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Moscarey

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Primer post: 29 dic 2008
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Fotito
HumorporAnónimo12/29/2008

Registrate y eliminá la publicidad! La siguiente historia es real, si van a comenzar a leerla es fundamental ver el vídeo, de lo contrario no la entenderán. Siempre fui un as, un rey, un capo de la pirotecnia, en el barrio me decían “Fotito”, ese apodo me lo gane, de chico realizaba las mejores “fotitos”. ¿Qué es una fotito? Se preguntaran ilusos sin infancia de la pirotecnia. Para realizar una “fotito” es necesario dos cosas, primero tener un petardo y segundo, estar piantao, piantao. Se desarma el cohete y su pólvora se deja toda en una pilita en la vereda, una vez que todo el contenido esta en el piso, se le tira un fósforo son milésimas de segundos que hacen una luz blanca similar a un flash de fotografía y de ahí sale el nombre de “Fotito”. Amante neto, piromaniaco por vocación, no tenía limites, me apasionaba, reventé sapos, botellas, damajuanas, también explote tarros de pinturas, realice bombas molotov, todo aquello en que mi adrenalina se iba por las nubes y ponía en riesgo mi vida me gustaba. Pero esto, me supero, nose que fue lo que salio mal, realmente, nunca espere que algo así me suceda, son pequeños errores. Recuerdo que estaba un poco tomado, apenas, de ahí entendí que el alcohol y la pirotecnia no son buenos amigos. Esas noches en que nada importa, en que tenía que hacerme valorar y decir “Yo soy el rey, yo soy fotito” algo fallo, no salio como realmente esperaba. Éramos unos seis, más el que filma y dos o tres que estaban atrás. Me filmaban por que nadie me creería si yo contara que tire una cañita silbadora por el orto. Nadie, como creerme semejante cosa. Entonces decidí dejar todo asentado, para que no haya dudas y así, dejar en claro quien es el capo de la pirotecnia. Sinceramente, todo salio como el orto. Se me fue de las manos. Toda la vida le echare la culpa a “cienfuegos” que es la marca de la cañita, no sé, para mi a esa caña le falto propulsión. Fueron unos segundos... letales, un sonido acoplo en mi culo, me lo quemo, me lo derritió. Martín sale en el vídeo es el que me sostiene los pies, somos profesionales, no piensen que soy un boludo y nada más, igualmente a partir de esa noche me gane el titulo “Senior Boludo”. El dialogo fue el siguiente: —Martín, agarrame las piernas, fuerte, aunque me esté quemando, aunque se me cocinen los soretes, ¡no me sueltes! Martín acento con su cabeza y se coloco detrás mió en donde mantuvo mis piernas levantadas, para que la cañita salga limpita como pedo de cagadera. —Martín, fuerte, recordá no soltarme —le dije eso y entra en escena Sebastián a dar comienzo a la hazaña. Hasta ese momento todo venía como lo había planeado, con el tiempo exacto, todo perfecto. Cuando Sebastián encendió la cañita, comenzó el calvario. No se como explicarlo, que fue lo que fallo, pero esa noche todo salio mal. Juro que la cañita no estaba enterrada en mi orto, fue solo la puntita, la cruel y despiadada puntita. La corto acá porque recordarlo me pone muy mal, realmente, prefiero que lo vean ustedes... link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=Tr4YGKco9FU En estas fiestas, no usen pirotecnia, después de esto, soy profeta a favor del NO uso de pirotecnia. ---- Lo escribí para mi blog en el 2007: http://tecortariaenmilpedazos.blogspot.com/2008/12/fotito.html Mi blog Espero que les haya gustado, saludos y muchas felicidades amigos taringueros.

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Mamá él es mi novio (Texto)
HumorporAnónimoFecha desconocida

—¿Podes dejar de mirar culos, por un segundo? que esta por bajar mi mamá. Venís cogoteando hace tres cuadras, me molesta demasiado. La próxima, te doy un codazo en la boca del estomago. –Dijo Laura, una amiga. A la cual accedí amablemente a cumplirle un favor. —¿Vos te pensas que tu vieja es pelotuda? Esto es una locura. –Respondí. —No me jodas, por que cada segundo que pasa dudo más en hacer esto. –le aclare. —Bueno, ahí viene mamá –dijo Laura. A lo lejos se abrió el ascensor y se podía divisar a una señora rubia, con un collar de perlas blancas, un vestido bordó, y unos zapatitos negros. —Ok, ¿sonrío? –le digo a modo de broma. —Córtala boludo –dijo sin mover los labios para que la madre no se los lea. Frente a nosotros la madre de Laura. Abrió la puerta y dispare una carcajada terrible. Es que no me imaginaba que usaba esos anteojos culo de botella. Que desde que soy chico me causan gracia. Además por si fuera poco, cuando me repuse de la carcajada, dijo; —Hola chicoggffss -Su dentadura necesitaba un cambio urgente. Nuevamente mi risa hizo que mi amiga fingiera una tos, para tapar mi tentación. —Mamá él es Mauricio. Mi novio. Te acordas que hoy veníamos a cenar ¿no?. —Si hija, como no me voy acordar. Hola Mauricio, un gusto enorme conocerte. Por cierto me llamo Norma. –Dijo Norma, mi “suegra”. —Hola Norma, pero por favor, el gusto es mío. –respondí. —Bueno, pasen chicos, arriba esta papá, te cocino tu comida favorita. –dijo Norma. Que lindo, un asado, con molleja, chinchu, riñón, chorizo. Ya me cayo bien el “suegro”. Esta noche será maravillosa. Mas no puedo pedir. Nada más incomodo que el ascensor. Que situación de mierda, esos 15 segundos en que subís con gente que no conoces. Y estoy harto de frases pelotudas de ascensor como por ejemplo “¡Que calor que hizo hoy!”. —¿Sintieron el calor que hizo hoy? –dijo Norma, desaguándose la frente, con su propia mano. Nadie omitió palabra. Se abre el ascensor y Norma me agarra con su mano toda sudada mi brazo para descender el pequeño escaloncito. Por dentro un asco, Laura, miraba y reía. Ella sabe que odio el sudor. Y mucho más el ajeno. Caminando por el pasillo, llegamos a la puerta. Abre Norma, y pasa. Quedo en el medio, Laura de atrás me empuja para que entre. Mi timidez, hace una pequeña resistencia, me doy vuelta y digo en voz baja. —Laura, vamonos a la mierda. Por favor. Dale, déjate de joder, se van a dar cuenta. –Ella ríe y me empuja despojando mis manos del marco de la puerta. —Entra no seas bobo, papá es un amor. Ya estoy en el comedor, de la cocina se escucha; —¡Norma, quien era el molesto que toco el timbre! –una voz ronca y aguda. Es el padre, que hostil. —Son los chicos, que vinieron a comer. –responde Norma. —Ahhhh, ya voy chicos. –dice el padre simulando ser gentil. En ese momento, mi corazón estaba por salir de mi cuerpo. Laura, se sentó en el sillón, yo estaba parado, casi temblando, ella miraba y me hacia señas de que me siente. —Hola princesita, ¿Cómo estas? –dijo el padre, la abrazo y le dio unos de esos besos de padres que no ven a sus hijos hace años. Uno así. Muy largo. —¿Y vos sos..? –me pregunta. —Mauricio, ¿Qué tal? Un gusto señor –respondo —Pero no me digas señor, por favor, decime Papá. –Dijo Papi. Dios, esta situación se estaba tornando impredecible. —Bueno, papá –y gesticule una sonrisa falsa. Podía sentir la risa de Laura a espaldas del Padre. —Chicos, la comida ya esta lista. ¿Tomamos un Fernando, Mauri? –pregunto el padre. —Dale, yo lo preparo, soy especialista. –respondí, amablemente a su proposición, un rico Fernet con Coca, el alcohol, me hace más sociable. —No, vamos a comer, tengo mucha hambre, no doy más. –Dijo Laura, cagandome todas mis ilusiones de tomar un Fernet. La miro entrecerrando mis ojos, como diciendo “te voy a matar”. Pero accedí y fuimos para la mesa. —Será en la próxima, suegrito. –le dije al Padre. Ya en la mesa, veo al padre venir con una olla enorme. El asado descartado. La madre traía una pequeña cazuela con una salsa espesa. Papas fritas descartadas. Miro los platos, hondos. ¡Mierda! Comienzo a rezar, “que no sean pastas, que no sean pastas, que no sean pasta…”. —¡¡¡Unos ricos Sorrentinos!!! –grita la madre desaforada, interrumpiendo mi conexión con dios. ¿Sorrentinos? En 26 de Febrero, s-o-r-r-e-n-t-i-n-o-s, es increíble. —Que rico, me encantan las pastas. –dije con una desazón, con una desilusión impresionante. Pero bueno, ¡Vamos Macho! la vida continua, trate de darme ánimos. —Aayyyyyyyy como te acordaste papuchooo –dijo Laura, feliz de la vida. —¿Y adivina de que están rellenos? –pregunto papucho. Ojala que sean de jamón y queso, de carne, de pollo. De rata, pero por favor. Que no sean de verdura. Por favor dios, si estas en alguna nube cercana, ¡tirame una soga! ¡Aunque sea para ahorcarme!. —A verrr…. ¿Empieza con C? –dijo Laura, haciéndose la chiquilina. Con eso no solo enternecía a la madre que se la podía ver con una cara de anestesia total, además de eso, también ganaba mi más profundo desprecio. —Cala… –dijo Norma, no soporto más. —¿Calabaza? –pregunte yo, tampoco aguante más, cuando dijo Cala, descarte que sean de Cebolla, cosa que seria algo muy espantoso. —¡Tenía que adivinarlo ella, imbécil! –me dijo papucho, enculadísimo. ¿A quien carajo le puede gustar “Sorrentinos de calabaza”? A esta pelotuda sola. En mi lista de comidas que detesto, esta tercera. Primero viene el zapallito, segunda la batata, tercera la calabaza, y la lista es prácticamente todas las verduras. Norma, destapo la cazuela y pude ver un moco gigante de color rosa. Agarro el cucharón y comenzó a subirlo y a bajarlo dentro de la cazuela. —Mira Lau –dijo Norma, señalando la cazuela-, te prepare la salsa rosa, que a vos tanto te gusta. —Hay son dos amores, ustedes hoy me van a matarr –gracias por esta hermosa cena, como los quiero. —Es verdad, me están matando –dije en voz alta, se hizo un silencio de unos cinco segundos y todos se miraron, tratando de interpretar lo que dije. —Claro, yo ya me siento un hijo más –retruque como para calmar las aguas. —Bueno, sirvo por que se enfría –dijo el padre al ver que ya estaba pasando vergüenza. —Carlos, pásame el queso –dijo Laura. ¿Carlos? Le dije que era mala idea que me cambie el nombre, que se iba a olvidar, pero insistió. —Carlos Mauricio –dije yo en voz alta. —Aunque Carlos es un nombre feo. Por eso no lo uso. Es nombre de viejo. –Trate de que sea más valida la excusa. —Pero por que no te vas a cagar –dijo el padre. Y miro al plato, desanimado, negando con la cabeza. Hasta ese instante no entendía, si me lo había dicho a mi, o si había contraído de golpe esquizofrenia y hablaba con algún duende imaginario. —Ay Papá, él no sabe que te llamas Carlos. No tenes que ser así. –dijo Laura. Mientras yo, escupía todo el vino sobre el mantel. Por la tentación de risa que me agarro, al saber que él se llamaba Carlos de verdad. Solo tres nombres no puedo escuchar sin evitar reírme, Carlos, Gonzalo y Gustavo. Automáticamente se me vienen tres frases que digo constantemente. “Sos re Carlitos”, “Es un Gonzi ese flaco” y “Es muy Gusti”. —Ayyy, no me digas que cayo adrentrofffsss de la cafssuela –dijo Norma con total desesperación. Percibí que el problema de su dentadura es solo cuando se pone nerviosa. Mientras el padre, se paro de la mesa y camino hacia la cocina. Laura no dudo en levantarse de la mesa y buscar al padre. Desde la cocina se escuchaba, “Laura, ese pibe es muy pelotudo, ¿de donde lo sacaste?, desde que esta en la casa me irrita su presencia, ¿viste lo que hizo recién?. Garseo toda la cazuela, mancho todo el mantel, cuatro horas estuvo mamá preparando la salsa, para que este mamarracho venga y en dos segundos la escupa toda. Es un pendejo, o lo echas vos o lo echo yo.” La voz de Laura, en ningún momento se escucho. -Norma, disculpe, me ahogue. En realidad me estaba riendo, pero no piense que me rió de ustedes, solo me causo gracia ver que al apoyar sus anteojos no se dio cuenta y lo dejo en el tarrito con queso. –dije eso y automáticamente, me pare de la mesa y me fui. Laura, jamás había llevado un novio a su casa. Y pensó que llevándome a mí, sus padres estarían un poco más felices. Ella estudia en La Plata, a los padres los ve tres veces al año. Tiene 34 años, y sueña con ser psicóloga. Unos meses más adelante me comento que hasta los 18 era vegetariana y que esa era su comida preferida. Luego comprendió, que había muchos animalitos. Fuente: http://tecortariaenmilpedazos.blogspot.com/2008/03/mam-l-es-mi-novio.html Blog: http://www.tecortaria.com.ar Si les gustan estos escritos con un poco de humor, cuando escriba cosas así las subo acá. Si no les gusta todo bien, no subo más. Saludos locos.

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