LuchoAcademia
Usuario (Argentina)

Organizando la despedida de un amigo me llegó su contacto… “Mirá, es carísima, pero no te podes dar una idea de lo que es esta mina”. Más allá de que ni siquiera atiné a llamarla cuando me dijeron el precio, me quedé pensando. “Qué bueno sería entrevistar una mina VIP para el Mendolotudo, para que conozcamos que piensa y porqué hace lo que hace”, era lo que me carcomía la cabeza. La llamé, me presenté de antemano. Por suerte nos conocía, por mucha más suerte aún le gustábamos y la hacíamos reír. Le comenté mi idea. Me dijo que sí, que le pintaba, siempre y cuando sea algo serio y textual. Le dije que sí, que esa iba a ser la gracia. Me preguntó por el lugar, la cité en un café, me dijo que no, que prefería que fuese a su departamento. Dos días después, a las cinco de la tarde, estaba en pleno centro, en un edifico de puta madre tocando el timbre de Mayra. Subí hasta el cuarto piso, golpee la puerta. Una rubia tremenda abrió… - ¿Mayra? - No, pasá. Se está terminando de arreglar. Cuando entre no supe si mirar a la rubia o mirar el semipiso en el que estaba. Era un lujo, pisos de madera, ventanas gigantes con vista a la montaña, desniveles, una barra de roble y mármol, una tele de no menos de 40 pulgadas. Todo impecable. La rubia me dijo que tomara asiento. Entonces la vi venir. Se salía de bañar, estaba con el pelo mojado y una bata ajustada, no tenía corpiño y no había que ser ningún vivo para darse cuenta. Sus ojos azules profundos y el pelo negro, junto a su tez blanca, generaban un contraste impresionante. Se movía como una gacela y eso que estaba descalza. Me saludó con un beso en la mejilla y me ofreció tomar algo. - Lo que vos tomes. - No es hora de tomar lo que yo tomo. ¿Queres un wiski? - Bueno, con hielo si puede ser. Se dio vuelta y caminó hacia la barra. La humedad de su piel hacía que la bata se le pegara al culo y dejase ver la turgencia del mismo. Bamboleaba las caderas como una serpiente. Se puso a preparar dos wiskis de espaldas a mí, yo no podía dejar de mirarla. Los gemelos perfectos delataban el prólogo de unas piernas firmes, que sostenían la gloria más firme aún. Cerré los ojos conteniendo mis pensamientos y me miré el anillo de casado, como para volver a la realidad. Me estaba mirando a través del vidrio de la barra, lo supuse por su pregunta. - ¿Hace cuánto que estas casado? - Dos años. - ¿Cuántas veces por semana te la coges? - Estemmm… no se – dije algo nervioso – no llevo la cuenta. - Si queres mantener un matrimonio feliz te la tenes que coger mínimo cuatro veces por semana. La cuota de sexo es mucho más demandante que la cuota de amor a medida que pasan los años, más tentadora y más divertida. - Y más fácil de conseguir también. Esta respuesta parce que no le gustó ni mierda, dejó de servir se dio media vuelta y me clavó los ojazos azules esos en el alma. - ¿Has estado con una puta? - No. - ¿Por qué? - No sé, me da cierta pena – dije haciéndome el filosófico. Parece que esta respuesta tampoco le gustó, porque se me vino como un viento. Enderezó mi silla dejándome sentado bajo ella, se me sentó en la falda, con movimientos finos y programados se me acercó, me mordió suavemente la oreja y entre dientes me dijo. - Te podría hacer acabar solo con mi lengua y mañana estarías desesperado buscando plata para cogerme, después de verme durante algunas semanas se me podría ocurrir jugar con vos y decirte que no te cobro más. Te aseguro que en menos de dos meses planto una duda en tu cabeza y te arruino el matrimonio. Así que no digas que no has estado con una puta por “pena”, no has estado por que no sabes buscar, porque no te animás o porque no tenes guita. Conmigo podes ser sincero. Me dio un beso en el cuello, se paró y se fue a terminar de servir los wiskis. Yo estaba tieso, en todo sentido. - Respecto al tema de la “pena” – me dijo mientras se acercaba a la mesa con los dos wiskis sin dejar de bambolear el culo – ¿Cuánto trabajas? - Bastante… - ¿Te gusta lo que haces? - Más o menos, bha… menos que más. - ¿Y ganas mucho trabajando? - No lo que creo merecer. - Eso da pena. Mira… yo me recibí en la UNC, me dediqué dos años a trabajar de mi profesión, ad honorem, sin ganar un mango. Me mantenía trabajando de promotora, desde los 18 años. Siempre me gustó el sexo, soy ninfómana se podría decir. Una vez me ofrecieron guita y agarré viaje porque el tipo era precioso, de ahí nunca más dejé de cobrar por coger. ¿Te has cogido muchas minas? - No - ¿Te gusta coger? - Si obvio, per… - Pero nada… ¿sabes cuántos tipos que me han encantado me he cogido? - Calculo que muchos… ¿Sólo coges con lindos? - No, pero los feos pagan mucho más. Casi que elijo yo se podría decir. Trabajo de noche, cuatro veces por semana, haciendo algo que me encanta, que disfruto y me hace gozar. Tengo este departamento mío, una casa en el Dalvian, varios departamentos en alquiler y dos autos ¿vos dónde vivis? He viajado por todo el mundo también… varias veces. Puedo trabajar en cualquier parte, mi título me lo permite, ¿vos podes? - No. - Tengo apenas unos años más que vos, objetivamente… ¿quién da pena? - Yo estoy casado y enamorado. - Punto para vos. En algo me podías ganar – dijo y se prendió un pucho – la gente no entiende que la vida corriente u ordinaria por decirla de un modo más crudo, no es lo que todo el mundo busca. Esa foto de esposos felices, con hijos y en una casa en un barrio privado no es lo que todos queremos. El novio ideal no está en mis planes. - ¿No estás de novia? - Tengo amantes. - ¿Y estas enamorada de alguno? - ¿Te has cogido a una empleada o compañera del laburo? - No. - Si lo haces vas a saber porque no estoy enamorada. Para mi es increíble que una persona solo coja por estar enamorada, o que no tenga sexo casual y libertino por no sentir amor, o por mantener un estado fiel. Así como vos no entendes mi putez, yo no entiendo tu virginidad mental. - No es tan así, también hay cosas que a cualquier persona lo pueden amilanar… vos decis que coges con tipos distintos cuatro veces por semana ¿no tenes miedo de quedar contraer una enfermedad o quedar embarazada? - Respecto a la primera tomo todas las precauciones posibles, pero es algo que está en juego, una nunca sabe. Respecto a la segunda tengo dos hijos “del corazón”, hijos de sangre de dos amigas que quedaron embarazadas y las convencí de que en vez de abortar me los dieran a mí. Ellos las siguen viendo, pero yo los mantengo y hago las veces de mamá. En el ambiente que me muevo puedo tener cuantos hijos quiera… y mantenerlos a todos con lo mejor. ¿Vos tenes hijos? - No aún. - ¿No podes? - Poder, puedo, pero todavía no tengo ni las ganas ni los recursos. - ¿Recursos?… patético. Los hijos no consumen “recursos”, la gente común planifica demasiado las cosas. Cuando todos vivan un poco más el día a día el mundo va a ser más feliz. Empezá a cogerte a tu esposa sin cuidarte y dejá que la naturaleza fluya. - ¿La naturaleza fluya? Que loco que digas esto… ¿Y si quedaras embarazada de un cliente? - Mis clientes no son como vos, son tipos de mucha guita… políticos, empresarios, gente de la farándula. Seguramente lo que cobro en una noche sea parecido a lo que vos cobras en un mes. - ¿Y qué tiene que ver? - ¿Cuantos políticos, empresarios o famosos tienen hijos con prostitutas? - No he escuchado nunca a ninguno… - Es porque esto se maneja todo con operadores, intermediarios. El operador te conoce, sabe quién sos, de donde venis y toda tu vida. Es el que le maneja la agenda a los grosos y sabe de vos. Si por esa mala casualidad de quedas embarazada, a los tres días sos boleta. Total, sos una desconocida. No es mi negocio embarazarme de un pez gordo, ese es otro camino que se arranca como todas las botineras que ves en la tele. Las chicas que tomamos esto como una carrera sabemos cuáles son las alternativas a seguir y hasta cuando retirarnos. - ¿Y cuándo te retiras? - ¿Cuándo te retiras vos de tu trabajo? – me retrocó la pregunta Mayra. - No sé, cuando sea viejo. - Bomur… esto es un trabajo como cualquier otro. No soy como las chicas que trabajan por necesidad, yo lo hago porque me encanta estoy y de paso gano mucha plata, es una cuestión de conveniencia. Ninguna compañera de estudio mía gana la mitad de lo que gano yo, yo soy mi propia empresa, mis empleados me buscan clientes a comisión, y mientras más alto llegan, más caro me salen, pero mejores ganancias me generan. Tengo operadores míos en tribunales, en toda la casa de gobierno, en empresas grandes, en hoteles cinco estrellas, casinos y boliches. Les doy trabajo a varias chicas, como la que te abrió la puerta y comen de nosotras muchas personas. Hacemos algo que nos gusta y cobramos por ello, hasta que no entiendas esto no vas a entender cuándo voy a dejar de hacerlo. No hay otra cosa que me den ganas de hacer. - Yo siempre pienso que en algún momento te van a dar ganas de hacer otra cosa, porque las mujeres tarde o temprano se enamoran de alguien y les da ganas de estar con esa persona toda la vida, como una especie de hombre ideal que no quieren dejar escapar. - Tu pensamiento es básico, como el de la mayoría de los hombres, que creen que las putas necesitamos de ese “príncipe azul” que nos venga a “sacar” de la “miseria” en la que vivimos – Me dijo Mayra elocuente mientras hacía señas con sus dedos en donde iban las comillas – Si me engancho un tipo de guita, seguro me termino garchando gratis al jardinero, porque lo que me gusta es el sexo, más que la plata. Esa idea de macho salvador es patética y machista. Tengo varios departamentos míos en alquiler, podría vivir de la renta y sin embargo sigo trabajando todos los días, es algo que me llena de adrenalina y vida. No me veo cocinando para mis nueras o durmiendo un viernes a la luz de una película romántica. Eso no es para mí. ¿Ganas mucho escribiendo? - No, es más por pasión. - Si a la pasión le pusieras precio estarías prostituyendo contenido. ¿Lo harías? - Nos lo han propuesto y no lo hemos hecho, ¿vos que sería lo último que harías? - Enamorar a un tipo casado y feliz. Sobre todo lo demás, dispongo de las propuestas. En fin… lo más “loco” que he hecho hasta ahora es dar una entrevista a una página web, así que cuando quieras podemos arrancar, ¿qué me vas a preguntar? - Creo que no tengo más nada que preguntarte… - ¿Terminamos acá? - Yo casi termino – le dije y me paré para saludar e irme. Con una sonrisa que dejaba ver un puñado de dientes perfectos y blancos Mayra se paró para acompañarme a la puerta del departamento. Me preguntó cuándo iba a salir y me advirtió con publicar fotos de ella o su departamento. Antes de irme me terminé de un tirón el wiski y me dirigí hacia la puerta. Ahí me abrazó fuerte, apretando sus tetas duras contra mi pecho y nuevamente me mordió la oreja despacito… - Acordate… cuatro veces por semana como mínimo – y me dio un beso en el cuello. Esa noche tuve una de las mejores noches de sexo con mi esposa. El post cumple con el protocolo, las fotos no muestran nada. En segundo lugar, les recomiendo que lo lean por mas largo que sea. Lo van a disfrutar.
UN DISCURSO DE HITLER [-2-] [[Ver video en la fuente]] El sábado, siguiendo con la semana Leni Riefenstahl, vi su película "El Triunfo de la Voluntad". Y me fijé en este discurso de Hitler. No pude dejar de pensar en que este hombre fue algo fuera de lo común. Desde la puesta en escena increíble que acompañaba a sus discursos, hasta sus gestos, su característica voz... es fácil imaginar la sensación que debía producir verle. David Bowie dijo que Hitler fue en su época como las actuales estrellas del rock. Y no le faltaba razón. El público de Hitler y el de las estrellas del rock reacciona de manera similar. Observad cómo el discurso, con semejante decorado y desarrollado con nocturnidad, resulta impresionante. Ciertamente al observarle vemos que Hitler debió de ser ciertamente muy inteligente puesto que escribía sus propios discursos y utilizaba un lenguaje único. Sabía entonar su voz para provocar respuestas en el público. No solo eso, como se puede ver, Hitler no leía en muchas ocasiones sus discursos. Todo eso forma parte de un talento que no se le puede negar. Por supuesto, la filmación esta producida por la grandiosidad de Leni Riefenstahl. Sin duda, un documento único en el que podemos ver al Führer en toda su integridad como líder de una nación. Espero que os guste. [-2-] Discurso se Adolf Hitler dirigido a la juventud nazi. link: http://www.youtube.com/watch?v=3VRv8id8Wjs&bpctr=1369638129 link: http://www.youtube.com/watch?v=Omkkm_scvFw Aca se pronuncia sobre la democracia y recomiendo mucho ver este video. Lo que dice no tiene epoca, es de ayer, hoy y siempre. Algunas palabras estan mal escritas pero el todo se entiende a la perfeccion. link: http://www.youtube.com/watch?v=qYr43eUjQhU LA ORATORIA DE HITLER [-1-] Estas fotografías se han utilizado en muchas ocasiones para desacreditar a Hitler diciendo que era una especie de payaso o de histérico. Pero lo cierto es que, a pesar de la promesa de Hoffmann, su fotógrafo, los negativos no fueron destruidos. Hitler esta haciendo mímica ante el espejo para ensayar sus arengas tan famosas. Lo cierto es que Hitler fue uno de los grandes, quizá el mejor, comunicador de todos los tiempos. Es muy probable que nadie le haya igualado. Hitler recibió enseñanza teatral. Ensayó todos sus gestos famosos y hasta las expresiones faciales. Tuvo un profesor, Paul Devrient, que fue cantante de ópera. Le enseñó técnicas para su puesta en escena y también le enseñó a educar su voz. Pocos políticos se habían tomado esas molestias. Pero Hitler sí. No dejó nada al azar. Solía quedarse afónico tras sus discursos y terminaba absolutamente agotado. Después de cada aparición pública solía preguntar a sus colaboradores sobre cómo había estado. En 1931 la revista norteamericana Vanity Fair lo incluyó entre los mejores oradores de la época. Ciertamente Hitler fue un genio de la oratoria. Ceremonia de clausura de las actividades del Día del Partido en el Palacio de congreso de Nuremberg. link: http://www.youtube.com/watch?v=mcenfL_IHRM FUENTES Y AUTORES [-1-] http://www.estudiodehitler.com/2008/11/la-oratoria-de-hitler.html [-2-] http://www.estudiodehitler.com/2009/03/un-discurso-de-hitler.html NOTA: No se pretende ensalzar ni promocionar la figura de Hitler.
Y otros consejos que te habría dado Ambroise de Paré en el siglo XVI Ambroise de Paré está considerado uno de los padres de la cirugía moderna, aunque sus extravagancias impiden que se le tome demasiado en serio. Cirujano de varios reyes de Francia, Paré comenzó su andadura como cirujano-barbero, un oficio inquietante paras quienes conozcan historias que relacionan a barberos con carne. Llamarles cirujanos-barberos era la forma de ningunear a los que afeitaban, cortaban el pelo y hacían sangrías. Así los diferenciaban de los cirujanos ‘buenos’, los de bata larga. Si a esto se le añade que las operaciones en el siglo XVI se hacían en los pasillos y que, para disgusto de otros cirujanos, Ambroise de Paré fue autodidacta y ni siquiera sabía latín, no cuesta imaginar que le impidiesen incluso publicar sus obras completas. En 1533 Paré solo tenía diecisiete años y comenzó a trabajar en el gran hospital de París, donde ejerció durante tres años, hasta que se fue al ejército como cirujano militar. Tuvo grandes ideas. Una de ellas fue un ungüento a base de yema de huevo, trementina y aceite de rosas para amainar el dolor que provocaban las armas de fuego. Siguió pensando en este tipo de heridas y, aunque publicó otros tratados, el más famoso fue su manual de 1545: ‘Méthode de traiter les plaies faites per les arquebuts et autres bastons à feu, et celles qui sont faites par la pudre à canon‘. Salvar a un duque francés de una herida mortal, cuando los cirujanos tenían fama de rematar a los soldados que intentaban socorrer, fue otro de sus méritos. Por más que le ultrajasen, Ambroise de Paré dignificó la profesión. En la época de Paré se había puesto de moda la extraña costumbre de esnifar polvo de momia. Por un error de traducción, en Occidente se extendió el consumo de polvo de momias egipcias por sus supuestas propiedades analgésicas. De Paré fue uno de los pocos que se percataron del fraude y lo denunció en uno de sus escritos. Hasta aquí, puede parecer que se trata de un hombre normal, incluso demasiado sensato para su tiempo. Y no es que el hecho de que escribiese sobre unicornios sea motivo para creer que no lo fue. El famoso cirujano también escribió el libro Monstruos y prodigios, un volumen ilustrado con grabados que fue recopilando y que publicó Siruela en España, aunque hoy está descatalogado. Fue en el siglo XVI cuando aquellos monstruos salidos de la mitología adquirieron el aspecto de humanos deformes. Paré no se conformó con describir y catalogar a los monstruos y prodigios cuya supuesta existencia atormentaba a la gente de la época, también explicó las razones, casi todas ellas relacionadas con el embarazo, por las que una persona podría adoptar un aspecto deforme. No se trataba ya de monstruos que pusieran en peligro la vida de la gente, sino de castigos divinos basados en conductas inmorales de los padres y, sobre todo, de la madre, que daban lugar a humanos amorfos, conocidos entonces como prodigios. 1. El semen, en su justa medida «La tercera, la cantidad excesiva de semen. La cuarta, la cantidad insuficiente de semen. […] La décima, la descomposición o corrupción del semen. La decimoprimera, la mezcla de semen». A Paré, además de la menstruación, le obsesionaba el semen. Tanto tener demasiado, como tener poco o mezclarlo (cuidado con los bukakes), era motivo para que los niños que nacían se convirtiesen en seres deformes. Si el problema era la abundancia, el niño saldría multiplicado: dos cabezas, cuatro piernas, cuatro ojos…y así. Si el semen era escaso, el resultado sería el previsible. La idea de que el exceso de semen provocaba a su vez un exceso de órganos, parte de una creencia previa según la cual, cuando una mujer daba a luz varios hijos, se debía a una cantidad excesiva de semen que acababa desparramándose por una serie de celdas que contenía el interior de la mujer y en las que se gestaban distintas criaturas. Según Paré, estos ‘monstruos’ viven poco tiempo porque «se disgustan y vuelven melancólicos al verse así convertidos en oprobio de todo el mundo». 2. Sacia tus antojos. Siempre. «La quinta, la imaginación (por ejemplo, los ‘antojos’ de las madres encintas, que producen efectos reales)». Si una mujer embarazada se obsesionaba urgentemente con un alimento, era obligación de quienes estuvieran cerca de ella facilitárselo. De no consumir el alimento deseado que, en estos casos, además se le habría puesto delante sin permitirle consumirlo, el niño nacería deforme. Una creencia que todavía hoy no ha desaparecido del todo. ¿Quién no conoce a alguien con una marca de nacimiento de la que siempre le han dicho que se debe a una fresa que no llegó a tiempo? 3. No te frotes una rata entre las tetas Quizá en el entorno de Paré las mujeres tenían la costumbre de restregarse ciertos alimentos y animales por el pecho. Hacerlo podría conllevar el castigo divino de parir un hijo monstruoso. A evitar: ciruelas, cerezas, ranas y ratas. De la comida también dijo otras barbaridades como que las mujeres que se alimentaban de frutas y verduras acabarían pariendo monstruos. Para todos estos casos, además, contaba con referencias (Aristóteles es un frecuente en el bestiario de Paré) y casos tan ‘reales’ que él mismo aseguraba haber presenciado. 4. Vigila tus bragas Si la mujer permitía que la regla manchase su ropa, el niño nacería con la cabeza de un loro. Ahora que un hombre se ha operado las orejas para parecer un loro, ¿alguien imagina que en su pueblo se extendiese la creencia de que su madre se manchó de sangre menstrual? Y qué decir de quedarse embarazadas teniendo la regla. La creencia de que los pelirrojos nacieron así estaba muy extendida, pero Paré quiso aportar un toque distintivo y, además, aseguraba que los niños podían contraer enfermedades como la lepra, la gota o el escorbuto. 5. Cuidado con la zoofilia Lo que pensaría la gente del siglo XVI si naciese un animal con cabeza de humano o un bebé con cabeza animal no dista mucho de lo que se pensaría hoy. Además, según el cirujano, un caballo con cabeza de hombre advertía de enormes desgracias. No es del todo descabellado teniendo en cuenta que el origen de la palabra monstruo guarda una estrecha relación con los avisos: la raíz latina ‘monere’ significa ‘advertir’. Lo más llamativo de estos ejemplos tiene más que ver con los indultos: cuenta Paré que un hombre mató a un ser monstruoso, mitad animal y mitad hombre y que, tras alegar que no podía soportar el ruido molesto que hacía (tenía voz humana), fue indultado. Como él, otro hombre acusado de bestialismo, fue indultado por la posición de los astros el día que nació una vaca con cabeza de hombre.

Por Iñaki Berazaluce Sabemos de sobra que la cara es el espejo del alma y que los malos tienen cara de malos. También es cierto que un mal día lo tiene cualquiera, y hasta al más eminente de los benefactores de la Humanidad pueden pillarle en una foto poco favorecedora. Hemos juntado en este inusual contubernio a 8 asesinos en serie y 8 Premios Nobel. ¿Sabrías adivinar quién es quién? Las respuestas, aquí abajo. 1 Joaquim Kroll, “tío Joaquín”, 14 asesinatos 2 Marcel Pietot, el asesino de la resistance, +100 asesinatos 3 Werner Heisenberg, Nobel de Física, 1932 4 John Haigh, el asesino del ácido, 6 asesinatos 5 Christian Anfinsen, Nobel de Química, 1972 6 Camilo José Cela, Premio Nobel de Literatura, 1989 7 Albert Fish, el Vampiro de Brooklyn, 5 asesinatos 8 Gerhart Hauptmann, Nobel de Literatura, 1912 9 Julian Schwinger, Premio Nobel de Física, 1965 10 Andrei Chikatilo, el carnicero de Rostov, 53 asesinatos 11 Arthur H. Compton, Nobel de Física, 1927 12 Friodtjof Nansen, Premio Nobel de la Paz, 1922 13 John Wayne Gacy, Pogo el payaso, 33 asesinatos 14 Ottis Toole, la Mano de la Muerte, decenas de asesinatos 15 Peter Manuel, la Bestia de Birkenshaw, 9 asesinatos 16 Mario Vargas Llosa, Premio Nobel de Literatura, 2010 Por otra parte, observemos esta imágen. Dos de estos individuos son criminales convictos y el otro es gente de bien. ¿Eres capaz de adivinar quién es quién? En el siglo XIX tuvo cierto predicamento la frenología, una seudociencia que pretendía determinar el carácter de las personas a partir de la forma del cráneo y de sus facciones. Según su fundador, el neuroanatomista alemán Franz Joseph Gall, la cara no sólo era el espejo del alma sino también del historial delictivo de la persona. Cuando ya creíamos haber superado el sarampión del determinismo morfológico llega un grupo de psicólogos para informarnos de que resulta que sí: que los malos tienen cara de malos. Los tres psicólogos de la Universidad de Cornell llevaron a cabo un experimento, consistente en mostrar las caras de 32 rostros de varones veinteañeros, la mitad de los cuales eran criminales convictos y la otra mitad no (puedes hacer la prueba tú mismo más abajo). Los participantes tenían que distinguir a los criminales de los ciudadanos intachables. El resultado es que la mayoría fue capaz de determinar quiénes eran los criminales (yo mismo acerté 11 de los 16) pero casi nadie fue capaz de adivinar el motivo por el que cada presidiario cumplía condena (el selecto grupo parecía el casting de “Con Air”: incluía asesinos, violadores, ladrones, pirómanos, camellos y timadores). El motivo por el que no somos capaces de conocer la “especialidad” de cada criminal se lo debemos a Satoshi Kanazawa, psicólogo disidente y políticamente incorrecto, autor del blog El Científico Fundamentalista. “Los delincuentes no se especializan. Los hombres que cometen un tipo de delitos son más proclives a cometer otros. Incluso si en el experimento se esmeraron en elegir a presos que sólo habían cometido un tipo de delito, en la realidad empírica hay hombres que cometen (todo tipo de) delitos y hombres que no”. Más sorprendente aún: las mujeres que participaron en el estudio no fueron capaces de distinguir a los violadores. Más bien sucedió al contrario: los condenados por violación no fueron considerados siquiera delincuentes. Kanazawa tiene también una teoría para esta aparente paradoja: “Para convertirse en un violador exitoso, el hombre tiene que ser capaz de ganarse la confianza de la mujer inicialmente. Los hombres que tienen un aspecto criminal y peligroso no deberían ser capaces de acercarse lo suficiente a una mujer como para ser capaces de violarla”. Sin embargo, y rizando el rizo de la paradoja los hombres sí fueron capaces de localizar a los violadores entre los 32 hombres. ¿Y tú? ¿Serás capaz? Aquí tienes las 32 fotos utilizadas en el experimento. Trata de localizar a los 16 convictos, incluyendo a 4 violadores. Apunta los resultados en un papel. Convictos 3-4-5-8-10-11-16-20-21-23-24-27-28-29-31-32 Violadores 3-23-31-32

Se cumplen 40 años del comienzo de un terrible conflicto bélico entre dos grupos de chimpancés del Parque Gombe, el primero documentado por la ciencia y que fue dado a conocer por Jane Goodall Godi decidió alejarse de su grupo del valle Kahama hacia unos árboles frutales. Aunque son muy sociales, los chimpancés suelen disfrutar de una buena comilona en solitario. Mientras lo hacía, un grupo de ocho chimpancés del grupo vecino se movía rápida y sigilosamente por la frontera de sus territorios. Esta partida avanzaba en fila india, en silencio, parando cada vez que ganaban unos cuantos metros para atender al olfato y al oído. Su pelo estaba erizado y se mostraban ansiosos y excitados. El joven macho que disfrutaba de su merienda en las ramas de un árbol no vio venir el ataque. Súbitamente, los machos más rápidos del escuadrón de ataque se lanzaron sobre Godi, derribándolo bruscamente. Aunque logró zafarse del primer asalto, Humphrey, Figan y Jomeo, el peso pesado del clan de Kasakela, corrían hombro con hombro tras él hasta que el primero de ellos logró agarrarle por una pierna, tumbándolo de golpe en el suelo, boca abajo. De un salto, Humphrey se sentó sobre su cabeza, sujetando sus extremidades, para que los otros cinco machos adultos desataran la violencia sobre su cuerpo desamparado. Un macho adolescente y una hembra, Gigi, les jaleaban en un segundo plano. Rodolf, el más viejo de los machos del grupo de Kasakela, mordía al indefenso rival con sus escasos dientes en cuanto veía ocasión mientras Figan, Jomeo, Sherry y Evered golpeaban salvajemente la espalda de su víctima. Para siquiera imaginar la violencia que sufría Godi, conviene recordar que incluso un chimpancé criado en cautividad cuadruplica la fuerza de un hombre en buena forma. Los sonidos de la selva quedaron silenciados con el griterío de los chimpancés: los chillidos de Godi, ahogándose entre el terror y el dolor, y el frenesí furioso de los alaridos de sus agresores. La brutal paliza duró diez minutos. Después, Humphrey soltó a su víctima, que quedó inmóvil, gimiendo, durante un largo rato. Todavía tenía el rostro hundido en el barro. En ese momento, Rodolf se acercó hasta el cuerpo dolorido de Godi con una roca entre sus manos y la estampó sobre él. Era la tarde del 7 de enero de 1974. “Estaba gravemente herido, con grandes cortes en la cara, una pierna y el lado derecho de su pecho, y debía estar seriamente dañado por la tremenda paliza que había recibido. Sin lugar a dudas, murió a causa de estas heridas, porque nunca volvió a ser visto por el equipo que estudiaba el grupo de Kahama”, relata la prestigiosa primatóloga Jane Goodall en su libro A través de la ventana (1990). La investigadora tituló Guerra el capítulo en el que narra este episodio, que fue presenciado por un atónito colaborador de Goodall, Hilali Matama, y que Goodall había dado a conocer inicialmente en su libro Los chimpancés de Gombe: patrones de comportamiento (1986). El asesinato de Godi, como si se tratara del magnicidio del archiduque Francisco Fernando de Austria de 1914, marcó el estallido de una guerra de cuatro años entre dos clanes de chimpancés, el del valle Kahama y el del valle Kasekela, que será recordado como el primer conflicto bélico entre primates no humanos. Sin duda, enfrentamientos como aquel se habrían dado anteriormente, pero la muerte de Godi —y las que le siguieron— fue la primera ocasión en que se tuvo conocimiento de ese nivel de violencia premeditada y cruel, con el claro objetivo de matar a los rivales, no sólo de vencerles. El conflicto había comenzado a gestarse un par de años antes, cuando un grupo de machos que pertenecían al clan Kasakela —Hugh, Charlie, Dé, Godi, Willy Wally, Sniff y Goliath— fueron poco a poco desligándose hasta constituir su propio grupo al sur, en el valle Kahama. Desde que se consumó la división norte-sur en 1972, la escalada violenta se desató, pasando de roces a escaramuzas y de golpes a ataques orquestados. Pero fue a partir de 1974 cuando la espiral sangrienta tomó un cariz espeluznante. El goteo de muertes terroríficas siguió adelante hasta que, en 1977, los machos de Kasakela aniquilaron a Sniff, el último macho Kahama. Incluso mataron a una de las hembras, Madam Bee, siempre en ataques del mismo estilo cobarde, acorralando a una víctima entre muchos para matarla con un terrorífico afán. Escenas de pesadilla “Durante años luché para aceptar este nuevo descubrimiento. A menudo, me despertaba en medio de la noche y venían a mi mente terribles imágenes: Satan [un macho Kasakela] ahuecando la mano debajo de la barbilla de Sniff para beber la sangre que manaba de una gran herida de su rostro; el anciano Rodolf, por lo general bondadoso, completamente erguido para lanzar una roca de dos kilos sobre el cuerpo postrado de Godi; Jomeo arrancando a tiras la piel del muslo de Dé; Figan golpeando una y otra vez el cuerpo tembloroso y malherido de Goliath, uno de sus ídolos de infancia. Y, tal vez lo peor de todo, Passion atiborrándose con la carne del hijo de Gilka, con la boca manchada de sangre como un grotesco vampiro de las leyendas infantiles”, describe una afectada Goodall. Este último episodio de canibalismo, el de Passion y su hija Pom secuestrando crías de su propio clan para devorarlas, se convertía en el paradigma de los años de terror que se vivieron en el Parque Nacional de Gombe (Tanzania) y que, en cierto modo, puso fin al idilio de los primeros años de Goodall entre los chimpancés. A Goodall le dolió especialmente la muerte de Goliath, uno de sus primeros amigos en Gombe. Emilie, una estudiante que colaboraba con el grupo de Goodall, presenció el ataque que llevó a su muerte. Esta joven estaba sorprendida por la rabia y la terrorífica hostilidad de los cinco agresores: “Sin duda querían matarlo. Faben incluso retorció su pierna una y otra vez como si quisiera desmembrar a su presa tras una cacería”, relató posteriormente a su jefa. Tras el shock inicial por este descubrimiento, la comunidad científica puso estos episodios en cuarentena y solo recientemente, cuatro décadas después, se han reconocido como lo que fueron: una demostración del lado más violento de estos primos hermanos de los humanos. “Por aquel entonces, los chimpancés de Gombe estaban siendo aprovisionados con comida, una práctica de duró meses, tal vez incluso años”, explica a Materia el primatólogo Josep Call, recordando que Goodall comenzó a dar plátanos a los chimpancés en 1965. “Es posible que algunos investigadores atribuyeran este episodio en cuestión a causas no naturales. El paso de los años y la acumulación de conocimiento han demostrado que dichos episodios también ocurren en ausencia de aprovisionamiento”, resume Call, director del centro de investigación en grandes simios más importante del mundo, ubicado en Leipzig. “Fue la primera prueba de que el conflicto entre grupos existe y que a veces se manifiesta de forma muy violenta. Como a menudo sucede en el campo de la investigación, la verdadera importancia de un primer episodio o de un descubrimiento inicial se aprecia mejor cuando pasan unos años y se acumulan (y repiten) episodios similares”, defiende este reconocido investigador barcelonés. Un hito de la primatología Hoy por hoy, la expansión del territorio y los recursos que conllevan —incluidas las hembras— se citan como las principales fuerzas subyacentes en este tipo de conducta. Uno de los investigadores que más ha trabajado en esta pauta expansionista es el antropólogo John Mitani, de la Universidad de Michigan, que en 2010 publicó un estudio decisivo tras años de observación de la gigantesca comunidad de chimpancés de Ngogo (150 ejemplares), en el Parque Nacional de Kibale (Uganda): su equipo observó 18 ataques mortales que finalmente tuvieron como consecuencia la ampliación del territorio de los atacantes. “Es muy raro que los animales vayan por ahí matando a otros de su especie. Por eso genera tanto interés. Lo que ha quedado claro durante tantos años después de la primera observación en Gombe es ¿por qué los chimpancés matan a miembros de otros grupos? Nuestro trabajo en Ngogo ha demostrado, creo, de forma bastante concluyente que se trata de una estrategia a largo plazo para lograr el dominio sobre los grupos vecinos”, explica Mitani a esta redacción. “Si tiene éxito, los chimpancés son capaces de ampliar sus territorios a costa de sus vecinos”, resume. Sin embargo, y a pesar de que es la propia Goodall la que usa el término “guerra”, ni a Mitani ni a Call les gusta la terminología bélica para los comportamientos de los chimpancés. “Creo que la guerra humana es algo que es muy diferente de lo que los chimpancés hacen cuando matan a otros”, reivindica Mitani. Y añade: “En cualquier caso, también es importante recordar que existen muchos otros tipos de animales en el mundo, además de los chimpancés y otros primates, que participan en este tipo de comportamiento: las hormigas, por ejemplo”. Call también recurre a estos insectos sociales: “Hormigas de diferentes especies han demostrado un agonismo intenso hacia otras colonias, que en algunos casos creo que pueden llegar al exterminio total. En general, el conflicto entre grupos vecinos de animales es mucho mas común en el mundo animal de lo que cabría pensar. Pero claro, cuando se trata de chimpancés, tal vez nos parece más parecido a un acto bélico”. “Durante muchos años”, escribe Goodall, “yo había creído que los chimpancés, al tiempo que mostraban asombrosas similitudes con los humanos en muchos sentidos eran, en general, ‘más bonitos’ que nosotros. De pronto, me di cuenta de que, en determinadas circunstancias, podían ser igual de brutales, que también tenían un lado oscuro de su naturaleza. Y eso duele”. Las notas antiguas de Jane Goodall revelan las claves de la primera guerra Siete machos y dos hembras aniquilados en horripilantes palizas que llenaron de pesadillas las noches de la primatóloga Jane Goodall, como ella misma recordaría después, abrumada por el descubrimiento del terror que eran capaces de desatar. Todo lo que sucedía por aquellos días quedaba escrito en los cuadernos de notas de Goodall y su equipo. Habían establecido un puesto de alimentación en el que a veces entregaban plátanos a los chimpancés para ganarse su confianza. Ellos se acercaban por allí en grupos o parejas, compartiendo el rato. Los investigadores apuntaban que tal o cual chimpancé había acudido y con quién y qué hacían. Joseph Feldblum está al frente de este trabajo que se ha servido de 13 años de anotaciones para estudiar qué llevó a esta violenta división entre los chimpancés. Según explica a Materia, tres tipos de algoritmos aplicados a los datos de Goodall muestran que en 1972, un año antes de la división, se hacen visibles dos subgrupos claros que coinciden perfectamente con las comunidades que surgirían después. Además, la red que formaban los chimpanchés empezaba a dar muestras de división ya en el 1971, pero es que ya en 1968 había “tendencias evidentes de subagrupamiento”. “Fue una combinación de varios acontecimientos lo que llevó a la división. Sin embargo, los datos muestran que la muerte de un macho mayor (Leakey) en diciembre de 1970 coincidió estrechamente con el aumento de la modularidad a partir de 1971, y poco después hubo una lucha por el poder entre el macho alfa Humphrey (del norte) y dos machos del sur de alto rango, Charlie y Hugh”, sugiere Feldblum, que acaba de presentar los resultados provisionales de su trabajo en la reunión anual de la Asociación Estadounidense de Antropólogos Físicos. Rivalidad entre tres machos alfa El análisis de las notas de los primatólogos muestra que Humprhey y Charlie y Hugh comenzaron a evitarse entre ellos cada vez más y más hasta que, finalmente, cristalizó la división en dos comunidades distintas. “Por eso creemos que las causas de la división fueron primero la muerte del macho de mayor edad y luego la lucha por el poder entre los tres machos de alto rango”, explica Feldblum. El anciano Leakey habría funcionado como último puente entre dos grupos que tendían a dividirse en una lucha por el poder que finalmente coronaría a Humphrey, jefe del norte y líder de las incursiones que uno a uno acabaron con todos los machos rivales. Humphrey no solo aniquiló a sus rivales directos Charlie y Hugh, también se encargó de que murieran Dé, Godi, Willy Wally y Goliath hasta que en 1977 caía en otra emboscada Sniff, el último de los machos del sur. Los salvajes asesinatos respondían a un patrón similar: los machos del norte realizaban sigilosas incursiones en busca de un miembro del grupo rival que anduviera solo, contra el que descargaban una furia inusitada, con dentelladas, pedradas y desmembramientos. En enero de 1974, Humphrey se sentó sobre la cabeza de Godi, con la cara hundida en el barro, mientras sus siete secuaces le golpeaban con saña. El hallazgo de Goodall se puso en entredicho en su día, como explicaba a esta redacción el primatólogo Josep Call, por considerar que al entregarles plátanos habían adulterado su convivencia, provocando ese nivel de violencia entre ellos. Ahora ya sabemos que las guerras entre chimpancés se suceden aunque no haya humanos de por medio. Además, las investigaciones de John Mitani han demostrado que los chimpancés se atacan entre sí por territorialismo y luchas por los recursos y las hembras. El trabajo de Feldblum junto a Sofia Manfredi, Ian Gilby, y Anne Pusey permite entender, y ahora incluso predecir, las divisiones en grupos de primates, que no son en absoluto distintas de como se producen entre humanos. En New Scientist mencionan un importante estudio antropológico que mostraba una pauta similar entre dos facciones dentro de un club de kárate. Por ejemplo, los datos del estudio de Duke muestran que, en la división, los chimpancés eligieron grupo siguiendo las afinidades que ya se habían mostrado antes de que hubiera diferencias irreconciliables. No obstante, Feldblum nos advierte sobre sacar conclusiones de este episodio, ya que es el único que se conoce en que un grupo de chimpancés acabara partido y enfrentado. “Esta es la única división de una comunidad que se haya observado nunca en chimpancés en su hábitat natural, por lo que estamos, básicamente, analizando una anécdota. Por eso no debemos sacar conclusiones universales sobre el comportamiento de los chimpancés a partir de este análisis”, concluye. El Parque y la Doctora ¿Dónde está el Parque Nacional de Gombe? El Parque Nacional de Gombe se encuentra en la costa este del lago Tanganyika en lo que ahora es Tanzania. Cuando Jane Goodall vino aquí por primera vez, el área era parte del Protectorado Británico de Tanganyika y era conocido como la Reserva de Gombe Stream. Ahora es el parque nacional más pequeño del país (35 km2). ¿Cuándo llegó Jane Goodall por primera vez allí? Jane Goodall llegó a Gombe el 14 de julio de 1960, a los 26 años. Las autoridades británicas no le permitieron vivir allí por su cuenta, así que su madre, Vanne, se prestó como voluntaria para acompañarla los primeros 4 meses. ¿Por qué fue a Gombe? En 1960 Jane Goodall viajó a lo que era entonces la Reserva de Gombe Stream para estudiar el comportamiento de los chimpancés salvajes bajo las directrices del famoso antropólogo y paleontólogo, el doctor Louis Leakey. Su misión consistía en estudiar el comportamiento de los chimpancés para comprender mejor la evolución humana. Antes de eso pasó un tiempo estudiando monos vervet en una isla del Lago Victoria.