y me dije…ESTA es la posta. Es que años de salidas en distintas partes de Mendoza , observé grupos de chicos y de chicas, separados por metros, mirándose desde lejos, sin hablarse. Lo que me dio a entender lo pelotudos que somos, prejuiciosos y creídos hasta la médula, porque a la primera de cambio todos confunden la simpatía con levante. ¿Cuántos no se han llevado un chasco tratando de sacar a bailar a una autodenominada “rica” mendocina? Con mi coequiper de salidas nos bajamos del pony y nos ganamos muchas veces un “qué buena onda son, en realidad son las primeras mendocinas que nos hablan”. Tristemente somos así hasta en territorio ajeno, cuándo me colgué charlando con gente en un recital en Buenos Aires, mis amigos menducos me dijeron ¿Para que les hablas? ¡Son cualquiera! ¡No los va a ver nunca más! El tiempo probó lo contrario y dos años después ahí están en mi Facebook, esperando que vuelva la misma banda para volvernos a ver. Volví con lo aprendido y salí con los de siempre, nos fuimos al medio de la nada, debajo de un puente, a bailar con la música del estéreo del auto. También nos colamos por un canal en a una fiesta fracasada para mil personas dónde al final éramos 40, con la ropa de gimnasia, nos bailamos la vida, el DJ nos tiró con de todo para ver si nos corría, no sé cómo mierda hicimos pogo con la tarantela, y lo que si recuerdo muy bien es que divertí como nunca. El resumen de muchas noches, mayoría mendocinas, se sintetizan en esas personas, que no eran very important para nadie excepto para mí. La diversión, la verdadera joda es esa, ni el boliche de onda, ni la pilcha de mil mangos y menos mirar a los demás apretado contra la baranda de un VIP. Nota: se me ha informado que se ha hecho popular la frase “True Story”, ya que estoy voy a clarificar su significado. La misma tiene origen en una serie llamada “How I met your Mother”, y es un latiguillo de uno de sus personajes más entrañables Barney Stinson, un mujeriego empedernido especializado en el levante, con infinitas jugadas plasmadas en su “Playbook”. El mismo cuando contaba sus proezas, era exagerado a más no poder o lo más usual y burda mentira, y dándose cuenta de la mirada incrédula de sus oyentes remataba con “True Story” (en español: historia real, o en argento: es la posta). Dando origen también al popular meme:

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Profesiones que me arrepiento no haber elegido
Profesiones que me arrepiento no haber elegido
HumorporAnónimo5/22/2016

Fin de año trae consigo una sensación ambigua de que por un lado llegó sin darte cuenta, no alcanzas de terminar de comer el huevo de pascua que estas con el pan dulce, no sabes en que momento o cómo llegó tan rápido el fin de año, y por otro lado que no llega más: los pibes rindiendo, hacer cierres en la oficina, estadísticas, los exámenes en la facultad, muchas ventas y los clientes insoportables. Es cuándo la teoría de Einstein sobre la relatividad se hace posta y no sabes si todo fue muy rápido o querés que todo se vaya muy rápido al carajo, todo depende del punto de vista del observador. Bueno, yo estoy en la parte que se vaya al carajo, agotada, pasada de laburo y con ganas de estar en algún lugar del Caribe, con una caipiroska fresca y alguien dándome alto masaje ¿es mucho pedir? Bue con Mardel y una birra fresca me conformo. Honestamente ya estoy en ese punto que de tan quemada, más que boludeces pienso cosas irracionales, y antes de matar a un compañero de trabajo, torturar a mi jefe (no se la dejaría fácil) o agarrármela con cualquier ser vivo empecé a imaginar en que me hubiera gustado trabajar o peor que me gustaría ser. Componer cumbia o reggaetón siempre me pareció una opción viable, no sé una mierda de música pero, todas tienen el mismo ritmo base así que eso se pilotea, no necesitas una gran voz sino escuchen a Pitbull y la letra es lo más fácil, con un par de sílabas ya tenés un tema y con diez palabras un álbum, sobre todo si hacen referencia a algún órgano del aparato reproductor, acto sexual o algo por el estilo. Sino fíjense en la joya contemporánea “mueve el toto” o “mueve el tucu tucu tucu ta”, extraordinario… Hasta tengo el manual… Seguí analizando el show televisivo donde mostraban estas proezas y note otra posible profesión viable: ¡Muestraculo de bailanta!, y recordé que siempre me llamo la atención con que habilidad, cadencia y sutileza muestran el poto estas chicas. La indumentaria básica consta de cosas cortas y apretadas, de preferencia polleritas volátiles con una tanga debajo por las dudas que se levante, siempre vale estar precavido porque las coreografías complejas que realizan pueden accidentalmente dejar en evidencia un cachete justo de frente a un camarógrafo impostado en el piso, con el lente a diez centímetros del ojete, que infortunio si eso llegase a suceder. Cómo nadie va a pagar por verme el culo, busque algo más a tono con mi físico incomprendido, a tono con mi personalidad, una ñoñada… ¡hacker! Escuché por ahí que los argentinos nos las arreglamos como podemos, que engañar al sistema es parte de nuestra vida diaria, y si no lo “arreglamos con alambre”, y que todo eso nos hace los mejores hackers del mundo. Y dije esta es la mía, hace 4 años que no alquilo una peli, ni compro un cd, pero después me acordé que de pedo edito un texto en Word y se me pasó. A este punto pensé ¿Para que soy buena? Estar tirada en un sillón no es una profesión pero podría serlo… ¡linyera! Ya me imaginé con un perro copado como Diógenes y todo, debajo de un árbol al pedo todo el día, sin pagar nada porque no lo necesito, disfrutando del fresco, ahí me acorde que el invierno no debía ser muy agradable, y que de algún lado debía comer, por ende debía recurrir a la misericordia de otros seres humanos y ya se me cagó la ilusión. ¿Sin gente? ¡Naufrago! Es la solución perfecta, no necesitas pedirle nada a nadie porque lo conseguís de la naturaleza, tampoco podes porque ¡no hay nadie! Y lo más genial estas en una isla paradisíaca. Nota: delirio tomado de la película de Tom Hanks, no aplicable a situaciones mala leche como la graficada anteriormente o a la de caer en Tierra del Fuego o algo así y cagarte de frío. Nota bis: No quiero ser naufrago porque los bostas de mis amigos me cargan con Wilson, mi supuesto amigo imaginario al que miro cuándo hablo (porque a veces miro para cualquier parte) y que ya a esta altura dicen que es mi marido. Entonces me di cuenta, tenía la solución en mis narices, bueno refregándose en mis pies, ¡QUIERO SER PERRO! No me van a decir que nunca salieron a laburar a las 7 a.m. en invierno, todavía de noche, cagados de frío, te acordás que no sacaste a hacer las necesidades al pichicho y el tipo: Se da vuelta, se acurruca y sigue durmiendo hasta que se levanta tu vieja y le da galletas mientras desayuna, por eso quiero ser perro, pero no uno cualquiera de la calle, quiero ser el de mi vieja, es casi como ser un niño, pero sin responsabilidades, le hablan con amor, no le piden que haga nada, duerme al lado del calefactor en invierno, abajo del aire en verano, tiene cama propia, come rico (mi vieja es master chef así que hasta las sobras están buenas), todo sin pagar o laburar, y si estas gordo…¡sos tierno! Si ya sé, no deliro más y me voy a hacer como que trabajo, porque si ni me aparezco ya ahí sí que se van a dar cuenta.

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Un flashero cuento de navidad
HumorporAnónimo5/22/2016

Faltaban unos días para las benditas fiestas y decidimos con mi tradicional grupo de amigos hacer la juntada de fin de año. Nunca voy a entender esa desesperación de reunirse antes, como si supieran que el Apocalipsis va a ser el primero de enero y no nos fuéramos a ver nunca más. Así en 15 días tenés una maratón de rejuntes, laburo, gimnasio, amigos, grupo de cocina, facultad, de lo que venga y como consecuencia 10 kilos de más, un hermoso empacho y tu hígado al borde de la cirrosis. Volviendo al punto, esta era una de esas juntadas lindas, de amigos queridos, que te reís mucho y chupas como barril sin fondo hasta altas horas, ni los chicos jodían, miraban a Mickey en la compu y después venían a pedir “un pedazo de pastel” (se les pega el neutro). Para cuando se fueron todos quedo un hermoso despelote y yo con un lindo pedo me dormí en el sillón, dando comienzo a la experiencia más paranormal de mi vida. A eso de las cuatro de la mañana, entre dormida divisé una forma con una túnica blanca iluminada, me dijo que me llevaría a recordar mis navidades pasadas, yo le iba a preguntar “¿Qué flasheas?” pero del susto no daba. Con felicidad, lo primero que vi fue a mis abuelos en la punta de la mesa, y otro par de parientes que ya no están más. Todos acomodados en tablones, medio amontonados codo a codo. Un mix de platos de colores rejuntados, el medio lleno de comida, sanguchitos de miga, ensaladas que casi nadie toca (aguante la de papa y zanahoria), empanadas de carne de la nona (el amor que tiene eso adentro hacia que lo picante te importara un carajo). Para cuando llegaba el clásico lechón (con la correspondiente indigestión del otro día), ya estabas casi lleno pero todos arrancan de cero de nuevo. Si hay bajo presupuesto con un asadito de vaca y pollo se zafaba igual. La ensalada de fruta era el clásico obligado, para terminar con la mesa llena de turrones y confites esperando las 12:00 para brindar con sidra. Nunca voy a entender por qué se la toma una vez al año si es tan rica. De más está decir que se combina con todo lo que tenga alcohol también, desmesurados en la comida, descontrolados en el chupe. Por qué el argentino es así, no come… ¡morfa! Hasta reventar. Y todo esto debajo de un parral, si no pasaste una fiesta debajo de uno dudo que puedas llamarte mendocino. Eso es más tradicional que el mismísimo pino, ese coso horrible de plástico, que decoras con más plástico, que amabas armar con tus hermanos y odiabas guardarlo un mes después lleno de tierra. Recordé cómo jugábamos con mis primos, corríamos por todas partes, gastábamos los miserables ahorros en petardos, chasquibunes y estrellitas sobre todo para la tranquilidad de las madres, y virulana para cuando no había un mango. Me miré la mano y recordé también cuando mi prima, por caprichosa, me clavó un tenedor en la mano y terminamos todos en la guardia con el año nuevo casi encima. Como dije, las doce era el momento clave, te dolía el cuello de ver fuegos artificiales y si tenías suerte tirabas algunos, todos te daban un beso, a esa edad parecían ser honestos. Y lo más importante la llegada del viejo gordo de Coca-Cola, recuerdo más de una vez mirar como idiota las estrellas porque “ahí viene papá Noel”, mientras sacaban los regalos a escondidas, alguna vez alguno hacia el sacrificio de cagarse de calor y disfrazarse. Y uno nunca entendía cómo el viejo gordo sabía que justo te faltaban zapatillas. Por todo eso entendí por qué detesto tanto las fiestas, porque las disfrutaba, sobre todo porque lo peor pasaba desapercibido. Algo me sacó de mi letargo, las ganas de vomitar, palpando el sillón nuevamente me pegué el segundo cagaso, una figura corpulenta se acercaba a mí de manera amenazadora, con lo que parecía un traje verde, tenía en la cabeza lo que parecían unos rulos, y estaba cubierto de frutos que caían por todas partes, rápidamente me llevó a pensar sobre mis navidades presentes. Unos días antes empieza, casi siempre con rezongue la pregunta, ¿y este año dónde la vamos a pasar? Un puterío interminable de diez días para terminar en lo de la tía infumable igual. Coordinar el morfi es oooootro tema, porque siempre hay uno que se hace el pelotudo, no lleva, encarga lo más barato. Lo peor es que ya ni siquiera comemos lo mismo, ahora tiene que ser más light y fresco, si bien muchos tienen la suerte de que su familia no se sume a esta moda, hay muchos que cagamos. Muuuucha ensalada, con suerte pollo y las empanadas de la abuela tristemente ya no están. Básicamente lo único que se salvó es la tradicional ensalada de frutas, los turrones y confites cada vez más caros…cada vez menos variedad y cantidad. Ahora hay espacio porque no sólo algunos ya no están, otros peleados a muerte no fueron más, te acomodas intentado encontrar un punto estratégico lejos de todos los parientes infumables. Sobre todo si tu vida no es políticamente correcta, ya sea porque no te casaste a los 20 años, no terminaste de estudiar, o no conseguís laburo te pueden agarrar de punto y convertirte en el tema de conversación de la noche…otra vez. Es que aparte caen tus primos, ya grandes, con las parejas, laburo, éxito o lo que mierda sea y te dejan más en evidencia, un estudio comparativo de ese pariente hijo de puta que todos tenemos te deja como un fracasado antes de que abran la primer gaseosa. La ves a tu primita con el novio divino y te dan unas ganas terribles de devolverle el favor del tenedor. Y no es que todo eso antes no pasara, es que no te dabas cuenta porque eras pendejo, la inocencia te valía, lo mejor era que no tenías que regalar una mierda porque eso era trabajo de Papa Noel, con el misterio resuelto en algún regalo te clavas y ni te digo si tenés sobrinos, probablemente ahora el disfraz te lo pongas vos. Tipo una empieza el desbande, saludas a todos y partís para la juntada que va a terminar seguro en fiesta. Las tradicionales fiestones de fin de año son un mega evento, ni te digo si vivís en distrito, es la posibilidad de ir a un lugar que no sea el boliche de mierda del pueblo, y para mí son como una película de zombis, no porque sean de terror, sino porque parecen “el regreso de los muertos vivos”, aparece gente que hace mil años no veías, no sabes dónde carajo se habían metido, y te la pasas saludando, como diría el filósofo contemporáneo Gigoló “all the nigth”. Te acostas con el sol en la frente para que a las dos horas te jodan con que vayas a almorzar lo que sobró de la noche anterior con la flia, si no zafas, te arrastras hasta una silla para fermentar lo más cómodamente posible, después rajarte durmiendo la siesta o si te la aguantas ir a una pile o río. Un poco más consiente y habiendo dejado medio, de MI espíritu en el baño, volví al sillón y me di cuenta que la cosa no terminaba ahí, sobre la mesa apareció una tercera figura más oscura y tenebrosa, se movía de forma extraña y ya a esta altura supuse que era mi futuro, rosa no iba a ser viste… Terminando las pascuas ya los supermercados empiezan a vender lo necesario para las fiestas, por lo que estaba preparada con tiempo y arme una mesa diviiiiina llena de comida, mi familia alrededor feliz compartiendo y mi marido divino yéndose a poner el disfraz de papá Noel para darle los regalos a los seis nenes que teníamos y ahí, si justo ahí, me tire sobre el fantasma, lo quise cagar a trompadas, mientras le gritaba “¿¡vos me estas jodiendo!?” Esto no me pasa a mí ni en pedo, quemé un huevo duro, hace dos años que no puedo sentar a mis tíos en la misma mesa, ese chabón seguro que si me da bola me gorrea y seis pibes… “¿¡seis!? yo a esto no me lo creo ¡¡¡Fantasma forro decile a tus dos amigos que no aprendí un carajo!!!” Desde ahí fue todo borroso… Amanecí a las cinco de la tarde tirada en el comedor, un poco mareada y aturdida, los pendejos de mierda dejaron la computadora con el volumen al mango y repitiendo una y otra vez “un cuento de navidad” de Dickens, obviamente versión Disney. Eso, el chupe y el clericó supuestamente sin alcohol de Daniela me hicieron sospechar que lo de la noche anterior distaba de lo paranormal. Sentí que mi perro lloraba, el muy salame abrió la ventana, se enredó en las luces que la decoraban y consecuentemente en la cortina, me di cuenta que había encontrado mi primer fantasma. Después de desatar el pichicho, me di vuelta y vi que con pedo camino al baño de un lampasazo (ruludo) había tirado el pino, por lo que se me había caído encima “de manera amenazadora” y habían pelotitas (frutales) hasta en el bidet, finalmente vi mi último fantasma arriba de la mesa, tapado con una campera negra, ya sin palabras les dejo en video lo que era… link: https://www.youtube.com/watch?v=CbB37YWl3VA

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La plaga de militontos
La plaga de militontos
HumorporAnónimo12/26/2016

De repente me cambiaron el canal y no entendí un pito. De unos 60’ y 70’ llenos de efervescencia, con una juventud comprometida, callada violentamente por la dictadura y su popular “no te metas”de los 80’, el nieto neoliberal que se jactaba con un “la política no me interesa” , a un bisnieto bastardo, malcriado e insoportable que yo llamo “militonto”. Es que el militonto no es propiedad de un partido o pensamiento, este insufrible ser puede fanatizarse con cualquier lineamiento político, desde facho a zurdito. No me malinterpreten, acá no estamos hablando de idealistas, esas personas que imaginan un mundo mejor aunque sea inalcanzable y pelean por él, a esos los admiro y quiero considerarme entre ellos, acá estamos hablando del pelotudo que se encierra en una idea, se ciega, y la defiende hasta el punto de la incoherencia o el ridículo como buen fanático. Hasta ahí todo muy lindo, por supuesto que cada uno hace de su culo un colectivo y deja subir a quien quiera, el tema es cuando te lo tenés que fumar. Y no es que no te interese la política, pero la mayoría de las veces no te dejan ni hablar. Si pudiste meter bocado en el monólogo que clavó en dónde sea que esté, porque no distingue si está en una reunión del partido o un bautismo, te va a negar todo, se te va a cagar de risa o simplemente se va a calentar creando un hermoso momento incómodo. Cuando te los encontrás personalmente la piloteas dándote a la fuga o poniendo tu cara en “póker automático” y te concentras en comer o pensar qué carajo tenías que hacer para el trabajo. Pero el problema no queda ahí, el tema es que han invadido cada parte de nuestras vidas, trabajo, amistades, juntadas, programas de radio y televisión, porque hasta en los de chusmerios hablan del tema, y no me voy a olvidar de las fenomenales redes sociales. Para muchos, bueno para todos, el “conectarte” un rato al Facebook, Twitter o alguna de esas cosas es justamente casi lo contrario, te desconectas de tu alrededor un rato, lees las noticias, te reís con post pelotudos, te colgas con alguna nota del Mendolotudo, te enteras que tu compañerita de la secundaria va por el cuarto pibe y segundo marido. Básicamente una oda a la procrastinación o en palabras más simples una maestría en rascarse. Pero no, justo cuando te estas relajando, entre todo lo que te interesa, hay una catarata de publicaciones de Juancito. Que se le dio por participar en un grupo político hace un tiempo, leyó un par de libros básicos, le contaron un cuento y ahora se siente un héroe revolucionario desde su Ipod, con publicaciones pedorras y secamente las 24hs del dia. Y un día a vos se te ocurrió publicar algo que va en contra, o peor le comentaste en desacuerdo de su manera de pensar, y así como así desataste la Santa Inquisición Twittera, por sacrílego te van a perseguir, con todo el peso de los poderosos post hasta que vuelvas al camino de la fe, o apagues la computadora. Si te encontraste con unos de estos seres insoportables, seguro que soportaste alguno de sus tipos de micromilitancia, que serían: La opinión crítica: Ésta es la más liviana que te puede tocar, porque es la más respetable de todas. En un país libre con una correspondiente libertad de expresión, uno puede decir lo que se le da la gana. Uno puede compartir si algo le gusta o no, si está a favor o en contra, algo que le resultó interesante, lo que no quita que lo deje a uno como un pesado o un pelotudo. El extremo es el problema en este caso, cuando están todo el bendito día publicando sobre lo mismo, inclusive información que es más difícil de probar que la inteligencia de Karina Jelinek. Ni te digo si se les da por escribir testamentos con sus opiniones queriéndose hacer los profundos que, sin necesidad de leer porque siempre dicen lo mismo, festejan sus igual de insoportables amigotes. La burla: Mucha gente cree que el humor está más allá del bien y del mal, pero no es así, si lo usas para decir lo que pensás sin que te manden a la mierda es de cagón. En un intento de quedar irónicos, o parecer sarcásticos cruzan la raya y quedan como el alumnito pesado de la clase, al que todos quieren cagar a trompadas. Lo peor es pensar ¿para qué carajo sirve? Como dije, el que comparte su manera de pensar, va a ser obsecuente. El opositor no va a cambiar nada, porque se le está cagando de risa, como mucho le va a generar unas hermosas ganas de dedicarle un rosario de puteadas. El violento: Que cree que en sus dedos tiene una ametralladora para contrarrestar al enemigo twittero, llenos de adjetivos como “facho, gorila, vende patria” o del otro lado “planero, vago, kaka”, amenazas “si la citan a ella nos citan a todos”, consignas repetidas como loro “vamos por el cambio, esta es la revolución de la alegría”, hasta otras realmente preocupantes en democracia como “somos el ejército de…” ¿Qué van a hacer? ¿Saturar el Facebook con “me gusta”? ¿un golpe de estado en Twitter? Estas situaciones, donde todos son dueños del Santo Grial de la Verdad Absoluta, siempre me hacen acordar esta viñeta de Montt: Finalmente como un llamado a la solidaridad por un mundo más sano, especialmente con pelotas más sanas y desinfladas, les pido que recuerden siempre que ser pelotudo es gratis, pero no obligatorio.

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