Mr_CreepyPasta
Usuario (Guatemala)

Blindmaiden.com Tal vez se trate solo de eso, de una nueva Leyenda Urbana, pero de no ser así, nos encontrariamos ante un suceso escalofriantemente desconcertante que nos llevaría, una vez más, a la terrible conclusión de que no existen límites ni fronteras para el horror. Un horror que se adapta camaleónicamente a los tiempos y se vale de todos sus eventos para manifestarse ante nosotros. Son muchos los que cuentan haber entrado en una página web llamada www.blindmaiden.com (blind maiden significa doncella ciega). Normalmente,si pretendes acceder a ella, por más que lo intentes, tu explorador no te lo permitirá y aparecera otras cosas ya que para hacerlo deberás cumplir tres condiciones. Encontrarte completamente solo,hacerlo exactamente en la medianoche de un dia sin luna y tener apagadas todas las luces de la casa. Entonces,solo entonces se te permitirá el acceso. Una vez dentro, enseguida tras un impactante viaje por las imágenes que ofrece, sin necesidad de que nadie te explique nada, comprenderás, como dice el slogan de presentación de la página, que estarás ante 'una experiencia real de horror absoluto'. Tendrás que emplear tus cincos sentidos y poner especial cuidado en no clickear, ni por error, el botón de 'Aceptar' en participar activamente en la experiencia. Si asi lo hicieses seria tu fin y quedarias transformado en una imagen más del amplio archivo de incautos que, antes que tu, osaron, tal vez incrédulos, tal vez curiosos, a probar esta experiencia. Pero ¿que es lo que se supone que ocurre una vez que haces clic sobre aquel botón? Para tu sorpresa y horror observarás en tu monitor como una siniestra silueta se pasea... por tu propia casa!!! Querrás despertar de lo que desearás que sea una pesadilla cuando veas como ese espectro se acerca y entra en la misma habitación en la que te encuentras... te verás en tu monitor a ti mismo,de espaldas... entonces sentirás su presencia detrás de ti... te girarás no pudiéndolo soportar más y... lo último que verás, antes de morir, será el rostro de la doncella ciega que, despiadadamente te arrancará los ojos... Como he dicho al principio, a mi, no me consta que sea verdad, y sinceramente, no pienso comprobarlo... si, lo reconozco, me da mucho miedo... pero yo les paso el reto a ustedes. ¿Te atreves a comprobarlo? ¿Se trata de una Leyenda Urbana, un montaje? ,o una terrible realidad...
ABBADON TENEBRAE No estoy loco. Ya sé que lo he dicho un millón de veces. A los doctores. A mis papás. A mis amigos. Pero lo tengo que seguir diciendo hasta que se me acabe la esperanza de que alguien me ayude. En estos momentos me encuentro en una celda de paredes acolchonadas. Todo es del mismo color verde claro: la cama y sus sábanas, la puerta. No hay más muebles. Para ir al baño tengo que llamar a la enfermera. Muy por encima de mi cabeza hay una ventanita por la que entra la luz del sol y algunos ruidos de la calle. Fuera de eso, estoy solo. Muy solo. Mis papás vienen a verme cada vez menos. Igual mis amigos. Escribo esto con un lápiz que olvidó el doctor García una vez y que pude esconder debajo de la almohada. Me ha tomado también varios días hacerme de seis servilletas para tener papel en el cual relatarte mi historia. En cuanto termine, arrojaré mis escritos por la ventana. Tú, quien quiera que seas, amigo de la calle, los recogerás del suelo, los ordenarás, los llevarás a tu casa, los leerás con cuidado y, si decides creerme, me ayudarás. Tendrás la gentileza de venir al hospital, hablar con los doctores y decirles que no he inventado nada, que el juego existe y que debo terminarlo o en pocos días van a tener que sacar de aquí mi cuerpo exánime y retorcido. Todo comenzó la tarde en que mi amigo Humberto consiguió el CD de un juego llamado Abbadon I. ¿Cómo lo consiguió? Todavía es un misterio para mí. Dice que venía entre unos DVDs piratas que compró su hermana, aunque el disco del juego era original. Lo único cierto es que, en cuanto lo jugué por primera vez, mi vida cambió para siempre. - Gerardo, tienes que venir a ver esto - dijo la voz de Humberto al teléfono. - ¿Qué es? - Un juego nuevo. Está… está… no te lo puedo ni explicar. - Estoy haciendo la tarea de geografía. O me dices de qué se trata o no voy. - Pues no vengas. Ojalá le hubiera hecho caso. Ojalá hubiera preferido terminar mi tarea. Después de varios minutos de intentar concentrarme, acabé por rendirme. Agarré una chamarra y salí para su casa cruzando la calle. - ¿De qué se trata? - le pregunté en cuanto me senté frente a la computadora a su lado. No necesitó ni siquiera darme explicaciones. Lo que vi me puso los cabellos de punta. FIN DE LA PRIMERA SERVILLETA En el monitor de su computadora estaba nuestra calle, toda en llamas. La reproducción de las casas, los coches, los jardines, era exacta. Cientos de demonios negros volaban por encima de la destrucción. Había varios muertos sobre el pavimento; incluso pude reconocer algunos vecinos nuestros entre ellos. - ¡Pero…! ¿Cómo lo…? - intenté preguntar. - Ni yo sé qué onda. Humberto se esforzaba por acabar con los demonios utilizando la barra espaciadora. Movía su rifle a la izquierda y a la derecha, avanzaba con las flechitas del teclado, disparaba rayos azules. Los demonios caían, sí, pero muchos otros seguían apareciendo en el cielo. Eran como gárgolas furiosas. Seguí a Humberto a través de la realidad virtual hasta que abandonó nuestra calle. Siguió matando demonios frente a la esquina. Entonces se abrieron las nubes y apareció un nuevo diablo, uno rojo y enorme. - ¡Este es el mero malo de este nivel! - me dijo- . Está bien difícil echárselo. Vi a Humberto pelear con él hasta que se le acabaron las vidas y apareció el letrerito: “Game Over”. - No sé. Nada más puse mi nombre y mi fecha de nacimiento. Me cedió el teclado. Llevé el puntero del mouse hasta el botón que decía “Juego nuevo”. Entonces, efectivamente, aparecieron tres casillas: Nombre, Apellido Paterno, Apellido Materno. Puse todo en mayúsculas y luego apreté el botón “Siguiente”. Me preguntó entonces mi fecha de nacimiento. La ingresé y se puso a pensar un rato. Luego, apareció la barrita de “Loading” y por fin salió, sobre una hoja que pretendía ser como de pergamino, una descripción en letra garigoleada: Gerardo Medina Palacios, Mexicano, Colonia Narvarte. Libra con ascendente en Piscis 4698-131 - ¡Guau! - exclamé- ¡De pelos! - No, y espérate. Dale ENTER. Apareció el típico rollo de la licencia. Que si uno acepta que no va a copiar el programa y todo eso. - Apriétale que sí aceptas - me urgió Humberto. Y así lo hace. Al instante dio inicio el juego. Lo increíble es que la figura de acción estaba parada justo enfrente de la puerta de mi casa. - De veras que está de pelos. Apareció un diablo volando por encima de mí y le disparé. Luego otro. Y otro. Lo mejor era sentir que eras verdaderamente tú el que tenía que matarlos a todos. Entonces en la pantalla apareció nuestra vecinita Lilí, por la calle, en su bicicleta. Un diablo se le echó encimo y yo lo maté. Pero luego fue otro y otro hasta que no pude con todos. Pobrecita Lilí, calcinada a media calle. La verdad no duré mucho. Como en cinco minutos acabaron conmigo, pero el juego estaba buenísimo. Aparecieron los mejores puntajes del día: Humberto Gómez Fernández 4604-7 en los primeros lugares. Gerardo Medina Palacios 4698-131 hasta el final. - ¿Qué son esos números que pone enfrente de nuestro nombre? - No sé. Los ha de inventar. - Yo creo que es como el Google Earth, que te deja ver tu casa desde el espacio, ¿no? - Sí. Yo creo que utilizan ese mapa para hacer una copia de todas las calles del mundo. ¿A poco no está súper de pelos? Las manos me sudaban. Era, por mucho, el mejor juego que había jugado en toda mi vida. Humberto se dio cuenta de lo que me pasaba por la cabeza. - El examen de mate - dijo de pronto. - ¿Qué? - Que yate hice una copia. Pero te cuesta el examen de mate. Me vas a dejar copiarte. - Es un trato. Al salir de su casa, una sola cosa me llamó la atención. En la calle estaba Lilí sobre su bicicleta. Me hizo sentir escalofrío; estaba en el mismo lugar en el que, dentro del juego, la habían atacado los demonios y convertido en cenizas. Me dio gusto verla viva y jugando. FIN DE LA SGUNDA SERVILLETA Inserté de inmediato el disco en mi computadora. Y aunque el juego me preguntó mis datos otra vez, no me salió el rollo de la licencia. De todos modos, no le di importancia a ese detalle. Estuve como hasta las doce de la noche jugando. Todavía no podía creer lo bueno que estaba. Me había pasado por todos los lugares de la colonia; incluso me metí a nuestra escuela y desde ahí disparé contra los diablos. Cuando aparecía el diablo rojo por entre las nubes lo enfrentaba, sí, pero siempre perdía. - ¡Gerardo! ¡No me digas que sigues jugando! - fue el grito de mi mamá que consiguió que por fin apagara la máquina y me fuera a la cama. Al otro día, después de clases, volví a jugar. Y así lo hice todos los días hasta el fin de semana. El problema era que no podía matar al diablo rojo con nada. Ni siquiera encerrándome todo el sábado y el domingo pude hacerlo. Por eso empecé a sospechar que el juego no tenía más que un nivel. Se lo dije a Humberto el siguiente lunes en la escuela. - Ya no lo estoy jugando. Ya me aburrió - me dijo- . Además, me he estado sintiendo mal del estómago y me marea la computadora. Me sentí decepcionado. No era un juego cualquiera y Humberto era mi único cómplice. Tendría que seguir por mi cuenta. No obstante, si le pedía ayuda en algo. - Préstame el disco original. - ¿Para qué? - dijo, apretándose el estómago y mirando hacia los lados con angustia. Parecía que algo en el ambiente le causaba temor. - Quiero buscar información en Internet. Es que no logro vencer al diablo y ya me desesperé. Llevo una semana entera jugando y no avanzo. En la tarde fui a su casa por el disco. Mi amigo estaba verdaderamente mal, tenía fiebre y la mirada extraviada. - Deberías ir al doctor - le dije. - Ya me llevó mi mamá. Pero el doctor dice que se me tiene que pasar pronto porque no tengo nada. Me dio el disco y lo dejé solo. La verdad es que no había mucho en qué fijarse. Decía “Abaddon I” hasta arriba; “Tenebrae” en la parte inferior; y una secuencia de letras y números en medio: “4qrtpp”. Ninguna empresa responsable ni nada. Comencé a sentir que algo había de malo en todo eso. Primero busqué en Internet “Abaddon I”. Me salieron muchos resultados de un grupo de rock que así se llamaba, Abaddon. Luego, información de Abaddon, que es el jefe de los demonios de la séptima jerarquía, mejor conocido como “El exterminador”. Pero el juego, nada. Luego puse “Tenebrae” y sólo me enteré de que es algo que usan para hacer juegos de acción en “primera persona”, o sea, esos juegos en los que ves la pantalla como si fueras tú el que estás adentro. Como última opción, puse las letras y números. Menos. El buscador no arrojó ninguna página. Me fui a dormir, pensando que yo también acabaría por renunciar al tonto juego. FIN DE LA TERCERA SERVILLETA Al día siguiente la maestra nos dio la mala noticia. Casi todos los chavos lloraron; yo, en cambio, no podía creerlo. Había estado en su casa el día anterior Tenía muchas cosas que alguna vez me había prestado y que nunca le regresé de cuando éramos más chicos: su Max Steele, algunas cartas de Yugi-Oh!, su colección de tazos. Era imposible. Saliendo de la escuela corrí a su casa pero nadie me abrió. Después me dijo mi mamá que todos se habían ido al velorio. Me preguntó que si quería ir, pero la verdad me sentía en “shock”. Preferí negarme y ella comprendió. Para distraerme me puse a jugar el juego que tanto habíamos disfrutado juntos, pero a la larga, fue peor. Seguía sin poder matar al diablo y me puse más triste. Entonces, se me ocurrió poner en el buscador del Internet todo junto: Abbadon I Tenebrae 4qrtpp. Me arrojó un solo resultado: una página en Rumania (lo supe porque tenía al final “ru”) que contenía una sola línea blanca sobre fondo negro: una dirección de correo electrónico. No pude más. Luego luego entré a mi correo y le escribí a esa persona. Lo hice en inglés por miedo a que, en español, no me entendiera. Fue muy corto mi correo “I want information of Abbadon I”. En ese momento me asomé a la ventana. Los papás de Humberto volvían ya a su casa. Los dos estaban vestidos de negro y llorando. Me sentí horriblemente mal. Yo no sabía que un chavo de trece años se pudiera morir de un simple dolor de panza. Cuando volví a la máquina, todavía no había respuesta del correo. Me puse a jugar otros juegos, uno de carreras y coches y el de Civilization. A los tres días volví a jugar el Abaddon. Hasta entonces me di cuenta de un horrible detalle. Fue como a la cuarta vez que comencé el juego. En la ventana del cuarto de Humberto, en la casa de la realidad virtual de la computadora, se veía la cara de un muchacho. Un muchacho triste que no me quitaba la vista de encima. Estuve contemplando tan espantosa imagen hasta que uno de los diablos me atacó con su fuego y caí. En cuanto apareció el letrero de “Game Over” cerré el juego. El corazón me latía a mil por hora. Entonces, al cerrarse la ventana de Abaddon, apareció detrás el mensajito de que tenía varios correos pendientes. Quise distraerme con mis nuevos mensajes pero me fue imposible: entre dos correos de dos chavos de la escuela, estaba uno que venía de una cuenta de Rumania. Le di un clic con la mano temblorosa. Ya no se trataba sólo de entender el juego, de cómo vencer al diablo mayor y eso, ahora también debía comprender lo que había visto en la computadora y que me había dejado helado. “La información está en el crucifijo”. Eso era todo lo que decía el mensaje, en español. No comprendí qué significaba. No había crucifijos en el juego. A menos que yo hubiera menospreciado el programa dese el principio y fuera, en realidad, uno tipo Adventure y no sólo de acción, Probablemente había que hacer más exploración, había que resolver algún acertijo, había que interactuar más con otros personajes. Tomé la decisión de entrar de nuevo y hacer lo único que me parecía sensato correr hasta la iglesia de la colonia. Trate de no contraatacar a los demonios; preferí huir de ellos. Sin embargo, al acercarme a la iglesia, era constantemente rechazado por ella, como si un campo de fuerza la rodeara. Esperé a ser consumido por el fuego sin que se me ocurriera nada de nuevo. Apagué la computadora y fui a la ventana de mi cuarto. Desde ahí observe la ventana de la habitación de Humberto, pasando la calle. Las cortinas estaban quietas. Su cama se veía todavía tendida. Me fui a dormir. Pero durante toda esa semana tuve horribles pesadillas. Y cuando despertaba de ellas, no podía evitar correr a la ventana y mirar hacia el otro lado de la calle. Estaba seguro de que me iba a encontrar con los ojos de un muchacho triste con el que en otro tiempo jugaba al futbol y a las maquinitas. FIN DE LA CUARTA SERVILLETA A los pocos días mis papás se dieron cuenta de que yo no estaba bien. - ¿Qué es eso de “Regnat Abaddon”? - me preguntó una noche mi mamá después de merendar. - ¿Por qué? - le pregunté, temeroso. Ni yo sabía que significaba. - Porque ya van varias veces que lo gritas en sueños, hijo. ¿Viste alguna película que te impresionó? ¿O es por lo de Humberto? No supe ni qué contestarle. Pero sí me di cuenta de que no podía seguir así. Fui a mi cuarto y rompí el disco original. Luego, hice lo mismo con mi copia. Y cuando estaba a punto de desinstalar el juego de mi computadora, comprendí. Inicié entonces el juego. No pude evitar mirar hacia la casa de mi amigo en la pantalla. Su rostro parecía querer decirme algo a la distancia, pero se veía que le resultaba imposible. Al instante, los diablos comenzaron su ataque. E hice lo único que sabía que nunca había hecho antes: abrir la puerta a mis espaldas y entrar a mi casa. Me dio miedo. Todo en el interior de mi casa era idéntico a como era en la vida real. Incluso estaba oscuro. Así que caminé por el pasillo y subí por las escaleras. Pude ver de reojo, a través de la puerta de mi habitación, que alguien jugaba con la computadora. Como te imaginarás, preferí no entrar. Y yo, en la vida real, también preferí no mirar hacia la puerta. Luego, dentro del juego, fui al único crucifijo que hay en la casa: uno que está en el cuarto de mis papás. Ahí, frente a él, se me develó el secreto. Letras azules brillantes flotaban frente a él. “El primer número es la distancia de la oscuridad al día del contrato.” “El segundo número es la distancia del día del contrato a la oscuridad.” “Al vencer a Abbadon se vuelve a la prórroga inicial.” Eso era todo lo que decía. Estuve viendo el mensaje por tanto tiempo, tratando de descifrar el significado, que casi ni vi el arco que se encontraba bajo la cruz. Un arco luminoso y azul con una sola saeta. Supe que con esa flecha podría vencer a Abaddon. Miré el reloj de la computadora. Pasaban de las doce de la noche. ¿Cómo había transcurrido tanto tiempo? ¿A qué contrato se refería el juego? ¿Qué era eso de la oscuridad? Abandoné la computadora y corrí a la recámara de mis padres. Dormían. Debajo del crucifijo no había nada, ni leyenda alguna flotando sobre éste. Comencé a llorar. - Hijo, estas bien? - me preguntó mi mamá, de pronto despierta. - Sí, mi mamá. Es que tuve un sueño feo otra vez. FIN DE LA QUINTA SERVILLETA Volví a mi cuarto, pero alcancé a escuchar que mis padres conversaban preocupados. En la pantalla, uno de los diablos había entrado a la casa, había acabado conmigo y había aniquilado el arco luminoso. “Game Over”, titilaban las letras rojas sobre el fondo negro del monitor. Al día siguiente no quise ir a la escuela, le dije a mi mamá que me sentía mal. Estuve todo el tiempo entrando al juego y volviendo al lugar del crucifijo. El arco ya no se veía por ningún lado. La cara de Humberto tampoco. Los diablos me atacaban por rutina. Yo me defendía sin ganas. Desesperado, volví a escribir a la cuenta de correo en Rumania. Sólo obtuve respuesta hasta que puse, en mi petición, la firma que me asignaba el juego: Libra con ascendente en Piscis 4698-131. -¿Tan joven eres, Libra? - dijo el destinatario en el primer correo. -¿Cómo lo supo? Tengo casi catorce años - contesté. -El primer número te separa de la primera oscuridad, es decir, los días de distancia que hay hasta tu nacimiento - dijo en un segundo correo. Temblé. No me fue muy difícil suponer a lo que se refería el segundo número. A Humberto le había salido un 7. Se me salieron las lágrimas. -¿A qué se refiere lo del contrato? - pregunté. - A las cláusulas de inicio, cuando jugaste por primera vez. ¿Qué no las leíste? Entregabas tu prórroga inicial por la que Abbadon quisiera concederte. - ¿Mi prórroga inicial? - El día señalado de tu muerte. Abaddon escoge otro para darle interés al juego. Cuando vences al señor de la destrucción, él te devuelve tu día señalado. Y se acaba el juego. Tú tienes suerte, Libra. No a muchos les da 131 jornadas para vencerlo. Entonces entró un diablo por la ventana. No me atacó con fuego, sólo me empezó a atormentar subiéndose en mi espalda, arañándome con sus garras y sus colmillos. Mis gritos hicieron entrar a mi madre al cuarto. - ¡Gerardo! ¡Qué te pasa! ¡Qué tienes! Al día siguiente me trajeron aquí, a este cuarto de hospital en el que, por lo menos, los diablos no me atormentan. Sólo vuelvan por el cielo sin perderme de vista. A veces, sólo a veces, se asoman por la ventana. Se me termina el espacio. Si crees que vale la pena, amigo de la calle, haz lo posible porque me permitan volver al juego y acabar con Abaddon. Sé que en algún otro crucifijo debe estar el arco luminoso para terminar con él. Tengo miedo. Estoy cansado de sentirme tan solo. FIN DE LA SEXTA SERVILLETA Grupo de seis servilletas encontrado en los jardines del Hospital Psiquiátrico Infantil y entregados por el doctor Jorge García, médico de guardia, a los padres de Gerardo Medina Palacios a los pocos días de su deceso.
MI SOMBRA El extraño relato lo encontré cuando me mude a la nueva casa. La casa parecía normal, era de madera, era rustica, tenía dos pisos y un sótano. Era bastante espaciosa, decidí acomodar mi pieza en el segundo piso, ya que ahí se encontraba el baño y me quedaba más cómodo. Los víveres decidí guardarlos en el sótano. Todo empezó cuando me dormí el primer día, estaba muy tranquila acostada y me despierto por un ruido fuerte que provenía de abajo. Mire mi reloj y eran las cuatro de la mañana, inquieta pensando que podría ser un ladrón, me armo de valor y bajo al primer piso. Todo estaba bien, no había nadie, ni en la cocina como tampoco en el living. Cuando estaba por subir para volver a dormirme, escucho el mismo sonido que proviene de abajo, el sonido parecía a alguien rasgando una pared. Extrañada y pensando que podía ser, me di cuenta que el único lugar más abajo que el primer piso era el sótano. Ya con frio porque estaba en bata, no quise prolongar más mi desvelamiento, así que agarre un cuchillo por las dudas y baje al sótano. Como el sótano no tenia luz eléctrica lleve una linterna, bajo unos escalones y vuelvo a escuchar el mismo sonido. Recuerdo que sentí un fuerte escalofrió recorrerme por toda la espalda, mi miedo me dominaba pero sentía mucha adrenalina, así que baje a las prisas para encontrarme con lo que sea que haya abajo. Cuando bajo y observo todo el sótano, no había nadie. Solo el armario donde dejo los víveres, un poco extrañada pensando que podría causar el sonido, me pongo a razonar y supuse que podría ser porque el sótano estaba todo hecho de madera y a veces rechina solo por ser antigua. Estaba por retirarme de ahí, cuando nuevamente sentí ese sonido, también se escuchaba que provenía de abajo. Ya cansada y con frio me apure al revisar el piso, buscando algún indicio de puerta o compartimiento viejo. Encuentro un cuadrado diferente de madera en el piso, agarro el cuchillo y empiezo a hacer presión para que salga, se abre y lo único que hay es un libro. Lo abro y leo la primera hoja, al parecer era un diario. Lo saco del lugar y cuando veo en el fondo del compartimiento, estaba marcada una frase que decía “Mi sombra”. Como tenia sueño, agarre el diario, me lo lleve y me fui a dormir. Al día siguiente me desperté a las 9 de la mañana (hora a la que acostumbraba a despertarme), me lave la cara y los dientes, me prepare un desayuno con un buen café (cosa que amo hacer). Mientras desayunaba me puse a leer el diario. Era el diario de un tal “Carcio Victor” (nunca había escuchado un apellido así). El diario empezaba así: “No se por qué hago esto, siempre odie los Diarios, pero como es el único medio por el que puedo hablarle a alguien, no me queda otra. Como el todavía no se habrá percatado de que estoy en el sótano, voy a hablarles de mi historia desde el principio, sin más rodeos: Creo que el primer día que me di cuenta fue cuando fui a la secundaria, era un día bastante normal, excepto por el hecho de que todos me notaron más pálido. Solo tuve 3 horas de clases por falta de un profesor, salimos de la escuela y se largo a llover. Fuimos corriendo a nuestras casas para evitar mojarnos, llegue a casa y estaba mi tío, quien cuidaba de mi. El me noto pálido también, me pregunto si me sentía bien y yo le respondí que sí. No me di cuenta de lo que pasaba sino hasta la noche, me estaba lavando los dientes y me mire en el espejo. Algo no andaba bien, no sabía qué, pero sentía un mal presentimiento al ver mi reflejo. Me miro atentamente para ver que podía ser, es ahí cuando me di cuenta, que por alguna razón no tenia sombra. Sé que si lo estás leyendo, piensas que estoy loco, pero no. No tenia sombra, pensando que podía ser solo porque era una luz de baño, me duermo y espero al siguiente día. Tuve una pesadilla, el estaba en el sueño, mirándome fijamente a los ojos y de repente así como si nada me empezó a sacudir, me desperté y era mi tío que me quería despertar para ir a la secundaria. Cuando salgo para ir a la escuela, me acorde lo de mi sombra y me fije si la tenia. Efectivamente no estaba, era como si se hubiera esfumado, era de día y el sol quemaba en la piel. Sinceramente tuve un poco de miedo, pero lo ignore, pobre idiota fui. Pasaron pocos días hasta que él se apareció, era un jueves y el clima estaba muy lluvioso. Estaba haciendo los deberes en el living, cuando sentí algo en mi espalda, una inquietante sensación de miedo. Esa sensación de saber que hay alguien detrás de tu espalda, me di la vuelta y no se preocupo en que lo viera. Era como una persona, totalmente oscura parecía una sombra. Tenía como muchas puntas que le salían de sus hombros, pero lo que más me llamaba la atención eran sus ojos. Eran verdes agua brillantes y me miraban profundamente, sentía esa sensación de fuego en mi pecho que me carcomía por dentro, estaba paralizado. Esa cosa se acercaba más a mí cada vez que pestañaba, quería salir corriendo pero algo no me dejaba. Lo único que podía hacer es no pestañar, me dolían los ojos y me ardían. La cosa estaba muy cerca mío y sea lo que quería lo iba a obtener si volvía a pestañar una vez más. Los ojos me lloraban y termino pestañando, cuando abro los ojos, esa cosa estaba al frente de mi cara y me dijo con una voz muy gutural: Devuélveme el alma. Después de eso me desmaye y al día siguiente mi tío me despertó y me dijo que me había quedado dormido mientras hacia los deberes. Yo sabía que no fue así, pero los adultos nunca te creen. Me acuerdo que siempre veía esa cosa a la noche, y me decía siempre lo mismo. Nunca supe que quería ni ahora. Llego un día en el que se puso muy violento, me dijo lo mismo “Devuélveme el alma”. No le respondí, fue ahí cuando sus ojos pasaron de un color verde agua a rojos intensos, esta vez grito muy fuerte y dijo “¡¡¡Devuélveme el alma!!!”. Sus manos se transformaron en garras enormes, el se acerco muy rápido a mí. Yo salí corriendo de la habitación, baje al primer piso y luego al sótano. Bueno y aquí me encuentro, escribiendo esta historia. El todavía no se dio cuenta de mi estadía aquí. Pensé mucho en esa cosa y que podría ser. Creo que es mi sombra… Tendría sentido que reclame “su alma”, el pertenecía a mí, no sé por qué me paso esto ni con que propósito, pero no son buenos. Estoy sudando de miedo… Ya lo siento tratando de abrir la puerta del sótano, sé que me quedan pocos segundos de vida, solo me queda una cosa que escribir. ¿Estas seguro de que tienes sombra?”
EL JUEGO DE LA VENTANA Cuenta la leyenda...que en el último día de un mes (EJ: 31 octubre), cierras la ventana bruscamente, junto con las cortinas...empezará el juego... Si lo haces, y no ocurre nada...inténtalo el mes siguiente...y si no, el mes siguiente... Pero al hacerlo, aunque no ocurra nada, llamaras a una fuerza... Si eres lo bastante desafortunado...una noche cualquiera, escucharas unos golpeteos en la ventana. Es entonces...cuando empieza el juego. Tienes que hacerte el dormido. Pase lo que pase, no tienes que abrir los ojos...pase lo que pase, no los abran, por lo que mas quieran, no tienen que abrir los ojos... La cosa...golpeara la ventana cada vez mas fuerte...hasta un punto en el que pensaras que romperá la ventana, pero nunca lo hace...solo...si sabe que estas despierto... Si piensas que tus papas escuchan los ruidos, no lo escuchan. De alguna manera, ellos no escuchan nada...porque solo tú iniciaste el juego. La cosa seguirá golpeando la ventana...cada vez mas fuerte...y tu tienes que seguir con los ojos cerrados...tienes que seguir con los ojos cerrados aunque piensen que entro en tu habitación, no los abras por nada en el mundo... En un momento dado, la cosa dejará de golpear la ventana...PERO ESO ES UNA TRAMPA. La cosa se aprovechara de ti, porque cuando piensen que se fue, abrirás los ojos, y te giraras a ver, gigantesco error mortal... Para sobrevivir al juego...tendrás que pasar toda la noche en vela...simulando que estas durmiendo...aguantando los golpeteos...hasta que no haya luz rodeada en tu casa, no tienes que abrir los ojos...mientras siga oscuro allá fuera, debes permanecer quieto, aguantando, con los ojos cerrados... La gente...que dice que ha practicado este juego...nunca supieron que era la cosa que golpeo sus ventanas...y la gente que abrió los ojos...o se giro para ver...obviamente, no vivieron para contarlo... NO MIRES ATRAS Necesitas cosas simples pero muy estrictas Necesitas una caja de fósforos o cerillos de cual caja extraerás 3 y necesitas obviamente la caja para encenderlo. necesitaras una hoja y un bolígrafo y lo más importante estar completamente solo o sola en casa, no te puede ayudar un amigo ni un familiar, y para poder jugar debes hacerlo después de las 12 de la noche y no es porque la hora juegue un papel importante, no , lo que se quiere es que haya quietud total. Apaga todas las luces u objetos que produzcan alguna como celulares, el ordenador, la televisión etc. Necesitas una recamara donde estarás tu que no tenga ventana, si en tu casa no hay ninguna que no tenga ventana toma sabanas o cobertores y tápala ventana lo mejor posible, para que haya oscuridad total, lo enteras más adelante. Toma el papel y rómpelo en pedazos por el número de habitaciones en tu casa es decir si tienes 3 habitaciones rómpela en 3 pedazos si tienes 4 en 4 pedazos y así sucesivamente. En cada pedazo de papel le pondrá algo así: YO (tu nombre) Los invito cordialmente a una Fiesta que va a ser de (Pon la hora) a (Pon la hora) Espero que asistan. Te aconsejo que pongas un tiempo de escaso minutos, no cometas el graso error de poner que va a durar hasta las 6 de las mañanas porque no creo que la aguantes. Te aconsejo que pongas 5 minutos o si te sientes muy osado o muy valiente pongas 10,12 o quizás 20 minutos. Tomas los pedazos de papel que ya dejaron de ser solo un simple papel ahora son invitaciones para tu fiesta. Tíralos por debajo de la puerta así haciendo que queden adentro de la habitación después de Hacer esto grita : SON TODOS BIENVENIDOS A MI FIESTA, ve al cuarto que elegiste y apaga la luz y ve a una esquina del cuarto, trata de no caerte (estarás a oscuras), cuando llegues a la esquina toma los fósforos y prende uno si no llega a prender después de primer intento tíralo y toma el siguiente y si los demás fósforos no prenden que te deben quedar 2, mala suerte nadie vino a tu fiesta, puedes prender la luz y dormir tranquilo, Pero si un Fosforo se Prende Tienes invitados en casa. Toma el cerillo y aunque tengas luz no mires atrás, no sé qué tipo de persona veas te vas a sentir mal, sentirás un vibra pesada, sentirás que hay alguien ahí y tendrás tentación de voltear pero no lo hagas. Ellos no serán hostiles si respetas tus reglas, la gente que no resistió la tentación lo que vio los marco de por vida el horror más grande de sus vidas lo sintieron en carne propia. Después del que lazo de tiempo haya pasado oirás una voz tenue que dice gracias susurrando en tu oído. Después de eso pues voltear y encender la luz y por precaución quema las invitaciones que hiciste y tira las cenizas fuera de tu casa a menos que quieras jugar de nuevo. EL DIABLO EN EL ESPEJO Bueno, aquí comienza mi relato, que le ha ocurrido a un amigo mío. Estabamos todos tomando unas copas en un bar de Oviedo, mi ciudad. Estabamos de risas y bebiendo lo normal, cuando apareció un chaval moreno, de unos 16 años, como nosotros. Pablo, uno de mis amigos que allí se encontraban, le saludó, puesto que eran amigos. Se sentó con nosotros y hablamos durante unas horas.... Al cabo de unas, más o menos, 3 horas, el tema de conversación pasó a ser historias de miedo, puesto que ya había anochecido y nos encontrabamos ahora en un botellón en un descampado. Nos contabamos historias terroríficas y acabamos realmente asustados. Entonces Safías, el chaval gótico amigo de Pablo, dijo que conocía una forma de ver al Diablo. Le escuchamos con, la verdad, una atención de cuando te cuentan un chiste. El procedimiento que hay que seguir es el siguiente: (Textualmente)"En Nochebuena, justamente a las 12 de la noche, el Diablo hace la inspección en la Tierra, la única en el año, así que si queremos verle tiene que ser ese mismo día a esa misma hora. Vete al baño, puesto que es el lugar más propicio para realizar el evento, y cierra la puerta. Enciende 12 velas, al poder ser negras, y situate enfrente del espejo. Cuando quede poco para que sean las 12, cierra los ojos y situate, como dije antes, enfrente del espejo. Mantenlos cerrados hasta que quede solo una campanada de las doce que debe sonar. En ese segundo verás al Diablo en el espejo" Todos nos lo tomamos a broma, pero David, otro amigo con el mayor valo que he visto nunca, dijo que lo haría sin problema. Estabamos a 20 de Diciembre, así que en cuatro días lo haría, solo pedía que hubiese un testigo, y que sería en su casa. Ese testigo fui yo. 24 de Diciembre, las 23:55. Todo preparado y nadie que nos moleste. Entró David solo, yo tengo mucho miedo a esas cosas. Se cerró la puerta y esperé sentado afuera. Las campanadas sonaron, y yo estaba al acecho de que algún ser estuviese espiando para darme un susto, pero no pasó nada. Suspiré, aliviado, y llamé a Pablo. No contestó. Atemorizado, abrí la puerta de un golpe, y encontré a David en el suelo, agarrandose el corazón. Y en el aire se olía el inconfundible rastro del azufre. Llamé a la ambulancia a toda prisa y como pude, y se lo llevaron al hospital. Le diagnosticaron un infarto al corazón a causa de un sobresalto, una crisis nerviosa. Yo no pude dormir durante meses, hasta que fui tratado por un psicólogo. Cuando por fin David se recuperó, me dijo a mí sus primeras palabras: "Lo he visto . . . Tengo mucho miedo" Ahora ya he conseguido dormir, pero david no es ya el mismo. Recuperó algo de su vitalidad, pero aún se le nota muy apagado, triste. Dicen que es porque el infarto lo deja a uno mal. No fue eso: fue lo que vió en el espejo. Y estará así hasta que se muera. BLOODY MARY, VERONICA, HELL MARY ETC... De esta leyenda hay muchas versiones, asi les dejo algunas de estas: "Si vas al baño y te pones frente a un espejo con las luces apagadas y la habitación completamente oscura y dices "bloody Mary", una mujer aparecerá y te destrozará la cara." "Me contaron que si dices "hell Mary" siete veces frente a un espejo en una habitación oscura, verás la imagen del diablo en el espejo. La persona que me lo contó me dijo que despues de decir tres veces "hell mary", el espejo se puso rojo y, tras decir las otras 5, una cara borrosa apareció." "Así es como siempre oí la historia: Entras en una habitación con un espejo y apagas la luz (funciona bien en un baño). Comienzas diciendo en un susurro "bloody mary, bloody mary, bloody mary" y según sigues diciendolo, vas subiendo el tono de voz hasta que se convierta casi en un grito. Mientras la invocas, debes dar vueltas alrededor y dar una ojeada al espejo en cada paso. Cerca de la decimotercera repetición de la palabra... "ella" aparecerá y..." "Un amigo mio, dijo que una compañera de clase lo hizo, y salió corriendo del baño gritando. Estaba aterrada y se negaba a hablar de lo ocurrido, pero los que estaban allí cuando ella salió, se dieron cuenta de que sus dedos estaban cubiertos de sangre" para invocarla hay que cantar frente al espejo: "Maria sangrienta,muestra tu espanto Muestra tu espanto en esta noche de llanto" Aparecerá y, si has cometido algún pecado, te matara'' "Invocar a Bloody Mary, requiere pronunciar la frase correcta. "Creo en Mary Worth" deacuerdo con una de las versiones es la llave; pero según otras versiones, es necesario gritar "Kathy, sal!" o la repetición de "bloody Mary" en el espejo tantas veces como diga el ritual. Otras veces es invocada diciendo "bloody mary! yo maté a tu bebé!"