Oscar_Del_Bolso
Usuario (Uruguay)

La "música de la Luna" La Nasa publicó una grabación hecha por el equipo del Apolo 10 en mayo de 1969. En ella se escucha una "música extraña" durante su sobrevuelo a la cara oscura de la Luna, sin ningún contacto con la Tierra. l misterioso audio estuvo guardado durante décadas hasta que este domingo, la serie 'Los inexplicables archivos de la Nasa' del canal del Science Channel los reveló. La grabación de una hora de unos silbidos agudos fueron transmitidos al centro de control en Houston (Texas, Estados Unidos), donde fueron transcritos y archivados. El audio surgió en 2008 y pudo ser escuchado por el público sólo ahora, según indica el documental. Supuestamente, lo que escuchó la tripulación del Apolo 10 fueron transmisiones de radio que sonaban como música, durante el tiempo que perdieron contacto con la Tierra cuando orbitaban el otro lado de la Luna, en mayo de 1969, dos meses antes del alunizaje del Apolo 11. La versión de la Nasa Luego de haberse publicado el audio, la agencia espacial desmintió al programa del televisión y dijo que las grabaciones nunca se mantuvieron en secreto. La Nasa asegura que desde 1973 el público puede tener acceso a ellas en los Archivos Nacionales pero que debido a que esa época no existía internet, fue hace poco que se digitalizaron los audios para subirlos a la red Las grabaciones originales pueden escucharse en este link http://history.nasa.gov/ap10fj/audio/a10o-1021010.mp3 y a partir del minuto 2:50 se puede escuchar el fragmento al que hacen referencia en el documental televisivo. El piloto de la misión Apolo 10, Eugene Cernan, afirmó que el incidente no le entusiasmó lo suficiente como para tomarlo en serio. "Probablemente sólo se tratase de interferencias radiofónicas. Si hubiéramos pensado que se trataba de otra cosa habríamos informado a todo el mundo tras el vuelo. Nunca volvimos a pensar en ello", señaló.

Misterioso ruido no deja dormir a todo un pueblo El extraño sonido tiene en vilo a todos los habitantes y las autoridades no saben de dónde procede. Los vecinos de Forest Grove no pueden conciliar el sueño por un extraño ruido que no deja de soná. Muchas veces, aspecto que fastidia bastante, uno no puede conciliar el sueño porque los vecinos de arriba (o los de al lado) no dejan de hacer ruido. Quien más quien menos, se ha encontrado con esta frustrante realidad. Pero lo que no es normal es que todo un pueblo no pueda dormir por un misterioso ruido del cual desconocen su origen. Pues esto es lo que les sucede a los habitantes de un suburbio de la ciudad de Portland, en el noroeste de Estados Unidos, según relata la BBC. Se trata de un sonido metálico y agudo que tiene en vilo a toda la ciudadanía. Lo más curioso del caso es que, a pesar de los esfuerzos de la policía y los bomberos, no se ha encontrado el origen del mismo. Y eso que han cortado el suministro de luz, el sistema de alarmas y las redes de gas, para descartar que el origen del mismo pudiera estar vinculado a estas infraestructuras. Pero el ruido continúa. Este misterioso sonido empezó a escucharse la semana pasada. Y se oye especialmente por la noche. Incluso las mascotas se muestran alteradas por el extraño ruido. ”Es sin duda insoportable”, ha explicado a la cadena ABC Dave Nemeyer, jefe del servicio de rescate de Forest Grove, un barrio ubicado a 40 kilómetros del centro de Portland (Oregón). Los animales permanecen alterados en Forest Grove por el extraño ruido que suena por las noches Primero pensaron que el sonido podía tener su origen en la red ferroviaria, ya que se asimila a los frenos de un tren. Pero no hay vías de ferrocarril cerca. “Después pensamos que era una fuga de una tubería de gas, pero estaban cerradas”, relataba Nemeyer. Sorprendidos Nadie se explica de dónde procede el molesto ruido. Las autoridades locales lo están investigando, pero permanecen bastante encallados. ”Hay una orden de capturar a la persona que esté creando un sonido así, además por la noche, con el propósito de molestar a los vecinos”, ha relatado a a los medios el capitán de la policía, Mike Herbs. ”Pero en este momento no tenemos información que nos pueda llevar a la conclusión de que es algo premeditado. Seguimos investigando”, ha agregado. Pese a lo extraordinario del suceso, parece ser que no es la primera vez que un sonido de estas características perturba el sueño de los habitantes de Forest Grove. Algunas personas que habían vivido en la localidad aseguraron que décadas atrás habían escuchado el mismo ruido. Incluso han bromeado que podría tratarse de un fenómeno extraterrestre.
El perfil futbolero de Wilson Ferreira Wilson Ferreira, histórica figura del Partido Nacional, era un futbolero y nacionalófilo empedernido. Aguanten Che fue en busca de su hijo, Juan Raúl, para repasar el perfil menos conocido del político, en una entrevista que ayuda a entender -y al mismo tiempo a poner en entredicho- la vieja división entre políticos afines a Nacional (generalmente blancos) y afines a Peñarol (generalmente colorados). Al evocar el nombre de Wilson Ferreira Aldunate es difícil que se hagan dos lecturas: su afiliación e importancia en la historia del Partido Nacional hace que se lo asocie inmediatamente con esa bandera política. Sin embargo, el nacido en Nico Pérez, localidad de Florida, allá por 1919, era amante de todos los deportes pero tenía un cariño especial por el fútbol y le profesaba un amor eterno a Nacional. Su vínculo con el fútbol fue mucho más allá que el de un hincha común: estuvo en la directiva de Nacional y, gracias a ello, llegó a presidir de manera interina, durante un mes aproximadamente, a la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF). En diálogo con Aguanten Che, su hijo Juan Raúl aseguró que, gracias a su camino recorrido en el fútbol, llegó a ser el político de envergadura en el que se transformó años después. Mi viejo, más que bolso, era tremendamente anti-manya “De joven, esa faceta se le conocía mucho, cuando fue diputado e incluso cuando era ministro. Su proyección pública empezó por el fútbol y después siguió con la política. En el 58 comenzó con política pero ahí ya era más reconocido por el fútbol que por otra cosa. El fútbol era una vocación tremendamente definida, la política no“, describe Juan Raúl. Como tantísimas otras personas. Ferreira era mucho mejor hincha que jugador. “Le gustaba mucho el fútbol, era muy fanático y le encantaba ir al estadio, pero no era un buen deportista, y eso lo frustraba mucho“, explica su hijo. “Le pasaba con todas sus pasiones: le encantaba la ópera pero era muy malo cantando, con el folclore le pasaba lo mismo“, prosigue. Más allá de sus limitaciones técnicas, le gustaba jugarlo hasta que un episodio lo marcó y nunca más quiso patear la redonda. Estaba en Melo jugando un picado. No estaba de buen humor: no había tocado la pelota en todo el partido y las pocas veces que lo hizo se había equivocado. Cerca de que termine, logró tomarla sin demasiada marca. Corrió, corrió, corrió y sacó un taponazo que al arquero rival le pegó en la ingle. La mala suerte fue extrema: tuvieron que operarlo y extirparle un testículo. A partir de ahí, no quiso jugar nunca más. VER TAMBIÉN | Julio Filippini y el saludo más caro del mundo Como dirigente tuvo mucho más éxito, claro. Ingresó a Nacional como secretario de la directiva y luego se transformó en delegado ante la AUF. En la Asociación fue escalando posiciones hasta convertirse en vicepresidente. En ese momento, el presidente era el General Porciúncula, que era el Comandante en Jefe del Ejército, quien recibió un ofrecimiento de la FIFA y se fue a trabajar con este organismo. Durante algunos meses, y de manera interina, Wilson Ferreira Aldunate fue presidente de la Asociación Uruguaya de Fútbol. En ese lapso sucedió una de las anécdotas más jugosas del político blanco en el mundo del fútbol. Wilson sostenía que en el Uruguay había mucho nacionalófilos pero que no existían los “peñarolófilos”. En palabras de su hijo: “Mi viejo, más que bolso, era tremendamente anti-manya“. El tiempo fue demostrando que hubo ejemplos contrarios: García Costa es fanático de Peñarol, el Dr. Tarigo fue un emblema de Nacional y redactó el documento del decanato. Hoy es más difuso, aunque en general yo creo que hay esa veta” Quiso su cargo en la AUF que tuviera que viajar a Buenos Aires a defender a Peñarol; en un partido entre el manya y River de Argentina, todo se terminó de manera abrupta por un botellazo que cayó en la cancha. Ferreira, entonces, tuvo que ir a la capital del vecino país para tratar de que los puntos se le otorguen al equipo uruguayo. Juan Raúl fue con él a ese viaje así que, mejor, que lo cuente él mismo. “Fue mi primer viaje a aquel país, para acompañarlo. Ahí conocí a Washington Cataldi, de quien con los años me hice muy amigo y además fui colega en el Parlamento. No sé si en su momento yo logré captar esa extraña situación que estaba viviendo mi viejo: primero era muy amigo de Cataldi, un tipo muy querible, por lo que seguramente quería hacer bien las cosas; pero luego me imagino su crisis de identidad al tener que defender un punto para Peñarol. Finalmente se obtuvo el punto. Para mi el tema se terminó ahí, lo embromábamos en casa pero no mucho más“, cuenta. Con los años, esta anécdota tendría un nuevo capítulo. Ya fallecido Wilson, Juan Raúl y sus hermanos revolvieron unos recuerdos que había acumulado su madre. Se sorprendieron al ver una medalla que todos desconocían. Evidentemente, había sido celosamente guardada por Wilson. Mayor fue la sorpresa cuando vieron de donde procedía: sí, de Peñarol, con la siguiente leyenda: “El Club Atlético Peñarol, en gratitud por las gestiones, a Wilson Ferreira Aldunate“, se leía, alrededor de un ferrocarril. Pero no terminó acá. Años después, Juan Raúl se la obsequió a Julio María Sanguinetti, durante la segunda presidencia de éste. “Él conocía toda la historia de la medalla en sí. Le había sido otorgada a tres o cuatro personas más y le parecía muy raro porque había una cuyo paradero era desconocido. Se la regalé y él la tiene en su casa de Punta Carretas“, rememora Juan Raúl. Lógicamente, Ferreira cumplía con esa vieja ley no escrita de que los blancos son de Nacional y los colorados de Peñarol. El propio Wilson la sostenía a rajatabla. “Si Peñarol es decano, es porque es el heredero del CURCC. O nosotros somos los decanos o ustedes son ingleses“, repetía una y otra vez. “El Club Atlético Peñarol, en gratitud por las gestiones, a Wilson Ferreira Aldunate”, se leía alrededor de un ferrocarril, en una placa de agradecimiento que Wilson guardaba. Juan Raúl se apega a esa teoría pero a su vez se separa decididamente: “El tiempo fue demostrando que hubo ejemplos contrarios: García Costa es fanático de Peñarol, el Dr. Tarigo fue un emblema de Nacional y redactó el documento del decanato. Hoy es más difuso, aunque en general yo creo que hay esa veta“, argumenta. Wilson Ferreira estuvo cerca de candidatearse a la presidencia de Nacional que, finalmente, obtuvo Miguel Restuccia. “Estábamos en la casa de mi abuela paterna y cayeron de visita Tatán Pons y Alberto Heber, el tío de Luis Alberto, que era muy nacionalófilo también. Le ofrecieron la candidatura porque había mucha tensión, se iba a polarizar mucho y veían en él a la figura perfecta para terminar con eso“, narra uno de sus hijos. Según cuenta Juan Raúl, Ferreira tenía una personalidad muy fuerte, pero a su vez respetaba increíblemente la palabra de su mujer, cuya opinión siempre era importantísima para él. Y en ese momento ella no quiso saber nada con respecto a que su esposo presida a Nacional. “Lo apoyo en su carrera política, pero que vuelva a casa a las tres de la mañana porque estaba vendiendo a un jugador, no“, fue su razonamiento. Y Wilson, así, rechazó la propuesta, alegando motivos familiares. Dos años después sería candidato a presidente, pero de la República. Esa negativa marcó el alejamiento definitivo de Ferreira del mundo del fútbol y su incursión de lleno en el mundo de la política. No obstante, Juan Raúl asegura que la gran pasión de su “viejo”, como le gusta llamarlo, siempre fue el fútbol, por sobre todas las cosas. Y Nacional, obvio. Anécdotas para justificar esta argumentación son válidas, pero él elije una. “Llegué a este mundo en una época en la que no se sabía el sexo del bebé hasta que haya nacido. Cuando nací yo, el presidente de Nacional era Pons Etcheverry y mi viejo era el Secretario del club. El presidente apareció ese día en el sanatorio con un gesto que a mi madre le parecía poco romántico: fue con dos fichas de socio, aprobadas ambas por la directiva, una con el nombre Ana María y otra con Juan Raúl“, comienza el cuento. Wilson estaba ansioso por saber el sexo de su hijo venidero, porque lo primero que quería hacer era asociarlo al club de sus amores. “Estaban sentados con un sello esperando a que saliera la enfermera; vieron que me puso el moño celeste y enseguida sellaron la ficha con mi nombre. Lo hizo incluso antes de ir a saludar a mi madre. Hoy es común que los padres hagan socios a sus hijos antes de nacer, pero antes no. De hecho, salí en los diarios por ser el socio más joven de Nacional“, destaca el hijo de Wilson Ferreira Aldunate. Futbolero como tantos uruguayos, su carrera en política opacó este perfil del nacionalista y nacionalófilo. Así decide resumir todo Juan Raúl: “Es curioso porque es una faceta que no se conoce mucho. Yo este año recibí una medalla de 60 años de socio y todo es por la pasión que él vivía“, concluyó.