Mafuye
Usuario (Argentina)
"Fondos Buitre", piratas financieros del siglo XXI Las acciones de los "fondos buitre" están corrompiendo el proceso comenzado en 1996 en procura de liberar deuda en favor de los países empobrecidos que luchan por emerger de la pesada deuda puesta sobre sus hombros Los fondos buitre, también conocidos comos 'inversionistas de la deuda triste', están minando a la ONU y otros esfuerzos globales por relevar a las naciones empobrecidas del Tercer Mundo de la deuda que las mortifica desde muchas décadas.** Los fondos buitre son las organizaciones financieras que compran las deudas que están cerca del “default” o bancarrota. El “fondo buitre” pagará hasta los dólares originales de la deuda al inversionista y después apretará al deudor para obtener un reembolso mejor del préstamo, o llevará más tarde al deudor a una corte. En el mundo financiero privado, estos fondos, tal como los pájaros que se nombran igual, proporcionan una función útil para los inversionistas que no pueden seguir con las deudas rezagadas y arriesgan ellos mismos la ruina financiera si el deudor renuncia definitivamente. Bajo circunstancias normales, invertir en “deuda triste” hoy es un negocio aventurado. Es un juego y la compañía sabe a qué entra. El “fondo buitre” no puede conseguir nada para su inversión si el deudor continúa en quiebra y no tiene ningún activo para compensar. Sin embargo, si queda carne adherida a los huesos (el deudor tiene activos considerables para liquidar) el buitre en el fondo puede hacer millones. Sin embargo, en años recientes se ha presentado un problema debido a que los “fondos buitre” han comenzado a insertarse en la globalización cada vez mayor del 'libre mercado', donde no se hace ninguna distinción entre una compañía irresponsable quebrada y una nación indigente y empobrecida. Para el caso de las naciones, las acciones de los “fondos buitre” están corrompiendo el proceso comenzado en 1996 en procura de liberar deuda en favor de los países del Tercer Mundo que luchan por emerger de la pesada deuda puesta sobre sus hombros por las reglas corruptas anteriores y los amos coloniales. En un caso reciente, la empobrecida nación de Zambia estuvo negociando con Rumania para reducir unos 40 millones de dólares de deuda contraída en 1979 como préstamo para comprar tractores rumanos. En 1999, Rumania había acordado liquidar el préstamo entero por 3 millones. Zambia planeó utilizar los fondos de la cancelación de la deuda para invertir en enfermeras muy necesarias, profesores e infraestructura básica [acogiéndose al sistema “canje de la deuda por desarrollo”]. Sin embargo, momentos antes de que fuera concluido el trato, los inversionistas del “fondo buitre” británico Donegal International convencieron al gobierno rumano de que les vendiera el préstamo justo por debajo de 4 millones de dólares, mucho más de lo que Zambia había ofrecido. Donegal entonces cambió todo y demandó a Zambia (donde el ingreso medio es de apenas un dólar por día) por un total de más de 40 millones de dólares. A través del pleito, las ONGs globales han abogado ante la Corte Superior inglesa para anular el nuevo contrato y permitir que Zambia honre el acuerdo original de 3 millones. Pero el 15 de febrero de 2007, una corte inglesa dictaminó que Donegal tiene derecho a mucho más de los que busca, por lo menos 15 millones y quizás más.(1) En una última súplica desesperada, las ONGs globales que trabajan para relevar la deuda del Tercer Mundo (tales como Oxfam y la Campaña Jubileo de la Deuda) acudieron directamente a Donegal, pidiéndole que perdone la deuda. Donegal sabe que, como entidad nacional, incluso un país pobre de liquidez en efectivo como Zambia, tiene acceso a recursos considerables, en este caso cobre, cobalto, piedras preciosas, carbón, uranio, mármol y mucho más. Las obras públicas y otros proyectos cívicos de mejoramiento también pueden ser liquidados. Además, Donegal no tiene ninguna historia de misericordia hacia las naciones empobrecidas. En 1996 pagó 11 millones de dólares por una deuda peruana descontada y amenazó con arruinar al país a menos que pagaran 58 millones. Donegal consiguió su dinero. Ahora están demandando al Congo Brazzaville por 400 millones de dólares por una deuda que compraron en 10 millones. Donegal y otros “fondos buitre” tienen equipos de abogados que peinan el mundo buscando activos que puedan ser agarrados. Peor aún, muchos de estos “fondos buitre” tienen lazos influyentes con los líderes más poderosos de este mundo, como la administración Bush. El riesgo para los inversionistas en “deuda triste” es virtualmente eliminado cuando tienen mayor influencia política que la nación pobre que están demandando. Estos “fondos buitre” levantan la mayor parte de su dinero con demandas legales en las cortes de EEUU, donde el cabildeo y las contribuciones políticas adquieren demasiada influencia. Y muchos altos ejecutivos de “fondos buitre” tienen lazos estrechos con altos funcionarios de EEUU e Inglaterra. El presidente Bush tiene poder para bloquear la colección de deudas de los “fondos buitre”, cualquiera individual o todas, si él considera que están en desacuerdo con la política exterior de EEUU, en este caso la liberación de deuda de los países pobres(2) [canje de deuda por desarrollo]. Según el congresista John Conyers [demócrata por Detroit], 'nuestra posición es que aquí cabe invocar la Ley de Prácticas Corruptas Extranjeras (Foreign Corrupt Practices Act) y la doctrina de cortesía traída de nuestra Constitución que permiten al presidente solicitar a las cortes que difieran los juicios individuales contra naciones extranjeras. Y por eso, estamos realizando un par de cosas. Primero de todo, deseamos saber dónde comenzaron estas prácticas actuales y segundo, cómo podemos conseguir esta información para que el presidente Bush pueda pararlas inmediatamente, tal como él nos lo indicó a nosotros”.(3) El canciller Gordon Brown, ahora primer ministro de Inglaterra, calificó de perversos e inmorales a los “fondos buitre”. Oxfam y la Campaña Jubileo urgieron al entonces canciller a que utilizara la influencia que le da su asiento dominante en el comité de toma de decisiones del Fondo Monetario Internacional para lograr que se adopten nuevas regulaciones ya concebidas para evitar que las compañías privadas ignoren las reglas internacionales sobre la deuda y los acreedores persigan a los países más pobres. Notas del traductor: *) Greg Palast es un notable periodista progresista de California que se autoexilió en el Reino Unido para capear allí la “era Bush”. Trabaja en la BBC de Londres. **) Los autores se refieren a la política de 'canje de deuda por desarrollo', adoptada por ciertos países desarrollados, por ejemplo la Iniciativa para los Países Pobres Altamente Endeudados (HIPC) que favorece a naciones empobrecidas y endeudadas. “Deuda por desarrollo” rebaja y condona obligaciones para que el dinero destinado al pago financie programas domésticos de desarrollo. Citas: 1. Ashley Seager, “Court Lets Vulture Fund Claw Back Zambian Millions,” The Guardian, February 16, 2007. 2. Ashley Seager, “Bush Could Block Debt Collection by ‘Vulture’ Funds,” Guardian Unlimited, February 22, 2007. 3. “Conyers Confronts Bush On Vulture Bonds,” an interview with Democracy Now!, February 16, 2007. Fuente: BBC Newsnight, February 14, 2007 Título: “Vulture Fund Threat to Third World” Autor: Greg Palast con Meirion Jones http://www.informationclearinghouse.info/article17070.htm Estudiante investigador: Jenifer German Evaluador académico: Robert Girling, Ph.D. Traducción: Ernesto Carmona (especial para ARGENPRESS) Fuente:http://www.attacmadrid.org/d/8/071008103930.php
JUEVES EN LA PLAZA CON LAS MADRES “Más allá de que la revolución no sea como la de Chávez ni como la de Evo, es la nuestra” Hebe de Bonafini. Discurso del 25 de junio de 2009. “Bueno compañeros, hoy en todos los diarios salió la solicitada de Carta Abierta y nos llamaron a las Madres y tenemos el honor de haberla firmado, la solicitada de Carta Abierta, que está muy bien. ¿Quieren que se las lea o la vieron todos? ¿No la vieron? ¿De verdad? ‘Al pueblo argentino, a los ciudadanos y ciudadanas de la Ciudad de Buenos Aires: Porque nos sentimos responsables de lo que pase en la Argentina. Porque de lo que ocurra en estos días en el país depende nuestro futuro y el de nuestros hijos, pero también depende el rumbo que seguirá América latina, ahora que, en medio de una de las más profundas crisis económicas de la historia, nuestros países están demostrando una inusitada capacidad para salir adelante y resolver sus problemas en forma autónoma y mancomunada. Porque es mucho lo que falta hacer, sobre todo para los sectores más postergados de nuestro pueblo, y porque la primera condición para hacerlo es sostener lo mucho e importante que se ha venido haciendo desde mayo de 2003, cuando se empezó a revertir la devastación que décadas de neoliberalismo produjeron en nuestra patria. Políticas de recuperación y afianzamiento que el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner ha continuado y profundizado, afrontando la incesante e inescrupulosa embestida del poder económico concentrado, decidido a imponer la restauración de sus privilegios. Porque quieren hacernos volver atrás al costo que sea y porque sabemos que el único modo de cerrarles el paso es ir por mucho más, avanzando en todos los planos, acrecentando la participación popular, con más política y en pos de una plena calidad de vida para las mayorías. Porque no aceptamos que la Patria vuelva a ser propiedad privada de unos pocos, como propone Mauricio Macri y apoyan sus compañeros de ruta De Narvaez, Duhalde, Solá, verdaderos renegados de las mejores tradiciones peronistas, ni que los patrones se crean con derecho a reunir a sus peones para decirles cuáles deben ser sus opciones políticas, como quiere Alfredo De Angeli. Porque tampoco podemos confiar en que las grandes aspiraciones nacionales y populares vayan a concretarse ignorando las reales correlaciones de fuerzas y poniendo en riesgo los logros para sacrificarlos en el altar de las nobles retóricas arborescentes incapaces de resolverse en hechos. Y porque no habrá posibilidad alguna de ir por más, si los intereses restauradores acrecientan sus posibilidades de dificultar y finalmente sepultar el rumbo de recuperación, crecimiento y renovación iniciado en 2003, nosotros, ciudadanas y ciudadanos procedentes de muy diversas tradiciones políticas, apoyamos en las elecciones legislativas del 28 de junio a todos los candidatos que en el país sostienen los aspectos fundamentales del proyecto que encabezan Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner’ Ustedes saben, todos sabemos, que este domingo no se va a definir el destino de país pero creo que tenemos una gran responsabilidad todos de no equivocarnos. Más allá de que no esté todo lo que queremos, que la revolución no sea como la de Chávez ni como la de Evo, pero es la nuestra. Es nuestro paso adelante que hemos dado en estos años, es nuestro proyecto, es nuestro trabajo y es lo que hemos venido haciendo durante tantos años. No nos podemos equivocar. Por eso las Madres leemos y estamos con uno y vamos a ver a otros y yo grabé para este sábado, aunque hay veda, un programa, hablando sin hablar, y traemos a la Plaza los textos que nos parecen muy interesantes. Yo leí el otro día en la televisión los textos de (Orlando) Barone que me parecen muy inteligentes, los textos de Galasso y hoy voy a leer otro más de Orlando Barone: ‘El Voto Inmaculado siempre pierde, por Orlando Barone Me refiero al voto de izquierda inmaculado. Un voto argentino largamente usado pero increíblemente virgen. El dilema se le plantea ante un gobierno popular. Qué dilema para el voto de izquierda. Porque para satisfacer la ideología insatisfecha de ese votante, el político y la política al cual voten, debe lograr que la vigilia sea igual que el sueño. Menos no. Sueño. Y puro. Para tener una idea de cómo es ese voto absoluto, piense en qué es lo que no vota. Desde ya no vota a la derecha ni al centro ni al semicentro. Le sobran argumentos para no votar a candidatos que nunca pronuncian esa palabra promiscua: pueblo, y que se inclinan por contribuyente o vecino. Y que el verbo que más usan y conjugan, es privatizar. No darle su voto a la derecha le es natural. Instintivo. Pero tampoco vota hacia la izquierda si no es toda de izquierda e inmaculada. Es que para ser tan de izquierda como ese voto, hay que tener el paladar negro. Si en un país cualquiera hay una región con microclima y no se nacionaliza el microclima y se deja que lo respire cualquier turista extranjero con despilfarro, el gobierno de ese país no sirve, porque usa el microclima. Para poner otro ejemplo: ese votante inmaculado no votaría a Evo Morales. No. Salvo que Evo expropiara ya mismo Santa Cruz de la Sierra. Menos votaría a Chávez si no deja de venderle petróleo a Estados Unidos. A Correa tampoco lo votaría si no nacionaliza la línea del Ecuador y si no salva a las últimas tortugas de Galàpagos. Es tan enteramente de izquierda y progresista que duda del Che Guevara por verlo en las fotos fumando esos cigarros capitalistas. Tampoco le gusta la revolución cubana: porque ahí se permiten los hoteles cinco estrellas; no recuperan Guantámano; y dejan que los cubanos jueguen al béisbol. Ni se le ocurriría votar a Tabaré que deja a Punta del Este como dominio extranjero; a Bachelet menos: si está con el ALCA. Y Lula está ahí resignado, sin declararle la guerra a Sarkozy después del desastre aéreo y dejándose lisonjear por Obama que es “oscuramente” sospechoso. Ese voto de izquierda o enteramente progresista, o puramente diáfano, cada vez que vota pierde. Es como aquellos enamorados del amor que nunca se enamoran de un ser concreto, porque en la práctica tiene defectos. Y acaban solitarios resentidos negándose aunque sea una caricia porque no es la que ellos se diseñan. Y si un gobierno lograra bajar la mortalidad al mínimo posible, dirían que eso no basta: que falta alcanzar la inmortalidad. Y si se cumpliera la consigna de hambre cero y ya no hubiera hambrientos, dirían que la comida es mala. O todo o nada, piensan. Pues nada. Por eso ese voto del que hablo no es ni siquiera la utopía. Es un gesto onanístico que pone feliz a la derecha más derecha. La que brinda con soja. Pero al voto inmaculado no le importa perder: elecciones sobran. Pero el tiempo pasa’.
10 Julio 2009 Los países de América Latina luchaban contra la peor crisis financiera de la historia dentro de un relativo orden institucional. Cuando el Presidente de Estados Unidos Barack Obama, de viaje en Moscú para abordar temas vitales en materia de armas nucleares, declaraba que el único presidente constitucional de Honduras era Manuel Zelaya, en Washington la extrema derecha y los halcones maniobraban para que éste negociara el humillante perdón por las ilegalidades que le atribuyen los golpistas. Era obvio que tal acto significaría ante los suyos y ante el mundo su desaparición de la escena política. Está probado que cuando Zelaya anunció que regresaría el 5 de julio, estaba decidido a cumplir su promesa de compartir con su pueblo la brutal represión golpista. Con el Presidente viajaban Miguel d´Escoto, presidente pro témpore de la Asamblea General de la ONU, y Patricia Rodas, la canciller de Honduras, así como un periodista de Telesur y otros, hasta 9 personas. Zelaya mantuvo su decisión de aterrizar. Me consta que en pleno vuelo, cuando se aproximaba a Tegucigalpa, se le informó desde tierra sobre las imágenes de Telesur, en el instante que la enorme masa que lo esperaba en el exterior del aeropuerto, estaba siendo atacada por los militares con gases lacrimógenos y fuego de fusiles automáticos. Su reacción inmediata fue pedir altura para denunciar los hechos por Telesur y demandar a los jefes de aquella tropa que cesara la represión. Después les informó que procedería al aterrizaje. El alto mando ordenó entonces obstruir la pista. En cuestión de segundos vehículos de transporte motorizados la obstruyeron. Tres veces pasó el Jet Falcon, a baja altura, por encima del aeropuerto. Los especialistas explican que el momento más tenso y peligroso para los pilotos es cuando naves rápidas y de poco porte, como la que conducía al Presidente, reducen la velocidad para hacer contacto con la pista. Por eso pienso que fue audaz y valiente aquel intento de regresar a Honduras. Si deseaban juzgarlo por supuestos delitos constitucionales, ¿por qué no le permitieron aterrizar? Zelaya sabe que estaba en juego no solo la Constitución de Honduras, sino también el derecho de los pueblos de América Latina a elegir a sus gobernantes. Honduras es hoy no solo un país ocupado por los golpistas, sino además un país ocupado por las fuerzas armadas de Estados Unidos. La base militar de Soto Cano, conocida también por su nombre de Palmerola, ubicada a menos de 100 kilómetros de Tegucigalpa, reactivada en 1981 bajo la administración de Ronald Reagan, fue la utilizada por el coronel Oliver North cuando dirigió la guerra sucia contra Nicaragua, y el Gobierno de Estados Unidos dirigió desde ese punto los ataques contra los revolucionarios salvadoreños y guatemaltecos que costaron decenas de miles de vidas. Allí se encuentra la “Fuerza de Tarea Conjunta Bravo” de Estados Unidos, compuesta por elementos de las tres armas, que ocupa el 85 por ciento del área de la base. Eva Golinger divulga su papel en un artículo publicado en el sitio digital Rebelión el 2 de julio de 2009, titulado “La base militar de Estados Unidos en Honduras en el centro del golpe”. Ella explica que “la Constitución de Honduras no permite legalmente la presencia militar extranjera en el país. Un acuerdo ‘de mano’ entre Washington y Honduras autoriza la importante y estratégica presencia de los cientos de militares estadounidenses en la base, por un acuerdo ‘semi-permanente’. El acuerdo se efectuó en 1954 como parte de la ayuda militar que Estados Unidos ofrecía a Honduras… el tercer país más pobre del hemisferio.” Ella añade que “…el acuerdo que permite la presencia militar de Estados Unidos en el país centroamericano puede ser retirado sin aviso”. Soto Cano es igualmente sede de la Academia de la Aviación de Honduras. Parte de los componentes de la fuerza de tarea militar de Estados Unidos está integrada por soldados hondureños. ¿Cuál es el objetivo de la base militar, los aviones, los helicópteros y la fuerza de tarea de Estados Unidos en Honduras? Sin duda que sirve únicamente para emplearla en Centroamérica. La lucha contra el narcotráfico no requiere de esas armas. Si el presidente Manuel Zelaya no es reintegrado a su cargo, una ola de golpes de Estado amenaza con barrer a muchos gobiernos de América Latina, o quedarán éstos a merced de los militares de extrema derecha, educados en la doctrina de seguridad de la Escuela de las Américas, experta en torturas, la guerra psicológica y el terror. La autoridad de muchos gobiernos civiles en Centro y Suramérica quedaría debilitada. No están muy distantes aquellos tiempos tenebrosos. Los militares golpistas ni siquiera le prestarían atención a la administración civil de Estados Unidos. Puede ser muy negativo para un presidente que, como Barack Obama, desea mejorar la imagen de ese país. El Pentágono obedece formalmente al poder civil. Todavía las legiones, como en Roma, no han asumido el mando del imperio. No sería comprensible que Zelaya admita ahora maniobras dilatorias que desgastarían las considerables fuerzas sociales que lo apoyan y solo conducen a un irreparable desgaste. El Presidente ilegalmente derrocado no busca el poder, pero defiende un principio, y como dijo Martí: “Un principio justo desde el fondo de una cueva puede más que un ejército.” Fidel Castro Ruz Julio 10 de 2009 6 y 15 p.m.
Fundamentos del liberalismo económico Por José Pablo Feinmann Sospecho que muchos que andan por ahí, hablando del liberalismo o el neoliberalismo, que defienden la libertad de mercado, que dicen que están con “el campo” (concepto ya casi metafísico o significante abismalmente vacío), periodistas que patotean contra el populismo o el intervencionismo de Estado, o que defienden la acción benéfica de los monopolios o postulan su existencia inmodificable, escasamente han leído la obra de Adam Smith e ignoran cuando lo hacen que es ella la que habla a través de sus logos caudalosos y siempre al servicio de una causa, la de las empresas para las que trabajan. Intenté varias veces discutir temas de Smith con autopostulados liberales o neoliberales de todo tipo y color y raramente descubrí que hubieran transitado su obra magna y monumental con cierto detenimiento. Lo que saben lo saben de los diarios. De la divulgación. La di-vulgata es la cifra perfecta de la degradación intelectual de nuestro tiempo. Como sea, éste no es mi tema. Me apasiona el pensamiento de los grandes teóricos económicos del capitalismo. De todos, Smith es el mejor y también el más sincero, ya que la teoría que propone (la fundamentación del sistema capitalista de producción) no proviene de una ética de la generosidad sino del egoísmo. El libro de Smith aparece el 9 de marzo de 1776. Se publica en dos volúmenes y se agota en seis meses. Se reeditará siempre que sea necesario. O se harán resúmenes para circulación masiva, para lectores menos dotados para la economía o las lecturas arduas. Nosotros vamos a estudiar las relaciones de Smith con las neocolonias. Y también –no ya trabajando exclusivamente sobre su obra– el surgimiento y la fundamentación del liberalismo económico, que dio origen en nuestro país al fortalecimiento de la oligarquía agraria e hizo de ella su clase más poderosa y representativa, para desgracia de su desarrollo económico, que habría de quedar eternamente ligado a la producción primaria. Smith es el genial autor de una frase imperecedera en la teoría económica. Dice así: “Siempre será máxima constante de cualquier padre de familia no hacer en casa lo que cuesta más caro que comprarlo” (Adam Smith, Investigación sobre la naturaleza y las causas de la riqueza de las naciones, Fondo de Cultura Económica, México, 1958, p. 402). Smith fue el teórico de la burguesía industrial británica. Esta clase pujante necesita emplear obreros en sus fábricas, en sus talleres de manufacturas. Debe alimentar a esos obreros. Debe poner el “pan de cada día” en sus mesas. El pan se hace con harina. La harina viene del trigo. Aquí interviene la sabiduría de ese “padre de familia” que menciona Smith. Si necesito trigo para alimentar a mis obreros debo buscarlo donde más barato lo encuentre. “Cuando un país extranjero (escribe) nos puede ofrecer una mercancía en condiciones más baratas que nosotros podemos hacerla, será mejor comprarla que producirla” (Smith, ob. cit., p. 403). A comprar trigo entonces. Sabia decisión de este “padre de familia” de Smith que es, sin más, el sujeto protagónico del capitalismo: el propietario del capital. Sin embargo, este sujeto debe ejercer una influencia moral sobre las otras clases, las no propietarias. Debe eludir la concentración de empresas. Esta concentración da origen a la malformación que más odia Smith: el monopolio. No dejemos de notar el tono de indignación con que se expresa, como si esa acumulación insalubre (la de muchas cosas en pocas manos o en una sola) arruinara el sistema que él tanto defiende y considera –bastante alla Leibniz– el mejor de los posibles: “El beneficio exorbitante destruye aquella parsimonia que en otras circunstancias es una de las características del comerciante. Cuando las ganancias son excesivas, se destierra de su clase aquella sobria virtud, como si fuera algo superfluo, y el lujo exagerado se hace compañero inseparable de esa abundancia (...) Si el patrón es recatado y sobrio, los operarios que emplea, naturalmente lo serán también; pero si el dueño es gastador y pródigo, el criado, que norma su conducta por el modelo del amo, no podrá menos de seguir el ejemplo de él” (Smith, ob. cit., p. 545). Y a vuelta de página cita un proverbio que lo deslumbra: “Pronto se gasta lo que poco cuesta”. Nada define mejor a nuestra oligarquía terrateniente: hija del liberalismo económico, diseñada para el ocio por la “abundancia fácil” de sus campos concentrados en pocas manos, se entregó al ocio, a la satisfacción de sus deseos más opulentos y al ejercicio constante de la dilapidación. Lejanamente recuerdo haber leído en textos que me dieron la alegría y el deslumbramiento de la nueva temática en que me iniciaba (allá por 1968: el estudio de este país complejo, irritante, trágico, irresistible), definiciones precisas. Primero: la oligarquía agrícola-ganadera era capitalista, pero su ociosidad la alejaba del espíritu burgués. Segundo: era exclusivista (como lo pedía Cané: “Los argentinos cada vez somos menos. Cerremos el círculo y velemos sobre él”), pero estaba lejos de ser una aristocracia. Nietzsche la habría desdeñado hondamente. Carecía del refinamiento, de la cultura de esa clase. Vivía de segunda mano. Consumía, sin mayor criterio, todo lo europeo. Muy especialmente las novedades de su cultura, no sus fuentes. Y carecía también del ímpetu esencial de la burguesía, que sabe que lo esencial del desarrollo del capitalismo es reinvertir la ganancia para producir más y duplicarla. Nuestros oligarcas sólo saben construir palacetes y planear viajes a Europa. En 1912 (en el cenit de su poder), la oligarquía argentina despilfarra el 10 por ciento de su economía de exportación en viajes a Europa. Había venido al mundo bendecida por su Creador. De aquí provienen esas frases: “El gran país que fuimos”, “La patria de nuestros padres y nuestros abuelos” o “Dios es argentino”. Tenía mano de obra barata y tierras infinitas, que entregarían siempre sus frutos para el regocijo y la holganza de unos pocos que eran los dueños de esas riquezas. Smith habría dicho: “Pronto se gasta lo que poco cuesta”. Y si hoy se levantara de su tumba se horrorizaría ante un mundo tramado por los monopolios y los oligopolios, que se devoran el mercado sofocando a sus competidores. Matándolos. A eso se le llama “neoliberalismo”. El neoliberalismo es la etapa superior del liberalismo. La etapa en que los monopolios y los oligopolios traban la libertad del mercado, arrojan de él a los pequeños competidores e imponen sus reglas en todos los órdenes: el económico, el cultural, el político y –muy especialmente– el comunicacional, el arma predilecta del capitalismo oligopólico durante los días que corren. El nuevo Sujeto Absoluto. ¿Cuándo surge el liberalismo? Digamos: a mediados del siglo XIX. O levemente antes. Las llamadas corn laws (leyes de cereales) gravaban las importaciones de trigo para proteger a la oligarquía cerealera británica. Estos agricultores estaban ligados a la producción primaria, no así la vigorosa burguesía industrial, representada por Smith. Esta burguesía, que necesita alimentar a su proletariado urbano, requiere pan barato. ¿Por qué comprárselo a los terratenientes? Ese gran país capitalista que fue Inglaterra no alimentaba vagos, ociosos que buscaban vivir meramente de lo que crecía del suelo. Quería industrias. ¿Por qué, entonces, no importar el trigo de las colonias? De las colonias trigueras. Sí, de esa República del Sur de Latin America que acaba de ganar su independencia, suceso que los barcos británicos saludaron a cañonazos en el estuario de ese ancho Río de la Plata. Así, la burguesía se anota un gran triunfo. Consigue la derogación de las corn laws. Arremete, para ello, contra los terratenientes: llama “ley del hambre” a las que gravan los productos cerealeros de importación. Producen hambre porque encarecen los productos con que se alimentan los obreros. Consigue así el apoyo de esa clase. Capitalistas industriales y proletarios luchan unidos contra la aristocracia terrateniente. Nada de proteccionismo. Seamos liberales. Abracemos el librecambio. Traigamos trigo barato de los países extranjeros. Al bajar el costo del pan bajaremos el costo del salario, que, como todos saben, es el costo de lo que suma mantener a un obrero. Si algo tan sustancial para esa manutención, como el mismísimo pan, nos sale más barato, más ganancia tendremos. Es David Ricardo el que desarrolla este punto: “Es tan importante para la felicidad de la humanidad entera aumentar nuestros disfrutes por medio de una mejor distribución del trabajo, produciendo cada país aquellos artículos que, debido a su clima, su situación y demás ventajas naturales y artificiales, le son propios, o intercambiándolos por los productos en otros países, como aumentarlos mediante un alza en la tasa de utilidades. He tratado de demostrar, a través de toda esta obra, que la tasa de utilidades no podrá ser incrementada a menos que sean reducidos los salarios, y que no puede existir una baja permanente de salarios sino a consecuencia de la baja del precio de los productos necesarios en que los salarios se gastan” (David Ricardo, Principios de economía y tributación, Fondo de Cultura Económica, México, 1959, p. 101). También Marx aprueba la derogación de las corn laws: “Los obreros ingleses han hecho sentir a los librecambistas que no se dejan seducir por sus ilusiones y mentiras. Y si, a pesar de eso, se han prestado a aliarse con ellos en contra de los terratenientes fue, simplemente, para acabar con los últimos restos del feudalismo y no tener frente a sí más que a un solo enemigo” (Discurso sobre el problema del librecambio, Bruselas, enero de 1848). En resumen, si el liberalismo nace con la derogación de las corn laws, entonces el liberalismo es casi una creación tan argentina como el dulce de leche o el colectivo. ¿Qué decir? ¿Cómo el mundo nos pide modestia? Hicimos posible el liberalismo. Sí, Dios es argentino. Porque Dios, qué duda cabe, es liberal. Y la tierra del trigo generoso, el país que posibilitó aniquilar las corn laws fue la Argentina de la abundancia fácil. Y nuestra oligarquía terrateniente, centrada en su economía de monocultivo, en su economía de productos primarios, les vendió cereales a bajo precio a los industriales británicos, quienes, para ello, derribaron las leyes proteccionistas y abrieron las puertas del liberalismo para que entraran triunfalmente por ellas los ganados y las mieses que cantó Lugones. Algo salió mal. Para nosotros, claro. Los ingleses se dedicaron a la industria. Alimentaron a su proletariado y fabricaron máquinas y máquinas herramientas. Y cierto día, a fines de la década del ’20 del siglo (también) veinte, los términos de intercambio aniquilaron el valor de las mieses y la tierra fértil, los campos generosos del país de la abundancia fácil no sirvieron para mucho. Y nosotros, que inventamos el liberalismo, fuimos sus víctimas. ¿Por qué? Porque nos dejamos envolver por “el carácter hipócrita común a todos los sermones liberales” (Marx, ob. cit.). Porque no fuimos proteccionistas, lo que nos habría permitido ser industriales y no hundirnos no bien se hundieron los valores de las industrias primarias, ligadas a la tierra, al pasado, al feudalismo. Pero la oligarquía terrateniente era una clase ociosa, y hacer un país industrial requiere laboriosidad y coraje. “El sistema proteccionista (decía Marx) es el medio para crear en un pueblo la gran industria (...) Por eso vemos que en aquellos países en que la burguesía empieza a imponerse como clase, en Alemania, por ejemplo, hace grandes esfuerzos por implantar aranceles protectores” (Marx, ob. cit.). Pero ese proyecto es el de la unidad alemana y se corona con Bismarck a su frente. Aquí sólo estaba nuestra dispendiosa oligarquía agraria. La misma que la buena maestra de ese señor de la Sociedad Rural le dijo que había hecho el país. No le dijo cómo. Porque tal como lo hizo, ni con Dios se hacía bien. Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-127008-2009-06-21.html
Menem lo hizo y ahora ellos lo quieren repetir. No se equivoque, no es la democracia, no es el sistema político, no es el PJ Bonaerense quienes nos llevaron a esta situación. Es el modelo neoliberal, la política económica que en los 90 llevo adelante Carlos Menem y que fue continuada por Fernando De La Rua cuando ya habían terminado los 90. Recuerde la flexibilización laboral y la vuelta de un clásico, Domingo Cavallo. El mismo Ministro de Economía, padre del modelo, volvía con De La Rua. Es muy clara la continuidad. Y hoy tenemos a Macri y a Carrió disputando por ver quién de los dos nos devuelve al neoliberalismo. El mismo neoliberalismo que provocó la exclusión social, la marginación, los más altos índices de desocupación de la historia argentina, la insegurirdad. Con Macri está De Narváez, socio de la Sociedad Rural Argentina en la compra del Predio Ferial de Buenos Aires. Predio que pertenecía al Estado y que durante el gobierno de Menem le fuera a vendido a la Sociedad Rural Argentina a un precio mucho menor que el real. De Narváez toma la concesión del predio y las cuotas adeudadas. Todavía no terminan de pagarlo. Esta Prat Gay, que dice y ahora calla, que debemos volver a endeudarnos con el FMI. La propuesta es bajar las retenciones, la pregunta es como compensamos los millones de pesos que se dejarán de recaudar. Vamos a pedirle al FMI. Otra vez la misma historia. Otra vez, que pague el pueblo, otra vez que paguen los que menos tienen. También está Carrió, que es la continuación de la Alianza. ¿Y que intereses defiende Carrió? Veamos quienes la apoyan. La mesa de enlace, “el campo”. Los productores agropecuarios exportadores (no los campesino) que hoy hablan de impuestos confiscatorios. Si, así llaman a las retenciones, que en realidad son derechos de exportación y no impuestos. Pero no importa, según ellos son confiscatorios. Y Ud. que forma parte de la clase media argentina, que sabe y entiende lo que es el sacrificio, que sabe lo que es que un Estado que le lleve todo su sacrificio a través de los impuestos, salió a defenderlos, se puso de su lado. Ganó las calles y con cacerola en mano hizo saber de su descontento. Le indignó que el Estado quisiera confiscar el dinero de la Sociedad Rural Argentina. Ahora hagamos historia. En el 2001 el modelo neoliberal de Menem, de De La Rua, de Cavallo, comenzó a mostrar sus falencias. El neoliberalismo hechó mano de su dinero. Le confiscó sus ahorros: el corralito. ¿La Sociedad Rural Argentina, salió a su lado a hacer sonar cacerolas, estuvo en la Plaza de Mayo protestando contra De La Rua y Cavallo? ¿Estuvo a su lado? ¿Usted quiere volver al modelo neoliberal que no confiscaba renta agraria, pero que confiscaba ahorros de toda una vida? ¿Recuerda lo que hizo Menem en 1989, que se quedó con la plata de los jubilados y le entregó bonos que muchos no alcanzaron a cobrar? Entonces fíjese a quien apoya, que proponen, si pretenden retornar a ese neoliberalismo que no confisca renta agraria, pero que confisca el dinero de los más pobres, que confisca su calidad de vida, que confisca sus esperanzas. Fíjese quienes están con Macri, con De Narvaez, con Carrió, con Stolbizer. Y pregúntese, la SRA, CRA, Coninagro dónde estaban cuando el confiscado era yo, que hicieron, estaban de mi lado, se acordaron de mi. Por eso fíjese bien a quien vota, quienes los apoyan, que aliados tienen. No vaya a ser que termine siendo el pato de la boda. Martín López.
Un Premio Nobel para Mrs. Clinton 23 Julio 2009 El interminable documento leído ayer por el Nobel Oscar Arias es mucho peor que los 7 puntos del acta de rendición que había propuesto el 18 de julio. No se comunicaba con la opinión internacional a través de una clave Morse. Hablaba delante de las cámaras de televisión que transmitían su imagen y todos los detalles del rostro humano, que suele tener tantas variables como las huellas digitales de una persona. Cualquier intención mentirosa se puede descubrir con facilidad. Yo lo observaba cuidadosamente. Entre los televidentes, la inmensa mayoría conocía que en Honduras tuvo lugar un golpe de Estado. A través de ese medio se informaron de los discursos pronunciados en la OEA, la ONU, el SICA, la Cumbre de los No Alineados y otros foros; habían visto los atropellos, los abusos y la represión al pueblo en actividades que llegaron a reunir cientos de miles de personas protestando contra el golpe de Estado. Lo más extraño es que, cuando Arias exponía su nueva propuesta de paz, no deliraba; creía lo que estaba diciendo. Aunque muy pocos en Honduras podían ver las imágenes, en el resto del mundo muchas personas lo vieron y también lo habían visto cuando él propuso los famosos 7 puntos el 18 de julio. Sabían que el primero de ellos decía textualmente: “La legítima restitución de José Manuel Zelaya Rosales en la Presidencia de la República hasta el fin del período constitucional por el cual fue electo…” Todos deseaban saber qué diría ayer por la tarde el mediador. El reconocimiento de los derechos del Presidente Constitucional de Honduras, con las facultades reducidas casi a cero en la primera propuesta, fue relegado a un sexto lugar en el segundo proyecto de Arias, donde ni siquiera se emplea la frase “legitimar la restitución.” Muchas personas honestas están asombradas y tal vez atribuyen a oscuras maniobras suyas lo que dijo ayer. Quizás yo sea uno de los pocos en el mundo que comprenda que había una autosugestión, más que una intención deliberada en las palabras del Nobel de la Paz. Me percaté de eso especialmente cuando Arias, con especial énfasis y palabras entrecortadas por la emoción, habló de la multitud de mensajes que Presidentes y líderes mundiales, conmovidos por su iniciativa, le habían enviado. Es lo que le pasa por la cabeza; ni siquiera se da cuenta de que otros Premios Nobel de la Paz, honestos y modestos, como Rigoberta Menchú y Adolfo Pérez Esquivel, están indignados por lo ocurrido en Honduras. Sin duda alguna que gran parte de los gobiernos civiles de América Latina, los cuales conocían que Zelaya había aprobado el primer proyecto de Arias y confiaban en la cordura de los golpistas y sus aliados yanquis, respiraron con alivio, el cual duró solo 72 horas. Visto desde otro ángulo, y volviendo a las cosas que prevalecen en el mundo real, donde el imperio dominante existe y casi 200 estados soberanos tienen que lidiar con todo tipo de conflictos e intereses políticos, económicos, medioambientales, religiosos y otros, solo falta algo para premiar la genial idea yanqui de pensar en Oscar Arias, para tratar de ganar tiempo, consolidar el golpe, y desmoralizar a los organismos internacionales que apoyaron a Zelaya. En el 30 Aniversario del Triunfo de la Revolución Sandinista, Daniel Ortega recordando con amargura el papel de Arias en el primer Acuerdo de Esquipulas, declaró ante una enorme multitud de patriotas nicaragüenses: “Los yanquis lo conocen bien, por eso lo escogieron como mediador en Honduras”. En ese mismo acto, Rigoberta Menchú, de ascendencia indígena, condenó el golpe. Si se cumplían simplemente las medidas acordadas en la reunión de Cancilleres en Washington el golpe de Estado no habría podido sobrevivir a la resistencia pacífica del pueblo hondureño. Ahora los golpistas se están moviendo ya en las esferas oligárquicas de América Latina, algunas de las cuales, desde altas posiciones estatales, ya no se ruborizan al hablar de sus simpatías por el golpe y el imperialismo pesca en el río revuelto de América Latina. Exactamente lo que Estados Unidos deseaba con la iniciativa de paz, mientras aceleraba las negociaciones para rodear de bases militares la patria de Bolívar. Hay que ser justos, y mientras esperamos la última palabra del pueblo de Honduras, debemos demandar un Premio Nobel para Mrs. Clinton. Fidel Castro Ruz Julio 23 de 2009 2 y 30 p.m. Fuente: http://www.cubadebate.cu/reflexiones-fidel/2009/07/23/un-premio-nobel-para-mrs-clinton/