MarianoG6
Usuario (Argentina)
El Tigre es caracterizado por el coraje y la audacia. Su naturaleza intrépida le hace asumir sin vacilación las tareas más arriesgadas. No se inmuta ante situaciones peligrosas, ni tampoco rehuye el enfrentamiento con seres poderosos. No le gusta buscar líos, pero cuando le provocan o cuando las circunstancias requieren su compromiso, allí lo tienen decidido, firme, con la voluntad de llegar hasta las últimas consecuencias. Rebosante de vigor y energía, el Tigre tiene gran apego a la acción. Es rápido, fuerte, certero, eficiente e infatigable. Todo lo que tiene lo ha conseguido corriendo tras la presa y atrapándola a zarpazos. Trabaja sin parar. Nunca vivirá a expensas de nadie ni de la limosna de los mecenas. La inteligencia no constituye una cualidad suya. Es más bien lento para captar sutilezas y prever consecuencias. Por eso a veces comete errores de cálculo y cae en trampas. Es impulsivo para iniciar una acción y precipitado para llevarlo a cabo. Le falta la serenidad de la Serpiente y la perspicacia deja Rata. Lo que caracteriza su mundo interior es la despreocupación por los intereses materiales. No tiene la avaricia del Gallo ni la ambición especulativa de la Rata; el Tigre es optimista, generoso, tierno y sentimental. Le gusta cierto grado de confort y procura tener algún dinero para vivir, pero no se mata por el dinero ni tampoco por otras ambiciones materialistas. Para él, la vida es multifacética y llena de color. Hay que disfrutar todo lo que se pueda: la música, los niños, la amistad, el cariño, las nuevas experiencias, los viajes, el trabajo, la lucha, etcétera. El Tigre es moderno y liberal (sobre todo cuando es mujer). Le gusta cuidar la presentación y seguir la moda. Tiene gran interés en mirar los escaparates y llenar su armario con ropa elegante. Responde activamente a la modernidad en estética, gustos y nuevas formas de distracción. Tiene a gala disfrutar la vida todo lo que pueda sin complejos de ningún tipo. Desdeña la dejadez en la presentación y el conservadurismo en los hábitos. Combina armoniosamente la seriedad profesional, el placer familiar y los pequeños caprichos del consumismo. Muy competente en lo profesional, trabaja con honestidad e imaginación. Es serio, responsable, abnegado, ético y sagaz. No necesita que lo controlen, porque siempre lo hace a la perfección. Cuida que sus conocimientos no queden desfasados haciendo cursillos de reciclaje profesional. Su gran sentido de colaboración le permite trabajar muy bien en equipo, en el que suele tener una responsabilidad importante. En la juventud el Tigre es rebelde y vanguardista. Le fascina la música moderna y la extravagancia. Desdeña y satiriza las costumbres viejas, la tradición y los valores establecidos. Esta actitud vanguardista lo hace partícipe de todo tipo de desafíos contra el convencionalismo. Puede ser muy violento e irracional en su actuación contra el viejo orden, cometiendo brutalidades insensatas de las que se arrepentirá toda la vida. Pero lo hace por convicción y no por instinto destructivo. El Tigre desdeña la mediocridad y lucha por ser el mejor. Está convencido de que con un esfuerzo constante alcanzará su propósito. En efecto, su firme voluntad y el empeño en la realización de su objetivo le traen buenos resultados. El Tigre posee un espíritu estoico y asume fuertes sacrificios si se fija una meta. Es infatigable, persistente y concentrado. No se distrae por los detalles, ni se deja influir por los comentarios corrosivos. Cauto en la selección de amigos, su carácter desconfiado le impide ser tan sociable como el Caballo, quien es capaz de tener un nuevo amigo todos los días. Pero el que logra entrar en su mundo de amistad sentirá que es generoso, fiel, sincero y noble con los amigos. Exige también que le sigan el ritmo y que participen en la lucha con el mismo coraje. Ser amigo del Tigre supone complicidad total: compartirás todo lo que tiene él y dejarás que comparta lo que tienes tú. No es quisquilloso ni egoísta.

El Mono es el animal que más se parece al hombre dentro del Zodiaco chino. Es sumamente inteligente, consciente y capaz. No se mueve sólo por instinto, sino que tiene móviles racionales. Curioso, hábil, adaptable y ávido de conocimientos, el Mono tiene aptitudes de entrar en cualquier dominio del saber humano o ejercer cualquier profesión, siendo un buen científico, técnico, actor, músico, deportista, escritor, diplomático, abogado, profesor, agente, lingüista, político o activista social. Su competencia y habilidad en estos campos son indiscutibles. Si a eso se suma un poco de persistencia y sacrificio, puede llegar a ser una figura prominente. Su inteligencia se manifiesta, sobre todo, en su habilidad de lenguaje, bien oral o escrita. Le gusta hablar con la gente o expresar sus criterios y sentimientos mediante la escritura. Sus intervenciones en las conversaciones son lúcidas, expresivas y brillantes, a través de las cuales intenta lucir su inteligencia o confirmar su personalidad. Cuando tiene la facilidad de escribir y tiempo de hacerlo, también suele coger la pluma. Su gran capacidad le permite ser polifacético, multidisciplinario. Aprovecha cada minuto para sacarle la máxima rentabilidad al tiempo, bien para la superación profesional, bien para deleitarse en los gustos sensoriales. No puede estar quieto, hastiado o contemplativo ni un momento, siempre está haciendo cosas. Se ocupa de mil asuntos simultáneamente. Es un profesional competente, amigo confiable, padre generoso, ama de casa ordenada, amante febril y niño caprichoso, todo a la vez. Además, desempeña con plenitud todos estos papeles sin mediocridad alguna. Confiado en su propia capacidad e inteligencia, tiene convicción en lo que hace y piensa. No se doblega ante dificultades, resiste la presión y lucha con tenacidad. Recurre a todos los medios posibles e imposibles para conseguir su propósito. Es moderno, liberal, algo vanguardista en sus criterios sobre el arte y la cultura. Desafía los valores tradicionales de la ética y la moral, postulando por una mentalidad abierta y flexible que permita la fluida realización personal. Defiende enérgicamente sus ideas, tratando de transformar al hombre y la sociedad con su concepción del mundo. Tiene mucho interés en saber los criterios ajenos, pero es muy difícil que lo convenzan en las cuestiones fundamentales como la filosofía sobre de la vida, el amor y la moral. Es vanidoso y grandilocuente, con un arraigado amor propio. Se considera un «supergenio», nacido para tomar el liderazgo en todos los ámbitos en que se desenvuelve. Siempre quiere ser el primero, ocupar una posición predominante, protagonizar los sucesos y conducir las conversaciones. Adora ser admirado, querido y respetado, haciéndolo todo posible para que esto ocurra. No concibe desempeñar un papel secundario o quedarse supeditado a las órdenes superiores. Es egocéntrico, orgulloso y caprichoso. Exige que se porten con caballerosidad, pero se toma la licencia de los caprichos más irracionales. Su temperamento se caracteriza por la inestabilidad y la inconstancia. Es efusivo, tierno, rebosante de gentileza y gracia cuando está contento, pero enseguida puede ponerse distante, seco y mal educado. Su inconstancia le hace dejar a medias muchas causas iniciadas o cortar la amistad bruscamente cuando pierde el interés. Dotado de un gran sentido de humor, su presencia emana gracia y optimismo. Es sociable, simpático, llamativo, sagaz y divertido. Saca chispas de las conversaciones aburridas, aligera el ambiente pesado y brinda solución a los problemas delicados. Tiene un exquisito humor que le permite tomar un papel activo en la vida social, aproximarse a personas interesantes o crear situaciones que le favorezcan. Sabe dosificar muy bien los matices del humor según de quien se trate y el objetivo que espera conseguir.
El caballo es amigo del hombre. Su cuerpo vigoroso y su fuerza avasalladora siempre nos impresionan. Trota, cabalga, hace piruetas, lanza coces o relincha. Su orgullosa imagen nos queda grabada en la cabeza. El que nace bajo este signo astral adquiere la vitalidad del caballo. Es dinámico, vigoroso y propenso a la acción. Le gusta practicar el deporte, hacer excursiones o viajes largos. Será hincha de algún equipo favorito y participará en cuantas competiciones pueda. Se le nota su complexión atlética desde lejos, por su habilidad, su rápida reacción y silueta lozana. Es abierto y expresivo. Le gusta comunicarse con la gente, mostrando gran fluidez y naturalidad debido al carácter espontáneo, abierto y liberal de su personalidad. Nunca se guarda una expresión o calificación por escrúpulo, porque dice todo lo que tiene pensado y, además, lo hace precipitadamente. Quizás se pasa de franqueza y espontaneidad, al juzgar que su intervención ha herido más de una vez el amor propio de muchos interlocutores. Es elegante por naturaleza. Los hombres Caballo ostentan un aspecto viril, gallardo y fornido, al tiempo que las mujeres de este signo son atractivas, sexy y espontáneas. Les gusta la moda, la confección de buena marca y los complementos que realcen su vitalidad y lozanía. El estilo deportivo parece más adecuado para destacar su briosa elegancia. Optimista, despreocupado, liberal e indisciplinado, el Caballo se resiste a la represión moral. Fue rebelde cuando era pequeño y aventurero en su juventud. Adora las actividades recreativas y las grandes fiestas. Disfruta intensamente las tertulias entre amigos, las bromas y chistes de todos los colores. Odia la hipocresía, el conservadurismo y todos los valores canónicos de la vieja moral. Es el rey del disfrute de los placeres terrenales que no requieran mucha espiritualidad, mientras que en los temas de la filosofía, la arqueología y la lingüística su pobreza y precariedad de conocimientos son francamente evidentes. En su mundo interior parece que no tiene mucha cabida para la mezquindad, la envidia y la artimaña. Tampoco es proclive a tramar intenciones siniestras o complots macabros. Su desinterés por el poder y la riqueza le hacen pasar olímpicamente frente a temas tan alienantes y nocivos. Necesita, desde luego, cierta holgura económica que le permita tener los pequeños caprichos, pero carece definitivamente de la ambición por el dinero. Su actitud es verdaderamente digna y gallarda frente a la miseria quisquillosa de la mayoría de los seres humanos. No es un apasionado de la política, y le fastidian las historias de las intrigas palaciegas y maquiavélicas. Cree que la política es un juego sucio, una maniobra esencial de traición a los intereses del pueblo. Sus críticas contra la corrupción son rotundas y despiadadas, pero sin muchos detalles ni historias. Profesa un humanismo por excelencia, postulando por el bienestar general para todas las razas y todas las clases. En el aspecto de la moral, sostiene la libertad total y la expresión fluida de la personalidad. Al contrario que la Serpiente, que tiene como virtud la serenidad, el Caballo es de sangre caliente, impulsivo y temperamental. Se desboca ante cualquier humillación lanzando coces para combatir la agresión. Tiene un espíritu intrépido y desenfrenado, que lo empuja a realizar aventuras, desafiando los riesgos que esto suponga. No le gusta eludir una responsabilidad que debería asumir. Retrocede cuando hay que dar la cara o asumir un compromiso. En cualquier momento tiene una actitud clara y definida. Es sociable y tiene el don de gente. Le es muy fácil iniciar una amistad y andar juntos por un tiempo. Pero no es constante, y elige rigurosamente su círculo de amigos. Es fiel, atento, desenvuelto, confidente, grato, generoso, buen anfitrión y agradable convidado. Es una estrella en las reuniones gracias a su naturalidad, su gracia, su buen humor y su risa contagiosa. Es un auténtico enamorado. Considera el amor como la última esencia de la vida. Cuando recibe el flechazo del amor, se funde toda la altivez y entereza de su personalidad, convirtiéndose en un mundo de ternura, afecto y pasión. Por el amor está dispuesto a cualquier sacrificio y riesgo. Tiene un corazón fiel, generoso y solidario para el ser amado. Sus emociones son enérgicas, expresivas y avasalladoras. El hombre Caballo no es hogareño, porque considera un castigo tener que encerrarse en casa para los quehaceres domésticos. Le gusta la calle, el campo libre, los amigos y las tertulias. La mujer Caballo es más sedentaria y entretenida en la vida familiar. Con los hijos, el hombre Caballo es liberal, protector, enérgico y cariñoso. Juega mucho con ellos y le gusta llevarlos a relacionarse con la” naturaleza. Para él, no hay nada mejor que la frescura de las montañas verdes o de los bosques frondosos. Los cuida con celo, sin consentimiento ni mimo alguno, para hacerlos independientes, lo antes posible. En algunos momentos es impaciente, dándoles una educación desfasada y pidiéndoles hacer lo que es imposible para su tierna edad. El hombre Caballo peca de inestabilidad y de falta de constancia. No puede permanecer concentrado durante mucho tiempo porque se distrae fácilmente. Su inusual dinamismo le impide estar fijo y atado a un trabajo disciplinado. Acostumbrado a movimientos, cambios y novedades, es versátil, temperamental e incluso oportunista por comodidad. Su mundo interior experimenta a veces cambios muy sutiles que causan sus altibajos psíquicos. Prefiere el movimiento a la meditación racional, de modo que su comportamiento encierra fuertes contradicciones y factores ilógicos. La falta de constancia le hace imposible concluir muchos proyectos iniciados. El hombre Caballo nunca se detiene para reflexionar. Su filosofía reside en el movimiento incesante, en «la marcha sin parar». Rebelde por naturaleza, no se resigna a ningún tipo de imposiciones. Los consejos, críticas y persuasiones no le gustan demasiado. Sólo lo mueve el instinto o la vocación. Nunca actúa al dictado de una orden arbitraria, ni respeta el horario y los reglamentos. Es precipitado, impaciente y explosivo. Sus berrinches son violentos y soberbios.
La Rata es inteligente, miedosa, rápida, simpática, franca, imaginativa, ahorradora y tiene buena memoria. Los que nacen bajo este signo suelen ser sociables, alegres, extravertidos y comunicativos. No es fácil encontrarse con un nativo de este signo que sea antipático, criticón, introvertido e intolerante. Los Rata tienen facilidad de formarse su círculo de amigos con los que mantienen estrechas relaciones. Adoran las conversaciones y las reuniones animadas espontáneas. Son activos participantes en sociedades, clubes o pandillas, a los que aportan su inteligencia, juicios críticos y mucho humor. Aunque aparentan a veces ser callados y apacibles, tienen un mundo interior dinámico y excitado que experimenta constantemente cambios tumultuosos. Su silencio no revela indiferencia, sino prudencia y educación. Observadores atentos de lo que pasa en el mundo y en su entorno, su gran inteligencia e inquietud los empujan a tomar precauciones. Perciben con hipersensibilidad cualquier síntoma o manifestación anímica de los demás. Suelen dar sinceros consejos. Sus criterios son acertados, lúcidos, bien intencionados. Por eso disfrutan de la estima y el respeto de sus amigos. Detestan el despilfarro y la extravagancia. Son ahorradores, incluso en tiempos de abundancia. Generosos en apoyos morales y solidaridad ética, son, sin embargo, bastante austeros en donaciones monetarias. Su austeridad y sencillez en la vida se manifiesta también en sus regalos y contribuciones. Las mujeres Rata son buenas administradoras de la economía familiar. Aborrecen la ostentación por mucho que posean, pero también se las arreglan muy bien si sus recursos son precarios, porque siempre pueden echar mano a la reserva estratégica que guardan. Prefieren ser tildadas de «tacañas» antes de no tener un duro por mala administración de fondos. Estrechamente ligados a la familia, tienen un gran apego al hogar. Los hombres Rata son hijos notables y padres afectuosos. Cuidan mucho de los viejos, haciendo todo lo posible para que lo pasen bien en el ocaso de la vida. Comprenden perfectamente la soledad que muchas veces acosa a la gente de la tercera edad. Los visitan cuantas veces pueden, atentos siempre en lo que les haga falta. Su amor a los hijos es generoso y profundo. Procuran darles la mejor educación posible, dispuestos a sacrificar su propio bienestar. Las mujeres Rata están totalmente dedicadas a la familia. Se sacrifican para cuidar bien a su marido y a los hijos, a quienes aman en cuerpo y alma. Son tolerantes y generosas con los hijos. Pasan el día dándoles consejos, sugerencias u observaciones, que, al ser repetidas miles de veces, resultan pesadas y agobiantes. Acarician la idea de que los hijos lleguen a ser en el futuro artistas o deportistas. Trata de formarlos desde pequeños, creando las condiciones para que aprendan a tocar algún instrumento musical, bailar ó practicar algún deporte. Para ellas, el marido y los hijos son lo más valioso del mundo. Madres responsables y esposas competentes, hacen todo lo posible para crear un hogar limpio y agradable.
«El perro es el mejor amigo del hombre.» No hay ningún otro animal en el mundo que nos pueda hacer mejor compañía. Estemos como estemos, con suerte o desgracia, ricos o pobres, y dondequiera que nos encontremos, el perro siempre se halla a nuestro lado, solícito y fiel. El hombre desgraciado, en un momento desesperado puede propinarle una paliza, o abandonarlo dándole una patada. Pero el perro no traiciona nunca. La fidelidad es la cualidad más destacada de los que nacen con este signo. Tener un amigo Perro es contar con su solidaridad en cualquier momento, y casarse con alguien que lleve este signo es tener un amor para toda la vida. Nunca te volverá la espalda porque te encuentres en peligro o penuria. Está siempre dispuesto a socorrerte en el peligro lo a compartir las penalidades en los momentos duros. Es serio, respetuoso e intuitivo. Su desarrollado sentido de olfato le permite descubrir síntomas inapreciables de peligro o la presencia de seres ocultos. Tiene instinto de protección. Lucha con bravura, asumiendo con fatalismo cualquier riesgo. Sus habilidades están al servicio de los amigos o el amado, más que en su propio beneficio. Por el amor o la auténtica amistad es capaz de seguirte hasta el último rincón del mundo. Es honesto por naturaleza. Nunca juega sucio ni tiene cartas escondidas en la manga. Tiene la facilidad de calar en el mundo interior de la gente, intuyendo sus intenciones. Es despiadado con la falsedad e hipocresía, pero sincero con los amigos y consigo mismo. Tiene auténtica franqueza, nunca intenta ocultar la verdad por muy desagradable que sea. Sus expresiones pueden ser ásperas o hirientes, tal como lo es la realidad, pero no oculta segundas intenciones y siempre lo hace con el corazón en la mano. No es rencoroso, ni tiene envidias de los amigos. Sus críticas son directas y francas, restringidas unicamente a hechos concretos que le parecen mal, sin faltar al respeto a la persona que los haya cometido, ni mucho menos atentar contra su integridad. Cuando surgen conflictos, siempre adopta una actitud positiva, propensa a la solución del problema. A veces protesta enérgicamente o explota en un ataque de furia, pero enseguida vuelve a la normalidad y recupera el equilibrio temperamental. Es despierto, activo, trabajador y perseverante. Una vez concebido el propósito, no desistirá del esfuerzo hasta que lo haya llevado a cabo. Profesionalmente es muy competente, ostenta elevada ética y gran responsabilidad. Es colaborador, lúcido y desinteresado, se granjea el respeto y el aprecio de los compañeros. Su razonamiento lógico y racional, basado en un arraigado sentido de justicia, lo convierte en un excelente candidato a la carrera militar, abogado, médico, juez, profesor, político o director de personal. Nacido para ser fiel e implantar justicia, el Perro pasa toda la vida con los sentidos en guardia. Duerme «con los ojos abiertos» y está siempre en estado de vigilia. No le gusta perder el tiempo en ocurrencias extravagantes, ocupa todo el tiempo en causas importantes, sea la profesional, política, artística, familiar o sentimental. No tolera la pasividad, el hastío y la indiferencia. Participa activamente en la lucha por un futuro mejor. Lleva una vida llena de peripecias, experimenta en su propia carne tanto el calor humano como la frialdad y el desprecio. Son tantos los sucesos tristes y dolorosos que han acontecido a su alrededor, que le han privado de la jovialidad y el instinto de placer. Tiene un concepto existencialista de la vida. Aunque aparentemente tiene un espíritu elevado, en el fondo no deja de tener una visión pesimista de la vida. Su gran capacidad de observación le hace ver demasiados peligros ocultos y la miseria humana. Tiene un sentido trágico de la vida, y asume la responsabilidad y el riesgo con fatalismo. No es materialista. Le exaltan más los valores morales que la codicia por el dinero. Puede vivir tranquilamente con toda comodidad y lujo, pero tampoco se inmuta ante la más espantosa miseria, la llevaría con la misma dignidad que la opulencia. En cualquier de los casos, cumple religiosamente su responsabilidad y su ética, protegiendo, ayudando, luchando, trabajando o deleitando. Tiene un modo de ser sencillo y modesto. Evita en lo posible ropa llamativa y adornos estrafalarios que contradigan su estilo natural. Aborrece la coquetería, la adulación, el amaneramiento y todo lo que no sea auténtico. Es conformista con la situación actual, no intenta escalar posiciones o ganar el favor del jefe luciendo sus habilidades. Por eso se le suele considerar pobre en su ambición personal.