No-Mercy
Usuario (Guatemala)
1...Los optimistas se aman, procuran un alto nivel de autoestima, se valoran y aprovechan lo mejor posible sus talentos personales innatos. 2...Los optimistas aceptan a los demás como son, y no malgastan energías queriendo cambiarlos, sólo influyen en ellos con paciencia y tolerancia. 3...Los optimistas son espirituales, cultivan una excelente relación con Dios y tienen en su fe una viva fuente de luz y de esperanza. 4...Los optimistas disfrutan del "aquí" y el "ahora", no viajan al pasado con el sentimiento de culpa ni el rencor, ni al futuro con angustia. Disfrutan con buen humor y con amor. 5...Los optimistas ven oportunidades en las dificultades, cuenta con la lección que nos ofrecen los errores y tienen habilidad para aprender de los fracasos. 6...Los optimistas son entusiastas, dan la vida por sus sueños y están convencidos de que la confianza y el compromiso personal obran milagros. 7...Los optimistas son íntegros y de principios sólidos, por eso disfrutan de paz interior y la irradian y comparten, aún en medio de problemas y crisis. 8...Los optimistas no se desgastan en la crítica destructiva y ven la envidia como un veneno. No son espectadores de las crisis sino protagonistas del cambio. 9...Los optimistas cuidan sus relaciones interpersonales con esmero, saben trabajar en equipo y son animosos sembradores de fe, esperanza y alegrías. 10...Los optimistas también tienen épocas difíciles, pero no se rinden ni se dejan aplastar por su peso, ya que saben que aún la noche más oscura tiene un claro amanecer y que por encima de las nubes más densas sigue brillando el sol; que todo túnel, por más largo y oscuro que sea siempre tendrá otra salida y que todo río siempre tiene dos orillas.

El Obstáculo en el Camino Una piedra en el camino... Un obstáculo que resolver... Una lección para aprender... Hace mucho tiempo, un rey colocó una gran roca obstaculizando un camino. Entonces, se escondió y miró para ver si alguien quitaba la tremenda roca. Algunos de los comerciantes mas adinerados del rey y cortesanos vinieron y simplemente le dieron una vuelta. Muchos culparon al rey ruidosamente de no mantener los caminos despejados, pero ninguno hizo algo para sacar la piedra grande del camino. Entonces un campesino vino, y llevaba una carga de verduras. Al aproximarse a la roca, el campesino puso su carga en el piso y trato de mover la roca a un lado del camino. Después de empujar y fatigarse mucho, lo logró. Mientras recogía su carga de vegetales, el notó una cartera en el piso, justo donde había estado la roca. La cartera contenía muchas monedas de oro y una nota del mismo rey indicando que el oro era para la persona que removiera la piedra del camino. El campesino aprendió lo que los otros nunca entendieron. Cada obstáculo presenta una oportunidad para mejorar la condición de uno. El consejo de la historia: ¡Mira cada obstáculo como algo que debe ser resuelto!

Es de ilusos pensar que alguna vez podremos estar totalmente libres de problemas, pues siempre tendremos algo que nos incomode, nos robe el sueño, o nos haga sentir insatisfechos con la vida. Tan pronto resolvamos un problema descubriremos otro nuevo, o lo que es peor, presenciaremos el retorno de un problema que creímos ya superado. Tanto así que es lógico que en ocasiones nos desanimemos, perdiendo la ilusión por vivir el día a día, pensando que la vida ya no podrá sorprendernos ni alegrarnos… Esos pensamientos no son buenos, no nos hacen bien, y tenemos que deshacernos de ellos pues si vamos a vivir, cosa que ya estamos haciendo, que sea con alegría y esperanza en cada nuevo día. Después de todo, no todo es negativo, tenemos que aprender a valorar también las cosas buenas sin darlas por sentado. Cada día es un regalo, vívelo así, pues el amor que sienten por ti es una bendición, no todo el mundo es capaz de darlo. En lo personal me gusta creer que las personas somos seres de amor, capaces de dar y recibir alegría los unos a los otros. Me gustaría creer que el amor que entrego es recibido con el mismo valor con el que lo he regalado. Vivamos cada día como si fuese el último, buscando dar amor y felicidad a los que nos rodean, y aprovechando la oportunidades que tenemos de ser buenos los unos con los otros. Habremos aprendido a vivir el día en que tengamos un corazón agradecido a Dios por todo cuanto nos sucede. Incluso agradezcamos las lágrimas que derramamos, pues en ellas está la enseñanza que nos hace fuertes. Las malas experiencias nos motivaron a crecer fuertes, ayudándonos a saber decir adiós a las personas que amamos, en ocasiones incluso hemos tenido que decir un adiós para siempre a personas que ya nunca más podrán estar entre nosotros. Decir adiós nos rompió el corazón en mil pedazos, experiencia dolorosa que jamás podremos olvidar… La vida nos ha dado razones para llorar, pero somos fuertes, y seguimos adelante.

Si en verdad deseamos mejorar como personas, debemos de pensar en las cosas que hacemos a diario y evitar cometer los mismos errores. Algunas personas no toman consciencia de lo que hacen y al no reflexionar sobre sus actos terminan mal. Reflexionar sobre la manera en que vivimos nos puede ayudar a encontrar la tranquilidad que buscamos y de esa forma podremos mejorar cada día. “En la vida no se puede ser feliz solo con dinero, haz a un lado tu ambición desmedida y ponte a pesar por un minuto en la gente que necesita sentir tu amor” “No abandones a las personas que te aman en el momento que te necesitan, son esos momentos cuando debes demostrar que tu también los amas” “Al final de la batalla a un lado quedan los ganadores y al otro los vencidos, disfruta tu victoria y no te burles del rival así demostraras ser el mejor” “Lastimar a las personas que te quieren es algo que tal vez no lamentes hoy ni mañana pero tarde o temprano lo harás porque en este mundo todo da vueltas” “No te creas superior a alguien por las cosas que posees, quizás esa persona no tenga el dinero que tienes tú pero si conoce la felicidad” “Todos tenemos un talento que nos puede llevar a la gloria, para desarrollarlo hay que trabajar sin descanso pues las oportunidades de éxito son para quienes luchan por ellas” “No juegues con el corazón de dos personas o nadie te tomara en serio, el mundo te vera como alguien que no tiene sentimientos” “No importa que tan mal estés en este instante, todos podemos cambiar si tenemos la voluntad de hacerlo” “Hay momentos para llorar pero no podemos estar así toda la vida, deja a un lado la tristeza y olvida lo que paso, es hora de recuperar el tiempo perdido” “Puedes hacer que este mundo sea mejor si dejas de criticar al resto y pones tu granito de arena para que las cosas empiecen a cambiar” “No envidies las cosas que tienen otras personas, lo mejor que puedes hacer es trabajar cada día hasta conseguir las que tu deseas”
Instrucciones 25 mins. de preparación 2 mins. de cocción 120 mins. de descanso 147 mins. en total Porciones: 8 Ingredientes 1 taza de Leche Condensada Azucarada LA LECHERA de NESTLÉ, uso dividido 3/4 taza de agua 3 cucharadas de ron 7 cucharaditas de Café Puro Soluble NESCAFÉ CLÁSICO 1 paquete (8 onzas) de queso crema, ablandado al ambiente 2 cucharaditas de extracto de vainilla 1 1/2 tazas de crema espesa para batir 2 cucharadas de azúcar granulado 1/2 libra de bizcocho, cortado en 12 rebanadas 2 barras (3/4 onza cada una) de Chocolate con Leche CARLOS V de NESTLÉ, ralladas Direcciones CALIENTA ½ taza de la leche condensada azucarada y el agua en una olla pequeña mezclando ocasionalmente a fuego moderado hasta que hierva suavemente. Retira del fuego y añade el ron y el café mezclando rápidamente hasta que se disuelva el café. Reserva. MEZCLA el queso crema, la leche condensada azucarada restante y la vainilla en un tazón pequeño hasta que esté suave. BATE la crema y el azúcar a punto de nieve y con una cuchara de madera incorpora suavemente y lentamente ¼ de la crema batida a la mezcla del queso crema. Incorpora el resto de la crema poco a poco a la mezcla del queso crema. CUBRE la base de un molde cuadrado de 8 pulgadas de tamaño con la mitad de los bizcochos y moja estos con la mitad de la mezcla de café. Cubre los bizcochos mojados con la mitad de la mezcla del queso crema. Termina por cubrir con los bizcochos restantes y mójalos con la mezcla de café restante. Cubre estos con la mezcla del queso crema restante. Refrigera durante 2 horas antes de servir. Espolvorea con el chocolate y sirve inmediatamente.