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Malatesta2012

Usuario (Argentina)

Primer post: 26 dic 2011Último post: 8 ene 2012
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¿A quién salva Juan Salvo? Otra lectura de El Eternauta.
Apuntes Y MonografiasporAnónimo12/26/2011

Hola, Taringueros!!! Decidí hacer este post porque me pareció muy interesante la lectura de Laura Vazquez sobre El Eternauta, así que aquí les dejo el contenido para que lo lean. Si quieren dejen sus opiniones. ¿Por qué es necesaria otra lectura de El Eternauta?La primera vez que nevó en la ciudad de Buenos Aires fue entre el 22 y 23 de junio de 1918. La segunda, fue un día cualquiera del invierno del año 1957, en las páginas de El Eternauta. La nieve caída en una ciudad como Buenos Aires puede resultar un hecho inverosímil. Sin embargo, allí está Oesterheld para recordarnos que los hechos históricos son cíclicos y que una excepción (la nevada del 18) siempre es más que la confirmación de una regla. En el prólogo de su primera edición, Héctor Germán Oesterheld subraya a propósito de su obra: «Siempre me fascinó la idea del Robinson Crusoe. Me lo regalaron siendo muy chico, debo haberlo leído más de veinte veces. El Eternauta, inicialmente, fue mi versión del Robinson. La soledad del hombre, rodeado, preso, no ya por el mar sino por la muerte. Tampoco el hombre solo de Robinson, sino el hombre con familia, con amigos. Por eso la partida de truco, por eso la pequeña familia que duerme en el chalet de Vicente López, ajena a la invasión que se viene. Ese fue el planteo. Lo demás... lo demás creció solo, como crece sola, creemos, la vida de cada día.» (Oesterheld, H.G., “Prólogo” en El Eternauta (Uno), Ediciones Récord, Buenos Aires, 1994).Voy a dar por sentado que el lector ya conoce las líneas generales de esta célebre historieta, de su inscripción contextual (política, social y económica) y de la operación ideológica de sus autores. Si no fuera así, si usted desconoce los pormenores de El Eternauta, le ruego sepa aceptar un humilde consejo: en la red de internet hay decenas de notas y varias páginas acerca de Oesterheld, así como textos de todo tipo (homenajes, críticas, reseñas, ilustraciones, etcétera) sobre esta historia. (Para su comodidad, al final de este post se encuentra el resumen de la obra y el link de la página original).Hoy mismo, en el preciso momento en que mis dedos teclean en la máquina, mi país sufre la crisis social, política y económica más importante de su historia (Laura Vazquez escribe estas líneas en el 2002). Piquetes, cacerolazos, muertes civiles, concentraciones en Plaza de Mayo, pedido de elecciones presidenciales anticipadas, provincias sumidas en la más terrible pauperización económica, gobernantes enjuiciados por corrupción, la tasa más alta de desempleo nacional, ahorristas que buscan que se les restituya su dinero del que se incautaron los Bancos (gracias a la cruel medida denominada “corralito”) y finalmente, familias que hacen colas en las Embajadas para abandonar el Titanic. Está claro. Ya nadie duda que la Argentina se está hundiendo. Podría llamar la atención al lector de estas líneas la ausencia de “un Juan Salvo” en la historia de los últimos meses. Voy a adelantarme: no hay tiempo ni espacio para el surgimiento de líderes políticos, sociales o religiosos. Pero quizás, lo más interesante del fenómeno de la crisis actual sea, precisamente, la ausencia de voces que reclamen la aparición de ese héroe nacional. Ningún argentino se ha preguntado por la ausencia de “Juan Salvo”. Acaso, porque ya hemos aprendido las lecciones, acaso porque al fin sabemos que las voluntades sumadas, que el sujeto colectivo, es el verdadero héroe nacional de la historia. Acaso, porque desconfiamos de los “Juan Salvo”.Debo advertir que nunca me convenció la figura de ese hombre que luego de narrar la historia de la destrucción del mundo en manos de Los Ellos elige volver a su hogar, junto a su mujer e hija, en otras palabras: elige la salvación individual. ¿No le ha llamado la atención al lector el dramático y paradojal círculo con el que cierra la historia de El Eternauta? Una vez que Juan Salvo concluye su narración el guionista de historietas (el mismísimo Oesterheld) se da cuenta de que ha “aterrizado” temporalmente, antes de la invasión de Los Ellos. ¿Qué hace entonces el “héroe”? En lugar de buscar una salida colectiva para evitar la futura tragedia, corre hacia su casa, se refugia en los brazos de su mujer y de su hija, olvida todo lo ocurrido, y se apresta recibir a sus amigos para jugar una partida de truco, como todas las noches.Favalli, Polsky, Lucas y Pablo murieron en su lucha contra el enemigo. Juan Salvo, único sobreviviente, aún advertido de la muerte que les depara a sus amigos, corre hacia su casa para compartir el corriente encuentro, antes de que caiga la nevada fatal. Es por eso que Oesterheld se pregunta hacia el final del relato, cuando advierte que la nevada caerá sobre la tierra en nada más que cuatro años: «¿Qué hacer? ¿Qué hacer para evitar tanto horror? ¿Será posible evitarlo publicando todo lo que El Eternauta me contó? ¿Será posible?».Y vuelve a preguntarse «¿Será posible?», en tanto el “héroe de la historia oficial” ya está en su cálida y pequeña buhardilla, volviendo a dar las cartas, para jugar otra partida de Truco. Creo que la advertencia de Oesterheld no puede ser más actual. Lejos de la premonición, lejos de ser una historieta cifrada, un texto que deba leerse entrelíneas, la historia contiene un mensaje claro y abierto a los lectores: el mundo será derrotado por Los Ellos si actuamos como El Eternauta. La posible salida de esa derrota, está precisamente en la última página del relato, cuando ese guionista anónimo, ese observador “pasivo” se compromete con la historia y decide testimoniar los hechos futuros. Al escribir la historia que Juan Salvo relata primero y olvida después, Osterheld, da cuenta de la única esperanza para la humanidad: apelar a la memoria desde una postura de compromiso ético y social. El acontecimiento es evocado como obligación moral. La historia es una herramienta ideológica para alterar el orden social, dado que explica el pasado para ofrecer modos de cambiar el futuro. Juan Salvo es un enunciador privilegiado, el gran narrador de la historia por venir, pero, al fin de cuentas, opta por autocensurarse, por silenciar su voz significante y significativa. Juan Salvo es el viajero del tiempo que en lugar de ir “hacia delante”, va hacia atrás.Quizás los argentinos, los miles de argentinos que leímos El Eternauta, estamos, finalmente, “oyendo” a Oesterheld. No queremos viajar hacia atrás como El Eternauta. Sabemos que la salida a esta crisis se juega en un “aquí y ahora”. El mejor guionista de historietas de este bendito país fue asesinado porque soñó con una salida colectiva. Él y toda su familia, entregada a la lucha contra el enemigo (las fuerzas militares), murieron pensando que Los Ellos ganaron la batalla. Y mi pregunta final es: ¿cuántas lecciones más tiene que darnos la historia para no continuar pereciendo en el intento?Lo que evidencia la gran historia de Oesterheld es que el héroe solo, la clase media, fracasa. Necesitará de otras fuerzas colectivas sociales para cambiar la situación. Ese héroe colectivo es la suma de ahorristas, piqueteros, asambleístas, políticos, empresarios, bancarios, amas de casa, farándula, periodistas, burocracia, empleados de comercio, sindicalistas, maestros, extranjeros residentes, religiosos, artistas, intelectuales, estudiantes y jóvenes que hacen fila en las Embajadas. Casi una imposibilidad. Pero, como la nevada del 18, una excepción que no confirma regla alguna. Cabe agregar una vez más: no estamos frente a una historieta que es un mapa cifrado, una premonición del narrador, una anticipación genial a una cruenta realidad, como tantas veces se ha subrayado. El Eternauta es la política misma, sin alegoría, sin metáfora. La historia que cuenta Oesterheld no es el mapa, sino el territorio. Sin héroe colectivo, la Argentina del 2002 volverá a fugarse hacia atrás en el tiempo, como El Eternauta. Y en nuestra historia nacional volver hacia el pasado, constituye prácticamente un suicidio.No he podido hallar mejores palabras que las del mismo Oesterheld para concluir este artículo. Las comparto entonces:«Ahora que lo pienso, se me ocurre que quizás por esa falta de héroe central, El Eternauta es una de mis historias que recuerdo con más placer. El héroe verdadero de El Eternauta es un héroe colectivo, un grupo humano. Refleja así, aunque sin intención previa, mi sentir íntimo: el único héroe válido es el héroe “en grupo”, nunca el héroe individual, el héroe solo» (Oesterheld, op. cit.)Otra época, un mismo mensaje:Poco tiempo antes de que Oesterheld escribiera la primer parte de El Eternauta había sido derrocado el General Juan Domingo Perón, el 16 de setiembre de 1955. El país se dividió en aguas: peronistas y antiperonistas. Los primeros, sufrieron la férrea represión y censura por parte de las fuerzas de seguridad que derrocaron al régimen del General Perón. Juan Salvo, es un hombre que emerge de esa particular realidad política y social. El es el típico hombre peronista: clase media, trabajador, establecido en su barrio, con una familia típica: mujer e hija. Es representativo de una época marcada por la añoranza de las conquistas sociales populistas del primer peronismo y por una acentuada desigualdad de derechos y condiciones entre los géneros. Sus reuniones con amigos (del barrio) en la buhardilla recuerdan la camaradería adolescente de sus “años de libertad”. Su felicidad es moderada y sus bienes son valorados recién cuando los ha perdido: la casita, sus hobbies, el altillo, su pequeña Martita, su buena y sumisa Elena. Juan (los juanes siempre responden a estereotipos universales) no tiene conflictos. Es un hombre de clase media y todo es medianía a su alrededor. Juan ha adquirido una linda casa luego de años de trabajo en su emprendimiento empresario: una pequeña fábrica de transformadores. Una empresa en la que seguramente paga aguinaldo, vacaciones, salario familiar y antigüedad a sus empleados. Todos derechos constitucionales logrados durante aquel primer y próspero peronismo. Juan, es machista, conservador y despolitizado. Nada puede ser imprevisible para él: sabe que mientras juega truco con sus amigos, en el mismo lugar y a la misma hora todos los días, su mujer lee en la cama, su hija duerme en el cuarto contiguo y los vecinos de enfrente apagan la luz de su dormitorio. Él es un hombre apegado a valores fundamentales, religiosos, patrióticos y familiares, en suma, Juan Salvo no está preparado para el caos. No está preparado para el conflicto, para el interrogante, para la ruptura del orden establecido.No es arriesgado pensar que, en verdad, esa noche cerrada en la que nieva en Buenos Aires, los amigos que juegan truco y comparten sus íntimas soledades o están “arriesgándose a la muerte” al tener que salir del refugio para combatir al enemigo, sino por el contrario: arriesgándose a la libertad.Las clases sociales se diluyen en la trama de Oesterheld, el enemigo “está afuera” pero también “adentro”: el territorio dominado por las fuerzas extraterrestres se ha convertido en un campo de batalla en el que un ser humano desconfía del otro. El enemigo no puede ser sitiado. Los Ellos, en palabras de Juan Sasturain, «son invisibles», y por lo tanto, invencibles. ¿Dónde, cuándo y cómo arremeter contra él?Juan Salvo, el hombre de clase media, no tiene una conciencia social. Una conciencia de cambio y reestructuración del mundo. Él, como sus amigos, buscan volver a un estado de cosas: Elena volver a su casita, Juan a los brazos de su mujer, a su propiedad en Vicente López, a su trabajo en la empresa. Y lo hace. De hecho, lo hace. Y en ese regreso al pasado, no sólo erige su futura tragedia, sino la de la humanidad toda.Sinopsis de la historia El EternautaUna noche del invierno austral de 1963 cae sobre Buenos Aires (y aparentemente buena parte del mundo) una Nevada Mortal, gigantesca e inesperada: los copos matan toda forma de vida. Un grupo de sobrevivientes, Juan Salvo y su familia y los ocasionales participantes de una partida de truco, sobreviven en la casa hermética. Organizan la supervivencia y se producen algunos ataques de otros supérstites. Comienzan a descender astronaves hacia el centro de Buenos Aires. El Norte envía aviones, que son destruidos por el invasor. El Ejército Argentino organiza la resistencia, y se producen algunas batallas en las que intervienen diversos entes esclavizados mentalmente por Ellos, los invasores omnipresentes y ocultos: Cascarudos, Manos, Gurbos y finalmente Hombres-robot (sobrevivientes esclavizados). Las fuerzas leales son derrotadas. Juan Salvo y su grupo, en acción individual, consigue destruir la Base Central Invasora. Al destruirse la barrera protectora, los misiles provenientes del Norte hacen impacto en Buenos Aires: uno es atómico. El grupo regresa a la casa, y se reinicia la Nevada Mortal. Simultáneamente, por radio se propala información sobre resistencia en sectores sin nevada. Se trata de una trampa, y el grupo es derrotado. Juan Salvo entra a una nave Ello, y, al azar, acciona una máquina de tiempo que lo traslada a distintas estancias. La primera a la que llega, solo, es el Continum 4, donde un viejo Mano le dice que deberá viajar en el tiempo hasta hallar a los suyos. En uno de esos viajes (no narrados) vuelve a su barrio, y le cuenta la historia a Oesterheld. Pero ha llegado antes de la Invasión, y la historia "cierra" con una Paradoja Temporal, en círculo.A propósito de la pregunta de Trillo- ¿Nunca te dio vergüenza escribir historietas, por esa división que se hace con frecuencia entre géneros mayores y géneros menores?Oesterheld respondió:- No, al contrario. La historieta es un género mayor. Porque, ¿con qué criterio definimos lo que es mayor o es menor? Para mí, objetivamente, género mayor es cuando se tiene una audiencia mayor. Y yo tengo una audiencia mucho mayor que Borges (Trillo, C. y Saccomanno, G.: Historia de la historieta argentina, Ediciones Recórd, Buenos Aires, 1980)Sobre la autora:Laura Vazquez (1973) es licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Buenos Aires, ha medrado profesionalmente como redactora en medios gráficos y como gestora cultural en entidades públicas y privadas de su país. Actualmente, alterna su pasión por la escritura de guiones con sus labores docentes en facultades argentinas. Junto a Diego Agrimbau se halla trabajando en una tesis doctoral sobre las políticas culturales implícitas en la producción editorial de historietas en Argentina.MUCHAS GRACIAS POR PASAR!

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Hice un retrato original y te lo muestro!
ArteporAnónimo1/8/2012

Hola taringueros!! Bienvenidos a mi post.Hace tiempo quería mostrarles un retrato que hice para un colega docente oriundo de mi ciudad chaqueña natal. Lo creativo de este trabajo es que lo fucioné con The Thing (la Mole) de los 4 Fantásticos, para hacerlo parecer un sujeto tenaz y combativo. Cabe aclarar, dicho sea de paso, que se declara él mismo en lucha por los Derechos de los trabajadores docentes, identificándose siempre con La Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA), la mayor organización sindical docente y una de las más grandes organizaciones gremiales del país. Así que le puse las siglas de CTERA en el pecho.El dibujo lo hice a lápiz 2b y luego de escanearlo lo pinté con Photoshop CS4 y cuando lo terminé hasta yo me sorprendí de lo mucho que se puede hacer con éste programita Acá les muestro algunas imágenes; no es todo el proceso paso a paso, pero algo es: Dibujo a lápizDibujo en escala de grises Dibujo en color RGBDibujo terminadoAcá, mi certificación:Bueno, gracias por visitar este sencillo post y espero que les haya gustado!!

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