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Nico_BahiaDG

Usuario (Argentina)

Primer post: 3 nov 2010Último post: 16 nov 2011
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Cambiados al nacer (La historia de Javier y Gustavo)
InfoporAnónimo11/16/2011

Azul: hace 35 años fueron cambiados al nacerTodo comenzó en septiembre de 1974, cuando en el Sanatorio de esa ciudad nacían, con unas horas de diferencia, Gustavo y Javier. Por negligencia fueron entregados a las familias equivocadas. Un examen de ADN confirmó lo sucedido. Uno de los protagonistas contó la desgarradora historia. ----------------------------------------------------------------------------------------------------------Texto: Diario El Tiempo - AzulComentó cómo se sucedieron los hechos paso a paso y aseguró que hoy su mayor bronca es ver cómo sufren sus cuatro padres.Según indicó, a pesar de saber fehacientemente su procedencia, seguirá manteniendo el apellido de su familia de crianza. Su relato es conmovedor y apunta directamente a los sentimientos que despertó en él conocer la verdad.Una negligencia, un error, un descuido y, en un segundo, todo cambió. Aunque tuvieron que pasar 35 años para que quedase al descubierto lo sucedido y, otra vez, todo volvió a cambiar.Hace poco más de dos años, la vida de dos familias de esta ciudad se vio trastocada por completo. Fue cuando un examen de ADN confirmó que sus hijos fueron cambiados al nacer. Parece el argumento de una película, pero no lo es. Es la realidad que a veces supera o, al menos, iguala a la ficción."Trato de mirar para adelante, pero a veces pienso cómo hubiese sido mi vida". El que lo dijo es Gustavo Germain, hoy de 37 años, uno de los protagonistas.Gustavo y Javier -la otra parte de esta historia- nacieron, con horas de diferencia, el mismo día de 1974 en el Sanatorio de esta ciudad. Por una negligencia -por lo menos es lo que se sabe hasta ahora- fueron entregados a distintas familias.Al principio "no quería saber nada ni remover el pasado" , relata Gustavo Germain. (Foto: Tiempo Argentino)Pasaron 35 años y uno de ellos comenzó a sospechar que podría haber sido cambiado al nacer, cosa que se confirmó con el resultado del primer ADN.Gustavo accedió a contar públicamente su historia con la firme intención de que no vuelva a pasar una situación similar, porque la experiencia es desgarradora, según sus palabras.Al hablar con este diario, a quien recibió el viernes por la tarde en su lugar de trabajo, narró paso a paso cómo se fueron sucediendo las cosas."Las emociones son terribles", remarcó en un momento de la charla, y agregó que cuando junto a sus padres de crianza -así los llama para que se entienda de quiénes habla- fue a conocer a sus padres biológicos "tenía ganas de llorar, reírme, gritar, todo junto. Es desgarrador ver que a los cuatro se le llenaban los ojos de lágrimas y saber que ninguno de ellos tuvo la culpa".Si bien vivieron toda su vida a cinco cuadras de distancia una familia de la otra, y alguna vez de chicos jugaron juntos al fútbol, Gustavo y Javier no mantenían una relación de amistad, sólo se conocían.Explicó, a su vez, que su decisión es no cambiarse el apellido por respeto a sus padres de crianza.EL NACIMIENTOEsta historia empezó el 19 de septiembre de 1974. Ese día nacían en el Sanatorio de esta ciudad, con aproximadamente 10 horas de diferencia, Gustavo y Javier.Gustavo advirtió que en aquellos años, "no le llevaban el bebé a las madres, sino que quedaban en la nursery".Por eso fue recién al otro día cuando las mamás se encontraron con los bebés. Pero al recibirlos, "las dos madres le dicen a las enfermeras que los bebés no tenían puesta la ropa que ellas les habían dado. Las enfermeras dijeron que se habían confundido con la chica de al lado, pensando que era la ropa nada más, pero en realidad eran los bebés".Según su relato, este hecho "quedó como una anécdota, nada más. Mis padres nunca sospecharon nada. Es más, hay fotos mías de chico y me parezco mucho a mi mamá de crianza. Todos los Germain me veían parecido", aseguró.En su familia de crianza nunca se cruzó siquiera la más mínima sospecha de lo que había ocurrido. Tampoco en él, que "viví una vida normal hasta los 35 años cuando se desató todo esto".LAS PRIMERAS SOSPECHASPero en la otra parte de esta historia, la reacción fue diferente. Según le comentaron a Gustavo sus padres, Javier se enteró del cambio de la ropita a los 10 años y "le quedó en la cabecita".A eso se sumaron otros hechos, como descubrir que su sangre no era del factor que creía tenía, y también que no se veía parecido a sus hermanas ni a sus padres de crianza.Los años siguieron pasando y -de acuerdo a lo que se relata en el fallo al que este medio tuvo acceso (Ver "El fallo sobre filiación" ) - en julio de 2007 Javier paseaba por el Parque cuando vio al matrimonio Germain y a su hijo Pablo y notó un parecido físico que lo alertó y lo abrumó.A partir de ese momento, las sospechas se hicieron carne en él y no descansó hasta averiguar "su verdad", como se aclara en el mismo fallo en el que se hace todo un análisis del derecho a la identidad.UN LLAMADO Y TRES ANALISISFue en enero de 2009 cuando Javier dio un paso más. En este sentido, Gustavo recordó que "me entero que llama a casa y dice que tenía la sospecha que mis padres de crianza eran sus padres biológicos, que podía ser hijo de los Germain y que quería hacerse un ADN porque ya no podía vivir con esa duda, esa tormenta que sentía".Esa sospecha irrumpió en ambas familias arrasando toda su estructura. Gustavo lo grafica como la caída de las Torres Gemelas.Luego del llamado telefónico "mis padres le dijeron que vaya a casa, porque una noticia así telefónicamente mueve toda la estantería. Fue, se presentó y obviamente que el parecido físico les pegó", pero el shock y la incredulidad pudieron más en ese momento "y le dijeron que se haga el ADN con sus padres".Cuando sus padres de crianza le dijeron lo que estaba sucediendo, "yo no quise saber nada porque nunca tuve una sospecha de nada. Para mí era una locura, además, si era cierto lo del cambio de bebés, no tenía sentido en ese momento hacer semejante revuelo y destrozar a dos familias. Yo lo comparo siempre con las Torres Gemelas. Cada torre es una familia y se desmoronan de un momento para otro. Fue así".Los análisis de ADN arrojaron un resultado que confirmó todas las sospechas. "Javier se lo hizo y obviamente le dio el 99,9 por ciento que no es hijo de sus padres", señaló y agregó que "después de eso, mis papás accedieron a hacerse ellos también el ADN con él".La extracción de sangre se hizo en Azul y las muestras fueron enviadas para su análisis a Bahía Blanca. Los resultados estuvieron a los 20 días, certificando que Javier es hijo biológico de los padres de crianza de Gustavo.El tercer análisis se hizo después, y fue con las muestras del propio Gustavo y sus padres biológicos, ratificando su procedencia y no quedando ya margen de duda.Con las certezas a la vista, ninguno de los padres podía creer lo que había pasado porque "nunca tuvieron duda ninguna de las dos madres. Lo de la ropita había quedado como una anécdota, como un hecho como cualquier otro, nada más. Aún hoy los cuatro están destrozados", comentó Gustavo."Lo que sentí fue tremendo"A todo esto, consultado cómo fue el momento del encuentro, recordó que en un principio "yo no quería conocer a nadie", todavía en shock con su propia historia, y cuando los cuatro papás quedaron en encontrarse con los dos hijos, "me negué a ir, aún sabiendo que eran mis padres. No estaba preparado para verlos, necesitaba un tiempo para madurar todo y llorar solo, ya que no podía hacerlo delante de mi mamá porque los iba a destrozar a todos. Me tenía que hacer el fuerte para que los demás se sintieran bien o, eso por lo menos era lo que yo creía".El encuentro se produjo sin la presencia de Gustavo. "Se presentaron, charlaron, pero eran extraños que se estaban conociendo".Diez días después, decidió que era momento de conocer a sus padres biológicos. "Nuestros padres se intercambiaron los teléfonos y mi mamá biológica me empezó a llamar. Hablábamos y le pedí que me diera tiempo, hasta que un día decidí ir. Les pedí a mis padres de crianza, que para mí siguen siendo mis padres porque me crié con ellos, que me acompañaran. Fui y lo que sentí fue tremendo".Poner en palabras lo que sintió al tenerlos enfrente, aún hoy no es fácil para él. "Fue tremendo porque no podía creer lo que nos pasó. Se me vinieron un montón de cosas a la cabeza, como por ejemplo que durante 35 años estuve viviendo la vida de otro", dijo, y no pudo dejar de mencionar que cuando tocaron timbre aquel día en la casa de su familia biológica "abrió la puerta mi papá biológico, lo miré y me vi parecido. Las emociones son terribles, no puedo describir con palabras lo que se siente. Tenía ganas de llorar, reírme, gritar, todo junto. No sabía si salir corriendo o qué hacer. Es desgarrador. Además, ver que a los cuatro se le llenaban los ojos de lágrimas y saber que ninguno de ellos tuvo la culpa porque no fue un abandono. Con tanto cariño esperar 9 meses y que después pase esto"."Están destrozados,pero la siguen peleando"A partir de ahí se fueron conociendo poco a poco, pero no se había producido el encuentro a solas de Gustavo con su familia biológica "porque no me animaba. No sabía qué decir ni cómo actuar. No quería lastimar a nadie".De los cuatro padres sostuvo que "han envejecido 15 años de golpe, los cuatro están destrozados, pero la siguen peleando".Gustavo tiene un hermano de crianza que es menor que él y dos hermanas biológicas, una mayor y la otra menor. Para los tres el tema también fue muy difícil. "Fue tremendo, hoy en día no se explican cómo pasó. Uno se forma como persona con lo que vive en la niñez y en la adolescencia y, de repente, te encontrás con tus hermanos de sangre que son extraños porque no creciste con ellos", señaló Gustavo.No obstante aclaró que hoy tiene trato y una relación más fluida con sus padres biológicos y con sus hermanas. En este sentido comentó que "los voy a visitar, tomamos unos mates y por ahí comemos juntos. Muy pocas veces se volvieron a juntar las dos familias porque se sufría mucho, así que optamos por no seguir".A su vez, por ambas familias, tiene dos abuelas maternas. Sobre ellas, indicó que "no lo entienden. Son personas mayores, de 85 años, y no pueden entender nada. Es que son emociones muy fuertes. Para mi abuela de crianza yo sigo siendo su nieto, porque encima fui el primero que tuvo".En todo esto, el tema de la identidad no es menor. "La verdad que esto es bravo -sostuvo-.Tengo dos papás y dos mamás. Hay que tomarlo así porque sino, no se puede seguir viviendo"."Pienso cómo hubiesesido mi vida"Ante la consulta de qué piensa hoy de todo lo sucedido, apuntó que "lo que se sabe es que fue una negligencia, un error que cambió y destruyó la vida de dos familias. Todo esto se basa en los sentimientos, ¿cómo le digo a mi corazón que la vida que tuve durante 35 años es de otra persona y que mi vida hubiese sido otra?. Es más, yo me hubiese llamado como se llama él".En este sentido, marcó que "la cabeza me trabaja. Trato de mirar para adelante, pero a veces pienso cómo hubiese sido mi vida. Igualmente, no estoy con bronca con esto porque sinceramente lo pasé muy bien, tuve una linda niñez y adolescencia. No me puedo quejar, al contrario, les estoy agradecido a mis padres de crianza porque me dieron todo el amor".Añadió que "muchas veces me pongo a pensar y es todo muy loco, por eso trato de no hacerlo demasiado y mirar para adelante".Sobre qué lo llevó a dar a conocer su historia públicamente ahora, indicó que "no quiero que esto vuelva a pasar porque destruye todo y es muy doloroso. Quiero que esto se sepa y que los que están a cargo del trabajo con personas tomen conciencia".Gustavo agregó que "puedo entender que todos tenemos problemas y que uno no va a trabajar todos los días de la misma manera ni con la misma predisposición, pero hay cierta gente que tiene más responsabilidad que otras. No sé si se habrán dado cuenta en ese momento, me dolería mucho si se dieron cuenta y no hablaron en su momento".Aseguró que en lo íntimo "no busco que aparezca el culpable porque no tiene sentido. La única bronca que tengo es ver a los padres destrozados porque no se puede volver el tiempo atrás".Por último, comentó que "ellos se preguntan ¿por qué nos tocó a nosotros?. Yo los aliento. Si bien es una cruz que vamos a llevar por el resto de la vida, se puede seguir luchando y hay que remarla".Ahora el tema sigue por vía judicial, pero en esta cuestión prefirió no adentrarse.EL DATOEn ningún momento de la nota con este medio, Gustavo Germain mencionó el apellido de su familia biológica. Lo prefirió así para que "no los molesten" una vez que trascienda la noticia. De todas maneras, es consciente que su historia es conocida en el "boca a boca" y que el fallo judicial es público, por lo que trasciende de todas maneras.CINCO CUADRASDE DISTANCIAGustavo y Javier vivieron con su niñez y adolescencia a sólo cinco cuadras de distancia."Somos de dos barrios diferentes, uno es del barrio de la Terminal y el otro de Monte Viggiano. Hay cinco cuadras de diferencia entre una casa y la otra", comentó Gustavo al hablar con este diario.Por esas cosas de la vida, cuando tenían alrededor de 10 años solían juntarse los fines de semana a jugar en una canchita de fútbol que había cerca de sus casas."Lo conocía de vista, pero no teníamos más trato que ese y nunca había ido a su casa", recordó.NO SE CAMBIA EL APELLIDOGustavo decidió que no iniciará una demanda de filiación, por lo que sigue llevando el apellido "que tengo desde que nací".A esto, agregó que "para mí, cambiarme el apellido sería como faltarle el respeto a las personas que me criaron toda la vida".Según comentó, sus padres de crianza "no intervienen en estas decisiones, no se meten, porque somos dos hombres (por él y Javier) y cada uno tiene su elección".Gustavo está en pareja y tiene dos hijos, una nena de 10 años y un nene de 2 meses.La mayor sabe todo lo que pasó y lo vive de manera natural, "tiene seis abuelas y liga regalos de todos lados", dijo, dibujándole, si se quiere, una parte bromista a toda esta historia.Respecto de su pareja, aseguró que lo acompañó en todo el proceso. "Es una mujer de fierro", marcó.ANTECEDENTESNo son muchos los casos como éste que se registran en el mundo. Son menos de diez los que han trascendido públicamente, pero en ninguno de ellos pasaron 35 años para que la verdad se descubra.El más cercano en el tiempo es de hace un par de semanas en Rusia, donde las familias de dos nenas de 12 años descubrieron que habían sido cambiadas después de que uno de los matrimonios se divorciara, y el esposo se negara a pagar la pensión alegando que su hija no se parecía a él, acusando a su esposa de engañarle.Ante esta acusación, ese matrimonio debió hacerse el test de ADN. Ahí descubrieron que su hija no estaba relacionada con ellos. A partir de ahí comenzaron la búsqueda de su verdadera hija, a quien encontraron inmediatamente. Era otra nena que había nacido con 15 minutos de diferencia.Según se informó, hoy ambas nenas son amigas y cada una se quedó con sus familias de crianza.En Colombia se registró en 2006 otro caso. Esta vez fue de dos jóvenes de 26 años, quienes crecieron con familias que no eran las biológicas también por error del hospital.El año pasado en Brasil, dos jóvenes de 24 años descubrieron que habían sido intercambiados. Uno de ellos siempre tuvo la sospecha del caso y logró hacerse un estudio de ADN que se la confirmó. La búsqueda de sus padres biológicos comenzó en el archivo del hospital en el que nació, donde finalmente dio con el hijo biológico de sus padres de crianza y, por ende, con sus padres biológicos.De acuerdo a lo que informan los medios de ese país, hoy los dos jóvenes viven y trabajan juntos en el sudeste de Brasil.A principios de este año una prueba de ADN confirmó que se cometió negligencia médica en un hospital de Perú, donde dos bebés fueron entregados erróneamente a personas que no eran sus padres. Después de diez días, los bebés fueron entregados a sus verdaderos progenitores.En Argentina hay un antecedente. Fue en Concordia, Entre Ríos, en 2005. Un nene y una nena que habían nacido con minutos de diferencia fueron entregados a padres equivocados. Las sospechas fueron más que evidentes ya que a una de las mamás le habían informado que dio a luz a un nene y sin embargo le entregaron una nena. A la otra mamá, le pasó exactamente lo mismo. Cuando reclamaron en el hospital, les dijeron que seguramente había sido un error de papeles. No conformes con la respuesta, decidieron hacer la denuncia judicial. El ADN confirmó sus sospechas.No obstante, cada familia decidió quedarse con los chicos que no son sus hijos biológicos "porque se encariñaron".EL FALLO SOBRE FILIACIÓNEste medio tuvo acceso al fallo del Juzgado de Familia Nº 1 del Departamento Judicial de Azul, que hizo lugar a la demanda de impugnación de filiación y de reconocimiento de filiación matrimonial que presentó Javier Delmasso, la otra parte involucrada en esta historia.En el relato de los hechos, se indica que el 19 de septiembre de 1974 nació en el Sanatorio de esta ciudad Javier Orlando Delmasso. Ese mismo día y en el mismo lugar, nació otro bebé, hijo de la familia Germain.Los recién nacidos tuvieron contacto con sus padres "recién al día siguiente del nacimiento cuando las enfermeras los entregaron en sus habitaciones".Las respectivas madres, se lee en el fallo, advirtieron que los niños estaban vestidos de manera diferente y no con las prendas que ellas habían llevado.Las dos progenitoras hicieron el reclamo y obtuvieron por parte de las enfermeras las disculpas correspondientes, "quienes justificaron su equívoco en razón que ambas familias ocupaban habitaciones contiguas, generando esta situación una confusión".Posteriormente, en el documento se hace mención a que en julio de 2007 Javier paseaba junto a su esposa e hijos por el Parque Municipal cuando se cruzó con otras personas, quienes le despertaron "la inmensa curiosidad de establecer quiénes eran, puesto que se identificó con los rasgos físicos de dos de ellos".Esas personas eran el matrimonio Germain y un hijo de nombre Pablo.Siguiendo con el relato, se señala que cuando Javier le comenta este hecho a su madre, "ella misma confirmó la sospecha que le había originado aquel episodio equívoco ocurrido en el Sanatorio el día que nació su hijo, puesto que desde siempre nunca descansó en pensar quién era la otra mujer que había dado a luz en el mismo momento que ella lo hizo".Según se desprende del fallo, ese encuentro no fue un hecho aislado en la vida de Javier, ya que provocó en él un estado de "ansiedad y angustia" tales que lo motivaron "en llegar a su verdad".Pasado esto, se reunió "con quienes en definitiva resultan ser sus padres biológicos", en quienes despierta la misma inquietud.Por esta situación, las partes implicadas estuvieron de acuerdo en someterse voluntariamente a un análisis de ADN, cuyos resultados "son terminantes" en cuanto a la filiación.De esta manera, Javier pasa a llamarse Javier Orlando Germain, según el fallo que quedó firme el 24 de febrero de este año.

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Como hacer una radio casera con una hojita de afeitar
Hazlo Tu MismoporAnónimo11/3/2010

DURANTE la Segunda Guerra Mundial, los soldados ansiosos de entretenimiento descubrieron que las hojitas de afeitar descartadas podían usarse para la elaboración de radios personales. Una vez que verificaron que las hojitas de afeitar azules, templadas, constituían buenos detectores, les fue fácil llevar a cabo el resto de la construcción. Utilice alambre magnético No.26 ó No.30, devane una bobina sobre un bloque de madera con un largo de 10 centímetros, un ancho de cinco centímetros y un espesor de 6 milímetros. Devane las vueltas lo más cerca posible las unas de las otras. Raspe el esmalte de los extremos de la bobina formada y fije dichos extremos a unos clavos en la base de madera. También raspe el esmalte para formar un arco como el que se muestra abajo. La sonda consiste en un trozo de grafito obtenido de un lápiz y la antena debe tener un largo de 15 metros, por lo menos. Mueva el grafito de un lado al otro hasta escuchar una estación, y luego mueva el brazo de contacto deslizante hasta oír el sonido más fuerte posible. Use auriculares magnéticos de alta impedancia. A pesar de que la recepción variará de acuerdo con el lugar, nuestro aparato captó dos estaciones a una distancia de aproximadamente 10 kilómetros. El alcance del aparato aumenta, substituyendo la hojita por un diodo de germanio, cono el 1N34 de la izquierda. Sondee con la punta de grafito de un lápiz y luego ajuste el brazo de sintonización para obener el volumen máximo. Monte la bobina sobre una tabla de 10 cm por lado y use clavos para los contactos. No se requiere soldadura. Este singular radio se hace en una sola jornada. La toma de tierra puede ser un tubo de agua. Revista Mecánica Popular - Volumen 32 - Enero 1963 - Número 1

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