NorbelixJerez
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Los padres tenemos la responsabilidad de transmitirle valores a nuestros hijos, en muchos casos le trasmitimos solo aquellos que hemos aprendido y practicado con más regularidad en nuestras vidas, pero hay algunos valores que no pueden faltar en la convivencia familiar, si no lo has desarrollado y no los has puesto en práctica, dale la oportunidad a tus hijos de que lo aprendan y lo hagan parte de su día a día. Antes de inculcar a nuestros hijos una serie de valores, los padres debemos plantearnos que ¨Es más importante lo que hacemos que lo que decimos¨ debemos darle coherencia a nuestras acciones y comportamientos. Tenemos que dar el ejemplo para que nuestros hijos alcancen una buena convivencia familiar. La empatía: Debemos enseñarles a nuestros hijos a ponerse en el lugar del otro y entender cómo piensan y sienten los demás. La empatía es un valor necesario para la convivencia familiar. ¿Muestras empatía ante los sentimientos de tus hijos?Ponte en el lugar de tus hijos y entiende que en ese momento eso de lo que te están hablando es lo más importante para ellos. ¿Cómo puedo fomentar la solidaridad en mis hijos? La humildad: Es necesario que nuestros hijos aprendan que no son superiores ni a nada ni a nadie, en ningún sentido, a pesar de mostrar seguridad en las capacidades que posee. Vivir con una actitud humilde les permitirá conocerse mejor, valorar sus fortalezas e intentar mejorar sus debilidades. ¿Eres humilde o por el contrario arrogante o prepotente?Cuando les demuestras que tienes humildad y reconoces tus debilidades como padre los acercas más a ti. ¿Por qué mi hijo se cree superior a los demás? La autoestima: Es importante que nuestros hijos aprendan a valorarse a sí mismo. Esto sirve de base para educar la empatía. Podemos fomentar la autoestima a través del elogio. ¿Elogias a tu hijo con frecuencia o solo le recuerdas lo que hace mal? Al elogiarlos sienten que están llenado tus expectativas y les proporcionas seguridad y confianza en sí mismos. Refuerza la autoestima en tu hijo El compromiso: El compromiso es un valor que demuestra madurez y responsabilidad. Se va adquiriendo progresivamente con los años. Debemos hacer ver a nuestros hijos el valor de la palabra que damos. ¿Cumples con tu palabra cuando les prometes algo a tus hijos?El prometer y no cumplir le resta valor a tu palabra y creas desconfianza y la percepción de que no son lo suficientemente importantes para ti. ¿Estamos criando vagos? La gratitud: Es importante y valioso que nuestros hijos aprendan a mostrar gratitud. Este valor va unido a las gratificaciones positivas, mostramos gratitud a nuestros hijos cuando reconocemos lo bien que hacen las cosas. La gratitud no se trata solo de dar las gracias, sino que nace del corazón, de nuestro interior, del aprecio a lo que alguien hace por nosotros. ¿Eres agradecido con tu hijo y con los demás?Cuando eres agradecido con tus familiares, vecinos o amigos le demuestras que sientes aprecio por los demás. ¿Cómo enseñar el valor de la gratitud? La amistad: Nuestros hijos deben aprender el valor de la amistad, del afecto mutuo que nace del contacto con el otro. El verdadero valor de la palabra amistad va mucho más allá que un simple click agregando amigos en sus redes sociales. ¿Cuidas tus amistades? El que tus hijos vean como tratas a tus amigos, como te preocupas por ellos es una buena forma de enseñarlos. ¿Cómo ayudar a nuestros hijos a practicar el arte de ser un buen amigo? El optimismo: Es muy importante que nuestros hijos aprendan a vivir la vida con entusiasmo y optimismo, buscando siempre el lado positivo de las cosas a pesar de los obstáculos que nos presenta la vida. Deben huir del pensamiento negativo y pensar que en cómo mejorar o avanzar. ¿Reflejas una actitud alegre y optimista ante tu hijo?Tus hijos verán en ti un reflejo de lo que quieren ser en el futuro. La paciencia: Nuestro hijo debe cultivar la paciencia y aprender a diferir gratificaciones huyendo del «lo quiero aquí y ahora». Esto ayudará a controlar y canalizar su impulsividad mostrando una actitud paciente y serena frente a la vida. ¿Practicas la paciencia en tu día a día?Cuando tienes paciencia con tus hijos les enseñas con tu ejemplo a tener paciencia en la vida. Aprende a ser un padre más paciente El esfuerzo: Un valor necesario en la sociedad actual que se caracteriza por la inmediatez y el mínimo esfuerzo. Nuestros Hijos tienen que aprender que todo lo que quieren conseguir requiere de un esfuerzo. ¿Actúas con esfuerzo en tus actividades y proyectos?Es importante enseñarles a nuestros hijos a trazar metas y luchar por alcanzarlas. 10. La felicidad: Este debe ser el objetivo de la educación que ofrecemos a nuestros hijos, conquistar su felicidad y que sean capaces de transmitir y contagiar esa felicidad a los demás. Para ello es importante cultivar la alegría, el optimismo, el sentido del humor, etc. Solo aquel que es feliz puede transmitir felicidad. ¿Eres feliz en tu vida? Si eres feliz no podrás evitar que tus hijos se contagien.
Habla más alto. Es importante que te escuchen cuando hables, así que ¡alza la voz! Si sueles susurrar, murmurar o hablar con la cabeza baja, es más probable que los demás te interrumpan o te ignoren. Sin embargo, esto no significa que tengas que gritar, sino que debes variar el volumen de tu voz según la situación. Por ejemplo, si te diriges a un grupo numeroso de personas, tendrás que hablar más alto para proyectar tu voz. Asimismo, no es necesario hablar muy alto en conversaciones cotidianas, ya que puedes dar una impresión equivocada. Habla más lento. Hablar muy rápido es una mala costumbre, pues a los demás les puede costar trabajo seguirte el ritmo o incluso entenderte, y es más probable que se distraigan y dejen de escucharte. Por lo tanto, es importante que bajes el ritmo al hablar pronunciando las palabras más lento y deteniéndote entre cada oración. Así enfatizarás lo que estás diciendo y podrás darte un respiro. Por otro lado, no es una buena idea hablar demasiado lento. Esto puede ser monótono para tus oyentes y es posible que pierdan la paciencia y se distraigan. El ritmo ideal para hablar es de aproximadamente entre 120 y 160 palabras por minuto. Sin embargo, si estás dando un discurso, es buena idea modificar la velocidad a la que hables. Hablar más lento te ayuda a enfatizar un argumento, y hacerlo más rápido transmite la sensación de pasión y entusiasmo.Pronuncia bien. Es probable que hablar con claridad sea el aspecto más importante del desarrollo de una buena voz para hablar. Debes prestar mucha atención a cada palabra que digas para pronunciarla completa y correctamente. Asegúrate de abrir bien la boca, relajar los labios y mantener la lengua y los dientes en la posición correcta cuando hables. Al principio puede sentirse extraño, pero si haces un esfuerzo constante para pronunciar las palabras correctamente, pronto te saldrá de forma natural. Haz ejercicios de respiración profunda. Respirar profundo es clave para tener una voz agradable e intensa. Al hablar, la mayoría de las personas respiran demasiado rápido y no muy hondo, y por ende producen un tono nasal menos natural. Tu respiración debe provenir del diafragma, no del pecho. Para saber si estás respirando bien, coloca tu puño sobre el abdomen, justo debajo de tu última costilla. Al respirar, debes sentir cómo se expande tu estómago y cómo tus hombros suben y bajan. Practica tu respiración inhalando profundo para que tu vientre se llene de aire. Inhala durante 5 segundos y exhala durante otros Acostúmbrate a respirar con este método y luego trata de usarlo todos los días cuando hables. Recuerda que sentarte y pararte erguido, con el mentón levantado y los hombros echados hacia atrás, hará que respires más profundo y tu voz se proyecte con más facilidad. Además, te hará lucir seguro cuando hables. Trata de respirar al final de cada oración. Si usas este método para respirar profundo, tendrás suficiente aire como para decir la siguiente oración sin detenerte para respirar. Así también les darás a tus oyentes tiempo para asimilar tus palabras. Varía tu tono de voz. Este puede tener un impacto importante en la calidad de tu habla y la impresión que causes en tus oyentes. En general, hablar con voz temblorosa o inestable da la impresión de nerviosismo, mientras que una voz uniforme es más relajante y convincente.Si bien no debes tratar de cambiar el tono natural de tu voz (no imites a Darth Vader), es bueno tratar de controlarlo. No permitas que el nerviosismo te domine y trata de lograr un tono más uniforme y completo. Puedes practicar el control de tu tono de voz tarareando una canción o simplemente leyendo un texto breve en voz alta para ti mismo. Recuerda que no es necesario mantener el mismo tono en todo momento, ya que debes decir algunas palabras en un tono más agudo para enfatizarlas.Haz algunos ejercicios vocales. Estos pueden ayudarte a desarrollar tu voz natural al hablar. La manera más eficaz de lograrlo es practicar mirándote al espejo, pero también hay otras opciones como estas: Trata de soltar tu boca y relajar tus cuerdas vocales. Puedes hacerlo bostezando con fuerza, moviendo tu mandíbula de lado a lado, tarareando una canción y masajeando los músculos de tu garganta suavemente con los dedos. Aumenta tu capacidad y tu volumen pulmonar exhalando por completo hasta quedarte sin aire en los pulmones y luego respirando hondo y manteniendo la respiración durante 15 segundos antes de exhalar de nuevo. Trabaja en tu tono de voz diciendo “ah”, primero con tu tono normal y después con uno cada vez más bajo. También puedes hacerlo con todas las letras del abecedario.Repite trabalenguas como los siguientes: Pablito clavó un clavito en la cabeza de un calvito. En la cabeza de un calvito un clavo clavó Pablito. Tres tristes tigres comen trigo en un trigal. Practica leyendo en voz alta. Para mejorar tu pronunciación, ritmo y volumen, es una buena idea leer en voz alta. Escoge un pasaje de un libro o una revista, o mejor aún, busca la transcripción de un discurso famoso (por ejemplo, el de Martin Luther King) y léelo en voz alta para ti. Recuerda pararte erguido, respirar profundo y abrir bien la boca cuando hables. Si te sirve, puedes pararte frente a un espejo. Sigue practicando hasta que estés satisfecho con lo que escuches. Después, trata de usar las mismas técnicas todos los días al hablar. Grábate. Aunque a la mayoría de las personas no les guste escuchar el sonido de su propia voz, es una buena idea grabarte hablando. Esto puede ayudarte a fijarte en los pequeños errores que normalmente son difíciles de identificar, como errores de pronunciación o problemas de tono o ritmo. Hoy en día, la mayoría de los teléfonos tienen una opción de grabación de voz que puedes usar para escucharte. También puedes usar una videocámara que pueda ayudarte a observar tu postura, contacto visual y movimiento de la boca. Acude a un preparador vocal. Si estás realmente preocupado por mejorar tu voz para hablar en miras a un evento como un debate, un discurso o una presentación, tal vez sea buena idea reservar una cita con un preparador vocal para que identifique tus problemas al hablar y te ayude a corregirlos. También puede ser una buena idea recurrir a un preparador vocal si tienes un acento nativo o muy coloquial que quieras minimizar o eliminar. Deshacerte de tu acento es una tarea muy difícil, así que puede ser de gran ayuda acudir a un profesional. Si acudir a un preparador vocal te parece un poco extremo, puedes practicar frente a un amigo o familiar muy elocuente que pueda fijarse en tus errores o darte consejos útiles. Así también tendrás más seguridad cuando hables en público.Sonríe cuando hables. La gente te juzgará a ti y al contenido de tu discurso de modo más favorable si usas un tono amigable y alentador, en lugar de uno agresivo, sarcástico o monótono. Una buena forma de hacer que tu tono de voz sea más amigable es sonreír cuando hables. Ten en cuenta que esto no significa que debas tener una sonrisa amplia y exagerada; basta con curvar los labios un poco hacia arriba para hacer que tu voz suene más atractiva, incluso por teléfono. Por supuesto, sonreír no siempre es apropiado, especialmente si estás tocando un tema serio; solo recuerda que introducir emociones en tu voz (sin importar cuáles sean) puede hacer maravillas. link: https://www.youtube.com/watch?v=VHlpUgkYH9M ConsejosSi es posible, haz estos ejercicios en un cuarto cerrado sin alfombra, para que te puedas oír mejor. Prueba distintos ejercicios de canto, pues son una gran manera de aprender técnicas vocales y de respiración correctas. Debes desarrollar una buena postura, ya que será esencial para tener una buena voz. Cuando tus cuerdas vocales produzcan sonidos, deberás sentir vibraciones en tu pecho, espalda, cuello y cabeza. Esta vibración creará resonancia y le dará a tu voz un sonido intenso y delicioso. Este es tu objetivo, así que tienes que dedicar mucho tiempo a relajar estas áreas. La mandíbula y los labios son las partes que deben estar más relajadas, ya que forman tu caja de resonancia, como la abertura de una guitarra. Si tu boca está muy cerrada, deberás esforzarte más para alcanzar el mismo volumen. Si tus labios y mandíbula están relajados y pueden moverse con libertad, tu voz sonará más natural y menos forzada o apagada. No te estreses si aún no estás satisfecho con tu voz. Algunos de los rangos vocales más reconocidos se encuentran entre los registros altos y bajos, y en los puntos medios.