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NatachaChacon

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Primer post: 9 sept 2018Último post: 9 sept 2018
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TDAH trastorno por déficit de atención e hiperactividad
InfoporAnónimo9/9/2018

El trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) es un síndrome conductual que se suele empezar a diagnosticar en torno a los 7 años de edad aunque en algunos casos este diagnóstico se puede realizar de una manera más precoz. Se manifiesta como un aumento de la actividad física, impulsividad y dificultad para mantener la atención en una actividad durante un periodo de tiempo continuado. Además de esto hay niños en los que se observan a su vez problemas de autoestima debidos a los síntomas propios del TDAH y que los padres no suelen asociar a dicho trastorno. A su vez, el TDAH se puede asociar con frecuencia a otros problemas, y sus consecuencias se aprecian en distintos ambientes de la vida del niño, no solo el escolar, sino que también afecta en gran medida a las relaciones interpersonales tanto con la familia, como con otros niños y con sus educadores, siendo estas interrelaciones clave en el desarrollo del niño. Características del TDAH El TDAH es un trastorno médico que afecta la capacidad de una persona para sentarse quieta, concentrarse y prestar atención. Las partes del cerebro que controlan la atención y la actividad presentan algunas diferencias en las personas que sufren de TDAH. Esto significa que probablemente presenten problemas para concentrarse en algunas tareas y temas, o que parezcan sobreexcitadas, que actúen de manera impulsiva y se metan en problemas. Los niños maduran a ritmos diferentes y tienen personalidades, temperamentos y niveles de energía diferentes. La mayoría de los niños se distraen, actúan impulsivamente y se esfuerzan para concentrarse en un momento u otro. A veces, estos factores normales pueden confundirse con el TDAH. Los síntomas del TDAH generalmente aparecen a una temprana edad, generalmente entre los 3 y 6 años, y dado que los síntomas varían de una persona a otra, el trastorno puede ser difícil de diagnosticar. Primero, los padres pueden notar que su hijo pierde el interés en ciertas cosas antes que otros niños o parece estar constantemente "fuera de control". Con frecuencia, los maestros son los primeros en notar los síntomas, cuando un niño tiene dificultades para seguir normas, o con frecuencia se aísla en el salón de clases o el patio de recreo. Tiene una respuesta muy alta al tratamiento, aunque se acompaña de altas tasas de comorbilidad psiquiátrica. Según el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-IV): Habitualmente, los síntomas empeoran en las situaciones que exigen una atención o un esfuerzo mental sostenidos o que carecen de atractivo o novedad intrínsecos (por ejemplo, escuchar al maestro en clase, hacer los deberes, escuchar o leer textos largos que no son de sus gustos, o trabajar en tareas monótonas o repetitivas). Este trastorno se identificó primero en la edad infantil. Sin embargo, a medida que mejor se comprendía, se fue reconociendo su carácter crónico, ya que persiste y se manifiesta hasta después de la adolescencia (es difícil modificar comportamientos que ya están tan arraigados si antes no ha habido pautas correctoras de crianza). Un alto número casos de TDAH presentan otros trastornos psiquiátricos, como el trastorno negativista desafiante, los trastornos de aprendizaje, los trastornos por tics y los trastornos de ansiedad. El riesgo de presentar un trastorno de personalidad antisocial es cinco veces mayor en pacientes con historia de TDAH, riesgo asociado a la comorbilidad con un trastorno disocial previo. Causas del TDAH Son muchas las especulaciones que se han hecho respecto a la causa del TDAH. En particular, el mito relacionado con el consumo de aditivos alimentarios lo inició un profesor americano especialista en alergias, afirmando que las tasas de hiperactividad estaban aumentando en proporción al número de aditivos en los alimentos. La prensa siguió de cerca esta teoría contribuyendo a su difusión por el mundo. Sin embargo, los ensayos clínicos realizados para investigar esta teoría no son concluyentes. No se recomienda por lo tanto eliminar los aditivos y colorantes artificiales como intervención sistemática para el TDAH. No obstante, si en su caso parece existir una asociación clara entre comidas o bebidas específicas y un patrón de comportamiento concreto, deberá llevar a cabo un diario de alimentos y comentar con su médico la posibilidad de que lo derive a un dietista. Si el TDAH no es tratado o se trata inadecuadamente, puede asociarse a largo plazo con situaciones que impactan negativamente en la vida del afectado y de la sociedad, como menor dificultades en la escuela (menor rendimiento académico, incremento de las expulsiones del colegio o abandono escolar), aumento del consumo de distintos tóxicos, dificultades profesionales (menos cualificación profesional y dificultades para conservar un empleo estable), más accidentes de conducción, aumento de las visitas a urgencias por accidentes, mayor incidencia de divorcio e incluso incremento de la delincuencia. Es importante recordar que no sólo la presencia de los criterios es importante a la hora de definir el diagnóstico, sino que si los síntomas que presenta son de intensidad alta, moderada o leve, si interfieren en su vida diaria de forma intensa o no, si existe impacto en el entorno del sujeto, si existen alteraciones psicológicas, si presenta necesidades educativas, etc. Todos estos criterios diagnósticos junto con la información remitida por los padres y el centro escolar y la observación directa de la funcionalidad del niño, darán al profesional de la salud mental las herramientas para establecer el diagnóstico de déficit de atención e hiperactividad y poder así comenzar con la intervención y el tratamiento más indicado para el caso. Síntomas del TDAH • Se olvida de las tareas diarias. • Presenta inquietud, el niño se mueve en el asiento y les cuesta estar en clase en su pupitre. • Se levanta cuando debería estar sentado. • Corre y salta en situaciones inapropiadas especialmente en lugares en los que debe esperar. • Tiene dificultad para jugar tranquilamente. • Excitado a menudo, "como una moto”. • Habla excesivamente y también lo hace en situaciones que no debe. • Responde antes de que finalice la pregunta. • Tiene dificultad para guardar el turno en actividades de grupo. • Interrumpe a otros en los juegos, conversaciones, etc. • No atiende a los detalles, comete errores. • Tiene dificultad para mantener la atención en las actividades que está realizando. • Parece que no escucha “ensimismamiento”. • No sigue instrucciones, no termina las tareas. • Tiene dificultad para organizarse. • Evita tareas que requieren esfuerzo de concentración continuado. • Olvida y pierde cosas necesarias para su actividad. • Se distrae fácilmente con estímulos externos. En diferentes niveles de hiperactividad e impulsividad los niños también pueden desarrollar más fácilmente una evolución antisocial, además de aumentar la posibilidad de desarrollar trastornos de la personalidad, o abusar de sustancias adictivas en la adolescencia tardía o en la edad adulta. En resumen, aunque de momento no existe un solo concepto que podamos señalar como causa del TDAH, las evidencias de que se trata de un problema neurobiológico, con una heredabilidad muy alta y sobre el que los datos de neuroimagen y genética cada vez están aportando mayor información, hacen que no se pueda considerar como la causa del TDAH una mala educación de los niños o el haber crecido en un ambiente inadecuado. Según Velasco (2009), es en el salón de clases donde afloran en los niños todos los síntomas del TDAH: aquellos que afectan su conducta y los que producen dificultad de aprendizaje. En las escuelas, los docentes tienen que lidiar de manera obligatoria con estos niños; deberá dedicarles tiempo y esfuerzo para ayudarlos; sin embargo esto deriva muchos problemas tales como frustración que conduce a hostilidad franca contra el niño. La intervención sistemática en el aula por parte de los docentes debe constar de 3 niveles: a) Nivel Preventivo, el cual consiste en anticipar las acciones para erradicarlas o eliminarlas. b) Nivel de apoyo, en el cual los docentes deberán estimular a los niños a guardar y reforzar as conductas que se deben mantener. c) Nivel Correctivo, que busca enmendar el comportamiento inadecuado y reorientarlo. Bases Biológicas Los factores genéticos son uno de los aspectos de mayor relevancia en la explicación del Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad. Estudios recientes han documentado la importancia de la transmisión genética del trastorno hipercinético. Una de las causas apuntadas sería una alteración en el metabolismo de la dopamina y posiblemente también la serotonina. Se trata de neurotransmisores del sistema nervioso central con importantes funciones reguladoras de emociones y conductas. Por otra parte, también se han efectuado diversos estudios buscando el origen del trastorno en alteraciones orgánicas. Una de las líneas de investigación del Departamento de Medicina Wang & Volkow (2001), actualmente vigente, se centra en hipótesis bioquímicas de disfunción o desequilibrio en diferentes neurotransmisores. Actualmente disponemos de datos que indican una disminución en los niveles de dopamina en el líquido cefalorraquídeo. Recientemente también se ha implicado a la serotonina, sin embargo, no podemos establecer hasta la fecha, una relación causal entre las alteraciones bioquímicas y las conductas hiperactivas. Estos desajustes en los neurotransmisores podrían indicar la presencia del trastorno pero sin poder determinar si son causa o consecuencia del mismo.

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