L

Lothlorien4ever

Usuario (Argentina)

Primer post: 6 may 2010Último post: 10 may 2010
3
Posts
60
Puntos totales
11
Comentarios
C
Como perder un partido celebrandolo xD (Muy Boludos)
HumorporAnónimo5/9/2010

jajaja...eso pasa por festejar antes de tiempo...con 0.6 segundos en el reloj le dieron vuelta el partido...de no creer OCURRIÓ EN LA FINAL DE LA LIGA ADRIÁTICA ENTRE EL CIBONA Y EL PARTIZAN El final más increíble o cómo perder un partido celebrándolo El Cibona se encontraba celebrando el triunfo en la pista cuando el Partizan anotó un triple increíble sobre la bocina · Ni las cámaras captaron en un primer momento la acción · El Partizan lograba la victoria en casa de un rival histórico · Perasovic (Cibona): "Si hubiésemos ganado, nos lo hubiésemos merecido" · Dusko Vujosevic: "Si hubiesen anulado la canasta, que piten la técnica" link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=s10eG415NxU La final de la Liga Adriática nos dejó una de las imágenes más increíbles que se han visto en el baloncesto. A falta de ocho segundos, el Partizan ganaba por un punto (71-72) y tenía la posesión del balón. Lawrence Roberts recibió una falta y tenía dos tiros libres para sentenciar la victoria. Erró los dos y a la Cibona le dio tiempo a cruzar la pista para lanzar de tres. Bojan Bogdanovic, el alero que descartó el Madrid, clavó un triple y desató la locura. Quedaban 0,5 segundos y la Cibona empezó a celebrar la victoria. Con los jugadores croatas abrazados en la pista, Kecman, escolta del Partizan, lanzó a la desesperada desde su campo. El balón golpeó en el tablero y entró para poner el definitivo 75-74 en el marcador, ante la incredulidad de los croatas y el delirio del banquillo serbio. Los croatas revisaron el vídeo, pero no había nada que hacer. Simplemente impresionante. FUENTE: http://www.marca.com/2010/04/26/baloncesto/1272263281.html

0
0
Porque Fontanarrosa eran tan groso =)
Porque Fontanarrosa eran tan groso =)
HumorporAnónimo5/6/2010

Si..ya se que es largo...pero realmente no se van a arrepentir si lo leen...creanme VIEJO Y ARBOL A un costado de la cancha había yuyales y, más allá, el terraplén del ferrocarril. Al otro costado, descampado y un árbol bastante miserable. Después las otras dos canchas, la chica y la principal. Y ahí, debajo de ese árbol, solía ubicarse el viejo. Había aparecido unos cuantos partidos atrás, casi al comienzo del campeonato, con su gorra, la campera gris algo raída, la camisa blanca cerrada hasta el cuello y la radio portátil en la mano. Jubilado seguramente, no tendría nada que hacer los sábados por la tarde y se acercaba al complejo para ver los partidos de la Liga. Los muchachos primero pensaron que sería casualidad, pero al tercer sábado en que lo vieron junto al lateral ya pasaron a considerarlo hinchada propia. Porque el viejo bien podía ir a ver los otros dos partidos que se jugaban a la misma hora en las canchas de al lado, pero se quedaba ahí, debajo del árbol, siguiéndolos a ellos. Era el único hincha legítimo que tenían, al margen de algunos pibes chiquitos; el hijo de Norberto, los dos de Gaona, el sobrino del Mosca, que desembarcaban en el predio con las mayores y corrían a meterse entre los cañaverales apenas bajaban de los autos. —Ojo con la vía íalertaba siempre Jorge mientras se cambiaban. —No pasan trenes, casi ítranquilizaba Norberto. Y era verdad, o pasaba uno cada muerte de obispo, lentamente y metiendo ruido. —¿No vino la hinchada? íya preguntaban todos al llegar nomás, buscando al viejoí. ¿No vino la barra brava? Y se reían. Pero el viejo no faltaba desde hacía varios sábados, firme debajo del árbol, casi elegante, con un cierto refinamiento en su postura erguida, la mano derecha en alto sosteniendo la radio minúscula, como quien sostiene un ramo de flores. Nadie lo conocía, no era amigo de ninguno de los muchachos. —La vieja no lo debe soportar en la casa y lo manda para acá íbromeó alguno. —Por ahí es amigo del referí —dijo otro. Pero sabían que el viejo hinchaba para ellos de alguna manera, moderadamente, porque lo habían visto aplaudir un par de partidos atrás, cuando le ganaron a Olimpia Seniors. Y ahí, debajo del árbol, fue a tirarse el Soda cuando decidió dejarle su lugar a Eduardo, que estaba de suplente, al sentir que no daba más por el calor. Era verano y ese horario para jugar era una locura. Casi las tres de la tarde y el viejo ahí, fiel, a unos metros, mirando el partido. Cuando Eduardo entró a la cancha —casi a desgano, aprovechando para desperezarse— cuando levantó el brazo pidiéndole permiso al referíí, el Soda se derrumbó a la sombra del arbolito y quedó bastante cerca, como nunca lo había estado: el viejo no había cruzado jamás una palabra con nadie del equipo. El Soda pudo apreciar entonces que tendría unos setenta años, era flaquito, bastante alto, pulcro y con sombra de barba. Escuchaba la radio con un auricular y en la otra mano sostenía un cigarrillo con plácida distinción. —¿Está escuchando a Central Córdoba, maestro? —medio le gritó el Soda cuando recuperó el aliento, pero siempre recostado en el piso. El viejo giró para mirarlo. Negó con la cabeza y se quitó el auricular de la oreja. —No ísonrió. Y pareció que la cosa quedaba ahí. El viejo volvió a mirar el partido, que estaba áspero y empatadoí. Música ídijo después, mirándolo de nuevo. Algún tanguito? —probó el Soda. —Un concierto. Hay un buen programa de música clásica a esta hora. El Soda frunció el entrecejo. Ya tenía una buena anécdota para contarles a los muchachos y la cosa venía lo suficientemente interesante como para continuarla. Se levantó resoplando, se bajó las medias y caminó despacio hasta pararse al lado del viejo. —Pero le gusta el fútbol —le dijo—. Por lo que veo. El viejo aprobó enérgicamente con la cabeza, sin dejar de mirar el curso de la pelota, que iba y venía por el aire, rabiosa. —Lo he jugado. Y, además, está muy emparentado con el arte —dictaminó después—. Muy emparentado. El Soda lo miró, curioso. Sabía que seguiría hablando, y esperó. —Mire usted nuestro arquero —efectivamente el viejo señaló a De León, que estudiaba el partido desde su arco, las manos en la cintura, todo un costado de la camiseta cubierto de tierra—. La continuidad de la nariz con la frente. La expansión pectoral. La curvatura de los muslos. La tensión en los dorsales —se quedó un momento en silencio, como para que el Soda apreciara aquello que él le mostraba—. Bueno... Eso, eso es la escultura... El Soda adelantó la mandíbula y osciló levemente la cabeza, aprobando dubitativo. —Vea usted —el viejo señaló ahora hacia el arco contrario, al que estaba por llegar un córner— el relumbrón intenso de las camisetas nuestras, amarillo cadmio y una veladura naranja por el sudor. El contraste con el azul de Prusia de las camisetas rivales, el casi violeta cardenalicio que asume también ese azul por la transpiración, los vivos blancos como trazos alocados. Las manchas ágiles ocres, pardas y sepias y Siena de los mulos, vivaces, dignas de un Bacon. Entrecierre los ojos y aprécielo así... Bueno... Eso, eso es la pintura. Aún estaba el Soda con los ojos entrecerrados cuando al viejo arreció. —Observe, observe usted esa carrera intensa entre el delantero de ellos y el cuatro nuestro. El salto al unísono, el giro en el aire, la voltereta elástica, el braceo amplio en busca del equilibrio... Bueno... Eso, eso es la danza... El Soda procuraba estimular sus sentidos, pero sólo veía que los rivales se venían con todo, porfiados, y que la pelota no se alejaba del área defendida por De León. —Y escuche usted, escuche usted... —lo acicateó el viejo, curvando con una mano el pabellón de la misma oreja donde había tenido el auricular de la radio y entusiasmado tal vez al encontrar, por fin, un interlocutor válido—... la percusión grave de la pelota cuando bota contra el piso, el chasquido de la suela de los botines sobre el césped, el fuelle quedo de la respiración agitada, el coro desparejo de los gritos, las órdenes, los alertas, los insultos de los muchachos y el pitazo agudo del referí... Bueno... Eso, eso es la música... El Soda aprobó con la cabeza. Los muchachos no iban a creerle cuando él les contara aquella charla insólita con el viejo, luego del partido, si es que les quedaba algo de ánimo, porque la derrota se cernía sobre ellos como un ave oscura e implacable. —Y vea usted a ese delantero... —señaló ahora el viejo, casi metiéndose en la cancha, algo más alterado—... ese delantero de ellos que se revuelca por el suelo como si lo hubiese picado una tarántula, mesándose exageradamente los cabellos, distorsionando el rostro, bramando falsamente de dolor, reclamando histriónicamente justicia... Bueno... Eso, eso es el teatro. El Soda se tomó la cabeza. —¿Qué cobró? —balbuceó indignado. —¿Cobró penal? —abrió los ojos el viejo, incrédulo. Dio un paso al frente, metiéndose apenas en la cancha—. ¿Qué cobrás? —gritó después, desaforado—. ¿Qué cobrás, referí y la reputísima madre que te parió? El Soda lo miró atónito. Ante el grito del viejo parecía haberse olvidado repentinamente del penal injusto, de la derrota inminente y del mismo calor. El viejo estaba lívido mirando al área, pero enseguida se volvió hacia el Soda tratando de recomponerse, algo confuso, incómodo. —...¿Y eso? —se atrevió a preguntarle el Soda, señalándolo. —Y eso... —vaciló el viejo, tocándose levemente la gorra—...Eso es el fútbol.

60
16
E
El Amor De Una Madre
Salud BienestarporAnónimo5/10/2010

Para que vean hasta donde llega el amor que una madre puede sentir por sus hijos.. link: http://www.youtube.com/watch?v=uDr0bPZA2aI Mírales... sólo un ciego no puede ver Las palabras de amor a través de su mirada el dolor atenaza el jóven corazón. Ella le da su amor, pero eso no le basta... Y le pidió que acabara pronto con todo el dolor que su alma aguantaba. Él decidió que la madre que una vez vida le dió, ahora se la quitara. El dolor también era su dolor, sin poder ayudar a un hijo que se ahogaba... Decidió, sin pensar en ley o en Dios, sólo una razón: su hijo la necesitaba. Le acompañó hasta el cielo. De la mano le llevó; el dolor amainaba... Él la miró y apretándole la mano, sonrió. Su vida se apagaba... Se la juzgó: ni el jurado ni la gente comprendió lo que ella intentaba... No hay compasión. La llamaban asesina y , en prision, una madre lloraba... link: http://www.youtube.com/watch?v=G4Y3JmTmirI Ahora un poquitito de humor para las madres =) Mamá • me • enseñaste • a ... • Apreciar un trabajo bien hecho : "Si se van a matar háganlo afuera.Acabo de terminar de limpiar" • Me enseñaste religión: "Mejor rezá que esta mancha salga del guardapolvos" • Me enseñaste lógica: "Porque yo lo digo, por eso ... y punto" •Me enseñaste a ser prevenida: "Asegúrate de tener la ropa interior limpìa y sana; en caso que tengas una emergencia" • Me enseñaste ironía: "Seguí llorando y te voy a dar una razón verdadera para que llores con ganas." •Me enseñaste a ser ahorrativa: "Guarda las lágrimas para cuando yo muera" •Me enseñaste contorsionismo: "Mirá la mugre que tenes en la nuca .. miráa" •Me enseñaste fuerza y voluntad: "Te quedás sentada hasta que termines tu almuerzo" •Me enseñaste metereología: "Parece que un huracán pasó por tu cuartooO!" •Me enseñaste que es hipocresía: "Te dije un millón de veces que no seas exagerada" •Me enseñaste lo que es la envidia: "Hay millones de chicos en el mundo que quisieran tener una madre como la tuya" •Me enseñaste a ser ventrilocuo: "No me contestes, callate y decime ¿Porqué lo hiciste? •Me enseñaste rectitud: "Te voy a enderezar a cintazos" Gracias Má por enseñarme tantas cosas. Por eso te AMO .. Mamucha...!!! Y porque diste todo por mi .. y aun hoy lo seguis haciendo.. sos mi orgullo y la mujer de mi vida =)

0
0
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.