Marisita_001
Usuario (Argentina)
fantasías tan bizarras. 1. Las manos en las caderas Caderas_6 Una mujer con las manos en la cintura y expresión severa en el rostro como si de tu madre o de tu profesora se tratase: lo que para algunos es la antítesis de lo deseable para otros es una imagen capaz de desbordar el impulso sexual más salvaje. 2. Mujeres vendadas y atadas En el lado opuesto de la perversión anterior existe esta otra, la que muestra a una mujer en estado vulnerable atada de pies y manos con la boca vendada. A esto se le añade el detalle de una burbuja en la que la chica dice cosas absurdas, no sabemos bien si es por ponerle un punto de humor al tema o bien porque esto forma parte de la perversión. 3. Mujeres parapléjicas subiendo escaleras Observar cómo una parapléjica se arrastra de escalón en escalón en un fútil intento de bajar o subir las escaleras parece ser un motivo de excitación para algunos. El vídeo es sólo apto para aquellos que ya de pequeños sentían un placer inmenso al poner boca arriba a una indefensa cucaracha y sentir su total impotencia. 4. Pisar el acelerador Un pie hundiendo el pedal del acelerador es motivo de calentón para algunas personas sin duda muy especiales. Pero si como mínimo se tratara de un pie desnudo… Pero no: el requisito sine qua non para que este acto, el de hundir el acelerador, sea realmente excitante, es que los pies vengan envueltos en calcetines de deporte blancos. 5. Pisotones Con tacones de aguja, descalzas o con botas: lo importante es que una mujer te pisotee la cara. Es posible que los que se entreguen a tal castigo sea porque sienten que se lo merecen. Si no, ¿qué razón hay para querer que te aplasten el rostro de esa manera? 6. Mujeres a punto de estornudar Ese momento en el que te comienza a picar la nariz, cierras los ojos y abres la boca es para algunos el instante en que te arrancarían la ropa pues hay a quien se le acelera el pulso cuando ve a otra persona a punto de estornudar. Como suena. 7. Cazadoras de nylon Si para muchos unos ligueros es de lo más erótico para otros son las cazadoras de nylon las que despiertan su lado más oscuro. Es por eso que a la hora de llevarse a alguien al huerto prefieren hacerlo desnudos pero con la cazadora puesta. 8. Con la cabeza en la entrepierna ¿Hay algo más agradable que ahogarse entre las piernas de una bella señorita? Para unos cuantos señores la respuesta sería simplemente “no”. Y es que aunque parezca mentira, tener enroscadas las extremidades inferiores de una mujer alrededor del cuello de modo que al hacer fuerza uno se quede sin aire es la experiencia sexual más brutal para unos cuantos. 9. Cocinar y destrozar la comida Existe algo más romántico que una cena a la luz de las velas: unos pies destrozando la cena. Nada de sentarse a la mesa y comer con cuchillo y tenedor. De lo que aquí se trata es de cocinar para luego hurgar en la comida. 10. Amor a barrigazos Ni azotes, ni pisotones, ni bofetadas. Lo que se lleva es que una señora obesa te golpee con su enorme tripa. Entre tanto, tú disfrutas del momento a cuatro patas. Sin ninguna duda, ésta es la perversión más extraña de todas.
Las gemas y los meses del año Se cree que llevar la piedra que correponde al mes del nacimiento trae buena suerte. La tradición asigna las siquientes piedras para cada mes: Enero Granate Febrero Amatista Marzo Aguamarina Abril Diamante Mayo Esmeralda Junio Perla Julio Rubí Agosto Peridoto Setiembre Zafiro Ocutubre Opalo Noviembre Topacio Diciembre Turquesa

" Quiero que en las palabras que escribes haya algo que me pertenezca. No te estoy dictando un cuenticulario de nimiedades. Historias de entretén-y-miento. No estoy dictándote uno de esos novelones en que el escritor presume el carácter sagrado de la literatura. Falsos sacerdotes de la letra escrita hacen de sus obras ceremonias letradas. En ellas, los personajes fantasean con la realidad o fantasean con el lenguaje. Aparentemente celebran el oficio revestitdos de suprema autoridad, mas turbándose ante las figuras salidas de sus manos que creen crear. De donde el oficio se torna vicio. Quien pretende relatar su vida se pierde en lo inmediato. Únicamente se puede hablar de otro. El Yo sólo se manifiesta a través del Él. Yo no me hablo a mí. Me escucho a través de Él....... Con los mismos órganos los hombres hablan y los animales no hablan. ¿Te parece esto razonable? No es, pues, el lenguaje hablado el que diferencia al hombre del animal, sino la posibilidad e fabricarse un lenguaje a la medida de sus necesidades. ¿Podrías inventar un lenguaje en el que el signo sea idéntico al objeto? Inclusive los más abstractos e indeterminados. El infinito. Un perfume. Un sueño. Lo Absoluto. ¿Podrías lograr que todo esto se transmita a la velocidad de la luz? No; no puedes. No podemos... " Yo, el supremo.. Augusto Roa Bastos Augusto Roa Bastos nació el 13 de junio de 1917 en Asunción y posteriormente pasó su infancia en Iturbe, un pequeño pueblo de la región del Guairá, en una cultura bilingüe entre el guaraní y el castellano. Regresó a la capital de su país, donde se formó con la lectura de los libros clásicos franceses, de León Tolstoi y de William Faulkner facilitada por su tío paterno, el obispo Hermenegildo Roa, hombre de origen catalán, con quien vivió. Era hijo de una madre de origen portugués que contaba con muy buena educación, y de un burgués de clase media, muy severo y autoritario, quien fue gerente de una refinería de caña de azúcar. Con 15 años, en 1932, cuando estalló la guerra entre Paraguay y Bolivia conocida como Guerra del Chaco, escapó con otros compañeros del Colegio San José, de curas donde estaba como pupilo, para vivir la aventura de la guerra y sirvió en ella como enfermero; los horrores que presenció lo indispusieron para siempre contra la violencia. Empezó a escribir teatro a la vez que trabajaba como administrativo de banca o como periodista para El País, diario de Asunción que le facilitó los primeros viajes a Europa, en particular a Inglaterra. En 1944 formó parte del grupo Vy'a Raity ("El nido de la alegría" en guaraní), decisivo para la renovación poética y artística de Paraguay en la década del 40, junto a autores como Josefina Plá y Hérib Campos Cervera. Durante la guerra civil, a través del periódico El País fue poniéndose poco a poco a favor de los oprimidos sin formar parte de ningún partido político. En 1945 pasó un año en Inglaterra invitado por el British Council y como corresponsal de guerra de El País; allí entrevistó al general De Gaulle; de allí pasó a Francia y asistió como periodista al juicio de Nüremberg en Alemania. En 1947 tuvo que abandonar Asunción, amenazado por la represión que el gobierno desataba contra los derrotados en un intento de golpe de Estado, y se estableció en Buenos Aires, Argentina empleándose en una compañía de seguros; allí publicó la mayor parte de su obra. En 1976 el advenimiento de la dictadura argentina lo obligó a trasladarse a Francia, invitado por la Universidad de Toulouse, y residió en esa ciudad como profesor universitario de literatura y guaraní hasta 1989, en que decidió regresar a su patria tras el derrocamiento del dictador paraguayo Alfredo Stroessner, de quien fue crítico acérrimo. Por razones desconocidas, durante su exilio se negó a brindar asistencia y ayuda a muchos paraguayos que también se encontraban exiliados. El escritor paraguayo Juan Bautista Rivarola Matto entre otros. En 1982 había sido privado de la ciudadanía paraguaya; se le concedería la española honoraria en 1983 y la francesa en 1987. A lo largo de su carrera, Roa Bastos recibió varios premios, destacando el premio del British Council (1948) Concurso Internacional de Novelas Editorial Losada (1959) el Premio de las Letras Memorial de América Latina (Brasil, 1988), el Premio Nacional de Literatura Paraguaya (1995) y distinciones de otros países. La última que recibió fue la condecoración José Martí del gobierno cubano en el año 2003 En 1989 recibió el Premio Cervantes. Al recibir el premio prometió usar ese dinero para crear una fundación con bibliotecas en Paraguay, pero no llegó a concretarlo. Desde su retorno a Paraguay y hasta sus últimos días escribió una columna de opinión en el diario Noticias de Asunción. Fuente: wikipedia

Un vehículo al costado del camino con el capó abierto y humeando puede significar dos cosas: un desperfecto técnico o una señal de que la comida está lista. Suena raro, pero según el libro de cocina "Manifold Destiny: The Guide To Cook On Your Engine", el motor de tu auto puede ser un horno sobre ruedas: sirve para preparar desde salchichas hasta pescados, mientras viajás. ¿Querés hacer la prueba? Aquí te contamos qué pasos debés seguir. 1. Elegí el plato según la distancia a recorrer Con este método, según los expertos, el tiempo de cocción se mide en kilómetros. Para tener una idea, hacer un pescado puede tomar 80 kilómetros, mientras que un bife puede estar a punto en 120 kilómetros. 2. Preparativos previos Sazoná la comida como de costumbre, como si fueras a utilizar el horno, y envolvela con varias capas de papel aluminio, como un paquete. Así la aislás de la contaminación de los fluidos y olores de la máquina. 3. Colocá la comida dentro del capó El lugar más adecuado está cerca del colector de escape. Nunca la ubiques en la toma de aire del motor, porque puede bloquearse y causar estragos. 4. Asegurá el paquete al motor Para evitar que la comida se mueva de lado a lado, hay que ajustarla con otras piezas de papel aluminio arrugado o atarla con alambre a alguna pieza. 5. Conducir hasta que la comida se cocine Es aconsejable chequear cómo va la cocción cuando ya hayas recorrido un par de kilómetros. Por último, retirá los alimentos del capó con cuidado, quitá el papel aluminio y serví. Si restan kilómetros por recorrer, evitá el vino. Fuente: planeta joy visita mi post con mas puntos! http://www.taringa.net/posts/arte/10189518/Una-mama-creativa_.html