Pashy0
Usuario (Argentina)
INTRODUCCIÓN La Escuela Privada de Rosewood es una de las instituciones educativas más renombradas de la localidad del mismo nombre, se cuenta que varios de los que allí estudiaron tuvieron grandes éxitos en sus vidas. Sin embargo, lo que la gente ajena a la escuela desconoce es que existe una oscura leyenda dentro del lugar. Es una historia que se transmite silenciosamente, los que la conocen no son muchos dentro del colegio y es difícil encontrar a alguien ajeno al mismo que haya oído hablar de esto. Se le conoce como la leyenda de Fernando, o Fer puesto que según la historia ese era el apodo del personaje que es objeto del relato. La historia no es del todo clara y tiene varias versiones diferentes, sin embargo todas ellas coinciden en lo siguiente: un chico llamado Fernando asistía a la Escuela Privada de Rosewood, y murió. Luego de esto el aula 14, la cual es el aula más remota de la institución, queda maldita por el alma de Fernando. Todas las historias dan alguna relación entre el aula 14 y Fernando, algunas dicen que tenía clases allí, que murió en ese lugar o cosas similares. Aparte de la historia, existen varios testimonios de personas que vivieron experiencias relacionadas con el aula 14 y con Fernando. CASO 1 Mi nombre es Micaela, tengo 18 años. Hace poco terminé el colegio y estoy intentando elegir una carrera. Lo que les voy a contar ahora sucedió hace más o menos dos años. Antes de comenzar necesito explicar algo, según una leyenda, el aula que se encuentra en la parte más remota del colegio de Rosewood, que era donde estudiaba, está maldita por el alma de un tal Fernando o Fer. Hay un detalle muy importante: el aula no es más que los restos de un incendio, está carbonizada y hoy día se utiliza para guardar cosas inservibles. También es sabido que ocurren cosas extrañas en el aula, como sillas que flotan o escritos en el pizarrón relacionados con la leyenda, aunque se cree que son hechos por chicos que quieren asustar. Lo cierto es que no era más que un rumor que se esparcía silenciosamente entre los alumnos y los profesores. También se cuenta que quienes salen vivos de ese aula son perseguidos por Fernando hasta la muerte. La verdad es que no sé quien realmente eso fue Fer. Ahora voy a contarles mi historia: En aquel entonces, hace 2 años, yo tenía un novio que se llamaba Enrique. Él y yo éramos muy aficionados a lo sobrenatural, hubieron varias ocasiones en las que jugábamos al juego de la copa, la forma de contactar a los muertos más famosa en aquel entonces, y sin embargo rara vez pasaba algo interesante, estábamos por abandonarlo. En una ocasión, Enrique me contó una idea: jugar en el aula maldita. Hacía una semana se había hecho una limpieza completa de la escuela y se limpió también el aula del fondo. Había que conseguir una llave puesto que el aula siempre permanecía cerrada. Un día, Enrique me anunció que finalmente había conseguido la llave, así que arreglamos todo para entrar por la noche. Este sería el último intento por hacer contacto con los muertos. Mientras íbamos por el pasillo que llevaba al aula, vimos algo escrito en rojo en una de las paredes, a la izquierda: "LÁRGUENSE" Pero no hicimos caso, era una broma igual que las que aparecían en el pizarrón. Cuando desbloqueamos la puerta y entramos Enrique advirtió que la cerradura estaba helada, pero a pesar de esto el aula estaba en perfectas condiciones. Vimos entonces que en el pizarrón había algo escrito con tiza blanca: "ES LA ÚLTIMA ADVERTENCIA, VÁYANSE O SE LAS VERÁN CONMIGO" Sin embargo, no nos convencía. Era muy posible que un amigo se hubiera enterado, e intentara asustarnos con una broma. De cualquier forma, si eso era realmente un fenómeno paranormal íbamos por buen camino. Entonces procedimos a lo nuestro. Juntamos cuatro mesas para formar una mesa más grande, colocamos las cartas, la copa, encendimos unas velas y comenzamos. Hicimos de todo, pero no pasó nada, las respuestas no tenían sentido alguno, pero comenzaron a ocurrir cosas raras. Primero una de las sillas que estaba puesta sobre una mesa se cayó. Luego la puerta se cerró sola, no nos asustamos porque era el viento que entraba por una de las ventanas, se podía sentir el frío. De repente ese viento se volvió muy violento, comenzó a enfriar el aula y en unos instantes hacía un frío helado. Había comenzado: las ventanas se cerraron de golpe, se escuchó un grito agonizante desde el armario y un ruido desde la puerta. Nos asustamos, comenzamos a oír el sonido de gente gritando a nuestro alrededor. Tratamos de salir pero la puerta estaba llaveada y cuando Enrique puso la llave esta se oxidó, él intentó forzarla pero se partió. Varias tizas que estaban en una caja comenzaron a moverse solas en el aire y escribieron en el pizarrón: "LES ADEVERTÍ, APROVECHEN SUS ÚLTIMOS MOMENTOS DE VIDA." Yo estaba aterrorizada, no quería morir. Enrique me abrazó fuertemente mientras que los gritos y también las risas se hacían más y más fuertes. De repente, algo tomó a Enrique por la cadera y con una fuerza sobrenatural comenzó a arrastrarlo. Grité, me desesperé, podía ver como una silueta oscura con un antifaz blanco se lo llevaba. Fue entonces cuando me di cuenta de lo terrible: ese era Fernando. Me agarré fuerte de Enrique pero fue inútil, Fer era mucho más fuerte que nosotros. El fantasma y Enrique se metieron en el armario que había en el aula y sus puertas se cerraron violentamente. Yo intenté abrirlo pero no podía, estaba atascado. Usé todas mis fuerzas y lo único que logré fue arrancar la cerradura y caerme al piso. Fue entonces cuando lo verdaderamente horrible pasó: comencé a ver llamas a mi alrededor junto con Fer y otros maníacos riendo, a la vez que varias personas flotaban a mi alrededor gritando agonizantemente y pidiendo auxilio. Fue demasiado, no podía contenerme más, grité muy fuerte y perdí el conocimiento. Lo siguiente que recuerdo fue que estaba dormida en el autobús escolar y el sonido de la bocina me despertó. ¿Qué había pasado? Decidí tranquilizarme, todo había sido una pesadilla extraña. Llegué al colegio y pregunté por Enrique. Algo andaba mal, todos actuaban como si no existiera, decían cosas como "¿Quién es Enrique?". ¿Era esto una broma muy pasada del mal gusto? Intentaba entender pero realmente no podía. No pude hacer más que seguirles la corriente, al menos hasta que le encontrase. Luego de entrar al aula y sentarme en mi lugar, abrí mi mochila. Entonces vi algo de lo que jamás me olvidaré, me cuesta escribir esto, de solo recordarlo comienzan a brotar lágrimas: había una bolsa negra en lugar de mis útiles, olía horrible. Me tapé la nariz, mis compañeros y mi profesora me preguntaron qué estaba pasando pues ellos no sentían nada. Yo quería saber qué era todo eso, estaba confundida, no tuve más opción que tomar lentamente la bolsa y abrirla: de ella cayó la cabeza de Enrique, llena de sangre y con un ojo colgando. Grité muy fuerte, pude sentir como se dañaba mi garganta, salté de mi silla y corrí hasta el otro lado del salón. Comencé a llorar, gritando el nombre de Enrique. Pero los demás no entendían, lo único que veían era una carpeta echada en el suelo. Me llevaron a mi casa, estaba demasiado asustada, no podía dejar de pensar en lo que había visto. Me han llevado con un psiquiatra pero no puede ayudarme. ¡¿Cómo podría olvidarme de alguien que conocía desde hacía 2 años?! Yo no era la única que veía a Enrique mientras estaba vivo, otras personas incluyendo mis amigos y amigas lo veían, no podía ser una alucinación. CASO 2 Yo solía ser profesor de matemáticas en la Escuela Privada de Rosewood, pero después de las cosas que ocurrieron allí renuncié y desde entonces he evitado estar cerca de ese lugar; mi nombre es Alan. Hoy me encontré con el relato de una alumna el cual está relacionado con la leyenda de Fer. Esto me recordó que yo también tengo una historia que contar al respecto, como ella no tuvo miedo de compartirla públicamente yo he decidido tomar su ejemplo, con la esperanza de encontrar una respuesta. Lo que les voy a contar es verdad, juro por mi vida que lo que relataré no lo estoy inventando por nada en el mundo. Sucedió hace 2 años, igual que Micaela. El aula 14, también conocida como el salón de la muerte, no era la única que está clausurada, también las aulas cercanas lo estaban. Sin embargo se decidió abrirlas nuevamente, el nuevo director era bastante escéptico a diferencia del anterior y no creía en fantasmas o cosas parecidas. Yo tuve que dar clases durante unas semanas en el aula 13, que se encontraba al lado del aula 14. Desde el primer día pasaban cosas raras, cada vez que el aula era abandonada aparecían pequeños escritos con mensajes extraños como "Te veo", "¿Juegas conmigo?" o "Estoy aquí". Pero nadie se alarmó porque era casi seguro de que alguien estaba haciendo una bromita para asustarnos. Más adelante me ocurrió algo que resulta perturbador: durante uno de los recreos los alumnos abandonaron el salón, salvo por una alumna cuyo nombre mantendré anónimo. Mientras que yo guardaba mis cosas ella se acercó y dijo que necesitaba decirme algo: me contó que estaba viendo a alguien al lado del pizarrón, lo describió como un chico pálido de pelo negro, vestido con una camisa y pantalones negros, y un antifaz blanco. Ella dijo que lo estaba viendo desde el día anterior y él no paraba de mirarle de forma siniestra e inquietante, tenía miedo. No había nada cerca del pizarrón, le dije que era su imaginación y cerré mi bolso dispuesto a irme. Ella golpeó el escritorio, gritó que no era su imaginación, que ella lo podía ver claramente en ese mismo momento con su mirada de muerte. Pensé que era posible que padeciera algún problema mental, le pregunté sobre el tema. Ella dijo que nunca había tenido alucinaciones o cosas parecidas, y que estaba sana mentalmente. Le dije que hablara con sus padres y que averiguara por algún psiquiatra que le ayude. Luego de esto no hubo problemas, ninguno hasta el lunes siguiente. Me informaron que se había vuelto loca y que fue trasladada a un hospital psiquiátrico. Por lo que contaban ella gritaba desesperada sobre alguien que le acosaba, y la locura llegó tan lejos que intentó quitarse la vida. Eso asustaba, pero nadie pensó que esto era algo más que locura, nadie quería creer que había el espíritu del aula 14. Sin embargo lo más terrorífico estaba por ocurrir, algo que me afectaría directamente a mí. Estaba dando clases normalmente, y de repente se escucharon gritos muy fuertes desde el otro lado de la pared, desde el aula 14. Ordené a la clase que se quedara en el salón y fui a ver qué ocurría. Me encontré con todos los alumnos y el profesor matándose entre ellos, podía ver sangre volando por todas partes. Quedé paralizado, en shock, no podía creer lo que veía, no podía reaccionar ni moverme. Uno de los alumnos me vio y se dirigió hacia mí, yo salí corriendo mientras que ese chico me perseguía incansablemente, Dios sabrá qué cosas horribles iba a intentar hacerme, pero yo no le iba a dejar. Corría pidiendo socorro pero me ignoraban, como si no estuviera allí. En eso comencé a sentirme mareado, muy mareado, comencé también a perder el equilibrio y la velocidad. Estaba por alcanzarme cuando todo se oscureció y caí al piso. De repente desperté, estaba dormido en el escritorio del salón, una brisa de vergüenza pasó por mi cara al pensar como me veía. Me levanté y miré a los alumnos, estaban sentados de forma perfecta, con sus rostros inexpresivos y completamente quietos. En la ventana se podía ver una densa niebla que hacía imposible distinguir cualquier otra cosa. Las luces de salón parpadeaban, el ambiente era extraño y algo perturbador. Pasé la mano frente a uno de los chicos para ver si reaccionaba, pero permanecía con una inmovilidad que hasta asustaba. En ese momento escuche una voz, una voz de mujer que provenía de afuera. Comencé a caminar hacia la puerta, todo parecía ser un extraño sueño. Cuando la abrí no me encontré con el patio, había una inmensa oscuridad, la más oscura que había visto, solo se distinguían unas escaleras que iban hacia abajo. Cuando volteé hacia donde estaba la puerta esta había desaparecido. Mientras contemplaba la oscuridad que reemplazaba la puerta volví a escuchar la voz que provenía de abajo, me estaba llamando. Sin alternativa aparente comencé a caminar escaleras abajo mientras que esa voz de mujer seguía diciendo mi nombre. Comencé a darme cuenta de algo: esa voz me resultaba familiar. A cuando llegué al final de la escalera que era otra puerta, me di cuenta de algo que no podía creer: esa era la voz de Alejandra. Alejandra había sido mi novia hacía solamente 2 meses, el día que le pedí matrimonio y ella aceptó, ese día un borracho la atropelló fuertemente, ante mis propios ojos ella salió disparada y llena de sangre; el trauma era horrible y aún me costaba recuperarme. No sabía si sentirme asustado o contento, ¿acaso había muerto y estaba por encontrarme con mi amada? ¿Era todo un sueño extraño? Llegué hasta la puerta y la abrí. Detrás había un largo pasillo que acababa en otra puerta, cuando entré la puerta se cerró detrás de mí. Comencé a avanzar, mis pasos hacían eco en el pasillo. Mientras iba me pareció escuchar algo… "Él te espera". Tuve un escalofrío pero no fue más que mi imaginación, o eso quería creer. Entonces llegué a la puerta, tome la manija y la bajé lentamente, moví la puerta abriéndola mientras hacía un sonido chirriante. Cuando acabé no había nada delante mío, oscuridad; pero escuché esa voz otra vez repitiendo mi nombre, como la de Alejandra pero más extraña que antes. Una imagen se formó detrás de esa puerta, algo se acercaba flotando y poco a poco el terror me invadió hasta el último centímetro: era ella, llena de sangre y con sus intestinos colgando. Me quedé paralizado frente a esa imagen que seguía acercándose; de repente su cabeza cayó de sus hombros y rodó hacia mí. Me sacó de mi mismo, grité muy fuerte y salí corriendo en dirección opuesta, intenté salir por la puerta de entrada pero estaba cerrada. Escuché algo detrás de mí, volteé y vi que al lado del cuerpo de Alejandra estaba un chico con antifaz y uniforme, el chico del que hablaba mi alumna. El se quedó ahí mirándome por un rato, pero luego de eso se agachó y tomó la cabeza de Alejandra. Él comenzó a caminar hacia mí con la cabeza en la mano y con esa horrible sonrisa en su rostro, yo no podía reaccionar, ese loco estaba cada vez más y más cerca de mí. Caminé hacia atrás hasta quedar con la espalda contra la pared, temblando, el miedo recorría estaba en toda la sangre de mi cuerpo sentía un frío helado en mi piel. Se puso delante de mí mientras que su sonrisa se hacía más amplia. Él levantó la cabeza de mi novia y la puso en frente mío, no podía más, estaba por estallar, el rostro de la mujer que amaba estaba lleno de sangre y en estado de putrefacción justo delante de mí. Entonces ese loco dijo moviendo la cabeza: -¿No la amas? ¿No es hermosa? Y llegó el golpe final, me cuesta demasiado escribir esto. La cabeza de Alejandra habló: -Bésame. Grité desesperado mientras que ese loco fregaba el rostro lleno de sangre contra mi cara. Dios mío, era demasiado, perdí el conocimiento. Lo siguiente que recuerdo es que desperté en mi casa. Los salones malditos estaban nuevamente clausurados, pero nadie parecía recordar lo ocurrido, como si el nuevo director nunca hubiera abierto los salones. Además de esto, no he recibido noticias de la alumna de la que hable al principio; como si simplemente hubieran dejado de existir ella y su familia, pero lo juro, todo lo que conté es verdad. No puedo haber estado alucinando durante una semana completa sin que nadie lo notara. Desde ese día renuncié a mi cargo en la Escuela de Privada Rosewood, no quiero volver a acercarme a ese lugar en mi maldita vida. CASO 3 Mi nombre es Ricardo. Mi historia no es muy aterradora pero creo que es importante que la conozcan. Había sonado el timbre de recreo, cuando salí del aula me paseé un rato por el instituto y casualmente llegué al pasillo que llevaba al aula 14, y pude ver que la puerta estaba abierta. La curiosidad me picó, había oído muchos rumores sobre esa aula pero la verdad es que no estaba seguro de nada, por lo que decidí ir hasta allá. Cuando entré no había nada, un aula sucia y llena de telarañas; sin embargo algo llamó mi atención: sobre una de las mesas se encontraba un pendrive. Me resultó extraño, parecía que hacía mucho que nadie lo recogía porque estaba lleno de polvo, al igual que la mesa, me lo llevé. Esa noche puse el pendrive en mi ordenador, lo que encontré resultó ser muy inquietante. Eran 4 archivos: tres audios y un vídeo. Los mismos son muy inquietantes, sobre todo el vídeo, creo que será mejor que lo vean por ustedes mismos. Los he subido a Mediafire, aquí está el link. [LINK CENSURADO] CASO 4 Mi historia es bastante terrorífica, y extraña, como si todo hubiera sido una pesadilla. Sin embargo estoy convencido de que todo fue verdad, ya verán por qué. Ya que estamos, mi nombre es Marcelo. Esta es mi historia: Yo era alguien curioso por lo paranormal, por lo que no paso mucho desde que llegué al colegio de Rosewood hasta que conocí la leyenda de Fer. Yo no era el único curioso, tenía amigos iguales a mí. Luego de escuchar la historia de Micaela nuestra curiosidad aumentó en gran medida, más allá de que pensábamos que se lo había inventado. Nuestra curiosidad logró que consiguiésemos la llave del aula 14. Decidimos hacer lo que ella hizo para ver si todo era verdad: jugar a la copa e invocar a Fer. Fuimos hasta el colegio y entramos saltando el cerco. Todo estaba naturalmente a oscuras, recorrer ese pasillo hasta el aula 14 daba un poco de miedo, pero no iba a detenernos. Llegamos al aula y jugamos, pero nuestros intentos fueron vanos, nada pasaba por más cosas que intentáramos para captar la atención de Fer. Cuando salimos del aula e intentamos encontrar la salida del colegio, entonces comenzaron las cosas extrañas: no encontrábamos la salida. Primero pensamos que habíamos tomado una dirección equivocada y nos perdimos, pero cada vez se hacía más y más frustrante el hecho no encontrar la puerta de salida, no daba señales de estar en ningún sitio, pareciera que la estructura del colegio hubiese cambiado. Se volvió desesperante hasta el punto en que empezamos a discutir sobre las direcciones que habíamos tomado, estábamos molestos y algo asustados. Finalmente arreglamos en que nos separaríamos, y el que encontrase una salida llamaría por celular a los demás. Desde ese momento estuve solo, deambulé por el colegio por horas, cada vez todo parecía más laberíntico y confuso. Entre más tardaba en poder encontrar la salida más miedo tenía, en las paredes comenzaron a aparecer los escritos relacionados con Fer, aumentaban a medida que avanzaba, me estaba poniendo nervioso. Finalmente me rendí, había gastado demasiada energía caminando, quién sabe cuántas horas habré caminado para llegar a ese punto. Me senté contra una pared y no pude hacer más que esperar a que alguien me llamara. Pasaban lentamente los minutos, un minuto, dos minutos, cinco, diez, veinte, treinta, sesenta, no podía soportar la idea de quedarme solo en ese lugar por más tiempo, tomé mi celular y llamé a uno de mis amigos. -¿Hola? -¿Hola? ¿Marcelo?- se le notaba cansado, estaba respirando profundamente. -Sí, soy yo. -¿Encontraste la salida? -No, Ramiro. Es que no lo soporto más, necesito hablar con alguien, esta soledad comienza a enloquecerme. -Te entiendo Marcelo. -¿Te has encontrado con alguno de los chicos? -No, sigo solo. -Mierda, esto no está bien, no quiero quedarme aquí, no quiero morir aquí. -Yo tampoco Marcelo, pero lo único que podemos hacer es seguir buscando. -Supongo que tienes razón. -Bueno, mejor será que ahorre batería y… -¿Y qué? -Oh, no… -¿Qué pasa? -¡¡NO!! -¿Qué pasa? ¿Estás bien? -¡¡ME HA ENCONTRADO!! -¡¿QUIÉN?! -¡¡¡AAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHH!!! Hubo un ruido extraño y distorsionado, y la llamada se cortó. Me asusté, no sabía qué había pasado, pero no parecía bueno. ¿Les habrá pasado lo mismo a los demás? Tomé el teléfono y llamé a Juan. Alguien contestó pero no era él: -¿Hola? ¿Juan? ¿Estás ahí?- desde el otro lado se escuchaba estática y sonidos extraños. Sin embargo, alguien me contestó con una voz siniestra. -Juan ha ido, no volverá. Colgó. Me asusté más que antes, Juan no podía estar bromeando, no era momento de hacer chistecitos. Entonces David me llamó -¿Hola? ¿David? -podía escucharle respirando muy profundamente, algo andaba mal. -¿Estás bien? -Marcelo… -¿Si? -Marcelo -¡¿QUÉ?! ¡¿QUÉ PASA?! -¡CORRE MARCELO! ¡CORRE! ¡ESTÁ DETRÁS DE TÍ! -¿¡QUIÉN!? -AAAAAAFFFFFFGGHHHH… Cortó. Estaba aterrorizado, algo había atrapado a mis amigos y ahora iba a por mí. Estaba petrificado, miré mi celular con el letrero de llamada finalizada y entonces escuché un sonido detrás de mí, eran pasos. Me giré lentamente, el terror me estaba llenando hasta los huesos. Y lo vi, un chico con un antifaz blanco estaba ahí parado mirándome detenidamente. Me quedé en estado de shock, el me miraba sin expresión, como un maniquí. Empezó a sonreírme, y a caminar hacia mí, echó una pequeña pero horrible risita y entendí lo que pasaba. Eché a correr a toda velocidad, tenía que alejarme de él lo más que pudiese. Corría como loco por los pasillos, cada vez que miraba atrás estaba ahí, no parecía alejarse, como si se teletransportase, no podía perderlo de vista por más que lo intentara. Sin embargo, no tuve que preocuparme por correr mucho, me di cuenta de que por donde corriese solo habría otro pasillo que doblaba hacia todas partes hasta marearme. Mi mayor miedo se cumplió: doblé a la derecha y a los pocos segundos llegué al final de ese pasillo. Me detuve al ver la pared y giré atrás para volver, pero vi su sombra en la pared, estaba acorralado. Desesperado, y sin saber qué hacer, solo podía esperar a que un milagro me salvase. A medida que su sombra se hacía más grande algo ocurrió con el lugar: sin causa aparente el pasillo comenzó a arder, y podía escuchar gemidos a mi alrededor. Vi entonces a alguien que se acercaba desde la izquierda, pero no era ese tipo, era Ramiro y se estaba arrastrando, intentando escapar de algo. Cuando estaba por reaccionar para ayudarle el loco vino corriendo con un cuchillo y lo mató a puñaladas. Era demasiado, los gemidos ahora eran gritos, el fuego era muy intenso y él se acercaba lentamente y sin quitar esa sonrisa sádica de su cara. Fue entonces cuando me di cuenta de lo terrible, el juego de la copa había funcionado y ahora Fer iba a matarme. Comencé a retroceder cada vez más rápido. Mientras lo hacía algo me agarró de la pierna, me sobresalté y vi a una persona mutilada y sin piernas que me gritaba pidiendo auxilio, no podía hacer nada. Sacudí mi pierna hasta que se soltó y corrí hasta el final del pasillo. Esa pobre persona se horrorizó al ver a Fernando acercarse e intentó escapar arrastrándose, pero Fer le alcanzó y con su cuchillo le mutiló hasta matarlo. Y solo podía mirar horrorizado como ese psicópata se acercaba lentamente, con sus ojos clavados en mí. Yo gritaba, no quería morir, no quería morir siendo mutilado por un cuchillo, pero no había salida. Fer me tomó de la remera, por más fuerza que yo hiciera el permanecía inmutable, tenía una resistencia fuera de los límites del ser humano. Entonces me acuchilló, eso fue lo último que sentí, el frío acero atravesando mi carne hasta mi corazón mientras que mi sangre se salpicaba contra su cara. Luego de eso desperté de un grito, estaba dormido en el salón de clase. Todos se alarmaron, el terror no se iba de mí, yo seguía gritando desesperado pues aún sentía ese metal en mi pecho; mi sobresalto fue tan violento que pateé mi mesa haciendo volar mis cosas por los aires y me caí de espaldas al piso. Cuando pude tranquilizarme todos notaron que estaba pálido y lleno de sudor, con los ojos abiertos como platos. Yo pregunté por mis amigos, por Ramiro, Juan y David, pero todos me miraban extrañados, como si no les conociesen. Aquí termina mi historia, mi mente no ha estado bien desde entonces, tengo pesadillas horribles sobre aquella vez. Y tengo una prueba de que todo es verdad, es la memoria de mis amigos. A ellos les conocía desde hacía meses, ¿cómo es posible que de repente todos olvidasen que ellos existían? Parece ser que Fer puede alterar nuestras memorias, ahora no hay rastro alguno de que ellos hayan existido más que mis recuerdos, lo cual solo me atormenta más. Sigo asustado, la leyenda cuenta que el que provoque a Fer está condenado a morir en sus manos. Dios mío, espero que esa parte de la leyenda sea falsa, de lo contrario no tendré más opción que acabar conmigo mismo para evitar más horrores.