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Usuario (Argentina)
¿Podría ser la NASA responsable de una invasión extraterrestre en marte? Científicos de la NASAinvestigan si los organismos que se enganchan accidentalmente a una nave espacial podrían ser responsables de una contaminación en otro planeta. ¿Puede ser que en el futuro se encuentren formas de vida en otros planetas que realmente sean organismos terrestres introducidos accidentalmente por los humanos? Para evitar contaminar otros cuerpos celestes, en la Estación Espacial Internacional están llevando a cabo tres experimentos para determinar qué organismos terrestres pueden sobrevivir a condiciones espaciales reales: supervivientes en la roca, organismos colonizadores después de 1,5 años en el espacio exterior, resistencia bacteriana de endosporas al espacio exterior para fines de protección planetaria y supervivencia de esporas Bacillus Pumilus durante un periodo de tiempo prolongado en condiciones espaciales reales. Los primeros estudios han concluido que algunos microbios son más resistentes de lo esperado y entre ellas, son especialmente preocupantes, las bacterias formadoras de esporas. Las esporas producidas por algunos tipos de bacterias, como el Bacillus pumilus SAFR-032, han demostrado una gran resistencia a ambientes del espacio exterior además de ser también resistentes a las técnicas de desinfección de las naves espaciales. Todo ello hace probable, según los expertos, que las esporas puedan sobrevivir un viaje en una nave espacial y de este modo diseminar la vida entre los planetas. Vía | europapres
Aviso: Aunque intentaré no ser demasiado explícito, se trata de un artículo duro, en el que se describen sucesos terribles que pueden resultar desagradables. Si no quieres deprimirte, tal vez sea mejor que no sigas leyendo. Los seres humanos somos así: en cuanto descubrimos algo que no conocíamos antes, una de las primeras preguntas que nos hacemos es “¿Cómo podemos matar usando esto?” Dado que las enfermedades infecciosas matan, nuestra comprensión sobre su naturaleza en el siglo XIX hizo nacer una nueva forma de acabar con nuestros semejantes a escala industrial: la guerra biológica, es decir, el uso de microorganismos o venenos biológicos para acabar con el enemigo. Esto no quiere decir que la guerra biológica, como tal, no existiese antes: ha existido siempre. La diferencia es que, al descubrir qué organismos microscópicos provocan diferentes enfermedades, pudimos emplearla de un modo muchísimo más eficaz; antes de eso lo hacíamos básicamente a ciegas. Ni siquiera estamos seguros de cuál fue la primera vez que se empleó alguna forma de guerra biológica. Algunos científicos piensan que pudieron ser los hititas hacia el año 1300 a. C., aunque las fuentes históricas son confusas, como no podría ser de otro modo: no se conocía el origen microbiano de las enfermedades, los síntomas eran descritos de un modo muy vago, se mezclaba observación con especulación y magia… El caso es que, en esa época, enemigos de los hititas sufrieron brotes de una enfermedad infecciosa: la tularemia. Se trata de una enfermedad bacteriana, producida por Francisella tularensis (aunque esto no lo sabían los hititas, ya que fue identificada en 1922), y a veces se la llama también fiebre de los conejos porque esos animales son uno de los reservorios de la enfermedad. Cultivo de Francisella tularensis [dominio público]. La tularemia es una enfermedad desagradable pero no demasiado peligrosa: alrededor del 7% de mortalidad si no se trata con antibióticos –y en el siglo XIV a. C., por supuesto, no se trataba– y sólo el 1% con ellos. Produce fiebre, inflamación de los ganglios linfáticos y los ojos. A veces, sin embargo, se extiende a los pulmones y entonces la mortalidad aumenta hasta el 50% si no se trata. Varios brotes de tularemia surgieron en Oriente Medio hacia 1400 a. C., y tenemos testimonios en forma de cartas al Faraón Akhenatón procedentes de Simyra, una ciudad fenicia. Parece que lo más común era que llegase a las ciudades mediante burros y otros animales, que eran picados por tábanos que luego a su vez picaban a las personas –no es contagiosa entre seres humanos–. Parece que los propios hititas, al robar animales a los fenicios de Simyra, se llevaron consigo la enfermedad y la sufrieron en sus propias carnes, pero poco despues pasó algo interesante. Los hititas fueron atacados por el reino de Arzawa (de cultura emparentada con la suya propia), en Anatolia occidental –hoy Turquía–. Mientras los hititas y los arzawos luchaban, de vez en cuando, en los caminos de Arzawa empezaron a aparecer carneros sueltos sin dueño aparente. Los arzawos se los llevaban a casa, por supuesto: ¡un carnero era algo muy valioso! Y en los pueblos que recibían esos carneros empezaban a aparecer brotes de lo que, por la descripción de los síntomas, parece haber sido turaremia. Los arzawos llegaron a la conclusión de que los carneros estaban malditos de algún modo, algo que en cierto modo puede haber sido cierto. ¿Se trató de algo premeditado? Aunque algunos científicos piensan que sí, otros no lo tienen tan claro – ¿podían los hititas comprender siquiera que había una conexión entre los animales y la enfermedad? Tal vez, ya que tenemos noticia de que varias ciudades de la región, durante la epidemia de tularemia, impedían el paso de burros de las caravanas al interior de las ciudades porque sospechaban que sí había conexión. No lo sabemos, pero no me negarás que la historia es sugerente. De lo que no nos caben muchas dudas, ya que se trata de un suceso más reciente y mucho mejor documentado, es del uso de una planta venenosa en la Primera Guerra Sagrada entre la Liga Anfictiónica de Delfos y la ciudad de Cirra, hacia el 590 a. C. No se trató en este caso de una enfermedad, sino de un veneno, de modo que es difícil diferenciar guerra biológica de guerra química, pero dado que era una planta venenosa creo que merece la pena que hablemos de ello, sobre todo porque en esta serie, al fin y al cabo, disfrutamos precisamente hablando un poco de todo. En esa guerra entre griegos, los aliados de la Liga Anfictiónica estaban sitiando la ciudad de Cirra, que se había convertido en enemiga de Delfos –la del famoso Oráculo de Apolo–, un terrible error. Durante el sitio, los atacantes descrubrieron una tubería que llevaba agua potable a la ciudad. Aunque no está claro qué pasó después exactamente, ya que algunos historiadores de la Antigüedad dicen una cosa y otros otra, todos coinciden en algo – en un momento dado los sitiadores envenenaron el agua de la tubería. Posiblemente el primer agente biológico: eléboro negro o rosa de navidad [Archenzo Moggio/CC Attribution-Sharealike 3.0 License]. La versión más antigua –y más cercana en el tiempo a los hechos– dice que un médico llamado Nebros tuvo una idea: utilizar una planta llamada eléboro negro o rosa de navidad. Se trata de una planta venenosa que produce, entre otras cosas, una terrible diarrea y puede llegar a provocar la muerte. Los médicos helenos usaban el eléboro blanco –pariente del negro pero menos tóxico– para purgar el sistema digestivo, pero en este caso el uso fue mucho más siniestro. El agua de Cirra fue envenenada con el eléboro negro y los defensores sufrieron diarreas y vómitos tremendos; los atacantes aprovecharon la oportunidad, tomaron la ciudad e hicieron una carnicería en ella. Nebros había abierto las puertas a algo nuevo, poderoso y terrible. Por una parte, el médico había empleado un conocimiento que supuestamente había recibido para ayudar al prójimo –el de las plantas con propiedades medicinales– para matar. Esto es algo que no sólo produce rechazo hoy en día, ya que muchos contemporáneos de Nebros, así como las generaciones inmediatamente posteriores que escucharon el relato de la toma de Cirra, respondieron con espanto. En la entrada sobre la teoría microbiana de las enfermedades hablamos precisamente sobre un descendiente de Nebros, Hipócrates de Cos, por su teoría humoral, que seguro que recuerdas. Hipócrates es más conocido aún por el juramento hipocrático, en el que entre otras cosas el médico jura no emplear su conocimiento para causar daño. Es muy probable que la historia de su antepasado fuese una de las razones para la creación de esa parte del juramento. Hipócrates (ca. 460-370 a.C.), en un grabado de Rubens. Pero, por otra parte, la sugerencia de Nebros funcionó. La Liga Anfictiónica tomó Cirra, probablemente gracias a su plan. Y si hay algo que el ser humano perdona fácilmente es el juego sucio que gana la partida. ¡Otra cosa muy diferente sucede si se pierde! Hablaremos de esto más detalladamente luego, pero creo que ves el dilema. El veneno de origen biológico se ha empleado muchas otras veces y en muchos lugares, ya que es algo fácil de comprender y muy eficaz. Sólo he mencionado el sitio de Cirra por ser el primer caso documentado de su uso a gran escala, pero en lo que todos pensamos al hablar de guerra biológicaes de microbios (normalmente bacterias, menos comúnmente virus), como en la tularemia hitita. Los primeros casos en los que tenemos seguridad –no sospecha, como en el caso hitita– del uso de enfermedades infecciosas en la guerra son de la Edad Media. Suelen darse al sitiar ciudades, ya que en batallas rápidas no tiene sentido hacerlo: hace falta un período de incubación y de contagio para que la enfermedad realmente haga su efecto. Creo que la primera ocasión en la que merece la pena hablar de guerra biológica intencionada es el sitio de Caffa en 1346. Seis años antes, en 1340, el Duque de Normandía había lanzado cadáveres de caballos y otros animales sobre las murallas de Thun-l’Évêque en el curso de la Guerra de los Cien Años, pero no es seguro que la razón haya sido un intento de contagiar a nadie, y de hecho nadie se contagió de nada. El caso de Caffa, sin embargo, es muy claro. Esta ciudad era una posesión genovesa en lo que hoy es Crimea. En 1346 los tártaros súbditos de la Horda Dorada sitiaron la ciudad. Hubiera sido un sitio como cientos de ellos en esa época, pero en este caso sucedió algo nuevo. Para empezar, los propios tártaros sitiadores sufrieron el azote de una enfermedad de la que hemos hablado largo y tendido en esta misma serie: la Peste Negra, causada por una bacteria llamada Yersinia pestis. El sitio de Caffa es especialmente interesante porque tenemos un testimonio contemporáneo, probablemente el resultado del relato de algunos supervivientes. Está escrito tan sólo dos o tres años después por un genovés, Gabriele De’ Mussi, que cuenta primero cómo la horrible enfermedad diezmó a los sitiadores: Era como si lloviesen flechas desde el cielo para golpear y destruir la arrogancia de los tártaros. Todos los cuidados y atención médica eran inútiles; los tártaros morían tan pronto como aparecían los signos de la enfermedad en sus cuerpos: bultos en las axilas o las ingles causadas por humores coagulados, seguidos de una fiebre pútrida. Los bultos, como sabes si has leído el artículo de la peste bubónica, son los llamados bubones que dan nombre a la enfermedad: ganglios linfáticos inflamados. La moral del ejército tártaro, como puedes imaginar, se desplomó, y el sitio podría haber terminado allí si no fuera porque a alguno de los comandantes se le ocurrió una espantosa pero eficacísima idea: lanzar los cadáveres de los soldados muertos por la enfermedad sobre las murallas. Según De’ Mussi, […] ordenaron que se cargasen cadáveres en catapultas y se lanzasen sobre la ciudad, con la esperanza de que el hedor intolerable matase a todos los ocupantes. Se lanzaron lo que parecían montañas de muertos sobre la ciudad, y los cristianos no podían esconderse ni escapar de ellos, aunque tiraron tantos cuerpos como pudieron al mar. Y pronto los cadáveres putrefactos corrompieron el aire y envenenaron el agua, y el hedor fue tan horrible que ni uno de cada mil pudo huir de los restos del ejército tártaro. Además, un hombre infectado llevaba el veneno a otros, e infectaba a otras personas y otros lugares con la enfermedad simplemente al mirarlos. Nadie sabía ni pudo descubrir una manera de defenderse. La Muerte Negra [dominio público]. Evidentemente el contagio no se producía “simplemente al mirarlos”, ni había corrupción alguna del aire ni el agua, pero el relato de Gabrielle De’ Mussi da una idea del horror que la táctica tártara produjo en la ciudad. Ahí está, de hecho, otra de las ventajas horribles del uso de la guerra biológica: no ya en el daño físico que produce, que en el caso de Caffa fue enorme, sino en el terror que provoca en quienes la sufren. De acuerdo con De’ Mussi, algunos supervivientes que lograron escapar del sitio en barco llegaron finalmente a Messina y desde allí la Peste Negra se extendió por toda Europa. No estamos seguros de que así fuera, y en cualquier caso hubiera sucedido de todos modos tarde o temprano, pero es posible que la pandemia recibiese un empujón por parte de la Horda Dorada en Caffa. Lo que sí se extendió seguro por toda Europa fue la historia del genovés. Ochenta años más tarde, la técnica de lanzar cadáveres sobre las murallas volvió a emplearse en un sitio, en este caso el de Karlstein. En 1422 ese castillo de Bohemia estaba siendo sitiado por Segismundo Korybutowicz, un partidario de Jan Hus, durante las Guerras Husitas. Este príncipe polaco decidió acelerar el sitio lanzando dos cosas sobre el castillo: cadáveres y excrementos. Un tipo agradable, Segismundo. Castillo de Karlstein [desconocido/CC Attribution-Sharealike 3.0 License]. En este caso los cadáveres no parecen haber estado infectados de nada, aunque sí estaban putrefactos. Y el príncipe consiguió una enorme cantidad de excrementos para lanzar sobre las murallas. Desgraciadamente, a diferencia del caso de Caffa, el relato del que disponemos es de un historiador del siglo XVII –Antoine Varrilas–, de modo que no hay la misma inmediatez. Varrillas describe un episodio dantesco: Korybutowicz ordenó que lanzaran los cadáveres de todos los soldados muertos por los defensores y casi dos mil carretadas de excrementos sobre la ciudad asediada. El gran hedor hizo que se cayeran los dientes de la mayor parte de los defensores […] Quedan bastante claras dos cosas: por un lado, que tanto sitiadores como sitiados tenían la idea de que el hedor putrefacto conllevaba enfermedades. Esto significa que, independientemente de las consecuencias, la intención de Korybutowicz era emplear la guerra biológica, al menos de acuerdo con su conocimiento sobre el asunto, que era evidentemente escaso. Por otro, que sea lo que fuese que afectó a los habitantes de Karlstein, no fue consecuencia de los lanzamientos de Korybutowicz. Por los síntomas, y dado que el sitio duró mucho tiempo, los defensores probablemente sufrieron escorbuto, que no es una enfermedad infecciosa sino consecuencia de la falta de vitamina C. Pero la táctica del polaco funcionó al menos en el aspecto psicológico que mencionaba antes: la gente pensaba que ese hedor sí traía enfermedades, luego el terror que sentían estaba ahí, fuera su origen verdad o mentira. El caso es que tres siglos más tarde la táctica volvió a emplearse. No voy a aburrirte con muchos detalles, porque la historia es similar y sólo cambian cosas menores; el año fue 1710, y la ciudad Revel (hoy Tallin, capital de Estonia). Los sitiados eran suecos y los sitiadores rusos; una vez más hubo un brote de peste entre los sitiadores, y una vez más se lanzaron cadáveres infectados sobre las murallas, provocando el contagio y, sobre todo, el pánico. Sabemos que la ciudad cayó pronto, pero no si el lanzamiento de cadáveres tuvo que ver con ello o no. Como ves, entre los siglos XIV y XVIII todos los casos de guerra biológica “primitiva” tienen tres cosas en común: La enfermedad es a menudo la Peste Negra. Probablemente esto se debe a que es terriblemente contagiosa –aunque por entonces no se supiera cómo–, es mortal en un gran número de casos y, sobre todo, causaba un pánico atroz, con lo que la moral de los defensores se desplomaba. La situación es siempre de asedio de una plaza fortificada. La razón es evidente: en una batalla puntual no tiene sentido usar esto, porque es muy rápida y no da tiempo a que pase nada más. En muchos casos, además, los sitiadores ya estaban sufriendo la enfermedad y trataban de “compartirla” con los sitiados. La introducción del agente biológico se hace casi siempre mediante el lanzamiento de cadáveres infectados, ya que se trata de un sitio y hay murallas. Apenas había contacto directo –si es que lo había– entre atacantes y defensores, de modo que no había otros modos posibles de introducir la enfermedad en el interior. Sin embargo, a mediados del XVIII hay un cambio radical en los tres aspectos, y la razón es que ya no se trata de batallas ni sitios en el Viejo Continente, entre pueblos que han estado en contacto durante muchos siglos: ahora se trata del enfrentamiento entre europeos y pueblos de otros continentes con los que no había habido contacto durante muchos milenios. La situación es muy diferente porque varias enfermedades contagiosas eran muchísimo más peligrosas para los pueblos nativos del continente americano, ya que nunca habían estado expuestos a ellas. A diferencia del uso de la peste en la Edad Media, los europeos emplearon ahora enfermedades que eran mucho más terribles para sus enemigos que para ellos mismos, y la más usada de todas con diferencia fue la viruela. Virus de la viruela [dominio público]. Esta enfermedad no es bacteriana, como la peste, sino vírica, y ha sido erradicada gracias a las campañas de vacunación. Una de las diferencias más importantes con la Peste Negra, en lo que a nosotros respecta en este artículo, es que se transmitía muy fácilmente entre personas de manera directa –estando cerca de alguien infectado e inhalando el virus, por ejemplo– y también indirecta –entrando en contacto con objetos contaminados por el virus–. Aquí no hacen falta pulgas ni ratas ni nada parecido. La viruela causó auténticos estragos en América y Australia, ya que sus poblaciones nunca habían estado expuestas a ella: la aparición de la enfermedad en la especie humana se produjo en Eurasia después de las migraciones a los otros continentes. Mientras que una epidemia de viruela entre europeos solía matar a un 20-30% de la gente, entre los nativos americanos o australianos llegaba a matar al 80-90%. Casi desde el principio los estragos espontáneos de la viruela sobre los americanos fueron recibidos con alegría por los colonos europeos. En 1634 el primer Gobernador de la Colonia de la Bahía de Massachusetts decía en una carta al Reino Unido, Respecto a los nativos, casi todos han muerto de viruela, y así nos ha entregado el Señor el derecho a cuanto poseemos. La verdad es que era un Señor bastante poco misericordioso, pero a mediados del XVIII los europeos decidieron ayudarlo en su tarea. Al fin y al cabo, una enfermedad que mata a nueve de cada diez en un lado y dos de cada diez en el otro es más eficaz que cualquier ejército. “Enfermedad mortal entre los indios”, grabado de 1853 [dominio público]. En 1763 británicos y franceses estaban enzarzados en una guerra por el control de parte del Canadá, y la tribu Delaware, entre otras, apoyaba a los franceses. Los Delaware amenazaban con tomar Fort Pitt, donde había una guarnición británica, y hubo varias conversaciones entre uno y otro bando. Muchos de los colonos estaban refugiados en Fort Pitt, y en un momento dado hubo un brote de viruela. Tenemos el testimonio de lo que sucedió entonces en uno de esos encuentros entre nativos y británicos gracias a William Trent, un comerciante de Fort Pitt. Imagino que leer sus palabras te producirá el efecto que a mí: Fruto de nuestro aprecio, les hicimos entrega [a los emisarios Delaware] de dos mantas y un pañuelo procedentes del hospital de enfermos de viruela. Espero que tengan el efecto deseado. Hay otras ocasiones en las que tenemos bastante claro que los recién llegados infectaron intencionadamente a los nativos con viruela, pero en el caso de Fort Pitt tenemos la absoluta seguridad de que fue así, no sólo por el testimonio de Trent sino porque hay una retahíla de documentos sobre las mantas y los pañuelos: fue un plan cuidadosamente llevado a cabo para matar al enemigo empleando una enfermedad infecciosa. Lo que cambió las cosas del todo, sin embargo, fue el descubrimiento de la teoría microbiana de las enfermedades en el siglo XIX. En la última parte del siglo XIX se identificaron los microorganismos causantes de muchas enfermedades infecciosas, de modo que los científicos ya no actuaron a ciegas – y, como puedes imaginar, muy pronto hubo quien se planteó cómo utilizar ese conocimiento como arma. Proximamente la segunda parte. ¡Hasta entonces!

¿Qué es el Oído Absoluto? • Tan solo 1 de cada 10.000 personas tiene esta capacidad casi sobrehumana: el denominado oído absoluto (en inglés, perfect pitch). Básicamente consiste en la habilidad para identificar una nota musical sin ningún tipo de referencia externa, e incluso cantarla – lo cual suele ser un poco complicado debido a cómo funcionan las escalas y las notas musicales.Tener Oído Absoluto no te convierte en Supermán, en el sentido de que puedes oír un alfiler cayendo contra el suelo a cien metros de distancia. Pero algo hay de eso. Porque la gente que tiene Oído Absoluto no oye el mundo como lo hacen el común de los mortales. • Algunos ejemplos de músicos con esta habilidad son: Michael Jackson, Mozart, Stevie Wonder, Charly García, Chopin, entre otros. Hay niños que nacen con oído musical, y se les da mucho mejor dedicarse a la ejecución de instrumentos musicales con mucha mayor habilidad de partida. De hecho, se estima que el factor de heredabilidad del oído musical es del 80 %. Incluso un estudio reciente realizado con familias finlandesas señala que la propensión a escuchar música es hereditaria, y se especula que en ello está involucrado la vasopresina. (Ukkola-Vuoti, L., Journal of Human Genetics, 56, 4 (abril de 2011), pp. 324-329) Pero el oído absoluto (OA) es una habilidad todavía más especial e infrecuente. Estas personas pueden identificar generalmente una o varias notas a la vez, por ejemplo en un acorde de piano o guitarra. El oído absoluto consiste en la habilidad de identificar la altura de un tono determinado procedente de cualquier instrumento o sonido sin referencia alguna. Tal y como señala Tim Spector en su libro Post Darwin: Se considera un “don musical”, en parte porque podemos encontrarla en talentos de la música como Mozart o Stevie Wonder. Entre grupos de músicos jóvenes y con talento, se han documentado frecuencias de OA hasta un 10 por ciento superiores, lo que indica que posiblemente ayuda, pero que obviamente no es esencial. En el autismo leve también se observan índices más altos de OA, y los escáneres cerebrales han mostrado que aquellos que lo poseen tienen una conectividad cortical más desarrollada. El oído absoluto es más frecuente en países con lenguas tonales (el significado de una palabra depende del tono con el que se pronuncia), como China y Vietnam, y se reduce cuando estas poblaciones emigran a Estados Unidos o a Europa, lo que sugiere la importancia de la exposición temprana. Incluso existen métodos de formación como el de David Burge, con el que podemos adquirir el OA desde casa (pagando) [Perfect Pitch] Por desgracia, aunque puede producirse una mejoría en la identificación de notas y tonos, hay pocos, si no ningún ejemplo de estudiantes que hayan llegado a dominar el OA con esta técnica. Sea como sea, si uno está dispuesto a gastarse el dinero, siempre puede resultar útil para animar eventos sociales. • Las habilidades de los que tienen Oído Absoluto son: - Identificar y etiquetar dentro de la escala musical occidental (el famoso do-re-mi-fa-sol-la-si-do o el A-B-C-…G) las notas tocadas en distintos instrumentos. - Nombrar la tonalidad de una determinada pieza musical. - Cantar o entonar una determinada nota sin una referencia externa. - Nombrar las notas de sonidos domésticos tales como el claxon de un coche o un timbre. - Reproducir a la perfección una canción jamás tocada previamente sin necesidad de leerla en una partitura. - Identificar y nombrar varias notas que se tocan simultáneamente. Las personas que tienen oído absoluto pueden irritarse cuando una pieza es transportada a una tonalidad diferente (o tocada en una afinación no estándar). Lo cual, a veces, resulta ser molesto. A veces se torna en una maldición: imagina ir a un concierto y oír perfectamente cómo desafinan los músicos, o cómo algún instrumento suena en la escala equivocada… Es algo que puede volverse insoportable para alguien con el oído perfecto. - Más información abajo en las fuentes -
Navegar sin red y compartir vistas 360 en la plataforma GPS son unas opciones de la herramienta; ¿perdido y sin datos móviles?, la aplicación de mapas te dirá el camino de regreso a casa. Google Maps se ha convertido en una de las herramientas más populares para saber llegar a un lugar y determinar cuánto tiempo te tomará hacerlo, pero la aplicación tiene otros trucos bajo la manga. De acuerdo con un estudio realizado en 2013 por la firma de análisis de mercado Global Web Index, la app de mapas de Google es usada por más del 50% de los dueños de smartphones en el mundo. Personalización de mapas, vistas 360, así como información sobre el tráfico y accidentes viales son parte de la plataforma. El equipo de Google ha hablado, y estas son algunas revelaciones sobre los trucos de Maps. 1. Mapas sin conexión • Si estás por entrar a una dimensión desconocida donde no existen los datos móviles ni el WiFi, con Google Maps podrás guardar rutas para utilizarlas sin conexión. Y si ya te encontrabas a mitad de camino cuando la red se cayó, no te preocupes, la app de Google mantiene almacenado el mapa de la vía que elegiste para que la puedas continuar usando de manera offline. “Si durante tu recorrido te quedas sin red y no guardaste el mapa, no pasa nada porque el GPS no funciona con WiFi, aunque este le da más precisión, pero al final del día tú puedes seguir la ruta sin poder hacer ajustes o conocer la situación del tráfico. Sin embargo, los pasos como tal para volver al punto de encuentro seguirán trazados aún sin tener conexión”, dijo a CNNExpansión la gerente de comunicación de producto de Google México, Mary Carmen Albarrán. Guarda las rutas recurrentes, por ejemplo, la del trabajo, hacia tu casa o el punto de reunión familiar para usarlas sin conexión y evitar gastos extras en datos móviles. - - - 2. Te perdiste y querés volver a casa • No importa si es de día o de noche, Google Maps puede decirte cómo volver a casa si estás perdido. Será suficiente con acceder al mapa guardado sobre el lugar al que quieras volver y así emprender el camino de regreso, además también puedes configurar un punto que consideres conocido o cercano a la zona que es familiar para ti. ¿Estás en un lugar inseguro? Da clic en el botón para iniciar navegación, ponte los audífonos, guarda tu teléfono y la voz de Google Maps te guiará hasta la zona fuera de peligro. - - - 3. Tus mapas sincronizados • “Google Maps es capaz de guardar otras rutas predilectas del usuario y así diversificar las opciones para llegar de un punto a otro que sea cotidiano para el cliente”, dijo Mary Carmen Albarrán. Tras hacer una búsqueda en la versión de los mapas para computadora de escritorio y si tu sesión se encuentra activa, todos los dispositivos con la aplicación de Maps se sincronizarán y no habrá necesidad de copiar o enviarte por mail la ruta rastreada. Además, cuando se trata de un lugar que visitas cotidianamente, pero utilizas diferentes rutas para llegar, Google Maps será capaz de almacenar las opciones y avisarte cuál es la mejor. 4. Fotos 360 • ¿Quieres crear fotos estilo Street View y compartirlas en Google Maps? Sí es posible. Primero descarga la aplicación desarrollada por Google disponible para Android y iOS con el nombre de Photo Sphere. Sigue las instrucciones de la app para crear una foto panorámica 360 de ese pintoresco lugar en el que te encuentras y finalmente compártela en Google Maps a través de la opción “Añadir una foto”. - - - 5. Tú haces Google Maps • “Lo que buscamos con Google Maps es hacer el mapa más preciso del mundo y para ello también dependemos muchas veces de la información que nutre el usuario al detectar ciertos lugares o desaciertos en las rutas”, detalló la gerente de producto de Google México. De acuerdo con la firma, los pasos que deben seguir los usuarios para poner su granito de arena son los siguientes: primero tendrán que acceder al menú de Maps y dirigirse a la opción que dice “Danos tu opinión”, donde podrán agregar algún lugar faltante. Posteriormente la solicitud será enviada a Google para pasar por un proceso de revisión y corroboración de la información para otorgar el visto bueno y que finalmente aparezca en el mapa. - - - 6. Evita los recorridos aburridos • Si lo tuyo no son las salidas sorpresa, “Street View te permite ver antes de tiempo a dónde vas a ir y si te conviene ir”, dijo Albarrán. Desde 2011, la herramienta del buscador abrió la entrada al interior de los mejores museos y otros recintos populares en el mundo. “En caso de que quieras explorar un lugar antes de tu visita y que esté totalmente mapeado por dentro, lo puedes hacer a través de Street View en el móvil o desde el escritorio y así decidir con anticipación si es algo que te motiva”, señaló el equipo de Google México. Así que si prefieres ahorrarte el viaje al Museo de Antropología para visitar otro que te parezca más entretenido, lo podrás hacer desde la comodidad del sofá con Street View en Google Maps. - - - 7. Muévete con Uber • La popular aplicación para solicitar un taxi desde tu smartphone se ha unido con Google para facilitarte la manera de moverte de un lado a otro. Por supuesto considera que deberás descargar la app y registrar los datos de tu tarjeta bancaria para poder utilizarlo; después todo será tan fácil como buscar un lugar un Maps y seleccionar la opción de “Conseguir un Uber”. - - -
Si estás preocupado por la salud de tu mascota y estás interesado en un diagnóstico rápido sin tener que acudir a tu veterinario, ésta podría ser una buena idea. Una compañía llamada Scanostics ha fabricado un dispositivo que permite medir los niveles de ciertas sustancias químicas presentes en la orina con nuestro smartphone. El dispositivo denominado Petnostics, se compone de un aparato y una aplicación para nuestro teléfono. El aparato básicamente es una tira superpuesta en una especie de taza, donde se deposita la orina del animal, con compartimentos que cambian de color cuando se exponen a las diversas sustancias químicas. La tira posteriormente es fotografiada con nuestro teléfono y la aplicación analiza la imagen de la tira, dándonos por ejemplo la cantidad de azúcar en la sangre de nuestras mascotas. Según el fundador de la compañía Stephen Chen, Petnositcs no está destinado a ser una herramienta de diagnóstico para los propietarios, pero la información podría ayudar a los veterinarios en los análisis de salud de los animales. El invento podría ser interesante, aunque parece ser otra curiosidad. Además corremos el riesgo de malinterpretar los resultados ya que la aplicación enumera condiciones médicas, que explican las lecturas de las tiras, sin tener en cuenta el contexto.
¿Se acuerdan de Matrix? Allí, los seres humanos vivían en una realidad virtual, cuando en realidad sus cuerpos físicos permanecían almancenados en granjas a fin de que las máquinas obtuvieran energía de nosotros. Ahora extrapolemos el argumento al universo de los pollos, y tendremos una suerte de Oculus Rift para que los pollos crean que viven libres cuando en realidad están encerrados en una granja sirviéndonos de alimento. Si las gallinas pudieran explorar los campos, corrales y bosques a través de la realidad virtual, ellos solo necesitarían de una cinta multi-direccional para hacerles creer que están en pasto abierto. Tal vez incluso ya no se discutiría si los pollos tienen una vida cruel. De hecho, de esto trata en el fondo este proyecto que parece haber salido de la cabeza del doctor Franz de Copenhague. De reflexionar un poco. Austin Stewart, profesor asistente en la Universidad Estatal de Iowa creó el sitio web de Second Livestock como una forma de iniciar una conversación acerca de cómo la gente usa la tecnología para resolver problemas. Allí presentó el proyecto de realidad virtual para pollos como algo real (a pesar de que el precio de cada unidad posiblemente resultara impracticable en el mundo real). "Hemos consultado con expertos cómo sería el medio ambiente virtual óptimo para cada animal y hemos desarrollado nuestros entornos para permitir a nuestros pájaros tener una existencia plena. Hemos recorrido grandes distancias para asegurarnos de que nuestros pájaros son tratados lo más humanamente posible." Ya sea una broma o una propuesta seria, «Second Livestock» invita a reflexionar a través de este proyecto acerca de la situación de los animales. Además de plantear cuestiones filosóficas espinosas: ¿sería más aceptable comernos pollos que se hayan criado en una realidad virtual? ¿Acaso nosotros no somos ya como pollos metidos en cajitas y contemplando el mundo a través de realidades virtuales?
Con 3D Fruit Printer es posible Con tantas aplicaciones que está teniendo la impresión en 3D era de esperar empezar a ver algunas dentro del sector alimenticio. Hemos visto algunas apuestas para imprimir comida, pero la que hoy nos ocupa promete imprimir fruta. Aunque en realidad con esta impresión no estaremos creando una manzana por medio de la impresión, sí recrearemos pequeñas esferas comestibles con diversos zumos de fruta. Dicha impresora lleva el nombre de 3D Fruit Printer. En detalle la 3D Fruit Printer funciona con la teoría de la esferificación, sí, por medio de la mezcla del alginato sódico con el zumo de la fruta y de una disolución de cloruro cálcico se pueden crear pequeñas esferas (por medio del "encapsulado" del líquido gracias a su gelificación parcial) muy similares a las de hueva de pescado. Como decíamos, si bien no podemos recrear una fruta de forma artificial, esta esferificación permite crear frutas con diversas formas, tamaños, y sabores, claro que además podríamos crear algunas frutas como moras o granadas, e incluso gajos de algunas, gracias a que su composición es similar a la de las esferas.
Se encuentra una nueva clase de planeta nunca vista antes: una 'megatierra' No solo estamos antes una nueva categoría de planeta, llamada "megatierra" (pues es mucho mayor que cualquiera de las "supertierras" descubiertas hasta ahora), sino que teóricamente un planeta así no podría existir en forma rocosa, sino como un gigante gaseoso estilo Júpiter. Su nombre es Kepler 10c y tiene un masa equivalente a 17 tierras. Se localiza a unos 560 años luz de distancia, en la constelación de Draco. El hallazgo ha sido anunciado por un equipo de investigadores del Centro Harvard-Smithsonian de Astrofísica (CfA) en el marco del encuentro anual de la Sociedad Astronómica Americana (AAS). Y ha sido posible gracias a las observaciones del Telescopio Nazionale Galileo desde Canarias. En palabras de Xavier Dumusque, autor del hallazgo y director del estudio: Nos quedámos atónitos cuando nos dimos cuenta de lo que habíamos encontrado. ¡¡¡Es el Godzilla de las Tierras!!! Aunque, a diferencia del monstruo del cine, Kepler 10c tiene implicaciones positivas para la vida. [...] Kepler 10c no ha ido perdiendo su atmósfera a lo largo del tiempo. De hecho, es lo suficientemente masivo como para retener la suya, si es que alguna vez llegó a tenerla -explica Dumusque-. Debió de formarse tal y como lo vemos ahora Kepler 10c orbita una estrella muy parecida al Sol una vez cada 45 días, es decir, extraordinariamente rápido para un mundo de su masa. Ahora, Kepler 10c desafía nuestra comprensión de cómo se forman planetas, y algunos astrónomos sugieren que encontraremos muchos más planetas de esta clase. Cabe poner también la mirada en las estrellas más viejas, como es el caso de Kepler 10c, que pertenece a un sistema que tiene unos 11.000 millones de años de antigüedad, lo cual significa que se formó menos de 3.000 millones de años después del Big Bang. Hasta ahora esta clase de sistemas no llamaban nuestra atención a la hora de encontrar exoplanetas porque no se consideraba que fueran capaces de originar mundos rocosos (los elementos pesados que se necesitan para formarlos, como el silicio o el hierro, no existían al principio, pues se fraguaron en las estrellas). Pero Kepler 10c nos demuestra que sí, y si a una edad tan primitiva es posible encontrar mundos rocosos, también es posible que encontremos vida... lo cual multiplica por mucho las probabilidades de encontrar planetas habitables. Vía | SINC Foto | NASA WebSite - Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics/David Aguilar

En clase se aprenden muchas curiosidades, sobre todo para ganar en el Preguntados. También hay bizantinas discusiones acerca de si aprender la historia cojeando por la izquierda o por la derecha. O si la lengua vehicular debe ser la local, la provincial, la nacional o la universal (o todas en justa proporción). Se premia sobradamente al que vomita en un examen lo que ha aprendido de memoria la noche anterior. Lo que se dice en clase cuenta más de lo que creen los educadores, con independencia de lo que aparezca en el libro de texto de ese año. Como si lo del libro de texto se memorizara para aprobar el examen, y lo que diga el profesor, en toda su idiosincrasia, fueran algo así como verdades más puras. Con todo, lo que vierte el profesor en clase no es asimilado por el alumnado como si éste fuera una esponja. El profesorado se sorprendería de la capacidad del educando a la hora de evaluar, trocear y asimilar lo que le interesa en base a sus ideas previas. Tal y como lo ha explicado John Medina en Brain Rules: 12 Principles for Survivving and Thriving at Work, Home, and School, la información es fragmentada en trozos pequeños cuando entra en el cerebro de los niños, “como una licuadora que funciona sin la tapa. La información es literalmente cortada en pedazos al entrar en el cerebro y queda esparcida por todos los rincones de la mente”. Además, cada alumno, según el contexto y su biología, tendrá su propio sistema de aprendizaje: empleando más el hemisferio derecho, o el izquierdo, aprendiendo más por vía auditiva, otras por vía visual, otros de forma más conceptual, otros memorizando gran cantidad de datos, otros razonando de forma más crítica. Tal y como lo explica David Brooks en su libro El animal social: Sin embargo, en cuestión de semanas, los alumnos olvidaban el 90 % de lo aprendido en clase. El verdadero sentido de ser profesor es hacer algo más que divulgar hechos: determinar el modo en que los estudiantes perciben el mundo, ayudarlos a asimilar las reglas de una disciplina. Los profesores que hacen esto no caen en el olvido. Más que enseñarles, ella los convertía en aprendices. Buena parte del pensamiento inconsciente se produce mediante la imitación. Ella mostraba un modo de pensar sobre un problema, y luego esperaba que los estudiantes participaran con ella. Los esforzaba a cometer errores. El dolor de hacer las cosas mal y el esfuerzo necesario para superar el error crean una experiencia emocional que ayuda a grabar cosas en la mente. (…) Su objetivo era transformar a sus alumnos en autodidactas. Memoria Eso no quita que retener información no sea importante. Cuanta más información esencial se atesore en el cerebro, mejor rendimiento tendremos a la hora de aprender cosas nuevas o de establecer nuevas conexiones. A la hora de memorizar mejor, por ejemplo, no hay que procurar que siempre leamos en los mismos lugares: un gran número de investigaciones sugiere que la gente retiene información mejor cuando alterna escenarios. Los distintos ambientes estimulan la mente y crean redes de memoria más densas. Quienes más saben de un tema, son mejores y más rápidos a la hora de adquirir conocimiento y recordar lo aprendido. Por ejemplo, en un experimento se hizo recordar a alumnos de tercer curso y a alumnos universitarios una lista de personajes de dibujos animados. Los de tercer curso veían más horas de dibujos animados que los universitarios, así que, al estar más familiarizados con el tema, recordaron mejor la lista, según explican Bransford, Brown y Cocking en How People Learn: Brain, Mind, Experience, and School. En otro experimento, se pidió a un grupo de niños de entre ocho y doce años con problemas de aprendizaje y a un grupo de adultos de inteligencia normal que recordaran una lista de estrellas del pop. También aquí los más jóvenes, “con problemas de aprendizaje”, lo hicieron mucho mejor.

1. Orinar con una erección. 2. Sentarte todo el día sobre tu billetera y padecer dolores de nalga. 3. Cuando tus testículos se pegan incómodamente a tus piernas. • Y la lucha por acomodarte disimuladamente... 4. El temido momento cuando tu pis es desviado por un campo antigravitacional invisible 5. Erecciones no deseadas que vienen de la nada. 6. Cuando se te encoge el pene después de estar en agua fría. 7. El temor de que de alguna manera te pateen las pelotas. 8. Que te crezca vello en todos los lugares equivocados. 9. Que se te caiga el cabello de todos los lugares equivocados. 10. La vergüenza de ser descubierto cuando estás mirando a alguien. 11. Llorar durante las películas sobre padres e hijos. 12. Llorar durante películas sobre padres e hijos y deportes. 13. Superar la etapa de dejar la mano en el aire. 14. Tener sexo y terminar demasiado pronto. 15. Cuando pasa lo contrario a lo anterior, y se dificulta el tramite por problemas "ereccionales" 16. Caminar detrás de una mujer en la calle y preocuparse de que ella piense que la estás siguiendo.