Noah-
Usuario (Argentina)

Boludo, sí, boludo es la palabra argentina que nos representa en el mundo Sí, leíste bien. Ni Che, ni mate, ni asado, ni Maradona ni Messi, ni Gardel ni Perón, ni Evita, ni San Martín, ni tango, ni dulce de leche, lapicera o colectivo... fue la elección del escritor Juan Gelman y esta es su explicación. Juan Gelman eligió la palabra boludo para "pintar" a la Argentina. Sí, leíste bien. Ni Che, ni mate, ni asado, ni Maradona ni Messi, ni Gardel ni Perón, ni Evita, ni San Martín, ni tango, ni dulce de leche, lapicera o colectivo... boludo es la palabra que define a la Argentina, según el voto de Juan Gelman en el VI Congreso de la Lengua Española, que se desarrolla en Panamá. Allí, se les preguntó a 20 escritores que definieran en una sola palabra a sus países de origen. Por nuestro país votó Juan Gelman y el resultado sorprendió a propios y extraños. Como exponente argento ganó la palabra “ boludo”. La explicación de Gelman es que esa palabra a veces sirve para agredir, a veces la usamos con cariño; y otras ya casi como muletilla, muy recurrente entre los más jóvenes. "Es un término muy popular y dueño de una gran ambivalencia hoy. Entraña la referencia a una persona tonta, estúpida o idiota; pero no siempre implica esa connotación de insulto o despectiva. En los últimos años me ha sorprendido la acepción o su empleo entre amigos, casi como un comodín de complicidad. Ha venido perdiendo el sentido insultante. Ha mutado a un lado más desenfadado, pero sin perder su origen", argumentó Juan Gelman. La consigna fue propuesta por el diario español El País a 20 escritores latinoamericanos. La idea, según consignó el Diario Clarín, era que eligieran su palabra más "autóctona", que al expresarla escrita o fonéticamente se relacione con el lugar de pertenencia y se entienda que allí fue donde nació y que por sus calles se escuchará en cada esquina.

"En Rosario los narcos le ganaron el territorio al estado provincial" Dice que cuando la política abandona el control de las fuerzas policiales crece la connivencia entre uniformados y delincuentes. "El poder económico del narcotráfico es tan grande, que corrompe a jueces y agentes policiales." Es extraño ver a un secretario de Seguridad caminando en medias por el piso alfombrado de su despacho de Paseo Colón al 500, en el centro de Buenos Aires, a metros de la Casa Rosada. Berni tiene el escritorio repleto de mapas, estadísticas y planillas con informes de los distintos delitos que se producen cada 24 horas en Capital Federal y el interior del país. Parece que está relajado. Pero no. Cada 15 minutos recibe varios llamados que caen como rayos a los dos teléfonos que lleva en el cinturón. Dos colombianos que intentaron robar a un hombre en Tribunales, el avance de una investigación en la que participan fuerzas federales, el seguimiento de casos complejos con policías que son cuestionados a pesar de estos años de conquistas democráticas. –¿Las fuerzas de seguridad son parte del problema? –Las fuerzas de seguridad a veces son parte del problema, es ahí cuando el control político es clave. Por eso que la policía tenga una connivencia con el narcotráfico no es para asombrarse, el problema es por qué la política. como en Rosario, no tomó el control de la policía. –¿Allí los narcos le han ganado el territorio al estado provincial? –Absolutamemte. En política no se puede dejar de ocupar los lugares y los territorios. Y en Rosario los distintos grupos narcos le han ganado el territorio al estado provincial. Lo que pasa allí es que se están disputando el mercado local de cocaína. El problema del narcotráfico en Santa Fe es un problema global. El narcotráfico ha avanzado en todas partes del mundo. En Santa Fe se agrava porque los vacíos no existen en la política, espacio cedido, es espacio ocupado. Por un lado, hay un alto nivel de sectores vulnerables, una geografía apropiada para que los narcos pasen desapercibidos como son las villas de la zona. Y por el otro, una sociedad de consumo que confronta con el cordón de pobreza que tiene el Gran Rosario. Un estado provincial que se retiró de los barrios y esto lo puedo confirmar porque todas las veces que he ido a trabajar a Rosario ha habido una gran ausencia del estado. Por otro lado, como cóctel explosivo, una policía que está altamente sospechada, no por mí, sino por la justicia, de estar en connivencia con el narcotráfico. –Sin embargo, el gobernador Antonio Bonfatti denuncia que el gobierno federal lo dejó solo. –Es parte de la estrategia de no admitir lo que está sucediendo en Rosario. Las fuerzas federales siguen trabajando como en todas las provincias. Pero el problema no es la policía y la corrupción policial, porque eso sucede en todo el mundo. Es la forma que tienen los narcos para dominar los territorios. Es el secreto de la propagación del narcotráfico: la corrupción. El poder económico del narcotráfico es tan grande que corrompe a la justicia, al aparato político, la policía; todo lo que rodea. El problema es que cuando comenzaron las primeras investigaciones y la justicia procesó a los policías que custodiaban los bunkers de los narcos, el gobierno provincial se hizo el distraído y apañó a estos jefes policiales. El gobierno provincial no quiso avanzar en la misma línea que está avanzando el gobierno nacional. La lucha contra el narcotráfico no sólo se da contra las bandas organizadas, sino también hacia dentro de las fuerzas de seguridad. –¿Por qué sucede esto en Rosario? –Porque para que haya un aumento en el consumo de drogas tiene que haber quien la compre. No hay primero un aumento de la oferta, lo que hay primero es un aumento de la demanda. Y el Gran Rosario, con el importante aumento económico que hubo en las clases populares, dio el sustento para la comercialización de drogas. La droga crece en los sectores donde creció la actividad económica. Es una zona donde ha crecido el consumo y tráfico de cocaína. Si bien Santa Fe tiene salida a Europa o hacia otros países, la criminalidad que vemos en Rosario no está ligada a la comercialización de drogas en el exterior sino a la disputa de la comercialización en el territorio. Es hacia dentro no hacia afuera el problema. –¿La Argentina es un país de tránsito de drogas? –Obviamente, porque somos un país que tiene una frontera directa con países productores de drogas. Según la OEA, nuestro país no figura en la lista de los 22 países donde mayor tránsito y tráfico de drogas existe como Colombia, algunos países de Centroamérica e incluso Brasil. « Tres capos extranjeros que fueron capturados en la argentina "Mi Sangre". El martes 30 de octubre de 2012, Henry de Jesús López Londoño, más conocido por su alías "Mi Sangre", fue capturado a la salida del restaurante Fetuccine Mario, en Pilar. Está preso en penal de Ezeiza. La justicia de EE UU lo requirió por una causa de drogas donde un detenido lo mencionó en el marco de una investigación por tráfico de drogas. "Gran hermano". Ignacio Álvarez Meyendorff, alias "Gran hermano", cayó en abril de 2011, también en Ezeiza, acusado de liderar un cártel de narcotraficantes que enviaba cargamentos a Estados Unidos en submarinos. Fue extraditado el 3 de julio. Becerra. El español Carlos Sánchez Becerra fue detenido el 4 de marzo en el aeropuerto de Ezeiza acusado de ser uno de los cabecillas de una organización que en 2011 envió 257 kilos de cocaína a Francia. Fue extraditado a Francia. La cifra 800 Son los vendedores de drogas que la Federal detuvo en los últimos meses en la Capital, a partir de más presencia policial en las calles. La doble vara del macrismo Según el secretario Berni, desde el Gobierno de la Ciudad no hay una idea clara sobre cómo dirigir a la Policía Metropolitana: "Desde que reprimieron la protesta de trabajadores del Hospital Borda, se nota que no saben qué hacer con esa fuerza. Ven una vaca y lloran. En una protesta de trabajadores arrojan gases y producen 40 heridos y 50 detenidos. Pero cuando se produce una contravención, como la de la semana pasada en el microcentro porteño, no actúan y dejan a la sociedad como rehén. Me gustaría que alguien me explique por qué razón la Metropolitana, que es cara e ineficiente, está a merced de los caprichos del jefe de Gobierno de la Ciudad." "La plata la puse yo" Sergio Opatowski, padrastro de la adolescente asesinada Ángeles Rawson, afirmó hoy que a cuarenta días del crimen el círculo de la investigación "de a poquito se está cerrando", y aseguró que "el que sigue estando" en el centro de la acusación "es (el portero) Jorge (Mangeri)". Al ser consultado sobre si recibió algún tipo de ayuda por parte del secretario de Seguridad de la Nación, Sergio Berni, Opatowski dijo: "A Berni lo conocí por el hermano de mi mujer, de ahí viene el conocimiento. En ningún momento nos ayudó económicamente, la plata la puse yo. El gasto que tuvimos fue el mismo que teníamos en la calle Ravignani. La única protección que tuve fue cuando fui a la fiscalía, que me cuidaron muy bien". En declaraciones al canal C5N el padrastro de la joven asesinada, sostuvo que Mangeri "era un hombre de carácter, tenía algunos entredichos con la administración".
México no puede solo en la guerra contra el narcotráfico. Y Estados Unidos no está haciendo lo suficiente para reducir el consumo de drogas. Por eso los narcos están ganando. A pesar de que el ejército mexicano ha sido desplazado a las zonas de mayor violencia cerca de la frontera norte, el número de muertos sobrepasa los 16 mil en tres años, según conteos extraoficiales de la prensa en México. Nadie cuestiona la valentía de la decisión del presidente Felipe Calderón de hacer de la lucha contra el narcotráfico la prioridad de su gobierno. Pero lo que se critica es que lanzó a la policía y al ejército mexicanos a una guerra para la cual no estaban bien preparados. No solo eso. El narcotráfico en México se alimenta de los consumidores de drogas en Estados Unidos. Y mientras no se reduzca el uso de narcóticos en Estados Unidos, lo que puede hacer el gobierno mexicano es relativamente poco. La reducción del consumo de drogas no parece ser una prioridad en la sociedad norteamericana. Basta ver la televisión o surfear la internet para ver que hay otros temas –trabajos, seguros médicos, migración, medio ambiente…- que generan más cobertura en los medios y más atención por parte del gobierno en Washington. ¿Por qué? El número de muertos por uso de drogas (unos 17,000 al año, según (drugwarfacts.org) es mucho menor que los causados por el cigarro (435,000), mala alimentación (365,000), alcohol (75,000) o suicidios (30,000). Es decir, el uso de drogas no es noticia en Estados Unidos y está relativamente aceptado en muchos círculos. Contra eso también lucha México; contra la aparente indiferencia que este tema causa del otro lado de la frontera. Las últimas encuestas que he leído no incluyen al narcotráfico entre los 4 o 5 temas que más preocupan a los norteamericanos. La violencia por el narcotráfico, que tanto padecen los mexicanos, no ha tocado de cerca a los norteamericanos. Lo más cercano ha sido la muerte de 3 personas vinculadas al Consulado de Estados Unidos en Ciudad Juárez. En México, en cambio, las narco muertes son cosa de todos los días. Una encuesta del Pew Global Attitudes Project concluyó a finales del año pasado que, junto a los problemas económicos, el crimen (81%), el uso ilegal de drogas (73%) y políticos corruptos (68%) son las principales preocupaciones de los mexicanos. El gobierno de Felipe Calderón no puede. La lucha de los carteles de las drogas para dominar los territorios cerca de la frontera ha rebasado la capacidad del presidente, del ejército y de la policía mexicana. Hay un enorme vacío de autoridad y poder. Además, no se está golpeando a los narcos donde más les duele. El lavado de dinero se realiza con casi total impunidad en México por narcos armados con rifles y pistolas provenientes de Estados Unidos. Así es imposible ganarles. El Plan Mérida, sí, otorga millones de dólares y equipo a México para su lucha contra los narcos. Pero deja la solución del problema en manos de un gobierno incapaz de garantizar la vida de sus habitantes y que ha perdido el control de partes del país. Estados Unidos podría enviar soldados a México –como lo hace ahora a Colombia- pero el nacionalismo mexicano y el recuerdo de 1848 –cuando México perdió la mitad de su territorio- hace que este tipo de cooperación ni siquiera se discuta. ¿Entonces? Con un débil e ineficaz gobierno mexicano y con un vecino que no se preocupa lo suficiente, los narcos están ganando. ¿Y el futuro a corto y mediano plazo? Más de lo mismo (que es el peor destino que podríamos imaginar).

Verdaderas historias de odio y terror son las de estos hombres, consumidos por sus propios demonios internos revelaron su verdadera naturaleza a la sociedad: la de verdaderos monstruos. Conoce a los peores asesinos seriales que deambularon en Estados Unidos. La espantosa historia de asesinos seriales en los Estados Unidos continúa creciendo. Uno de los últimos homicidas en entrar a la macabra lista es Israel Keyes, quien admitió haber matado a cuatro personas en el estado de Washington, haber arrojado otro muerto en Nueva York y dijo que violó a una adolescente en Oregón. Para financiar tantos viajes, confesó que robó bancos y las autoridades confirmaron tales asaltos en Nueva York y Texas. Narró que incendió una casa en Texas y que contempló complacido las llamas. Keyes tampoco mostró remordimiento alguno al describir en detalle cómo secuestró y estranguló a una chica de 18 años, y luego exigió el pago de una recompensa por su libertad, fingiendo que la víctima estaba aún viva. En diciembre de 2012 , se cortó la muñeca izquierda y se ahorcó con una sábana en su celda en la cárcel. Dejó una carta de dos páginas, y muchas incógnitas. Las autoridades ahora buscan respuestas, pero ello no es nada fácil: están convencidos de que Keyes, a sus 34 años, era un asesino múltiple; muchas de sus confesiones han sido confirmadas. Pero los detalles siguen envueltos en penumbra, la estela de crímenes abarca desde Estados Unidos hasta Canadá y México, y la única persona que conocía la verdad está muerta. Agentes del FBI a lo largo y ancho del país, junto con otros miembros de fuerzas del orden, están tratando de resolver el misterio, creando una cronología del nefasto sendero que siguió el asesino. Pero reconocen también que Israel Keyes se llevó sus secretos a la tumba, y que posiblemente nunca serán resueltos. A continuación, un recuento de los más sanguinarios asesinos en los Estados Unidos. Henry Lee Lucas: vino al mundo dentro de una familia disfuncional. Era el mayor de siete hermanos. Su madre era prostituta y su padre alcohólico y discapacitado. Fue un niño no deseado, golpeado a menudo por su madre, y sometido a maltrato psicológico (lo vestían de niña, forzándolo a ver cómo ejercía su trabajo de prostituta). Sus primeras experiencias sexuales fueron a los 13 años, con animales: violaba ovejas y perros, y desde el primer momento relacionó el sexo con la muerte (al eyacular rajaba el cuello al animal). En 1950 murió su padre congelado en el bosque luego de discutir con su madre. Henry abandonó su casa y comenzó con pequeños robos, ingresando pronto en reformatorios y finalmente en la cárcel. Allí tuvo sus primeras relaciones sexuales con humanos. Salió en libertad al poco tiempo en 1959 y volvió a su casa. Tuvo una fuerte discusión con su madre, le cortó el cuello con una navaja y luego tuvo sexo con el cadáver por varias semanas mientras se descomponía. Tras un par de interrogatorios, la policia descubrió que tenían ante sí probablemente al asesino en serie más sanguinario de la historia de Estados Unidos. Henry confesó los asesinatos de Becky y Kate Rich, y docenas más de los que ni siquiera era sospechoso. El 13 de marzo de 2001, Henry murió en su celda de un paro cardíaco. Se cree que cometió 360 asesinatos aunque en algunos interrogatorios confesó haber matado a unas 902 personas. Charles Manson nació en 1934 y a los nueve años ya generaba problemas. Fue puesto a esa edad en una escuela reformatoria. Para cuando tenía 26 ya había tenido roces con la ley, acusado de violación, robos y de manejar prostitutas. Más tarde formó un 'clan' en la zona hippie de San Francisco que lo siguió con la misma adoración que a Jesucristo. Su mala fama llegó al clímax cuando en las primeras horas del 9 de agosto de 1969, miembros de su clan y Manson entraron a la vivienda que ocupaba la actriz Sharon Tate y su esposo, el renombrado director de cine Roman Polanski, en Beverly Hills. 'Maten a todos', fue la orden de Manson a sus seguidores. Tras matar a la bella y joven actriz, quien estaba embarazada de ocho meses y medio, asesinaron salvajemente a otra gente en la misma casa y a otros que vivían en el barrio, iniciando una sangrienta noche que terminó con la vida de varias personas. En las paredes de la casa de Tate, y con la sangre de la actriz, fueron escritas las palabras 'pigs' (cerdos) y 'Helter Skelter', el título de una canción de The Beatles, que para Manson era como un himno. A su entender, la letra era sobre una inmediata guerra mundial y había que estar preparados. Manson fue apresado y condenado a cadena perpetua Poco se conoce de Ed Gein, un asesino en serie que tenía predilección por las jóvenes rellenitas, a quien les sacaba la piel. Se lo acusó de varios asesinatos ocurridos entre 1947 y 1957. Su historia fue la inspiración del personaje de 'Buffalo Bill', en la premiada película 'El silencio de los inocentes'. Gein estaba obsesionado con el cuerpo femenino, a tal punto que con la piel de sus víctimas, incluida su propia madre, armaba pechos y cuerpos de mujeres, los que fueron hallados en su casa cuando lo apresaron. La policía le atribuyó el asesinato de al menos 15 mujeres. Ted Bundy era un tipo buen mozo y simpático. Pero detrás de su sonrisa, se escondía uno de los asesinos más temibles. Nacido en 1946, Bundy fue acusado de asesinar a al menos 40 mujeres en los años setentas, a quienes conocía en bares y lugares públicos con su buena apariencia y educados modales. Luego las llevaba a lugares desiertos, las violaba y las degollaba. Bundy tenía además la atracción hacia la necrofilia. Se dice que volvía al lugar donde enterraba a sus víctimas y dormía con ellas hasta que el cuerpo estaba putrefacto. Bundy fue sentenciado a muerte y ejecutado en la silla eléctrica en una prisión en Florida en 1989. Se lo conocía como 'El carnicero de Milwaukee'. Jeffrey Dahmer había nacido en un pueblo en Wisconsin en 1960. De niño era problemático y ya en la década del sesenta, se cree que comenzó su 'carrera' de asesino serial. Atraído a los hombres homosexuales, Dahmer, quien vivía en Milwaukee, viajaba a Chicago en auto y allí frecuentaba bares gay, donde conocía a jóvenes homosexuales. Tras entablar una amistad, se los llevaba a su departamento en Milwaukee, donde los drogaba, les practicaba lobotomía y hasta tenía relaciones sexuales tras matarlos. Luego los descuartizaba, guardando sus partes en varias congeladoras que tenía en su departamento. El 22 de julio de 1991, Dahmer llegó a su departamento con una de sus víctimas, un tal Tracy Edwards, quien logró escapar tras un forcejeo con Dahmer quien blandía un cuchillo. Edwards le avisó a la policía que luego arrestó a éste en su vivienda. Allí encontraron en toneles con ácido decenas de cabezas y miembros, en medio de un olor fétido que llenaba el lugar. Dahmer fue hallado culpable de 17 asesinatos pero fue enviado a un psiquiátrico, donde murió asesinado por otro paciente el 28 de noviembre de 1994. Uno de los más peligrosos y sangrientos asesinos en serie en este país fue sin dudas David Berkowitz, más conocido como 'El hijo de Sam', quien en un solo año asesinó a seis personas en New York City a fines de los años setentas. Lo extraño de su caso es que tras cometer sus asesinatos enviaba cartas a la policía con detalles acerca de cómo había matado a sus víctimas. Berkowitz luchaba con sus demonios interiores y se dice que cada vez que escuchaba ladridos de perro, era la indicación de los demonios que debía matar. No tuvo piedad ni siquiera con el matrimonio que le alquilaba el departamento donde vivía. Fue apresado, juzgado y condenado a más de 360 años en la cárcel. Hoy cumple su condena tras las rejas y tiene 59 años. John Wayne Gacy había nacido en 1942. Era un respetado hombre de negocios, miembro del Partido Demócrata en Chicago y hasta era un simpático payaso conocido como 'Pogo the Clown'. Pero nadie sabía que en el fondo era un sangriento asesino que secuestraba niños y jóvenes. Mató a al menos 33 niños y muchachos, a quien los seducía con sus trucos de magia e ilusionismo. Enterró a la mayoría en su casa y el resto en un paraje cercano a orillas de un río. Fue apresado, juzgado y condenado a muerte. Cuando fue apresado, Gacy le dijo a los policías dónde había enterrado a sus víctimas. Al cabo de un solo día, rescataron 24 cuerpos, todos descompuestos. Antes de ser ejecutado en mayo de 1994, le dijo a quienes le administraron la dosis letal: 'Kiss my ass' (una expresión muy vulgar que quiere decir 'bésenme el trasero'). Coral Watts mataba solo mujeres anglosajonas, entre las edades de 14 y 35. Las ahogaba en tinas llena de agua, 'para que su espíritu diabólico no escape', según explicó en la corte. Lo extraño de su caso es que no tenía sexo con sus víctimas, a quienes ni siquiera tocaba. Se estima que mató hasta 80 mujeres entre 1974 y 1982. Watts fue sentenciado y condenado a perpetua pero estuvo a punto de salir en libertad condicional si daba más detalles de sus horrendos crímenes pero la fiscalía se echó atrás y quedó en la cárcel donde murió en 2007 de un cáncer de próstata a los 55 años. Otro hombre que mantuvo en vilo a la población fue Gary Ridgeway, quien nació en 1949. Durante los años ochentas y noventas, Ridgeway se dedicó a matar a mujeres jóvenes, la mayoría prostitutas. 'Son fáciles de engañar y nadie las va a reportar como perdidas ya que nadie las conoce', dijo el asesino durante su juicio. Era conocido como 'el asesino de Green River', ya que las mataba y enterraba allí, cerca de Seattle, en el estado de Washington. Ridgeway fue acusado de matar a 49 jóvenes pero el propio asesino dijo que había matado a 71. Fue hallado culpable pero tras llegar a un acuerdo con la fiscalía, se salvó de la pena de muerte y actualmente cumple su condena a perpetua en una prisión en el estado de Washington. Ted Bundy, otro asesino en serie, les dio pistas a los policías para que lo atraparan. Albert Fish había nacido en 1870. Y se lo conocía como el 'Boggie Man'. Era un pedófilo, caníbal y asesino de niños que aterrorizó al país durante años. En algún momento, según dijo, llegó a tener 'hasta cien niños' en cada uno de los estados. Se lo acusó matar a seis de ellos, aunque el número puede ser mucho más alto. Fue hallado culpable y ejecutado en la silla eléctrica en 1936 a los 65 años. Ricardo Leyva Muñoz Ramírez: es un asesino serial también conocido como Richard Ramírez o "Night Stalker" (El merodeador nocturno). Mató a 14 personas en la ciudad de Los Ángeles entre 1984 y 1985. Como la mayoría de los asesinos en serie, Ramírez fue en su adolescencia un chico problemático: a los nueve años comenzó a robar, luego a consumir drogas en Texas, su estado natal. Ya en Los Angeles, comienza a asesinar sin pautas concretas lo que hacía más difícil su detención: mataba a personas dándole igual sexo, raza, edad o condición, usando desde un bate de béisbol a un puñal, pasando por varios tipos de pistolas. Se creía amparado por Satán, dibujaba signos satánicos en las paredes, comia en las casas de sus víctimas, los robaba y hasta dejaba las armas homicidas en el lugar del crimen. Salía de caza con un walkman en el que escuchaba a AC/DC, su grupo favorito. Llegó a matar a los esposos de sus víctimas, luego las violaba y mataba (con excepción de dos casos). Richard Ramírez fue capturado gracias a su última víctima, sobreviviente que, tras ser violada, lo vio escapar en una furgoneta Toyota de color naranja, y se lo dijo a la policía. Los Ángeles se llenó de carteles con el rostro del merodeador nocturno, que estaba fuera de la ciudad. A su vuelta, le reconocieron por la calle y estuvo a punto de morir linchado. Fue acusado de 14 asesinatos, cinco intentos de asesinato, nueve violaciones (entre las cuales tres fueron a menores), dos secuestros, cuatro actos de sodomía, dos felaciones forzadas, cinco robos y catorce allanamientos de morada. El jurado votó por la pena de muerte para Richard Ramirez y el 4 de noviembre fue ratificada la sentencia de 19 penas de muerte. Albert Desalvo: nació el 31 de septiembre de 1931 en una familia enferma por el mal carácter de su padre. Los continuos golpes llevaron a que el joven Albert saliera de casa y se criara en las calles. Decidió alistarse en el ejército y fue destinado a Alemania. Allí conoció a Irmgard Berk, hija de una respetable familia, de la que se enamoró y con la que contrajo matrimonio. Los problemas de la nueva familia vinieron cuando nació su primer hijo. Su esposa desarrolló aprensión al sexo y Alberto comenzó a buscarlo en otras mujeres. La prensa empezó a publicar noticias sobre un asesino en serie que aterrorizaba Boston. Sus víctimas eran estranguladas y todas eran violadas antes, sus cuerpos sin vida eran encontrados a las pocas horas en sus casas. La primera fue Anna Slesers, de 55 años. Ese 14 de junio de 1964 comenzaba la leyenda del Estrangulador de Boston. La alarma social comenzó a extenderse y la policía hizo un llamamiento para que las mujeres de Boston no permitieran la entrada a sus hogares de extraños y extremaran la precaución. Mientras las muertes se multiplicaban la edad de las víctimas empezó a variar. Ya no eran mujeres blancas maduras, sino los cadáveres de jóvenes de entre 20 y 30 años, una de ellas afroamericana. Una llamada disparó los acontecimientos. Una mujer denunció que un individuo entró en su casa, y al comprobar que también estaba su marido, salió corriendo. La identificación como Albert De Salvo fue positiva y fue detenido. Confesó sus asesinatos y fue condenado a cadena perpétua en 1966. Falleció en 1973, víctima de un compañero de celda, que lo apuñaló. Robert Berdella: asesino en serie convicto por haber violado, torturado y asesinado a seis hombres en Kansas City, Missouri entre 1984 y 1987. Berdella fue arrestado en la primavera de 1988 luego de que una de sus víctimas escapara desde la ventana del segundo piso, usando solamente un collar de perros que Berdella le puso para deleite sexual. Al llegar Berdella de su trabajo, fue inmediatamente abordado por los agentes quienes lo arrestaron en cargos de violación. Decenas de fotos de sus víctimas fueron encontradas en su habitación, además de cadenas, mordazas, esposas, baterías eléctricas, restos humanos y manchas de sangre y para completar, un cráneo humano enterrado en su jardín. Recibió la máxima sentencia de cadena perpetua y murió en prisión en 1992 por un ataque cardíaco.