Maruchino
Usuario (Argentina)
Bueno aca vuelvo a la carga con el analisis del capítulo semanal de One Piece! Empezemos con el nombre del capítulo... Capitulo 540: Nivel 6, el infierno eterno El infierno eterno, mmm si le pusieron ese nombre es porque alli encierran a los prisioneros mas peligrosos y quedan eternamente encerrados, como pudimos ver que estaba encerrado Shiryuu... Entonces, porque ejecutan a Ace? Sera que de verdad el gobierno intenta comenzar una guerra con Barbablanca, pero tedra idea de que es tambien el hijo del revolucionario Dragon?? Por lo que podemos ver, Emporio, Luffy e Inazuma se vienen con todo, ¡Destruyendo trampas y aniquilando a los guardias! Y Finalmente... ¡El Nivel 6! ¡¡NOO!! Demasiado tarde, ¡Ace ya no esta! Pero podemos ver que Jimbei sigue ahi encerrado... Entonces Jimbei dice que no es demasiado tarde, que acaban de irse por el ascensor. Pero no deberian poder entrar, ya que si el ascensor estubiera aca abajo, significa que Magellan ya estaria saliendo de la prision y entregando a Ace. Los controles estan bloqueados, puede ser porque todavia estan subiendo! Y ahi va Luffy con una de sus geniales ideas, pero... ¿Qué es lo que esta viendo Luffy? Jeje, parece que no estaban bloqueados los controles porque estaban subiendo, si no porque el ascensor habia sido destruido... Parece que los guardias se estan poniendo serios, pero a tal punto de llegar a destruir la prision con tal de que no rescaten a Ace... No! Sin en ascensor y con las escaleras bloqueadas, quedan completamente encerrados en el Nivel 6, y no podemos esperar que Emporio conozca una "Entrada Secreta" al Nivel 5.5 porque si no la habrian usado para bajar hasta el 6... A no ser que sea un camino demasiaaaado largo... Espero que Inuzuma no este en lo cierto... Porque si llega a ser gas venenoso, ¿Quien seria el principal "proveedor" de gas VENENOSO en la prision? Si! Magellan! Y ya sabemos lo peligroso que puede ser esto... Y si, no tenia razon, pero de todas formas un Gas Somnifero es bastante problematico. Que es lo que haran ahora? Por un lado Ace se lamenta por su hermano estando en manos de Magellan, podemos ver que Ace es igual que Luffy... Luffy, encerrado en la prision mas impenetrable, se preocupa por rescatar a Ace, y Ace a punto de ser ejecutado, se preocupa por Luffy OH! Inuzuma en acción! De donde salieron esas tijeras? Sera obra de una Akuma No MI? Acaso con esas tijeras va a cortas las rejas que bloquean las escaleras? Mmm me podria haber imaginado CUALQUIER cosa, menos que corte el piso y tape la entrada del gas... Bien jugado Oda! Que alguien haga un coloreado de esto! Ajá! Conque Choki Choki no mi... Choki querra decir tijera o algo asi o es por el ruido que hacen las tijeras al cortar (choki choki choki) XD Mmm me parece que cometio un error al decir "Imposible", eso no es algo que se le diga a Luffy jeje Asique... sin escalera y sin ascensor... lo que me queda es lo que habia dicho luffy, que suban por el hueco del ascensor... Por lo que vemos, Ace todavia no fue entregado a los marines, estan en eso... Vemos que Emporio se da por vencido, pero le dice a luffy que lo ayudara a escapar de Impel Down de todas formas. ¡SI! La determinacion de Luffy siempre me termina sorprendiendo! Veo.. Veoo en el futurooo... una posible alianza con BarbaBlanca... Pero todavia no es un hecho el que luffy se valla a los cuarteles generales, por lo que vimos todavia no se han llevado a Ace de la prision... Casi seguro que el Haki juega un papel en todo esto OH! Quien es este que habla, al parecer Luffy lo conoce! Pero si es Crocodile!! ¿Porque tiene tanto interes en esta guerra? ¿Con "ese hombre" se referira a Barbablanca? Si se estuviera refiriendo a Barbablanca, es posible que este buscando hacer algo que favorezca al gobierno, para que de una forma u otra, recupere su titulo de Shichibukai... Mmm de donde se conocen? Sera que Crocodile era un Revolucionario? O Emporio un Pirata? O simplemente se cruzaron alguna vez... Y sobre esa debilidad de la que hablan... Sera la del Agua o acaso tiene otra? Sabias palabras, de las cuales creo que Luffy no hara oidos sordos. Y Asi Jimbei se une al grupo de escape! Finalmente, nos muestran la imagen de lo que voy a denominar "Grupo de escape de Impel Down". Que me dio la risa cuando Luffy dice "¿Dos? ¿Y quien es el otro?" XD -------Fin del Capítulo------- ¡¡¡Cada capitulo termina mejor que el anterior!!! Al final no se armo la pelea que pensabamos en el Nivel 6, pero a cambio de eso, se nos sumaron dos personajes "nuevos"... ¡¡y que personajes!! Bueno ahora la gran intriga es si conseguiran llevar a Ace al Cuartel General de la Marina o se va a armar aca nomas en Impel Down la pelea, que creo que es lo mas posible, porque no me acuerdo donde habia leido que cuando empezo la saga de Impel Down, Oda dijo que iba a durar aproximadamente unos 50 capítulo (1 año). Y otra cosa, ahora que se nos unio Crocodile, se hace cada vez mas posible una teoria que tenia de la pelea de Luffy contra Magellan. Porque si al pegarle de cualquier forma, lo mismo le hace daño el veneno, pense que luffy podria usar unos "Guantes" de Arena (Crocodle) ¿No les parece? Por ultimo, otro capítulo en el que no aparecen ni Buggy ni Mr.3... Donde estaran?? :enfadado: ¡Pues a esperar dos semanas, que la semana que viene no hay manga! :enfadado: ¡¡Bueno espero que les haya sido util!! ¡¡Espero que les guste y dejen su comentario!!

La maligna compañía mas “grande de mundo”, Disney, comunico que su división de desarrollo de películas se encuentra trabajando en la adaptación a live action del manganime de Ranma 1/2, obra de Rumiko Takahashi. Para este film se ha contratado a dos de las personalidades más conocidas de Disney, en lo que se refiere actores, para encarnar al personaje de Ranma (Hombre) lo tenemos a Zac Efron, el proto de de High School Musical, y para el papel de Ranma (mujer) la tenemos a Miley Cyrus, conocida por Hanna Montana. Por ultimo, Miley Cyrus declaro que se teñirá el pelo de rojo para esta producción, además ambos actores ya iniciaron su entrenamiento en artes marciales con el equipo de Yuen Woo Ping. Fuente Y Gracias a un amigo (Pab) que me aviso de la noticia! ¡¡Espero que les guste y dejen su comentario!!

La Pelada de la Cañada El fantasma insignia de todos los que habitaron el imaginario popular de los cordobeses. La cañada era el reino de esta inquietante aparición nocturna. … Parece, “Pelada”, que solo anduviste junto a la cañada, como un alma triste. ¡Calmando oraciones! ¡Velas y novenas! Viejas devociones para “almas en pena” ya casi olvidadas, que al fin conseguiste, y, entonces, “Pelada”, por eso, te fuiste. Azor Grimaunt (de “Ancua) Las mujeres que iban a la misa del alba, para no tropezarse con “la pelada, daban un largo rodeo y asimismo iban, como quien dice, con el “Jesús en la boca”. Los vigilantes, que solo se aventuraban a rondar a caballo y yendo por lo menos de a pares, siempre tenían alguna excusa para no pasar por la cañada, con lo que tácitamente eludían el mal encuentro y atendían con mas regularidad el servicio en otros parajes, ya que por los dominios de “la pelada” no había bravo fresco o borracho que se aventurase. Los sábados se completaban partidas de 10 o 20 muchachos de pelo en pecho para dar con “la pelada”. Llegaban y se dispersaban y el programa se difería para mejor ocasión. Los pocos vecinos que tenían sus ranchos en la costa de la cañada, se encerraban a “piedra y lodo”, apenas las campanas de Santo Domingo tocaban como acostumbraban a hacerlo a las 8 en invierno. En verano, o se olvidaban los vecinos de la aparición de “la pelada” o esta se marchaba a veranear, pues nadie volvió a acordarse de ella como no fuera en noche de tormenta cuando la oscuridad hiciera posible la aparición de este engendro. ¿Cómo desapareció de la Cañada? Nunca se ha sabido, pero lo cierto es que durante cinco o seis años “la pelada” fue la zozobra de cuantas personas tenían que ir y volver de noche por la cañada. Así recordaba La Voz del Interior, el 1º de enero de 1926, el clima en los alrededores de la Cañada en tiempos del aparecido mas mentado de todos los que tuvo Córdoba. Según Azor Grimaut, en su libro Duendes en Córdoba, “la palada” aparecía bajo dos imágenes distintas. Si bien ambas frecuentaban el cauce antiguo de la Cañada, desde el Pueblo Nuevo (hoy, parte de Güemes) hasta la calle 27 de Abril, los relatos de la gente que se refería a “la pelada” permitieron identificarlas. Una de ellas era conocida como un bulto de baja estatura, vestida de luto, con un manto que cubría su cabeza y ocultaba su rostro. Se aparecía por las noches en el calicanto: menudita y con aspecto joven, surgía imprevistamente y acompañaba al transeúnte en su trayecto. El fantasma lloraba mientras seguía el paso del caminante, y si este intentaba mirar su cara o acercarse para conocerla, “la pelada” desaparecía sin dejar rastros. Cuenta Grimaut que si estaban cerca de algunos de los faroles que iluminaban el cruce de San Juan y Belgrano, esta extraña aparición se quitaba el velo y ponía al descubierto su rostro cadavérico y cabeza rasurada, característica esta ultima que le dio nombre al fantasma. “La pelada” solo se aparecía ante hombres solos, sobre todo trasnochadores, jugadores y gente de mala vida. Cuando los veía llegar, cantaba un enigmático estribillo: Quico, llamalo a Perico Caco, llamalo a Don Marcos Esta versión dice que el fantasma era triste, pues lloraba y se quejaba continuamente, tanto que muchas mujeres le dieron la calificación de “alma en pena. La otra versión indica que solía alejarse de la Cañada y confundirse entre las ancianas que se dirigían hacia la misa de la Compañía de Jesús, donde las asustaba y luego les robaba los rosarios y libros de oraciones, y ante el intento de acercársele, huía velozmente. También hay quien ha señalado que no era exactamente pelada, sino que llevaba el pelo muy corto, algo muy extraño en las mujeres de la época. Cierta vez, cuatro muchachos del barrio El Abrojal la siguieron hasta atraparla y descubrieron que era un peluquero del barrio, pero este dijo que no era la autentica “pelada”, sino solo un bromista ocasional. Dicen que la pelada desapareció a principios del siglo 20 y, con respecto a tan repentina despedida, la gente solía fantasear que se debía a la mejora del alumbrado o a las oraciones que le dedicaban para que pudiera salir del purgatorio y dejar de andar penando. Susto Turco Tal vez aprovechando la fama de “la pelada de la cañada”, sin dudas habrían aparecido algunos imitadores. Pero lo cierto, es que, entre los asaltados por este fantasma, habría un comerciante turco que se decía se le había parecido por la fabrica de porcelana. Lo interesante del caso, es que del susto recibido, no podía bajarse del caballo que montaba y pretendía hacer la denuncia desde su cabalgadura. Cuentan que el comisario no encontraba la manera de hacerlo descender del animal al denunciante y al preguntarle el porque de su actitud, contestole el turco de marras: -Pasar señur comesario, que la Belada de la Cañada ha asustado al caballo mío y ahora no deja bajar al bobre turco… Preguntando en la oportunidad el comisario: -¿Usted no se asustó, amigo? Respondiendo el turco: -Yo simplemente ensuciar pantalones, señur comesario. Una travesura en el Calicanto Desde las márgenes de la Cañada contagiaban el aire los perfumes suavísimos de las damas de noche mezclados con el olor fuerte de los sucios y paicos, y ese olor peculiar de los abrojos en plena juventud. De los patios fronteros se difundían en el ambiente las emanaciones de los claveles y el delicioso aroma de las buenas noches. Aleteó en el ramaje de una tusca un afrecherito y luego anuncio la llegada de una lluvia próxima, mientras que desde una de las torres del Niño Dios, una lechuza chillo rispidamente. Se escucho como brotada de las centenarias piedras del calicanto una blasfemia para romper el maleficio de aquel canto del ave nocturna que anuncia la muerte, y enseguida nomás, en el cono de luz del viejo farol a querosén de la avenida San Juan, se diseño la figura de un hombre que todavía gesticulaba amenazante contra las torres de la pequeña iglesia mascullando insultos contra la lechuza. Las sombras lo consumieron muy pronto, pero sus pasos en las desiguales lajas de la vereda fueron despertando a los perros de toda la cuadra, que sin saber los cerdos de lilas y suspiros, querían comérselo vivo a ladridos. Nuevamente como un bostezo triste, se escucho el rebuzno de un burro a lo lejos, sobreponiéndose a las siliconías de sapos y chilicotes. Luego, un grito destemplado y brutal de un ebrio y el desconcierto de los perros irritados por el insomnio; habían ya callado las mandolinas y las guitarras. Luces de las casas donde había juegos de prendas y rifas estaban extinguidas y solamente en el telón de sombras agrietaban la noche las bocas rojas, casi de hornos encendidos, para que amanecieran con el sol las empanadas, las tortas amarillas, las semitas y los bizcochos delgados para el domingo cordobés que no parecía tal si faltaban aquellos manjares y el buen caldo de pata con mote, ají de mala palabra y sonco. De pronto, hubo como un estremecimiento de todas las voces de la noche. Hasta los sapos en la frialdad impresionante de sus gargantas parecían tremolar más sus voces. Aullaban los perros lo mismo que lo hacen cuando en las noches de luna llena se reúnen para mirar al Mandinga y, en los tunales de frente al Niño Dios, conversaron como alarmadas las lechuzas. Trastabillando por el exceso y parlamentando con las creaciones de su cabeza atolondrada por el alcohol, bajando de lo alto del molle, llego a la esquina de San Juan un hombre engualichado en un pañuelo de seda blanca y trayendo a las rastras casi su rica chalina. Se detuvo en las esquina mortesinamente iluminada a conversar con los fantasmas de su borrachera. Dialogo unos instantes y luego, como para saciar un deseo desesperado, exhalo un alarido. Realmente estaba muy borracho. Quizá en la experimentación de los fenómenos de su completa beodez gritaba furibundo en el deseo de una liberación. Justamente cuando los ecos de su grito feroz habían apuñalado la noche, salto álgidamente desde el lomo del viejo calicanto un bulto. Se desembarazo muy pronto de las sombras para recostarse en la luz del farol en sus límites reducidos. Era una mujer, mas bien parecía una chica. Vestida toda de negro y tenia cubierto el busto con un manto también de luto. En los labios húmedos del beodo murió casi al nacer un nuevo alarido. Sus ojos se quedaron fijos en la aparición y, como por la acción de un milagro, su cuerpo recobro la posición normal y su figura adquirió aptitud de defensa, La mujercita, sin decir una sola palabra, se le fue aproximando hasta quedar justamente a su lado, casi tocándole. El hombre, preso del terror, no atino a ensayar la más mínima acción. Toda su actividad se la había concentrado en los ojos. Así estuvieron quizá un minuto. Ella, como solicitando mucha protección, y el, a la espera del ataque, imposibilitado hasta para modular una palabra. La mujer, mas confiada, suavemente dejo caer el manto que le cubría la cabeza y entonces la luz aminorienta del farol descubrió su casco totalmente rasurado. La visión de la calva colmo el terror de aquel hombre que, como curado repentinamente de su borrachera, recupero todas las energías vitales de un ser en estado normal para emprender veloz carrera en dirección a las cinco esquinas, hundiéndose en la noche. Ella pareció sonreír. Levanto la chalina que el aterrorizado borracho dejara caer en su fuga y salto ágilmente hasta el lomo del calicanto para confundirse también entre las sombras. ¡¡Dejá Tu Comentario!! Fuente: Cordoba X, suplemento publicado por La Voz Del Interior.

Como encuadernar un libro Las encuadernaciones en sus formas arcaicas Los documentos escritos o grabados eran tan apreciados y raros en la antigüedad que pronto se pensó en buscar el medio para protegerlos. Los ladrillos cocidos de Babilonia estaban numerados en el orden en que debían ser leídos y se almacenaban en estanterías cuidadosamente catalogadas, pues cada tablilla llevaba el título de la obra de la que formaba parte. A partir del momento en que fue posible escribir sobre algo susceptible de enrollarse, como la seda, el papiro o el pergamino, el problema de verificar el orden de los documentos y de cómo podían ser protegidos se resolvió más fácilmente. Los rollos que trataban de un mismo tema se colocaban juntos y apretados, muchos de ellos se han encontrado dentro de jarras que fueron enterradas para sustraerlas a la calamidad de los tiempos. Los rollos preciosos eran guardados en cofrecillos de madera de esencia rara, a menudo maderas olorosas con finalidad profiláctica, o bien en cofres de metal más o menos preciosos y decorados. Los textos griegos o romanos se unían a menudo con un cordoncillo que se pasaba por una de las esquinas o se cosían sobre el lado izquierdo. Habitualmente se escribía sobre tablillas de madera o marfil recubiertas de cera. Estas tablillas estaban a veces unidas mediante bisagras o por un grueso hilo para formar dípticos y trípticos. En las civilizaciones del sudeste asiático o amerindias los "libros" estaban a menudo hechos con hojas de palmera o bambú. Estas hojas estaban cortadas en rectángulo y todas ellas eran agujereadas en el mismo lugar para permitir el paso de la cuerdecilla que las reunía. La protección estaba asegurada por dos planchas de madera o de corteza de árbol que tenían las mismas dimensiones que las hojas y estaban atadas con ellas. La aparición del libro Según la leyenda —y las leyendas a menudo están en lo cierto— cuando Cleopatra invitó a César a visitar los talleres de Alejandría, le mostró los primeros pasos de una nueva fórmula de presentación de los documentos. En lugar del habitual rollo o volumen, a los egipcios se les había ocurrido la idea de doblar las hojas de papiro en dos partes, cortar varias de estas hojas del mismo modo para que tuviesen idénticas dimensiones y unirlas entre sí cosiéndolas de modo que formaran una especie de "ladrillo cuadrangular" fácil de consultar. Este "ladrillo" se llamará codex y es el antecedente del libro. El codex se extendió desde Egipto a comienzos de nuestra era. Dado que el papiro se plegaba con cierta dificultad, se decidió utilizar en su lugar el pergamino. Fue en los monasterios coptos, en los primeros siglos de nuestra era, donde el arte del libro empezó verdaderamente su andadura y donde la técnica fue inventada. Quedan muy pocas encuadernaciones de esa época. A veces se trata de un sólo y grueso cuadernillo recubierto de piel, otras de varios cuadernillos cosidos con una aguja o dos agujas que trabajan separadamente para formar una cadeneta muy sólida. Los lomos son lisos, pues los hilos de costura pasan simplemente por el fondo de los cuadernillos sin hilo ni nervio de apoyo. Las tapas son de madera o hechas de papiro pegado con cola. Tienen la dimensión exacta de los cuadernillos, así pues, no hay cejas. Esta técnica influyó en todos los países de la ribera oriental mediterránea y la Europa carolingia. Los europeos no abandonaron la técnica copta hasta la invención del telar entre los siglos X y XII. El papel de imprenta Para imprimir libros se utilizan numerosos tipos de papel: hechos con trapos, con pulpa de madera química o con pulpa de madera mecánica. También pueden ser gruesos o finos, duros o blandos. Las características del papel desempeñarán un importante lugar en la elección del tratamiento adecuado para el libro. Por ejemplo, si el papel es fino y duro, y el tomo tiene muchas páginas, se deberá usar un hilo delgado para coser entre sí sus diversas secciones; si, por el contrario, es blando y algo más grueso, habrá que emplear un hilo de también mayor grosor. El papel blando resulta además más difícil de recortar, por lo que se deberá tener más cuidado cuando nos ocupemos de los bordes o los cortes del libro. También se deberá descubrir la dirección de la veta del papel utilizado en el libro, pues repercute sobre las articulaciones entre las tapas (portada y contraportada) y el lomo. Tipos de papel * Papel de periódicos: se utiliza únicamente como base o apoyo para las operaciones de pegado o encolado. * Papel de estraza: se trata de un papel fuerte de envolver, hecho con pulpa sulfatada. Se vende en distintos grosores y calidades, bien en rollos, bien en pliegos. Se usa para rellenar el lomo y hacerlo más suave. También se puede utilizar para aumentar el grosor de las tapas, con el fin de adecuarlo a la articulación del libro. * Papel blanco (papel hilo): Si el papel empleado en el libro es ligeramente coloreado u oscuro, es mejor no utilizarlo para separar, ya que su color haría demasiado contraste. El papel blanco también se usa para reparar los pliegos del libro. Para este fin es importante encontrar la dirección correcta de la veta, sobre todo cuando se emplee para reforzar el lomo o doblez de un pliego. * Hojas de final: este papel se puede adquirir de muy diversos tipos y calidades. Puede llevar dibujos sobre un solo lado o sobre los dos. Ambos lados pueden tener una textura lisa, o uno lisa y el otro rugosa. En el segundo de los casos, a las tapas se les pegará la superficie lisa. Si las guardas llevan algún dibujo impreso, el reverso suele ir marcado y deberá reforzarse con papel blanco (de hilo). * Papeles para las tapas: estos papeles se encuentran también de muy distintas calidades y clases, desde los más baratos, simplemente impresos, hasta los más caros, coloreados a mano. También existe la posibilidad de crearlos uno mismo. * Cartón: los cartones más adecuados para las labores de encuadernación son los de color gris. Conviene evitar los blancos, pues se rompen con facilidad, así como el cartón de paja, salvo para trabajos poco importantes. * Papel parafinado: se trata de un papel fuerte y brillante, hecho con lino y cáñamo. Puede adquirirse en pliegos. Se coloca debajo de las hojas recién pegadas o encoladas para impedir que la humedad de la sustancia empleada llegue a otras partes del libro. Otros materiales * Cuerda: suele estar hecha de cáñamo, y se compra en forma de bolas o bobinas. Se vende en distintos grosores. * Hilo: está hecho con lino o cáñamo. Por lo general, se vende ya encerado, y se desliza más rápidamente. * Tejido de encuadernar: se trata de un tejido parecido a la gasa, llamado tarlatana por los profesionales. Se compra por metros y se corta en tiras para reforzar las guardas. * Cinta: se utiliza cinta en lugar de cuerda para coser libros de notas, álbumes de fotografías y otros que no necesitan abrirse del todo por el lomo; por la misma razón esos libros carecen de articulación. * Tela de encuadernación: consiste en tela de algodón muy densamente tejida. Es muy resistente y fácil de usar. La encuadernación Nuestro primer paso consistirá en colocar juntos todos los pliegos del libro, asegurándonos que están en el orden correcto. Pueden numerarse opcionalmente todas las páginas del libro. A continuación, deberá colocarse el tomo hacia arriba, apoyado sobre el lomo. Deberemos sostenerlo con ambas manos y dejar que caiga por su propio peso sobre la mesa, consiguiendo así que todos los pliegos queden perfectamente alineados. Ahora colocaremos cuidadosamente el libro entre dos tableros de prensar, que pueden ser dos maderas de peso medio. Podemos incluso poner objetos pesados encima para ejercer más presión. Después, lo sacaremos de la prensa, quitando el primer y último pliegos y dejando los restantes entre los dos tableros, de modo que el lomo sobresalga aproximadamente 5 mm. Ahora volveremos a colocar el libro en la prensa y trazaremos una marca a 15 mm del corte inferior y otra a 10 mm del superior. Luego trazaremos dos marcas más, cada una de ellas a 20 mm de las primeras. Finalmente trazaremos una marca justo en el centro de las dos marcas interiores, y las prolongaremos a través de todo el libro con ayuda de un cartabón que sostendremos a lo largo del lomo. Serraremos a lo largo de las líneas trazadas, con profundidad suficiente. Podemos ayudarnos de una lima, que dará la anchura y profundidad adecuadas. Cada corte de sierra o surco deberá ser lo suficientemente profundo como para que quepa el hilo, pero no más, ya que de lo contrario los hilos quedarían sueltos. Prepararemos las hojas de final: colocaremos una hoja más al principio del tomo, con un pequeño trozo sobrante doblado que se utilizará como pestaña para sujetar la hoja a la cubierta. Cortaremos una tira de gasa de la misma altura que el libro y de 25 mm de ancho. Colocaremos la hoja con la pestaña plegada hacia dentro, sobre un trozo de papel, y la cubriremos con otro, doblado una vez. Este segundo trozo de papel se pondrá de tal manera que la hoja sobresalga 5 mm. Extenderemos pasta o engrudo sobre este borde saliente y quitaremos el trozo de papel de arriba a abajo. Apretaremos la tira de gasa firmemente sobre la hoja, de modo que quede pegada al borde untado de pasta o engrudo. Doblaremos la hoja de manera que la pestaña quede hacia fuera y la pondremos sobre la mesa con la pestaña hacia abajo. Colocaremos una regla sobre el borde en el que pusimos la gasa, a 6 mm del mismo, y doblaremos el papel hacia arriba con la ayuda de un abrecartas. Colocaremos las hojas de final y las guardas sobre el libro, asegurándonos que las pestañas quedan hacia fuera. El tomo ya está listo para ser cosido. Para ello, trazaremos marcas para el cosido sobre el pliegue o doblez de cada una de las guardas y pliegos finales, utilizando como guía los pliegos anteriormente serrados. Pasaremos los hilos por la ranura del tablero inferior del bastidor de cosido, y aseguraremos sus extremos. Colocaremos uno de los pliegos del libro en el bastidor y alinearemos los hilos con los tres cortes de sierra internos. Los tensaremos dando vueltas a las palomillas de la parte superior del bastidor. Colocaremos el libro previamente preparado con el último pliego hacia arriba. La hoja final deberá elevarse y tensarse hasta el borde superior del lomo. Llevaremos el último pliego hasta el bastidor sobre un tablero de presión. Perforaremos agujeros a través de la guarda y el pliego en las marcas de sierra externas. Para cada uno de los tres cortes de sierra internos o centrales, perforaremos dos agujeros a 2 o 3 mm, a ambos lados del corte de la sierra, y luego una vez más a 2 mm por encima del pliegue o doblez de la pestaña. Pondremos la mano izquierda dentro del centro del pliego, y con la derecha empujaremos la aguja a través del primer agujero de la derecha. Continuaremos de la misma manera hasta llegar al último agujero del pliego. Tiraremos del hilo tensándolo desde el libro en dirección paralela al lomo, y apretaremos el libro con un abrecartas. Colocaremos el penúltimo pliego encima y pasaremos el hilo a través de él, de izquierda a derecha. Ataremos el hilo al extremo suelto del último pliego y coseremos los pliegos restantes. No deberemos tensar el hilo en exceso. Una vez finalizada la labor de cosido, se pasará la aguja entre el segundo y tercer pliegos, contando desde arriba, y se aflojarán los cordones. Ahora habrá que cortar el libro del bastidor, asegurándonos que quedan 25 mm de cordón de sobra a ambos lados del mismo. Tensaremos fuertemente los hilos con unos alicates y cerraremos el libro, apretándolo con los dedos. Colocaremos el libro en la prensa con el lomo sobresaliendo unos 6 mm, y extenderemos sobre el lomo una fina capa de cola, eliminando el exceso con un papel. Al cabo de 15 minutos, lo sacaremos y empujaremos el primer y último pliegos. Pondremos el lomo sobre un cartón y colocaremos la portada y la contraportada, cortando las partes sobrantes con tijeras. Pondremos las esquinas al libro y cubriremos la portada. Se puede recubrir las cubiertas con otro papel. ¡¡Espero que les guste!! ¡¡Y dejen su comentario!!
Aca les dejo una pagina, en la cual, dando tu nombre, genera un arma con el. Es curioso porque te va mostrando el proceso por el cual llega a esa arma. ¡¡Pruebenlo y despues me cuentan!! Genera tu arma Aca les dejo mi arma: ¡¡Espero que les guste y comenten!! ¡¡Y si nos les gusto comenten igual!!