OsoDelViento
Usuario (Argentina)
Era un día como cualquier otro, atardecía sobre la ciudad de Buenos Aires. Las calles estaban silenciosas y la parada del colectivo lo estaba aun mas. Me puse los auriculares mientras daba por comenzada lo que seria una larga espera hasta que llegase el bondi (Linea 39 hasta constitucion), el sensual ritmo latino-caribeño de mi lista de reproduccion no logro sacarme una sonrisa, imposible era para mi sospechar que lo que me esperaba en mi viaje seria mucho mas atrevido que lo que aquellas canciones me susurraban al oido. Quiza sea bueno mencionar para referencia futura que soy colorado,tengo pecas y una barba sovietica que sin dudas me ha impedido conseguir trabajo en incontables ocasiones. Una vez adentro del colectivo, me escurrí cual nutria enjabonada hasta el fondo, algo poco usual comenzaria a suceder, en vez de ir cada vez mas lleno (como es habitual) iría vaciándose con el paso del tiempo. El sujeto con aspecto de linyera que estaba sentado contra la ventana en la linea de asientos mas cercana a mi se revolvió incomodo en su sueño, como si intentara lanzarse un gas, y segundos después se levanto con prisa y se bajo. Hasta hora no me habia fijado en la persona que estaba a su lado, pero mientras tomaba el lugar que antes había ocupado el linyera me percate de que era una mujer entrando en sus 60, estaba bien vestida y llevaba una cartera con olor a naftalina, también estaba teñida para ocultar las canas. La escuche respirar con pesadez mientras tomaba asiento, pero no pense que era algo extraño. El viaje continuo por unos minutos, hasta que de repente senti algo frio y ganchudo deslizarse por mi muslo izquierdo, mire con sorpresa y ahí estaba, mas una garra que una mano, las venas verdosas marcadas, no me habia rozado y luego la había retirado, no señor, aun estaba ahi, apretando y frotandome con firmeza, como si mi pierna fuera el tronco de una pija. La mire con cara de "Que carajo?" pero no queria entender el mensaje, asi que le dije que le dije que si no sacaba la mano le iba a dislocar la mandibula de un bife, capto la indirecta, pero no la retiro con miedo, mas bien de manera juguetona. "Que canalla de su parte" me dijo como si estuviese actuando en una novela mexicana y segundos despues estaba frotando su pierna contra la mia mientras propulsaba su mano hasta lo mas profundo de su empanada suiza y empezaba a mezclar su relleno. Es importante que recuerden que esta no es una virgo-fantasia, no era una MILF, esa mujer ya no tenia gomas, eran mas bien bolsas de carne, como la piel que le cuelga a las ardillas voladoras entre las patas. Cabe denuncia la primer pelotudo que pregunta porque no me la chape. La manera en la que me miraba mientras movia la lengua de manera sugestiva era verdaderamente traumatica. Antes de que la situacion siguiera escalando me pare y sin dejar de mirarla me deslize hasta el pasillo. Mientras hacia esto ella aprobecho la oportunidad para enterrar su cara entre mis bolas y aspiro con profundida, dejandome con la frase "Yo si que se apreciar el olor de un buen macho". Le dije al bondi chofer que la vieja que estaba sentada al fondo me habia mostrado que tenia un revovler en la cartera y que estaba pensando en usarlo y que como le recordaba al nieto me habia dado la chance de bajarme. El wachin capto mi onda y mientras esperabamos el semaforo llamo al 911. Yo segui mi viaje parado y en una de esas el chofer fue hasta el asiento de la vieja, la cago a puteadas, la obligo a bajarse y ya estaba la poli esparandonos. La cara de incredulidad que tenia cuando la matieron al patrullero es imposible de describir empezo a gritar "¡ATORRANTES, SON USTEDES UNOS ATORRANTES!" pero con el pie en el acelerador, la distancia pronto ahogo sus quejidos. Obvio que no teniendo ningun arma sale asi como entra, pero igual, Cabiola wachina.