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Primer post: 18 jul 2016Último post: 19 jul 2017
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10 personajes históricos que desaparecieron misteriosamente
10 personajes históricos que desaparecieron misteriosamente
InfoporAnónimo6/18/2017

GIF Todos los días desaparecen personas en alguna parte del mundo. Es inquietante, pero es un hecho. No es algo que tenga relación con los tiempos modernos, ha ocurrido a lo largo de toda la historia de la humanidad. Y cuando el desaparecido es un personaje público, conocido, o destacado, queda registrado para la posteridad como un misterio. La lista de estos personajes desaparecidos sin que nunca se haya sabido cómo o qué les ocurrió es increíblemente larga. Vamos con algunos de ellos. 1. Espartaco El famoso esclavo tracio Espartaco (113 a.C.–71 a.C.) que dirigió la rebelión conocida como III Guerra Servil o Guerra de los Gladiadores contra la República Romana entre los años 73 y 71 a.C., murió en la batalla del Río Silario. Esa es la versión oficial, porque nunca se localizó su cadáver. Quizá huyó con un buen puñado de los suyos a Cilicia. 2. El Emperador Valente Flavio Julio Valente fue emperador de Roma del 364 al 378 d.C. en la parte oriental del Imperio. Según las fuentes murió en la Batalla de Adrianópolis el 9 de agosto de 378. Amiano reporta que fue herido de flecha y llevado a una cabaña a la que los godos prendieron fuego sin saber quien había dentro. Así habría muerto, aunque su cadaver nunca fue hallado. 3. Solomon Northup Conocido por ser el autor de 12 años de esclavitud, libro en que se basa la reciente película hollywoodiense, nunca regresó de la gira de promoción de su libro en 1857. Algunos piensan que pudo ser secuestrado y convertido de nuevo en esclavo. Pero el caso es que no existe ninguna noticia ni reporte sobre su paradero después de ese año. 4. Ambrose Bierce El famoso autor del Diccionario del Diablo se unió al ejército de Pancho Villa como observador en octubre de 1913. Se le vio por última vez en Chihuahua y luego desapareció para siempre. Algunos creen que pudo ser asesinado, y de hecho hay una tradición oral en la localidad de Sierra Mojada (México) que dice que Bierce fue ejecutado en el cementerio del pueblo. Allí se levantó una lápida en 2004, aunque una vez más, su cuerpo nunca fue hallado. 5. Béla Kiss Kiss fue un asesino en serie húngaro que se unió al ejército austríaco durante la Primera Guerra Mundial. Mientras estaba en el frente en 1916 las autoridades hallaron 24 cadáveres de mujeres escondidos en bidones en su casa. Al intentar detenerlo en el hospital de veteranos de Serbia donde se recuperaba de sus heridas, huyó usurpando la identidad de otro soldado fallecido. Su rastro se pierde aquí, aunque un detective afirmó haberlo visto en el metro de Nueva York años más tarde. 6. Roald Amundsen El explorador noruego Roald Amundsen fue el primero en alcanzar el Polo Sur (1899), y también formó parte de la primera expedición aérea que sobrevoló el Polo Norte. Precisamente allí desapareció el 18 de junio de 1928, mientras volaba sobre el Ártico en una misión de rescate. Nunca se halló su cadáver, tan sólo un flotador de su hidroavión, cerca de la costa de Tromso. 7. Amelia Earhart La famosa aviadora norteamericana Amelia Earhart fue la primera mujer en intentar dar la vuelta al mundo en avión. Desapareció en el intento cerca de la Isla Howland en el Pacífico el 2 de julio de 1937. A pesar de que Franklin D. Roosevelt autorizó una misión de búsqueda integrada por 9 barcos y 66 aviones, el 18 de julio se la dio por muerta. Su cuerpo nunca se encontró. Recientemente se han hallado posibles restos de su avión. 8. Glenn Miller El popular músico de jazz norteamericano Glenn Miller volaba de Inglaterra a Francia el 15 de diciembre de 1944. Su misión, tocar para las tropas en la recientemente liberada París. Su avión desapareció en algún punto sobre el Canal de la Mancha, con todos sus pasajeros. Como oficial del ejército estadounidense, todavía se le considera como desaparecido en combate. 9. Antoine de Saint-Exupéry El aviador y escritor francés, famoso por ser el autor de El Principito, desapareció a bordo de su avión mientras realizaba una misión de reconocimiento previa a la invasión aliada del Sur de Francia. El 31 de julio de 1944 partió de Córcega a bordo de un P–38 desarmado en la que sería su novena misión, y nunca regresó. Un cuerpo con uniforme francés fue hallado algunos días después al sur de Marsella y enterrado en Carqueiranne. Pero si era él o no sigue siendo un misterio. 10. Heinrich Müller El jefe de la Gestapo fue visto por última vez en el bunker de Hitler en Berlín el 1 de mayo de 1945, justo el día antes del suicidio del Führer. Tras la caída de la capital germana nunca más se supo de él, aunque según la CIA pudo morir pocos días después. Pero su cadáver nunca fue hallado. Es la figura más importante del régimen nazi que nunca fue capturado ni confirmada su muerte. Un oficial de policía polaco que escapó a occidente en 1961 afirmo haber oído a sus superiores decir que los rusos lo habían capturado en algún momento entre 1950 y 1952. Pero no existe confirmación oficial. GIF GIF

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5 aspectos horrorosos de la vida en la antigüedad
InfoporAnónimo7/18/2016

Nuestra principal referencia para entender cómo era la vida en la antigüedad casi siempre viene de la literatura, la fotografía y especialmente del cine. En películas como Gladiador, Braveheart y otras tantas; el pasado parece tan interesante, noble y significativo que incluso dan ganas de volver en el tiempo para pasar algunos días al interior de un castillo medieval con una doncella o caballero. Sin embargo, muchos de los horrores cotidianos de la vida en el pasado simplemente son omitidos. Y hablamos de cosas como… 1. Ir al baño era un eterno espectáculo de horror. ¿Qué es lo peor que has encontrado en un baño? Supongamos que fue una araña enorme o una rata que salió por el inodoro. Pues felicidades, ya que no tuviste que soportar los horrores de una tasa romana. Prácticamente eran recipientes de piedra húmedos e incómodos, además de estar repletos por todo tipo de vida que adora el excremento. Y lo peor era que, literalmente, tu trasero podía estallar en llamas durante alguna evacuación, un fenómeno que se producía por las abundantes emanaciones de metano en el lugar. Se dice que los romanos arrojaban hechizos de magia en las paredes de los baños para mantener a raya a los supuestos demonios que provocaban las llamas. Algunos baños incluso tenían la imagen de Fortuna, la diosa de la suerte. Y entonces llegó la Edad Media, y las cosas no hicieron más que empeorar. Los pueblos medievales crecieron y las personas pasaron a vivir en barrios cada vez más próximos, de forma que tratar las toneladas de desechos que se producían se convirtió en un grave problema. Algunos residentes solían cavar fosas en sus patios, que podían esparcirse hasta las propiedades de los vecinos y provocar peleas terribles que, suponemos, generaron algunas muertes. Una mujer inglesa llamada Alice Wade ideó una especie de sistema de drenaje con tubos de madera que corría bajo varias casas y arrojaba los excrementos en una calle. Hubiera sido muy ingenioso, de no ser porqué la calle era transitada y el tubo obstruido acostumbraba a apestar toda la vecindad. 2. Ante el más mínimo defecto físico te podían excluir. ¿Padeciste acné en la adolescencia? ¿Quizá alguien de tu familia sufre de psoriasis? De ser así, estás a unos siglos de distancia de haber llevado una vida como un paria deforme. No importa lo que llegues a ver en Game Of Thrones o Vikingos, lograr que la piel tenga una apariencia saludable es algo que requiere muchos productos y conocimientos modernos. Incluso hoy somos vulnerables a desarrollar abundantes condiciones, manchas y otras cosas desagradables, nuestro consuelo es que podemos tratarlas con cremas, remedios o, de llegar a requerirse, cirugía plástica. Pero no era así en el pasado. Por ejemplo, en el caso de la psoriasis (una condición que actualmente tiene un tratamiento relativamente simple), podría significar una sentencia de muerte. Las manchas escamosas y gruesas de piel que aparecen con la enfermedad frecuentemente se atribuían de forma errónea a la lepra. Esto automáticamente hacía que la persona fuera aislada del resto de la sociedad, asumiendo que saliera con vida del problema – en la Francia del siglo XIV, por ejemplo, las personas con piel defectuosa podían ser ejecutadas. La sífilis, una enfermedad particularmente desagradable que pudre la carne (principalmente de la nariz) y que huele a muerte, se extendió tan rápido a través de los continentes que debieron creer que se trataba de una plaga bíblica. Con el doble efecto de ser contraída mediante relaciones sexuales y al compartir determinados síntomas con enfermedades divertidas como la lepra, siempre existía una buena probabilidad de que la persona acabara como un paria social severamente deforme (dado que las únicas opciones en aquella época eran usar una máscara o hacer un tratamiento quirúrgico que terminaba matando a más personas de las que lograba sanar). 3. Ser desempleado arruinaba tu vida. Ser un desempleado en malo en cualquier época – el desempleo siempre ha tenido cierto estigma social. Pero unos siglos atrás no tener ningún tipo de habilitad o talento era algo realmente malo. Por ejemplo, en la Inglaterra del siglo XVI no trabajar era prácticamente equiparable a ser un criminal. Ya que las personas desempleadas muchas veces tenían que vagar de ciudad en ciudad para encontrar trabajo, se les veía como vagabundos. El castigo: ser atadas y azotadas hasta sangrar. En 1547, la ley se alteró de forma que, en lugar de azotes, las personas podían marcarse como ganado y forzadas a trabajar como esclavos. Una belleza. En el 1600 se aprobaron nuevas leyes que incluso recompensaban la captura de vagabundos. En determinado punto, la recompensa era más o menos igual al valor de una semana de salario para un trabajador no calificado (¿los vagabundos se cazaban entre sí?). En algunos casos, el gobierno proporcionaba asistencia a los pobres, lo que suena como algo maravilloso hasta que te enteras que, si llegabas a aceptar dicha ayuda, estabas obligado a utilizar un distintivo con la letra “P” bordada. De esta forma, todos sabían el pedazo de inútil que eras. Rehusarse a utilizar el distintivo implicaba una multa equivalente a un salario de dos semanas. Evidentemente, un salario que ni siquiera tenías. Y probablemente nunca ganarías, ya que podrían esclavizarte. ¡Un segundo! Eso suena como si los ricos realmente no tenían intenciones de motivar a los desempleados a comenzar a trabajar, y también como una disculpa para azotarlos y esclavizarlos. Pero probablemente solo somos unos paranoicos. 4. Las peleas en la universidad se convertían en batallas mortales Todos estamos familiarizados con lo que los universitarios borrachos son capaces de hacer. Pero sin importar lo mal que vayan las cosas, por lo menos no salen a atacar a las personas con espadas como acostumbraban a hacerlo en el siglo XIII en Paris (aunque a veces se aproximan bastante a esto). Y no hablamos de simples duelos entre dos rivales. Hablamos de batallas campales que resultaban en decenas de muertos. Por ejemplo, en 1229 un grupo de estudiantes hospedados en una especie de posada se emborracharon y comenzaron a discutir con los propietarios sobre el costo del vino. La discusión se salió de control al punto de que los propietarios y estudiantes entraron en una pelea, y personas de toda la ciudad tuvieron que acudir a auxiliar a los propietarios. Pero los universitarios no iban a permitir que una bola de gente sin educación los hiciera menos, así que volvieron al día siguiente con más compañeros, todos armados con espadas. Tras destruir barriles de vino, tomaron las calles y atacaron a todo aquel que se les ponía enfrente, fuera hombre o mujer. Y este tipo de evento no fue único, ni raro. Durante la Edad Media en la Universidad de Oxford (sí, esa que estás pensando), estas mini guerras eran toda una rutina. Uno de los incidentes más famosos tuvo lugar en 1355, cuando se suscitó un gran motín poco antes del Día del Amor y la Amistad. Una vez más, el catalizador fue el vino, aunque la lucha estuvo enfocada en la calidad y no en el precio. 5. Las especias eran tratadas como drogas En el mundo antiguo, la sal, pimienta y otras especias eran difíciles de encontrar, y verdaderos imperios se construyeron con la finalidad de controlar su “contrabando”. Las especias también se utilizaban frecuentemente como moneda. En la escuela debes haber aprendido que utilizaban estos productos para conservar la carne, pero esa no es la historia completa. El comercio de especias básicamente era como traficar heroína en nuestros días. Las personas comenzaron a creer que las especias podían curar o prevenir todo tipo de enfermedades, y las usaban en rituales religiosos. Después, toda posición social pasó a basarse en gran parte en el tipo y cantidad de condimentos que las personas eran capaces de exhibir a la hora de la comida. En la Edad Media se alcanzaron extremos muy locos respecto al tema. El matrimonio de un duque en 1476 presumió 175 kg de pimienta, 92 kg de canela, 93 kg de azafrán, 129 kg de jengibre, 47 kg de clavo y 37 kg de nuez moscada. Este montón de condimentos se utilizó simplemente para mostrar la riqueza que poseían los novios. En esos tiempos los europeos solían recorrer el mundo para recolectar suministros. Los nativos del archipiélago de las islas de Banda fueron masacrados sin piedad cuando los británicos y holandeses lucharon por el control de las especias del lugar. Ese era el único sitio donde podía encontrarse nuez moscada, y en la época se creía que podía curar la peste. En total, más de 6,000 personas murieron buscando algo que hoy podemos espolvorear en nuestro rompope. Espero que lo hayas disfrutado Si te gusto, sígueme y veras mis próximas actualizaciones. Hasta la próxima.

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Mosquito, el avión de madera de la Segunda Guerra Mundial
InfoporAnónimo8/9/2016

Para el ocaso de la década de 1930, una nube negra y espesa de guerra acechaba en el horizonte europeo. Pese a que los gobiernos de Francia y el Reino Unido empleaban diplomáticos para apaciguar a Hitler con compromisos, cada nación empezó a reforzar su poderío militar como una forma de prevención contra las hostilidades. Entre otras medidas, la fuerza aérea de Gran Bretaña intensificó la producción de sus bombarderos con tecnología de última generación. Estos enormes aviones estaban bien blindados y habilitados para entregar a domicilio una orden de destrucción brutal; pero los aviones de acero/aluminio a cuatro motores eran demasiado lentos y poco maniobrables, resultando muy vulnerables ante los aviones de combate y el armamento antiaéreo alemán. Pese a la escasez en el suministro de metal, la Real Fuerza Aérea (RAF) elaboró planes para incrementar su flota aérea incluyendo una nueva variedad de bombardero que era mucho más pequeño y rápido. En 1936 la RAF comisionó a una serie de compañías para que presentaran sus diseños de un avión con las características señaladas, una compañía llamada De Havilland respondió de una forma un tanto inesperada: un bombardero construido casi por completo de madera. En un inicio al Ministerio del Aire le pareció absurda la idea, y le sugirió a la compañía aérea que lugar de eso utilizara sus recursos en la construcción de alas para los bombarderos existentes. Pero el personal de De Havilland estaba convencido de que su idea poco ortodoxa tenía cierto mérito. Los diseñadores originales concibieron un avión con fuselaje de madera armado con varias torretas y una tripulación de seis hombres, todo esto impulsado por dos motores Rolls-Royce Merlin. Una serie de cálculos pronto arrojó que un avión de este tipo no sería particularmente rápido teniendo en cuenta todo su peso, por lo que los ingenieros discutieron la adición de otros dos motores para igualar la velocidad de los bombarderos existentes. Después de algunas consideraciones, los creadores originales en De Havilland concluyeron que la mejor forma de proteger a la aeronave no era erizándola con ametralladoras, sino haciéndola tan rápida que nada de lo que volara en el cielo pudiera alcanzarla. La idea parecía razonable, por lo que el equipo de diseño siguió jugando con su concepto de avión de madera – pese a que no recibieron la aprobación de la RAF. Descartaron las torretas y cuatros asientos para la tripulación, reducción que disminuyó de forma significativa el peso estimado. También pusieron especial atención a la aerodinámica de la nave, con el objetivo de dotarla de una superficie tan resbaladiza como la de un avión de combate. Con el par de motores Melin súper cargados, se estimó que el diseño de madera contrachapada alcanzaría una velocidad máxima de 400 millas por hora con una carga completa de bombas, superando con facilidad a los aviones alemanes más veloces de la época. La RAF continúo mostrando desconfianza pese a las impresionantes especificaciones; un bombardero ligero de madera era un concepto profundamente contrario al pensamiento de la época. Por fortuna, De Havilland se hizo con un aliado, el ministro del Aire Británico, un hombre llamado Sir Wilfrid Freeman. Freeman conservaba una amistad muy cercana con la familia propietaria de De Havilland desde la Primera Guerra Mundial, y el hombre vio un enorme potencial en el nuevo diseño. Con su persuasión, el Ministerio del Aire finalmente autorizó la construcción del prototipo, especialmente por la observación de Freeman de que un aeroplano de madera no requería los escasos suministros metálicos del país. Tras algunos contratiempos debido a la falta de equipo y a que los bombarderos alemanes azolaban los edificios de De Havilland, finalmente el prototipo del Mosquito fue transportado a la ciudad de Hatfield para una prueba el 25 de noviembre de 1940. Su construcción final era un marco de madera forrado con contrachapado, con las secciones unidas con pegamento y atornilladas para una mejor resistencia. Emplearon madera balsa ecuatoriana intercalada con el abedul canadiense, un tipo particularmente fuerte y ligero de madera. El metal solo fue requerido en algunas partes, incluyendo la carcasa del motor y algunos controles de la interfaz. Las secciones de madera fueron cubiertas de tela y el prototipo fue pintado de amarillo brillante para desalentar a las tripulaciones aéreas británicas de disparar contra el avión ultra secreto. Una serie de pruebas en los meses posteriores confirmó que el Mosquito era una máquina ágil y muy veloz, capaz de ejecutar acrobacias impresionantes y alcanzar velocidades de hasta 392 mph. Pruebas adicionales también revelaron que la aeronave podía soportar con facilidad cargas cuatro veces más pesadas que para las que había sido diseñada. Las posturas oficiales hacia el Mosquito cambiaron rápidamente después de que se observara al prototipo en acción. La RAF ordenó una serie de aeronaves con configuraciones variadas, entre los que se incluían bombarderos, cazas pesados y aviones de reconocimiento fotográfico. De Havilland requirió a todo mundo: carpinteros, fabricantes de pianos, constructores de cabinas y a cualquiera que supiera trabajar con la madera y que nunca antes hubiera hecho una contribución al esfuerzo de guerra británico. Los módulos para ensamble se construyeron en lugares como fábricas de muebles, y después eran enviados a la planta de De Havilland para su ensamble en grandes moldes de concreto. Para acelerar la producción, los ingenieros desarrollaron una técnica donde el pegamento secaba mucho más rápido con la ayuda de microondas. El inimaginable avión de madera rápidamente se estableció como uno de los aviones más útiles de la Real Fuerza Aérea. Las variedades de bombarderos podían arrojar una carga útil comparable con fortalezas volantes, pero consumían menos combustible, ponían menos vidas en riesgo y cruzaban por sobre el objetivo a aproximadamente el doble de la velocidad que los bombarderos más grandes. El Mosquito también resultó eficiente en carreras de baja altitud, donde escuadrones de Mosquitos volaban casi a ras de suelo liberando sus artefactos con toda precisión para después escapar a toda velocidad dejando atrás a interceptores alemanes que los buscaban desesperadamente. La versión pesada del caza demostró ser tan rápida como letal, derribando escoltas de bombarderos alemanes y derribando al menos 500 cohetes alemanes V-1. Algunos caza iban equipados con un cañón de 57mm y cohetes para hundir submarinos en el océano. Una variedad de caza nocturno iba equipado con un radar secreto británico, que le permitía al Mosquito localizar al objetivo en la oscuridad. Cuando la inteligencia británica se enteró de que Hermann Göring, el comandante de la Luftwaffe alemana, debía encabezar un desfile nazi en Berlín el 31 de enero de 1943, empezaron a tramar un plan para desmoralizar al enemigo. Göring se había jactado desde hacía mucho tiempo de que la capital alemana estaba a salvo de los bombarderos aliados, pero esa mañana hizo el ridículo cuando un escuadrón de Mosquitos liberó una lluvia de bombas en el evento. Otro escuadrón de Mosquitos fue a interrumpir una segunda reunión en Berlín esa misma tarde. En otra ocasión, pilotos británicos hicieron bombardeos a muy baja altitud en la sede de la Gestapo, destruyendo archivos importantes y liberando a numerosos prisioneros. Debido a las atrevidas incursiones, el Mosquito llegó a ser conocido cariñosamente como la “Maravilla de Madera” y el “Terror de Madera”. El mismo Hermann Göring le guardaba un alto estima al Mosquito. “En 1940 podía volar al menos hasta Glasgow en la mayoría de mis aviones, pero ahora me pone furioso ver al Mosquito. Me pongo verde y amarillo de envidia. Los británicos, que pueden permitirse el aluminio mejor que nosotros, ensamblan un hermoso avión de madera que cada fábrica de pianos allí está construyendo, y le dan una velocidad que hasta ahora no hace más que aumentar. ¿Qué piensas de eso?”. Quizá el ataque más audaz del Mosquito fue la Operación Jericó, una empresa audaz y un tanto desesperada que tenía la intención de liberar a los prisioneros condenados de la guerra. El 18 de febrero de 1944, un escuadrón formado por diecinueve Mosquitos bombarderos escoltados por cazas lanzó un ataque relámpago a la prisión de Amiens durante la ocupación nazi de Francia. Las fuerzas aliadas se enteraron que ciento veinte miembros capturados de la resistencia francesa iban a ser ejecutados al día siguiente, y tramaron el audaz plan con la esperanza de que algunos de los 717 prisioneros pudieran escapar. Justo después del medio día la primera ola de Mosquitos pudo verse desde la prisión, y el piloto Maxie Sparks se zambulló en un mar de fuego antiaéreo. La nave resistió una serie de rondas de los defensores antes de que la primera bomba golpeara uno de los muros de la prisión como se tenía previsto. El Mosquito dio la vuelta para una segunda ronda, y Cecil Dunlop liberó otra descarga que abrió un segundo agujero mucho más grande en la pared exterior. En medio del humo y el caos, algunos prisioneros huyeron mientras la segunda ola de mosquitos llegaba y se dirigía a las guaridas nazis. Aunque 102 prisioneros perdieron la vida, 258 lograron escapar, entre ellos 79 de los que habían sido programados para ejecución. Algunos historiadores han especulado que los desembarcos del Día D que tuvieron lugar unos meses más tarde podrían no haber tenido el mismo éxito sin la ayuda de los prisioneros de la resistencia francesa que fueron liberados en Amiens. Durante varios años los económicos Mosquitos bombarderos fueron los amos y señores del cielo en términos de velocidad y versatilidad. Finalmente, los alemanes desarrollaron un puñado de aviones de combate que eran ligeramente más veloces que los Mosquitos, pero en la mayoría de las ocasiones los Mosquitos ya estaban regresando a casa cuando los interceptores llegaban al lugar, y la pequeña ventaja de velocidad no fue suficiente para cerrar la brecha en un plazo razonable. Hacia el fin de la guerra Alemania desarrolló un avión de propulsión a chorro con la velocidad suficiente como para atrapar al Terror de Madera, pero su actuación llegó demasiado tarde como para representar una diferencia. El Mosquito también jugó en los campos de guerra del Pacífico, pero se limitó su uso debido a que la madera y el pegamento no resultaban muy eficientes en el clima húmedo. Algunos aviones literalmente se despegaron debido al calor y la humedad, un problema que pudo haber resultado en algunos accidentes. Para el momento en que la guerra llegó a su fin, el Mosquito demostró ser capaz, y en muchos aspectos extraordinario. Este avión – construido principalmente por carpinteros utilizando materiales comunes – voló en más de 28,000 misiones para el Comando de Bombarderos, y solo 193 de ellos se perdieron durante la guerra. Un Mosquito apodado F for Freddie tiene el record de más bombardeos ejecutados por un solo avión en la Segunda Guerra Mundial, tras haber completado 213 vuelos de combate. El último Mosquito se construyó en 1950, y la Maravilla de Madera siguió siendo el avión más rápido en el Comando de Bombarderos hasta 1951. Por desgracia, las estructuras de madera no resistían el paso del tiempo tan bien como la guerra, actualmente solo se conservan unos treinta de ejemplares y ninguno es aeronavegable.

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¿Cómo era vivir en un castillo medieval? Mira!
InfoporAnónimo8/12/2016

Imagina cómo era la vida en el pasado, hace unos mil años. En la Inglaterra normanda, la época de los grandes castillos tuvo comienzo a partir del año 1066, con el fortalecimiento del feudalismo de importación. En clases aprendimos que en este sistema político la nobleza era poseedora de una porción de tierra concedida por el rey donde se contaba con servidumbre propia (los vasallos). Comúnmente, los señores feudales levantaban castillos donde sus vasallos cultivaban la tierra y criaban animales. También estaba presente el clero, que establecía las reglas del lugar valiéndose de la doctrina católica. Pero en la práctica, ¿cómo era vivir en un castillo medieval? ¿Cómo estaban distribuidos sus servicios? La estructura básica de un castillo medieval Comencemos por lo esencial, por la organización estructural básica de los castillos. Estas partes podían variar entre un castillo y otro, pero generalmente cada castillo tenía los siguientes componentes. Capilla Era el lugar sagrado al interior del castillo. Desde estas capillas el clero se encargaba de adoctrinar la religión católica a cada uno de los habitantes del lugar. Salón principal Era el lugar más lujoso de todo el complejo, donde tenían lugar los banquetes que la nobleza ofrecía en eventos especiales a sus invitados. Patios internos las festividades principales tenían lugar en estas zonas, pues permitían la libre circulación de los asistentes y se encontraban despejadas de animales como caballos y cerdos que se alimentaban en el atrio exterior. Barbacana Un muro de protección que servía de soporte a la muralla perimetral. Era más bajo que la fortificación principal y el sitio donde se situaba la primera línea de defensores del castillo. Foso Pocos eran los castillos que contaban con un foso natural, por lo que se hacía necesario construir uno de forma artificial. En estos casos, como el agua se estancaba y los desperdicios se vertían sobre el cuerpo de agua, ya te puedes imaginar el olor. Torres Las torres redondas significaban un punto fundamental para la defensa del castillo, pues eran mucho más seguras que las edificaciones cuadradas. Al levantarse por encima de la muralla ofrecían una visión amplia de la región y zonas ideales de disparo para los arqueros del ejército Portón De nada servía un foso extenso y unas torres altas si la entrada principal era de fácil acceso. Por eso, la mayoría de los castillos contaba con portones muy elaborados, con varias puertas y, a veces, con el famoso puente levadizo. Establo Los caballos eran el medio de transporte más veloz en aquellos tiempos así como un medio de comunicación, además resultaban imprescindibles en batalla. Por esto, cada señor feudal que se respetara requería de un número elevado de estos animales y de un lugar propio para su crianza. Cocina El tamaño de la cocina en un castillo era equivalente a su importancia en la zona. En estos lugares era posible atestiguar un flujo incesante de vasallos preparando alimentos para una multitud de personas. Panadería Además de una cocina, era frecuente que los castillos contaran con una panadería propia donde se producía el alimento básico de sus habitantes. Adjunta a la panadería, la mayoría de los castillos situaba una cervecería – y esta bebida eran tan importante en el Medioevo que la nobleza solía contratar a alguien de confianza para administrar la producción. ¿Cuántas personas vivían en un castillo medieval? Para empezar bien con el tema resulta de vital importancia saber quiénes habitaban el castillo. Además del señor feudal, su esposa e hijos, entre 100 y 150 vasallos habitaban las construcciones de la fortificación. Esta es una estimación hecha por el sitio Exploring Castles, donde se tomó como base el castillo de Goodrich, a unos 200 km de Londres. Entre los siervos era posible encontrar a los jardineros, comerciantes, criadores de caballos, soldados, tejedores, caballeros, escuderos, carpinteros, tesoreros y, evidentemente, a los cocineros. Lord y Lady Un título de Lord y uno de Lady situaban a cualquier persona en el punto más alto de la jerarquía medieval. Estas personas se encargaban de hacer que el castillo funcionara. Sin embargo, los señores feudales generalmente pasaban su vida viajando – particularmente a las metrópolis, como Londres, donde debatían estrategias militares y otros asuntos políticos. En ausencia del “mandamás”, el castillo rebosaba de tranquilidad. Era la esposa la encargada de tomar las riendas y lograr que todo se mantuviera en pie. Ella y el Lord eran los únicos que tenían una habitación privada en el castillo – y era común que se designara a alguna de las torres para cumplir con esta función. A veces, la Lady contaba con una habitación particular, solo para ella. Una vida sin privacidad Para el resto de los mortales en el castillo, la vida no era nada fácil. Pese a la aparente organización del lugar, además de los señores feudales casi nadie contaba con una pizca de privacidad, algunos de los habitantes vivían en villas al exterior del castillo. Se trataba de pequeñas cabañas hechas de adobe, con techo de paja y raramente equipadas con ventanas. Los animales de los vasallos también habitaban dentro de estas rusticas construcciones. Uno de los problemas más grandes en el cotidiano medieval era el frío. Como inicialmente los castillos se construyeron de piedra, eran terriblemente gélidos. Además, también eran oscuros, pues las ventanas se hacían pequeñas para no comprometer la estabilidad estructural de la construcción. No fue sino hasta varios siglos después del inicio de la Edad Media que se empezó a extender el uso de las chimeneas, como una forma de ofrecer un poco más de comodidad a los habitantes del castillo. También en este lapso las técnicas de construcción se fueron perfeccionando, permitiendo ventanas más grandes, lo que facilitaba la entrada de la luz solar y el calor. Los alimentos Alimentarse era punto y aparte. Solía consumirse un montón de carne en los castillos – y había para todos los gustos: jabalí, pavo, cisne y el cerdo podían encontrarse en los platos de las personas. Acompañaban la carne con una diversidad de piezas de pan y empleaban las manos como “utensilios”. También era común consumir vegetales frescos. El agua se servía en puntos específicos del castillo. Generalmente se colocaba una cisterna en algún punto elevado con conexiones que llevaban el líquido hasta lugares más bajos. También contaban con pozos desde donde se extraía el agua del subsuelo. El baño Este lugar representaba una de las mayores dificultades a la hora de vivir en un castillo. En nuestros días contamos con inodoros, sistemas de drenaje, descarga de agua, papel higiénico y toda una serie de facilidades para deshacernos de nuestros desechos corporales. Pero en aquella época el proceso era muy diferente. Para empezar, no se tenía noción de la relación existente entre una estructura elemental de saneamiento y la salud. En otras palabras, a las personas no les preocupaban sus desechos, y la verdad es que no les importaron durante mucho tiempo, Solían hacer sus necesidades en pozos que daban a lado exterior del castillo o en el foso que lo circundaba. Como el agua se estancaba, el hedor era espantoso. El calabozo En muchas novelas modernas, los escritores tienen cierta manía por “romantizar” los calabozos. Sin embargo, la mayoría de los castillos ni siquiera contaba con estos lugares para mantener a los prisioneros. En aquella época no era común castigar a las personas con prisión. Al paso del tiempo, se entendió que podría resultar “interesante” para un señor feudal mantener prisioneros en su propiedad. Pero esto tardó mucho en concretarse. Cuando los calabozos aparecieron, tenían que ser seguros y estar aislados para mantener confinadas a las personas. Deporte, entretenimiento y eventos culturales en un castillo medieval La vida en un castillo puede parecernos muy aburrida; sin embargo, era bastante agitada. Por ejemplo, en el salón principal se ofrecían banquetes a la nobleza y espectáculos de danza, teatro y recitales de poesía. Con toda seguridad era un lugar donde se podía pasar algunas horas cultivando la mente. Por supuesto, la permanencia en este sitio dependía de la jerarquía en el castillo. Cuanto más poder, mejor el asiento y la localización. Los más influyentes contaban con una zona “VIP” frente al salón. El deporte principal era la cacería pero, a medida que pasó el tiempo, se fueron integrando prácticas como las justas que eran contempladas con gusto en los castillos medievales. Para aquellos caballeros menos violentos era posible divertirse jugando backgammon o ajedrez.

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10 epidemias y ataques de histeria que aun son un misterio
10 epidemias y ataques de histeria que aun son un misterio
InfoporAnónimo8/6/2016

10. La enfermedad del meteorito Carancas El 15 de septiembre de 2007, un meteorito impactó la tierra cerca del pueblo peruano de Carancas, en las proximidades del lago Titicaca, abriendo un cráter de 4,5 metros de profundidad. Unos 200 lugareños que se acercaron cayeron enfermos, con cefaleas, náuseas y vómitos, no se sabe el porqué. La mejor hipótesis es que el golpe del meteorito liberó vapores con arsénico, que la gente respiró. 9. La epidemia del bicho de Junio (abejón de mayo) En el verano de 1962, más de 50 trabajadores de una fábrica textil estadounidense cayeron enfermos de dolores de cabeza, mareos y una dolorosa erupción. La fábrica fue cerrada y sometida a inspección, pero no se encontró ningún organismo que pudiera haber causado la epidemia. Sin embargo, después de una buena fumigación, el mal desapareció. 8. La epidemia de risa y llanto de Tanganica El 30 de enero de 1962, los alumnos de una escuela de Tanganica, Tanzania , empezaron a sufrir accesos de risa y llanto. Al final del día, la mitad de la matrícula estaba riendo y llorando de manera histérica y poco después la escuela fue cerrada para evaluación. Los médicos no encontraron nada extraño, pero los alumnos fueron reubicados en otras escuelas. A mediados de año había 14 escuelas cerradas y más de 1000 chicos enfermos. No afectó a los maestros y desapareció tan misteriosamente como llegó. 7. La enfermedad del sueño de Kalachi En 2010, los vecinos de la aldea kazaja de Kalachi empezaron a quedarse dormidos en medio de sus actividades cotidianas, algunos por varios días y cayendo en coma. Una teoría señala que se trata de gases provenientes de una mina de uranio inactiva, aunque las mediciones de calidad del aire no han reportado anormalidades. El pueblo fue evacuado. 6. La epidemia de desmayos de Cisjordania En marzo de 1983, los chicos de una escuela del pueblo cisjordano de Arrabah empezaron a sentir dificultades para respirar y a caer desmayados. En pocas semanas, había más de 900 afectados en varias aldeas. Los palestinos acusaron a Israel de un ataque con gas. Se cree que pudo haber sido el sulfuro de hidrógeno proveniente de una letrina mal protegida. 5. La danza pecaminosa de Kolbigk En el siglo XVI, unos 20 parroquianos de la aldea alemana de Kolbigk se pusieron a bailar y a cantar de manera descontrolada en el atrio de la iglesia. El sacerdote maldijo a los bailadores, acusándolos de pecado mortal, pero algunos no pararon hasta varios meses después. No se sabe qué ocurrió. 4. El Pokémon Shock El 16 de diciembre de 1997, tras la emisión del capítulo Electric Soldier Porygon, de la popular serie de dibujos animados Pokémon, casi 700 niños japoneses sufrieron convulsiones y ataques epilépticos. Se cree que fueron causados por el intenso y repetitivo parpadeo de luces. 3. El sudor inglés Durante el siglo XV apareció en Inglaterra una enfermedad altamente mortal, caracterizada por una intensa sudoración. Atacaba principalmente a los hombres, pero no a los bebés ni a los niños pequeños. Se repitió varias veces en Inglaterra y el resto de Europa, la última ocasión, a principios del siglo XX. Se cree que pudo estar ligada a las condiciones de salubridad. 2. El síndrome del cabeceo Todavía no tiene cura y afecta a niños y jóvenes de entre 5 y 15 años que viven en algunas zonas de Sudán, Tanzania y Uganda. Los chicos empiezan a asentir patológicamente cuando comienzan a comer o cuando sienten frío. Se cree que puede estar vinculado a un gusano parásito que se halla en esas regiones. 1. Dromomanía La dromomanía es el intenso entusiasmo por viajar, que algunos llaman turismo patológico. En 1886, un hombre ingresó en un hospital de Burdeos, Francia, agotado y sin recordar cómo había llegado hasta allí. Despertaba en medio de una fuga, tras haber caminado decenas de kilómetros sin darse cuenta. El mal afectó a varios franceses a finales del siglo XIX y desapareció misteriosamente.

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16 lugares del mundo dominados por animales
16 lugares del mundo dominados por animales
InfoporAnónimo8/18/2016

1. Zao Kitsune Mura: La aldea de los zorros (Japón) Este santuario para los zorros está situado cerca de la ciudad de Shiroishi en las montañas de Miyagi en Japón. Esta comunidad cuenta con más de 100 zorros de 6 razas diferentes que callejean libremente en busca de alimento o caricia por parte de los visitantes. Los japoneses admiran a los zorros por considerarlos mensajeros de Inari, el dios sintoísta de la fertilidad, prosperidad, arroz, té y agricultura. 2. La playa de los cerdos (Bahamas) Uno de los 360 cayos de Exuma, un distrito de las Bahamas, está habitado por cerdos asilvestrados descendientes, se cree, de cerdos domésticos. La presencia de los despreocupados suidos en la paradisíaca isla fue descubierta en 2009, pero hasta ahora no se sabe exactamente cómo llegaron ahí. 3. Isla Assateague: Isla de los ponis (Estados Unidos) En las islas Assateague y Chincoteague en la costa de Virginia y Maryland, viven bonitos ponis salvajes que deambulan libremente a través de marismas salinas, bosques de pinos y playas. Casi 300 ponis viven en las playas que se extienden sobre 60 kilómetros. 4. Queimada Grande: Isla de las Serpientes (Brasil) Se llama Queimada Grande y es más conocida bajo el nombre de isla de las serpientes. Esta isla está invadida por serpientes mortales, hay entre una y cinco serpientes por metro cuadrado. El lugar de aspecto paradisíaco con playas de arena blanca y palmeras sólo es un paraíso para las criaturas venenosas. La isla es el hogar de una de las serpientes más venenosas del mundo, una especie de víbora conocida como punta de lanza dorada por el color marrón amarillento claro y la forma de su cabeza. 5. Okunoshima: La isla de los conejos (Japón) Además de ser el reino de los gatos y zorros, Japón alberga grupos de conejos en la isla de Okunoshima sobrepoblada por estos tiernos animalitos. En cuanto a la historia, este territorio fue usado durante la Segunda Guerra Mundial para hacer pruebas con químicos y usaban a los conejos para probar los efectos del veneno. Al terminar la guerra los conejos fueron liberados e invadieron el lugar que se ha convertido en un atractivo. Aunque deacuerdo al antiguo director del Museo del Gas Venenoso, Murakami, los actuales conejos no tienen nada que ver con aquellos que fueron involucrados en las pruebas de armamento químico. Cazar estas criaturas está prohibido, al igual que llevar perros y gatos a la isla 6. Isla de Navidad: La isla de los cangrejos (Australia) La isla de Navidad, en el océano Índico, donde viven unas 1.500 personas, es también hogar de unos 43 millones de braquiuros rojos, una especie de cangrejo que todos los años migra en masa desde los bosques hasta la playa para aparearse. Entonces el número de estos crustáceos puede superar los 100 millones y prácticamente obliga a paralizar la actividad en la pequeña isla. 7. El reino de las ovejas (Nueva Zelanda) Cualquier persona que llegue a Nueva Zelanda se cruzará una y otra vez con rebaños de ovejas: y es que en este país oceánico viven 4,5 millones de personas, un número irrisorio comparado con los 30 millones de ovejas que pastan por sus prados. 8. Stingray City: Paraíso de rayas (Islas Caimán) Este lugar en las Islas Caimán está lleno de rayas que los visitantes pueden acariciar. 9. Lambay: La isla de los ualabíes (Irlanda) Sorprendentemente, la isla de ualabís, unos pequeños marsupiales propios de Australia y Nueva Guinea, se encuentra en Irlanda, frente a la costa norte del condado de Dublín. La isla se llama Lambay y alberga una extensa población de estos canguros en miniatura desde que a mediados del siglo pasado los propietarios de la isla decidieron dedicarse a la cría de animales exóticos. 10. Aoshima: La isla de los gatos (Japón) Aoshima es una pequeña isla de Japón situada en la prefectura de Miyazaki. Tiene una superficie de 4.4 ha. En 1945 contaba con 900 personas, pero el número de habitantes ha disminuido desde entonces, en 2015 solo habitaban la isla alrededor de 20 personas, la mayoría pensionistas, siendo el turismo la principal fuente de ingresos. Se conoce popularmente como Isla de los gatos, debido a la abundancia de estos felinos que fueron introducidos para combatir una plaga de ratones. 11. Isla de los monos (Liberia) Situada cerca de la capital de Liberia, al borde del Río Farmington esta pequeña aldea está exclusivamente poblada por antiguos chimpancés de laboratorio que sobrevivieron a las enfermedades y dos guerras civiles. Se trata de un grupo de pequeñas islas conocidas como Monkey Island, con seis islotes invadidos por chimpancés infectados con enfermedades contagiosas. 12. Cabo Cross (Namibia) Cap Cross alberga la colonia de leones marinos más grande del mundo. Una visita a este espectacular lugar ofrece un momento sensacional a pesar del fuerte olor y de los gritos de esos enormes mamíferos marinos. 13. Lago de las Medusas (Palaos) El lago de las Medusas se encuentra en las islas Palaos. Está situado en una de las Islas Roca, una serie de pequeñas y deshabitadas islas rocosas en el estado de Koror. El Lago de las Medusas está completamente aislado en la actualidad, pero en el pasado tenía una salida al océano. La salida se cerró y una elevada población de medusas quedaron aisladas y comenzaron a alimentarse de unas algas existentes en la laguna y que se reproducían rápidamente. Al contrario de lo que comúnmente se cree, las medusas del lago (de la familia Mastigiidae) tienen pequeñas células urticantes, llamadas nematocistos o cnidoblastos. De todas formas, estas células urticantes son tan pequeñas que su aguijón no tiene efecto sobre la piel humana, de forma que es posible nadar en el lago e incluso tocar las medusas si se desea. Por la noche las medusas descienden hasta una capa de sulfuro de hidrógeno que se encuentra a unos 15-20 metros de profundidad. Solo el buceo de superficie está permitido en el lago, el de profundidad está prohibido para no molestar a las medusas y para reducir el riesgo de envenenamiento por sulfuro de hidrógeno. En 2012, el área de protección de la laguna fue declarado como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO 14. Karni Mata: El templo de las ratas (India) Karni Mata, un famoso templo hinduista del municipio de Deshnoke, en el estado indio de Rayastán, aloja a aproximadamente 20.000 ratas negras. Los roedores son considerados aquí animales sagrados, pues se cree que son reencarnaciones de los hijos de la legendaria sabia Karni Mata. Si alguien mata a una de las ratas debe reemplazarla con una figurilla hecha enteramente de oro. 15. Ramree: La isla de los cocodrilos (Myanmar) La isla de Ramree, en el sur de Birmania, es el hábitat natural de los cocodrilos de agua salada, los más grandes de todos los reptiles del planeta. Un ejemplar macho adulto puede pesar entre 900 y 1.500 kilos y medir entre 6 y 7 metros de longitud. Estos reptiles protagonizaron uno de los más sangrientos episodios de la Segunda Guerra Mundial en el continente asiático. Durante la Batalla de Ramree en 1945, las tropas aliadas rodearon a los japoneses, que se adentraron en los manglares. Ahí, en los bosques acuáticos, se cree que entre 650 y 1.000 soldados nipones fueron devorados por los cocodrilos. 16. Centro comercial New World de Bangkok (Tailandia) El centro comercial New World de Bangkok (Tailandia) fue cerrado en 1997 debido a defectos de construcción. En el edificio abandonado, de 11 plantas, empezó a acumularse agua de la lluvia, lo que a su vez contribuyó a la proliferación de mosquitos. En un intento de combatir los insectos, en la planta baja del edificio introdujeron peces que no tardaron en adaptarse y reproducirse. Sin embargo medios locales comunican que hace poco la administración de la ciudad decidió poner fin a la peculiar piscifactoría.

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6 errores cometidos en sellos postales
InfoporAnónimo7/21/2016

Los sellos postales, además de ser una forma fácil y eficiente de administrar los pagos por el uso del servicio postal, se convirtieron en un objeto de culto con el paso del tiempo, dando origen a una práctica que se conoce como filatelia. En países como los Estados Unidos hay coleccionistas que llegan a pagar verdaderas fortunas por ediciones especiales o raras de estos pequeños gráficos. Y entre estas rarezas están los sellos postales con errores, que hicieron perder la cabeza a los jefes de los servicios postales. 6 – El avión que volaba al revés. Una emisión de 2013 recordó el histórico error. El “Jenny Invertido” de 1918 es uno de los errores más famosos en la historia de la filatelia. El sello muestra la imagen de una aeronave Curtiss JN-4H, o “Jenny”. En la impresión, un tiraje salió con la moldura y el biplano en distintas direcciones. La producción fue recogida, pero el coleccionista William T. Robey logró adquirir una hoja con cien sellos. Esos cien sellos ahora cuestan una verdadera fortuna: una unidad se subastó en 2007 por poco más de 900 mil dólares. 5 – El país incorrecto. Una comparación entre el sello del Canal de Suez y la foto del Canal de Panamá. Para celebrar la noticia de la construcción de un nuevo Canal de Suez, en 2014 Egipto emitió un sello conmemorativo, pero el lugar que se retrataba está a miles de kilómetros de ese país. El montaje gráfico mezcló las fotos del territorio egipcio con el Canal de Panamá. 4 – Una hermosa vista, pero… El sello de los Estados Unidos debería mostrar a las Filipinas. Casi cien años antes, los estadounidenses habían cometido el mismo error. Las Filipinas todavía eran un territorio del país cuando se lanzó este sello, en 1932. La imagen que supuestamente mostraba uno de los puntos turísticos más famosos del archipiélago, las cataratas Pagsanjan, de hecho pertenecía a una caída de agua en California. 3 – Perdido en Nueva York. El error en la foto fue descubierto por un coleccionista de sellos Ni el símbolo más grande de los Estados Unidos escapó a estos errores. En 2011, el servicio postal del país emitió este sello de la Estatua de la Libertad. Y tras algún tiempo de circulación, alguien se dio cuenta que la foto usada correspondía a una réplica situada en un casino de Las Vegas. El engaño resultó en un proceso judicial promovido por el escultor, que no había recibido pago por los derechos de autor. 2 – Compositor correcto, partitura errada. Schumann y Schubert fueron confundidos. Sería con esta emisión que, en 1956, Alemania Oriental pretendía rendir homenaje al compositor Robert Schumann. La intención era buena, pero la partitura que aparecía al fondo de la imagen pertenecía al austriaco Franz Schubert. La partitura se sustituyó por una de Schumann y el selló se volvió a imprimir tres meses después. 1 – Como diría… La escritora y activista de los derechos humanos murió en 2014. En abril de 2015, el Servicio Postal de los Estados Unidos lanzó un sello como forma de homenaje a la poeta Maya Angelou. Pero la frase estampada es de la autora equivocada: pese a que Maya la citó en algunas entrevistas, fue escrita por Joan Walsh Anglund. Tras asumir su error, el servicio decidió no corregir la emisión, afirmando que, después de todo, la frase era una de las favoritas de la escritora.

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Fordlandia, El fracaso de Henry Ford
InfoporAnónimo8/2/2016

A comienzos del siglo XX, un cártel conformado principalmente por holandeses e ingleses se había apropiado de casi toda la producción de caucho en el mundo. En aquella época, la única fuente de caucho era el árbol Hevea brasiliensis, nativo de la cuenca hidrográfica del río Amazonas y cuya savia es un látex natural. En la década de 1870 una horda de contrabandistas emprendedores extrajo de la selva tropical del Amazonas un alijo de semillas de árboles de caucho silvestre, mismas que utilizarían para expandir las plantaciones en Asia Oriental. Sofocaron las exportaciones de Brasil, y eventualmente los dueños se quedaron con el inmenso negocio del caucho en todo el mundo. Fábrica en Fordlandia, 2015. 50 años después, a finales de la década de 1920, Henry Ford de dispuso a ponerle un alto a este monopolio del caucho. Y es que los cientos de miles de automóviles que estaba produciendo necesitarían millones de neumáticos, cuya producción tenía un costo exagerado cuando se obtenía la materia prima de los varones del caucho establecidos. Para lograr su cometido, estableció Fordlandia, una compañía americana que decidió llevar sus operaciones a la selva tropical del Amazonas con un solo objetivo: crear la plantación de caucho más grande en el mundo. Aunque fue un proyecto por demás ambicioso, en última instancia, fue un fantástico fracaso. En 1929, Ford contrató a un sujeto oriundo de Brasil apellidado Villares para que investigara el lugar adecuado donde se instalaría esta empresa gigante. Brasil parecía la opción más lógica si se tomaba en cuenta que los árboles que se buscaban eran nativos de este lugar, además que la cosecha de caucho podría ser enviada a las fábricas de neumáticos en los Estados Unidos vía terrestre en lugar de la vía marítima. Aconsejado por Villares, Ford compró nada menos de 25,000 km2 de terreno en la cuenca del Amazonas, y casi de inmediato empezó el desarrollo. Una barcaza impulsada por vapor llegó hasta el lugar con maquinaria para mover la tierra, un martinete, extractores de tocones, tractores, una locomotora, máquinas para fabricar hielo y construcciones prefabricadas. Los trabajadores empezaron a levantar una planta de procesamiento de caucho apenas el área circundante quedó libre de vegetación Decenas de empleados de la Ford fueron enviados a este lugar, y en los meses siguientes surgió una comunidad de estadounidenses en lo que antes era un trozo de selva tropical. Construyeron una planta de energía, un hospital moderno, una biblioteca, un campo de golf, un hotel y filas de casas de madera blancas con muebles de mimbre en el patio. A medida que la población en la ciudad crecía, también lo hacían todo tipo de negocios: tiendas, sastres, panaderías, carnicerías, restaurantes y hasta zapateros. Aquello se convirtió en una prospera ciudad donde era común ver circular Fords modelo T por las calles perfectamente pavimentadas. Avenida Riverside, Fordlandia. Más allá de la zona residencial, largas filas de árboles jóvenes plantados pronto dominaron el paisaje. Ford había decidido no emplear a ningún botánico para el desarrollo de los campos de caucho en Fordlandia, en lugar de ello puso su confianza en los ingenieros de la empresa. Dado que carecían de conocimientos previos sobre árboles de caucho, los ingenieros hicieron sus mejores conjeturas y determinaron plantar en torno a ochenta árboles por hectárea, pese a que en la selva amazónica solo podía encontrarse un máximo tres de estos árboles por hectárea. Las plantaciones que se habían hecho en Asia Oriental estaban repletas de árboles florecientes, por lo que parecía razonable suponer que la tierra nativa de la especie sería lo suficientemente buena. El Estados Unidos en miniatura que Henry Ford había levantado en la selva, atrajo a una enorme cantidad de trabajadores. A los trabajadores locales les ofrecieron un sueldo de 37 centavos de dólar al día por trabajar en las plantaciones de Fordlandia, casi el doble de la cantidad que se pagaba generalmente por ese trabajo. Pero el intento de Ford por inyectarles un poco de los Estados Unidos – algo que llamó “el estilo de vida saludable”– no se limitó a las construcciones, sino que se extendió a un obligatorio estilo de vida “americano”, el cual incluía los valores propios de la cultura. Los comedores en la plantación eran de autoservicio, algo totalmente nuevo para los locales, y generalmente solo servían comida estadounidenses como hamburguesas. A los trabajadores se les asignaron viviendas con todo el estilo estadounidense, y se les dio un número que debían portar en una insignia al costado – con un costo que se descontaba de su primer pago. También se requirió a los trabajadores brasileños que asistieran a las inmaculadas festividades del fin de semana, entre las que podían suceder lecturas de poesía, bailes y canto de coro en inglés. Planta de energía en Fordlandia, 1935. Una de las diferencias culturales más notables fue la mini prohibición de Henry Ford. El alcohol quedó estrictamente prohibido en Fordlandia, incluso dentro de los hogares de los trabajadores, so pena de un despido inmediato. Esto condujo a algunos industriales de la localidad a establecer negocios de mala reputación en las fronteras de la ciudad, permitiendo que los trabajadores intercambiaran su jugosa remuneración por algo de alcohol y mujeres. Si bien la comunidad hacia frente mes con mes a una fuerza de trabajo descontenta, por otro lado se enfrentaban a una crisis de caucho. Los pequeños árboles habían dejado de crecer. El suelo montañoso había drenado toda la capa fértil, dejando un suelo árido y rocoso. Aquellos árboles que habían resistido la adolescencia fueron atacados por una plaga que los dejó sin hojas y raquíticos, totalmente inútiles. Los administradores de Ford combatieron con heroísmo al hongo, pero carecían de los imprescindibles conocimientos de horticultura, y sus esfuerzos resultaron en vano. El descontento entre los obreros creció a medida que llegaron los meses improductivos. Los trabajadores brasileños – acostumbrados a trabajar antes del alba y después del atardecer para evitar el sofocante calor del día – se vieron obligados a adaptarse a turnos de nueve a cinco horas bajo el impiadoso sol del Amazonas, bajo una filosofía de producción en cadena muy propia de Ford. Como si las cosas no estuvieran ya muy mal, la malaria se convirtió en un serio problema debido a la tendencia de los terrenos montañosos de encharcar el agua, que se convertía en un caldo de cultivo ideal para los mosquitos. En el mes de diciembre de 1930, tras haber soportado un duro año de trabajo y un “estilo de vida saludable”, la agitación alcanzó niveles imposibles de frenar entre los trabajadores de la cafetería. Tras haber sufrido episodios de indigestión y diarrea, un brasileño se puso de pie y gritó que no permitiría más esas condiciones. Un coro de voces lo secundó, y aquellas voces rápidamente se convirtieron en una trifulca de donde salían vasos y platos a toda velocidad. Los administradores estadounidenses de Fordlandia huyeron a toda prisa hacía sus casas o al bosque, algunos de ellos incluso fueron perseguidos por trabajadores armados con machetes. Un grupo de administradores se precipitó a los muelles y subió a los barcos, que fueron llevados al centro del río lejos del alcance de los disturbios. Reloj destruido en los disturbios. Diciembre de 1930. Para el momento en que los militares brasileños llegaron al lugar, tres días después, los manifestantes habían aplacado casi toda su ira. Las ventanas fueron rotas, los camiones volteados, pero Fordlandia sobrevivió. Los trabajos se reanudaron en breve, pese a que la situación con el caucho no había mejorado. Un periodista británico del Rubber Journal visitó el lugar en 1931 y escribió: “en una extensa historia de la agricultura tropical, jamás se ha introducido un esquema de una forma tan lujosa, y con tan pocos resultados de dinero. El esquema del Sr. Ford está condenado al fracaso”. Los meses venideros ofrecieron poca evidencia para ir contra la sombría profecía del periodista. En 1933, después de tres años y con ninguna cantidad de caucho que justificara la inversión, Henry Ford finalmente llamó a un botánico para que evaluara el problema. El botánico intentó levantar algunos árboles de caucho fértiles de aquel suelo lamentable, pero finalmente se vio obligado a concluir que la tierra simplemente era inadecuada para la tarea. Desafortunadamente, nadie puso atención al hecho de que el anterior dueño de la tierra era un sujeto llamado Villares – el mismo que Ford contrató para que eligiera el lugar de la plantación. A Henry Ford le habían vendido un pedazo de tierra inservible, y Fordlandia fue un fracaso en su máxima expresión. Como Ford no era un hombre que se rendía ante los problemas, compró otro terreno 80 kilómetros más abajo, y aquí estableció la ciudad de Belterra. Era una zona más plana y con menos humedad, un ambiente mucho más propicio para los delicados árboles del caucho. Además importó injertos de plantaciones de Asia Oriental, donde los árboles habían sido seleccionados por su resistencia tizón de las hojas. Totalmente desde cero, esta nueva empresa se mostró más prometedora que su predecesora, pero con progresos lentos. A lo largo de una década los trabajadores de Ford se dedicaron a transformar la tierra en caucho, llegando a una producción máxima de 750 toneladas en 1942 – muy por debajo de las 38 mil toneladas que se produjeron ese año. Como haya sido, la perseverancia de Henry Ford podría haber rendido sus frutos con el paso del tiempo, pero los científicos crearon el caucho sintético justo cuando Belterra se estaba estableciendo. En 1945, Ford se retiró del comercio de caucho, con pérdidas que superaban los US$ 20 millones en Brasil sin ni siquiera haber puesto un pie allí. Un comunicado de prensa de la compañía anunció el cese de operaciones en Belterra con un epitafio bastante simple: “nuestra experiencia en la guerra nos ha enseñado que el caucho sintético es superior al caucho natural en algunos de nuestros productos”. La Ford Motor Company vendió la tierra al gobierno brasileño por US$ 250,000 – una suma meramente simbólica. Las sólidas estructuras que se edificaron en Fordlandia y en Belterra se fueron quedando abandonadas a medida que los pueblos en torno a ellas fueron desapareciendo. Los equipos de trabajadores brasileños se encargaron de mantener las áreas para conservar los edificios, pero su remota ubicación impidió que el gobierno del país tomara ventaja de las modernas instalaciones. Hasta hace unos años los recursos se habían quedado allí, abandonados y sin explotar, actualmente son vendidos como destinos para turistas interesados en conocer estos lugares remotos. En Belterra un edificio en donde alguna vez se coaguló el caucho, se rehabilitó para la producción de guantes quirúrgicos y preservativos, pero fue un emprendimiento de corta duración. Gran parte de la tierra de la plantación ahora está destinada a la agricultura local, donde se siembran cultivos como el frijol, maíz y arroz. Muchos de los residentes actuales son ocupantes ilegales. Henry Ford perdió el equivalente a US$ 280 millones actuales. Claramente no fue capaz de abrirse camino entre la mafia del caucho, y sus intentos por instaurar el “estilo de vida saludable” americano fueron recibidos con resentimiento y hostilidad… pero la historia a menudo nos demuestra que la riqueza obscena le da a uno el privilegio – y quizá la obligación– de cometer errores extraños y sorprendentes a gran escala. Si lo vemos desde esa perspectiva, Fordlandia no pudo haber sido algo mejor.

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10 raras costumbres de la Edad Media
InfoporAnónimo8/3/2016

Sin lugar a dudas, la Edad Media fue una de las épocas más maravillosas y a su vez peculiares de la historia de la humanidad. Se conoce como los ''años negros'' debido a los grandes peligros que amenazaban a la sociedad y resulta muy interesante comparar la forma de vida y costumbres que llevaban en esa época con la manera en que vivimos hoy en día… A continuación entenderás por qué recibieron este nombre tan oscuro y cuan duro hubiera sido haber nacido en esa época para nosotros... #1 Cubiertos Por más ridículo que suene, la vajilla básica en la Edad Media no incluía tenedor, solo cuchara y cuchillo. Por lo tanto, las manos eran usadas con frecuencia para comer y eso hacía que se contrajeran muchas enfermedades, ya que tampoco acostumbraban a lavarse las manos. #2 Palidez extrema Era considerado un rasgo de belleza que se marcaran las venas en el rostro, esto era visto como un signo de ''transparencia''. #3 Modas de belleza La última moda era afeitarse las cejas en la ciudad de Florencia. Esta moda se extendió al Renacimiento y explica, por ejemplo, por qué la Mona Lisa no tiene cejas. Por otro lado, si bien existía el esmalte, no había mucha variedad: el único color era el verde, dada la abundancia del mineral malaquita. #4 Nada agradable El saneamiento comenzó a implementarse recién a finales de esta época en los castillos. Hasta entonces, la gente debió soportar un olor insoportable en el ambiente. ¿Nunca te habías preguntado por qué las princesas siempre vivían en el cuarto más alto de la torre? #5 Suena bien Muchas mujeres solían pintarse un lunar en su rostro: si se aplicaba al lado del ojo significaba pasión, arriba del labio indicaba buenos dotes para enamorar y en la frente era señal de grandeza. #6 Pan alucinógeno No siempre fabricaban el pan con harina de trigo, sino que a veces utilizaban centeno almacenado. Este, al estar guardado por mucho tiempo, se contaminaba con ergot, un hongo conocido por sus efectos alucinógenos. #7 Poca higiene personal Una de las razones por las que agradecerás no haber nacido en esos años es porque no cambiaban su vestuario a menudo, y por si fuera poco, no tenían el hábito de bañarse muy adquirido. #8 ''Anticoncepción'' No te agradará en absoluto saber cuál era el método anticonceptivo usado en aquella época... Pues, era el estiércol de oveja. ¡Mejor no ahondemos en este dato! #9 ¿Pavimento? Faltaban muchísimos años para que se inventara el asfalto, pero no solo carecían de pavimento, sino que la vía por donde las personas transitaban estaba cubierta de excremento, ya que los animales no eran los únicos que hacían sus necesidades en cualquier lugar. Se estima que entre animales y humanos, se acumulaban 50 toneladas de excremento por día. #10 Higiene bucal A pesar de que le restaban importancia a la higiene corporal, se preocupaban por cuidar su dentadura. Lo que hacían era aplicar romero quemado en sus dientes. Si bien no servía de mucho, lo hacían para prevenir dolorosas extracciones.

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¿Como era la medicina en la edad media? Mira!
¿Como era la medicina en la edad media? Mira!
InfoporAnónimo8/31/2016

La medicina en la época medieval constaba de una intrigante mezcla de supersticiones, tradiciones, plantas medicinales y conocimientos transmitidos por los antiguos griegos y romanos. La gente en la Edad Media tenía un conocimiento sorprendente de cómo funcionaba el cuerpo humano y muchas curas se basaban en torno a plantas e hierbas que aún hoy en día se utilizan. La Medicina Popular Hablaríamos de una medicina popular, asentada en viejos saberes y conocimientos procedentes de remedios naturales como las plantas pero también en suposiciones mágicas; y aquellas nociones sistemáticas practicadas y estudiadas primero por los monjes y después en las universidades. Proveniente de tiempos anteriores, en el Medievo encontramos la otra medicina, la popular, a la que corresponden "enfermedades" derivadas de las supersticiones y tradiciones amasadas durante años y que iban pasando de país en país, de generación en generación. A estos males se le asignaba todo tipo de síntomas, desde los más leves - como por ejemplo los estornudos, o el periodo de las mujeres- hasta otros mucho más graves que podían terminar incluso con la muerte o dejar marcada a una persona de por vida - así nos referimos a las deformaciones físicas con las que podían nacer los niños- . Por tanto la importancia que le otorgaban era de primer orden, siendo necesaria su radical extinción: eran los conocidos embrujamientos, castigos divinos, males de ojo o posesiones, enfermedades que ciertamente han sido registradas en la bibliografía como por ejemplo la contraída por ciertas mujeres que las llevaba a convertirse en brujas, mujeres mayores solas que respondían a las descripciones de encorvadas, verrugosas y locas. Hoy podríamos decir que no son más que los achaques propios de la edad pero en la Edad Media estas mujeres suponían una amenaza para la sociedad. De esta primera clasificación, no podemos olvidar la cara tremendamente positiva que posee: la noción que las personas poseían sobre las plantas y sus beneficios, perfeccionada gracias a la observación del entorno así como al análisis de las efectos de su consumo, que ya en tiempos de la prehistoria eran desarrollados. La Medicina "científica" El otro saber médico, el científico si queremos decir, estaba basado en la producción de Galeno (Pérgamo 129-216), médico griego que desarrolló su obra entre finales del siglo II y principios del siglo III y cuya influencia llega hasta la actualidad. De él parten las teorías sobre los humores, base en la medicina medieval. El árabe fue el primer pueblo que tradujo e interpretó los conocimientos helenísticos. Como apunta López Piñero La medicina árabe de los siglos VIII y IX asimiló el saber médico de origen griego, combinándolo con algunos elementos de la medicina clásica india. A partir del siglo X los autores islámicos desarrollan y enriquecen notablemente la medicina clásica griega, siempre bajo las ideas inculcadas por Galeno. Si de nombres hablásemos, serán Avicena y Razhes los nombres más prestigiosos; en la España árabe, Al Ándalus, Albucosis y Avenzoar. En el resto de Europa, en el mundo cristiano, la medicina griega fue también la base de esta ciencia que en los primeros siglos fue practicada sobre todo por los monjes quienes poseían también nociones sobre las ventajas y poderes curativos de las plantas. Los monjes debían tratar a todo enfermo que necesitase de su ayuda, especialmente aquellos más pobres, por lo que su labor era esencialmente benéfica. Eran por tanto los monasterios lugares donde se estudiaba y trasmitía los saberes clínicos, hasta la aparición de las universidades, lugares que prepararán a los primeros profesionales médicos-quienes estudiaban Dietética, Farmacéutica y Quirúrgica-, con excepción claro está, de los árabes quienes llevaban ya siglos practicando la medicina. La Medicina y las Universidades El primer núcleo universitario que destacó en el mundo de la medicina fue en Salerno, Italia, luego cobrarían importancia otras muchas universidades, la mayoría situadas en territorio francés. El primer tratado medieval de cirugía fue la "Practica chirurgiae" de Ruggero Frugardi (1170), figura de la escuela de Salerno Los libros que se estudiaban en esta y otras universidades habían sido traducidos en las Escuelas entre las que destaca la de Toledo donde, como ya vimos en el artículo correspondiente, contaba con un magnífico elenco de traductores especializados en las lenguas clásicas. Los Hospitales Medievales No podríamos dejar de hablar de los lugares donde se aplicaban las técnicas médicas: los hospitales, lugares que cobraron especial importancia en los siglos bajo medievales cuando fueron las cofradías las que se encargaron de su gestión, sustituyendo a los clérigos quienes realmente contaban con escasos recursos económicos A pesar del cambio de titularidad, los centros nunca perdieron su espíritu caritativo y religioso y es que normalmente estaban llenos de los más desfavorecidos, los más pobres. En casi todas las ciudades medievales podemos encontrar vestigios de antiguos hospitales, muchos de ellos dedicados a una sola enfermedad, separación que hoy sorprende por lo avanzado de su acierto pero es que, debemos tener en cuenta que la medicina avanzaba a pasos agigantados y que en tiempo medievales, las enfermedades amenazaban continuamente con aparecer, siendo la mayoría, como la peste, terriblemente contagiosas. Algunos ejemplos de estos hospitales son los dedicados a tuberculosos o leprosos donde se llevó a cabo un estudio cada vez más riguroso de cuales eran los procesos de contagio, hecho que ayudó a su vez a mejorar los sistemas de higiene y por tanto a logran reducir el número de enfermedades mortales o al menos el número total de infectados por un mal.

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