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Manzanitaconjugo

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Primer post: 9 dic 2016Último post: 29 dic 2016
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Monedas de 20 pesos Mexicanos
InfoporAnónimo12/29/2016

En la numismática mexicana las monedas de veinte pesos no son muy numerosas, aunque en los últimos quince años se han venido acuñando las que se podrían considerar una nueva serie coleccionable. Las anteriores dan inicio con la muy bella moneda de oro de veinte pesos, acuñada en 1866 en la Casa de Moneda de México, durante el Imperio de Maximiliano de Habsburgo. Ostenta en una de sus caras la efigie del emperador, con el rostro viendo a la derecha, entre las palabras MAXIMILIANO y EMPERADOR, y en el exergo los apellidos de sus diseñadores y grabadores: Navalón, Ocampo y Spíritu. En el lado opuesto, el hermoso escudo de armas coronado, bajo la leyenda IMPERIO MEXICANO, con el águila nacional de alas extendidas en el centro. En la parte inferior está la denominación (20 pesos) y la fecha (1866). Abajo el lema “Equidad en la justicia”. Es una de las más agraciadas piezas de la numismática Mexicana. Otra pieza de esta denominación, 20 pesos, y también en oro, se acuñó por varios años (a partir de 1870) en diferentes cecas, ostenta en su anverso el escudo nacional de alas desplegadas bajo la leyenda REPÚBLICA MEXICANA y en el exergo la fecha. Su reverso, conocido en esas y en otras piezas como “de balanza”, tiene la célebre composición representativa de los tres poderes de gobierno: el Ejecutivo, simbolizado por una espada; el Legislativo por un pergamino con la palabra LEY y el Judicial por una balanza en equilibrio, todo bajo un gorro frígio envuelto en un resplandor y con la palabra LIBERTAD, que es lo que representa. La tercera pieza de estas antecesoras a la serie moderna, fue acuñada también en la Casa de Moneda de México, entre 1917 y 1921, igualmente en oro. Se sigue haciendo desde 1959 hasta la fecha, exclusivamente para coleccionismo, ahorro e inversión. Lleva en su anverso el Escudo Nacional y la fecha a su derecha en una línea diagonal ascendente, todo bajo la leyenda ESTADOS UNIDOS MEXICANOS. Su reverso es muy bello, con la reproducción de la Piedra del Sol, más conocida como “Calendario Azteca” en una composición circular como la propia moneda, pero colocada hacia la parte superior del campo; en la inferior y rodeando a la imagen principal, la denominación en letras (VEINTE PESOS) y en un segundo renglón el contenido de metal fino (15 Gr. ORO PURO). Existen versiones controvertidas de que durante la Revolución se acuñó, en 1914, una rara pieza en oro de 14 quilates, con la denominación de 20 pesos, por el Ejército Constitucionalista, similar a la famosa de Un peso. Al igual que ella lleva en el anverso la leyenda que dice MUERA HUERTA, y el gorro frígio radiante en el reverso. En 1915, dentro de la serie de Moneda Provisional del Estado Libre y Soberano de Oaxaca, se acuñaron piezas de veinte pesos oro, pero con una muy baja ley, de solamente 0.175 miligramos. Como todas las de esa serie llevan como motivo principal el busto del benemérito Benito Juarez. En años más recientes, conforme al Decreto del 27 de Diciembre de 1979 se acuñaron, de 1980 a 1984 monedas de cuproníquel que llevan en su reverso un juego de pelota prehispánico y la leyenda Cultura Maya, con un diámetro de 32 milímetros. De 1985 a 1990 se acuñaron y circularon otro tipo de piezas de veinte pesos, en bronce-aluminio, de tamaño reducido (21 milímetros de diámetro) y peso menor a 6 gramos, con la efigie del primer presidente de México, Guadalupe Victoria. Todavía en los años de 1993, 1994 y 1995 salieron a la circulación monedas de 20 nuevos pesos, con centro de plata Ley 0.925 y aro de aluminio con bronce, que ostentan en su reverso el perfil izquierdo de don Miguel Hidalgo y su apellido bajo el cuello. En el arillo dice N$ 20 y en el campo, a la derecha, la ceca Mo. y la fecha. La nueva serie A partir del año 2000 han estado saliendo a la circulación una serie de varias piezas, con tamaño y peso similares (diámetro de 32 milímetros y peso de 15.945 gramos); bimetálicas con dos diferentes aleaciones, una para el anillo perimetral y otra para la parte interior donde lleva la imagen con el motivo principal y, en el anverso, común para todas las monedas mexicanas, el Escudo Nacional en relieve escultórico, con la leyenda ESTADOS UNIDOS MEXICANOS en semicírculo superior. Son piezas conmemorativas que tienen curso legal, es decir que se pueden utilizar para cualquier tipo de pago, aunque en la práctica se ha observado que son muy pocas las que circulan ya que casi en su totalidad se guardan y coleccionan. Elementos de diseño TipoC Diámetro32.0 mm FormaCircular Peso15.945 gramos Canto Estriado discontinuo Composición La Moneda bimetálica constituida por dos aleaciones, una para su parte central y otra para su anillo perimétrico, como sigue: La parte central de la moneda: Aleación de cuproníquel. Contenido: 75% (setenta y cinco por ciento) de cobre y 25% (veinticinco por ciento) de níquel. Peso: 7.355 gramos. El anillo perimétrico de la moneda: Aleación de bronce-aluminio. Contenido: 92% (noventa y dos por ciento) de cobre; 6% (seis por ciento) de aluminio y 2% (dos por ciento) de níquel. Peso: 8.590 gramos. En el anverso el Escudo Nacional en relieve escultórico, con la leyenda ESTADOS UNIDOS MEXICANOS en semicírculo superior. Las dos primeras salieron en el año 2000, una que muestra el Xiuhtecuhtli o Dios del Fuego Nuevo y la otra que lleva un retrato poco afortunado de un joven Octavio Paz y su firma. Su centro ya no lleva plata sino que es de alpaca. Al centro del campo, representación prehispánica de Xiuhtecuhtli, "señor del fuego, señor del año", de perfil a la izquierda sosteniendo en sus manos la antorcha con el Fuego Nuevo, con la inscripción "FUEGO NUEVO" en semicírculo en la parte superior. En la parte derecha del campo, el símbolo de la Casa de Moneda de México y debajo el símbolo "$" y el número "20" como valor nominal. En la parte inferior derecha del campo la inscripción "XIUHTECUHTLI" en semicírculo; todo este conjunto dentro de una estilización del anillo del resplandor solar de la Piedra del Sol. En el exergo, en semicírculo, la inscripción "AÑO" y el año de acuñación. Gráfila discontinua de grecas escalonadas. En la parte izquierda del campo, el retrato de juventud de Octavio Paz, de tres cuartos de perfil; a la derecha, la inscripción “Todo es presencia, todos los siglos son este Presente” (en tres líneas), tomada del poema Fuente del propio autor, a propósito del cambio de milenio (años 2000 y 2001), años en que fue acuñada esta pieza. En la parte inferior del campo aparece la firma del poeta y ensayista. En el exergo, paralelo al marco, el año de acuñación; en el margen izquierdo la ceca M° y en el superior, en semicírculo, la denominación $20 (veinte pesos). La tercera también fue dedicada al célebre poeta y ensayista, ganador del Premio Nobel de Literatura. Desfasado del centro al campo izquierdo el busto de Octavio Paz, desfasado del centro al campo derecho la leyenda “Premio Nobel de Literatura 1990”. En el campo superior paralelo al marco el signo de pesos “$” continuo el número “20”, debajo el nombre OCTAVIO PAZ. En el campo superior izquierdo el número 2010, en el campo superior derecho la ceca de la Casa de Moneda de México; en el exergo paralelo al marco el texto “VEINTE PESOS”, arriba de éste, en semicírculo la leyenda “Todo es presencia, todos los siglos son este presente”. El marco liso. Según sendos decretos del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos se establecieron las características de dos nuevas monedas de veinte pesos, de circulación; una conmemorativa de los cien años del Ejército Mexicano y la segunda conmemorativa del 150 aniversario del natalicio de Belisario Domínguez Palencia (y de los 100 años de su muerte). Monedas que empezaron su circulación en 2013; la del Ejército fue presentada el 15 de Agosto en una digna y emotiva ceremonia en el Campo Militar N° 1. La segunda se puso en circulación el 5 de noviembre, cuando fue presentada en la antigua casona de la calle de Xicoténcatl, sede del Senado de la República. El centro del campo del reverso lo ocupa un conjunto formado por la silueta de un busto de perfil de soldado con casco, flanqueado por los años 1913 y 2013; con las leyendas “100 años del Ejército Mexicano”, en semicírculo superior, y “100 años de lealtad”, en semicírculo inferior. En el margen superior se aprecia la denominación VEINTE PESOS (con letra); en el exergo la denominación $20 (con número); en el margen izquierdo el año de acuñación 2013 y, en el derecho, la ceca de la Casa de Moneda de México (M°); gráfila en grecas elípticas. El centro del campo del reverso lo ocupa el retrato de tres cuartos de perfil derecho del senador chiapaneco Belisario Domínguez Palencia, detrás del cual se observan dos bandas que atraviesan el fondo del campo de izquierda a derecha. Sobre el retrato, en tres líneas, se lee BELISARIO DOMÍNGUEZ ENNOBLECIÓ A LA PATRIA. A la derecha del busto se aprecian la ceca de la Casa de Moneda de México (M°) y los años 1863-2013; en el margen izquierdo, la leyenda 100 ANIVERSARIO LUCTUOSO; en el derecho, 150 ANIVERSARIO DE SU NACIMIENTO y, en el exergo, la denominación $20, con número. Gráfila geométrica compuesta por cuadros con puntos y triángulos. Durante 2014 se pusieron en circulación dos nuevas monedas de veinte pesos: el 15 de agosto se presentó la pieza conmemorativa del “Centenario de la gesta heroica de Veracruz” que lleva un atractivo diseño basado en la propuesta de la Secretaría de Marina. El reverso lleva estampado como motivo principal los retratos de Virgilio Uribe y José Azueta con el edificio de la Escuela Naval Militar debajo; las siluetas de los defensores civiles del puerto a la izquierda y un ancla en el costado derecho. Esta cara lleva las siguientes leyendas: en semicírculo superior, “CENTENARIO DE LA GESTA HEROICA DE VERACRUZ”, con los nombres de “José Azueta” y “Virgilio Uribe” debajo de ella; en el exergo “Escuela Naval” y los años “1914-2014”; y, finalmente, en el margen izquierdo la ceca de la Casa de Moneda de México y, en el derecho, la denominación “$20”. El 23 de junio se celebró el 100 aniversario de la famosa e importante batalla conocida como “La Toma de Zacatecas”, cuando las tropas revolucionarias encabezadas por Pancho Villa derrotaron al ejército federal huertista. Con ese motivo se emitió una moneda conmemorativa de veinte pesos. Estas monedas se lanzaron a la circulación hasta el mes de septiembre y únicamente se acuñaron un millón de piezas. El reverso lleva estampado, como motivo principal y al centro del campo, la figura ecuestre de Francisco Villa, flanqueada por los retratos de los generales Felipe Ángeles y Pánfilo Natera, principales artífices de la Toma de Zacatecas. En la parte baja del campo, se observa la silueta de la cima del cerro de La Bufa, posición estratégica y fundamental para el desarrollo de esa importante batalla. Este conjunto es rodeado, en semicírculo superior, por la leyenda “CENTENARIO DE LA TOMA DE ZACATECAS” y en el exergo, o parte inferior del campo, se leen, de izquierda a derecha, las inscripciones “1914-2014”, en alusión al centenario, la denominación “$20” y la “M°”, ceca de la Casa de Moneda de México. En el otoño de 2015 salieron a la circulación dos nuevas monedas bimetálicas de circulación, de veinte pesos, también conmemorativas. La primera dedicada al aniversario 100 de la creación de la Fuerza Aérea Mexicana, presentada en El Salto, Jalisco, el 14 de octubre. Como motivo principal y al centro del campo, un conjunto gráfico alusivo al centenario de la Fuerza Aérea Mexicana, el cual está integrado por el numeral “100” debajo de los años “1915–2015”; un triángulo equilátero, grabado en tres líneas que representan los colores nacionales, con uno de sus vértices hacia abajo y la base en la parte superior, que es el símbolo de la Fuerza Aérea Mexicana; un ala, símbolo del vuelo y que en 1915 fue utilizada por el arma de aviación militar; una estrella de cinco puntas, representación de la victoria que simula el ascenso hasta la época actual y que en 1915 formaba parte del escudo del arma de aviación militar; y las leyendas “FUERZA AÉREA MEXICANA”, en semicírculo superior, “SALVAGUARDANDO EL ESPACIO AÉREO NACIONAL”, en semicírculo inferior derecho, y, al margen izquierdo, la palabra “AÑOS” complemento del numeral del centro del campo. Sobre este conjunto se lee la denominación “VEINTE PESOS”; al margen izquierdo del mismo aparece el año de acuñación “2015” y, al derecho, la “M°” ceca de la Casa de Moneda de México; finalmente, en el exergo se aprecia la denominación “$20”. La segunda, que conmemora el Bicentenario Luctuoso del Generalísimo José María Morelos y Pavón, en recuerdo a los ideales que animaron su lucha insurgente, se presentó el 22 de diciembre. Ostenta en su reverso el retrato de Morelos, de perfil a la izquierda, y en los márgenes izquierdo y derecho, respectivamente, los años 1815 y 2015. Todas estas piezas de veinte pesos, llevan canto estriado discontinuo y son de forma circular, llevan la denominación, la ceca y la fecha respectiva. Con las características de diámetro y peso que ya se indicaron, se reitera que son bimetálicas, constituidas por dos aleaciones, una para su parte central (de cuproníquel; 75 % cobre y 25 % níquel) y otra para su anillo perimétrico (en bronce aluminio). Aunque no corresponden a esta nueva serie, existen otras 2 piezas que llevan la denominación de veinte pesos que fueron acuñadas en plata en el 2010 y que no son de circulación sino exclusivamente para coleccionarlas por su carácter conmemorativo, ambas del Bicentenario de la Independencia de México, que ostentan en sus reversos, una la Parroquia de Dolores y la otra las figuras de pie de los héroes insurgentes José María Morelos y Miguel Hidalgo, así como otras dos de similares características, acuñadas en 2005, una conmemorando el ochenta aniversario del Banco de México, y la otra conmemorando el 400 aniversario de la primera edición de la obra literaria “El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha”. MONEDA DE PLATA PURA Don quijote de la mancha. Valor nominal: Veinte pesos. Diámetro: 48.0 mm. Composición: Plata pura (ley 0.999). Peso: 62.206 g. Equivalente a 2 onzas troy de plata pura. Acabado: Espejo. Anverso: El Escudo Nacional en relieve escultórico. Reverso: El grabado Calavera Quijotesca de José Guadalupe Posada. 80 Aniversario de la Fundación del Banco de México Al centro de la moneda, se distingue la reproducción horizontal del reverso de un billete de cien pesos cortado en sus partes laterales que ostenta la figura de la Columna de la Independencia, emitido por el Banco de México en el año de 1925; en la parte superior, en semicírculo, el número 1925; al centro, el emblema del Banco de México, continuo el número 2005; en el campo superior izquierdo, la ceca de la Casa de Moneda de México; en el campo superior, el signo de pesos "$", continuo el número 100, en el campo inferior, el número romano LXXX; en el exergo, la palabra "ANIVERSARIO" en semicírculo. El marco liso. Miguel Hidalgo y Costilla y José María Morelos y Pavón Al centro, en cuerpo completo y de pie, las efigies de los próceres de la Independencia, a la derecha el Padre de la Patria, Don Miguel Hidalgo y Costilla, a la izquierda el Generalísimo José María Morelos y Pavón, sosteniendo, con la mano derecha un sable y con la izquierda el documento “Sentimientos de la Nación”. El anverso muestra el Escudo Nacional, circundado por la leyenda “Estados Unidos Mexicanos”. Parroquia de Dolores Del lado derecho, la fachada y torres de la Parroquia de Dolores, lugar donde Miguel Hidalgo y Costilla pronunció su conocido “Grito de Dolores”, en la madrugada del 16 de septiembre de 1810, convocando al movimiento de Independencia y tocando la ahora llamada Campana de Dolores, la cual está representada en la parte superior izquierda de la moneda. El anverso muestra el Escudo Nacional, circundado por la leyenda “Estados Unidos Mexicanos”.

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La Falsificación y Alteración de la Moneda Mexicana
Apuntes Y MonografiasporAnónimo12/9/2016

Bueno esto es una transcripción de la ponencia del Lic. Manuel Farrera, impartida durante la asamblea ordinaria No. 734 el 9 de marzo del 2015, misma con que se inicio la Sexagésima Convención Numismática Internacional. Espero les guste La identidad de México se revela en su compleja travesía como nación, en el fascinante estudio de la numismática y la falsificación, espejo donde se refleja nuestra historia; es por ello que me gustaría agregarle al título de la presente conferencia: La Falsificación y alteración de la moneda mexicana; del Cacao a la actualidad" El destacado jurista italiano Vincenzo Manzini, en su libro "Instituciones de Derecho Penal Italiano", publicado en 1923 en la ciudad de Milán señala: "La falsificación es la creación imitativa de carácter ilegitimo, cualquiera que sea la manera empleada y el medio seguido, sin que interese el grado de perfeccionamiento de la imitación, ni de la cantidad de piezas producidas". Este dogma Jurídico penal trasciende hasta nuestros días a nivel nacional e internacional, toda vez que a la autoridad investigadora y judicial, no le interesa la forma en que se falsifique ni el grado de perfeccionamiento, ni la penalidad se relaciona con el número de piezas producidas, el delito de falsificación y alteración de moneda se persigue de oficio a nivel federal y es considerado grave. Parafraseando al Dr. Quiroz Cuarón, sin duda el mejor Criminólogo que ha tenido nuestro país, dijo: "En la falsificación, lo mismo que en el arte, cada autor deja en su obra rasgos de su personalidad, y aún cuando no esté firmada es reconocible, y es que cada falsificador tiene su -modus operandi- y en general los delincuentes no crean, sino imitan y repiten aprovechando la experiencia ajena para perfeccionarse" La falsificación apareció como una manifestación antisocial desde que se les asignó a algunos productos un valor cambiarlo, evolucionó con el desarrollo de las sociedades y se convirtió en una plaga de todos los tiempos y de todas las naciones; no existe un solo país que no haya sido afectado por falsificaciones. Pretender resumir cinco siglos de historia numismática y su falsificación , es un reto difícil de afrontar, máxime cuando: "el delito sigue al hombre como la sombra al cuerpo, no muere, se transforma pasando de ambiente en ambiente y de civilización en civilización"., como acertadamente lo refirió Alexandre Lacassagne. Por ello, toda la investigación que he efectuado y con el material recolectado por más de treinta años, han despertado en mi la idea de hacer un libro sobre la falsificación de la moneda mexicana, considerando que es un tema del cual poco se ha hablado y hoy ustedes tendrán la primicia de conocer la parte medular de la obra y de ser los jueces que la califiquen. MEDIOS DE CAMBIO PREHISPÁNICOS Antes de la llegada de los conquistadores españoles, el Imperio Azteca se encontraba consolidado como un fuerte Estado Teocratico-Militar que tenía la hegemonía sobre los pueblos del altiplano los cuales eran sometidos, obligados por la fuerza de las armas a pagar pesadas cargas tributarias; los Aztecas levantaban censos de registro sobre todos los artículos que recibían como tributo, destacando por su importancia el oro y el cacao, todas la mercancías recibidas las ingresaban directamente a su economía para realizar actos de comercio, desarrollando así la estructura económica más grande de Mesoamérica. Únicamente los sacerdotes podían manejar y controlar los productos con valor cambiarlo como el oro, ya sea en tejos o su limadura, y las semillas de cacao; los Códices que contienen matriculas de tributos confirman que el oro como medio de cambio estaba reservado para las clases superiores. Para garantizar la autenticidad del oro en las transacciones, era necesario hacerse acompañar de los registradores que levantaban los censos de tributo, así, el polvo de oro se introducía en cánulas transparentes de plumas de aves de la región y se utilizaba como un importante medio de cambio, atrayendo la atención de los falsificadores, quienes alteraban el contenido de oro, sustituyéndolo por limadura de cobre. La economía Azteca estaba basada en el trueque, pero si querían comprar mercancías el cacao servía como moneda, así lo menciona el Códice Mendocino, refiriendo que el medio de cambio oficial para realizar transacciones era la semilla de cacao o cacahuatl, cuyo árbol era sagrado. Puede sorprender que en la avanzada civilización que tenían los Aztecas no existiera otro medio cambiario mejor que la semilla, pero si se le compara con otros bienes se verá que este grano los aventajaba, pues, además de servir como moneda, al cacao también se le ocupaba para hacer bebidas como el chocolate o chocolatl que otorgaba sabiduría, cuyo uso era exclusivo de las clases dominantes. Las semillas de Cacao utilizadas como moneda no pudieron escapar a ser objeto de falsificaciones ya que existen evidencias de granos falsos cuya semilla fue extraída y rellenada con lodo o barro, los cuales, dispersos entre otros pasaban desapercibidos. El Códice Florentino refiere que quien fuera sorprendido por falsificar cacao, era detenido y metido en una jaula, iniciando un juicio sumario en donde a los pocos días se le sentenciaba, ya que falsificar cacao era un delito considerado fraude contra la comunidad, sancionado con la pena de muerte, misma que se ejecutaba en forma pública para escarmiento de los demás. A la caída de Tenochtitlán en 1521 los territorios conquistados fueron gobernados por la Audiencia; a través de encomiendas se adquirió un poder casi autónomo sobre las nuevas provincias; los Reyes de España, ante la posibilidad de perder influencia, nombraron gobernantes y regidores sin lograr controlar el poder, decidiendo establecer el Virreinato en 1535; en 1527 se ordeno suspender el empleo de la semilla del cacao como moneda, limitandola a ser simple mercancía, sin embargo esta prohibición tuvo que ser revocada por que no se podía controlar su uso. La Moneda en el sistema monetario virreinal Durante los primeros años del virreinato, los conquistadores españoles introdujeron el uso de la moneda metálica como medio de cambio, haciendo circular las monedas que ellos traían consigo, pero estas fueron insuficientes para satisfacer las necesidades de una nueva economía en expansión. Ante la falta de moneda circulante Don Antonio de Mendoza, primer Virrey de la Nueva España, recibió varios cargamentos de monedas enviadas por Carlos I desde España. Las monedas recibidas al poco tiempo fueron insuficientes, siendo necesario en 1536 reglamentar oficialmente el valor del Cacao como medio de cambio circulante. En la Nueva España no se podía acuñar moneda porque ese derecho era privilegio de la corona española, sin embargo, por cuestiones prácticas fue necesario fundir plata en forma de discos para que sirvieran de instrumento de cambio, estableciendo que para su producción tuvieran un peso igual al de la moneda española conocida como "castellano", cuyo peso oficial era de 20 gramos. Las piezas españolas eran marcadas a punzón con el sello oficial de la Real Audiencia, posteriormente eran pesados con gran exactitud en una balanza; si los discos pesaban menos de 20 gramos se les fundía y si se excedían se les limaba o recortaba, hasta que dieran el peso exacto. Al relacionar el peso físico de estas piezas con el de la moneda española, se deriva el nombre de "PESO" en nuestra moneda, denominación que hasta la fecha usamos para designar la unidad monetaria. Su burda elaboración provocó varios problemas, primero de aceptación y luego de falsificación, al alterar el contenido de plata y sustituirlo con otros metales; por el peso los indígenas se dieron cuenta del engaño, llamando a estas piezas "chapuzcas" palabra Nahualt que se traduce como "trampas". Los daños que produjo a la economía la circulación de moneda alterada crearon la necesidad de establecer una Casa de Moneda en la Nueva España; esta Casa tiene su fundamento en el decreto de Cédula Real fechado el 11 de mayo de 1535, firmado por la reina doña Juana de Castilla, quien autorizó acuñar moneda. Dicha Casa fue establecida a espaldas del Palacio Virreinal, hoy Palacio Nacional, sobre la calle que actualmente conocemos con el nombre de Moneda. La unidad monetaria era el "Real de Castilla, en denominaciones con valor de 1, 2, y 3 Reales, así como fracciones de 1/2 Real y Cuartillas todas elaboradas en plata; a estas primeras piezas se les designa como de "Carlos y Juana" por llevar estampada la inscripción en latín de los nombres de los reyes, teniendo el honor de ser las primeras de América. Como dato interesante, el 6 de noviembre del año pasado, la casa de subastas "Daniel Frank Sedwick"; colocó en remate una moneda de 8 reales de 1538; que fue encontrada en un naufragio en 1990, esta pieza fue comprada por un cliente anónimo vía telefónica alcanzando un precio récord de $500 mil dolares (más impuestos). Con el paso de los años la industria minera en la Nueva España se solidificó convirtiéndose en la base económica del virreinato, permitiéndose la acuñación de monedas de oro autorizadas por Cédula Real de 1675, teniendo como unidad monetaria al "Escudo"; este primer intento de acuñar moneda de oro fue motivo de falsificaciones e inclusive se alteraron barras de oro sustituyendo su contenido con diversas cantidades de cobre; los indígenas eran hábiles para identificar estas aleaciones llamándolas "Oro de Tepuzque" que significaba cobre. Los procesos de falsificación de monedas se volvieron artesanales; mediante la técnica de "vaciado" se elaboraban piezas, con un molde hecho con una moneda autentica, en el cual se vertían los metales fundidos, para luego separar los moldes. La técnica de falsificación de moneda más elaborada fue la de troquelar monedas con metales no finos, intentando copiar sus características para que parecieran auténticas. Durante la Colonia, quien fuera sorprendido falsificando moneda era sometido a un proceso ante el Tribunal del Santo Oficio, en la búsqueda de la verdad era sometido a tortura y podía ser sentenciado a muerte. El sistema monetario virreinal se mantuvo en vigor hasta la segunda parte del siglo XIX, fueron muchas las acuñaciones realizadas e innumerables las falsificaciones efectuadas. En el virreinato, la moneda de plata de la Casa de Moneda de México (la primera de América), fue la primera divisa mundial de la historia. La marca "Mo" sigue siendo utilizado por la Ceca; de las columnas de Hércules y el listón que las rodea surgió el símbolo que hoy se usa casi en todo el mundo como representativo del dinero. La Nueva España fue el principal productor de plata del mundo, superando a los demás reinos de la corona. Nuestras monedas en sus andanzas por el mundo Las piezas de plata fueron aceptadas sin restricciones en Estados Unidos, Filipinas, el Extremo Oriente, parte de África, así como en todas las colonias Europeas; las piezas de 8 Reales se consideraron en Estados Unidos medio legal de pago y de curso forzoso hasta 1857; de algunas de estas piezas existen falsificaciones ordenadas por decreto de la Casa Real en Inglaterra. La moneda de plata circuló oficialmente en Filipinas y el Extremo Oriente resellada y remarcada con Chops o letras chinas impresas sobre sus cuños. Los cambios de diseño de la moneda mexicana no afectaron su aceptación en oriente, pero su intensa falsificación provocó que se pesaran de forma individual para comprobar su autenticidad, continuamente las letras chinas se cambiaban para autentificarlas. Una forma de alteración de nuestra moneda, fue hacerla circular con contramarcas y perforaciones para darles validez oficial y autenticidad, de esta forma fue aceptada en todas las colonias británicas y en las islas del Caribe. Las monedas de plata también fueron parcialmente recortadas, remarcadas y fragmentadas, alterando su forma original de diversas formas para hacerlas circular legalmente como moneda fraccionaria principalmente en las islas del Caribe, hace mas de 200 años. En Nueva Gales del Sur circularon las primeras monedas Australianas que surgieron a partir de monedas acuñadas en la Nueva España; en 1812, el gobernador de la Colonia Lachlan Macquarie, importó de la Casa de Moneda de México un lote de 40,000 piezas de 8 reales, las cuales se recortaron en su centro dando como resultado la obtención de dos monedas de plata independientes: el aro externo llamado "Holey Dollar" con valor de 5 chelines y una pieza central retroquelada conocida como "Dump" con valor de 50 peniques. La Moneda Durante la Guerra de Independencia Al iniciarse la Guerra de Independencia los grupos Realistas e Insurgentes establecieron sus Casas de Moneda, además cada bando resellaba las monedas circulantes, lo que constituye una alteración de las piezas originales; los bandos revalidaban su moneda o legalizaban la tomada al enemigo en batalla marcándola con resellos o contramarcas realizadas a punzón, inscribiendo generalmente iniciales, signos distintivos o alguna palabra corta. Entre los resellos realistas más utilizados se encontraban los que contenían las siglas L.C.M que era la nomenclatura de -La Comandancia Militar-, el resello con las siglas M.V.A. que representaba la abreviatura de -Monclova- y el conocido resello de LINARES. Morelos mandó revalidar toda la moneda circulante con un punzón que contenía su MONOGRAMA que eran las letras -M O S- estilizadas entre dos estrellas; a causa de las falsificaciones se ordenó que cualquier falsificador fuera fusilado; este es quizá el resello mas usado por los insurgentes. También se conoce el resello de NORTE que mayormente aparece en monedas realistas. La Suprema Junta de Gobierno de Zitácuaro, encabezada por Ignacio Lopez Rayón, ordenó la acuñación de moneda de plata, perfeccionando los troqueles para su elaboración, ostentando por primera vez el emblema del águila y el nopal que se convertiría en nuestro Escudo Nacional. A pesar de que estas piezas circularon por un corto periodo, existen varias falsificaciones muy burdas. El Primer Imperio Mexicano Después de la consumación de la Independencia, se proclamó el Imperio Mexicano en 1822; Agustín de Iturbide en su carácter de Emperador, autoriza la acuñación de monedas de oro y plata en México como país independiente, prestándose inmediatamente a la falsificación. El haber utilizado todas las reservas de oro y plata ocasionó la crisis económica de su Imperio y la proliferación de falsificaciones; la difícil situación económica se trató de solucionar a través de una emisión de papel moneda autorizada por el Emperador. El decreto de 20 de diciembre de 1822 preveía la creación de cédulas con duración limitada al año de 1823 estableciendo que para su elaboración se pondrían las marcas y signos que el Supremo Congreso Constituyente estimara necesarias, con el objeto de evitar posibles falsificaciones. Ante la apremiante necesidad financiera, la impresión de estos primeros billetes mexicanos se realizó en papel común, a una tinta, expresándose en el texto de las cédulas la promesa del Gobierno de pagar la cantidad en ellas expresada. La mala planeación dio origen a su fácil reproducción ilegal, agravando aún más el problema de su aceptación incrementando la desconfianza de la gente para recibirlos, reglamentando que quien fuera sorprendido falsificando se le consideraría como "monedero falso" sujeto a prisión y condenado con la pena de fusilamiento. No obstante, las falsificaciones se multiplicaron, lo que obligó al Soberano Congreso Constituyente Mexicano a suprimir de inmediato la emisión; para frenar de golpe la falsificación se recogieron los sellos y el papel impreso para evitar todo fraude, con lo que quedaron sin valor todos estos billetes. Se conoce una falsificación de billetes con valor de 5 pesos, lo cual es absurdo tomando en consideración que nunca se emitieron billetes de esa denominación. También se conoce una falsificación de billetes de 100 pesos, supuestamente emitidos por el Gran Banco del Imperio Mexicano, institución que desde luego no existió, tomando en cuenta que los bancos se fundaron varias décadas después; al reverso de estos billetes se aprecia la orden de pago y los endosos a los que podía ser sometido. República federal Comprendida de 1824 a 1835 encontramos a los primeros presidentes de México, que enfrentaron serías crisis económicas durante sus mandatos, todos acuñaron moneda y efectivamente todas fueron falsificadas. A partir de 1824 se acuñaron monedas de 8 reales en plata por las diferentes Casas de Moneda del país, portando el emblema del resplandor y el gorro frigio cruzado de la palabra "LIBERTAD" en el reverso, y en el anverso ostentan la leyenda "REPUBLICA MEXICANA" sobre el Escudo Nacional, muy parecido a como lo conocemos ahora; estas monedas fueron profusamente falsificadas. Ante la falta de recursos se decidió volver a emitir billetes al amparo del decreto de 1823, pero en esta ocasión, para intentar frenar la falsificación se acordó imprimirlos al reverso de bulas o indulgencias papales canceladas, ya que se esperaba que así fueran aceptados y no los falsificaran atendiendo la religiosidad del pueblo mexicano. El rechazo popular de estos billetes como medio de pago fue inmediato ante el temor de que no fueran amortizados y sobre todo por las numerosas falsificaciones, con lo cual se abandonó la idea de introducir con aceptación el papel moneda de México, el cual volvería a surgir hasta 40 años más tarde. La crisis económica se fue acentuando, provocando la escasez de moneda fraccionaria, por lo que se acentuó en el pueblo la idea de fabricar en forma particular medios de cambio que eran aceptados local o regionalmente, con el fin de que sirvieran de moneda fraccionaria, a los cuales se les conoce como "Tlacos y Pilones" Estas piezas utilizadas como medio de cambio se elaboraron en una variedad de materiales, adoptando las más variadas formas, por lo que al no ser uniformes se propició su fácil falsificación. Segundo Imperio Dejó huella en la numismática mexicana. Los cuños de las monedas se cambiaron por completo, se acuñaron monedas de 20 pesos de oro y 1 peso de plata así como decimales con valor de 50, 10, 5 y 1 centavos, esta ultima de cobre. Las monedas del Segundo Imperio acuñadas en 1866 son las primeras que llevan impresa la leyenda "UN PESO" en uno de sus cuños para referir a la unidad monetaria por su valor; así mismo no sorprende que las monedas hayan sido falsificadas utilizando las técnicas de vaciado y troquelado. En el periodo conocido como República Restaurada 1867-1876, Juárez, Lerdo de Tejada, y José María Iglesias realizaron varias acuñaciones y desde luego sus monedas también fueron falsificadas. En 1867 Juárez decretó el sistema monetario decimal teniendo como unidad al Peso de Plata y se dividiría en fracciones de centavos acuñados en plata y cobre. Se muestra una moneda de 1 peso de 1871 que ha sido alterada en su valor, agregándole el numero -20- y la letra -S- para hacerla parecer como si fuera de 20 Pesos. La moneda fraccionaria de níquel tampoco estuvo exenta de ser falsificada, siendo común encontrar en mayor numero las piezas de 5 centavos. El Nacimiento de Los Billetes Bancarios El primero de Agosto de 1864, durante el Gobierno de Maximiliano de Habsburgo, se fundó el Banco de Londres, México y Sudamérica, primer banco privado del país, publicando que su capital ascendía a medio millón de libras esterlinas. Este banco tiene el merito de haber introducido en nuestro país los billetes de banco con aceptación de la gente, ya que garantizaba su cambio por plata a la par en sus propias oficinas. La primera emisión de billetes, en 1865, constó únicamente de 1400 piezas de 5 pesos impresas por la firma inglesa J.H. Sanders, en una sola cara y en fino papel de algodón; cabe mencionar que esta emisión no registra falsificaciones toda vez que los billetes los manejaban clientes con recursos y no la población en general. Es hasta 1887 cuando aparecen de manera aislada las primeras falsificaciones en los billetes de este banco, siendo piezas únicas elaboradas de manera artesanal (a mano) lo que no ocasionó un riesgo para el banco ni para su garantía cambiaria. Como medida de seguridad las posteriores emisiones de billetes del Banco de Londres, México y Sudamérica fueron encargadas a empresas reconocidas internacionalmente, mismas que elaboraban papel moneda como la firma inglesa Bradbury Wilkinson (BW&C) y posteriormente a la American Bank Note Company (ABNC) de Nueva York. La emisión de billetes bancarios encontró condiciones favorables especialmente durante el Porfiriato, ya que en 1897 Porfirio Díaz había promulgado la Ley de Instituciones de Crédito, estableciéndose un firme, funcional y organizado sistema para la creación de otros bancos; entre 1897 y 1903 hubo 21 bancos de emisión que comprendían el sistema financiero en toda la República. Cada billete tenía impreso su valor nominal en letra y número así como una leyenda que bien podía decir "Pagará a la vista al portador", "A la par en dinero efectivo", o "en moneda del cuño corriente mexicano" la cantidad impresa en el mismo. En Estados Unidos, por ejemplo, los billetes decían: "Falsificar es la muerte" El canje por metálico se llevaba a cabo directamente en las oficinas bancarias, lo que desalentaba a los falsificadores quienes preferían engañar y defraudar a otras personas circulando billetes falsos antes que acudir ante un cajero quien conocía perfectamente los diseños de los billetes que canjeaba. En esta época existen muy pocas piezas falsas reproducidas de forma artística, es decir, que hayan sido elaborados linea por linea totalmente a mano, considerando, que estas piezas son verdaderas joyas de museo. Los diseños de algunos billetes bancarios que fueron copiados, calcados o coloreados a mano, reproducen con especial cuidado cada detalle hasta darles una apariencia similar a los auténticos, destacándose su calidad artística, tiempo y dedicación que se requería para elaborarlos en su totalidad pieza por pieza. A pesar de lo antes señalado, observen un detalle del billete, que si bien por si sola es una obra de arte hecha a mano, lamentablemente el falsificador al escribir el nombre de la ciudad en donde refiere fue emitido, escribió erróneamente -TAMPIPICO- en vez de -TAMPICO-, y no se necesita ser un perito en grafoscopía para darse cuenta que la letra "a" que aparece en dos firmas diferentes, tiene exactamente el mismo trazo. Así, los falsificadores también llegaron a alterar el valor nominal de los billetes bancarios para que tuvieran la apariencia de un monto mayor que el verdaderamente asignado; noten las impresiones en letra que dicen -CINCUENTA PESOS- en la parte baja del billete alterado, en comparación con la denominación de -100- pesos a que refiere el valor numeral en ambos lados. Las alteraciones nominales de billetes llegaron a circular con relativa facilidad, esto debido principalmente a la falta de atención y conocimiento preciso de los diseños de lo billetes los cuales, sin exagerar, actualmente seguimos sin conocerlos. En algunos bancos los billetes de mayor denominación estaban parcialmente controlados, toda vez que se firmaban a mano por el Interventor del Gobierno, Gerente y Consejero o Cajero del banco el día que eran liberados, quedando constancia de su registro; otros bancos también los fechaban y sellaban directamente en sus sucursales. Otra forma de falsificación se presentó cuando se robaban ESPECÍMENES de los propios bancos y los firmaban para hacerlos pasar como billetes legalmente emitidos, haciéndolos circular fácilmente entre la población, aunque en realidad se trataba de piezas alteradas. LAS MONEDAS Y BILLETES DURANTE LA REVOLUCIÓN Como todas las luchas armadas acontecidas en nuestro país, la Revolución provocó incertidumbre, descapitalización, escasez de fondos, concentración de capitales en pequeños grupos de la población, la proliferación de monedas y billetes provisionales de mala calidad, y por supuesto, falsificaciones. La importancia histórica que representa el basto acervo numismático de esta época, descansa, entre otros, en las emisiones Villistas y las acuñaciones Zapatistas así como en la diversidad de moneda falsificada que circuló durante toda la Revolución. El General Francisco Villa mandó acuñar en 1913 gran número de monedas de plata, sobre todo en Parral y Chihuahua, entre otras el -Peso de Bolita-, llamado así porque el centro de la moneda estaba marcada con un círculo sobre el numeral -1- que indicaba el valor nominal, pensando que con ello podría frenar su falsificación, lo que desde luego no logro. Resulta igual de interesante otra moneda Villista elaborada en plata en 1914 y acuñada en Cuencame, Dgo., la cual se distingue por tener grabada la inscripción -MUERA HUERTA- en el anverso junto a la leyenda -EJERCITO CONSTITUCIONALISTA-; en el reverso muestra el resplandor y un gorro frigio. Las acuñaciones Zapatistas se acuñaron con menor calidad elaborándose en plata y cobre, todas fueron ampliamente falsificadas. Para finales del Porfiriato se acuño la primera moneda conmemorativa del país con motivo del aniversario de la iniciación de la Independencia, conocida como -Peso del Caballito- porque en uno de sus cuños presenta la alegoría de la libertad a caballo; estas piezas se elaboraron en plata y con perfección en sus diseños, lo que no presentó un obstáculo para poderla falsificar. Entre 1913 y 1917 se pusieron en circulación gran variedad de medios de cambio distribuidos entre vales, monedas de cartón y billetes, la mayoría de aceptación forzosa, debido principalmente a la inestable situación política lo que provocó una profunda crisis financiera en el país; durante el desarrollo de la lucha armada resultaba habitual que el Gobierno Federal así como los Estados y los caudillos revolucionarios solventaran sus gastos de campaña elaborando sus propios billetes, sin ninguna garantía cambiaria. Se dice que se les bautizó así a partir de la deformación del nombre de un supuesto pagador de la mina "Greene Consolidated Copper Company" de Cananea llamado William Weeks, quien les entregaba una especie de vales que no pasaban por la caja de contabilidad, pero sí eran aceptados por las tiendas locales como medio de pago (sin que tuvieran garantía de canjearse por metálico). Así, los trabajadores mineros lo llamaron "biliam-biques" por lo difícil que les resultaba pronunciar la letra -W- que traducían como -B- y la letra -K-que pronunciaban como -Que-, lo cual supuestamente se generalizó entre la población; sin embargo esto no esta comprobado. Carranza, decretó como fraudulentos e ilegales los billetes del Banco Nacional de México, entre otros, por rebasar los límites señalados por la Ley; al mismo tiempo recurrió a emisiones directas de papel moneda de aceptación obligatoria y bajo pena de cárcel a quien la rechazara, estas emisiones estaban orientadas con fines de canje pero su intensa falsificación provoco el rechazo del papel moneda como medio de cambio. En 1915 el Gobierno Provisional de México sufrió un grave descrédito debido a que el papel moneda de aceptación obligatoria que emitió fue falsificado usando las mismas placas de impresión y planchas de grabado robadas de la Tesorería en México, esto obligó a retirar de la circulación esta emisión pidiéndosele al General Alvaro Obregón que ordenara el fusilamiento inmediato de los responsables. En 1916 Venustiano Carranza pretendió solucionar el problema de inflación en el país para recuperar la confianza de la gente en el papel moneda; para sustituir a todos los anteriores se emitió una serie de billetes de buena calidad para protegerlos de las falsificaciones, encargando su elaboración a la ABNC, llamándolos -INFALSIFICABLES-, garantizados con 20 centavos de oro por cada peso, antes de un año la emisión se volvió inconvertible y fue suspendida. En Oaxaca se acuñaron, de manera independiente, unas pocas piezas de la moneda de más alta denominación que haya existido hasta entonces, 60 pesos oro; al ser esta una de las piezas más escasas de nuestro país incitó a los falsificadores a copiarla. OTRAS FALSIFICACIONES DE MONEDAS FALSIFICACIONES MODERNAS El 25 de agosto de 1925 se funda por decreto el Banco de México, inaugurandose hasta el 1° de septiembre por el presidente Plutarco Elías Calles, iniciando inmediatamente sus funciones como regulador de la circulación monetaria y Banco único emisor de billetes en el país. Con el fin de recuperar la confianza de la población en el papel moneda, se determinó que los billetes del Banco de México fueran de aceptación voluntaria, garantizando su cambio a la par por monedas de oro en las oficinas del propio banco (talón de oro); para la elaboración de los billetes se recurrió nuevamente a la American Bank Note Company (ABNC). Los billetes de mayor denominación no estaban al alcance del pueblo en general. En 1931 se desmonetizó el oro como medio circulante y los tenedores de billetes se apresuraron a cambiarlos por metálico, para ello, el banco solventó la crisis utilizando gran parte de sus reservas, paralelamente se hizo llegar reservas de plata para sustituir la garantía cambiaria, la cual estuvo vigente hasta 1935, momento en que se vuelven de aceptación forzosa y sin esperanza de obtener conversión. Después de las intensas falsificaciones de la época revolucionaria, el Banco de México, ya ubicado en su sede actual y siendo el único órgano de emisión, se mantuvo al margen de la falsificación de sus billetes durante los primeros 15 años de vida. FALSIFICADORES RELEVANTES Alfredo Hector Donadieu, alias “Enrico Sampietro”, es recordado como uno de los mejores falsificadores del mundo; entre 1930 y 1948 se dedicó a falsificar billetes nacionales y extranjeros elaborándolos con extraordinaria calidad debido a sus habilidades artísticas. Para ubicar la primera falsificación de billetes emitidos por el Banco de México, es necesario remontarse a octubre de 1934 cuando se detectó en la Ciudad la circulación de una considerable cantidad de billetes de 20 dólares falsos, al parecer provenientes de Cuba, luego de una serie de investigaciones y algunos informes proporcionados por la Policía de la Isla, fue detenido el falsificador de fama internacional el 21 de junio de 1937. Alfredo Hector Donadieu tenía antecedentes por falsificación en varias partes del mundo, los cuales eran conocidos por la Interpol con los “ALIAS” de Adrian Dreesky, Alfred De Villa, Henry Alfred Rey, Adrian Harles Delmont y Enrico Sampietro Del Monte. Se le tomaron pruebas caligráficas a Sampietro, algunas directamente en billetes de 20 dólares, concluyendo que él era el autor de la falsificación; así, la evidencia incriminatoria fue suficiente para que fuera detenido, enjuiciado y sentenciado a ocho años de prisión en la cárcel de Lecumberri. Durante su reclusión se le permitió dibujar, demostrando con esto que poseía extraordinarias habilidades artísticas; así, los retratos y dibujos elaborados por Enrico en prisión le dieron la oportunidad de obtener recursos económicos y hacerse notar entre las personas los días de visita. El Sacerdote Jesuita José Aurelio Jiménez, quien era líder de una organización clandestina llamada "La Causa de la Fe", visitaba en la prisión de Lecumberri, a 3 presos que habían sido parte un grupo Cristero; es durante estas visitas cuando conoce a Sampietro apreciando inmediatamente su arte, por este motivo decide apoyarlo ofreciéndole garantías y facilidades para fugarse de prisión a cambio de elaborar falsificaciones de billetes con el fin de perjudicar al Estado anticlerical. Es así como el 20 de julio de 1938 se fuga de prisión, junto con los otros 3 miembros del grupo Cristero que estaban detenidos, desconociéndose su paradero por varios años. A mediados de 1941 se registró la primera falsificación de billetes del Banco de México, esta fue realizada en la denominación de 50 pesos de la serie -L- correspondiente a la segunda emisión; estos fueron hechos con placas elaboradas bajo la técnica de grabado, lo cual les dio gran calidad para circular sin ser detectados. En la investigación se vieron involucradas personas muy conocidas y acaudaladas de la sociedad Tampiqueña, entre ellos los hermanos Arango y Cruz quienes eran prósperos comerciantes e industriales dueños de ferreterías y supermercados. Aunque la policía descubrió en el Hotel Inglaterra varios artículos relacionados con la falsificación, no pudieron encontrar al autor material del delito y al poco tiempo se lograron desvanecer las acusaciones en contra de los implicados con la consecuente indignación de la opinión pública y el eminente fracaso de la investigación policiaca. La primera falsificación de billetes provoco un escándalo mayúsculo para el Banco de México, lo que constituía una tragedia que le desprestigiaba; así, las críticas de la sociedad y de la Prensa no se hicieron esperar en contra del Instituto Central. Estos hechos motivaron al entonces Director del Banco de México, Lic. Eduardo Villaseñor, a crear una oficina especializada en la prevención de la falsificación y circulación de moneda falsa; al efecto, se procedió a invitar al entonces ya prestigiado Criminólogo, Dr. Alfonso Quiroz Cuarón para colaborar con ellos naciendo así el Departamento de Investigaciones Especiales, actual Subgerencia de Atención a la Falsificación de Moneda. La oficina originalmente situada en el 4° piso del edificio "Garantías" de la calle de Marconi esquina con Tacuba en el Centro, inicialmente se dedicó íntegramente a la recopilación de informes para la formación de un archivo completo de las técnicas de reproducción y los procedimientos implementados por los falsificadores registrados a nivel internacional, clasificando sus actividades en las diversas modalidades de este delito. Tomando como base los procesos de fabricación de billetes auténticos en comparación con los falsos, el Dr. Quiroz Cuarón elaboró un dictamen minucioso respecto de la primera falsificación de los billetes del Banco de México, en el cual determinó: “A juzgar por el método de la falsificación que se tenía registrado, el verdadero autor de las falsificaciones de Tampico no podía ser otro que Enrico Sampietro, pues la técnica era la misma que utilizó para falsificar dólares en Cuba, algunos de los cuales habían circulado en México" Teniendo la posibilidad de identificar al falsificador, tanto por la técnica utilizada como por la conjetura de su fuga, se inició una investigación muy laboriosa para dar con su paradero, investigando al Sacerdote José Aurelio Jiménez Palacios. En tanto, en el año de 1944, Enrico Sampietro se involucró en nuevas falsificaciones de billetes de la denominación de 100 pesos, primero de la serie -N-. posteriormente de la serie -O-. "El 10 de enero de 1944 los efectos negativos de la falsificación de billetes de 100 pesos de las series N y O, descubiertas por los peritos del Banco de México, pudieron ser conjurados rápidamente, al enterarse del caso el Director de la Institución, Eduardo Villaseñor, dispuso todo lo necesario para dar la batalla contra los falsificadores; así, se dieron a la tarea de controlar los billetes falsos y evitar cualquier alarma entre el público hasta lograr la captura de los facinerosos". En 1946, Sampietro falsificó billetes de 20 pesos de los de la Serie -Q-, Tercera Emisión, que circularon con facilidad en el Distrito Federal por dos años sin ser detectados, hasta que fueron asegurados por el sistema bancario. Las imágenes a continuación nos revelan porqué no fueron fácilmente detectados. Sampietro elaboró matrices para elaborar billetes de 100 pesos en 1948, de los de la Tercera Emisión, estos no llegaron a circular toda vez que cuando fue detenido se encontraba aún probando tintas para la impresión; fue nuevamente detenido y confesó que las falsificaciones eran realizadas para el grupo Cristero que encabezaba el Sacerdote José Aurelio Jiménez, quien aseguraba que la falsificación causaba grave daño al Estado. No obstante el total de los billetes falsos que circuló, estos no le causaron ningún daño a la economía del país. Lo que sí afectó en gran parte fue a cajeros y personas de escasos recursos. Este fue el fin de su carrera delictiva en México. Sampietro fue deportado en 1961 a Francia tras cumplir una condena total de trece años. El Dr. Alfonso Quiroz Cuarón, mantuvo contacto con él en Francia, donde sus actividades eran vigiladas por las autoridades francesas. En una ocasión que lo visitó, Sampietro le regaló algunos de sus trabajos, mismos que fueron conservados por el propio Banco de México. Falsificación Moderna Cada falsificación efectuada constituye un hecho de singular trascendencia, y todas son investigadas por la Gerencia de Seguridad e Investigación del Banco de México, aún cuando éstas no hayan sido realizadas por un falsificador de renombre o internacional, o que los ejemplares reproducidos resulten sumamente burdos, todas se investigan. Bajo estas circunstancias, pretender describir todas y cada una de las falsificaciones que han acontecido en nuestro país en los últimos 50 años implicaría un estudio exhaustivo, en virtud del elevado número de piezas detectadas que han sido sometidas a dictamen de autenticidad en el Laboratorio Químico del Instituto Central y en la Dirección General de Coordinación de Servicios Periciales de la Procuraduría General de la República. A partir de 1994 se le otorga autonomía al Banco de México, desde entonces la Dirección General de Coordinación de Servicios Periciales de la Procuraduría General de la República, por conducto de la Dirección Ejecutiva de Especialidades Documentales, Jefatura de Documentos Cuestionados, se encarga de la identificación de piezas falsas de billetes y monedas relacionados con delitos federales. El incremento en el número de falsificaciones se ha presentado a raíz del surgimiento de avances tecnológicos cada vez más accesibles al público en general, tales como la fotocopiadora a color y la impresión láser computarizada; éstas técnicas de fácil reproducción y de general acceso han desplazado a las complicadas, laboriosas y artesanales imitaciones obtenidas por medio de placas de grabado, pero ambas, producen ejemplares que se pueden detectar. La mayoría de las falsificaciones son burdas y fáciles de detectar, ya sea por el papel, la impresión, los elementos de seguridad o con la simple observación comparándolos con otros billetes de la misma denominación. El papel y los principales elementos de seguridad incorporados a los billetes auténticos, no han podido ser reproducidos fielmente, ya que éstos últimos no se transiten por estos métodos, no obstante los billetes falsos logran circular prácticamente sin ningún problema, por la falta de atención que la mayoría de las personas les presta a los billetes al momento de recibirlos. Marca de Agua, Elemento que cambia de color, Micro-impresiones de letras y números, Fondos Lineales, Elementos que se observan mediante Luz Ultravioleta, Etc. link: https://m.youtube.com/watch?v=b72abiEXcTg Actualmente los billetes más falsificados son los de 50 y 200 pesos, sin embargo, por el monto que representan, es el billete de 500 pesos el que ocupa el primer lugar. Aun así y a pesar de todo lo que hemos referido, el principal problema de falsificación lo representan los dólares falsos que circulan en el país. Para terminar esta ponencia, cito una frase célebre de Lombroso: "El instinto criminal es como el fuego que está en las cenizas, esperando explotar con la primera chispa".

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