LudovicoBuenaven
Usuario (Argentina)

Ni hembristas ni feminazis: La ignorancia detrás de los conceptos En los últimos años, miles de mujeres hemos salido a las calles por un sin número de demandas, como el derecho al aborto, igual salario por el mismo trabajo, contra la precariedad laboral, por el fin de la violencia machista, entre tantas otras cosas. Sin embargo, dos errados conceptos han venido a opacar esta importante lucha por la recuperación de derechos y por el fin del patriarcado: Hembrismo y feminazi, el primero, como una infundada “teoría” que pone a las mujeres como superiores a los hombres, algo bastante alejado del feminismo, y el segundo, que compara el feminismo con los nazi. Por: Fany Valladares (Vocal de Género y Sexualidad FEUV). Comenzamos un 2016, un año donde continuar la lucha que hemos venido dando contra la injusticia y las desigualdades sociales por sexo/género. Demandas como el derecho al aborto, por un igual salario por el mismo trabajo, contra la precariedad laboral y el subcontrato, contra los femicidios, los acosos sexuales, por una educación no sexista, entre tantas otras cosas que las mujeres hemos puesto en la palestra y que han cobrado gran importancia. Las demandas de género son un blanco de cooptación de los gobiernos para instalarlos en sus reformas (como la agenda de género de Bachelet), pero que si no fuera por nuestra pelea constante en las calles, no sería lo mismo. Para las corrientes reformistas “estamos avanzando como sociedad hacia la igualdad”, al igual que algunas ONG de carácter oficialista, pero para otras aún nos quedan muchas cosas por cambiar. Es por este gran avance de la lucha feminista, que además nos encontramos con algunos conceptos que pretenden echar polvo en los ojos de la sociedad contra esta importante lucha que pone al centro la conquista de derechos negados durante siglos, y que generación tras generación nos hemos puesto en pie para continuar luchando por ellos. Estos conceptos son el “hembrismo” y el popular “feminazi”. El hembrismo es una infundada “teoría” que pone a las mujeres en superioridad del hombre, o lo que resulta contrario al machismo. El término feminazi fue se empleó por primera vez por el economista Tom Hazletten y el locutor Rush Hudson Limbaugh en 1980, aunque el término se popularizó en los años 90’. ¿Cómo nació este concepto? Para criticar a activistas feministas como Gloria Steinem, Susan Sarandon, Camryn Manheim entre otras, producto de las campañas por el derecho al aborto en Estados Unidos. Claramente, ambos conceptos calaron perfectamente en las mentalidades conservadoras del ayer y hoy. Si estos dos conceptos dicen promover el “trasfondo” del feminismo (erradamente), como una apuesta contraria al machismo, entonces: El machismo es definido como una “actitud de prepotencia de los varones respecto de las mujeres”, por tanto, el machismo promueve y sostiene prácticas culturales y sociales discriminatorias contra las mujeres, donde, por ende, se normalizan y naturalizan, y esto ha sido así durante siglos. ¿Qué sería el hembrismo? Una actitud que sostiene prácticas culturales y sociales discriminatorias contra los hombres. Algo no cuaja dentro de todo esto, y claramente, las mujeres como sujetas oprimidas difícilmente podamos llevar adelante esta teoría sin fundamento en una sociedad totalmente patriarcal. Ahora bien, claramente aquello es ajeno y para nada representativo de un movimiento que ha trascendido durante siglos. El feminismo surge a fines del siglo XVIII como movimiento social, teórico y político. En la revolución francesa “la cuestión de la mujer se convirtió, por primera vez, en una cuestión política. El feminismo surgió, poderosamente, como un movimiento político que reclamaba la igualdad de derechos para las mujeres” (1). A través del feminismo, buscamos la igualdad de derechos entre los géneros; principalmente, cuando la realidad objetiva demuestra que sí existe una diferencia: lo apreciamos en los sueldos, en donde por el mismo trabajo ganamos menos sueldo, o que exista feminización de carreras profesionales producto de la asociación de roles a la mujer desde que nacemos (como carreras de obstetricia, contabilidad, pedagogías, educación parvularia, entre otras, donde un porcentaje considerable es compuesto por mujeres). Entonces, no buscamos el ser superiores a los hombres, sino que junto a ellos avanzar en cambiar la realidad y construir una sociedad igualitaria y justa. Claramente no es fácil, pues existen tapujos como los prejuicios detrás de ambos conceptos, donde además revela lo peor de una sociedad machista que se niega en ver la realidad de las mujeres. El feminismo no busca dominar a los hombres, no busca privarlos de sus derechos, que ganen menos salario, que deben ser objetos de violencia cotidianamente, que deben alejarse de los espacios públicos, y mucho menos, no hay ningún sistema que sostenga el tan afamado “hembrismo”, ni el en ámbito, social, político y cultural. Negar que hoy vivimos en una sociedad machista es hacer oídos sordos a un sin número de tipos de violencia contra la mujer, aunque se nos haga ver que “hemos avanzado” por el hecho de que existan algunas reformas. No es casualidad que ganemos menos sueldo, que la mujer componga el 80% del subcontrato en Chile, que ganemos un 30% de sueldo menos por el mismo trabajo, que un 93% de las mujeres reciba una pensión menor a 143.000 pesos, que cerremos un 2015 con 58 femicidios, que las denuncias por violencia intrafamiliar sean aproximadamente de 110.000 casos por año, con sólo un 9% de los denunciados con condena efectiva, que de 12.100 menores que fueron víctimas de abusos sexuales en el 2014, el 75% sea abuso sexual hacia niñas, o que de 2091 denuncias por violación, el 88% son denuncias de violación hacia mujeres jóvenes, adultas y niñas, que el 75% de las mujeres haya reconocido haber sufrido acoso sexual callejero en los últimos 12 meses (2), entre tantos otros ejemplos que dan razones para que las mujeres nos organicemos y alcemos la voz contra un sistema patriarcal, donde a los hombres se le otorgan privilegios. Es un gran avance que los hombres comiencen a cuestionarse estos privilegios, que reconozcan que la sociedad violenta a las mujeres día a día y así poder conjuntamente avanzar. Resulta fácil juzgarnos cada vez que no nos callamos ante un acto violento de cualquier índole, tratándonos de “histéricas” o “alaracas”, resulta fácil decirnos hembristas o feminazis por querer cambiar esta sociedad, y cierto, quien sistemáticamente escuda las miserias de esta sociedad detrás de estos conceptos, invisibiliza toda una cadena de violencia histórica contra nosotras. Incluso, aveces nos resulta contradictorio, y algunas veces doloroso que otras mujeres se refieran así a nosotras, aunque nos dan muchas más razones para avanzar en socializar aún más nuestra lucha. Este hecho, que otras mujeres que incluso viven algún tipo de violencia diaria (psicológica, física, laboral, sexual, etc) nos tilden de feminazis, nos demuestran que el sistema ha logrado en cierta medida pasivizarnos y haceros creer que todo está bien, aunque con todos los ejemplos dados, sólo es una prueba evidente de que eso no es cierto. Y no sólo eso, que el mismo concepto feminazi iguala la lucha feminista con los nazis, quienes asesinaron a millones de personas, mujeres, lesbianas, homosexuales, judíos/as, gitanos/as, militantes de izquierda, entre otros/as, quienes además utilizaron métodos de tortura que implicaba la violencia sexual hacia las mujeres y las personas no heterosexuales, claramente, feminismo no es esto y argumentos de sobra hay. En fin de cuentas, no somos demonios, no somos unas locas que queremos erradicar al género masculino de la faz de la tierra, primero, porque no hay tal sistema fundado en bases teóricas que permitan “el hembrismo”, y segundo, porque la sociedad está configurada de tal forma que avanzar en esta problemática nos permite avanzar en erradicar al enemigo más grande que vive debajo de cada acto de violencia (sí, tú patriarcado). Informarse no cuesta nada. "Por un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres" (Rosa Luxemburgo) (1) Andrea D’atri (2) Encuesta Observatorio Contra el Acoso Callejero (OCAC) 2015
Continuando el debate sobre las consecuencias del desarrollo de la tecnología y la inteligencia artificial, esta vez el reconocido científico Stephen Hawking, apuntó contra los dueños de las máquinas, es decir los capitalistas. El conocido científico Stephen Hawking, participó recientemente de un debate AMA (por sus siglas en inglés Ask Me Anything, pregúntenme cualquier cosa), organizado por el popular sitio Reddit. Este sitio ocupa el puesto 31 a nivel mundial y 11 en Estados Unidos en el ranking de Alexa. El evento AMA, ya había sido anunciado en julio y después de unos días se convirtió en el tercer mayor debate del sitio, con más de 9000 comentarios donde Hawking, respondió las preguntas que le hacían los usuarios. En particular las preguntas, sobre los más diversos temas, se centraron en las implicancias del desarrollo de la Inteligencia Artificial. En diciembre de 2014, ya había advertido que "el desarrollo de una inteligencia totalmente artificial podría significar el fin de la raza humana". En julio de 2015, se presentó una carta abierta en las conferencias sobre Inteligencia Artificial en Buenos Aires, que firmó junto con Elon Musk, Noam Chomsky, Wozniak, y decenas investigadores especializados en Inteligencia Artificial y robótica, en la que advertía sobre los peligros del desarrollo de "armas autónomas ofensivas" que pueden generar una carrera armamentista militar. Como viene haciendo desde el año pasado, continuó sosteniendo que en un futuro, es posible desarrollar inteligencia artificial que supere a la inteligencia humana, que se pueda desarrollar de manera autónoma y evolucionar más rápidamente. Sin embargo lo más novedoso de este nuevo debate, fue que el científico apuntó a la forma en que puede desarrollar la tecnología en la sociedad en un futuro más cercano y en particular apuntó al papel de los "dueños de las máquinas", es decir los capitalistas. La pregunta más popular y polémica fue sobre el futuro de la automatización de la fuerza de trabajo, donde un usuario le preguntaba: "¿Ha pensado sobre la posibilidad de desempleo tecnológico? Donde la automatización del trabajo, permita realizar trabajos más rápidamente y de manera menos costosa que el trabajo humano, llevando a un mayor desempleo. Algunos comparan estos planteos con los de los "ludistas", cuya revuelta fue causada en parte, por lo que se percibió hace más de 100 años, como desempleo tecnológico. En particular, ¿Prevee un mundo donde la gente trabajará menos porque gran parte del trabajo estará automatizado? ¿Cree que la gente encontrará siempre trabajo o fabricará más trabajo para hacer?" En respuesta el científico afirmó: "Si las máquinas producen todo lo que necesitamos, el resultado dependerá de cómo se distribuyen las cosas. Todo el mundo puede disfrutar de una vida de lujo y ocio si la riqueza producida por las máquinas es compartida, o la mayoría de la gente puede acabar siendo miserablemente pobre si los propietarios de las máquinas logran hacer lobby con éxito en contra de la redistribución de la riqueza". Añadiendo que "hasta ahora la tendencia parece ser la de la segunda opción, ya que la tecnología está conduciendo a una creciente desigualdad". Los avances tecnológicos han llevado a un falso "optimismo tecnológico", donde las tecnologías en si mismas lograrían (dentro del capitalismo y asociadas a éste), un futuro mejor para la humanidad. Sin embargo este optimismo se está tornando en pesimismo, donde no es la tecnología en si misma a la que hay que temer sino el uso que les den sus propietarios. Los comentarios de Stephen Hawking son importantes, no solamente por el reconocimiento del científico en todo el mundo, sino porque además parecen ser un síntoma de un creciente cuestionamiento al capitalismo entre científicos e intelectuales, abonada por la persistencia de la profunda crisis económica desde 2008, donde las posibilidades emancipadoras del desarrollo tecnológico parecieran esfumarse y convertirse en su contrario para toda la humanidad. Pareciera que el peligro inmediato no son los robots sino sus dueños. Fuente