LordNiko007
Usuario (Argentina)
La larga duración, Fernand Braudel1. ¿Cómo clasifica el autor el tiempo histórico?Todo trabajo histórico descompone al tiempo pasado y escoge entre sus realidades cronológicas según preferencias y exclusivas más o menos conscientes. Braudel, clasifica el tiempo histórico, el cual posee multiplicidad, en tres tipos de duración social (es decir, los tiempos múltiples y contradictorios de la vida de los hombres que no son únicamente la sustancia del pasado, sino también la materia de la vida social actual): larga duración, coyuntura y acontecimiento o corta duración.El tiempo corto está hecho a la medida de los individuos, de la vida cotidiana, de las rápidas tomas de conciencia; es el tiempo por excelencia del cronista o el periodista. Está relacionado con el acontecimiento y a la historia tradicional, que es la que según Braudel, atenta al tiempo breve, al individuo y a lo episódico. Este tiempo corto, que existe en todos los aspectos de la vida, es la más engañosa de las duraciones, y por eso es rechazada por las ciencias sociales y los historiadores, que sienten fuerte desconfianza hacia la historia de los acontecimientos y por eso mismo a la historia tradicional, que centrada en su conjunto sobre el drama de los grandes acontecimientos, trabajó en y sobre el tiempo corto durante el siglo XIX y parte del XX.La coyuntura es el nivel del tiempo histórico intermedio entre la larga duración y los acontecimientos, que es empleado principalmente por la nueva historia económica y social, que coloca en primer plano la oscilación cíclica y apuesta por su duración, estudiando, por ejemplo, ciclos económicos, revoluciones y crisis que no necesariamente tienen una breve duración. Así, este segundo recitativo de la coyuntura para estudiar al pasado lo divide en amplias secciones como decenas, veintenas o cincuentenas de años.La larga duración es una historia de amplitud secular que se sitúa por encima de este segundo recitativo coyuntural. Corresponde a las estructuras, que cambian lentamente y tienen, por lo tanto, una estabilidad grande en el tiempo que puede abarcar varios siglos y resulta muy útil para la observación y la reflexión comunes a las ciencias sociales.2. ¿Cuál es su concepto de estructura? Ejemplos.La estructura es la que domina los problemas de larga duración. Mientras que para los observadores la estructura es una organización, una coherencia y relaciones suficientemente fijas entre realidades y masas sociales, para los historiadores, una estructura es un ensamblaje, una arquitectura y una realidad que el tiempo tarda en desgastar y transportar.Las estructuras pueden tener una vida tan larga que se convierten en elementos estables de varias generaciones, obstruyendo la historia, entorpeciéndola y determinando su transcurrir, o pueden desintegrarse más rápidamente: más allá de su duración, todas ellas constituyen sostenes y obstáculos. En tanto que obstáculos, se presentan como límites envolventes, de los que el hombre y sus experiencias no pueden emanciparse.Son ejemplos:- la coacción geográfica, merced de la cual el hombre es prisionero de un equilibrio lentamente construido del que no puede apartarse; esto se nota, por ejem plo, en la duradera implantación de las ciudades, en la persistencia de rutas y en la fijeza del marco geográfico de las civilizaciones.- las permanencias o supervivencias en el campo de lo cultural. Un ejemplo es el libro de Curtis, que constituye el estudio de un sistema cultural que prolonga la civilización latina del Bajo Imperio, abrumada a su vez por una herencia de mucho peso: la civilización de las elites intelectuales ha vivido hasta los siglos XII y XIV , nutriéndose de los mismos temas, las mismas comparaciones y los mismos lugares. - la historia de las ciencias, que conoce universos explicatorios construidos e imperfectos que duran siglos. Esto se puede observar en la permanencia del modelo Aristotélico desde su formulación hasta la revolución propugnada por Newton, Galileo y Descartes, y la misma permanencia de este último modelo hasta las formulaciones einstenianas.- la sistemas o civilizaciones económicas, viejas costumbres de obrar o pensar y marcos resistentes caracterizados por rasgos comunes que permanecen inmutables mientras a su alrededor se producen rupturas o conmociones. El ejemplo que menciona Braudel es el del capitalismo comercial, etapa de larga duración aproximadamente cinco siglos de vida económica.3. Significado de la frase de Lucien Febvre: …”historia, ciencia del pasado, ciencia del presente…”Braudel afirma que las ciencias sociales tienen siempre tendencia a prescindir de la explicación histórica; se evade de ello mediante el proceder de una sociología empírica (que desdeña a todo tipo de historia y actualizaen exceso los estudios sociales limitándose a los datos del tiempo corto y del trabajo de campo) y mediante un procedimiento que rebaja al tiempo, imaginando en el término de una “ciencia de la comunicación” una formulación matemática de estructuras casi intemporales. Esta división entre pasado y presente se da todas las ciencias sociales, entre ellas la demografía, la economía y la geografía.Braudel niega esta división, afirmando que no se debe pensar tan sólo en el tiempo corto y acontecimental, no creer que “sólo los aspectos que meten ruido sean los más auténticos”, puesto que “también los hay silenciosos”. Según él, presente y pasado se iluminan con luz recíproca: frente a lo actual, el pasado confiere perspectiva, y situando los estudios de casos presentes en su duración histórica, se puede realizar una reconstrucción del tiempo de la historia y comprender el pasado. Así, la historia como dialéctica de la duración es, a su manera, una explicación de lo social en toda su realidad, y por eso también de lo actual. 4. ¿Qué son los modelos en historia? ¿Y los modelos mecánicos y estadísticos de Leví-Strauss?Los modelos son hipótesis, sistemas de explicación vinculados según la forma de la ecuación o de la función, que tienen una duración variable –porque son válidos mientras es válida la naturaleza que registran-, y que como ensayo de explicación de la estructura (un instrumento de control, comprobación, verificación de la solidez y la vida misma de la estructura dada), constituyen parte de una investigación que se realiza yendo continuamente de la realidad social al modelo, y de éste a aquella, en un proceso de continuo vaivén ininterrumpido. El modelo bien establecido permite encausar, además del medio social observado a partir del que es creado, otros medios sociales de equitativa naturaleza a través del tiempo y el espacio. Las variables de estos nuevos métodos de conocimiento y de investigación pueden ser, según el temperamento, el cálculo o la finalidad de los usuarios: simples o complejas, estadísticos o dinámicos, mecánicos o estadísticos.El modelo mecánico de Levi-Strauss se encuentra a la medida misma de la realidad de pequeñas dimensiones que es directamente observada; esto afecta a grupos minúsculos de hombres. Los modelos mecánicos están establecidos a partir de grupos estrechos en lo que cada individuo es directamente observable y en lo que una vida social muy homogénea permite definir relaciones humanas simples, concretas y poco variables. Esto hace que sean preferidas por las matemáticas sociales y tentativas análogas: según Braudel, estas tendencias, que no pueden proseguirse fuera de la muy larga duración, estudian relaciones (y no cifras) que deben estar definidas con el suficiente rigor como para poder ser afectadas de un signo matemático.El modelo estadístico es el que se aplica a las sociedades grandes, amplias y complejas, en las que la observación sólo puede ser dirigida a través de las matemáticas tradicionales, el cálculo de medias. Según Braudel, una vez establecidas las medias, y las relaciones rigurosas entre grupos (y no ya individuos) que sean susceptibles a la elaboración de las matemáticas cuantitativas, se podrá recurrir a estas medias, que sólo demostrarán, según Braudel, lo que pueden dar de sí el día que se enfrenten a una sociedad moderna con sus distintas velocidades de vida. Para esto tendrá que haber una revisión de los métodos observados por las nuevas matemáticas, a fin de que no queden confinadas a la muy larga duración y puedan proseguirse los estudios en el “juego múltiple de la vida, todos sus movimientos, todas sus duraciones, todas sus rupturas, todas sus variaciones”.5. ¿Qué es el tiempo para el sociólogo y para el historiador?Braudel afirma que la concepción del tiempo entre sociólogos e historiadores defiere. Para los primeros es mucho menos imperativo, menos concreto y no se encuentra nunca en el corazón de sus problemas y de sus reflexiones; los segundos no se evaden nunca del tiempo de la historia, éste se adhiere a su pensamiento.Para los sociólogos, el tiempo social es una dimensión particular de una realidad social determinada: es interior a la realidad de la que constituye uno de los aspectos o particularidades que la caracterizan como ser particular. Al sociólogo no le estorba este tiempo, que se presta a ser administrado a su voluntad, mientras que el tiempo de la historia se presta menos al doble juego de la sincronía y la diacronía.Para el historiador, todo comienza y termina por el tiempo imperioso e irreversible del mundo, que parece exterior a los hombres y les arranca de sus tiempos particulares. El tiempo del historiador es medida.En la trayectoria de las exigencias del historiador, éstos aspiran a conocer la duración precisa de los movimientos, positivos o negativos. Lo que le interesa a un historiador es la manera en que se entrecruzan estos movimientos de las estructuras concomitantes, su interacción, integración y sus puntos de ruptura, los que se pueden registrar con relación al tiempo uniforme de los historiadores y no con relación al tiempo social multiforme de los fenómenos. La animadversión que los sociólogos experimentan no va dirigida contra la historia, sino contra el tiempo de la historia; imposición de la que ningún historiador logra escapar mientras que los sociólogos se escabullen prestando atención ya sea a los fenómenos de repetición, o bien en lo más episódico o en la más larga duración.Trabajo: Elegir un tema de historia, algo que haya ocurrido, y encuadrarlo en esa clasificación del autor.Si tomamos los levantamientos campesinos en la Rusia de 1860 que se dan en forma masiva entre 1861 y 1862 ante la reforma campesina y la abolición de la servidumbre, podríamos afirmar que estos movimientos de las masas campesinos, que con la reforma de 1861 fueron despojados de las tierras que quedaron en mano de los terratenientes, corresponde a la corta duración, así como el movimiento de intelligentsia liderado por Chernishevski, que se compromete activamente con la situación de los campesinos y actúa en forma clandestina en pos de la revolución social. Este movimiento de intelligentsia, de índole radical y con vestigios del movimiento romántico que tuvo su apogeo en Rusia en la década del 40, sería una de las tomas de conciencia de las que habla Braudel: explosiva, pero apenas duradera, puesto que con el arresto de Chernishevski en julio de 1962 y la represión de los levantamientos, estos comienzan a menguar.Esto puede inscribirse en el marco de las incipientes relaciones económicas capitalistas que fueron fomentadas durante el gobierno de Alejandro II (1855-1881), que propulsó la industrialización y el desarrollo del capitalismo. La Revolución Industrial en Rusia, tardía con respecto a otros países de Europa, puede considerarse dentro de los movimientos de coyuntura, en una mediana duración que supera lo acontecimental. Asimismo, puede considerarse dentro de la mediana duración el movimiento de ideas anarco-liberales en Rusia, que tuvieron su apogeo en la década del 60, pero duraron varias décadas.Finalmente, la estructura donde ocurre este acontecimiento, el sistema feudal que se quiebra y el régimen zarista en la Rusia de mediados del siglo XIX, debe ser estudiada en la larga duración, puesto que corresponde a estructuras con estabilidad que el tiempo tarda en desgastar y que constituyen sostenes y obstáculos. En este caso, se considera que la estructura feudal se derrumbó con los cambios realizados en el 60, aunque más allá de la ruptura siguieron habiendo continuidades en Rusia.
Hola amigos estudiantes de las carreras de Historia y otras ciencias sociales, aqui les traigo un resumen de la compilacion de textos de la catedra de Torcuato Di Tella y Cristina Lucchini. Dado que este es mi primer post...no me permite cargar los archivos de ***, es por eso que voy a copiar todo directamente en este post Espero que les sirva y tengan en cuenta que es el primer post que creo, les pido disculpas por lo mal que pueda salir... Saludos y nos vemos en el siguiente... DEBIDO A QUE SOY NOVATO SEGURAMENTE, ESTOY LIMITADO, ASIQUE DIVIDI ESTE RESUMEN EN VARIAS PARTES, ACA LES DEJO LA PRIMERA PARTE DEL POST....SIGO SUBIENDO EL RESTO DEL RESUMEN EN LA PARTE 2 Aca les dejo los resumenes: (Parte 1 del post) Elementos de sociología (Resumen) El origen de la sociología Ya casi pertenece al sentido común definir a la sociología como "ciencia de la crisis". La definición, ambigua, merece ser aclarada, sobre todo porque para algunos el acople del término de crisis importa cargar a la sociología con un contenido intrínsecamente transformador o aun revolucionario La sociología es un producto del siglo XIX y en ese sentido puede decirse, efectivamente, que aparece ligada a una situación de crisis. Pero la respuesta que a ella propondrá, desde sus fundadores en adelante, es antes bien que revolucionaria, conservadora o propulsora de algunas reformas tendientes a garantizar el mejor funcionamiento del orden constituido. El nacimiento de la sociología se plantea cuando ese nuevo orden ha empezado a madurar, cuando se han generalizado ya las relaciones de mercado y el liberalismo representativo, y en el interior de la flamante sociedad aparecen nuevos conflictos, radicalmente distintos a los del pasado, producto del industrialismo. El estímulo para la aparición de la sociología es la llamada Revolución Industrial; mejor, la crisis social y política que dicha transformación económica genera. Con ella aparece un nuevo actor social, el proletariado de las fábricas, vindicador de un nuevo orden social, cuando todavía estaban calientes las ruinas del "ancien Régime" abatido por la Revolución Francesa. Para dar respuesta a las conmociones que esta presencia señala, en el plano de la teoría y de la práctica social, aparecerán dos vertientes antitéticas: una será la del socialismo -proyectado del plano de la utopía al de la ciencia por Karl Marx-; la otra lo que configura la tradición sociológica clásica. El orden estamental del precapitalismo aseguraba una unificación entre lo social y lo político-jurídico. El capitalismo disolvería esta identidad entre lo público y lo privado y con ello la idea de la armonía de un orden integrado. La sociología arrancará de este dato para intentar reconstruir las bases del orden social perdido; de aquella antigua armonía sumida ahora en el caos de la lucha de clases. Nace íntimamente ligada con los objetivos de estabilidad social de las clases dominantes. Es una ideología del orden, del equilibrio, aun cuando sea, al mismo tiempo, testimonio de avance en la historia del saber, al sistematizar, por primera vez, la posibilidad de constituir a la sociedad como objeto de conocimiento. Al romper la alienación con el Estado, los temas de la sociedad -de la sociedad civil- pasan a ser motivo autónomo de investigación: Con esta carga ideológica nace la sociología clásica. En la medida en que busca incorporar a la ciencia el estudio de los hechos sociales por vía del modelo organicista, Entre esas diferencias culturales importantes -porque marcarán derroteros distintos dentro de una misma preocupación global- están las que separan a la tradición ideológica alemana de la francesa. Max Weber será la culminación de la primera y Emile Durkheim de la segunda. Y aunque ese diferente condicionamiento cultural hace diferir radicalmente sus puntos de partida, sus preocupaciones últimas -como lúcidamente lo advirtiera Talcott Parsons, el teórico mayor de la sociología burguesa en este siglo- se integrará. Los padres fundadores Uno de esos escritores será particularmente significativo, Montesquieu (1689-1755), a quien se prefiere recordar, sin embargo, como teórico de la ciencia política. Durkheim, en cambio, lo menciona con razón como un precursor de la sociología. Para Montesquieu las instituciones políticas dependen del tipo de Estado y éste, a su vez, del tipo de sociedad. Por ello -deducía- no hay ningún tipo de régimen político universalmente aceptable: cada sociedad debía constituir el suyo, de acuerdo a sus particularidades Lo que cambia son las formas de solidaridad entre los individuos, desde las sociedades primitivas más simples hasta las más modernas, caracterizadas por una compleja división del trabajo. Esta idea de Montesquieu sobre los cambios en los tipos de solidaridad generados por la división social del trabajo, será más tarde retomada casi literalmente por Durkheim. Habitualmente se considera a Auguste Comte (1798-1857) como el fundador de la sociología. En rigor, él es el inventor de la palabra, contra su voluntad, porque en un principio había bautizado a su disciplina como "física social", término que a su juicio simbolizaba mejor sus intenciones de asimilar el estudio de los fenómenos sociales a la perspectiva de las ciencias naturales. El conocimiento científico deberá ocupar en la nueva sociedad el papel que la fe religiosa ocupaba en la sociedad antigua. El sistema industrial del futuro será gobernado autoritariamente por una élite integrada por científicos y por "productores", en los que Saint-Simon agrupa tanto a los capitalistas como a los asalariados. Esta élite aseguraría la unidad orgánica de la sociedad, perdida tras la destrucción del orden medieval, con la Ciencia ocupando el lugar de la Religión, los técnicos el de los sacerdotes y los industriales el de los nobles feudales Spencer fue mucho más positivista -en el sentido de intentar aplicar a lo social el método científico-natural- que Comte, a quien incluso atacó. Para Spencer no existían diferencias metodológicas en el estudio de la naturaleza y de la sociedad. El principio que unificaba ambos campos era el de la evolución; las leyes de la misma, propuestas por la biología, eran universalmente válidas. Es notorio que detrás de Spencer están las teorías de Darwin, quien publica El origen de las especies en 1859, tres años antes de que comiencen a aparecer los copiosos tratados de Spencer, diez volúmenes que abarcan la sociología, la psicología, la ética y la biología. Durkheim: el problema del orden Su pregunta central es, pues, una pregunta sobre el orden: ¿cómo asegurarlo en la compleja sociedad industrial en donde los lazos tradicionales que ataban al individuo a la comunidad están rotos? En uno de sus libros fundamentales, El suicidio, publicado en 1897, Durkheim señala que la felicidad del ser humano sólo es posible si éste no exige más de lo que le puede ser acordado. Pero "¿cómo fijar la cantidad de bienestar, de comodidad, de lujo, que puede perseguir legítimamente un ser humano?". Los límites -añade- no deben buscarse ni en su constitución orgánica, ni psicológica. Librado a sí mismo el hombre se plantea fines inaccesibles y así cae en la decepción. En nombre de su propia felicidad, pues, habrá que conseguir que sus pasiones sean contenidas hasta detenerse en un límite que sea reconocido como justo. Ese límite debe ser impuesto a los hombres desde afuera por un poder moral indiscutido que funde una ley de justicia. Pero ella "no podrán dictársela ellos mismos; deben recibirla de una autoridad que respeten y ante la cual se inclinen espontáneamente. Únicamente la sociedad, ya directamente y en su totalidad, ya por mediación de uno de sus órganos, está en condiciones de desempeñar ese papel moderador; porque ella es el único poder moral superior al individuo y cuya superioridad es aceptada por éste" El supuesto es que hay una primacía de la sociedad sobre el individuo y que lo que permite explicar la forma en que los individuos se asocian entre sí es el análisis de los tipos de solidaridad que se dan entre ellos. Durkheim reconoce dos: la solidaridad mecánica y la solidaridad orgánica. En el primer tipo, vinculado a las formas más primitivas, la conexión entre los individuos -esto es, el orden que configura la estructura social- se obtiene sobre la base de su escasa diferenciación. Es una solidaridad construida a partir de semejanzas y, por lo tanto, de la existencia de pocas posibilidades de conflicto. La solidaridad orgánica es más compleja. Supone la diferenciación entre los individuos y como consecuencia la recurrencia de conflictos entre ellos, que sólo pueden ser zanjados si hay alguna autoridad exterior que fije los límites. Es la solidaridad propia del industrialismo. Esa autoridad, esa fuerza externa -moral, social, normativa- es la conciencia colectiva, que no está constituida por la suma de las conciencias individuales, sino que es algo exterior a cada individuo y resume el conjunto de creencias y sentimientos comunes al término medio de una sociedad. Es esta conciencia colectiva la que modela al individuo, la que permite finalmente que la sociedad no se transforme en una guerra de todos contra todos ¿Por qué tratar de explicar el suicidio en términos de la sociología? ¿No se trata, acaso, de problemas individuales, cuyo campo de conocimiento sería la psicología? En efecto, la psicología puede estudiar el suicidio, pero si en lugar de ver en ellos acontecimientos aislados, consideramos a los suicidios en conjunto, durante una unidad de tiempo y en una sociedad dada, esto ya constituye un hecho nuevo, superior a la suma de los actos individuales: es un hecho social. Y el estudio de los hechos sociales es el terreno de la sociología. Durkheim tipifica tres tipos de suicidio: el altruista, el egoísta, el anómico. El egoísta sería aquel tipo de suicidio motivado por un aislamiento demasiado grande del individuo con respecto a la sociedad. Es el suicidio de los marginados, de los solitarios, de los que no tienen lazos fuertes de solidaridad social. El suicidio altruista correspondería al otro extremo; si el hombre se mata cuando está desligado de la sociedad, también lo hace cuando está demasiado fuertemente ligado a ella. El medio social en el que el suicidio altruista exista en estado crónico es el orden militar. Sin un alto nivel de integración de sus miembros, no existe ejército. De tal modo, cualquier obstáculo que corroa esa fuerte solidaridad puede transformarse para el individuo en un impulso suicida. El punto de partida empírico de Durkheim para la explicación del suicidio altruista es que en su tiempo las estadísticas europeas marcaban que la tasa de muertes voluntarias entre los militares era muy superior a la de la población civil. Pero en realidad el tipo más significativo de suicidio es el suicidio anómico. Anomia significa ausencia de normas. El suicida por anomia es aquel que no ha sabido aceptar los límites que la sociedad impone; aquel que aspira a más de lo que puede y cae, por lo tanto, en la desesperación. Weber: racionalidad y dominación Max Weber (1864-1920), su contemporáneo, fue precisamente el criticado por Durkheim. Si éste construye el objeto de la sociología desde la exterioridad y la coacción de lo social sobre el individuo, Weber considerará como unidad de análisis a los individuos, precisamente porque son los únicos que pueden albergar fines, intenciones, en sus actos. Se trata, por lo tanto, de dos caminos metodológicos inversos, producto de dos tradiciones culturales opuestas -el naturalismo positivista en Durkheim; el historicismo en Weber Weber intentará superar esa polémica, pero no a la manera durkheimiana, es decir, naturalizando a la sociedad para transformar así a la sociología en una ciencia empírica, sino diseñando un método de tipo histórico-comparativo que le permita recuperar a la vez la particularidad y la universalidad del hecho social. Las reglas del método sociológico (Durkheim) Los hechos sociales son maneras de hacer o de pensar, y que son reconocibles por la particularidad de que ejercen sobre la conciencia individual una influencia coercitiva. Se podría resumir como las costumbres y las creencias existentes en todas las sociedades, estas costumbres y creencias poseen la característica de influenciar las conciencias de los individuos quiera el este o no. Las costumbres individuales o hereditarias nos dominan, nos imponen creencias o practicas solo que lo hacen desde adentro, pues están en la integridad de cada individuo. Es preciso para que existan un hecho social que por lo menos varios individuos hayan mezclado sus acciones y esta combinación haya dado algo nuevo. Y como esta síntesis esta fuera de los individuos tiene por obrar ciertos juicios que no dependen de cada voluntad por separado. Por lo tanto se podría definir institución a todas las creencias y a todos los modos de conductas instituidos por la colectividad. Estas varían con el tiempo. Los elementos de institucionalidad tienen demasiada importancia en el pensamiento de Durkheim que define a la sociología como la ciencia de las instituciones, de su génesis y de su funcionamiento. Nueva definición de hecho social Al final del capitulo expresa otra definición de hecho social que es la siguiente: “llamamos hecho social a toda manera de hacer, fija o no, susceptible de ejercer sobre el individuo una coacción exterior; o también, que es general dentro de la extensión de una sociedad dad a la vez que posee una existencia propia, independiente de sus manifestaciones individuales”. Capitulo II Reglas relacionadas con la observación de los hechos sociales Coerción: se trata de la presión que la sociedad ejerce sobre los hombres, tan interiorizada que puede no sentirse. Pueden encarnarse como encauzar, reprimir, contener, sujetar, refrenar, sea cual sea la figura que adquiera se reserva su carácter universal o colectivo. “Conceptos básicos del materialismo histórico,” por Karl Marx y Cristina Lucchini. Uno de los principales aportes realizados por Marx fue la ciencia de la historia. Una forma de analizar la formación de las sociedades concretas. Este método le permitió enunciar las leyes que dominan la historia. Marx parte de que el estudio de la historia debe partir de tres datos: 1. La organización biológica 2. Las modificaciones que se hacen a esta organización 3. El comportamiento de los hombres en la producción de los medios de existencia Otras consideraciones importantes son: • los hombres son individuos reales, analizables en su contexto y como productores, pues todo lo que necesita para vivir, que es proveniente de la naturaleza, necesita un esfuerzo, a través del cual produce toda su vida material, y construye, en base a esta, su vida material. • La historia comienza cuando los individuos, tras formar familias, crean la sociedad civil. Marx analiza ampliamente el nexo productor-sociedad/Estado. Marx no cree en la especulación (las deducciones hipotéticas que reemplazan la investigación seria), pues no sirve para descubrir el vínculo entre la organización social y la producción. Empíricamente, podemos ver que la sociedad y el Estado brotan de la vida de los individuos, que es cómo producen y realizan las actividades que realizan. El hombre tiene, entonces, sus ideas y conciencia determinadas por la actividad material que realiza. El pensamiento no determina la vida, es al revés. Las formas sociales de una época son heredadas a la siguiente. Las concepciones básicas de la historia según Marx: 1. El hombre para vivir tiene que satisfacer necesidades. Si no lo hace, no puede vivir ni hacer historia. 2. Si satisfacer las necesidades es el primer punto, el siguiente es la producción de los medios para satisfacerlas. 3. El tercer factor es el que da lugar a la revolución: la familia. En ella se dan relaciones primarias (marido-mujer; padre-hijo) y con la complejización de la sociedad (mayor cantidad de necesidades) se van intercalando. 4. La conciencia es el cuarto factor. Esta no es pura, la materialidad impone su peso sobre ella-. El lenguaje es la forma de comunicarla, de relacionarse con otros individuos, y darse cuenta de todo lo que agita al espíritu. Ante todo es una creación social. El individuo primero tiene conciencia de su contorno inmediato –cuerpo, ser- y de las relaciones con otras personas. 5. Es también el sentimiento natural, el instinto de vivir y procrearse (su soble conato). De ahí la relación entre desarrollo de la industria y el tipo de desarrollo de la sociedad. EL FUNDAMENTO ES EL INDIVIDUO, pero las relaciones que genera hacen que pierda independencia (>ALINEACIÓN). 6. El mundo no se ha dado milagrosamente, todo es producto de una gran actividad histórica. La nueva generación modifica el patrimonio de la generación anterior, pero ésta sigue pesando en el presente. “La historia no es más que la sucesión de las diversas generaciones. Cada una de ellas explota los materiales, los capitales, las fuerzas productivas que le han sido transmitidos por los precedentes. La nueva generación prosigue las actividades de las anteriores, pero no bajo las mismas circunstancias. Como la nueva generación, además de proseguir las actividades de las anteriores, emprende otras completamente nuevas, modifica con ello el todo, las circunstancias que le han dejado en herencia aquellos.” DEL CAPITALISMO AL SOCIALISMO 1. Llega un punto en que se dan avances que solo dañan la sociedad, como la maquinaria y el dinero. El proletariado se ve destinado a sobrellevar todas las cargas de la sociedad, y marginada de ésta, se ve destinada a vivir enfrentada, siendo mayor al resto, y solo de ser conciente de sí, revolucionaria. 2. El Estado siempre apoya a la clase dominante, de ahí que todas las revoluciones sean para tenerlo como aliado. 3. Si se da la revolución comunista, se va a dar la verdadera revolución, pues cambiará la organización social toda: no habrá división de clases (por tanto, no habrá una “clase dominante”), el trabajo no será un peso para el obrero (no será explotado, su trabajo será remunerado con respecto al total producido) 4. Para engendrar la conciencia comunista hay que modificar en masa a los hombres. LA SOCIEDAD La sociedad, según Marx, es la acción recíproca de los hombres. A. la vida del hombre se agota por entero en sus relaciones de producción: en lo que produce y en como lo produce. Las relaciones sociales están estrechamente condicionadas por la producción el grado de las fuerzas productivas, la división del trabajo, el comercio internacional y el nacional. B. La división del trabajo dentro de un país comporta, primero, que se separen el trabajo industrial y el comercial del agrícola, la ciudad del campo, y se contrapongan sus intereses. Esta sociedad puede tanto ser nacional como internacional (división internacional del trabajo, del siglo XIX). C. La división del trabajo hace que se dividan de manera desigual –tanto cuantitativa como cualitativamente-- el trabajo y sus productos (la propiedad privada). La esclavitud dentro de la familia es la primer forma de propiedad privada. Otro aspecto analizado es la libertad. A esto, Marx dice que el hombre no es libre. Las fuerzas productoras le son asignadas, el hombre no elige qué ser; la sociedad está formada de una manera y el hombre sigue esta cadena, pues cuando nace ya está planteada. La historia social no es más que la historia del desarrollo individual del hombre, sean estos concientes de ello o no. Marx explica el cambio en los modos de producción diciendo que son transitorios e históricamente condicionados. Con el cambio en las fuerzas productoras, los hombres cambian su modo de producción, con éste sus relaciones económicas, cque son las que mantienen estable el modo de producción. Por tanto, MODO DE PRODUCCIÓN es: forma definida de actividad de los individuos, de expresar su vida, en pocas palabras, su MODO DE VIDA. Lo que es el individuo coincide con lo que produce y el modo que lo produce. Los individuos producen y son activos dentro de límites materiales, presuposiciones y condiciones determinadas previamente, independientes de su voluntad. CLASES SOCIALES La clase social es uno de los aportes más importantes que realizó Marx con su teoría. Esta, para ser tal, debe cumplir con dos requisitos: uno económico y otro psicológico. El económico tiene que ver con el lugar que ocupan las personas en el sistema de producción social y su relación con los medios de producción. La sociedad burguesa tiene que ver con el lugar que ocupan las personas en el sistema de producción social y su relación con los medios de producción. La sociedad burguesa hizo que surgieran dos grandes clases: la burguesía y el proletariado. El Estado asume la defensa del abstracto INTERÉS UNIVERSAL, identificado con el colectivo, que en realidad responden a los intereses de una clase dominante. Así se crea una errónea idea de comunidad, que ni atiende intereses individuales ni comunitarios. La clase se independiza de los individuos. Estos hallan al nacer prefijadas sus condiciones de vida. La clase señala la posición social y con ella la forma en que desarrollan su personalidad. Es decir, los individuos están sometidos a su clase y división del trabajo, y esto es supresible aboliendo la propiedad privada y el trabajo impuesto. La característica psicológica de la clase social es la conciencia. Los individuos aislados constituyen una clase en tanto sostengan una lucha común contra otra, si no, son competidores. La clase es algo instalado sobre ellos, que hace a su identidad, y a lo que están subsumidos. Ésta les limita su evolución personal y su evolución en la vida. La clase dueña de los medios de producción material (en este caso, la burguesía), es la dueña de los de producción inmaterial. La única forma de acabar con esta opresión sobre las personas es la supresión de las clases. Tipos de conciencia: • CONCIENCIA EN SÍ • CONCIENCIA PARA SÍ INFRAESTRUCTURA Y SUPERESTRUCTURA El conjunto de las relaciones de producción constituyen la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la cual se eleva una superestructura jurídica y política, y a la que corresponden formas sociales determinadas de conciencia. La conciencia es determinada por la realidad social, y el cambio de esta, o sea de la infraestructura, aferca a la superestructura estatal. Las formas ideológicas manifiestan la realidad económica, y es a través de estas que la sociedad reconoce y enfrenta sus problemas. Cierto modo de producción se combina mejor siempre con cierto modo de cooperación, y esta cooperación es una fuerza productiva. Para producir un bien material, los hombres establecen relaciones y vínculos sociales definidos y sólo dentro de ellos actúan sobre la naturaleza. Estas relaciones varían según el carácter de los medios de producción. A su vez, en las relaciones de producción los hombres no solo trabajan con otros hombres, sino que también trabajan para otros hombres. Con la supresión de las relaciones de propiedad y el establecimiento de nuevas formas de organización, aparecen y se desarrollan otras formas productivas y de actividad humana, así como se modifican las otras esferas del quehacer social (jurídica, política, ideológica). Un aspecto que Engels recalca del marxismo puro es que si bien pone a la economía como motor de la historia sostiene también que diversas partes de la superestructura (condiciones preestablecidas, formas jurídicas, reflejos de luchas de reales, teorías políticas, jurídicas, religiosas, filosóficas) ejercen igualmente su acción sobre el curso de las luchas históricas y determinando de manera preponderante la FORMA, la acción y la reacción. Pero, ante todo, SON LAS CONDICIONES ECONÓMICAS LAS QUE LIMITAN. RELACIONES ECONÓMICAS: Base determinante de la historia de la sociedad. Como una sociedad determinada produce sus medios de existencia y cambian entre sí los productos (en la medida que existe división del trabajo). La técnica depende del estado de la ciencia, y ésta más del Estado y de las necesidades técnicas de la sociedad. El desarrollo de la ciencia está claramente delimitado por intereses económicos primero, y políticos después. o El desarrollo político, jurídico, religioso, filosófico, literario, artístico, etc reposa sobre el desarrollo económico, pero reaccionan entre ellos y contra la economía. o Los hombres hacen su propia historia, pero no dentro de un plan conjunto, la historia no es concertada. Reinan la necesidad y la casualidad: un gran hombre surge en el momento que es necesario, pero si lo suprimimos, queda la necesidad de su presencia, por lo que otro va a surgir en su lugar.
La colonia española de Cuba CONTEXTO: A mediados del siglo XV la colonia española de Cuba era una isla en gran parte boscosa, y solo cartografiada a medias. La Habana famoso puerto había sido construido en la década de 1560, en un puerto natural del norte de la isla para que sirviera de lugar de depósito en el que la flota española del tesoro pudiera fondear con una gran escolta naval. Se pensaba que la población indígena —tainos o siboneyes— había sido absorbida o había muerto, pero en la poca frecuentada zona oriental de la isla sobrevivían algunas aldeas tainas. Cerca de la mitad de la población cubana —que rondaba la cifra de 150.000 personas— vivía en la ciudad de La Habana, donde a menudo señoreaban el paludismo y la fiebre amarilla. Había una serie de castillos e iglesias del siglo xvi. En La Habana se habían construido tres fortalezas —la Fuerza, el Morro y la Punta— para salvaguardar el puerto. Al igual que por todas partes de la América española, las comunicaciones se mantenían principalmente por vía marítima. En Cuba, además de la reparación naval, existían unas pocas industrias —conservas de cerdo, elaboración de tasajo, curtido de pieles—. En 1750 había un centenar de pequeñas plantaciones de caña de azúcar, la mayoría de las cuales se encontraban cerca de La Habana. De modo comparativo las muchas más pequeñas colonias francesas e inglesas, tales como Saint-Domingue y Jamaica, tenían cerca de 600 grandes plantaciones que podían producir 250 toneladas de azúcar cada una de ellas. El tabaco era el producto más rentable de Cuba. Hasta después de 1770 no existió en Cuba una fábrica de cigarros, porque durante generaciones los cigarros eran liados por los recolectores de tabaco in situ, o bien las hojas se enviaban a España para que con ellas, en Sevilla, se hicieran cigarros. El mando político de Cuba estaba en manos del capitán general, que dependía del virrey de México. Pero México se encontraba a varias semanas de distancia y España, por lo menos a seis. El capitán general era la cabeza del pequeño cuerpo de expedicionarios que habían sido enviados allí por los administradores de Sevilla, estaban mal pagados, y todos esperaban sacar ingresos adicionales a través de mecanismos de corrupción. Cuba, al igual que el resto de los territorios del imperio español, tenía su propia aristocracia criolla, que consistía en un puñado de familias ricas, algunas de las cuales —Recio de Oquendo, Herrera, Núñez del Castillo, Calvo de la Puerta y Bel-trán de la Cruz— residían en la isla hacía generaciones. Cuba se distinguía de cualquier otra colonia caribeña no española por otros tres aspectos: en primer lugar, por el relativamente pequeño número de esclavos; en segundo, por el relativamente alto número de negros libres y mulatos; y por último, por la importancia de la vida urbana. Los negros libres constituían al menos una tercera parte de la población negra o mulata de La Habana. Este alto porcentaje era consecuencia en parte de las leyes, que permitían a los esclavos comprar su libertad de un modo más fácil que, por ejemplo, en las colonias británicas. La estructura social y política de la isla de Cuba, al igual que en el resto del imperio español, había conllevado la creación de ciudades. En cambio, en las colonias inglesas del Caribe apenas había vida urbana y lo mismo ocurría en las de América del Norte. Durante la segunda mitad del siglo xvm, Cuba se transformó en una próspera colonia azucarera debido a cuatro causas principales. En primer lugar, influyó la creación de nuevos mercados para el azúcar, tanto en España como en otros puntos, incluyendo los recientemente independizados Estados Unidos de América; en segundo lugar, la emergencia de una clase de propietarios más interesados en el desarrollo de sus tierras y en promover riqueza que en preservar su estatus; en tercer lugar, la importación de esclavos, en una escala mucho mayor que antes, desde África: y finalmente, una serie de reformas económicas de gran alcance introducidas por los ministros ilustrados del rey Carlos III, así como la desaparición de varias de las viejas restricciones que pesaban sobre el comercio. La ocupación de La Habana por los ingleses en 1762 fue el hecho que originó estos cambios. La victoria británica originó la inmediata llegada a la isla de comerciantes de todo tipo procedentes de todas partes del imperio británico. Para Cuba, la revolución de Haití (Saint-Domingue) tuvo, tal vez, mayores consecuencias que la independencia estadounidense. En primer lugar, la revuelta de los esclavos hizo ascender la demanda de azúcar cubano, hasta tal punto que Aran-go y sus colegas se congratularon que hubiera estallado. Es cierto que Haití quedó comercialmente arruinada después de 1791 y esto benefició a Cuba económicamente, pero existía el peligro de que su desgracia también se pudiera extender o ser extendida a Cuba. En 1808, el colapso de la monarquía española frente a Napoleón significó que virtualmente todo el poder quedara en manos del capitán general, el marqués de Someruelos. La isla era un punto estratégico; esto motivó que el presidente Jefferson efectuara el primero de los varios intentos que hicieron los Estados Unidos de proteger la isla; dijo que los Estados Unidos preferirían que Cuba —y México— continuaran siendo de España, pero que si ésta no podía protegerse a sí misma, los Estados Unidos desearían comprar la isla. La propuesta fue rechazada. En 1809 Ramón de la Luz, organizara conspiraciones a fin de alcanzar la independencia de Cuba. Sin embargo, estas ideas no prosperaron porque ningún plantador en su sano juicio querría arriesgarse a entablar un en-frentamiento con España y sus guarniciones, es más, la junta superior de La Habana rehusó la invitación del cabildo de Caracas para tomar parte en las guerras de independencia, lo que fortaleció la reputación de Cuba como «la siempre isla fiel». En 1808 los plantadores cubanos se vieron afectados por la decisión británica de abolir el tráfico de esclavos a nivel internacional, se prohibió su comercio a y desde los puertos británicos. El primer gobierno español constituido tras la restauración de Fernando VII (1814) se resistió al principio a las demandas británicas. Pero en 1817, los británicos consiguieron convencer al gobierno español de que siguiera su ejemplo, y en 1820 se abolió legalmente la trata en España a cambio del pago de 400.000 libras en concepto de compensación para los traficantes de esclavos. En 1822, debido en parte a la interferencia británica, los plantadores cubanos empezaron a pensar otra vez en la anexión a los Estados Unidos, como nuevo Estado de la Unión. El gabinete estadounidense discutió la idea, pero disuadió a los cubanos porque prefería que la situación se mantuviera tal como estaba, no deseaban que la isla fuera independiente. La idea de la anexión a la Unión arraigó en gran parte de los prominentes hacendados azucareros cubanos, encabezados por Carlos Núñez del Castillo, Miguel Aldama, Cristóbal Madán y las familias Iznaga y Drake. Su objetivo era integrarse en los Estados Unidos, a fin de asegurar el mantenimiento del régimen esclavista y salvaguardar su enriquecimiento con el azúcar; La idea también interesó a la nueva generación de políticos norteamericanos. La anexión de Cuba constituyó una cuestión importante en las elecciones presidenciales de 1848. El presidente Polk presentó una oferta formal a España para comprar Cuba por 100 millones de dólares. La propuesta se discutió a fondo en España, pero el gobierno español tuvo que rechazarla para poder mantenerse en el poder. Sin embargo, las ideas anexionistas sobrevivieron. En 1849, en Nueva Or-leáns se preparó una expedición de liberación acaudillada por un general rebelde español, Narciso López, que desembarcó en Cuba en 1850 con la intención de proclamar, en primer lugar, la independencia de la isla de España, y después su integración en la Unión. Se delató el proyecto, López fue capturado y sufrió pena de garrote, aunque la bandera de López —una estrella blanca sobre fondo rojo, sobrepuesta a unas rayas azules— sobrevivió para inspirar a otra generación de in-dependentistas más genuinos. En 1861 los Estados Unidos se embarcaron en la guerra de Secesión, en un momento en el que los políticos sureños aún pensaban que podrían asegurarse la perpetuación de la esclavitud gracias a la adquisición de Cuba. La derrota del Sur cerró esta posibilidad a los plantadores cubanos, así como comportó el final del comercio de esclavos. Cuba, a partir de las guerras napoleónicas, se había convertido en la colonia más rica del mundo. En 1862, Estados Unidos y Gran Bretaña iniciaron acciones conjuntas a favor de la supresión de la trata de esclavos en Cuba. En 1866 la última introducción de esclavos en Cuba que se conoce tuvo lugar en 1867. En 1865 se acordó que una comisión cubana fuera a Madrid a discutir la política que en el futuro se llevaría a cabo en la isla. Las elecciones del año siguiente se celebraron también por primera vez en Cuba, y si es verdad que para ser elector se debía ser propietario, hay que tener en cuenta que eran las mismas condiciones que se exigían en España. Entre 1867 y 1868 se extendió el espíritu de rebelión, Carlos Manuel de Céspedes era un pequeño plantador azucarero de este tipo, aunque no era característico en un aspecto: gran parte de su juventud la había pasado en España, donde se implicó en actividades políticas que fracasaron. En 1868 convocó un mitin en su finca de la provincia de Oriente en la que románticamente suplicó a sus oyentes que tomasen el camino emprendido por Bolívar y San Martín en otros lugares de América Latina. Sin duda, poco hubiera conseguido el movimiento de Céspedes de no haber sido porque coincidió con un importante acontecimiento en España: estalló una revolución democrática, que supuso el derrocamiento de Isabel II, en septiembre de 1868. A continuación se produjo la rebelión de Puerto Rico. Por entonces, otro plantador cubano, Luis Figueredo, colgó a un perceptor de impuestos español en su finca e invitó a que se le denunciara como criminal. La rebelión cubana empezó cuando Céspedes liberó a sus esclavos y creó un ejército de 147 hombres en su propiedad «La Demajagua» el 10 de octubre. Su proclama, el «grito de Yara», recordaba la Declaración de Independencia estadounidense. Fue el principio de la guerra de los Diez Años (1868-1878), la primera guerra de independencia cubana. Hacia 1868 ya estaba establecido el modelo de la sociedad cubana que iba a prevalecer. La población de Cuba había adquirido la mayoría de sus características modernas: algo más de la mitad tenía origen español, algo menos de la mitad eran negros o mulatos, y además había un corto número de chinos, anglosajones, franceses y gente de otros países. Desde 1868 se ha mantenido la proporción, a pesar de la abolición de la esclavitud3 y de la importante inmigración española que tuvo lugar en el primer cuarto del siglo xx. En la década de 1860 la industria azucarera era indudablemente la dominante; producía grandes cantidades de azúcar para un mercado mundial cada vez más voraz. Esta característica también se mantuvo. Toda la economía cubana giraba, como había hecho hasta entonces, en torno a la zafra. Pronto habría algunos cambios en la organización de la producción azucarera cubana, que se caracterizarían por un descenso del número de ingenios y un incremento de la extensión dedicada a la caña, consecuencia de la disponibilidad de" acero barato con el que se construyeron líneas ferroviarias más largas y también de la competencia del azúcar de remolacha en la década de 1870. Ello provocó la decadencia de la vieja aristocracia criolla y su sustitución, a partir de 1900, por las compañías, las cuales a su vez fueron sustituidas por las fincas estatales después de 1960. Pero la posición del azúcar dentro de la economía nacional no varió mucho. Por último, dos generaciones de romántico flirteo con la idea de rebelión, en el exilio o en lugares secretos de La Habana, confirieron a la cultura nacional cubana un gran afecto (si no afectación) por el heroísmo y la revuelta. FUENTE: LESLIE BETHELL/Historia de América Latina/TOMO II/capitulo 5

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