Nicolson21
Usuario (Argentina)
En enero de 2006, la sonda New Horizons partió hacia lo desconocido. El 14 de julio de 2015 pasó por Plutón, a solo 12.500 kilómetros del planeta enano. Desde entonces hemos visto multitud de fotos increíbles y poco a poco conocemos más datos sobre estos nuevos horizontes. Ahora Science publica el primer estudio realizado sobre los datos que recogió la sonda durante su breve fly by por Plutón. “Antes de New Horizons prácticamente no sabíamos nada de Plutón” dice Alan Stern, que dirige la misión. El artículo lo firman él y otros 150 científicos, un equipo enorme. Tres meses después, estas son las conclusiones más asombrosas de New Horizons sobre el planeta enano: Plutón no está muerto, sigue geológicamente activo. Los científicos imaginaban un mundo helado y sin actividad geológica por la distancia hasta el Sol, pero nada mas lejos de la realidad. Algunos de los accidentes geográficos de Plutón tienen apenas unos millones de años (muy jóvenes, si tenemos en cuenta que el planeta enano se formó hace 4.500 millones de años) y lo más probable es que siga activo. Lo que la NASA no se explica aún es por qué, de dónde sale esa energía.Hay agua por todas partes y glaciares de nitrógeno. Casi todo se congela en Plutón a medida que se aleja del Sol en su órbita de 248 años. Las planicies rojas de hielo están formadas por nitrógeno, monóxido de carbono y metano. Y hay glaciares por los que todavía fluye el hielo. Pero además New Horizons detectó numerosas regiones pequeñas que contienen abundante agua helada. Hay lechos de H2O congelado en las montañas de Plutón.Tiene montañas de 3.000 metros y precipicios de hasta 600. El famoso corazón de Plutón, la región de Tombaugh, concentra muchos de estos accidentes geográficos. En esta zona brillante hemos visto cordilleras de hielo con picos de 2.000 y 3.000 metros, además de fosas y cráteres de otros cientos de metros.¿Los contrastes de color? Son compuestos orgánicos. La misteriosa diferencia de color en la zona central de Plutón se debe a los compuestos orgánicos de un rojo oscuro que se producen cuando la luz del Sol incide sobre la superficie del planeta. Se generan a partir del metano y los otros elementos de la corteza.Tiene atmósfera y no está desapareciendo. Hay una neblina atmosférica a 150 kilómetros de la superficie de Plutón que, en contacto con la luz, produce un bonito cielo azul como el de la Tierra. Contiene partículas de hidrocarburos de acetileno (C2H2) y etileno (C2H4).La presión atmosférica es más baja de lo que creíamos. Plutón tiene una presión muy bajita en su superficie, de solo 10 microbares (en la Tierra es de 1.013.250 microbares). Es todavía más baja de lo que los científicos calculaban. Podría ser porque Plutón haya perdido algo de masa recientemente o porque nuestros cálculos eran erróneos.Es más pequeño y denso de lo que se pensaba. En esto también nos equivocábamos, pero por muy poco. Plutón mide exactamente 2.374 kilómetros de diámetro. La densidad del planeta enano y la de Caronte, su luna más grande, difieren en poco menos del 10%. Los investigadores creen que los precursores de ambos cuerpos celestes tenían una composición rocosa similar antes de colisionar. Las implicaciones de este descubrimiento pueden ayudarnos a entender el origen del cinturón de Kuiper.Caronte también sigue activa. Al igual que Plutón, el satélite mayor tiene enormes cañones y cráteres, y movimientos tectónicos que apuntan a que sigue teniendo actividad geológica. Más evidencias de que los cuerpos celestes del cinturón de Kuiper no están tan inactivos como pensábamos. La influencia del sistema Plutón-Caronte hace que los satélites más pequeños estén girando muy rápido.Nix e Hidra están cubiertas de agua cristalina. El sorprendente brillo que emiten estas dos pequeñas lunas de Plutón nos lleva a pensar que tienen hielo de agua limpia por toda su superficie. Los científicos no son capaces de explicar aún cómo es posible que Nix e Hidra hayan mantenido ese color impoluto después de miles de millones de años sufriendo los impactos de material oscuro (proveniente de Caronte y de meteoritos del cinturón de Kuiper). New Horizons está a casi 5.000 millones de kilómetros de la Tierra, y se está adentrando en el cinturón de Kuiper donde puede descubrir 200 nuevos planetas enanos de nuestro sistema solar. Hasta el próximo post c:

La conocida ensambladora GALAX ha presentado la nueva GeForce GTX 1060 6GB EXOC, una tarjeta gráfica basada en el GP106 de NVIDIA que viene acompañada de un diseño totalmente personalizado. Como podemos ver en las imágenes la firma ha apostado por ofrecer un acabado de máxima calidad, en el que destaca el PCB negro haciendo contraste con un sistema de disipación blanco de doble ventilador. En la parte trasera tenemos una placa metálica también en color blanco que aporta rigidez y solidez al conjunto, y que además contribuye a mejorar la disipación y el enfriamiento de la tarjeta Revisando sus prestaciones nos encontramos con un overclock de fábrica que eleva la frecuencia de la GPU hasta los 1.556 MHz en modo normal y 1.771 MHz en modo turbo, números que nos aseguran un rendimiento sensiblemente superior al de los modelos de referencia. A pesar de ello la GeForce GTX 1060 6GB EXOC sólo necesita un conector de alimentación adicional de seis pines, y conforma con una fuente de alimentación de 400W y 24A en el carril de 12V (cómo mínimo). El resto de especificaciones ya las conocemos puesto que son las típicas de toda GTX 1060 de 6 GB de GDDR5: 1.280 shaders, 80 unidades de textura, 48 unidades de rasterizado y bus de 192 bits. Todavía no tenemos detalles sobre el precio ni fecha exacta de disponibilidad.
Nuestros padres a menudo nos advirtieron de ello, pero es complicado de entender hasta que se experimenta de primera mano: cuanto más mayor te haces, más rápido pasa el tiempo. Es algo que te pilla con la guardia baja, probablemente debido a lo abstracto que resulta. Pero ¿por qué ocurre?. La realidad es que no puedes añadir más tiempo al tiempo, valga la expresión, pero entendiendo cómo ocurre este fenómeno puedes al menos intentar que parezca que tu vida se pasa un poquito más despacio. El concepto relativo del tiempo Hay diferentes teorías sobre por qué nuestra percepción del tiempo varía conforme envejecemos. Para empezar, percibimos el tiempo de manera relativa, y eso significa que el paso de una hora cuando tenemos 5 años es muy diferente a cuando tenemos 55. Cuando eres un niño, no has estado viviendo durante muchos años, así que un año representa un porcentaje enorme de toda tu experiencia vital. Cuando eres adulto, en cambio, ya has experimentado muchos más años así que un año se siente y percibe como algo más pequeño. Este gráfico interactivo te ayuda a visualizar dicho concepto (teorizado inicialmente por el filósofo Paul Janet), la idea básica es: percibimos el tiempo de manera relativa al tiempo total que hemos vivido. Vivimos menos experiencias nuevas Cuanto más mayores nos hacemos, más mundo vemos, comenzamos a desarrollar una rutina, todo se hace más familiar. Los días comienzan a parecer más similares entre sí y el tiempo vuela. El psicólogo William James concluyó mucho de esto en sus Principios de Psicología. Explicó que, comparado con la infancia, un adulto tiene menos experiencias y además menos memorables. A menudo medimos el tiempo según las “primeras veces”: nuestro primer día de escuela, nuestro primer beso, nuestra primera casa, nuestro primer hijo... cuando se nos acaban los “primeros”, James afirma que “los días y las semanas se suavizan, los años se vuelven más huecos y sin sentido”. Cuando revisamos con detalle nuestros recuerdos, eso sí, el momento parece durar más. Esto es lo que el neurocientífico David Eagleman dice al respecto en un perfil del New Yorker: “Esto explica por qué pensamos que el tiempo se acelera conforme envejecemos” Eagleman afirma en relación a cómo los veranos de la infancia parecen eternos mientras que los de la edad adulta pasan en un suspiro. Cuanto más nos familiarizamos con el mundo que nos rodea, menos información necesita “escribir” tu cerebro y más tiempo parece pasar. El tiempo es algo elástico, gomoso, se estira cuando tu cerebro necesita invertir recursos en ello pero cuando piensa “Oh, sin problema, esto ya me lo sé, lo tengo controlado”, entonces se encoge. Así que cuando nos quedamos atrapados en el temido modo de piloto automático, en realidad simplemente pasamos el tiempo a lo largo de los días sin retener información de lo que nos rodea. Es como cuando tienes un viaje realmente largo hasta el trabajo, a veces puede que conduzcas o viajes en tren durante un largo periodo de tiempo sin que luego tengas un recuerdo real de todo lo que ha sucedido en tu camino hasta allí. El estrés y la “presión temporal” aceleran el paso del tiempo En un estudio publicado en Ammons Scientific, los investigadores preguntaron a los sujetos cómo de rápido sentían que el tiempo estaba pesando, desde “muy rápido” a “muy lento”. También les pidieron que calificasen la precisión con que sentían que estaban describiendo ese paso del tiempo. Y la cuestión es que, resumiendo, encontraron que la mayoría de sujetos que describían que el tiempo pasaba muy rápido era porque tenían mucho que hacer pero no demasiado tiempo para completarlo. Los investigadores llamaron a esto “presión temporal” y va de la mano del el estrés. Tiene sentido considerando el resto de teorías, de hecho. Cuando más estresados estamos, es menos probable que estemos centrados y enfocados en vivir el momento presente, simplemente intentamos que le día pase lo antes posible. Y cuando lo hacemos, no tenemos el tiempo necesario ni la capacidad para memorizar lo que nos rodea y construir recuerdos detallados en nuestra memoria. Nuestra percepción del tiempo, por tanto, parece volar. Intenta enfocarte en el momento presente Si la teoría es que experimentamos el tiempo en relación a los años que hemos vivido, tiene sentido entonces que un modo de evitarlo sea comparar el momento presente contra todo lo que hemos vivido hasta ese momento. En otras palabras: vive el momento presente. Cuando te centras en el presente, estás pensando en términos absolutos, no relativos, con respecto al tiempo. Hay algunas maneras de conseguir esto. La meditación, de la que ya hemos hablado alguna vez, te ayuda a relajarte y enfocarte en el momento presente (viene además respaldada por toda una serie de beneficios médicos y mentales). No necesitas ser especialmente espiritual o religioso para meditar, tampoco. Es tan simple como encontrar un lugar calmado, contar hasta 10 y concentrarte en tu respiración. Yo “medito” mientras lavo los platos. Enfocarte en el momento presente es una manera de estar más enfocado, más despierto. “Enfocarse en el momento presente” es una de esas frases manidas y repetidas hasta la saciedad que probablemente hayas oído mucho, pero la verdad es que es un concepto genial que implica estar más presente en el momento y más consciente y pendiente de tus pensamientos, acciones y sentimientos. Aparte de la meditación, aquí hay algunas de las maneras más efectivas de “vivir el momento presente”, según Melanie Pinola: Una manera muy simple de empezar es activar determinados actos reflejos y señales que nos devuelven de vuelta al presente cuando nuestra mente, inevitablemente, comienza a perderse y vagar durante el día. Por ejemplo, mientras estés comiendo, recuerda saborear cada porción de comida que te llevas a la boca. En el trabajo, puedes programar una alerta cada hora o cualquier otro tipo de alerta que te permita pausar y enfocarte en ese momento. Pausar mínimamente antes de responder a un niño, o a un adulto, también ayuda a ser más consciente del momento y de las relaciones interpersonales. Más prácticas, increíblemente simples, incluyen apreciar mejor la vida y simplemente dejar las cosas ir. Al igual que muchas más personas, tiendo a estar más “presente” cuando estoy de vacaciones. La misma idea de estar de vacaciones es sobre vivir más en el momento: dejas atrás tu estrés y preocupaciones y te enfocas en relajarte, explorar y disfrutar de la vida. Hay algunas prácticas que intento practicar cada día para que se parezca más a esas vacaciones: Me olvido de horarios: Durante años, he tenido el hábito de programar y organizar demasiadas cosas durante el día, olvidándome de mí misma. He intentado pararlo y darme más espacio para respirar, para olvidarme de mis horarios. Eso previene el estrés y me da tiempo para estar concentrada y consciente de lo que me rodea en lugar de ir a tontas y locas sin más. Establezco una rutina matinal: Hay otro modo con el que intento estar más enfocada en el momento presente. En lugar de comenzar directamente mi día, desarrollo una rutina para ir más despacio y tomar el día con ganas. Sí, la idea de una rutina parece ir en contra de la noción de vivir el momento presente, pero es una rutina deliberada, una que se enfoca en vivir el momento presente. Programo una actividad para el final del día: Es demasiado fácil intentar meter el clásico “cinco minutos más” al final de un día de trabajo. Es una costumbre que pronto se convierte en una hora, y antes que lo sepas te has pasado varias horas tu turno. Cuando tengo algo planeado con un amigo después del trabajo, o aunque no lo tenga, me fuerzo a acabar a mi hora, alejarme del ordenador y relajarme un poco. Vivir el momento presente me ayuda establecer ese tiempo como una cuestión de porcentajes. Estás más enfocado en el aquí y ahora, en el valor absoluto del tiempo. Haz cosas nuevas Alejarte de tu zona de confort puede marcar por completo la diferencia. Si James está en lo cierto y el tiempo parece volar porque cada vez tenemos menos “primeras veces”, la mejor manera de combatirlo es añadir novedades a nuestra vida: conoce a gente, visita nuevos lugares, prueba cosas nuevas. Si estás demasiado cómodo con tu estilo de vida, intenta decir “sí” más a menudo. Como explicó Thorin Klosowski: “Es sorprendente la cantidad de experiencias nuevas que se presentan a lo largo del día simplemente con prestar algo de atención”. Esto es algo que puede ser tan simple como probar un restaurante nuevo o un viaje de fin de semana o ir a una parte de la ciudad que nunca has visitado. Parte de mi propósito de año nuevo es hacer una cosa nueva cada semana que me fuerce a salir de mi zona de control. Como resultado, fui por primera vez a una conferencia, hablé en un evento y escribí sobre cosas de las que me daba miedo escribir. Me costaron mi esfuerzo, supusieron un desafío, pero también fueron nuevas y cuando reflexiono sobre ellas, los últimos 10 meses se me antojan como un año largo y completo. Hablando más en general, la idea es proporcionarte a ti mismo nueva memorias con nuevas experiencias que te obliguen a salir de ese piloto automático y cambiar tu percepción del tiempo. Al menos en lo que a mi propia experiencia se refiere, esto funciona particularmente bien. Continúa aprendiendo Cuando tienes experiencias nuevas, aprendes mucho sobre lo que te rodea, así que naturalmente, evolucionas con ello. Los cambios pueden suponer una gran diferencia en cómo percibimos el tiempo. Piensa cuando tenías 5, 10 o 20 años. Dependiendo de tu edad, es posible que te parezca que fue hace siglos. Has crecido y evolucionado mucho desde entonces, probablemente la razón por la que te parece que pasó hace tanto tiempo. Cuando estás aprendiendo constantemente, leyendo acerca de nuevas cosas, probando nuevas habilidades y practicando idiomas estás, en cierto sentido, experimentando cosas nuevas. Ese aire a novedad ayuda a exprimir más el tiempo, evitando la sensación de que “vuela”. Nuestra percepción del tiempo es un tema fascinante. Aunque es probablemente imposible “ralentizarlo” de modo que lo percibamos como lo percibe un niño de 5 años, al menos hay cosas que podemos hacer para evitar esa sensación de que, como dicen, la vida son dos días.
La mayoría de las estrellas que hay en la Vía Láctea son enanas rojas. Podría haber 200 mil millones en nuestra galaxia y muchas están orbitadas por planetas. Son pequeñas, son frías; apenas fusionan hidrógeno. Lo que nunca imaginamos es que podían tener tormentas magnéticas mucho más potentes que las del Sol. Eso es lo que han aprendido los astrónomos tras mirar de cerca TVLM 513-46546, una estrella a medio camino entre una enana roja y una enana marrón. Está a 35 años luz de aquí, en el cúmulo globular M9. Lo primero que notaron es que gira a una velocidad extraordinaria: una rotación completa cada dos horas (el Sol da una vuelta cada mes). Pero lo que más sorprende es su campo magnético, cientos de veces más potente que el de nuestra estrella. Los científicos detectaron una emisión de 95 GHz, 10.000 veces más brillante que las erupciones del Sol. Hasta ahora era impensable que una estrella así, que tiene un 90% menos de masa que el Sol, pudiera tener emisiones tan intensas. Así resume Peter Williams, del Centro de astrofísica Harvard-Smithsonian, las implicaciones del hallazgo: “Si viviéramos alrededor de una estrella como ésta, no podríamos tener comunicaciones por satélite. De hecho, sería extremadamente difícil que la vida consiguiera evolucionar en un entorno tan tormentoso” Williams es el autor principal de un estudio publicado hoy en la revista The Astrophysical Journal. La explosión fue captada con el array de antenas del observatorio ALMA, en Chile, durante una observación de cuatro horas. El hecho de que ALMA detectara una emisión así en un lapso tan breve sugiere que la enana roja está activa continuamente. Las conclusiones de la investigación no son nada alentadoras para nuestra búsqueda de vida extraterrestre en la Vía Láctea. Las enanas rojas son las estrellas más habituales, pero son tan frías que un hipotético planeta habitable tendría que orbitar muy cerca de ella para contener agua líquida. Sin embargo, con semejantes tormentas solares, las posibilidades de encontrar vida se reducen.

Suena a chiste, pero es así. Las pilas de 9V actuales no son nada más que seis pilas tipo AAAA empaquetadas en una sola pieza y enlazadas a un único conector. Para llegar hasta ellas solo hay que abrir la pila grande con mucho cuidado. Este vídeo lo explica. El truco solo se aplica a las pilas de 9V actuales, y su explicación es tan sencilla como ayudar a reducir los costes de fabricación. Las pilas AAAA no son tan comunes como las AA o AAA, pero siguen siendo muy útiles para proyectos de electrónica en los que necesitemos 1,5V en el mínimo espacio posible. El truco solo aplica al modelo de 9V. No intentéis abrir una batería de ión litio a ver qué tiene dentro si no tenéis conocimientos.
Cuántas estrellas hay en el cielo y qué porcentaje del universo representan Cuando miramos al cielo, vemos una parte increíblemente reducida del universo. Pero ¿cuántas estrellas estamos viendo en total? La astrónoma Dorrit Hoffleit, de la Universidad de Yale, hizo la cuenta hace décadas. Los astrónomos utilizan la escala de magnitud para medir el brillo de los planetas y las estrellas. Cada magnitud es 2,5 veces más brillante que la siguiente. Altair, la estrella que más brilla de la constelación Aquila, tiene una magnitud aparente de +1, que es 2,5 veces más brillante que +2 (y así sucesivamente). Si un objeto es muy brillante, tendrá magnitud negativa. Sirio, la estrella más brillante del cielo nocturno, brilla en magnitud -1,4, Júpiter en -2,5 y Venus, el planeta que más brilla, en -4,4. La luna llena tiene una magnitud de -12.7; solo es superada por el Sol, con -26.7. Imaginemos una noche de luna nueva en un lugar libre de contaminación lumínica. Ese día, las estrellas se vuelven visibles hasta la magnitud +6.5. Es el límite del ojo humano. Dorrit Hoffleit estudió todas las estrellas de magnitud aparente +6,5 o menor y las compiló en la versión más reciente del Bright Star Catalogue, un famoso catálogo estelar que data de 1908. Hoffleit llegó a contar 9096 estrellas en el cielo de ambos hemisferios. Como solo podemos ver la mitad de la esfera celeste en cualquier punto, dividimos ese número por dos para llegar a un total de 4548 estrellas. No parece gran cosa, pero se pone peor. Si estás a las afueras de una gran ciudad, solo podrás distinguir las estrellas que brillan hasta la magnitud +4 aproximadamente, lo que te deja un total de 450 puntos brillantes en el cielo nocturno desde el hemisferio en el que estés. Si en cambio vives en el centro de la ciudad, estarás limitado a una magnitud más cercana a +2, y solo verás 35 míseras estrellas desde tu ventana. ¿Ahora entiendes por qué los astrónomos se quejan tanto de la contaminación lumínica? Pero, de nuevo, es solo el límite del ojo humano. Como hay más estrellas débiles que estrellas brillantes, los números aumentan exponencialmente con ayuda de un telescopio o un simple par de binoculares. Con prismáticos de 50 mm ya puedes ver estrellas de magnitud +9, unas 217.000 en el cielo nocturno. Un pequeño telescopio de 3 pulgadas te abre una ventana a 5,3 millones de estrellas, y uno profesional de 15 pulgadas te permite ver cerca de 380 millones de estrellas (o la mitad, desde un punto concreto). Con telescopios más grandes dejamos atrás las estrellas y empezamos a contar galaxias. Una galaxia típica contiene 10.000 millones de estrellas. Y bien, ¿qué porcentaje del universo representan? ¿Qué porcentaje del universo representan las estrellas que vemos en el cielo? La respuesta rápida es que no lo sabemos, puesto que no todo el universo es observable. El universo nació hace 13.800 millones de años. Como ha pasado una cantidad finita de tiempo, solo podemos observar objetos a una determinada distancia de la Tierra. La luz de los objetos más lejanos no ha tenido tiempo de llegar hasta nosotros. Para calcular cuántas estrellas hay en total, debemos limitarnos al universo observable. Y aún así, puesto que la luz tarda en viajar a través del universo, cuando apuntamos nuestro telescopio a algo que está muy lejos solo vemos cómo era esa parte del universo cuando su luz fue emitida. Dicho esto, los astrónomos estiman que el universo observable tiene más de 100 billones de galaxias. Nuestra Vía Láctea alberga cerca de 300.000 millones de estrellas, pero no es una galaxia representativa porque otras más abundantes no son tan grandes. En base al número y la luminosidad de las galaxias observables, los astrónomos estiman que la población estelar total en el universo observable es de aproximadamente 70.000 trillones (7 x 1022). Nosotros somos capaces de ver 9096 a simple vista. Un 0,00000000000000001%.