MissDesrosiers
Usuario (Argentina)
Una de las temáticas más recurrentes e intrigantes para el ámbito psicológico forense y criminológico, ha sido el estudio y análisis de la relación entre conducta criminal y la psicopatía, sociopatía y/o, en la última década, de la neuropatía o neuropatología. También y para una mejor comprensión, resulta necesario incluir el “estado psicótico” dentro de los conceptos psicopatológicos que guardan relación con la comisión de delitos y crímenes diversos. Lamentablemente y para estas temáticas, existen tantos autores, como definiciones conceptuales de índole académica, que a menudo, tanto aficionados, como profesionales, suelen confundir o ignorar la diferencia principal entre la denominación categórica de los psicópatas, sociópatas, neurópatas y psicóticos. El común denominador de estos términos, guarda relación con la psicopatología o la “enfermedad psicológica” como precursor o gatillante de comportamientos sociales disfuncionales, antijurídicos o ilegales, criminales, bizarros, antisociales, “inhumanos”, “deshumanizados” o indolentes, que por lo general afectan o agreden directamente la interacción y las normas de convivencia social. Tanto el psicópata, como el sociópata, el neurópata y el psicótico, son “sinónimos” de una disfunción individual, que afecta o influye negativamente sobre variables cognitivo/emocionales, que a su vez determinan la conducta con otros, en contra de otros y las relaciones “interpersonales” a nivel general. Ahora bien, la principal diferencia entre los conceptos que se mencionan, radica en el tipo de variables asociadas a los porqués o causas, que provocan o influyen directamente sobre el desarrollo y manifestación psicosocial de los mismos. Clasificación general: (Psicópata, Sociópata, Neurópata y Psicótico) Psicopatía y Psicópatas: “Enfermedad” o disfunción psicológica = Variables internas, más tempranas (niñez), como consecuencia de disfunciones parentales (Padre, Madre o ambos) o de crianza temprana, que “impiden” o “inhabilitan” considerablemente el desarrollo de la empatía, la capacidad de arrepentimiento y refuerzan el egocentrismo (abandono emocional) y la compensación sádica del comportamiento con otros (malos tratos y abusos). Ej. Estafadores, déspotas, impostores, corruptos, abusadores y agresores seriales. (Se desenvuelve de manera individual) *El psicópata o el individuo poseedor de rasgos psicopáticos, no necesariamente es un criminal, de hecho la mayoría de los “psicópatas” están plenamente integrados a la sociedad, no son criminales y la probabilidad de que sean juzgados por algún ilícito es la misma que la de cualquier persona. Sociopatía y Sociópatas: “Enfermedad” o disfunción social “por y en contra de la sociedad o de lo socialmente establecido” = Variables externas, más tardías (adolescencia/adultez), como consecuencia de hechos o interacciones sociales específicas que trauman, resienten o influyen negativamente sobre el raciocinio, la emocionalidad y por ende de la conducta social (“en grupo”). Ej. Terrorista, mafioso, crimen organizado, sectas, turbas, pandillero, sicario, resentido social, etc. (Se desenvuelve en grupo) Neuropatía y Neurópatas: “Enfermedad” o disfunción neurológica = Variables fisiológicas y estructurales (accidentes), malformaciones de nacimiento, radiaciones, abuso de sustancias, traumatismo de lóbulos, a nivel de corteza, etc. Ej. Personas que sufren accidentes cerebrovasculares donde se afecta el lóbulo frontal, lo cual, puede provocar cambios crónicos (agudos) en la personalidad y conducta de cualquier individuo, en cualquier momento y de manera irreversible. Estado Psicótico y Psicóticos: “Episodio psicopatológico agudo” (día de furia), muchas veces único, disfunción general circunstancial (perdida del juicio o desconexión temporal con la realidad) inducido o gatillado por el consumo y abuso de drogas o alcohol, lo cual provoca un efecto potenciador (amplificador) de rasgos limitantes, más comunes, que afectan la salud mental de las personas. Ej: Femicida, algunos tipos de suicidas, asesinos en masa, homicidas circunstanciales, asesinos pasionales, etc. CONCLUSION: La clasificación presentada considera en todas sus categorías una disminución y disfunción, respecto del grado de consciencia o racionalidad entre un individuo su comportamiento disfuncional y las consecuencias o efectos de éste en el entorno social inmediato. En la misma, no se considera relevante la inclusión de variables biológicas o genéticas (absolutistas) debido a su carácter especulativo, que en pleno año 2011 y decodificado el genoma humano, sigue sin poder rendir evidencia científica objetiva, observable y concluyente, en cuanto a que la conducta criminal o la delincuencia y sus derivaciones sociales, estén relacionadas con la supuesta “existencia de genes o sub genes” cómo factores predisponentes en las mismas. Que por lo demás, en su gran mayoría no son más que constructos consensuales delimitados por el derecho penal, cuyas disposiciones varían drásticamente según variables geográficas y socioculturales.
El perfil criminal es una hipótesis sobre la personalidad, características demográficas (edad, sexo, raza, nivel socioeconómico, etc.) y estilo de vida del posible autor de un crimen. Por si solo, el perfil no es capaz de señalar al delincuente, pero sí que contribuye a estrechar el ámbito de la investigación, ofreciendo a ésta nuevas orientaciones y alternativas. Los perfiladores se basan en el principio de transferencia postulado por Locard en 1920, que reza que “todo contacto deja un rastro”, de manera que lo que ellos hacen es tomar como objeto de estudio las huellas o rastros de comportamiento que el autor deja en la escena de un crimen. Actualmente, existen tres tipos distintos de perfiles. El primero de ellos es el perfil de agresores conocidos o método inductivo, en el que se traza el perfil del delincuente desconocido a partir de características conductuales y demográficas compartidas por otros criminales estudiados en el pasado y que encajan con el mismo patrón de conducta del sujeto que se está persiguiendo. El segundo es el perfil de agresores conocidos o método deductivo. En este caso, no se toman como referencia datos estadísticos basados en casos similares anteriores, sino que se realiza un análisis exhaustivo de la escena del crimen, de la victimología y de los datos proporcionados por la policía científica para deducir las características psicológicas y conductuales del criminal. El tercer tipo de perfil es el geográfico, que trata de relacionar la ubicación de la escena del crimen con el lugar de residencia del autor, basándose en la idea de que los agresores actúan en un lugar y momento que tienen para ellos un significado personal. La técnica de perfilación del FBI A finales de los años 70, los agentes del FBI Robert K, Ressler, John Douglas y Roy Hazelwood empiezan a analizar el comportamiento de asesinos y violadores seriales, llevando a cabo un estudio con entrevistas a más de 36 asesinos sexuales (25 de los cuales eran seriales), tratando de averiguar las claves de sus modus operandi, sus motivaciones y las circunstancias de sus vidas que podrían haber facilitado sus violentas carreras criminales. Ya en 1985, Robert Ressler inicia un estudio en profundidad en el seno del programa VICAP (Programa de Detección del Crimen Violento), en el que se trata de coordinar toda la información recogida por todos los cuerpos de seguridad de Estados Unidos, analizando perfiles psicológicos de los criminales, elementos comunes presentes en los delitos y en los criminales, para así poder obtener datos que permitieran la resolución de casos análogos. Así, la Unidad de Ciencias del Comportamiento del FBI, creada para enseñar a los agentes a negociar en casos de secuestros con rehenes, evolucionó y pasó a encargarse de elaborar perfiles de asesinos en serie, violadores reincidentes, secuestradores de niños y otros delincuentes sistemáticos, violentos y muy peligrosos. Los agentes del FBI siguen pautas de conducta de criminales en casos anteriores para elaborar sus perfiles, según método inductivo. Pero también hacen uso de la metodología deductiva, al considerar que la personalidad del criminal se refleja en la escena del crimen: el autor deja marcas sobre qué tipo de persona es en la escena del crimen, al tiempo que también se lleva en su psicología los efectos de lo que allí ha hecho. Una de las teorías de perfilación más conocidas del FBI es la distinción entre asesinos organizados –aproximadamente, un 75% de los asesinos seriales pertenecen a este grupo, en el que se engloban aquellos sujetos inteligentes, que planean sus agresiones y tienen mucho cuidado de no dejar ningún rastro en la escena de sus crímenes para no ser hallados- y desorganizados –entre los que se cuentan los agresores que no planean sus ataques, sino que actúan de manera impulsiva, eligiendo sus víctimas al azar y descuidando las pistas que dejan en la escena del crimen-. Generalmente, la distinción entre asesino organizado y desorganizado correlaciona con la diferencia entre sujeto psicopático y psicótico. De todas maneras, esta teoría ha sido muy criticada, por lo que tras el caso de Jeffrey Dahmer, “el carnicero de Milwakee”, el FBI incluye una nueva categoría, la del asesino mixto, aunque seguirá hablando de sujetos predominantemente organizados o desorganizados. Para realizar el perfil psicológico del criminal es esencial poder comprender e interpretar el modus operandi –aquellos actos que son necesarios para llevar a cabo el crimen y salir lo mejor parado de la situación- y la firma –algo que resulta innecesario para cometer el delito, pero que responde a la expresión de la fantasía del asesino- del autor. El perfil geográfico de David Canter Desde la Universidad de Liverpool, el psicólogo David Canter ha supuesto una alternativa metodológica a la técnica de elaboración de perfiles criminales empleada por el FBI. En un primer momento, Canter sigue con la idea del FBI de que la personalidad del delincuente queda marcada en la escena del crimen y postula su principio de consistencia, según el cual no diverge significativamente el modo como el delincuente interactúa con la víctima a la manera como se comporta en el resto de facetas de su vida. Así, el psicólogo inglés, después de analizar cientos de casos de delincuentes violentos, establece que es probable que una persona que manifiesta en sus crímenes un claro deseo de controlar y poseer sexualmente a la víctima, siendo capaz de acercarse a mujeres extrañas empleando un subterfugio, sería un indicativo de que se trata muy probablemente de un individuo casado, con una esposa sobre la que ejerza su control diariamente. Por el contrario, un hombre adulto que asalte sexualmente pero no cometa otros delitos, que viole a la víctima e incluso llegue a matar, será generalmente soltero. Pero las investigaciones de Canter pronto empiezan a distanciarse de la metodología del FBI y desarrolla su técnica del perfil geográfico, basándose en la idea de que el lugar de actuación del criminal tiene para éste un significado personal. De hecho, el psicólogo ha desarrollado el programa informático Dragnet, que tiene el objetivo de ayudar a establecer el lugar de residencia del delincuente a partir de las distintas localizaciones de sus ataques. Este programa informático se basa en dos modelos teórico de David Canter: la teoría del círculo y la distinción entre asesino merodeador y viajero. Teoría del circulo: La teoría del círculo plantea que si trazamos una línea recta que una las dos ubicaciones más alejadas correspondientes a una serie de delitos supuestamente obra de un mismo autor, y a continuación dibujamos una circunferencia tomando la recta como diámetro, la vivienda del culpable se hallará dentro del círculo. El modelo geográfico desarrollado por el mismo autor es el que distingue entre lo que él denomina asesino merodeador o marauder del viajero o commuter. La diferencia entre ambos es que el primero se desplaza de una base central a la que regresa después de cometer sus crímenes, mientras que el segundo a un área para delinquir y después regresa a casa. Para Canter, no sólo tendrá relevancia el lugar de residencia del criminal, sino que también se tendrá que tener en cuenta la localización del trabajo de éste, que podrá influir en los lugares elegidos para atacar, así como en el tipo de víctima agredida. Finalmente, este psicólogo identifica cinco características predecibles del autor en relación con su conducta: la localización de la residencia (como hemos visto, a partir del perfil geográfico), la biografía criminal y las características sociales (ambas en base al modo de comisión del crimen o modus operandi), las características de personalidad (lo que Canter denomina consistencias) y la historia educativa y/o profesional del criminal (a partir del análisis de su conducta durante la agresión). Considero que esto no es de importancia para muchos, pero sinceramente, es algo que a mí, personalmente, me apasiona, y en este texto esta muy bien explicado, ojalá les guste este pequeño aporte.
El sociópata : El trastorno de personalidad antisocial es una condición psiquiátrica caracterizada por conductas persistentes de manipulación, explotación o violación de los derechos de los demás; a menudo está implicada también en comportamientos criminales. Se denomina sociópata al individuo que padece dicha enfermedad mental. Esta terminología guarda estrecha relación con el concepto de psicopatía. Ambas definen a un individuo asocial, apático y con fijaciones por no tomar roles ni pertenecer un grupo social, además de transgredir sus normas Los Sociópata son individuos egocéntricos, que no tienen sentido de responsabilidad personal ni moral. Son impulsivos, manipuladores, y mitómanos. Además, usualmente son incapaces de sostener relaciones afectivas con los demás y no tienen remordimiento alguno de sus actos. Un Sociópata suele ser agresivo pasivo, hostil y en ocasiones tener conductas violentas, son excelentes actores, y siempre dan la impresión de estar en control. En la mayoría de los casos, son individuos con altos niveles de inteligencia y una fluencia verbal impresionante. Cómo reconocer a un sociópata 1 Observa la cantidad de culpa. La mayoría de los sociópatas cometen actos viles y no sienten nada de culpa. Esas acciones pueden incluir el abuso físico y la humillación pública de otras personas. 2 Observa el sentido de la moral. La mayoría de las personas humanas viven a través de un código moral de ética. Los sociópatas, por otra parte, a menudo le sacan la vuelta a la moral para su beneficio propio. 3 Observa el nivel de emoción. Un sociópata puede experimentar un evento extremadamente emocional sin mostrar emoción alguna, al menos en la superficie. A menudo responden a las “buenas noticias” con miradas vacías. 4 Observa el nivel de la interacción social. Aunque muchos sociópatas pueden ser muy carismáticos, tienden a albergar inclinaciones antisociales y pueden llegar a aislarse por periodos de semanas. 5 Observa el desempeño intelectual. Algunos de los sociópatas famosos poseen una fuerte agudeza mental y se desempeñan bien en lo académico/laboral sin tocar un libro. Si se aplican, podrían hasta obtener calificaciones perfectas. 6 Observa el comportamiento manipulador. Los sociópatas entienden la debilidad humana y la explotan al máximo. Una vez determinada pueden manipular a los individuos a hacer cualquier cosa. 7 Observa el comportamiento violento. De niños, los sociópatas torturaban animales indefensos como ranas, gatitos, cachorros, etc. (Este comportamiento puede volver a presentarse en la adultez, pero el daño se lleva a través de abuso mental y emocional). Advertencias Aunque no todos los sociópatas son violentos, es mejor distanciarse esas personas en cualquier nivel emocional y amistoso. Los sociópatas son menos propensos a las emociones y pueden usar eso en tu contra. La forma más efectiva para lidiar con estas personas en términos que entienda; deja tus emociones/sentimientos en la entrada o ellos podrán controlarte. Los sociópatas son excelentes mentirosos, ya que no tienen consciencia. Así que ellos excusarán sus acciones para evitar ser descubiertos por lo que realmente son.
La perfilación criminal o criminal profiling en la investigación criminal: TECNICA PERFILES CRIMINALES La técnica para determinar el tipo de agresores desconocidos, hunde sus raíces en la criminología, psiquiatría, psicología y en las ciencias forenses (psicología forense). En todas sus formas, la técnica y procedimiento para determinar tipos de agresores desconocidos, siempre ha tenido como objeto el inferir o deducir características delictivas que sirven para responder dudas psicológicas y conductuales, respecto de hechos investigativos que interesan al sistema de justicia. Los profesionales que se han encargado de practicar el perfil criminal han incluido históricamente un espectro numeroso de investigadores, científicos del comportamiento, de las ciencias sociales y expertos forenses. Su contribución se ha dirigido a reducir el número de los posibles sospechosos, ayudar a vincular diferentes casos criminales, y a desarrollar nuevas líneas de investigación en casos no resueltos, “atascados” o “congelados” (Cold case) El término offender profiling (“perfil del agresor o delincuente”) fue creado por los agentes del FBI en el centro de entrenamiento de Quántico (Virginia Oeste) en los años 70. Se utilizó para describir técnicamente tanto el comportamiento, como las características psicológicas probables del autor desconocido de uno o varios crímenes. El primer caso que se conoce es el de Susan Jaeger, una niña que desapareció en 1973 en el estado de Montana, y a la que la policía llevaba más de medio año buscando infructuosamente. Había sido secuestrada mientras dormía en su tienda de campaña, haciendo camping con sus padres. Siete meses más tarde apareció muerta en un bosque cercano, gravemente mutilada (Canter, 1994). “La geografía es importante en el estudio del crimen y su investigación". A continuación algunos elementos geográficos relacionados con la rutina del agresor desconocido. El perfil geográfico en la perfilación criminal. El método de transporte: Un delincuente que no cuenta con un medio de transporte particular se ve más limitado en sus acciones. Su zona de seguridad o de comodidad (psicológicamente confortable) se ceñirá a las rutas que conoce por sus actividades rutinarias, donde en lo fundamental se incluye su casa, su lugar de trabajo y los sitios de ocio a los que asiste. (Rutina) El interés o lugar de destino: (motivación de destino) y los diferentes caminos que le permiten lograr el cometido. Todos tenemos nuestras preferencias cuando se trata de elegir una ruta para ir a un sitio. El atractivo del paisaje es una razón, otra es el estado de la carretera, o lo que podamos ganar en tiempo si elegimos ir por un sitio. Conocimiento del camino: el ir por un sitio que conocemos produce seguridad. Un delincuente se siente más confiado si elige una zona que conoce bien para vigilar a sus posibles víctimas, y donde, eventualmente, pueda esconderse para agredirlas y luego abandonar el cadáver en caso de un homicidio. Número y tipo de obstáculos: Las barreras geográficas influyen sobre el camino a elegir, así como los puntos donde alguien podría esperar que haya controles Carabineros o de la Policía civil. Rutas alternativas: si existen unas pocas rutas importantes en una ciudad o comunidad, un delincuente aprenderá rápidamente a valorar las diferentes opciones que cada una le ofrece para sus actividades criminales. Si este número aumenta, la investigación se complica, porque intervienen otros factores en su elección, como el riesgo de ser detectado o la rapidez con la que es posible huir. Mapas mentales: todos tenemos un “mapa mental”, es decir, una imagen cognitiva de los lugares de nuestro ambiente que hemos ido elaborando mediante nuestras actividades diarias y otras experiencias, junto a nuestra casa, el lugar de trabajo, zonas de comercio y ocio, etcétera. La idea central de estos mapas cognitivos es que los delincuentes también generan sus imágenes mentales de acuerdo a sus actividades rutinarias. La Escena del Crimen en el criminal profiling. Las características de la escena del crimen son los elementos distintivos del escenario criminal puestos en evidencia por las decisiones conductuales del delincuente, la ubicación de la víctima y por el tipo o diferenciación del delito investigado, además de la significación y motivación para el delincuente. La investigación de la escena del crimen es el corazón del método de trabajo del profiling. Se basa en el mismo principio de toda investigación criminal: cuando un criminal interacciona con una víctima, hay algo de él que se transfiere a ella y al resto del escenario, así como el escenario y la víctima les transfieren elementos al agresor. Es el famoso principio de Locard, uno de los grandes nombres de la ciencia forense. En el caso de los psicólogos forenses, se tiene por objeto de análisis primario los indicios psicológicos o la evidencia conductual retrospectiva y el comportamiento observable, deducible, inferible y posible de describir linealmente (antes, durante y después). El Modus Operandi (Instrumental) del perfil criminológico. Objeto: Proteger la identidad del delincuente y sostener la impunidad de sus actos: Ello se logra llevando un pasamontañas en la cabeza, guantes, matando a un posible testigo del crimen, cubriendo los ojos de una víctima de violación, etcétera. Consumar con éxito la agresión: (Estrategias varias) llevando una cuerdas para inmovilizar a la víctima, portando un arma para intimidarla, buscando un lugar donde nadie pueda ver el “asalto”, etcétera. Facilitar la huida tras la agresión: Por ejemplo, mediante el uso y selección de un vehículo, inmovilizando a la víctima para que no pida ayuda hasta pasado un cierto tiempo, etcétera. El Modus Operandi no es la manera de operar o de actuar del agresor per se, el M.O es un conjunto de acciones planificadas e improvisadas (según variables del contexto), tendientes a consumar el hecho delictivo, pero por sobre todo son los actos necesarios para sostener la impunidad, evitando así, ser descubiertos, capturados, procesados y condenados por las consecuencias del delito o crimen en la víctima. La Victimología para la perfilación criminal. La víctima es la última persona en “presenciar o vivenciar” el crimen. Si logra sobrevivir, la información que puede proporcionar es muy relevante; si fallece, son los hechos de la escena del crimen los que deben de narrar la historia. En cualquier caso, el perfilador o profiler debe averiguar todo lo que pueda acerca de las personas agredidas, porque se trata de una parte esencial dentro del criminal profiling. A continuación se presentan los elementos necesarios que se deben considerar: 1.-‐ Rasgos físicos 2.-‐ Relaciones afectivas (estado marital) 3.-‐ Estilo de vida. 4.-‐ Profesión. 5.-‐ Educación. 6.-‐ Datos del vecindario. 7.-‐ Historia psiquiátrica y penal. 8.-‐ Historia sexual y social (estilo de vida) 9.-‐ Historia médica. 10.-‐Últimas actividades. Modalidades de Muerte ¿Natural? ¿Accidental? ¿Suicidio? ¿Homicidio? R: Una modalidad de muerte se determina Mediante la relación entre la posibilidad de ser víctima (índice de victimización) y los otros elementos del Profiling. La Firma (Más expresiva que instrumental) En general, la palabra “firma” se emplea para describir los aspectos distintivos de las conductas realizadas por los delincuentes . De acuerdo a Douglas y Olshaker (1995, p. 69), la firma “describe el elemento único [del delincuente] y su compulsión personal, la cual permanece estática. Por ello es distinguible del tradicional concepto del modus operandi, que es fluido y cambia”. Existen dos partes separadas pero interdependientes en esta definición. En primer lugar, está el aspecto general de la firma. Este aspecto general representa los temas emocionales o psicológicos que el delincuente satisface cuando comete el delito. Estos incluyen, entre otros, los siguientes tipos de motivos: lucro; ira, venganza; ganar confianza, experimentación; deseo de afirmarse, de arrogarse el derecho de algo; y el sadismo. El tema general de la firma se refiere, por consiguiente, al motivo del crimen. La segunda parte de la firma del delincuente la comprenden los aspectos que son manifestados por las conductas de esa firma. Las conductas de la firma son esos actos cometidos por un delincuente que no son necesarios para cometer el delito, están demás, pero que denotan necesidades emocionales o psicológicas del delincuente, es decir, denotan una motivación o necesidad de compensación psicopatológica. El Motivo o la Motivación Delictual en el Criminal Profiling. Para Turvey, un motivo es un conjunto de necesidades emocionales, psicológicas y materiales que impelen a una conducta a realizarse con objeto de satisfacer tales necesidades. Si bien no es necesario establecer la motivación del delincuente para que resulte condenado por los tribunales, esa falta es un error de la investigación criminal, o al menos un aspecto de la misma que permanece incompleto. Establecer la motivación del delincuente presenta una serie de ventajas para el equipo de investigación: - Reduce el grupo de sospechosos a aquellos sujetos con un motivo concreto. - Ayuda a vincular diferentes delitos con un motivo semejante. - Junto con otra evidencia de la investigación, establecer el motivo puede proporcionar una orientación sobre la identidad del delincuente. - Junto con otra evidencia de la investigación, establecer el motivo puede proporcionar una orientación sobre el estado mental del delincuente. - En otros casos, el motivo puede ayudar a determinar si de hecho un crimen determinado ha ocurrido realmente (por ejemplo, cuando no aparece el cuerpo de alguien que puede haber sido asesinado, o — en otro ejemplo— establecer la posibilidad de un suicidio).

Típicos momentos en los que te arrancarías los ovarios con un tenedor.Yo recomendaría que ningún "hombre" comente boludeces de "Que exageradas" etc, considerando que, así como nosotras no sabemos lo que se siente una patada en los huevos, ustedes no tienen una minima idea de lo que se siente esto, por varios días seguidos.
Algunas ideas que pueden inspirarnos a hacer de nuestros hogares un lugar más cómodo, especialmente cuando contamos con poco espacio!
El austrialiano Tim Patch, ya logró pintar miles de cuadros utilizando su miembro como brocha.Se hace llamar “Pricasso” (juego de palabras entre el famoso pintor y “prick”, palabra que se utiliza para denominar al pene en inglés) y tienen un promedio de 1.500 cuadros pintados por año.La mayoría de sus trabajos son realizados en ferias eróticas de varios lugares del mundo, donde Patch concurre a menudo. “En una feria, hago 20 retratos por día. Como estas duran cuatro días, en promedio, pinto 80 cuadros”, dijo en una entrevista. Cabe destacar, que el pintor cobra 25 dólares por cuadro y que también es convocado para asistir a todo tipo de eventos para adultos.Patch, que también se confesó admirador del pintor inglés William Turner, confesó que encontró su estilo hace algunos años, pero que nunca imaginó que alcanzaría la fama. “Pensé que no sería tomado en serio y que sería rápidamente olvidado. Pero seis años después, sigo en el mundo de los negocios”, contó.

