OkamG
Usuario (Paraguay)
La vida en otros planetas pone en aprietos a los religiosos intransigentes que creen que su iglesia es la única válida. Si ya de por si era incoherente pensar que Dios va solo a salvar a un pequeño grupo de seguidores de una religión, iglesia, secta, etc, y dejar a las miles de millones de personas que no pertenecen a ella “morir en el pecado”, sin importar que tan buenos, bondadosos, espirituales hayan sido; solo porque no tenían la misma creencia religiosa. La cosa de plano se vuelve absurda si se considera que hay civilizaciones también en otros planetas. O sea que toda una infinidad de seres que viven en el Universo “perecerán en el Juicio Final” y solo sobrevivirán unos cuantos humanos terrestres porque siguieron las órdenes de tal gurú, pastor, guía, etc. Por ejemplo los Testigos de Jehová que preconizan que solo 144 mil elegidos sobrevivirán. ¡Válgame Dios! ¿Alguien me puede explicar porque el Creador es tan despilfarrador? Hizo más de cien mil millones de galaxias, cada una conteniendo cien mil millones de estrellas y todo eso nada más para salvar a ¡¡¡144’000 humanos!!! Lo mismo podemos constatar en las demás iglesias que anuncian el futuro fin del mundo, en general también consideran que solo un pequeño grupo de elegidos se salvarán y “casualmente” siempre son sus seguidores. ¿Cómo es posible que haya gente que crea semejante aberración…? Eso muestra a qué punto la falta de discernimiento puede nublar la visión de las personas. No me malinterpreten. Si creen en Jesús, eso es magnífico porque tienen un apoyo para evolucionar, pero no caigan en la trampa de la intolerancia y consideren los demás seres indignos solo por no tener la misma creencia. ¿ENTONCES CUANTOS SE VAN A SALVAR? Eso depende de cada quien. Para comprenderlo deben saber que no se trata que en un futuro Dios va a destruir el mundo y solo se salvaran unos pocos. Eso sería un juego macabro indigno del Padre bondadoso que menciona Jesús. Así como la vida en la tierra se alterna de días y de noches, durante el día los seres están activos y durante la noche duermen (en general). Lo mismo pasa a nivel de toda la Creación. Hay periodos donde la vida se va a manifestar y periodos donde se va a dormir, y por razones energéticas estos periodos se alternan. La evolución consiste en llevar a los seres desde el plano más denso que es la materia, en donde la conciencia está dormida, hasta el plano más elevado que es lo divino, en donde se ha alcanzado la perfección. Esto solo se puede hacer durante el periodo de actividad cósmica. Cuando viene el periodo de descanso, solo aquellos seres que hayan alcanzado un alto grado de evolución, podrán mantenerse conscientes. Mientras que aquellos que no lo hayan logrado entraran en un estado de letargo e inconsciencia y tendrán que esperar un tiempo inmenso hasta el próximo periodo de actividad cósmica para volverlo a intentar. Hay seres que se han adelantado y por su gran amor a los demás descienden a planos más bajos para ayudar a sus hermanos menores a evolucionar. Jesucristo fue uno de ellos, pero sin importar su grandeza ellos solo pueden guiarte indicándote el camino. El recorrido para alcanzar la divinidad solo puedes hacerlo tú. A eso se refiere Jesús cuando dice: “Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por mí.” (Juan 14, 6) No se refería a que las demás creencias religiosas son basura como lo han sugerido algunos dirigentes cristianos, interesados más en mantener el control en sus seguidores que en salvar almas. Sino que el camino a la divinidad solo la puedes alcanzar a través del camino que mostró Jesús. ¿Y cuál es ese camino? Siendo un buen cristiano, ayudando a los demás, desarrollando el amor, la compasión, el discernimiento, etc. Desafortunadamente siempre hay gente mala que deforma la enseñanza y así vemos por ejemplo como los sacerdotes de la inquisición cometieron atrocidades en nombre de Jesús. Ellos estaban convencidos que irían al cielo “purificando brujas y personas endemoniadas”. Por eso Jesús también preciso: “No todo el que me dice: ‘Señor, Señor’, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos” (Mateo 7:21) Como ven la “salvación” NO depende de pertenecer a tal iglesia, sino del trabajo de desarrollo espiritual que hagan ustedes mismos. Y Jesús mostró una de las formas más eficientes para lograrlo, el cual consiste en hacer el bien a los demás.