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Primer post: 25 mar 2013Último post: 25 mar 2013
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El Profeta Mani y el Maniqueísmo
El Profeta Mani y el Maniqueísmo
InfoporAnónimo3/25/2013

Mani/Manes y Maniqueísmo Vida (ca. 216-277) Profeta y fundador del maniqueísmo, hijo de Patek (Patékios, F"tak, Fouttak, Patik, Patecius), quien se convirtió a una secta ascética conocida como “los que se lavan” (almughtasila). Educado en los principios de dicha secta, Mani había venido al mundo en Hamadan (provincia de Media, al norte de Babilonia), en una localidad situada al sur del canal que une el Éufrates con el Tigris. La tradición cuenta que tuvo su primera revelación siendo niño, al contemplar un espíritu que él describe como “el Gemelo”, quien se le volvió a aparecer en el año 240, animándole a predicar lo que había aprendido. Al comienzo del reinado de Shahbuhr I (241-272), convertido en rey a la muerte de Ardashir (el fundador de la dinastía sasánida), Mani comenzó su predicación en Persia, en Mesena, en Asorestán, en Media y en el reino de los Partos. Protegido por el rey, siendo miembro de la corte, pudo, durante treinta años, formar a sus discípulos, redactar sus Escrituras (Shahbuhragan), organizar su iglesia y enviar a sus misioneros a Oriente y Occidente. Tras la muerte del rey, su hijo Hormizd I continuó la política religiosa de su padre. En abril del 274, Bahr"m I, otro hijo del fallecido, tomó la dirección del reino. Durante su reinado, el Gran Môbêd Kartîr, enemigo encarnizado de todo culto extranjero, trató de elevar el mazdeísmo al rango de religión de Estado. A instancia suya, Bahr"m hizo arrestar a Mani; y tras un corto proceso, le hizo encarcelar definitivamente en Gundêsh"hpur. Después de veintiséis días de sufrimientos, murió un lunes, probablemente el 26 de febrero del 277. Su cuerpo fue decapitado y su cabeza expuesta en una de las puertas de la ciudad. Hasta los descubrimientos del siglo XX, no disponíamos de más datos biográficos que los aportados por los detractores del maniqueísmo, que presentaban a Mani como un heresiarca y un impostor, como consta en las Acta Archelai (ca. 325). Pero la crítica erudita de este texto hecha por Beausobre en 1734 cambiará la visión de Mani, presentándolo como un profeta que trata de conciliar Oriente y Occidente, hombre inteligente y cultivado, versado en ciencias, músico y matemático, pintor y geógrafo, astrónomo y médico. El descubrimiento, en el siglo XIX, de fuentes orientales, especialmente de textos de los grandes historiadores árabes (Shahrast"ni y an-Nadîm) y de las religiones asirio-babilónicas, confirma la hipótesis apuntada en el siglo XVIII. En este nuevo contexto, se plantea una cuestión: ¿es Mani un genio religioso o simplemente un compilador que ha realizado un sincretismo entre las doctrinas de Zoroastro, la moral budista, el culto de Mitra y ciertos elementos del cristianismo? Los textos coptos descubiertos en Medinet M"di en 1930 permiten una nueva lectura de la biografía de Mani. En el Kephalaion I, una introducción a su catequesis, tras la evocación de las grandes etapas del desarrollo histórico de la liberación de los hombres, cita a algunos de sus predecesores (Sethel, Enoc, Sem, Buda, Zaratustra y Jesús). Con respecto a este último, Mani resume en ocho artículos los principales acontecimientos de la vida de Jesús; habla también del valor de los apóstoles, de la misión de Pablo, etc., y se presenta a sí mismo como aquél anunciado por Jesus como revelador de los misterios al mundo y a las generaciones. Esta autobiografía, incrustada en un doble formulario de fe agnóstica, nos demuestra que en el maniqueísmo el misterio fundamental es el dualismo radical y universal. Muy recientemente, en unos papiros de una tumba de Oxirrincos se ha descubierto una Vita de Mani escrita en griego sobre un papiro fechado paleográficamente hacia el siglo V, donde el tema fundamental es el devenir de los cuerpos. Entramos en el terreno de la gnosis: la caída de Mani en lo material. El Codex conservado en Colonia presenta un interés muy particular: la biografía de Mani se ocupa principalmente de los años de su formación (entre los 4 y 24 años de edad) en el seno de los elsaítas o almughtasila. Los textos griegos y coptos los designan con el nombre de baptistai, por su abstinencia de comida, vino y sexo. Las primeras páginas de este libro hacen referencia a la tradición maniquea sobre la infancia maravillosa del profeta, quien desde los 4 a los 12 años tuvo visiones que le pusieron en contacto con el gnosticismo: el respeto al alma viva, la cruz luminosa. A la edad de 12 años, Mani recibió una visita celeste. Era la hora de la primera revelación: el ángel Al-Taum, quien formará al profeta y le preparará para su misión. Mani predicó primero su fe a su familia, y después emprendió un viaje a la zona noroeste de la India, donde al parecer consiguió muchas conversiones. MANIQUEÍSMO El Maniqueísmo, es la religión fundada por Mani (Manes, Manichaeus; en siríaco, en iranio y en árabe: Mani). Manes procedía de la alta aristocracia parta; nació el 216 d.C. en Babilonia, donde su padre Patik abrazó una secta baptista (en siríaco: m `nagq` dé; en árabe: al-mugtasilah = «los que se lavan»; tal vez emparentada con el -> mandeísmo) en la cual también Manes pasó su primera juventud. Fundándose en una revelación divina, que según la leyenda Manes recibió a los 12 y 24 años, hacia el 240 comenzó a predicar como enviado de Dios la religión que se le había revelado, emprendiendo viajes misionales a la «tierra de los indios» (provincias iranias de Tñraná Magrin y noroeste de la India), donde sin duda entró en contacto con el budismo. A su retorno, recibió de Sapor i (sin duda 242-243) autorización para misionar y protección para su religión. Manes emprendió numerosos viajes misionales por el imperio de los Sasánidas y trabajó también con éxito bajo Hormizd i (273-274); pero, bajo Bahram i (274-277), fue acusado por intrigas de los sacerdotes zoroástricos (magos) y, después de un interrogatorio ante Bahram en Gunde-Schapur (Béth Lapat), arrojado a la cárcel, donde murió tras una prisión de 26 días entre cadenas (14-2-276 6 26-2-277). Según relatos contradictorios Manes fue crucificado o despellejado. La muerte de Manes es denominada en las fuentes, con apoyo en la pasión de Jesús, «crucifixión» (staurosis, término maniqueo para designar el martirio). La paternidad literaria de Manes, que consignó conscientemente por escrito sus revelaciones para proteger su religión frente a las escisiones, está atestiguada para los siguientes escritos: 1º., Schapurakan (El libro dedicado a Sapor); 2º., El gran evangelio o Evangelio vivo (provisto tal vez de un tomo de imágenes: Eikon o Ardhang); 3º, El tesoro de la vida; 4º., La Pragmateia (tratado); 5º El libro de los misterios; 6°, El libro de los gigantes; 7º., una colección de cartas. El escrito 1º está redactado en persa medio, los escritos 2º.-7º. están redactados en arameo oriental. De la mayor parte de los escritosse conservan fragmentos en diversas lenguas. (La Epistula fundamenti de Manes, citada muchas veces por Agustín, quizá se identifica con la Carta de los dos principios, mencionada en An-Nadim.) A este canon se añade una extensa literatura poscanónica de los maniqueos en las lenguas de sus territorios misionales, la cual consta de textos históricos y didácticos, de salmos o himnos, cartas, espejos de confesión, etc. Fuentes primarias (cf. bibl.) sólo han salido a la luz a fines del siglo xIx, y particularmente a comienzos del xx por las llamadas expediciones a Turfán, que en la región de Turfán (Turkestán chino) entre otras cosas han descubierto restos de literatura maniquea original en tres dialectos iranios (persa medio, parto, sóghdico) y en uigúrico (turco antiguo). Además en Tuan-Huang (provincia de Kan-su) se han encontrado varios escritos maniqueos en lengua china; todos estos escritos (editados en parte) se llaman brevemente «textos de Turfán». En 1918 se descubrió en Tebessa (Argelia) un escrito latino (editado); y en 1930 se descubrió una biblioteca de Manichaica copta (editada en parte) en Medinet Madi (Fayum, Egipto medio). Entre los maniqueos estaban también en uso apócrifos judíos y cristianos y textos gnósticos, que fueron reelaborados por ellos. Son fuentes secundarias (cf. bibi.): los escritos de los padres de la Iglesia y de autores neoplatónicos e islámicos; las refutaciones zoroástricas; las fórmulas de conjuro y los edictos estatales. La investigación de la religión maniquea como fase final de la gnosis es de gran importancia para el estudio de la gnosis en general. Progresando desde las fuentes secundarias latinas y griegas hasta el estudio de fuentes secundarias árabes y siríacas, la investigación se enfrentó finalmente en el siglo xx con una multitud de fuentes originales. Ello abrió — juntamente con la reelaboración de la literatura original mandea — una nueva fase de investigación de la gnosis. En la determinación del origen y naturaleza del m., se enfrentan los que intentan derivarlo de un terreno preferentemente «greco-helenístico» (H.-H. Schaeder y otros), o de un temprano gnosticismo cristiano (P. Alfaric, F.C. Burkitt y otros), con los que quieren derivarlo de religiones orientales (K. Kessler, R. Reitzenstein, G. Widengren y otros). H. Jonas, que supone el carácter fundamentalmente «oriental» del m., pone la gnosis maniquea juntamente con el mandeísmo en el centro de su análisis existencial y ontológico de la gnosis. El m. posee la mejor tradición dentro de la gnosis, por lo cual a veces ésta queda ampliamente determinada por el m. (R. Reitzenstein, R. Bultmann; cf., p. ej., el modelo del «mito del protohombre redentor»). Los aspectos de verdad contenidos en las tendencias principales de la investigación histórica del motivo están estimados críticamente en los trabajos de H.J. Polotsky, H.-Ch. Puech y C. Colpe. Definición y tipología. El m. es una sistematización final y consecuente de la –> gnosis de la antigüedad tardía en forma de una religión universal revelada con carácter misional. Por medio de un sincretismo deliberado el m., apoyándose en las religiones de su área misional (zoroastrismo, budismo, cristianismo), se propuso descubrir en su última profundidad los factores de verdad existentes en las otras religiones e insertarlos en su revelación para darles una consumación definitiva. En el m. como representante principal del tipo «iranio» de la gnosis se enfrentan — a diferencia de su tipo «sirio-egipcio» — dos reinos primigenios independientes: arriba el reino de la luz con el padre de la grandeza y sus esencias; abajo el reino de las tinieblas con el rey de las tinieblas, sus arcontes y sus demonios. Estos dos principios (naturalezas), luz y tinieblas, bien y mal, Dios e hyle, están colocados en el marco de los «tres tiempos»: 1º., el tiempo pasado, en que los dos reinos existían independientes uno de otro; 2°, el tiempo medio (el presente), el período de su mezcla; 3º, el tiempo futuro, en que las dos naturalezas quedan definitivamente separadas. Cuando el reino de la luz es atacado por el reino de las tinieblas, Dios envía una emanación, el hombre originario, para que venza sobre el mal por medio de la lucha (o por el sacrificio de sí mismo). Sin embargo ese hombre es vencido, y su alma (sus cinco elementos luminosos) son tragados por las tinieblas. Pero una hipóstasis del reino de la luz, el espíritu vivo, salva al hombre originario y lo devuelve al reino de la luz. Sin embargo, los elementos luminosos del hombre originario permanecen en poder delas tinieblas, por lo cual el espíritu vivo (con sus emanaciones) erige el cosmos como aparato de purificación para esta luz: de los cuerpos de los arcontes asesinados crea cielo y tierra, de la luz purificada en diverso grado saca las «naves luminosas» (sol, luna) y las estrellas («seres buenos» en contraste con el resto de la gnosis), así como las «tres ruedas» del fuego, del agua y del viento. Finalmente, el tercer enviado llamado por Dios pone en movimiento este aparato cósmico de purificación, para dirigir continuamente la luz restante, pasando por la luna y el sol, al paraíso de la luz. Además se muestra sin velos a los arcontes dejados con vida y encadenados en el firmamento en forma masculina y femenina, para quitarles luz por la visión de su faz: del semen de los arcontes masculinos sube luz purificada hacia arriba, mientras que otra parte de luz cae en la tierra y hace brotar el mundo de las plantas (que contiene luz); de los abortos (que caen igualmente en la tierra) de los arcontes femeninos, preñados por su propia naturaleza, nacen demonios (que producen también el mundo de los animales). La hyle se opone al proceso cósmico de purificación, amenazador para ella. A fin de encadenar definitivamente la luz a las tinieblas, el demonio superior Aschaplun y su compañera Nebroel, que se han asimilado por absorción la luz contenida en los otros demonios, engendran a Adán y Eva según la imagen del tercer enviado. Aun cuando éste envía a un mensajero (Jesús el resplandor) que lleva la gnosis despertadora a Adán sumido en el «sueño de muerte» (por la mezcla con la hyle el alma pierde la conciencia), sin embargo Adán y sus sucesores son seducidos por los demonios a la propagación, con lo cual progresa la esclavitud de la luz en el mundo. Por eso, Jesús, el resplandor llama al NoSS -luz, que envía sucesivamente apóstoles a los hombres (así Seth, Enós, Henoc, Noé y otros, además Buda, Zarathustra y Jesús hasta Manes), por los que se renueva y completa el llamamiento divino. Manes se entiende a sí mismo como el «sello de los profetas», como el Paráclito prometido por Jesucristo (cf. Jn 14, 16, 26; 15, 26; 16, 7) y como el predicador de la final y universal revelación divina de la gnosis redentora, que despierta el alma, la cual de este modo por medio del Noí~s llega a la conciencia de su naturaleza divina. La Iglesia de Manes, manifestación del Nous, participa decisivamente en la obra de purificación de los elementos luminosos y triunfa después de una persecución apocalíptica al fin de los tiempos, en que se celebra el juicio universal y estalla un incendio cósmico que dura 1468 años y ha de separar las últimas partes luminosas. Después, demonios y materia, juntamente con las almas de los hombres (en el m. todo hombre posee un' elemento luminoso ) que hasta entonces se han cerrado obstinadamente al conocimiento a pesar de las constantes encarnaciones, son encerrados por toda la eternidad en una prisión de proporciones cósmicas, con lo que se alcanza la separación de los dos principios. Ética. La misión soteriológica de la Iglesia maniquea consiste en su cooperación al proceso de redención universal por la separación de la luz y las tinieblas. Esta cooperación a la liberación de la luz, mezclada con la hyle en la naturaleza (particularmente en las plantas) y sobre todo en el hombre, exige del maniqueo una actitud de rigurosa renuncia, que, por una parte, prohíbe toda impurificación del alma por medio de la hyle (especialmente operante en la comida de carne) y, por otra, veda igualmente dañar (por el trabajo, la guerra, la agricultura, la caza y cosas semejantes) la luz aprisionada en la naturaleza. Esta obligación de renuncia está resumida sobre todo en los tría signacula (sello de la boca: abstinencia de carne, de vino y de palabras de maldición; rigurosos mandamientos de ayuno; sello de las manos: abstenerse del trabajo, de la posesión y de otras maneras de dañar la luz; sello del seno: continencia de comercio sexual). Naturalmente, esas exigencias tan rigurosas sólo se dirigen a una minoría, por lo cual la Iglesia maniquea se divide en dos clases: los escogidos (electi), los perfectos, para quienes es deber absoluto la observancia de los tría signacula; y los oyentes (auditores), a quienes se permite el trabajo, la posesión, el beber vino y comer carne (los maniqueos, sin embargo, no pueden sacrificar animales). Los oyentes están obligados sobre todo a procurar el sostenimiento de los elegidos, pero también a guardar los diez mandamientos (especialmente, prohibición de mentir, del fraude, de la magia, del robo, del homicidio, de la fornicación y de la idolatría). Los oyentes pueden esperar que, en el curso de la purificación por la metempsicosis, vengan a parar en el cuerpo de un elegido, cuya alma sube inmediatamente después de su muerte al reino de la luz. Organización y culto. La jerarquía eclesiástica se divide, bajo el cabeza supremo de la Iglesia como sucesor de Manes, en cinco grados, de los cuales los tres primeros sólo son accesibles a los elegidos varones: 1º, 12 apóstoles o maestros; 2°, 72 obispos; 3º, 360 sacerdotes; 4º, elegidos masculinos y femeninos; 5º, oyentes masculinos y femeninos. Los elegidos trabajaban en parte como predicadores ambulantes. El culto del m., sobre el cual estamos mal informados, consistía sobre todo en oraciones (el elegido estaba obligado a siete oraciones, el oyente a cuatro), canto de himnos, observancia de varios ayunos al año (de diversa duración) y conmemoraciones. La fiesta principal es el Berna, en recuerdo de la muerte de Manes y de su ascensión al reino de la luz. A la fiesta del Berna, que coincidía aproximadamente con la fiesta de pascua, precedía un ayuno de 30 días y una confesión para elegidos y oyentes. Eran rechazados los bautismos de toda clase. Los maniqueos conocían desde luego comidas rituales (los elegidos tomaban en común su única comida diaria, consistente en manjares particularmente «luminosos», como pepinos, melones y pan de trigo, y liberaban así la luz contenida en ellos), pero éstas no pueden considerarse propiamente como sacramento. Propagación. La predicación mundial de la revelación universal de Manes es un principio fundamental del m., que llegó muy pronto desde el imperio de los Sasánidas hasta la parte romana de Mesopotamia, luego a Siria (de allí también a Palestina, el año 274, al Asia Menor y finalmente a Armenia), Arabia del norte y Egipto (refutación por Alejandro de Licópolis hacia 300; edicto de Diocleciano en 297); y además al norte de África, a Italia (Roma en tiempo del papa Milcíades, años 311-314), Dalmacia, las Galias y España. El accidentado destino de la misión maniquea puede reconstruirse por los escritos de los impugnadores de herejes y por los edictos imperiales de persecución. En la parte occidental del imperio romano el m. fue retrocediendo constantemente desde el siglo vi; en la mitad oriental del imperio era combatido todavía en el siglo ix, juntamente con los paulicianos. Repercusiones del pensamiento maniqueo pueden sin duda reconocerse en los bogomilas, en los albigenses y -> cátaros, e igualmente en los priscilianistas. En oriente, a consecuencia de la opresión por parte de los Sasánidas, los maniqueos del Irán se dirigieron generalmente a las provincias de Jorasán y Transoxania. Después de la conquista islámica del Irán (640-644), una parte de ellos volvió a Mesopotamia, donde vivieron una era de florecimiento bajo la tolerancia de los Omeyas, hasta que bajo los Abasidas comenzaron persecuciones que produjeron una nueva emigración hacia el oriente. Desde fines del siglo vil el m., partiendo de sus sedes orientales, penetró de varios modos por las vías de la seda en el Turkestán y en el interior de la China (por vez primera en el 694). Un soberano de los uigures abrazó el año 763 el m. y lo elevó a religión oficial (único ejemplo de esta especie). Aunque el reino de los uigures fue destruido en 840 por los kirguises, el m. no desapareció definitivamente en el Turkestán hasta el siglo xili por la invasión de los mongoles. Después de una tolerancia inicial en China, también allí fue duramente oprimido el m. (particularmente el año 843), de suerte que éste sólo sobrevivió en forma de sociedad secreta; y al parecer se mantuvieron restos suyos hasta el siglo xiv. ¿Fue acertado Mani en predicar el Dualismo? Zoroastro Mani fundó su religión como un dualismo inspirado en las traducciones contemporáneas de los Gathas de Zoroastro, que en aquél tiempo poseeían muchos errores de traducción. Es decir, Mani se inspiró en lo que él pensaba que enseñó Zoroastro: Dualismo. Sin embargo, estudios linguísticos recientes indican que en realidad Zoroastro no enseñó un dualismo: Espíritu Spenta/Espíritu Angra, sino que en realidad de lo que él hablaba era de Mentalidad Spenta/Mentalidad Angra, de dos mentalidades que generaban el bien y el mal, y no de dos espíritus creadores de lo malo y lo bueno, pues la palabra 'mainyu' que se tradujo incorrectamente como "espíritu", en realidad significa 'mentalidad, donde Mainyu deriva de la raíz 'man' mas el sufijo incremental "yu" quedando como "mainyu", es decir: medio de pensar, o sea: mentalidad. Entonces Ahura Mazda es el nombre con el que Zoroastro llamaba a Dios, y era, como tal, el poseedor de la más alta Mantalidad Beneficiente (Spenishta Mainyu), mientras que la mentalidad hostil (Angra Mainyu) genera todo lo malo en la realidad.

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