Marcelo1315
Usuario (Argentina)
Un poco de historia... La necesidad de tener una canción patriótica se sintió en Buenos Aires en 1812, es decir antes de la Declaración de Independencia (que ocurrió el 9 de julio de 1816). Las llamadas entonces Provincias Unidas de Sudamérica se habían dado un gobierno propio el 25 de mayo de 1810, y en 1812 el gobierno del Triunvirato había pedido una marcha patriótica, entendiendo que debía darle al pueblo un canto nacional de mayor importancia que el que hasta entonces se entonaba. En un oficio del 22 de julio de 1812, dirigido al Cabildo, sugería a éste que mandase a componer "la marcha de la patria", para ser ejecutada al principio de las funciones teatrales, debiendo el público escucharla de pie y descubierto, así como en las escuelas al finalizar diariamente las clases. El 6 de Marzo de 1813, la Asamblea General Constituyente comisionó al diputado Vicente López y Planes, para redactar el texto de la que sería la única marcha nacional, aprobada como tal por ese Cuerpo Soberano el 11 de Mayo de 1813, y luego encomendó al músico y empresario teatral catalán Blas Parera que le pusiera música. El título... El título de nuestra máxima canción sufrió algunas alteraciones y cambios. En 1813 se lo llamó "Marcha Patriótica", luego "Canción Patriótica Nacional", y más tarde se lo conoció como "Canción Patriótica". Una copia de 1847 lo tituló como "Himno Nacional Argentino", denominación que recibe en la actualidad. Letra y música La letra del Himno Nacional estuvo a cargo de Vicente López y Planes y la música fue compuesta por Blas Parera, quien escribió la música entre el 12 y el 28 de Mayo del año 1813. A partir de entonces sufrió diversas modificaciones, hasta que en 1860 el maestro Juan P. Esnaola presentó su segunda versión, basada en el original de Blas Parera, la que es aceptada como versión Oficial por decreto del Gobierno Nacional de fecha 24 de Abril de 1944. Se estima que se entonó por primera vez antes del 25 de mayo de 1813, ya que el 28 de ese mismo mes, se cantó en un teatro, durante la función patriótica efectuada por la noche. La tradición indica que fue cantado por primera vez en los salones de doña María Sánchez de Thompson y Mendeville, dama patricia de significativa actuación en esa etapa de nuestra independencia, cuya escena reproduce un cuadro de B. Subercasseaux, en el Museo Histórico Nacional. El Himno canta en sus estrofas la guerra emancipadora y las glorias del pueblo que conquistó la libertad a costa de grandes sacrificios. La letra Vicente López y Planes Prohombre de la revolución de Mayo, don Vicente López y Planes nació en Buenos Aires, el 3 de mayo de 1784 y murió en la misma ciudad el 10 de octubre de 1856, a los 72 años. Cursó sus estudios en el Convento de San Francisco y en el Colegio de San Carlos. Con el grado de capitán de patricios, combatió durante las invasiones inglesas en 1806 y 1807. En 1808 se trasladó a Chuquisaca (Bolivia), donde se graduó en Derecho. Fue secretario del primer Triunvirato en 1811; síndico procurador en 1812; diputado de la Asamblea General Constituyente en 1813. (cuando le fue encomendado el texto del Himno Nacional); secretario del general Antonio G. Balcarce; ministro de Pueyrredón; presidente interino de la Provincias Unidas del Río de la Plata, y muchos cargos de relevante actuación, hasta llegar a miembros del Supremo Tribunal de Justicia, en 1853. Esta es la letra original de 1813: Oid ¡mortales! el grito sagrado: ¡Libertad, Libertad, Libertad! Oid el ruido de rotas cadenas: Ved en trono a la noble Igualdad. Se levanta la faz de la tierra Una nueva y gloriosa Nación: Coronada su sien de laureles Y a sus plantas rendido un León Sean eternos los laureles Que supimos conseguir. Coronados de gloria vivamos O juremos con gloria morir. De los nuevos campeones los rostros Marte mismo parece animar; la grandeza se anida en sus pechos, A su marcha todo hace temblar. Se conmueven del Inca las tumbas Y en sus huesos revive el ardor, Lo que ve renovando a sus hijos De la Patria el antiguo esplendor. Sean eternos los laureles Que supimos conseguir. Coronados de gloria vivamos O juremos con gloria morir. Pero sierras y muros se sienten Retumbar con horrible fragor: Todo el País se conturba por gritos De venganza, de guerra y furor. En los fieros tiranos la envidia Escupió su pestífera hiel, Su estandarte sangriento levantan Provocando a la lid más cruel. Sean eternos los laureles Que supimos conseguir. Coronados de gloria vivamos O juremos con gloria morir. ¡No lo véis sobre Méjico y Quito Arrojarse con saña tenaz, Y cuál lloran bañados en sangre Potosí, Cochabamba y la Paz! ¡No lo véis sobre el triste Caracas Luto y llantos y muerte esparcir! ¡No lo véis devorando cual fieras Todo pueblo que logran rendir! Sean eternos los laureles Que supimos conseguir. Coronados de gloria vivamos O juremos con gloria morir. A vosotros se atreve ¡Argentinos! El orgullo del vil invasor, Vuestros campos ya pisa contando Tantas glorias hollar vencedor. Mas los bravos que unidos juraron Su feliz libertad sostener, A esos tigres sedientos de sangre Fuertes pechos sabrán oponer. Sean eternos los laureles Que supimos conseguir. Coronados de gloria vivamos O juremos con gloria morir. El valiente argentino a las armas Corre ardiendo con brío y valor, El clarín de la guerra cual trueno En los campos del Sud resonó, Buenos Aires se pone a la frente De los pueblos de la ínclita Unión, Y con brazos robustos desgarran Al ibérico altivo León. Sean eternos los laureles Que supimos conseguir. Coronados de gloria vivamos O juremos con gloria morir. San José, San Lorenzo, Suipacha, Ambas Piedras, Salta y Tucumán, La Colonia y las mismas murallas Del tirano en la Banda Oriental; Son letreros eternos que dicen: Aquí el brazo argentino triunfó Aquí el fiero opresor de la Patria Su cerviz orgullosa dobló. Sean eternos los laureles Que supimos conseguir. Coronados de gloria vivamos O juremos con gloria morir. La victoria al guerrero argentino Con sus alas brillantes cubrió Y azorado a su vista el tirano, Con infamia a la fuga se dió; Sus banderas, sus armas se rinden Por trofeos a la Libertad, Y sobre alas de gloria alza el pueblo Trono digno a su gran majestad. Sean eternos los laureles Que supimos conseguir. Coronados de gloria vivamos O juremos con gloria morir. Desde un polo hasta el otro resuena De la fama el sonoro clarín, Y de América el nombre enseñando, Les repite: ¡Mortales! Oid: ¡Ya su trono dignísimo abrieron Las provincias unidas del Sud! Y los libres del mundo responden: ¡Al Gran Pueblo Argentino Salud! Pero desde 1900 la versión oficial es la abreviada de este modo: Oid mortales el grito sagrado Libertad, libertad, libertad Oid el ruido de rotas cadenas Ved en trono a la noble igualdad Ya su trono dignísimo abrieron Las Provincias Unidas del Sud Y los libres del mundo responden Al gran pueblo argentino salud Sean eternos los laureles Que supimos conseguir Coronados de gloria vivamos O juremos con gloria morir La música Blas Parera Nació en Murcia (España) el 3 de febrero 1776. De joven hizo estudios musicales en Barcelona, centro artístico de reconocido prestigio europeo. Llegado a Buenos Aires en el año 1797, actuó como organista en varias iglesias, destacándose también como director de orquesta y fue maestro de música de algunas de las principales familias de la ciudad. Era el único músico que merecía respeto como compositor, desde el momento que él se recorrió para componer el Himno, tal como había hecho en oportunidades anteriores, es sabido que, aunque no figure su nombre, la Marcha Patriótica de Esteban de Luca, del año 1810, y otras canciones, como la de Saturnino que de la Rosa, llevaron música de Blas Parera. También fue el autor del Himno que en 1812 fuera encargado por el Triunvirato, con versos de fray Cayetano Rodríguez. Un musicólogo afirmó hace poco que la obra de Blas Parera “... es magnífica. La música la compone con los recursos de la ópera, pues en su contenido hay una batalla musical que representa los dos intereses en pugna durante la Revolución. También tiene una transición al modo menor, en el que deja entrever lo turbio de la política de esa época.” Modificaciones del Himno Nacional Tenido por himno nacional la Canción Patriótica de López; a través de un largo período de la nacionalidad fue interpretado de acuerdo con el texto original; mas desaparecido el furor de la contienda con España, en aras de un sentimiento legítimo de acercamiento y comprensión con la madre patria, la canción nacional sufrió en su enunciado una modificación de forma en lo relativo a aquella parte que pudiera tener en el presente un concepto peyorativo, ya sin objeto para la soberanía del Estado, al considerar el mismo que algunas de las estrofas de la versión original, podían no ser del agrado del pueblo español Durante la presidencia del general Roca en el año 1900 fue sancionado un decreto refrendado con la firma del Presidente de la Nación y de los ministros: Felipe Yofre, Luis M. Campos, José María Rosa, Martín Rivadavia, Martín García Merou y Emilio Civit, disponía: "Que, sin producir alteraciones en el texto del Himno Nacional, hay en él estrofas que responden perfectamente al concepto que universalmente tienen las naciones respecto de sus himnos en tiempo de paz y que armonizan con la tranquilidad y la dignidad de millares de españoles que comparten nuestra existencia, las que pueden y deben preferirse para ser cantadas en las festividades oficiales, por cuanto respetan las tradiciones y la ley sin ofensa de nadie, el presidente de la República, en acuerdo de ministros decreta: Artículo 1°. En las fiestas oficiales o públicas, así como en los colegios y escuelas del Estado, sólo se cantarán la primera y la última cuarteta y coro de la canción nacional sancionada por la Asamblea General el 11 de marzo de 1813". En 1817, un norteamericano, el diplomático Henry M. Brackenridge, fue testigo de la extraordinaria difusión que había tenido en el pueblo rioplatense la canción patriótica, con letra de Vicente López y Planes y música de Blas Parera, que la Asamblea del año 1813 había consagrado como Marcha Nacional. Brackenridge viajaba en un pequeño barco desde Montevideo a Buenos Aires y, en el transcurso de la travesía, escuchó las estrofas del himno coreadas espontáneamente por sus acompañantes. El relato de Brackenridge, tomado de su libro Voyage to South America, publicado en Baltimore en 1819, decía: “Por la tarde, nuestros compañeros, después de beber un vaso de algo estimulante, rompieron con una de sus canciones nacionales, que cantaron con entusiasmo como nosotros entonaríamos nuestro ‘Hail Columbia!’. Me uní a ellos en el fondo de mi corazón, aunque incapaz de tomar parte en el concierto con mi voz. La música era algo lenta, aunque audaz y expresiva... este himno, me dijeron, había sido compuesto por un abogado llamado López, ahora miembro del Congreso, y que era universalmente cantado en todas las provincias de El Plata, así en los campamentos de Artigas, como en las calles de Buenos Aires; y que se enseña en las escuelas como parte de la esencia de la educación de la juventud...” Podés descargar la partitura desde aca: "LO APRENDEMOS DE CHICOS... NO LO OLVIDAMOS NUNCA" http://www.portalargentino.net/simbolos/himno.php http://www.iruya.com/kumiko/himno_nacional_argentino.htm http://www.websdelsur.com.ar/lahueya/index/canciones/himnonac.html http://www.mendoza.edu.ar/efemerid/5_himno.htm http://www.elfolkloreargentino.com/himno.htm http://www.argentour.com/es/emblemas/himno_argentina/himno_argentina.php http://www.websdelsur.com.ar/lahueya/index/canciones/himnonac.html http://www.oni.escuelas.edu.ar/olimpi2000/santa-fe-sur/himno-nacional/autores.htm