OLMEDO11
Usuario (Panamá)
Aqui les dejo este aporte sobre la diabetes, comprende 3 artículos: * PRUEBA SOBRE DIABETES * QUE ES LA DIABETES MELLITUS * COMO SE INICIA LA DIABETES PRUEBA SOBRE DIABETES ¿Quiere evaluar rápidamente si está en riesgo de tener o desarrollar la enfermedad? responda este cuestionario; anote en una hoja de papel los puntos que vaya sumando. ¿Su padre, madre, hermanos o hijos tienen o tuvieron diabetes? • Sí, uno o varios parientes: 3 puntos • No, ninguno de ellos: 0 puntos ¿Tiene más de 20 años de edad, nunca hace ejercicio y tiene sobrepeso u obesidad según su IMC (refiérase al artículo para calcularlo)? • Sí, tengo sobre peso: 2 puntos • Sí, tengo obesidad: 4 puntos • Mi peso es normal pero no hago ejercicio: 1 punto • mi peso es normal y hago por lo menos 4 horas de ejercicio aeróbico a la semana: 0 puntos ¿Tiene más de 30 años de edad y alguna vez su médico o cualquier otro trabajador de servicios de salud le dijo que su nivel de glucosa era alto? • Sí, 5 puntos • No, 0 puntos ¿Es usted hombre y su cintura mide 102 cm o más?, ¿o es usted mujer y su 88 cm o más? • Sí, 2 puntos • No, 0 puntos ¿Toma medicamentos para controlar la presión arterial o alguna vez le dijeron que tiene la presión alta? • Sí, 4 puntos • No, 0 puntos ¿Come fruta todos los días? • Sí, 0 puntos • No, 1 punto ¿Come verdura todos los días? • Sí, 0 puntos • No, 1 punto ¿Toma refresco con azúcar todos los días? • Sí, 1 puntos • No, 0 punto ¿Come cinco tortillas o más por día? • Sí, 1 puntos • No, 0 punto ¿Come pan dulce todos los días? • Sí, 1 punto • No, 0 puntos ¿Se levanta a orinar durante la noche? • Sí, casi siempre: 4 puntos • No, solo de vez en cuando: 1 punto ¿Es usted mujer y ha tenido hijos con peso de 4 kilos o más al nacer? • Sí, 5 puntos • No, 0 punto Si la suma de puntos es menor a 9: felicidades, porque es probable que su riesgo de padecer la enfermedad sea mínimo; sin embargo, cuídese. Seguir las recomendaciones de los diversos artículos de este blog es como guardar gran cantidad de salud en un banco. Si la suma es de 9 puntos: es probable que tenga alteración de la glucosa de ayuno o intolerancia a la glucosa, que es la antesala de la diabetes. Necesita ver al médico para medir la glucosa en ayuno, así como tomar medidas preventivas: bajar de peso y hacer ejercicio. Si suma más de 9 puntos: ¡cuidado! A lo mejor ya tiene diabetes leve. Por favor visite al médico, cuídese, baje de peso y haga ejercicio. QUE ES LA DIABETES MELLITUS A veces me parece que nadie quiere hablar de la diabetes, y me pregunto si es porque es demasiado frecuente, porque todos conocemos a alguien que murió por su causa en condiciones desastrosas, porque tenemos algún familiar que la padece y tememos que le suceda lo mismo que a nuestro vecino diabético o, quizá, porque nos da miedo llegar a sufrirla en carne propia. Ni hablar: todos esos temores están bien fundados. La Organización Mundial de la Salud estima que 140 millones de personas en el mundo tienen diabetes mellitus, lo que la convierte en una epidemia, aunque la incidencia de la enfermedad en mayor en algunos países que en otros. Desafortunadamente en cada país, las estadísticas no mienten y existe un gran número de personas con diabetes, a las que hay que agregar otro porcentaje que están enfermas y que no lo saben porque todavía no se han manifestado los síntomas. La diabetes no duele; si hubiera dolor, los enfermos buscarían al médico, tanto para clamarlo como para averiguar su origen. La diabetes comprende un grupo de padecimientos que se caracterizan por tener un nivel de glucosa en sangre más elevado que lo normal. Los tipos más conocidos son la diabetes tipo 1, frecuente en los niños y provocada por falla total en la producción de insulina, y la diabetes tipo 2, provocada por defectos en la producción de insulina y por la falta de acción de esta hormona en el cuerpo, lo que se llama resistencia a la insulina. El mayor porcentaje de los casos de diabetes son del tipo 2, y a ella nos vamos a referir. ¿Por qué se ha elevado tanto el número de enfermos con diabetes tipo 2 en el mundo? Al parecer, tiene que ver con la forma en que vivimos: comemos una serie de alimentos de fácil preparación, muy altos en grasas, harinas refinadas que se convierten en azúcar, poca fibra, nada de frutas y verduras, acompañados de agua muy azucarada como los refrescos (hay quienes toman más de un litro diario), exceso de pan dulce, pan blanco, tortillas, tamales (harina, más de 40 g de grasa por ración). La lista de estos alimentos es grande y cada quien conoce la suya. Estos excesos calóricos se acumulan como grasa en el cuerpo. Además, el hombre y la mujer promedio no realizan ningún tipo de actividad física. No se nos inculca desde pequeños el hábito de hacer ejercicio diario. El cuerpo esta diseñado para la actividad física, ya que en su mayor parte se compone de músculos, cuya función es contraerse y relajarse para dinamizarlo por medio de la energía que obtiene a partir de los alimentos. Sin embargo, la vida moderna nos lleva a mover los músculos lo menos posible; así, lo que ingerimos diariamente se convierte en azúcar y grasa, y no en la energía que los músculos deberían usar. Entonces loa energía se almacena, ustedes ya saben donde, por todas esas calorías que comemos en exceso. Asústese, porque es en serio. La diabetes mellitus acarrea muchos problemas de salud, como insuficiencia arterial en los miembros inferiores que, en su etapa final, obligan a amputar un dedo, un pie, una pierna o ambas, y su gravedad se relaciona con los años de evolución de la enfermedad (20 o más), con el promedio de elevación anormal del azúcar en la sangre (glucosa), aunados a otros hábitos nocivos como el pésimo de fumar. La insuficiencia arterial también puede manifestarse en las arterias del corazón y del cerebro y sus formas más severas son el infarto cerebral, el infarto agudo del miocardio y el ataque de apoplejía que provoca la muerte o deja a la persona sin habla y con la mitad del cuerpo paralizado. Su causa es el alto nivel promedio de azúcar (glucosa) en la sangre, que es tóxico para los tejidos del cuerpo, donde prácticamente no hay órgano que escape al daño que se va desarrollando con el paso del tiempo (15 o 20 años después de haberse diagnosticado). La toxicidad provocada por los altos índices de glucosa en la sangre daña, por ejemplo, a los nervios, lo que se manifiesta en la neuropatía diabética que produce un dolor ardoroso y quemante, difícil de controlar; en la pérdida de sensibilidad en los pies que por ejemplo, permite, que un enfermo ni siquiera se percate de haberse lastimado por haber pisado un vidrio. Si los nervios afectados van al tubo digestivo, al corazón o a los órganos sexuales, los síntomas se manifestarán como problemas digestivos, baja presión, lentitud del corazón, problemas de erección… los síntomas pueden ser muchos y muy variados, dependiendo de los nervios que afecte. Desde que empieza a estar anormalmente alto, el azúcar comienza sus estragos silenciosos pero inexorables en los riñones, que mantienen limpia la sangre de tóxicos como la urea, y que realizan otra serie de funciones importantes para nuestro cuerpo, como mantenernos sin anemia. Por desgracia, en algunos casos los estragos son tan graves que provocan la falla renal terminal. Sin embargo, su manifestación sobreviene solo 20 años después de haber empezado a tener niveles altos de glucosa. Por eso es muy difícil para el médico tratante, informar al paciente sobre su insuficiencia renal terminal. Indefectiblemente, éste se pregunta el motivo, pues en apariencia siempre había estado bien y siente que el problema se desarrolló de golpe, de un día para otro. Esta enfermedad no permite a la población y al personal de salud combatirla con firmeza, porque se manifiesta cuando ya han pasado muchos años de tener azúcar alta. En este momento el daño ya está hecho. ¿Cómo prevenirla? Es mucho lo que se puede hacer si se enfrenta antes de llegar a la fase terminal. Al saber cómo se inicia la enfermedad, como se presenta y evoluciona, sólo es necesario proponernos combatirla para ganar la batalla. La diabetes tiene que ver con alimentación, y para alimentarnos correctamente lo primero es estar dispuesto a tener orden, cuidar lo que comemos y cuantas veces al día lo hacemos. Como mínimo se deben hacer tres comidas diarias, cuya base sean las frutas y verduras, una cantidad moderada de carne de pollo – sin piel –, res, cerdo, huevos, leche, queso blanco, abstenerse de los dulces, los refrescos y la grasa en general (mantequilla, mayonesa, cremas y helados)y todo lo que se fríe o se le añade grasa en su preparación, como los tamales y los panes dulces, y si se consumen que sea en forma esporádica y en pequeñas cantidades. Y por favor, ¡Muévase! No hace falta convertirse en un atleta olímpico: basta empezar con 10 minutos diarios: caminar rápidamente haciendo que el corazón incremente su frecuencia, con reloj en mano y alrededor de la cama, o subir 10 escalones con cuidado para evitar que al día siguiente los músculos se quejen. El secreto para obtener el beneficio radica en hacerlo diario, iniciar despacio si nunca se hizo, sin maltratarse sin ponerse en riesgo, para después ir incrementándolo de manera paulatina: a los tres meses, subir el te4impo a 15 minutos, hacer 20 minutos a los seis, para llegar a la media hora que puede repartirse en 2 sesiones diarias de 15 minutos, y siempre esforzándose con gusto. Puede ser una caminata rápida y, de ser posible, un trote ligero en terreno plano y agradable. Cuando lo hagan, imaginen la insulina funcionando mejor en los músculos que se están despertando. En todo el mundo se está haciendo esfuerzos muy serios para combatir esta enfermedad tan frecuente como grave, y estos esfuerzos se centran en convencer a la población de que cuide lo que come y como lo come y de realizar actividad física. Esto permite albergar la esperanza de que las personas que con alteración de la glucosa en ayunas e intolerancia a la misma (sin que todavía sea diabetes) puedan controlar el nivel de azúcar antes de que se declare la enfermedad. Se ha demostrado que a medida que se pierde peso, el nivel de glucosa baja; de hecho, perder de 3 a 5 kg provoca una respuesta muy rápida, incluso antes de haber alcanzado el peso deseado. Este es el primer paso, aun antes de saber si nuestro nivel de azúcar en la sangre se ha elevado alguna vez o se encuentra en niveles más altos de lo normal. ¿CÓMO SE INICIA LA DIABETES? 1. Los alimentos ricos en grasa y azúcar son un estímulo importante para el páncreas, que es el órgano que produce la insulina. El páncreas está detrás del estómago y responde produciéndola en grandes cantidades. Por cierto, esta hormona es la que nos permite aprovechar lo que comemos al facilitar la entra de la glucosa en los tejidos del cuerpo, los cuales realizan su trabajo gastando energía. Entre los principales tejidos se encuentran los músculos, y si estos no trabajan lo suficiente, la energía se va almacenando en el tejido adiposo o grasoso debajo de la piel y alrededor de los órganos en el abdomen. Cuando aumenta el tejido graso, produce substancias que obstaculizan la función de la insulina, fenómeno que se conoce como resistencia a la insulina. Esto significa que hay insulina suficiente pero que no realiza su función principal de tomar el azúcar (glucosa) de la sangre y favorecer su consumo por los músculos. El páncreas responde a esta situación elevando la cantidad de insulina para mantener el azúcar en un nivel normal. Las personas propensas a desarrollar diabetes tienen al inicio de la enfermedad una cantidad muy elevada de insulina a lo que se llama hiperinsulinismo. 2. Esta situación se mantiene durante varios años porque el cuerpo soporta el abuso de comer de más y no hacer ejercicio durante mucho tiempo. Sin embargo, llega el día en que el equilibrio se rompe, cuando se agregan otros factores como las tensiones de la vida cotidiana que elevan la adrenalina, una hormona que obstaculiza el trabajo de la insulina, o la ingesta de algunos medicamentos como los diuréticos o corticoides, indicados por otros problemas de salud. Con estos obstáculos adicionales, el azúcar en la sangre empieza a elevarse, y para este momento ya no basta con la compensación que realiza el páncreas. 3. La elevación exagerada de la insulina al inicio de la enfermedad se acompaña con un incremento en la presión arterial, y éste es, en realidad, uno de los primeros síntomas. 4. El incremento del azúcar en la sangre al inicio del padecimiento se acompaña, a su vez, con un alto índice de grasas en la sangre (colesterol, triglicéridos), ya que la insulina participa tanto en el almacenamiento de las grasas como en su uso adecuado en la sangre. Aunque leve, este incremento de azúcar y grasa, daña también al páncreas. Como resultado, después de mucho tiempo de esta situación, la producción de insulina decae, al grado en que a 20 o 30 años de habérseles detectado diabetes, algunos pacientes necesitan inyectarse insulina para bajar el nivel de azúcar. A estas alturas, espero que ya se estén preguntando cómo prevenir la enfermedad.