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OmarDontScare

Usuario (Territorios palestinos)

Primer post: 14 feb 2017Último post: 14 feb 2017
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The Wire, la mejor serie de la storia
InfoporAnónimo2/14/2017

Un tributo a The Wire, la mejor serie de TV de la historia Es curioso, pero vivimos en una época en la que no menos de una vez al año, durante la última década, hemos escuchado a más de una serie de televisión ser catalogada de boca en boca como "la mejor serie de todos los tiempos", o al menos, que se postule a serlo. Y es que vivimos en la era dorada de la televisión, televisión de calidad, que da vida a producciones que hasta no hace mucho solo era posible ver en la gran pantalla, no en la pequeña, y mucho menos en la televisión por cable. Pero así comenzó todo. Los que amamos la televisión, la buena televisión, tenemos muchísimo que agradecer a un solo canal y productor norteamericano: HBO. Es indiscutible que The Sopranos marcó un antes y un después en la pequeña pantalla, demostró que el drama, el verdadero drama, y un gran drama criminal, podía escaparse de la gran pantalla, podía dejar de contar con Al Pacino, Francis Ford Coppola o Martin Scorsese y aún ser, bueno no, brillante. Lo que hizo David Chase que fue interpretado por el gran James Gandolfini pasó a la historia, y lo mejor, marcó un antes y un después. Y después de The Sopranos, llegó The Wire. The Wire no es solo una serie policíaca Lo confieso, fui de esos que durante mucho tiempo pasó por alto ver The Wire por el simple hecho de creer que "es una serie de policías más, como C.S.I. o Law and Order y esas cosas comunes e insípidas". Vamos, Law and Order fue una gran serie, pero el género está tan rayado, tan mal logrado y tan repetido, que ya aburren. No más C.S.I., no más por favor. Y es casi increíble que haya durado tanto tiempo en verla, tomando en cuenta que uno de mis géneros de cine o televisión favoritos son los dramas criminales, peor llegué justo a tiempo. The Wire, sencillamente, no es otra serie de policías, no es otra serie de detectives con un caso diferente por episodio... Lo que más gusta de The Wire, y lo que duele, es lo real que se siente. Cada uno de sus personajes está interpretado de una manera tan brillante, con sentimiento y hasta agonía, que más que una serie de televisión llegamos a sentir que estamos viendo una historia real, eventos que suceden, y de cierto modo, es así. David Simon y Ed Burns escribieron la serie como un tributo/crítica/grito de auxilio en el nombre de la ciudad que más aman, Baltimore, en el estado de Maryland. Lo curioso con Baltimore es que aunque está muy cercana a Washington, la conocida capital de los Estados Unidos, es catalogada por muchos como la peor ciudad del país, llena de crimen, de asesinatos y donde reina el narcotráfico, a gran escala y de calle. Simon fue un periodista especializado en la actividad policial del periódico The Baltimore Sun, mientras que Burns fue policía. La serie fue escrita con sentimiento y mucho dolor, no es más que la percepción de estos dos de cómo era Baltimore, sus mayores fallos, su lado más grotesco, que debía ser mostrado al mundo, como crítica, como oda. Y así fue. Más allá de una simple serie de policías, tenemos cinco lados de una misma historia que se desarrollan en cinco brillantes temporadas, cada una con su propia trama, su propio epicentro, pero con la mayoría de personajes apareciendo una y otra vez, no dejando ninguna de sus historias inconclusas. En The Wire tenemos policías, todo tipo de policía, desde los sucios, los corruptos, los honestos (raros, pero hay), los veteranos con muchísima experiencia, y los jefes que solo viven como marionetas de los políticos, que más que trabajo policial lo que hacen todo el día es besar traseros. También tenemos al ghetto, o gueto, traficantes de drogas, algunos con con supuestos códigos de moral bajo los cuales vivir, otros violentos y sangrientos asesinos. Tenemos política y politiquería, tenemos corrupción sindical, tenemos el lado más triste, lamentable y crudo de las escuelas de la ciudad. Tenemos muchas cosas, por ello es mejor resumir en 9 razones por qué The Wire es una de las mejores series de televisión que se han hecho en la historia, y por qué deberías verla. El lado más grotesco no solo de una ciudad, sino de los Estados Unidos - Baltimore es la ciudad más contaminada de este país, y no lo digo literalmente, sino que está contaminada de la droga, el narcotráfico, la corrupción y los drogadictos. Es increíble que esta ciudad esté tan cerca de la capital del país, y aún así esté tan abandonada. Bubbles es uno de los personajes que caracteriza este lado del país, este lado de la droga. Es un adicto, que hace lo que sea por unos 10 dólares para poder comprar su dosis. Bubbles es de los mejores personajes de la serie, porque Bubbles es reflejo de Baltimore. El ghetto, en todas sus versiones - Los barrios de esta ciudad están regidos por el gueto, por la droga y los mafiosos más violentos y temidos. Aquí, en el día a día, se ven disparos a diestra y siniestra entre miembros de estas mafias de droga, todo por "quedarse" con una estúpida esquina, donde venden droga libremente, y que casualmente iba caminando un niño y este fue la única víctima de los disparos. El gueto es representado en The Wire de una manera tal cual como lo es en la vida real, con personajes como Avon Barksdale, el eterno soldado pero con cierto tipo de honor en su palabra, mientras que Marlo es la otra cara de la moneda, quien quiere sangre y solo sangre, y la tomará sencillamente por decir su nombre. Stringer Bell - Uno de los mejores personajes de la serie, y en general, de lo mejores y más interesantes criminales que ha visto la televisión. Stringer Bell es interpretado por Idris Elba y es el típico maleante, mafioso de barrio, que quiere superarse, que tiene una gran ambición, y que no parece cuadrar en la misma foto con el resto de su pandilla, no parece del gueto, al menos a primera vista. Stringer fue el consigliere de Avon, y en gran parte gracias a él llegó a ser lo que fue. Stringer es hermandad, lealtad, pero también ambición, mucha. Es uno de los mejores personajes de The Wire, sin lugar a dudas. "SHIIIIIIIIEEEEET!" - Todos los personajes de The Wire tienen su carisma, su protagonismo, su gancho para el que ve la serie. Es imposible no querer conocer más de sus vidas, ya sea la de Jimmy McNulty, catalogado por alguno como el "personaje central" de la serie (que en realidad no es así, aunque en varios momentos parezca girar en su entorno, y es que The Wire no tiene un protagonista), como la de Bunk, su compañero. Todos y cada uno de los personajes tienen su firma, tienen su sello y aportan algo a la serie, ya sea drama e impotencia al que lo ve, o algunas risas, sobre todo cuando cierto senador dice "Shit" de una forma que solo él puede. Omar - El favorito de muchos, Omar es una especie de justiciero o Robin Hood de Baltimore. Eso sí, Omar no le roba a los ricos para darle a los pobres, no, el solo le roba a los narcotraficantes para... bueno, para quedárselo él mismo. Está seguro de que su código es bastante moral y justo, dado que solo asesina criminales iguales o peores que él, pero en general, este maleante es uno de los mejores personajes de The Wire por todo lo que representaba: la violencia y el temor en su más puro estado, mientras que rompía paradigmas por el simple hecho de ser gay, algo que David Simon mostró de una manera sutil pero evidente, es decir, el que Omar fuera gay no era el centro de su vida, como debe ser mostrado un personaje de esta manera, y créanme, esto era algo bastante innovador hace más de 10 años, cuando nació The Wire. Los niños - Como dije, cada una de las temporadas de The Wire se basa en una historia relacionada a la trama central de la serie, pero distinta. Una de las temporadas, se basaba en los niños, los niños del gueto, donde la pobreza y la violencia es el pan de cada día, además de las drogas. Es impactante ver niños de unos 10 años vendiendo drogas en las esquinas de los barrios de Baltimore, y ser golpeados sin piedad por su "jefe" (otro niño, quizás un poco mayor), porque no sacó bien la cuenta y perdió parte de la mercancía. Los niños son parte vital del gueto, porque ciertamente, son usados de "soldados" por muchas mafias de drogas en el mundo, bajo la promesa de gloria y dinero, y de "hacerse realmente hombres". Es asqueroso saber que esta es la realidad, que fue brillantemente plasmada en la serie, de la mano de uno que otro adulto que ciegamente intenta sacar a estos niños del abismo. Los políticos - Desde senadores a alcaldes, fiscales y el mismo gobernador, los políticos en The Wire son unas ratas, algunos más que otros, pero todos son unas ratas, todo se pintan de la mayor maravilla del mundo mientras viven a base de politiquería, de promesas rotas, y de llenarse sus bolsillos. ¿Te suena familiar? Sí, a mi también, y lo triste es que no importa donde vivas, puede que el político de tu zona tenga esta misma fama, solo que Simon lo muestra de una forma cínica, irónica, y con mucho shiiiiiiiiit!. David Simon - El creador de la serie es un genio, así de sencillo. David Simon luego de años como periodista que cubrió día a día el crimen en Baltimore y se codeó con cuanto policía había en la época, quiso contar su historia a través de una gran serie de televisión. A partir de entonces, cualquier cosa que haga este señor, es imperdible. Se siente real - Finalmente, el mayor atractivo de The Wire es lo real que se siente, por todas y cada una de las razones plasmadas en las líneas anteriores. Lo que vemos en esta serie es una versión ficticia de lo que pasa día a día en Baltimore y tantas otras ciudades del mundo. Porque esa es solo una ciudad norteamericana, pero no serán pocos los que la vemos y pensamos "vaya, esto me recuerda a mi pueblo", por alguna razón u otra. En mi país, Venezuela, la violencia poco a poco se está convirtiendo en el pan de cada día, y da dolor, mucho dolor, ver a criminales impugnados y asesinatos que pasaron al olvido sencillamente como "otro más", un dolor que en The Wire ves cómo otros lo viven, y puede que sea un dolor ficticio, pero de nuevo, se siente real. The Wire es una serie que todo amante de la televisión debe ver en su vida. Yo, opté por verla en formato 4:3, como nació, y no esa versión HD que anda por allí que si bien está muy bonita y todo, el mismo David Simon dice que la original representa lo que el quería en la serie, muestra lo que el quería que viéramos.

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Por que Game Of Thrones no es una buena serie
InfoporAnónimo2/14/2017

Game of Thrones: una historia mal contada y poco digna de HBO Jon Snow busca su identidad mientras lucha con los Night watch. Ned Stark quiere vivir en paz con su familia pero está atado a las órdenes del rey, Robert Baratheon. Jaime Lannister pretende ser el hombre más poderoso del mundo, mientras tiene sexo con su hermana, Cersei, e intenta escapar de la sombra de su papá, Lord Tywin. Daenerys Targaryen lucha por recuperar el trono que le arrebataron a su padre, el Rey Loco. Khal Drogo quiere tener sexo con Kalesi y conquistar el mundo. El enano Tyrion Lannister sólo quiere vivir de vino y prostitutas. Todas estas historias, deseos, personajes, objetivos, sueños y frustraciones son parte de las primeras dos temporadas de Game of Thrones. El gran problema de esta serie de HBO es que pretende contar tantas situaciones y el panorama es tan enorme, que el relato pierde mucha fuerza. Todo se queda en la vaguedad, en la no profundidad de los personajes ni los desarrollos (el final de la segunda temporada es la certeza de que muchas cosas quedan en el vacío y, al final, terminan por provocar indiferencia). Hay que preguntarse demasiadas cosas para seguir el hilo. Aunque está basada en los libros de George R.R Martin, es evidente que algo mal se hizo. Desafío para cualquier fanático de Game of Thrones: ¿podría indicar en un mapa, más o menos, dónde quedan Winterfell, King´s Landing, Braavos, Pentos o Dorne? Si la respuesta es sí, usted es un verdadero fanático. Si es no, entonces ingresará a un enorme grupo de desentendidos sobre lo que se presenta. El mundo de esta serie tiene una muy mala explicación geográfica (algo se intenta dar a entender en la presentación, que por cierto es muy mala, pero no se llega a captar del todo). Es decir: ¿cuánto tiene que caminar Jon Snow desde The Wall hasta Winterfell? ¿Dónde viven los malos? ¿Y los buenos? ¿Por qué en un lugar hace frío y en otro calor? Son todos detalles que generan un combo de confusión que, al final, deriva en aburrimiento (muy especialmente la segunda temporada) Más allá de que buena parte de la serie es muy fiel a lo escrito por Martin, ¿es necesario ser tan grosero y exagerado con respecto al sexo? ¿Acaso en todos los capítulos debe haber sexo? No es que no se pueda disfrutar, pero todo indica que está mal planteado dentro de la historia: ¿tan lindas eran las mujeres en esa época? ¿Tan bien comían para tener esos físicos esculturales? ¿Tanto tiempo pasaban en la “casa de depilación” para no tener ni un pelo de más? El diálogo es otro de los puntos que no parece muy adaptado a la época. Aunque la opción más lógica no parece ser que se hable como en la época medieval, tampoco suena lógico que el lenguaje pueda ser el de una esquina de Brooklyn, Bronx o cualquier otro lugar del Estados Unidos actual. La serie, creada por David Benioff y D.B. Weiss, está bastante mal dirigida. Sólo hay que apreciar el último capítulo de la segunda temporada para entenderlo. Durante las batallas, es necesario que el espectador vea la magnitud de la guerra. Es decir: si un grupo se va a pelear con otro, ¿cuántos son de un lado y cuántos del otro? ¿En qué terreno se va a dar el combate? Nada de esto llega. Son todos planos chicos y primeros planos, cuando resultaba obvio que lo que pedía la situación era una buena panorámica para entender de qué se trataba (para esto tendrían que pedirle una clase a Peter Jackson. Por cierto, ¿quién fue el insolente que alguna vez lo comparó con El Señor de los Anillos? Simplemente son de otras ligas). Lo más extraño del producto (especialmente extraño para HBO, el Barcelona de las series, que suele empezar un proyecto con la certeza de cuándo terminará) es que aún no tiene fin. Martin escribió cinco libros (Juego de tronos, 1996, Choque de reyes, 1998, Tormenta de espadas, 2000, Festín de cuervos, 2005, Danza de dragones, 2011) pero aún le quedan dos más (Vientos de invierno y Un sueño de primavera) para completar la saga. Tras las tres temporadas, no se sabe muy bien qué esperar en el futuro. Tiene muy buenos momentos (especialmente la primera temporada). Consigue situaciones de tensión y suspenso extraordinarios, con una estética bastante atractiva. Logra generar personajes interesantes (el enano, Arya Stark, Jon Snow y varios más). Crea ambientes épicos que generan adicción y ganas de saber. Pero no demasiado más. HBO, creador de brillantes series como Six Feet Under, Los Soprano, The Wire o Treme, esta vez se quedó corto. Pese a tener algunas virtudes, Game of Thrones es una historia mal contada. Todo sigue igual Temporada 5. 2015. Nada cambió. Game of Thrones sigue siendo una burla. Algunos puntos para agregar a la crítica principal, del 2013: un problema que tiene el producto en sí es que aún no tiene final. El espectador no puede esperar nada porque, en realidad, aún no hay nada hasta que Martin termine de escribir la saga. Me parece que la primera temporada tuvo algunos puntos altos, la segunda fue mala y la tercera regular. La cuarta y la quinta, el nivel no hizo más que bajar, salvo algunos momentos muy particulares. Como bien escribió Romualdo en los comentarios de este post: “Es un producto muy adolescente que frivoliza al ser humano y a sus relaciones. Se vale del fácil impacto: cantidades innecesarias de escenas de sexo y de violencia sangrienta (como para demostrar que “la vida es dura”), en un mundo en el que ambas cosas están sobrevaloradas no es de extrañar que esta serie tenga éxito. Confunde al espectador sensible y fanatiza al mediocre”. Esta crítica la ratifico y la aumento en cada respuesta a los usuarios (algunos que justifican su opinión con criterio y altura, otros se dejan llevar por la vehemencia) la serie es un delirio apuntado sólo al rating y las emociones fáciles. Juega con los personajes de una manera cirquesca, cuenta una historia tan abarcativa, amplia y sin un hilo que casi todo el argumento carece de fuerza y sostén, apuesta al golpe bajo sin demasiado sentido y, por último, es repetitiva y aburrida. El tiempo deja las cosas claras Temporada 6. 2016. La serie, al fin, le soltó la mano al autor de los libros. Nada de lo que pasó en los capítulos de esta última parte tiene que ver con la pluma y la cabeza de George Martin. HBO necesitaba velocidad y, por alguna razón, el autor de Game of Thrones se estancó. Y la falta de influencia del hombre que mejor conoce este mundo se percibe en cada secuencia de la temporada 6. La historia, otra vez, tiende a diversificarse. El foco apunta a varios frentes: los hermanos Stark, los Lannister, Khaleesi y algunos otros personajes con mucho menos peso. Desde el capítulo 1 hasta hoy surge el mismo problema. La tensión se pierde demasiado cuando el ojo se pone en tantos relatos y de manera tan descuidada. Quizás yo soy un espectador vago, pero en la sexta temporada, como había pasado antes, aparecieron personajes que no terminaba de recordar quiénes eran. La diferencia con respecto a los capítulos en los que Martin estuvo al frente es evidente. En la sexta parte hay diálogos descuidados, resoluciones simplezcas y golpes bajos por todos lados. Y algo todavía peor: Game of Thrones comienza a convertirse en una serie de buenos y malos, un vicio que no tenía antes. La cuestión de la pésima dirección queda expuesta en el capítulo 9. No se entiende nada cuando una de las ciudades conquistadas por Daenerys Targaryen es atacada por una flota de barcos. Y mucho menos en la guerra entre Jon Snow y Ramsay Bolton. Hay una secuencia en la que el líder de la casa Stark queda atrapado entre una multitud de hombres y nunca queda claro qué es lo que pasa. ¿Quién ganó? ¿Quién perdió? ¿Por qué no hay una cámara que tome la secuencia desde arriba y termine de clarificar qué es lo que está pasando? Por último: ¿alguien se da cuenta que casi todas las temporadas terminan igual? Khaleesi arriba de un dragón, su ejército multitudinario de fondo y la sensación de que está a punto de conquistar el mundo. Todos los años, todas las temporadas, lo mismo.

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