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La BBC Mundo indaga en las razones culturales por las que el 70% de las mujeres de nuestro país acuden a la peluquería a teñirse. El 66% de las argentinas dice querer ser blonda, según una encuesta. Bajo una pesada lámpara francesa del siglo XIX, uno de los peluqueros más famosos de Argentina, Oscar Colombo, alisa la extensión de pelo rubio que pondrá a una de sus clientas. "La argentina quiere ser rubia porque está en una constante búsqueda de su pasado europeo", le dice a BBC Mundo, al son de secadores de pelo y sprays fijadores. "Porque nació así, porque se tiñó, porque se decoloró o por lo que sea; pero todas acá quieren ser rubias", asegura. Colombo, cuya rutina se reduce a viajar y peinar mujeres por el mundo, tiene su peluquería en el elegante barrio de la Recoleta, en Buenos Aires, la ciudad a veces calificada como la "París latinoamericana". Son tres pisos de una casa —también francesa, también del siglo XIX— por donde desfilan las joyas de la ancha farándula criolla. Entre risas, el estilista continúa: "Yo tengo un amigo francés, peluquero, que dice que le encanta venir a Argentina porque es el único país donde hombres y mujeres son de razas diferentes: ellas rubias, ellos morochos". En esta peluquería, en este barrio de edificios neoclásicos, uno no se siente en Argentina, un país latinoamericano con 25% de pobreza y corrupción endémica, que sin embargo fue rico y glamuroso a fines del siglo XIX y comienzos del XX. Esto es Europa, piensa uno al estar ahí. "Y cuando la argentina busca ser rubia —interpreta Colombo— lo que pretende es revivir ese pasado, luchar por el país que alguna vez fuimos". Una industria millonaria Importantes figuras de la historia argentina son o fueron rubias en algún momento: el símbolo político Eva Duarte, Evita; la primera presidenta mujer, Isabel Martínez de Perón; la famosa presentadora y actriz Mirtha Legrand; la diva de la televisión Susana Giménez; la modelo Valeria Mazza, de quien se dice teñía el pelo de sus hijos. De rubio. "Ser rubia en Argentina te da seguridad, te permite entrar cómoda a un lugar", dice Colombo. Y Francisco Ingratta, maquillador internacional de la casa Dior, dice que "en el inconsciente colectivo el pelo rubio es el que garpa (el que paga, lo que está bien)". Según una encuesta realizada en 2016 por la firma de cosméticos francesa L'Oreal (la más reciente que ha realizado), el 66% de las argentinas dice querer ser rubia. Peluqueros, miembros del sector, académicos y feministas consultados por BBC Mundo opinaron que esa cifra no se aleja de la realidad. El sondeo también encontró que Argentina es, entre las principales economías de la región, el país donde las mujeres tienen el pelo más largo y la mayor frecuencia de lavado. Seis de cada 10 argentinas cambian su color de pelo y cuatro de cada diez eligen hacerlo en peluquerías. El 70% de las argentinas van a la peluquería regularmente, la mayoría de ellas a teñírselo, dice el mismo Beauty Report de L'Oreal. Las peluquerías facturan una cifra similar al 1% del PBI argentino (US$600 millones al mes), generan 120 mil puestos de trabajo y reciben un tráfico de 250 millones visitas al año, según el mismo informe. Y no todas esas peluquerías son "afrancesadas". Un uniforme "heredado" En una pequeña peluquería del centro de Buenos Aires, dos mujeres de edad que prefirieron no dar su nombre —"no estoy en edad para eso", dijo una— explicaron que teñirse el pelo es una forma de mitigar los gajes de la vejez. "El rubio esconde las arrugas", aseguraron. "Y el clima de Buenos Aires, no sé si por la humedad o por la contaminación, oscurece el pelo, y por eso lo teñís, para mantener lo que sos originalmente". Debido a la importante ola de inmigrantes italianos, españoles, franceses, alemanes, polacos, austriacos y suizos, Argentina es probablemente el país con más rubios naturales de América Latina. Después de EE.UU., acá se produjo el mayor fenómeno de inmigración en cuanto a la proporción de llegados y población que ya se encontraba en el territorio. "Pero acá hay una tendencia a forzar el rubio, más allá de las naturales", dice Luciana Peker, feminista, periodista y escritora de varios libros sobre la mujer argentina. "Y eso responde a la aspiración de los argentinos a ser el país más europeo de América, que en parte es cierto, pero a la vez niega las raíces afro y originarias". La investigadora cita los estudios genéticos de Daniel Corach, de la Universidad de Buenos Aires, quien encontró que el 60% de la población tiene herencia amerindia en su composición biológica. "La negación de la raíz morocha, mestiza, hace que la estética sea forzadamente blanca, rubia, lejana a nuestros orígenes", opina Peker. "La mujer argentina, en general, va muy uniformada, es rubia, blanca, delgada, en un estereotipo muy fuerte, muy parecido a la Barbie, una muñeca, concesiva, manipulable y hecha para agradar", completa. Nuevas generaciones Todos los días de la semana, en varios canales de televisión se tramite un programa conducido por la hija de Mirtha Legrand llamado "Las Rubias + Uno", en el que cuatro rubias hablan de política o fútbol, de moda o valores, de viajes o farándula, y entrevistan a un invitado. "Las mujeres no pueden vestirse de manera provocativa si quieren evitar los abusos sexuales", sostenían en un reciente episodio. Es la versión televisiva de la peluquería de Colombo. Pero que en los medios de comunicación, la farándula y los mejores restaurantes de Buenos Aires predominen las rubias no quiere decir que así sea en todo el país. "Nada de todo esto quiere decir que todas las rubias piensen así, que esté mal ser rubia o que la rubia no sea inteligente (…) No vamos a convertir un prejuicio en un nuevo prejuicio", asegura Peker. Y agrega que hoy en día "estamos viendo un cambio en las nuevas generaciones, que, con un feminismo muy enraizado, están rompiendo los moldes uniformes y defienden, por ejemplo, los cuerpos gordos". Paralelo al auge de los movimientos feministas, desde los años 80 Argentina se ha "latinoamericanizado", dicen los expertos consultados por BBC Mundo. Se empezaron a notar problemas como la pobreza, la desigualdad, el narcotráfico; se disparó la migración de países cercanos. La cumbia se convirtió en música popular, se desarrolló una identidad del barrio popular (la villa) y símbolos latinoamericanos, como la boliviana Virgen de Copacabana, empezaron a ser venerados en masa. "Tras la guerra de las Malvinas (1982), se empezó a ver con cierto rechazo algo que antes daba nivel, que era todo lo relacionado con Europa e Inglaterra", dice Susana Saulquin, socióloga e historiadora de la moda. "Argentina siempre fue una gran seguidora de las modas, pero ahora las modas están perdiendo su lugar de privilegio y hay un emergente reconocimiento a la morocha y a tener un fenotipo propio", le comenta a BBC Mundo. La peluquería de Oscar Colombo cada vez tiene más competencia. Y no todas son "afrancesadas".

La espectacular subida de los precios hace estragos entre las familias de menos recursos económicos que han perdido hasta un 25% del valor adquisitivo Un grupo de personas protesta y reclama la anulacion de los tarifazos en los servicios publicos en Buenos Aires. "Hay gente que delinque, es la primera vez que está pasando por eso, pero por una necesidad, un apremio económico". La descripción no pertenece a un antropólogo sensibilizado con la suerte de los argentinos más golpeados por el ajuste. Son palabras del jefe de policía bonaerense, conocida como “la maldita”, por su escasa amabilidad y sus casos de corrupción, el comisario Fabián Perroni, quien dejó con la boca abierta de sorpresa (y enojo) hasta al mismo Gobierno. Perroni aseguró que “la falta de inclusión” lleva al aumento del delito. “Coincido en parte. Puede ser una de las causas”, dijo después el jefe de la Policía Federal, Néstor Roncaglia. Los responsables de las fuerzas de seguridad, ejecutoras de una nueva política de “mano dura” dirigida de manera especial a hacia los pobres, hicieron un involuntario, inédito y descarnado diagnóstico que los números complementan. Según las últimas cifras oficiales existe un 28% de pobres en este país. Los niños de hasta 14 años representan un 39,7% de esa cifra total mientras que los jóvenes de entre 15 y 29 años contabilizan otro 31,3%. Entre el 71% de las personas más vulnerables a la crisis se encuentran por lo tanto muchos de los que la policía observa como potencialmente ladrones, según los organismos defensores de derechos humanos. La inflación y los tarifazos se han convertido en fábricas de nuevos pobres. El precio del servicio de la energía acumula desde 2016 una subida del 1.800% y se contemplan nuevas subidas de entre el 25% y el 30%. El gas tuvo una nueva alza en abril y ya aumentó un 1.030%. En cuanto al agua, los aumentos han sido del 550%. El transporte público tendrá solo este año un incremento del 70%. Todos estos aumentos de precios impactan, como el dólar, en la cesta familiar. El primer año de Mauricio Macri como presidente cerró con una inflación de 41%. En el 2017 bajó al 24,8% pero este año amenaza con duplicar la tasa del 15% fijada por las autoridades. De acuerdo con la consultora privada Kantar World Panel, la incidencia de los tarifazos en la capacidad adquisitiva de los sectores sociales más débiles es del 25%. Nuevos hábitos Las heladerías cierran porque no pueden pagar la luz. En los bares y cafeterías se ha empezado a cobrar a los clientes por el uso de la energía para los ordenadores (unos 20 centavos de euro). Como los asalariados han perdido un 7% de su poder de compra, se ha reducido el consumo de carne. Cuando eso sucede, los argentinos buscan un reemplazo de emergencia en las harinas. Pero el pan también se ha ido por las nubes. El pasado 25 de abril, el gremio de los panaderos regaló frente al Congreso cinco toneladas de sus productos para denunciar los efectos de los tarifazos y la inflación. Las ventas, advirtieron, se han derrumbado un 70%. La oposición ha logrado aprobar en la cámara de Diputados una ley que anula los últimos aumentos de tarifas para situarlas en valores del 2017. Se espera que el Senado haga lo propio. Macri ya dijo que vetará esa iniciativa. El ministro de Energía, Juan José Aranguren, defendió las medidas en curso. “Se están tomando hoy para lograr que, cada vez, haya menos gente en la pobreza”. “Lo que vemos es que la pobreza y la indigencia han aumentado claramente. Además, en los barrios hay un nivel de atropello no solo de derechos sino también de estigmatización de los jóvenes por parte de las fuerzas de seguridad. No custodian, te reprimen”, le respondió el diácono Ricardo Carrizo, uno de los Curas de la Opción por los Pobres.

Mexicanos ven 30% de posibilidades de que Tri avance a quinto partido alemania es la favorita de los aztecas para quedarse con el Mundial de Rusia 2018 Ciudad de México - La Selección Mexicana llegará a Rusia 2018 con una buena camada de jugadores, pero los aficionados no tienen mucha fe en que lleguen al quinto partido. Lo anterior fue dado a conocer como resultado de la encuesta realizada por la casa De la Heras Demotecnia en territorio nacional donde también hubo un 14 por ciento que ve al Tri en la Final de la Copa del Mundo. El 27 por ciento de los encuestados consideraron que México pasará a Octavos de Final, un 7 por ciento pusieron al Tri en Semifinales y el 18% creen que no pasará más de la Fase de Grupos. En cuanto a la actuación de México en sus tres duelos de fase de grupos, el 43 por ciento de los encuestados consideraron que el equipo de Juan Carlos Osorio perderá con Alemania en el debut mundialista y un 40 por ciento esperan el empate. Contra Corea del Sur, el panorama es más alentador ya que el 63 por ciento ponen al Tri como ganador y el 26% ven este enfrentamiento con un empate como resultado final. En el último duelo ante Suecia, el 45 por ciento ven a Mexico vencedor y el 35% vislumbra que repartirán puntos. Alemania es su gallo para quedarse con la Copa del Mundo de Rusia 2018 con un 40 por ciento de favoritismo, mientras que Brasil y Mexico cuentan con el 10 por ciento de apoyo, respectivamente. España, Argentina, Francia e Inglaterra son otras de las favoritas a levantar el título, aunque cuentan con menos del 5 por ciento de los votos.
Jóvenes de la organización Mujeres de la Matria Latinoamericana (MuMaLá) se manifiestan en Buenos Aires bajo el lema 'Ni una menos'. Autor: Karl Mancini. Esta fotografía forma parte de una serie de 10 con las que el fotógrafo fue finalista del Premio de Fotografía Humanitaria Luis Valtueña, que Organiza Médicos del Mundo. Este certamen rindió tributo a cuatro cooperantes de la ONG, dos de ellos mujeres, fallecidos en Ruanda y en Bosnia en los años 90. En 2016 una mujer fue asesinada cada 30 horas en Latinoamérica. En 2017, cada 23 horas. Cifras escalofriantes que se ceban en Argentina entre las más jóvenes, víctimas en el 30% de los casos, y que se ciernen en torno a ellas como un círculo vicioso alimentado por la pobreza, las costumbres machistas del narcotráfico, la corrupción generalizada y la falta de políticas públicas. Anahí Benítez tenía 16 años. El sábado 29 de julio, a las 17.00 h, salió a dar una vuelta al parque Eva Perón en Lomas de Zamora, una zona de la periferia sur de la provincia de Buenos Aires. Nunca volvió. El domingo 30 las chicas del Centro de Estudiantes de la Escuela Normal Superior Antonio Mentruyt (ENAM) empezaron a buscarla en el barrio con carteles, en las redes sociales, en la calle y en la televisión. La encontraron bajo tierra. El viernes 4 de agosto un perro olfateó su cuerpo bajo el césped de la Reserva Natural Santa Catalina. "Si nos hubieran escuchado podría estar viva", reclama Sofía Montenegro, de 17 años y presidenta del Centro de Estudiantes de la ENAM. Anahí fue la muerta número 173 de Argentina en lo que iba de 2017, según la organización Mujeres de la Matria Latinoamericana (MuMaLá), que contabiliza los asesinatos publicados en los medios de comunicación. Pero no se trata de un número. Es una chica menos. Y una señal de alarma. En Latinoamérica ellas están en peligro. Los feminicidios [la muerte de mujeres por serlo] aumentan y el riesgo también. En 2016 una era asesinada cada 30 horas. La violencia se recrudece y aumenta. El reloj acelera las agujas que acorralan como espada el tiempo de vida. En 2017, una mujer era asesinada cada 23 horas. Antes de que se ponga el sol o empiece la noche la asfixia deja sin aire la igualdad de derechos. La violencia contra las más jóvenes no es un dardo igual en todo el mundo. En España el año pasado fueron asesinadas 69 mujeres, según Feminicidio.net, y en Argentina 173, con una población prácticamente similar (de 43,8 millones de habitantes en Argentina y de 46,5 millones en España). Pero aquí solo siete víctimas tenían entre 11 y 25 años (menos del 10%) y en la nación sudamericana 52 (lo que supone el 30%). La diferencia, por tanto, no es únicamente geográfica. En el sur las jóvenes corren más peligro por el mero hecho de nacer mujeres. Las razones son complejas pero en la trama del peligro inciden la vulnerabilidad económica y social, la pobreza, la influencia de los códigos machistas que maneja el narcotráfico, la corrupción policial, la falta de perspectiva de género de la justicia y la ausencia de políticas públicas pensadas para las menores de edad. A la vez, son precisamente estas las que reivindican sus derechos, se organizan en los colegios, salen a la calle, impulsan sus ideas en redes sociales y claman por vivir libres y autónomas. Raquel Vivanco, coordinadora nacional de Mujeres de la Matria Latinoamericana (MuMaLá), resalta: "Las chicas tienen cada vez más claro cuáles son sus derechos y los hacen valer. Se movilizan, se organizan. El problema es que la ausencia del Estado da un manto de impunidad a los violentos, que intentan coaccionar a las mujeres que no pueden controlar. Por eso hoy las jóvenes se encuentran en el ojo del huracán machista". Las adolescentes son el núcleo del movimiento colectivo que el 3 de junio del año 2015, salió masivamente a las calles con la consigna 'Ni una menos' - Vivas las queremos y que plantó la semilla para que en los colegios de Secundaria se organicen comisiones contra los novios violentos, la trata de personas, la discriminación por identidad de género y el acoso sexual callejero. Las propias chicas son las que se defienden de docentes que las incomodan con miradas o insinuaciones sobre su cuerpo o las que buscan a las estudiantes que han sido captadas por redes de explotación sexual o que se escapan de sus casas porque sufren abuso o maltrato. También son las jóvenes las que piden justicia para las asesinadas y, además, luchan por que puedan crecer y salir de sus casas con autonomía y libertad, y no ver cercenado su desarrollo con el bozal del miedo. "Queremos ser libres, no valientes", proclaman como consigna frente a cada muerte que sitúa la calle, los viajes o la diversión como lugares y situaciones peligrosas para niñas y adolescentes. Autor: Karl Mancini. Esta fotografía forma parte de una serie de 10 con las que el fotógrafo fue finalista del Premio de Fotografía Humanitaria Luis Valtueña, que Organiza Médicos del Mundo. Este certamen rindió tributo a cuatro cooperantes de la ONG, dos de ellos mujeres, fallecidos en Ruanda y en Bosnia en los años 90. La violencia machista es un problema global. Pero no afecta a los países por igual ni las soluciones son similares para todos los terrenos. Anahí estuvo desaparecida y, finalmente, fue encontrada bajo el césped de un parque. En el año 2016, en Argentina se registraron 322 feminicidios y el 20% de las mujeres asesinadas habían estado desaparecidas. En muchos casos, la viralización en las redes, como Twitter y Facebook, es la que presiona a la policía a encontrarlas aun cuando los asesinos esconden sus cuerpos en el río, bajo tierra o entre cemento. Las jóvenes están acorraladas en su libertad y en su derecho a vivir, a caminar, bailar y gozar. La violencia de género en Argentina se debe, en la mayoría de los casos, a agresiones de parejas o exparejas contra sus mujeres. Pero esta no es la única forma y se encuentran grandes diferencias según la edad: a las más pequeñas las atacan vecinos, desconocidos u otro tipo de agresores, no solo ni mayoritariamente sus novios o exnovios. Pero, además, las políticas públicas no contemplan cómo protegerlas. Estas iniciativas gubernamentales destinan el 80% del presupuesto del Plan de Acción contra la Violencia, surgido del Consejo Nacional de las Mujeres, a refugios para que las maltratadas puedan huir de sus hogares. "Observamos con preocupación los feminicidios de muchachas jóvenes", advierte la periodista María Florencia Alcaraz, integrante del colectivo Ni una menos. "No hay políticas públicas específicas para este problema. Existe una idea muy limitada sobre la violencia machista desde el Estado, donde se piensa que solo es una cuestión doméstica", rubrica. Sin embargo, aunque la actitud de las parejas y exparejas es el eje central de este drama, no es el único. A las jóvenes no solo las atacan sus novios o exnovios, sino familiares, vecinos, extraños, tranzas [vendedores de drogas] u hombres que creen que la belleza, la libertad o la irreverencia de las chicas les da derecho a ser sus dueños. La idea clásica de violencia de género no es suficiente, porque no son crímenes que se producen únicamente entre cuatro paredes ni ejercidos sobre mujeres que habitan en la misma habitación o la misma cocina. Para quien los comete la afrenta de las chicas es el deseo de caminar, viajar o bailar. "Las muchachas asesinadas, además de la edad, tienen otra cosa en común: aparecen muertas después de protagonizar escenas de placer, de puro goce, como ir a una discoteca, comer un asado, disfrutar con sus amigos, salir con el chico que quieren... Se trata de jóvenes que se divierten y que en algún momento dicen 'no'. Es decir, eligen. No son títeres de un deseo ajeno", detalla Alcaraz. Por eso entre ellas y los hombres agresivos y prepotentes existe un abismo, un desfase. "Actualmente los egos masculinos están en crisis, pero el problema es que cada vez presentan mayor agresividad. También hay que tener esto en cuenta", afirma.Sobran los ejemplos de ello. Anahí no ha sido la única víctima. Araceli Fulles tenía 22 años. Salió de su casa en Villa Ballester, en la provincia de Buenos Aires, la madrugada del 1 de abril, y a las siete de la mañana del día siguiente le dijo a su madre que la esperara para tomar mate. La encontraron descuartizada y tapada con cal y escombros el 27 de abril en casa de Darío Badaracco. El cemento no era lo único que ocultaba el cuerpo de la joven. Badaracco había sido interrogado por la justicia tres veces durante la búsqueda de Araceli. Relató que tuvo sexo con ella en un camión, pero quedó libre a pesar de los rastros de ADN. Los policías que debían encontrar viva a la chica tenían conexión con quienes terminaron imputados por su muerte. El subcomisario Hernán Humbert, el oficial José Gabriel Herlein y Elián Ismael Ávalos fueron despedidos cuando se encontró su cadáver. El policía Ávalos fue uno de los que recibió la denuncia de la desaparición de Araceli y es hermano de Jonathan y Emanuel Ávalos, dos de los hombres que participaron en el crimen. Las jóvenes reclaman su derecho a disfrutar de los espacios públicos y de la noche. "La muerte de Anahí se nos clavó como un puñal, pero no vamos a permitir que nos enseñen a vivir con miedo debido a la violencia machista. Estamos juntas y somos más poderosas que nunca. De noche queremos ser libres, no valientes. Por eso nos unimos en una caravana nocturna como forma de protesta, para sentirnos protegidas y fuertes entre nosotras", explicó la socióloga Victoria Freire, directora del Observatorio de Género y Políticas Públicas.