MrGTD
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Amor y Sexo Cuando la histeria se curaba masturbando a las mujeres Los masajes vaginales solían curar a las mujeres de la “histeria femenina”, los médicos tenían un gran negocio aquí, nada de placer, claro Sí, hubo una época en la que la histeria de las mujeres se curaba yendo a sesiones de masajes vaginales y masturbaciones, un momento de “relajación” cuando ellas se acostaban cómodamente, levantaban sus faldas, abrían las piernas y dejaban introducir las manos de un experto que les provocaba el orgasmo para “sacarles el problema”. Esto sucedía de forma normal hasta mediados del siglo XIX, cuando la histeria femenina o paroxismo histérico era algo común y, gracias a ella y a su peculiar forma de curarla, Sigmund Freud llegó al sicoanálisis, porque comenzó a entender que existía algo más allá de la conciencia: el inconsciente. Pero volvamos al tema principal de esos milagrosos masajes. No todas las mujeres eran acreedoras a estas sesiones profesionales, eran reservadas para las privadas –hasta entonces- de una vida sexual activa, como las vírgenes, monjas, viudas y ciertas mujeres casadas. Era, pues, una opción para no tener que casarse, si se era soltera, o para no tener coito indeseable con el marido, si es que se era casada, como era obligación en la época medieval. Claro, quienes hacían filas para someterse a este tratamiento eran mujeres de clases acomodadas, aquellas que ya eran modernas y no deseaban ser tocadas por las comadronas, antes encargadas de esas tareas. ¿Cómo se diagnosticaba la histeria femenina? Esa histeria femenina era propia de mujeres a las que se les consideraba muy pasionales y, en el siglo XIX, se calculaba que aquejaba a una de cada cuatro. Sin embargo, esta tarea –aseguraban- no era algo placentero para los médicos, ya que era una técnica difícil e incluso, podían tardar horas en llegar a provocar el orgasmo y hasta tener calambres en las manos por atender tantas pacientes; digamos que la satisfacción más grande para ellos era el dinero que recibían por cada consulta. Al parecer, casi cualquier mujer podía padecerla, ya que los síntomas eran diversos y comunes, como: desmayos, insomnio, pesadez en el abdomen, retención de fluidos, espasmos musculares, irritabilidad, dolores de cabeza intensos, respiración entrecortada, piernas hinchadas, nerviosismo, pérdida del apetito y hasta la “tendencia a causar problemas” (de ahí, y de la raíz de la palabra útero ‘hysteria’, que nos llamen “histéricas”). La respuesta lógica a estos padecimientos era que necesitaba un masajito en la vagina. Esta práctica fue desapareciendo con los años, aún a mediados del siglo pasado, en los años 50, se llegaron a registrar algunos casos de médicos que atendían a mujeres por esa causa, pero cayó en desuso por los estudios sobre la conciencia y la sexualidad, que dejaron fuera la idea de que una mujer estuviera enferma por presentar esos síntomas y, por ende, necesitara un masaje orgásmico o “paroxismo histérico” para sanar.

A lo largo de la historia de las ciencias se han realizado miles de experimentos que, con el objetivo de probar una gran variedad de productos de todo tipo antes de emplearlos en los seres humanos, se han servido de los animales. Muchos de estos ensayos han sido fuertemente criticados por su dudosa ética y el posible sufrimiento que provocaron en las criaturas que fueron utilizadas, por lo que con razón, cada vez más se cuestiona este tipo de prácticas. Hoy queremos mostrarte 5 de los más locos experimentos que se han realizado con los animales en diferentes momentos de la historia. 5. El “amor” de los pavos En la década de 1960, biólogos de la Universidad de Pennsylvania vieron que cuando se colocaba en una habitación a un modelo artificial de un pavo hembra, los machos intentaban aparearse con ella como si fuera real. Intrigados, los investigadores quisieron saber cuál era el estímulo mínimo necesario para excitar a las aves, y para ello fueron quitando poco a poco partes del modelo. Así, quitaron progresivamente la cola, las alas, las patas e incluso el cuerpo, hasta que solo quedó la cabeza y un palo. Para su sorpresa, aún así los machos intentaban aparearse con ella. Entonces concluyeron que la cabeza de la hembra era el foco de los deseos eróticos del macho, ya que cuando la monta y la cubre por completo, es la cabeza justamente la única parte del cuerpo de ella que él puede ver continuamente. 4. El brazo robótico del mono link: http://www.youtube.com/watch?v=wxIgdOlT2cY En 2010, los neurobiólogos de la Universidad de Pittsburgh enseñaron a un mono a controlar un brazo robótico avanzado solo con su mente. Para ello, le pusieron al mono dos implantes cerebrales y supervisaron las descargas neuronales motoras, información que iba a un ordenador que las traducía a comandos que dirigían el brazo robótico. Solo con su mente, el mono empleó el brazo para alcanzar alimentos, pulsar botones y girar cosas. Este estudio ha sido esencial en el diseño de prótesis avanzadas que permiten a personas con parálisis parcial o total hacer determinadas acciones que de otra manera serían imposibles. 3. Los enormes ligres Aunque por los problemas que pueden traer, la hibridación de especies diferentes no está bien vista por la comunidad científica, un experimento que cruzó leones machos con tigresas obtuvo lo que se ha llamado “ligres” (ligers), los felinos más grandes del mundo. Con más de 400 kilogramos de peso y 12 pies de largo, estos animales pesan 100 veces más que los gatos domésticos y casi el doble que los felinos que les dieron origen. Su vigor y su enorme crecimiento se han explicado por el fenómeno conocido como “vigor híbrido”, el cual no funcionó al cruzar tigres machos con leonas, pues las crías (tigrons) solo alcanzaron en este caso el tamaño del tigre común. 2. El ratón que portaba una oreja Aunque a la vista resultó realmente inquietante en su momento, este experimento realizado en 1995 por médicos del Hospital General de Massachusetts solo intentaba estudiar un posible método de trasplante de cartílago para pacientes humanos. Para ello insertaron una estructura con forma de oreja en el que había cartílago humano sobre un molde biodegradable, en la espalda de un ratón conocido como Vacanti, ofreciendo sin dudas una de las imágenes típicas de las pelis de ciencia ficción que quizás muchos no pensaron ver nunca como parte de la realidad. 1. El “multi-perro” link: http://www.youtube.com/watch?v=uvZThr3POlQ Este aberrante experimento fue realizado en la década de 1950 por un científico soviético pionero en el campo del trasplante de órganos empleando perros. Su experimento consistió en mutilar un cachorro al que solo le dejó la cabeza y las patas delanteras, e injertarlo en el cuello de un perro adulto. La operación fue un éxito en principio y cuando despertaron, ambos perros estaban unidos para su propia perplejidad. Aunque en principio no se llevaron bien, terminaron por acostumbrarse y cada uno mantuvo su personalidad hasta pasados seis días, en que ambas cabezas y el cuerpo común (llamado multi-perro por su autor), terminaron muriendo.
Robert Crumb es un historietista, ilustrador y músico estadounidense. Fue uno de los fundadores del cómic underground o comix, y es quizá la figura más destacada de dicho movimiento. Utilizando el estilo de las tiras de prensa de comienzos del siglo XX, Crumb abordaba abiertamente en Zap Comix el sexo y la crítica política, lo cual resultó enormemente transgresivo en aquellos años, sobre todo teniendo en cuenta que el cómic en Estados Unidos había estado tradicionalmente orientado hacia el público juvenil. Crumb creó personajes que se convirtieron en iconos de la contracultura, como Mr. Natural, el Gato Fritz, Flakey Foont, Shuman the Human o Angelfood McSpade, los cuales "sienten el asco de la gran ciudad, son los sujetos a reprimir o exterminar porque no participan del modo de vida norteamericano" y exhiben "la perturbadora idea de que hay que gozar de la vida y rechazar todas las imposiciones". Mr. Natura Crumb alcanzó con ellos una gran popularidad, y recibió encargos para diseñar portadas de discos de rock; obra suya es la cubierta del álbum "Cheap Thrills" ( 1968), del grupo Big Brother and the Holding Company, cuya cantante era Janis Joplin. El director de películas de animación Ralph Bakshi produjo en 1972 un largometraje de dibujos animados sobre el gato Fritz (que fue, por cierto, la primera película de dibujos animados clasificada "X". A pesar del éxito del filme, Crumb estuvo siempre en desacuerdo con la adaptación de su personaje al cine, y mostró su disgusto "matando" a Fritz en "The people's comics" (1972), cuando una mujer-avestruz le destroza la cabeza con un picahielos. El Gato Fritz Las opiniones sobre la obra de Crumb están muy divididas. Para algunos críticos, es uno de los grandes artistas del siglo XX, comparable a escritores satíricos como François Rabelais, Jonathan Swift y Mark Twain, o a pintores como Brueghel y Goya. Otros, en cambio, desde posiciones feministas, han tachado su obra de pornografía misógina, degradante e inmadura. Es cierto que el autor, que no oculta en sus historietas autobiográficas sus obsesiones sexuales, no se ha preocupado nunca de mantenerse fiel a lo políticamente correcto, por lo que su lectura puede resultar incómoda y hasta ofensiva para algunos. Y algunas ilustraciones: Y bueno para terminar, es un sarpado Crump!