Lucya17
Usuario (Argentina)

Este cuento lo escribí a los 13 años, lo encontré entre unas hojas guardadas y quise compartirlo con ustedes.~ no tiene nombre ~Y ahora me encontraba sumergido en un mar de recuerdos que me traía esa casa. Las rejas oxidadas, la madera opaca de la puerta, los ventanales abandonados y la entrada de viejos tablones que crujían al caminar.De no ser por mi escaso sueldo que me llevo a comprar ese auto, no estaría en esta situación, pensaba a cada paso que daba.El aljibe tapado por la hierba, el pasto que parecía danzar al viento, factores o indicios que demostraban una casa vacía.Mi auto descompuesto en la calle, mi celular sin batería y un pueblo reinado por el silencio. La casa me llamaba, me atraía.Mil cosas pasaban por mi cabeza cuando llamaba a la puerta, y el silencio se apoderaba del tiempo.Cada minuto en espera de una respuesta era un centímetro de mi mano al picaporte. Y abrí la puerta…Un comedor humilde con una chimenea apagada fue lo primero que visualicé. En pausados intentos de que alguien responda a mi voz, a curiosidad me atrapaba más. Recorriendo un pasillo que se encontraba a la derecha del comedor, dos puertas blancas resaltaban de los tonos tierra de la pared junto con los pisos de roble. Pero fue allí, en la primera puerta donde logre escuchar un leve sonido que parecía perderse en el aire. Chillidos o quejos, que al abrir la puerta se convirtieron en llanto.Era inevitable no perderse en os ojos del pequeño que lloraba junto a su cama. Una sensación de tristeza lo invadía, al parecer, por un juguete roto que sostenía en sus manos. Me producía angustia ver al niño así, quería ayudarlo.Pero escuche otro murmullo, otro sonido, una voz que parecía acercarse más y más. Una señora con un vestido largo y arrugado, secaba sus manos con un delantal que colgaba en su cintura, mientras se acercaba por el pasillo hacia la habitación.Con un aire tranquilo, sin percatarse de mi presencia, tomó al niño en sus brazos y lo llevo a la cocina donde preparaba un estofado que llenaba la habitación de vapor. Los quejos del niño seguían, pero ahora desde una silla de madera con un cinturón, de apariencia casero, que lo sujetaba a ella. La casa comenzó a tomar color y vida. Pero en m interior seguía la necesidad de ayudarlo, así que volví a la habitación. Tomé el juguete roto, “nada que un asesor de bienes raíces con un mal pago no pueda arreglar! – pensaba. Y el juguete quedó como nuevo.Al volver a la cocina, la madre y el pequeño disfrutaban de la comida. Mi intención no era interrumpir el almuerzo familiar, así que me dispuse a devolver el juguete a la habitación. Pero algo me detuvo, la voz de la madre que llamaba a su hijo por mi nombre.En ese momento recordé mi auto descompuesto, mi celular sin batería, la razón por la que estaba en un pueblo que parecía ser dominado por el silencio.La casa abandonada que me atraía y me resultaba familiar, que me generaba sensaciones y recuerdos que no podía frenar. Y recordé el juguete, y mi angustia por haberlo roto. Un regalo de mi padre antes de que o sepa nada más de él y su nombre desaparezca del eco de la casa.Y las habitaciones empezaron a perder su color, las maderas a oscurecerse y el ambiente a llenarse de oscuridad y soledad.Corro mi mirada a mis manos y mi cuerpo, que comienzan a desintegrarse, como solo el tiempo lo haría. Fue ahí que entendí como las acciones del pasado repercuten el futuro. Y que incluso un humilde asesor de bienes raíces podía alterar de manera inexplicable el tiempo, y también porque no, su propia existencia.by Arkham17Les explico, Arkham17 es mi otro Nick. Lo utilizo porque dos motivos, el principal es porque es una ciudad de un cuento de Lovecraft y el segundo es porque jugue al juego Batman Arkham Asylum y realmente me encanto