Luigi84
Usuario (Argentina)
Cuando Erin Loechner dió a luz a una hermosa niña, decidió hacerlo de una forma única. En vez de ir a un multitudinario hospital, lleno de infecciones y bullicio, ella decidió dar a luz en su casa. Fue una agotadora, desafiante situación que duro dos días enteros. No tomó ninguna epidural ni otras dañinas medicaciones; valientemente, lucho sola contra el dolor. Darle la bienvenida a una beba en una casa que es cálida, amorosa y llena de familia es una maravillosa idea. Su amiga y fotógrafa, Betsy King, capturo estos poderosos momentos. Las contracciones comenzaron el primer día a las 8 de la mañana. Eran muy difíciles de soportar, pero Erin se concentraba en su respiración. Su esposo fue su roca; él la ayudo durante los momentos duros. Pronto se dio cuenta de que el sillón era el lugar más confortable. Tras un fallido intento de caminar, Erin se recupera. Cada contracción era fuerte, pero valía la pena. Un breve respiro… Su esposo la ayudo a descansar lo más que podía. Moverse en la casa era todo un desafío. Las contracciones frecuentemente la hacían caer de rodillas. Una espalda terriblemente adolorida encuentra confort. Incluso en el dolor, compartieron algunas sonrisas. Respirando entre contracciones. Respirar entre contracciones es cada vez más difícil. Juntos, esta pareja es una comunidad de esperanza. El trabajo de parto sería peor si no tuviera compañeros fuertes a su lado. La partera chequea los signos vitales, preparando el nacimiento. Es hora de un baño! El relax no dura mucho. El trabajo de parto es mucho esfuerzo. El esposo de Erin la ayuda a lavarse. Pronto, su hija llegará. Las contracciones finales fueron duras pero Erin lo logro! A pesar, de que por momentos, sintió que no podría. Lo lograron! Así es como luce la felicidad pura Los orgullosos papis estaban llenos de alegría. Incluso disfrutaron el primer llanto. Felicitaciones, mamá y papá! Fuente: ViralHoy.Com