LucianaSetrakian
Usuario (Argentina)

Apaga el ordenador, apaga todos los equipos electrónicos, intenta realizar esto a altas horas de la madrugada y en un día de semana, para esto necesitamos que no se escuchen muchos sonidos. Deja encendida la luz, no hace falta estar a oscuras todavía, cierra los ojos y concéntrate, no pienses en nada... ¿Escuchas ese zumbido?. No es el típico pitido que escuchas a causa de los audífonos, éste es diferente... Es más profundo. Abre los ojos, todo está en calma nuevamente. Ahora, apaga la luz y vuelve a repetir el mismo procedimiento, y concéntrate ahora en los pocos ruidos que se escuchan. El zumbido volvió, pero hay algo más, una corriente de aire helada, que te pone la piel de gallina y te hace estremecer, pero siempre ha estado ahí, no lo recuerdas porque rara vez lo notas. Pero siempre te acompaña, antes de dormir, siempre está ahí, cuando hay una habitación a oscuras, siempre al acecho. Aquella brisa es una respiración, su respiración. Ahora que lo sabes puede que no creas en estas palabras, pero entonces dime... ¿No sientes siempre que alguien te observa?. ¿No sientes un mínimo grado de pánico cuando miras hacia la oscuridad?. Y es que sabes inconscientemente que él está ahí, escondido, esperando. ¿Acaso creías que los ruidos de tu techo eran provocados por el viento?. Si tienes curiosidad todavía, él se alimenta de ti. Cuando cae la noche y tu conciencia te abandona, tu cuerpo deja de ser tuyo y pasa a ser de él. Puedes encender todas las luces que quieras, pero no lo encontrarás, solo lograras que se enoje y no quieres eso. Él no se mostrará ante ti, te conoce demasiado bien. Y tu no quieres verlo realmente. Muchas veces, te despiertas en medio de la madrugada sin saber el porque, ya que no recuerdas haber tenido ningún mal sueño o algo así, y es que la criatura no hizo bien su trabajo y tu cuerpo reaccionó frente al ''ataque'', por lo mismo muchas veces te encuentras moretones y no sabes de donde salieron ni cuando te los hiciste. Innumerables situaciones que no tienen explicación son provocadas por él, pero tú lo ignoras, sabes que es mejor ignorar, aunque saber que eso ya se terminó ¿No?. Ahora estás frente al computador o celular leyendo esto mientras él te observa y analiza tus movimientos desde algún rincón, desde alguna puerta abierta, desde debajo de la cama o cualquier otro sitio. El silencio es su mejor amigo, y tú eres su mejor tesoro. ¿Qué?. ¿Pretendías ignorarlo por siempre?. SetrakianLuciana. El contenido de este post lo saqué de una página de Facebook, y me han dado el permiso de publicarlo aquí. Hola , este es mi primer post (sean amables ), espero que hayan disfrutado de esta historia, y muchas gracias por leer.
«Nadie vendrá por ti». Eso es lo que él me decía cada noche mientras yo yacía sepultado en los miedos que hace tiempo me angustiaban. A mi hermano le gustaba atormentarme. Sabía que no planeaba hacer nada malo, solo era su forma de divertirse. Lo más lejano que puedo recordar es cuando yo tenía seis años. Dormía en la cama de abajo. Todas las noches, luego de que las luces se apagaban, trataba de conciliar el sueño antes de que mi hermano, quien estaba en la cama de arriba, me empezara a atormentar. Todas las noches era lo mismo: mi hermano me gruñía con sus malévolos graznidos que trataban del dolor y las miserias que me deparaban. «Nadie vendrá por ti». Su voz no era tan profunda, pero sí baja. El mismo volumen que vosotros podéis lograr susurrando fuerte. Su voz tenía una textura parecida a la del flujo de agua de un arroyo o riachuelo. Miraba la luz tenue de la habitación, pasando por las diferentes siluetas de los muebles, y oía la textura de la voz de mi hermano desde la cama de arriba. Aunque era demasiado joven, puedo recordar todas las noches de aquel entonces. Me quedaba allí. Mi cuerpo, arropado bajo un velo de terror catatónico; solo era capaz de llorar en silencio y escuchar cómo mi hermano describía las diversas torturas que había pensado para mí. Me decía que se tomaría su tiempo para romperme uno por uno mis dedos, brazos, piernas y costillas. Me relataba cómo se iba a emocionar al arañar mi cara y desgarrarme la carne. Decía que tomaría tanto tiempo, que al final mi primera lesión habría sanado, lo que le permitiría empezar otra vez, una y otra vez. Me aclaraba que iba a cumplir con sus amenazas, pero que era más divertido decirme lo que tenía planeado por el momento. Así fue mi infancia hasta que cumplí siete años. Mi papá había decidido que era tiempo de deshacerse de la cama litera, pues la había comprado cuando mi mamá estaba embarazada. Vivíamos en un apartamento poco espacioso en Londres. Cuando mi mamá le dijo a mi papá que tendría gemelos (mi hermano y yo), él se llenó tanto de alegría como un niño en Víspera de Navidad. Fue a la tienda de camas ese día y compró la litera de acero, pensando que sería la solución perfecta para nuestro problema de espacio. A pesar de que sabía que la cama no se utilizaría hasta que tuviéramos al menos dos años y medio de edad, papá había decorado, amueblado y adornado nuestra habitación con la litera dos meses antes de que naciéramos. Lamentablemente, mi hermano murió cuando mamá estaba dando a luz, antes de que yo naciera. No sé mucho acerca de lo que sucedió con exactitud. Me sentía muy renuente como para pedirle a mis padres que comentaran sobre el tema. Siempre los hacía llorar, así que no se hablaba de eso en casa. No puedo creer lo bien que recuerdo esos días. Ahora tengo veintisiete años. Vivo en un apartamento propio, y dispongo de un trabajo aceptable y de una colección hermosa de pastillas para dormir. Oh, cómo echo de menos la litera. Al menos agradezco que no tenía que verlo cuando él dormía en la cama de arriba. Mi hermano ama atormentarme.
Debo darles una advertencia antes de que lo intenten, porque una vez que lo hagan será bajo su propio riesgo; es decir, yo no me haré responsable de las consecuencias. Para hacer esto necesitas colocarte frente a un espejo de cuerpo completo (de 2m x 50 cm). Y para que esto funcione, tiene que ser de la una a las tres de la mañana. Las ventanas deberán estar cerradas y tapadas con mantas oscuras, la oscuridad tiene que ser total. Deberás encender cuatro velas negras y debes tener un tablero ouija (que se puede conseguir fácilmente en tiendas de esoterismo), pero también deberás tener tres velas más de repuesto, estas últimas de color blanco. En una mesa pequeña, la cual estará entre ti y entre el espejo, colocarás el tablero. Encenderás las cuatro velas negras rodeándote con ellas, y las velas blancas estarán apagadas pero colocadas frente al espejo. Ojo, deberás tener a mano los cerillos. Cuando estés listo, dirás estas palabras en voz alta: Corpus satanam, suscipiam Sanguis Satanae mihi vobiscum Huc tu exspectare apertis ostiis pacisci vel dominus animae damnatorum. Estarás unos minutos en silencio en la oscuridad, tu única luz será la de las velas. Poco a poco verás cómo tu reflejo se vuelve más oscuro. Comenzarás a sentir como si alguien te observara, como si alguien respirara en tu cuello, como si alguien estuviera detrás de ti. Verás que la plancha de la ouija se moverá en la palabra «SÍ» o «NO». Si la plancha se en pone «SI», es que Satanás estará de acuerdo en hacer un trato contigo. Cierra los ojos y di lo que deseas en voz alta; al abrir los ojos, inmediatamente apaga las velas negras, sin ver el espejo y sal de la habitación sin mirar atrás, ya que el demonio estará detrás de ti, y de voltearte, te arriesgarás a que algo malo te suceda. Si la plancha se pone en «NO», es que Satanás rechazará la oferta. Deberás encender las velas blancas y decir en voz alta: «Satan non es accipere corpus et sanguinem Christi in hoc suscepi preces». Saldrás rápidamente, pero eso no quiere decir que estarás a salvo. Cada vez que veas un espejo, tu rostro se distorsionará, y siempre sentirás que alguien estará detrás de ti. Hasta el día de tu muerte.
Íncubo (del latín incubare -“yacer”- procede el nombre de este demonio, que significa “me acuesto sobre ti", Se trata de un demonio con forma masculina que viola a las mujeres en la noche para que ellas procreen un hijo que bien podría convertirse en un demonio, depende mucho de como sea el niño, muchas veces nacen con habilidades mágicas. Los íncubos atacan a todo tipo de hembras, sin importarles su edad, apariencia física o estado civil: lo mismo les da que sea guapa o fea, alta o baja, viuda, soltera o casada, embarazada o infértil, enferma o sana, ninfómana o anorgásmica: el caso es que sea mujer y que tenga una mínima energía sexual para alimentarse de ella, robándosela noche tras noche, de manera que el demonio se va haciendo cada vez más fuerte mientras su víctima (que, enganchada al placer, es capaz de dejar a su marido y todo para consagrarse al demonio) se debilita progresivamente, llegando en ocasiones a sufrir ataques al corazón o una muerte violenta ocasionada por el intenso placer sexual que su cuerpo, ya consumido, no soporta. Súcubo (del latín succubus, de succubare -“yacer debajo”-) Es un demonio con forma femenina que ataca a los hombres durante la noche para robarles su semen. A diferencia del íncubo, el súcubo sí adopta una forma atractiva, pues sabe que los hombres se excitan por la vista y caen más fácilmente a los pies de una chica sexy. Según la zona geográfica, la leyenda varía y, aunque siempre se trata de mujeres hermosas, cambian algunas de sus características y su forma de hacer el mal: algunas mitologías hablan de demonios masculinos que toman la forma de mujeres muertas para consumir al hombre; otras, de beldades que viajan montadas en burro y poseen vaginas dentadas con las que castrar al hombre que las penetre; otras, de mujeres aladas que, cual mantis religiosas, se comen al hombre vivo durante el acto sexual. También hay cuadros que pintan a los súcubos como seres híbridos, mujeres humanas mezcladas con bestias, que lucen cornamentas, colmillos, cascos de caballo, alas de Cthulhu y otros complementos de pesadilla que acentúan su rara belleza. Los diablos, según una opinión general muy difundida, pueden unirse carnalmente con hombres y mujeres. A los que hacen con estas, se les llama incubos; y a los que como hembras se unen a los hombres, se les denomina sucubos. Muchas de las historias paganas, han contribuido grandemente al nacimiento de milagrosos héroes y reyes por medio de incubos y sucubos. Párrafos, relatos en múltiples obras históricas, nos traen una gran relación, de individuos que bien pudieran ser originados por estos diablos engendradores. Así, se supone que fueron engendrados Romulo, Remo y Octavio Augusto. La patriótica identifica muchas veces a los incubos con los sátiros y faunos, cita, por ejemplo un pasaje de san Agustín que dice: “Y porque dicen frecuentemente muchos que lo experimentaron por si, o lo oyeron de quienes lo experimentaron, y de cuya fe no debe dudarse , afirman haber oído que silvanos y faunos, a quienes el vulgo denomina incubos, han estado muchas veces con mujeres, intentando y consumando coito con ellas” En el libro de Isaías, en el capitulo IV, se puede leer el siguiente párrafo, denunciando a estos extraños seres: “Y vendrá a ser guarida de dragones y pasto de avestruces, y se encontraran allí demonios. Esto es, monstruos como demonios”. San Isodoro, en el libro VIII, ultimo capitulo escribió: “Peludos, que los griegos llaman Panitas, los latinos incubos y los franceses Clusios, demonios que cohabitan inmundamente con las mujeres”. De esos peludos, que han sido mencionados por distintos viajeros como existentes en África, acometían a las mujeres de las expediciones que desembarcaban en las costas, donde ellos Vivian, las violaban, o se las llevaban con ellos. Estos peludos, se presentaban algunas veces como desprovistos de lenguaje articulado, y otras hablando una lengua ininteligible. Sin embargo es preciso distinguir entre los antiguos sátiros, faunos y silvanos, cosa muy distinta de los hombres monteses o salvajes y estos a su vez de los incubos. De los sátiros se cuentan muchas hagiografías, en las que se refiere que fueron bautizados por santos ermitaños. Se dice que san Antonio se le acerco en cierta ocasión un hombre con cuernos y patas de cabra que le dijo: Yo soy mortal, y uno de los moradores del yermo a quien los gentiles, engañados por varios errores, nos reverencian y adoran como faunos, sátiros e incubos. Vengo a ti, en el nombre de mi manada, para que pidas a dios por nosotros. Sabemos que es común a todos, y vino por la salvación del mundo. ¡Ay de ti, Alejandría!- exclamo el santo a oír aquello - ¡ Ay de ti, ciudad ramera, que adoras a los monstruos creados por Dios ! ¿Que podrás decir ahora, pues las bestias alaban y confiesan a Dios?. Según esta y otras historias, se comprueba que los faunos, sátiros o silvanos, eran considerados no como hombres o demonios, sino como monstruos y bestias animales. Los incubos y los sucubos son, en cambio, verdaderos diablos, espíritus, y los demonólogos se han dedicado a sutiles disquisiciones, para desentrañar su oficio y el motivo por el cual lo adoptan. Por lo referente al modo de ejercer su profesión, todos están de acuerdo, que siendo los incubos y los sucubos diablos, y por lo tanto verdaderos espíritus, tienen lo mismo que los Ángeles, cierto cuerpo sutil, por medio del cual, obran sobre la materia del mismo modo que lo hacen los hombres. Muchas opiniones les conceden forma humana, asegurando que los Ángeles a ser arrojados del paraíso, se convirtieron en algo espeso y material. Otros aseguran, que aunque no posean cuerpo, pueden asumir formas visibles, y tangibles. También hay demonólogos que suponen, que los incubos y sucubos toman cuerpos en cadáveres, de hombres y mujeres, introduciéndose en ellos y animándolos. Tal hipótesis es verdaderamente horrible, pues, no solo esta en el profanar a un vivo, sino a un muerto; ultraje muy propio de un demonio. En lo que si esta todo el mundo de acuerdo es en la existencia de un misterio del sexo. Misterio que muchos atribuyen a los enredos de Satanás, y que en nuestros tiempos, va acumulando sombras, hasta hacer de el, un hecho de aspecto abominable y peligroso. Hombres insignes, balbucean en torno a este misterio del sexo, y lo hacen de tal forma, que el leerlos, ofrece una sensación de vértigo, de miedo incontrolado, por el cual se pierde la razón.
Íncubo (del latín incubare -“yacer”- procede el nombre de este demonio, que significa “me acuesto sobre ti", Se trata de un demonio con forma masculina que viola a las mujeres en la noche para que ellas procreen un hijo que bien podría convertirse en un demonio, depende mucho de como sea el niño, muchas veces nacen con habilidades mágicas. Los íncubos atacan a todo tipo de hembras, sin importarles su edad, apariencia física o estado civil: lo mismo les da que sea guapa o fea, alta o baja, viuda, soltera o casada, embarazada o infértil, enferma o sana, ninfómana o anorgásmica: el caso es que sea mujer y que tenga una mínima energía sexual para alimentarse de ella, robándosela noche tras noche, de manera que el demonio se va haciendo cada vez más fuerte mientras su víctima (que, enganchada al placer, es capaz de dejar a su marido y todo para consagrarse al demonio) se debilita progresivamente, llegando en ocasiones a sufrir ataques al corazón o una muerte violenta ocasionada por el intenso placer sexual que su cuerpo, ya consumido, no soporta. Súcubo (del latín succubus, de succubare -“yacer debajo”-) Es un demonio con forma femenina que ataca a los hombres durante la noche para robarles su semen. A diferencia del íncubo, el súcubo sí adopta una forma atractiva, pues sabe que los hombres se excitan por la vista y caen más fácilmente a los pies de una chica sexy. Según la zona geográfica, la leyenda varía y, aunque siempre se trata de mujeres hermosas, cambian algunas de sus características y su forma de hacer el mal: algunas mitologías hablan de demonios masculinos que toman la forma de mujeres muertas para consumir al hombre; otras, de beldades que viajan montadas en burro y poseen vaginas dentadas con las que castrar al hombre que las penetre; otras, de mujeres aladas que, cual mantis religiosas, se comen al hombre vivo durante el acto sexual. También hay cuadros que pintan a los súcubos como seres híbridos, mujeres humanas mezcladas con bestias, que lucen cornamentas, colmillos, cascos de caballo, alas de Cthulhu y otros complementos de pesadilla que acentúan su rara belleza. Los diablos, según una opinión general muy difundida, pueden unirse carnalmente con hombres y mujeres. A los que hacen con estas, se les llama incubos; y a los que como hembras se unen a los hombres, se les denomina sucubos. Muchas de las historias paganas, han contribuido grandemente al nacimiento de milagrosos héroes y reyes por medio de incubos y sucubos. Párrafos, relatos en múltiples obras históricas, nos traen una gran relación, de individuos que bien pudieran ser originados por estos diablos engendradores. Así, se supone que fueron engendrados Romulo, Remo y Octavio Augusto. La patriótica identifica muchas veces a los incubos con los sátiros y faunos, cita, por ejemplo un pasaje de san Agustín que dice: “Y porque dicen frecuentemente muchos que lo experimentaron por si, o lo oyeron de quienes lo experimentaron, y de cuya fe no debe dudarse , afirman haber oído que silvanos y faunos, a quienes el vulgo denomina incubos, han estado muchas veces con mujeres, intentando y consumando coito con ellas” En el libro de Isaías, en el capitulo IV, se puede leer el siguiente párrafo, denunciando a estos extraños seres: “Y vendrá a ser guarida de dragones y pasto de avestruces, y se encontraran allí demonios. Esto es, monstruos como demonios”. San Isodoro, en el libro VIII, ultimo capitulo escribió: “Peludos, que los griegos llaman Panitas, los latinos incubos y los franceses Clusios, demonios que cohabitan inmundamente con las mujeres”. De esos peludos, que han sido mencionados por distintos viajeros como existentes en África, acometían a las mujeres de las expediciones que desembarcaban en las costas, donde ellos Vivian, las violaban, o se las llevaban con ellos. Estos peludos, se presentaban algunas veces como desprovistos de lenguaje articulado, y otras hablando una lengua ininteligible. Sin embargo es preciso distinguir entre los antiguos sátiros, faunos y silvanos, cosa muy distinta de los hombres monteses o salvajes y estos a su vez de los incubos. De los sátiros se cuentan muchas hagiografías, en las que se refiere que fueron bautizados por santos ermitaños. Se dice que san Antonio se le acerco en cierta ocasión un hombre con cuernos y patas de cabra que le dijo: Yo soy mortal, y uno de los moradores del yermo a quien los gentiles, engañados por varios errores, nos reverencian y adoran como faunos, sátiros e incubos. Vengo a ti, en el nombre de mi manada, para que pidas a dios por nosotros. Sabemos que es común a todos, y vino por la salvación del mundo. ¡Ay de ti, Alejandría!- exclamo el santo a oír aquello - ¡ Ay de ti, ciudad ramera, que adoras a los monstruos creados por Dios ! ¿Que podrás decir ahora, pues las bestias alaban y confiesan a Dios?. Según esta y otras historias, se comprueba que los faunos, sátiros o silvanos, eran considerados no como hombres o demonios, sino como monstruos y bestias animales. Los incubos y los sucubos son, en cambio, verdaderos diablos, espíritus, y los demonólogos se han dedicado a sutiles disquisiciones, para desentrañar su oficio y el motivo por el cual lo adoptan. Por lo referente al modo de ejercer su profesión, todos están de acuerdo, que siendo los incubos y los sucubos diablos, y por lo tanto verdaderos espíritus, tienen lo mismo que los Ángeles, cierto cuerpo sutil, por medio del cual, obran sobre la materia del mismo modo que lo hacen los hombres. Muchas opiniones les conceden forma humana, asegurando que los Ángeles a ser arrojados del paraíso, se convirtieron en algo espeso y material. Otros aseguran, que aunque no posean cuerpo, pueden asumir formas visibles, y tangibles. También hay demonólogos que suponen, que los incubos y sucubos toman cuerpos en cadáveres, de hombres y mujeres, introduciéndose en ellos y animándolos. Tal hipótesis es verdaderamente horrible, pues, no solo esta en el profanar a un vivo, sino a un muerto; ultraje muy propio de un demonio. En lo que si esta todo el mundo de acuerdo es en la existencia de un misterio del sexo. Misterio que muchos atribuyen a los enredos de Satanás, y que en nuestros tiempos, va acumulando sombras, hasta hacer de el, un hecho de aspecto abominable y peligroso. Hombres insignes, balbucean en torno a este misterio del sexo, y lo hacen de tal forma, que el leerlos, ofrece una sensación de vértigo, de miedo incontrolado, por el cual se pierde la razón.
Ve hacia algún baño de alto tráfico. Debe ser un baño donde haya estado mucha ente, o no habrá la suficiente energía latente residual para poder hacer esto. El baño de un hotel es perfecto. Asegúrate que es después de las 00:00, y asegúrate de que lleves dos cigarrillos. Entre más fuertes sean los cigarros, más probabilidades de éxito tendrás. Siéntate a obscuras y fúmate uno de los cigarrillos; Asegúrate de que haya un espejo y que puedas ver tu reflejo siempre. La cereza del cigarrillo encendido te debe dar la luz suficiente para esto. Cuando te hayas fumado más o menos tres cuartos del cigarrillo, el cuarto deberá estar lleno de humo. Tus ojos probablemente se pondrán llorosos, pero no parpadees. No quites la vista de tu reflejo en el espejo por nada del mundo. Si parpadeas, todo lo que hayas hecho hasta ahora será en vano. Te darás cuenta de que tu reflejo se desvanecerá en la obscuridad. Sin embargo, la cereza del cigarro se separara en dos ojos rojos. El humo del cuarto se empezara a condensar, y antes de que te des cuenta de lo que ha pasado, una figura estará sentada a tu lado. Te pedirá un cigarrillo –Esta es la razón por la que te pedí que trajeras dos -. Dale el cigarro a la figura, el cual se encenderá por si solo en cuanto lo lleve a donde su boca debiera estar. En este momento, puedes preguntarle lo que tú quieras, y siempre te dirá la verdad. Cualquier cosa que se te ocurra. Asegúrate de estar pendiente de cuanto ha fumado del cigarrillo. Cuando este a punto de terminarse el cigarro, el humo de tu cigarro, empezara a definir mas de sus facciones, haciéndolo mas material que etéreo. En este momento, párate y arráncale sus ojos de un movimiento. La figura deberá ser en su mayoría humos, así que tus manos atravesaran su cabeza. Si dejas que termine su cigarro, él te ATACARA, seguramente tomando tu vida. La figura gritara y te insultara, y la mano con la que arrebataste sus ojos arderá intensamente. NO ABRAS TU MANO! Aunque los ojos se hayan casi desvanecido, pueden aun ver. Corre fuera del cuarto de baño, y asegúrate de encender todas las luces . Esto desvanecerá a la forma física de la figura y lo regresara a su forma etérea. Abandona el cuarto, y espera hasta después de las 3:00 AM para abrir tu mano. Probablemente el ardor sea insoportable, pero si abres la mano, todas las luces de donde estés se apagaran, permitiéndole a la sombra regresar y tomar venganza. Quizás tengas marcas en la palma de tu mano cuando la abras, aunque cauterizadas sanadas. A partir de ahora, no podrás nunca estar en un cuarto a obscuras con un espejo, porque la figura podrá seguirte gracias a las marcas de tu mano. Después de esto, quizás sientas más frío de lo normal, sin importar lo cálido del lugar donde estés. A partir de ahora, tendrás muchas pesadillas, pero en ellas, tendrás la habilidad de una especie de sexto sentido. Podrás ver eventos futuros cercanos, quizás cosas horribles. Cosas que solo tú sabrás y que ya nunca podrás detener. Supongo que, es un pequeño precio a pagar por el conocimiento absoluto…
Quiero aclarar que si haces este ritual, estás bajo tu propio riesgo. Yo no me haré cargo de absolutamente nada de lo que te pueda suceder. Estás bajo tu propio riesgo. También conocido como "Sarita" en Venezuela o "Cupido, Cupido" en Colombia, es un sencillo ritual ya algo antiguo que hoy en día ha ganado auge en las escuelas. Según la tradición venezolana, Sarita es el nombre del espíritu vengativo de una mujer indígena que, con ayuda del Diablo, puede verlo todo y contestar a tus dudas si juegas con ella. En el punto de vista colombiano, este juego atrae algún demonio a modo de invocación. Todo lo necesario para la práctica son dos monedas de igual valor; por seguridad y para mayor diversión se suele jugar en compañía, ambas monedas son lanzadas junto a la pregunta que abre el juego, iniciada ya sea con el nombre "Sarita" o "Cupido, Cupido": ¿Puedo entrar?. Hay tres respuestas posibles: Si ambas monedas muestran cara, es un "Sí". Si una moneda cae en cara y la otra en sello, es un "Tal vez". Si ambas monedas marcan sello, es un "No". Si la respuesta a la entrada es positiva, se te permite seguir preguntando. Una vez logres entrar, puedes consultar a las monedas cualquier cosa que se responda con aquellas tres opciones, como ¿Pasaré el examen? ¿Tendré pareja? ¿Mi madre se curará? . Hay, sin embargo, cuestiones que es mejor no realizar en este juego. Preguntas como "¿Puedes manifestarte?" son consideradas riesgosas, por lo que es recomendado evitarlas. Cuando sientas que tus dudas han sido satisfechas, hay una forma de terminar el juego. Debes hacer una última pregunta, alegando el nombre de lo invocado como al principio: ¿Puedo salir?. Terminar es una de las razones más fuertes por la que el ritual se debe hacer en compañía. Cuando corre tu turno, sólo tienes tres oportunidades para lanzar las monedas y esperar a que la respuesta sea afirmativa. Si se te es negada la salida tres veces, puedes dejar que tus compañeros continúen sus preguntas hasta que se repita tu turno; pero si estás solo, no hay marcha atrás. Quedas "atrapado". Se dice que cuando esto sucede, el espíritu de Sarita o el demonio atraído por Cupido te convertirá en su blanco. Por el resto de tus días, que ya no serían muchos, el invocado te seguirá y atormentará hasta destrozar tu mente, pudiendo llevarte así al suicidio o sencillamente bañándote de una mala suerte que sembrará tu final. Si tuviste la dicha de salir del juego, el último paso es deshacerte de las monedas. Hay quienes dicen que, al igual que un tablero de Ouija, éstas siempre volverán a su dueño original y traerán la desgracia. Es por eso que debes tener cuidado, pues quien juega con el Diablo nunca sale ileso.
Este ritual es muy largo. Recuerden que yo no me haré cargo de absolutamente nada de lo que te pueda suceder, estás bajo tu propio riesgo. ¿Alguna vez has soñado con una lucha entre el bien y el mal en la cual tu derrotas a aquellos que amenazan con acabar con el mundo tal y como lo conocemos? Si la respuesta es si, esta es tu oportunidad perfecta para brillar. Quiero que sepas que todo riesgo tiene recompensa y que tu ayuda sera recompensada, así como también te advierto de los riesgos que corres al enfrentarte a este terrible oponente. Por lo cual deberás seguir mis instrucciones al pie de la letra y que una vez comenzado el juego solo tendrás una oportunidad de abandonarlo. Si quieres puedes ayudar a otro competidor a que acabe el juego, para ahorrarte todas las molestias a las cuales te puedes someter. Pero recuerda que William es tramposo y que se valdrá de cualquier truco para sacarte de su camino. Antes de comenzar déjame narrarte una pequeña historia: Hace ya muchos años en España vivía una hermosa pareja adinerada, tuvieron dos hijos muy distintos en carácter. El primero de los niños se llamaba Matthew, era un niño muy educado, siempre le iba bien en sus estudios, tanto así que se gano una beca para una escuela primaria de lujo. Por otro lado estaba el segundo, llamado William, el cual era el lado opuesto de la moneda, la oveja negra de la familia. Desde pequeño maltrataba animales e incluso casi llego a matar a un niño metiéndole la cabeza en un estanque. Él era muy grosero, a tal punto que otros amigos de la familia cuestionaban el parentesco entre los dos hermanos. Matthew y William tenían 18 y 16 años respectivamente. En una ida William estaba con su grupo de amigos, aficionados de los rituales y juegos de ultratumba. Les encantaba tanto que inventaron uno, le llamaron “El Sendero”, en el cual los participantes debían completar pruebas, tales como cortarse los brazos y llenar jarras con sangre, invocar espíritus malignos para que los ayuden en su búsqueda, sacrificar animales y ofrecércelos a las criaturas del mas allá, entre otras aberraciones. Matthew noto que cada vez que su hermano y sus amigos jugaban, su casa se volvía mas oscura, fría e inhóspita. Todo esto siguió hasta que un día el grupo de seguidores de William se llevaron a la chica que le gustaba a Matthew para realizar un juego en el cual se le ofrecía el cuerpo de una chica a las criaturas del mas allá, a cambio de tres deseos, para lo cual, un participante debía atarse de manos, pies y cuello a unas cadenas en el piso y aguantar diez minutos mientras que las cadenas tiraban de éste, con la condición de que si perdía, se llevarían su alma en su lugar. Matthew al ver éste ritual tomó el arma de su padre y mató a todos los amigos de William, incluyéndolo a él también. Este último en su lecho de muerte le dijo a Matthew: - El juego no ha terminado, algún día un incauto me liberara de mis cadenas, porque yo lo haré perder. A lo que Matthew respondió: - Mientras mi espíritu viva, no dejare que envenenes a otro, así como tampoco permitiré que te escapes de tu infierno, que es tu propio juego. Seguido esto, Matthew tomó un rosario y le dijo a Carrie (que era la chica de la cual él estaba enamorado) que huyera. Cuando ella estuvo lo suficientemente lejos Matthew tomó el arma de su padre y se suicido. Con el objetivo de derrotar a su propio hermano es su juego. Bien ahora antes que nada, déjame hacerte una pregunta ¿Estarías dispuesto a mantener a William encadenado en su juego?. Si la respuesta es no eres libre de marcharte, aunque como te dije antes, puedes quedarte a ver el juego. Pero si la respuesta es si, significa que has dado el primer paso. En tu casa asegurate de apagar todo aquello que se use con electricidad, ya que para aquella época eso no existía, y créeme, William trata muy mal todo aquello que no entiende. Luego asegúrate de tener velas, William y sus seguidores te acabaran en un instante si no las tienes. Si tu casa tiene entre dos y tres habitaciones, coloca cuatro velas en cada ventana. Si tiene entre cuatro y seis habitaciones , coloca tres velas en cada ventana. Si tiene mas habitaciones de las que aparecen en las instrucciones, coloca dos velas en cada ventana. Una vez hecho esto coge una libreta y un lápiz, ademas de dos velas mas, y colócate frente a un espejo. El juego puede comenzar. Escribe tres valores positivos en una de las hojas de la libreta, tales como respeto, honestidad y caridad, luego arranca la hoja y ponla frente al espejo, enciende las dos velas y colócalas a cada lado de éste. Di diez veces “Te desafío William”. Luego toma la hoja en la que escribiste los tres valores y espera diez segundos. Si no ocurre nada, William no te considera un digno oponente y no tendrá ganas de usarte como llave a nuestro mundo, si este es tu caso sal de tu casa y quédate afuera hasta que sientas un extraño dolor de cabeza, él esta encadenado pero eso no le impide masacrarte brutalmente. Por otro lado, si oyes un grito de ayuda, el juego ya ha comenzado y William ha llamado a sus lacayos para eliminarte. Detenle, para ello ve hacia las ventanas y enciende todas las velas, la luz sirve para protegerte de los monstruos en la oscuridad que están al servicio de él. Luego regresa para mas instrucciones. En caso de que no regreses espero que al menos hayas muerto rápido. Si estas leyendo esto, significa que fuiste lo bastante rápido como parar a sus lacayos, pero eso es solo el comienzo. Ahora debes dirigirte de nuevo al espejo y decir lo siguiente: “Matthew, tu hermano ha regresado”. Si lo hiciste correctamente, enfrente de ti veras a un chico de dieciocho años vestido con ropa blanca sonriéndote, te pedirá la hoja en la que escribiste los valores, si estos concuerdan con tu personalidad, él te deseara suerte, ya que te ha considerado digno para continuar, pero si alguno de los valores que escribiste no son los que tu posees, él te dirá cordialmente que te retires. para ello, apaga las dos velas del espejo y cierra los ojos, todo volverá a la normalidad, solo asegúrate de no estar cerca del espejo cuando los abras. Por el contrario, si te dice que te va a ayudar, sera mejor que continúes, para eso te pasara un papel con las reglas del juego en un idioma inentendible, por eso te las voy a relatar: I. Solo tienes diez minutos, al igual que William. II. El jugador (osea tu) debe mantener al sacrificio (William) atado a sus cadenas, éste deberá quitárselas en diez minutos o si no sera arrastrado hacia el fondo del abismo. III. Si el sacrificio se libera, el jugador tomara su lugar. IV. Si el jugador muere, su alma sera atada en el lugar del sacrificio, y este ultimo, sera liberado. V. Tanto el jugador como el sacrificio pueden recibir ayuda. Tras leer esto tienes exactamente diez minutos para mantener a William atado. El objetivo del juego es conseguir el rosario de Matthew para endurecer con sublime pureza la cadena del cuello del sacrificio, de modo que él sea cautivo en su juego para siempre. Luego de leer esto corre rápidamente hacia alguna habitación de tu casa. Entrarás en lo que parece ser un cuarto rojo, muy romántico con velas y pétalos de rosas . Allí se encuentra una hermosa chica que te empezara a seducir por un minuto, hagas lo que hagas mantente firme, ese es un truco de William, si accedes a tener placeres carnales con ella veras su verdadera imagen, la cual te matará. Si pudiste aguantar a esto, ella te dirá que te has equivocado de habitación y te dará un papel con números que van del uno al cinco con colores. No te quedes allí, te sucederán cosas peores si lo haces. Tan pronto como te haya dado el papel corre hasta la cocina y coge vegetales a temperatura ambiente. Sin pensarlo frótatelos fuertemente en el cuerpo y vuelve al espejo. Matthew te dirá que los monstruos de la oscuridad están celebrando que William los liberara del castigo eterno, notarás que él tiene un traje manchado de sangre que tiene escrito cosas obscenas y malignas. Ese era el atuendo de rituales de William, dile “Me han invitado y no tengo con que ir”, él te dará el traje y el arma con el que mato a su hermano. Ahora dirigirte al fondo de la cocina, allí veras muchas criaturas abominables, todas disfrutan la comida que yace sobre la mesa. Comen carne humana, por eso te dije que te echaras los vegetales encima, para ocultar tu olor. En este punto puedes pedir ayuda a una y solo una persona que este de espectador, para que te ayude a “degustar la comida”, para lo cual deberás sacudirte en ella para transmitirle el aroma y decir “Lo siento, he traído a un invitado”. Ellos no le darán importancia y te pedirán que te sientes, no les niegues nada. En el medio de la comida de seguro te pedirán que les sirvas comida, debes atenderles con educación, recuerda, no seria bueno ser alimento de demonio. Uno de ellos, el mas alto, te servirá un plato con carne nauseabunda, y te pedirán que te la comas. Debes comértela lo mas rápido posible y evitar mostrar asco ante la comida, solo hasta que hayas comido 3 platos. Llegara un momento en el que inevitablemente te retorcerás del asco.Si se dan cuenta de tus gestos de asco comenzarán a mirarte. Cuando eso ocurra di “Este estúpido aroma a perfume barato solo me da asco”. Si el tipo alto empieza a gritar de una manera diabólica, toma el arma y pégale un tiro en el corazón. Es preferible eso a ser devorado por demonios. Si grita de manera normal, con tono de hombre furioso, haz lo mismo que te he dicho antes , luego di “Un humano se ha colado entre nosotros”, esto hará que todos los presentes tomen su cadáver, lo destripen, lo quemen y luego se lo coman. Mientras ocurre todo esto, busca debajo del ultimo plato que te comiste una llave y sal corriendo de allí. Te quedan siete minutos, pero no cantes victoria, William ya ha roto ya una cadena, le quedan cuatro y casi rompe la segunda. Entra en tu cuarto, enciérrate y canta una canción de cuna, la que sea, incluso puedes inventar una, puesto que en tu cama veras a un bebe muy extraño, con sangre en el cuerpo. El pequeño sufrió en uno de los juegos de William y esta molesto con él. Recuerda que aún tienes su traje, por eso no debes despertarle. Llega hasta el otro extremo de la habitación y con los números que te dio la mujer en la primera prueba, toca los colores de la cajita musical teniendo en cuenta en que orden aparecen numeralmente. Te habrás dado cuenta que los botones tienen púas, pero debes ser fuerte, aguanta el dolor y evita gritar. Si el bebe se despierta, te desgarrara la cara, te abrirá el estomago y se meterá en el para usarlo como cuna. Si lograste completar la secuencia, el bebé caerá en un sueño aún mas profundo y podrás moverte libremente por tu cuarto. Muy cuidadosamente apoya una almohada en la cara del bebe y pégale un tiro con el arma, eso le liberara de su infierno terrenal, ya que solo un “niño inocente”. Para este punto tendrás una vela en el bolsillo. Enciéndela, ya que pasado medio minuto William, con su mano liberada apagara la luz en tu cuarto y lo hará mas grande, ademas pondrá niebla y algunas trampas para asegurarse de que no salgas vivo de allí. Deberías ser capaz de abrirte paso entre esa oscuridad, veras la puerta de tu cuarto y podrás salir. Pero no lo hagas,aún. Afuera hay alguien no tan bienvenido esperándote con el fin de parar tu pequeña aventura. Es importante que no apagues la vela mientras estés en tu cuarto, te haría presa fácil para los monstruos de la oscuridad. Olvide mencionar que si hay un espectador, puedes pedirle que te diga por donde pasar. Una vez que estés frente a la puerta de tu cuarto toma una trampa de oso, que encontraras en el suelo de tu cuarto junto con otras trampas, y colócala en algún lugar de tu habitación cercana a una pared, luego deja la vela detrás de la trampa, quita al bebe de tu cama y toma su lugar. Asegúrate de que el bebe muerto se encuentre en algún lugar no visible por la luz de la vela, ya que , el que espera afuera, es el mismísimo padre del niño y si lo ve sin vida, lo único que veras son sus horribles manos tapando tus ojos. Él fue enviado por William diciéndole que tu entraste a matarle, cosa que es cierta. Una vez estés en la oscuridad de tu cama el “Hombre” buscara tu presencia en medio del cuarto. Discretamente, escóndete bajo las sabanas y espera a escuchar lo siguiente: “¿Donde esta mi hijo?”. Él fue atraído hasta la vela y ha pisado la trampa. Cuando eso ocurra ve a la puerta, ábrela y dile al ''hombre'', “Tu hijo ahora sera feliz por siempre. No te preocupes, yo evite que sufriera mas”. Si te pide detalles acerca de su muerte dile “Solo debes saber que no es comparable con lo que sufrió en vida”. Si no lo hace, te mirara con desconcertante ira. Si ves que de repente, sonríe, corre y cierra la puerta de tu habitación, no te preocupes, es parte del juego, es bueno que haya sonreído, porque por el contrario, la muerte del bebe hubiera sido la menos dolorosa. Matthew te gritara que vuelvas al punto de inicio. Una vez allí puedes elegir entre dos cosas: Retirarte de la partida, así es, retirarte. Si decides hacer esto, dale la llave a Matthew y él, a cambio te dará las gracias y el rosario que uso su ultimo día de vida y te dirá que matará a su hermano como lo hizo en vida. El rosario un regalo que te protegerá de todo mal por el resto de tus días. Si no, estas automáticamente terminando el juego, a jugar la ultima parte, que sera usar la llave para abrir el cofre que contiene el rosario. Sólo te voy a hacer una pregunta ¿Te crees capaz de dominar tu propia mente?. A continuación, ve a algún cuarto en el que poseas una cama y acuéstate. Ahora mismo tus peores miedos te rodean. Cada uno de ellos intentara asustarte a su manera. No muestres miedo, de lo contrario, tus miedos te atormentaran por el resto de tu vida . Nada de lo que veras es real, excepto por tu objetivo. Tu peor miedo aparecerá con un cofre en la mano, este miedo aparecerá en su peor forma. Míralo directamente y dile firmemente “No existes, no eres real, no existes y no te temo mas”. Tu miedo se destruirá y soltará el cofre con el rosario. Usa la llave para abrir el cofre y sacar el rosario. Ahora debes dirigirte hasta la sala de tu casa y tírale a William, quien se estará quitando la ultima cadena, el rosario de Matthew. Esto endurecerá la cadena y evitara que él se libere. Esta ahora furioso porque lo venciste, a pesar de tener todo ese poder en sus manos. El tiempo terminará y William será arrastrado hasta el abismo y será encadenado por siempre, o hasta que algún otro iluso juegue de nuevo a “El Sendero”. Ahora vuelve con Matthew y dale el rosario que estará en el suelo de la sala de tu casa. Dáselo, éste erradicara a las criaturas que apoyaron la causa de su hermano y no las volverás a ver mas. Ahora le puedes pedir a Matthew que erradique 5 cosas malas de tu vida. Puedes pedirle que te quite la pobreza, la soledad , el desamor, los enemigos, cualquier cosa que te irrite en tu vida. Por ultimo, apaga las velas y cierra los ojos hasta que oigas a dos personas decir “Gracias”. Todo ahora volverá a la normalidad. Matthew y yo te estamos agradecidos, así es, yo soy Carrie. Gracias por jugar.
Antes de comenzar. Yo no me haré cargo de absolutamente nada de lo que te pueda suceder, estás bajo tu propia cuenta. ¿Hay alguien en tu vida que odies? ¿Alguien por quien darías cualquier cosa para hacerle daño? ¿ Por quien pagarías cualquier precio a cambio de venganza? Si es así, quizá deberías considerar ir a la Ciudad Sin Luz. Para ir ahí, ve a cualquier ciudad relativamente grande y busca un callejón abandonado por la noche. Entra en él, y cierra tus ojos lo más fuerte que puedas. Di en voz baja «Ciudad Sin Luz» y concéntrate en la oscuridad. Probablemente has notado que ves colores difuminados y figuras abstractas si enfocas tu vista cuando tienes los ojos cerrados; observa esas imágenes. Luego de unos minutos, deberían empezar a volverse más claras y brillantes. Cuando esto ocurra, irán tomando formas concretas: imágenes de asesinatos violentos, animales deformados y semejantes. No importa lo que veas, mantén tus ojos cerrados. Comenzarás a perder la noción del tiempo, pero eventualmente las imágenes se detendrán y sólo verás oscuridad absoluta, nada más que un tono negro profundo, sin otros colores ni formas. Cuando estés seguro de que has alcanzado este punto, abre tus ojos. Ahora te encontrarás en una ciudad bastante oscura, no habrá una sola luz o estrella en el cielo. Deberías poder ver las siluetas azul oscuro de los edificios a tu alrededor. Sal del callejón y camina tan silenciosamente como te sea posible por la acera, sin ir en ninguna dirección en particular. Si escuchas algún movimiento, aléjate tan rápido como puedas del ruido. En la Ciudad Sin Luz habitan animales. Estará muy oscuro como para distinguir bien sus rasgos, pero son del tamaño de los grandes felinos y matarán a cualquier humano que atrapen. Sigue caminando hasta que llegues a un área con edificios más pequeños; el límite de la ciudad. Te encontrarás con un niño, cuyo rostro emitirá un débil brillo, permitiéndote ver que no tiene ojos. Te preguntará, «¿Compartirás tu luz conmigo?». Di que sí, y el niño acercará sus manos a tu rostro y te sacará tu ojo derecho. Será doloroso, pero esto no te dejará ningún tipo de herida ni sangrarás. Luego te dará las gracias y se irá. Sigue caminando, y un hombre alto aparecerá frente a ti. «¿La luz de quién deseas tomar?». Di el nombre de la persona que odias, y tan pronto lo hagas esa persona quedará completa y permanentemente ciega. «¿Tu odio ha sido satisfecho?», te preguntará el hombre. Si es el caso, di que sí, y despertarás en el callejón. Si la respuesta es negativa, di que no, y el hombre desaparecerá. Sigue caminando. Te encontrarás con otro niño sin ojos. «¿Compartirás tu luz conmigo?». Di que sí y te sacará tu ojo izquierdo, dejándote ciego. Sigue caminando y el hombre alto se te aparecerá de nuevo, aunque por supuesto ahora tendrás que depender del sonido de su voz. «¿La vida de quién deseas que la oscuridad reclame?». Di el nombre de la persona que odias, y esa persona morirá. No se te preguntará si tu odio ha sido satisfecho esta vez, y no serás capaz de volver al callejón. Te advertí que te aseguraras de que realmente odiabas a alguien antes de hacer esto, porque pasarás el resto de tu vida vagando por la Ciudad Sin Luz, ciego, con sólo tu odio para reconfortarte. Para algunas personas, eso es suficiente.
Debo recordarte que cualquier cosa que te suceda haciendo este ritual no será responsabilidad mía. Estás bajo tu propio riesgo. Muy pocas personas, solamente las personas con la mente suficientemente abierta o con mucha experiencia, han podido contactar con su «gemelo» de otro plano astral. Este «gemelo» posee un alma con milenios de antigüedad, prácticamente desde el inicio del hombre; se ajusta a la reencarnación que te corresponde, esperando a que tu espíritu tenga la suficiente madurez y paz para poder contactarte o, en su defecto, que lo contactes a él (o ella). Pero, ¿para qué esperar? Bien puedes hacerlo ahora. Un espejo que refleje tres cuartos de tu cuerpo, una habitación pequeña que pueda ser cerrada, un marcador rojo y una vela blanca es todo lo que necesitas para invocar a tu Doppelgänger. Para hacerlo, primero tienes que cuestionarte si en verdad quieres hacerlo, pues el fin de este ritual es contactarlo para preguntarle acerca de los aspectos de tu vida actual, de una vida pasada o qué sucederá en el futuro. ¿Quieres saberlo? Si tu respuesta es afirmativa, entonces prosigamos. Tu casa no tiene que estar vacía o tiene que ser exactamente de noche, bien puedes hacerlo de día o de tarde. Enciérrate en la habitación, coloca el espejo en una pared a la suficiente altura como para que puedas reflejarte desde la cabeza hasta la cadera. Escribe tu nombre en la esquina inferior izquierda y escribe tu nombre al revés en la esquina superior derecha, de tal manera que tu Doppelgänger pueda leerlo, de izquierda a derecha, desde el otro lado del espejo. Enciende la vela blanca, mantenla en ambas manos y apaga la luz. Te tomará un poco acostumbrarte a la poca iluminación, pero es normal que veas siluetas y bultos escurridizos en el espejo alejándose de la luz de la vela. Cuando te hayas acostumbrado, mírate fijamente a los ojos sin apartar la vista de ellos en ningún momento. Debes estar relajado, en paz mental y también espiritual, no desesperes. Puede que pasen varios minutos para que veas que las cosas se han distorsionado por completo: tu cara se verá diferente, retorcida en diferentes direcciones; puede que tus ojos no enfoquen bien y que tu visión sea borrosa, pero por nada del mundo apartes la mirada de los ojos de tu reflejo. Cuando eso suceda, respira como normalmente lo haces y guarda la calma. Tu Dolppengänger te está poniendo a prueba. Perderás la noción del tiempo, tu mente divagará en pensamientos inconclusos e incluso se te olvidará por completo el porqué estás frente a tu espejo a oscuras con una vela en tus manos. Luego, todo volverá a la normalidad: tu rostro se verá como normalmente es, incluso la habitación se verá más iluminada. No apartes la vista de los ojos de tu reflejo, aún. Unos segundos más tarde, habrá un pequeño cambio: tu reflejo estará sonriéndote. Ha comenzado. «¿Para qué me has llamado?», preguntará el Doppelgänger con una voz un poco más grave que la tuya. No apartes la mirada de sus ojos. Relájate. Sé que tendrás miedo como nunca antes, pero esfuérzate por parecer normal, como si no le tomaras importancia y no fuera nada extraordinario que tu reflejo te hable. Responde tratando de que tu voz no suene temblorosa: «He de saber acerca de…», mis vidas pasadas, mi vida actual o mi futuro (según lo que tú hayas elegido saber). Espera a que te dé su aprobación: asentirá ligeramente con la cabeza. Cuando lo haga, entonces puedes preguntarle lo que quieras saber de las tres opciones anteriores que te he dado a escoger. Mientras contesta tus preguntas, el Doppelgänger jugará con tu mente: se presentarán rostros aullando de dolor (basándose en su expresión) en el espejo. Infinidad de manos parecerán tocar el espejo desde el otro lado. No temas, no podrán hacerte daño. Tu Doppelgänger cambiará de forma poco a poco, convirtiéndose en una criatura espeluznante que te pondrá los pelos de punta. Te preguntarás: ¿por qué hace esto? Y la respuesta: trata de saber si eres capaz de ver más allá de este mundo, de ver las cosas que tus simples ojos mortales no percibirán nunca (a menos que tu tercer ojo entre en función); también si eres capaz de adentrarte al mundo espiritual que aguarda a que las almas terminen de absorber conocimiento del mundo humano para que puedan pasar el resto de la eternidad ahí, convirtiéndose en los Doppelgänger de algún humano que elijan. Después de algún tiempo, el Doppelgänger adoptará tu forma, como en un principio. Solo contestará tus preguntas superficialmente, lo suficiente que necesitas saber en verdad; pero ¿quieres tener el conocimiento absoluto de tu futuro, conocer lo que fuiste en todas tus vidas pasadas o saber cómo puedes mejorar aspectos de tu presente? Si tu respuesta es sí, entonces debes decirle: «Quiero el conocimiento absoluto sobre…». Sonreirá con picardía y, aún con voz más profunda que hayas escuchado manar de él, te dirá: «¿Pagarás el precio?». Ya sabes de qué va. ¿No lo sabes? Bien, pedirá tu vida a cambio de conocimiento absoluto sobre ella, el cual te proporcionará en seguida. Piénsalo bien, porque a partir de aquí no hay retorno. Si tu respuesta es sí, entonces dile: «Acepto el precio». El Doppelgänger te sonreirá con picardía. Sea lo que sea que te diga o que te haga ver en el espejo, mantén la calma: imágenes de cuando moriste en tus vidas pasadas, de cómo morirás en la actual o también podrá mostrarte a ti mismo en ese preciso momento, viendo hacia el espejo con una vela. No grites ante lo perturbador de la situación, controla tu respiración. Cuando las imágenes ya hayan desaparecido, el Doppelgänger aparecerá de nuevo, pero esta vez sin ojos, solamente con dos agujeros profundos en su rostro. Su piel ahora será grisácea, sus labios desaparecerán dejando sus dientes afilados al descubierto. «Exijo lo que me corresponde», dirá ahora con una voz de ultratumba. «Tómala ahora», dirás (puedes negociar el tiempo que te queda de vida, solo si el Doppelgänger lo acepta), si es que estás satisfecho. Si no, entonces tendrás que decirle: «No he saciado mi sed de conocimiento. Deseo saber el de…», y dices el nombre de la persona de la cual quieras saber su futuro, su vida actual o todas sus vidas pasadas. Pero claro, mayores son tus exigencias, mayor es el precio. Ahora, él no solo pedirá tu vida, sino también tu alma. Si estás satisfecho, tienes que darle las gracias al Doppelgänger y cubrir el espejo con una tela negra. Ahora ese espejo es un portal abierto, y permanecerá así durante mucho tiempo. Ten mucho cuidado. Para tu seguridad, puedes llamar a un sacerdote para que rocíe agua bendita por toda tu casa, y así adquirir un tipo de «protección» temporal, ya que si contactaste con el Doppelgänger, es muy probable que no cumpla su parte del trato y reclame tu alma de todos modos.